11 may 2026

GOBERNAR LAS COLONIAS CON ALGORITMOS

Vulnerabilidad digital
¿Qué está detrás del interés de Palantir por el Estado argentino?


Por Pablo Tigani
10 de mayo de 2026 


El presidente Milei junto al canciller Quirno recibieron a Peter Thiel en la Casa Rosada. (presidencia)

En Estados Unidos, el software de Palantir permitió al ICE (Immigration and Customs Enforcement) realizar deportaciones masivas mediante la correlación instantánea de registros de servicios públicos, redes sociales y movimientos bancarios. En la Argentina, la aplicación de este modelo busca crear una “Agencia de Seguridad Migratoria” que no es más que una pantalla para la recolección masiva de datos.
El presente artículo analiza la inminente integración de la plataforma de gestión de macrodatos Palantir en la arquitectura institucional del Estado argentino. Esto no representa una modernización administrativa, sino la consolidación de un “Estado-Trader” que mercadea con la privacidad de sus ciudadanos.

La Argentina contemporánea asiste a una farsa trágica; la pretensión de refundar la nación sobre las cenizas de una soberanía que se entrega, paradójicamente, a quienes mejor saben codificarla. Mientras el discurso oficial se llena de odas a la “libertad”, la praxis gubernamental se desliza hacia la construcción de un panóptico digital diseñado en Palo Alto.

Como bien señala la literatura crítica sobre el Authoritarian Stack, la tecnología de Peter Thiel y Alex Karp opera bajo la premisa de que “la libertad y la democracia ya no son compatibles”. Este artículo se propone demostrar que la introducción de Palantir en Argentina, facilitada por figuras cuya moralidad política es tan volátil como los bonos de deuda que supieron gestionar, constituye el cierre de una “cerradura” (un lock) entre el sector de defensa privado estadounidense y el aparato represivo local.

Capitalismo de Vigilancia

Mientras que Michel Callon nos enseñó cómo los mercados son “performativos” -es decir, que crean la realidad que pretenden describir-, Palantir lleva esta premisa al paroxismo. La plataforma no solo analiza datos; los performa para crear sujetos sospechosos, inmigrantes deportables y opositores judicializables.

No estamos ante una simple compra de software, sino ante una “cesión de dominio” cognitiva. Citando tangencialmente a Arjun Appadurai, estamos ante una nueva forma de “hacer negocios con palabras”, donde el algoritmo es la palabra final y el ciudadano es el activo subyacente.
La interna del espionaje

La narrativa de la eficiencia choca de frente con la realidad de la “caja”. La fallida Agencia de Seguridad Migratoria no fue un debate sobre seguridad, sino una disputa por el control de un negocio escalable. Según fuentes informativas, la participación de familiares del poder y el diseño de contratos “extra-large” revelan que Palantir es el nuevo “oro negro” de la inteligencia argentina. El veto de la secretaria de presidencia al intendente de 3 de Febrero no fue una defensa de la ética, sino una renegociación del canon de entrada al sistema de vigilancia.

El Modelo ICE en la Pampa

Palantir permite lo que en Estados Unidos se denomina “la desaparición de la fricción”. Al extraer datos de teléfonos celulares y redes sociales en tiempo real, el Estado argentino adquiere una capacidad de persecución que transgrede los límites elementales de la Constitución. El fundamento de “perseguir el terrorismo” es el caballo de Troya para una sistematización total de la disidencia.

Para comprender el “negocio escalable”, es necesario aplicar la lógica de las finanzas corporativas globales a la seguridad interior. Palantir no vende licencias de software en el sentido tradicional; vende una infraestructura de “interoperabilidad forzosa”.

En el contexto argentino, es necesario tener en cuenta el Artículo 15 del decreto de enero de 2025, que define la interoperabilidad forzosa de 14 organismos estatales (desde ARCA hasta CONAE) en el decreto de la CIN (Comunidad Informativa Nacional).

Al igual que en las finanzas de derivados analizadas por Appadurai, donde el valor se desprende del activo subyacente para vivir en la especulación del riesgo, el Estado argentino está convirtiendo la vida privada de sus ciudadanos en un activo transaccionable con los centros de poder del norte global. La “curiosidad” que despertó el contrato no es una preocupación por la seguridad nacional, sino por el control de la renta tecnológica que genera el acceso a la base de datos más grande de la región.
La “Fricción” en la Periferia

El software de Palantir (Gotham y Foundry) se jacta de eliminar la “fricción” en la toma de decisiones. En Estados Unidos, esto permitió al ICE (Immigration and Customs Enforcement) realizar deportaciones masivas mediante la correlación instantánea de registros de servicios públicos, redes sociales y movimientos bancarios.

En la Argentina, la aplicación de este modelo busca crear una “Agencia de Seguridad Migratoria” que no es más que una pantalla para la recolección masiva de datos. La “retaguardia de poder y caja” mencionada en las internas palaciegas revela que la soberanía se ha convertido en un commodity. Si la información es el nuevo petróleo, la administración actual ha decidido entregar la refinería a Peter Thiel a cambio de validación geopolítica.

¿Qué significa, en términos de Ciencia Política, que un gobierno delegue la sistematización de su ciudadanía a una empresa que se jacta de ser el “brazo armado digital” de la CIA y el Mossad? Significa la transición de una democracia representativa a una “Gobernanza de Enjambre”.

A diferencia de los ministros que “dejan que otros piensen por ellos”, este análisis revela que Palantir opera como un “Anticristo” institucional (término que el propio Thiel ha explorado en sus conferencias en Europa). Destruye la mediación política para reemplazarla por una correlación algorítmica.

Si Palantir ingresa, la forma de gobernarnos cambia; ya no se gobierna por consenso, sino por detección de anomalías. El neoliberalismo vernáculo, en su estrepitoso fracaso económico, necesita de este “cerrojo” tecnológico para garantizar su supervivencia a través de la vigilancia bio-política.

Soberanía de la información

La parte más crítica de esta investigación radica en la interpretación de lo que Gil Duran denomina el Authoritarian Stack aplicado al ecosistema institucional argentino. No estamos ante un proceso de modernización, sino ante una recolonización algorítmica. Mientras que Alexander Karp, en su retórica sobre la “República Tecnológica”, defiende la necesidad de que la tecnología avanzada apoye la defensa nacional, la pregunta que el neoliberalismo vernáculo omite deliberadamente es: ¿La defensa de qué nación?

En la tradición de la ciencia política clásica, el monopolio de la violencia y la información reside en el soberano. Sin embargo, la entrada de Palantir propone un modelo donde el “bloqueo” (the lock) entre el gobierno y la industria borra la distinción entre el decisor político y el proveedor tecnológico. Como se observa en la “Comunidad Informativa Nacional” (CIN), la delegación de la inteligencia a una plataforma privada fondeada por la CIA convierte al Estado en un apéndice de un sistema de vigilancia global.

Aquí, la ironía; aquellos que pregonan la “libertad” son los mismos que entregan la llave de la privacidad ciudadana a un “Kingmaker” de Silicon Valley como Peter Thiel, quien ha declarado explícitamente que “la libertad y la democracia ya no son compatibles”. Esta es la contradicción última del anarcocapitalismo de exportación; utiliza el aparato estatal más invasivo para garantizar una libertad que solo existe en términos de mercado financiero.

Negocios con la identidad

Utilizando el marco de Arjun Appadurai sobre la performatividad del lenguaje financiero, podemos interpretar los contratos “extra-large” de Palantir como derivados financieros de la identidad humana. El Estado argentino no compra un servicio; está titulizando los datos de sus ciudadanos para transaccionar con centros de poder extranjeros (CIA, Mossad, ICE).

La moralidad potencial de los funcionarios no es un detalle anecdótico; es la variable que garantiza que el sistema no tendrá frenos éticos. Si en Alemania la Corte Constitucional frenó a Palantir por considerar que el data mining ilimitado vulnera la autodeterminación informativa, en Argentina el decreto del 2 de enero busca exactamente lo contrario; la eliminación de cualquier “fricción” legal para el flujo de datos.

Gobernanza Post-Democrática


Ya no se trata de convencer al ciudadano, sino de predecir su comportamiento y neutralizar la disidencia antes de que ocurra, basándose en “delitos de opinión” o comentarios en redes sociales, tal como ya ha sucedido bajo el software de Palantir en el Reino Unido.

El “neoliberalismo de importación” ignora que la tecnología no es neutral. Al importar Palantir, se importa también su teleología; una visión donde el orden se mantiene mediante el procesamiento de macrodatos y la eliminación de la contingencia política. El resultado es un Estado que “hace negocios con palabras” mientras silencia las voces que no encajan en el algoritmo.

Un punto de inflexión en este análisis es la adhesión argentina al “Escudo de las Américas” promovido por la administración Trump-Vance. Esta alianza no es meramente diplomática; es una integración de hardware y software de vigilancia. La discusión debe ser punzante en este aspecto; el ingreso de Palantir es la contraprestación técnica de este alineamiento.

Como señala Gil Duran en The Authoritarian Stack, estamos ante el borramiento de la línea entre el contratista y el comandante. En Estados Unidos, ejecutivos de empresas tecnológicas están siendo comisionados con rangos militares (tenientes coroneles) sin formación previa, fusionando la industria con el mando.

En Argentina, este fenómeno se traduce en la subordinación de la SIDE a los protocolos de procesamiento de Palantir. El “Escudo” no protege a la ciudadanía argentina; protege el flujo de información hacia el norte, permitiendo que la CIA y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tengan una ventana directa a la biometría y los movimientos financieros del cono sur.

Desde una perspectiva de antropología financiera y política, la implementación de estas tecnologías representa el paso de una vigilancia “pesada” (panóptica tradicional) a una vigilancia de “enjambre”. Alexander Karp defiende en su obra la necesidad de un “poder duro” para salvar a Occidente de su supuesta decadencia. Sin embargo, este poder duro se ejerce mediante la eliminación de la “fricción” democrática.

La democracia es, por definición, fricción; debate, disenso, tiempos legislativos, garantías judiciales. Palantir es la antítesis de la fricción. Su diseño busca la ejecución instantánea. Cuando un senador libertario admite con preocupación que “si viene Palantir, todo lo demás no importa porque cambia la forma de gobernarnos”, está reconociendo la capitulación del Poder Legislativo ante el Poder Algorítmico

Esta mini investigación concluye que Argentina ha sido seleccionada como el laboratorio ideal para el Authoritarian Stack debido a la combinación de tres factores:Desmantelamiento Institucional: Una crisis económica utilizada como “doctrina del shock” para justificar decretos de necesidad y urgencia que anulan garantías constitucionales.
Alineamiento Ideológico: Un ejecutivo que desprecia la soberanía nacional y la considera un obstáculo para la integración al mercado global.

Vulnerabilidad Digital: Una ciudadanía altamente digitalizada pero con nulos marcos de protección de datos soberanos.

La “negociación turbia” no es solo por el dinero de los contratos; es por el control del futuro conductual de la sociedad argentina. El neoliberalismo pro-estadounidense, en su fase terminal, ya no puede ofrecer bienestar, por lo que ofrece orden algorítmico.
Epistemología de la Resistencia

La pesquisa demuestra que el ingreso de Palantir es la culminación de un proyecto de entrega soberana que trasciende lo económico para tocar lo ontológico. La ciencia política debe denunciar que el “Authoritarian Stack” es la fase superior del extractivismo.

Ya no se trata solo de la pampa o los minerales; ahora el recurso a extraer es la libertad de pensamiento, procesada en servidores extranjeros para garantizar la estabilidad de un modelo que, de otro modo, sería socialmente insostenible.

Pablo Tigani es Doctor en Ciencia Política, Profesor de Posgrado en UBA y Maestrías de UADE.