La campaña desde el norte contra la isla
Por Gustavo Veiga
11 de mayo de 2026

El influencer Nick Shirley filmó a manifestantes que protestaban contra el ICE en octubre de 2025. (AFP)
Se acaba de conocer la irrupción de un joven youtuber estadounidense en La Habana que se presentó como víctima del gobierno cuando había mentido sobre el objetivo de su viaje.
Estados Unidos mantiene un aceitado ecosistema de intervenciones contra Cuba en su guerra cognitiva. Se acaba de conocer la irrupción de un joven influencer norteamericano en La Habana que se presentó como víctima del gobierno cuando había mentido sobre su estatus migratorio. También se difundió el papel de propalador que cumpliría un diario digital de EE. UU. que anticipa con precisión quirúrgica cada iniciativa política del Departamento de Estado. Una especie de brazo mediático de Marco Rubio.
La estrategia goebbeliana de mentiras en cadena, montajes hollywoodenses y una realidad virtual paralela queda expuesta cada día. La campaña de desgaste no es nueva, pero con Donald Trump la teatralización llegó al extremo. “Tomaremos el control de inmediato”, dijo en marzo pasado en una de sus tantas bravuconadas sobre la isla.
Esta política de comunicación hostil nació con el triunfo de la Revolución y la creación del primer medio controlado por la CIA para desestabilizar a su vecino: Radio Swan, que emitía desde las islas homónimas en Honduras. Un medio clave que apuntaló la fracasada invasión mercenaria a Playa Girón en 1961. Fue Radio Américas después, la predecesora de la más célebre Radio Martí en la era analógica.
Hoy las técnicas son otras, se apoyan en la inteligencia artificial y una lógica algorítmica que persigue el mismo objetivo hace siete décadas. La rendición incondicional. El viejo Tío Sam, que simboliza a EE. .UU., espera que Cuba vuelva a ser una colonia. Pero no hay caso. El gobierno socialista y su pueblo resisten, aun con un bloqueo que recrudeció y es acompañado por noticias negativas que disparan todo el tiempo las usinas de sentido instaladas, sobre todo en la Florida, el reducto de la extrema derecha donde domina el Partido Republicano.
El 1 de mayo, durante la misma jornada en que en la capital de la isla desfilaban más de medio millón de habaneros por el Día del Trabajador, un tal Nick Shirley, influencer de la extrema derecha, abandonaba Cuba sin salirse con la suya.
Desenmascarado por el gobierno de Miguel Díaz-Canel, salió como había ingresado con una visa de turista que ocultaba su verdadero propósito: trabajar como presunto periodista para documentar una realidad a medida de la retórica trumpista. Algo que jamás hubiera podido hacer en su propio país, donde una visa de turista (B-1/B-2) no permite cumplir tareas laborales. Se corre el riesgo de ser esposado y deportado, como suele verse en los operativos del ICE.
Un medio local, Las Razones de Cuba –de esos que nunca van a ser citados por la prensa “libre” de Occidente–, señaló: “Al ser detectada su violación migratoria, las autoridades cubanas aplicaron el protocolo establecido. Shirley decidió adelantar su salida del país el 1 de mayo. Ni lo persiguieron, ni lo detuvieron, ni lo ‘secuestraron’. Él mismo compró su boleto y se fue”.
El youtuber quiso escribir un guion para conchabarse en la Metro pero no le fue posible. “Salió de Cuba el 1º de mayo sin ser detenido, sin ser esposado, sin ser encarcelado”, publicó Las razones de Cuba. Su relato de “secuestro inminente” no tuvo el final que esperaba y solo se transformó en alimento de la retórica anticomunista de sus 1,6 millones de seguidores en X.
El propio Shirley publicó un video en su red social donde contó: “Casi me toman como rehén en Cuba... Fui a Cuba para documentar la crisis humanitaria y mostrar la vida bajo más de 60 años de comunismo y ahora en medio del bloqueo de EE.UU. Una vez que aterricé, confiscaron todas mis cámaras excepto mi iPhone y tuvieron agentes de inteligencia siguiéndome todo el día hasta que mi seguridad notó a sus espías siguiéndonos hasta el hotel donde esperaron toda la noche para que bajáramos”.
¿Quién es Shirley? Un joven de 24 años, youtuber de extrema derecha y productor de contenidos sensibles para audiencias partidarias del presidente Trump. De familia mormona, se crió en Utah y comenzó a ganarse un pequeño espacio en las redes sociales con sus videos bromistas que consumían sus compañeros de la secundaria. En diciembre de 2025 cobró notoriedad por una denuncia contra unas guarderías de Minnesota que presuntamente gastaban fondos federales en un fraude multimillonario.
Univisión publicó el 28 de abril pasado una crónica donde sostenía que “la investigación cobró notoriedad tras un video del activista Nick Shirley, quien acusó a integrantes de la comunidad somalí de operar guarderías falsas para obtener subsidios. Aunque inspectores señalaron que varios centros funcionaban con normalidad, algunos de los sitios allanados aparecían en esa grabación”.
El secreto del éxito en las redes del influencer del movimiento MAGA se debió en gran medida a que los cientos de miles de seguidores y millones de vistas que lograron sus imágenes fueron posibles gracias a que los replicaron el vicepresidente de EE. UU., J. D. Vance, y el director del FBI, Kash Patel. También lo hizo el multimillonario Elon Musk, dueño de X y exfuncionario de Trump para el desguace del Estado.
Shirley volvió a la carga en Cuba con su retórica anticomunista cuatro meses después de los hechos que difundió sobre Minnesota. Pero el gobierno de la isla expuso su coartada. Que había entrado a territorio cubano con visa de periodista para montar unos informes con el propósito de exponer la crisis humanitaria y cargársela a sus autoridades. Difundió una historia sobre cómo se operaba en los quirófanos “con linternas” y que había sido “acechado” en sus tareas. Medios cubanos informaron que “no fue víctima del comunismo”. Fue víctima de sus propias mentiras”.
En la guerra cognitiva contra Cuba hay más piezas que un influencer retuiteado por la extrema derecha 2.0 de Estados Unidos. El observatorio de medios de Cubadebate detectó que un sitio digital de EE. .UU. llamado Axios se transformó en “el canal privilegiado para filtrar, legitimar y amplificar las posiciones del Departamento de Estado y del entorno político del secretario de Estado Marco Rubio”, el segundo hombre más importante del gobierno republicano y que dicta las políticas más agresivas contra la isla.
Para Cubadebate, Axios contribuye a la construcción de “un clima político y mediático favorable a la intensificación de las agresiones contra Cuba y a la legitimación de escenarios de mayor confrontación”. En el sitio web se informa que “es propiedad mayoritaria de Cox Enterprises, una empresa familiar con sede en Atlanta y centrada en las comunicaciones, los servicios automotrices y las nuevas tecnologías...”
El 1° de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra Cuba. Su gobierno de extrema derecha argumenta que la isla constituye “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos. Un viejo guion de Hollywood que hubiera merecido la actuación del Superagente 86.
gveiga@pagina12.com.ar
Se acaba de conocer la irrupción de un joven youtuber estadounidense en La Habana que se presentó como víctima del gobierno cuando había mentido sobre el objetivo de su viaje.
Estados Unidos mantiene un aceitado ecosistema de intervenciones contra Cuba en su guerra cognitiva. Se acaba de conocer la irrupción de un joven influencer norteamericano en La Habana que se presentó como víctima del gobierno cuando había mentido sobre su estatus migratorio. También se difundió el papel de propalador que cumpliría un diario digital de EE. UU. que anticipa con precisión quirúrgica cada iniciativa política del Departamento de Estado. Una especie de brazo mediático de Marco Rubio.
La estrategia goebbeliana de mentiras en cadena, montajes hollywoodenses y una realidad virtual paralela queda expuesta cada día. La campaña de desgaste no es nueva, pero con Donald Trump la teatralización llegó al extremo. “Tomaremos el control de inmediato”, dijo en marzo pasado en una de sus tantas bravuconadas sobre la isla.
Esta política de comunicación hostil nació con el triunfo de la Revolución y la creación del primer medio controlado por la CIA para desestabilizar a su vecino: Radio Swan, que emitía desde las islas homónimas en Honduras. Un medio clave que apuntaló la fracasada invasión mercenaria a Playa Girón en 1961. Fue Radio Américas después, la predecesora de la más célebre Radio Martí en la era analógica.
Hoy las técnicas son otras, se apoyan en la inteligencia artificial y una lógica algorítmica que persigue el mismo objetivo hace siete décadas. La rendición incondicional. El viejo Tío Sam, que simboliza a EE. .UU., espera que Cuba vuelva a ser una colonia. Pero no hay caso. El gobierno socialista y su pueblo resisten, aun con un bloqueo que recrudeció y es acompañado por noticias negativas que disparan todo el tiempo las usinas de sentido instaladas, sobre todo en la Florida, el reducto de la extrema derecha donde domina el Partido Republicano.
El 1 de mayo, durante la misma jornada en que en la capital de la isla desfilaban más de medio millón de habaneros por el Día del Trabajador, un tal Nick Shirley, influencer de la extrema derecha, abandonaba Cuba sin salirse con la suya.
Desenmascarado por el gobierno de Miguel Díaz-Canel, salió como había ingresado con una visa de turista que ocultaba su verdadero propósito: trabajar como presunto periodista para documentar una realidad a medida de la retórica trumpista. Algo que jamás hubiera podido hacer en su propio país, donde una visa de turista (B-1/B-2) no permite cumplir tareas laborales. Se corre el riesgo de ser esposado y deportado, como suele verse en los operativos del ICE.
Un medio local, Las Razones de Cuba –de esos que nunca van a ser citados por la prensa “libre” de Occidente–, señaló: “Al ser detectada su violación migratoria, las autoridades cubanas aplicaron el protocolo establecido. Shirley decidió adelantar su salida del país el 1 de mayo. Ni lo persiguieron, ni lo detuvieron, ni lo ‘secuestraron’. Él mismo compró su boleto y se fue”.
El youtuber quiso escribir un guion para conchabarse en la Metro pero no le fue posible. “Salió de Cuba el 1º de mayo sin ser detenido, sin ser esposado, sin ser encarcelado”, publicó Las razones de Cuba. Su relato de “secuestro inminente” no tuvo el final que esperaba y solo se transformó en alimento de la retórica anticomunista de sus 1,6 millones de seguidores en X.
El propio Shirley publicó un video en su red social donde contó: “Casi me toman como rehén en Cuba... Fui a Cuba para documentar la crisis humanitaria y mostrar la vida bajo más de 60 años de comunismo y ahora en medio del bloqueo de EE.UU. Una vez que aterricé, confiscaron todas mis cámaras excepto mi iPhone y tuvieron agentes de inteligencia siguiéndome todo el día hasta que mi seguridad notó a sus espías siguiéndonos hasta el hotel donde esperaron toda la noche para que bajáramos”.
¿Quién es Shirley? Un joven de 24 años, youtuber de extrema derecha y productor de contenidos sensibles para audiencias partidarias del presidente Trump. De familia mormona, se crió en Utah y comenzó a ganarse un pequeño espacio en las redes sociales con sus videos bromistas que consumían sus compañeros de la secundaria. En diciembre de 2025 cobró notoriedad por una denuncia contra unas guarderías de Minnesota que presuntamente gastaban fondos federales en un fraude multimillonario.
Univisión publicó el 28 de abril pasado una crónica donde sostenía que “la investigación cobró notoriedad tras un video del activista Nick Shirley, quien acusó a integrantes de la comunidad somalí de operar guarderías falsas para obtener subsidios. Aunque inspectores señalaron que varios centros funcionaban con normalidad, algunos de los sitios allanados aparecían en esa grabación”.
El secreto del éxito en las redes del influencer del movimiento MAGA se debió en gran medida a que los cientos de miles de seguidores y millones de vistas que lograron sus imágenes fueron posibles gracias a que los replicaron el vicepresidente de EE. UU., J. D. Vance, y el director del FBI, Kash Patel. También lo hizo el multimillonario Elon Musk, dueño de X y exfuncionario de Trump para el desguace del Estado.
Shirley volvió a la carga en Cuba con su retórica anticomunista cuatro meses después de los hechos que difundió sobre Minnesota. Pero el gobierno de la isla expuso su coartada. Que había entrado a territorio cubano con visa de periodista para montar unos informes con el propósito de exponer la crisis humanitaria y cargársela a sus autoridades. Difundió una historia sobre cómo se operaba en los quirófanos “con linternas” y que había sido “acechado” en sus tareas. Medios cubanos informaron que “no fue víctima del comunismo”. Fue víctima de sus propias mentiras”.
En la guerra cognitiva contra Cuba hay más piezas que un influencer retuiteado por la extrema derecha 2.0 de Estados Unidos. El observatorio de medios de Cubadebate detectó que un sitio digital de EE. .UU. llamado Axios se transformó en “el canal privilegiado para filtrar, legitimar y amplificar las posiciones del Departamento de Estado y del entorno político del secretario de Estado Marco Rubio”, el segundo hombre más importante del gobierno republicano y que dicta las políticas más agresivas contra la isla.
Para Cubadebate, Axios contribuye a la construcción de “un clima político y mediático favorable a la intensificación de las agresiones contra Cuba y a la legitimación de escenarios de mayor confrontación”. En el sitio web se informa que “es propiedad mayoritaria de Cox Enterprises, una empresa familiar con sede en Atlanta y centrada en las comunicaciones, los servicios automotrices y las nuevas tecnologías...”
El 1° de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra Cuba. Su gobierno de extrema derecha argumenta que la isla constituye “una amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos. Un viejo guion de Hollywood que hubiera merecido la actuación del Superagente 86.
gveiga@pagina12.com.ar