22 may 2026

LA SUMISA, VIEJA Y DECADENTE EUROPA

PAGANDO LAS MALAS AVENTURAS IMPERIALES
La UE vuelve a doblegarse ante Trump, que le impuso aranceles del 15%

Isabella Arria
On May 21, 2026





La Unión Europea vuelve a vender la misma ficción de siempre: que ceder ante Donald Trump es “estabilidad”, que aceptar amenazas es “pragmatismo”, que tragarse un acuerdo claramente desigual es “responsabilidad institucional”. Y así, paso a paso, amenaza tras amenaza, Ursula von der Leyen ha terminado firmando un pacto comercial que consolida un desequilibrio brutal a favor de Estados Unidos.

La UE dio luz verde al pacto comercial que impone aranceles del 15% a los productos europeos. El acuerdo aún tiene que ser ratificado por el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Bruselas firmó unos aranceles del 15% contra Europa mientras mantiene abierto el mercado europeo a Estados Unidos y compra energía estadounidense por 700.000 millones de euros.

La Unión Europea no quiere hacer enfadar a Donald Trump y ha acordado la madrugada de este miércoles el pacto comercial con Estados Unidos, un trámite clave para llegar a tiempo de aprobarlo definitivamente antes del plazo exigido por el mismo presidente estadounidense, el 4 de julio. Además, el texto legislativo cerrado entre las instituciones europeas no incluye algunas de las demandas del Parlamento Europeo, como la de una cláusula de rescisión del acuerdo comercial en caso de que el magnate neoyorquino lanzara nuevas amenazas contra el bloque comunitario o que la Casa Blanca incumpliera su parte del compromiso.

Así, el Consejo de la Unión Europea –el organismo comunitario que representa a los Estados miembros–, la Comisión Europea y el Parlamento Europeo han llegado a un acuerdo que deja el texto legislativo casi tal cual lo firmó la presidenta del ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, y el presidente de Estados Unidos, el verano pasado. Tanto Bruselas como la mayoría de gobiernos estatales —incluso el de Pedro Sánchez— han insistido públicamente en que su prioridad es que se apruebe cuanto antes para evitar que la Casa Blanca se desdiga y pida un acuerdo aún más favorable a la potencia estadounidense.

De hecho, ante los retrasos del Parlamento Europeo a la hora de aprobarlo, Trump amenazó de nuevo a la UE con aplicar más aranceles, aunque retiró sus palabras después de mantener una llamada telefónica con Von der Leyen, quien consiguió calmarle a cambio de comprometerse a aprobarlo definitivamente lo antes posible.



Trump incluso volvió a amenazar con nuevos aranceles cuando el Parlamento Europeo retrasó la tramitación del pacto. Después habló con Von der Leyen por teléfono y poco después retiró las amenazas. La presidenta de la Comisión Europea respondió comprometiéndose a sacar adelante el acuerdo “lo antes posible”.

Así se negocia hoy con Washington: bajo chantaje y con sonrisas institucionales. Mientras Europa habla de “autonomía estratégica”, acepta depender todavía más de EEUU; mientras presume de soberanía energética, se compromete a importar productos energéticos estadounidenses por valor de 700 mil millones de euros, una cifra obscena que desmonta años enteros de discursos sobre independencia y transición estratégica.

Y todo esto sucede mientras Trump sigue amenazando abiertamente a aliados europeos, incluida Dinamarca, al insinuar su intención de tomar Groenlandia por la fuerza. es cierto que la Eurocámara intentó introducir algunas garantías mínimas, de simple supervivencia política: pidió que el acuerdo quedara automáticamente suspendido si Trump volvía a amenazar a la UE o incumplía su parte del pacto y reclamó que el texto no entrase en vigor hasta que Washington rebajara realmente los aranceles al acero y al aluminio europeos al 15%, tal y como había prometido.



Nada de eso salió adelante. Ni cláusula automática. Ni protección real. Ni mecanismos claros frente a futuras agresiones comerciales estadounidenses. Bruselas y los gobiernos estatales prefirieron evitar cualquier elemento que pudiera molestar a la Casa Blanca, aunque eso significara dejar a la propia Unión Europea desprotegida frente a nuevos abusos.

La realidad es que gobiernos que luego se presentan como defensores de la soberanía europea, como el español, también respaldaron acelerar el acuerdo. para evitar que Trump exija todavía más concesiones.

El Parlamento Europeo sí logró incluir una disposición temporal importante: el acuerdo expirará justo antes de que termine el mandato actual de Trump, obligando a renegociarlo desde cero si se quiere mantener. También consiguió introducir la posibilidad de suspender el pacto si las empresas y trabajadores europeos resultan perjudicados por los aranceles estadounidenses. Pero incluso ahí hay trampa. No será automático. La decisión final quedará en manos de la Comisión Europea de Von der Leyen. Es decir, de quienes ya han demostrado hasta dónde están dispuestos a ceder.

Mientras tanto, buena parte de los grupos progresistas, ecologistas y algunos sectores liberales siguen mostrando reticencias ante la ratificación definitiva del acuerdo. Y no es extraño. Lo que se está consolidando aquí no es una alianza equilibrada. Es una relación de subordinación económica envuelta en lenguaje diplomático.

Europa acepta aranceles, abre su mercado, compra energía masivamente a Estados Unidos y renuncia a mecanismos automáticos de defensa. Todo para evitar enfadar a Trump.La gran potencia económica que prometía liderar un nuevo orden mundial lleva años actuando como un continente rehén del miedo político, energético y militar. Y cada concesión alimenta la siguiente. Porque cuando el chantaje funciona, el chantajista siempre vuelve a pedir más.


Un pacto es un pacto


Von der Leyen dijo: «Un pacto es un pacto, y la Unión Europea cumple con sus compromisos». Una frase casi perfecta para resumir el problema. Porque parece que cualquier pacto vale aunque una de las partes actúe como una potencia abusiva que amenaza constantemente a sus socios, juega con los mercados y utiliza el miedo económico como herramienta diplomática. La cuestión no es solo comercial. Es política, geopolítica…y también simbólica.


Cabe recordar que la Eurocámara aplazó hasta tres veces su visto bueno al inicio de las negociaciones con los Estados miembros y la Comisión Europea del acuerdo comercial con Washington porqueTrump no dejaba de lanzar amenazas contra la UE. El presidente estadounidense no solo aseguró que subiría los aranceles aún más a varios Estados miembros del bloque comunitario, sino que quería invadir por la fuerza Groenlandia, territorio soberano de un país de la UE como es Dinamarca.

En este contexto, el Parlamento Europeo dio vía finalmente al trámite, pero pidió incluir en el texto legislativo varios condicionantes. El primero era que, en caso de una nueva amenaza de Trump contra la soberanía del bloque comunitario, el pacto comercial dejase de estar en vigor automáticamente. Sin embargo, tanto los gobiernos estatales como Bruselas han preferido no incluir nada que no esté directamente relacionado con las relaciones comerciales.


La Eurocámara también ha fracasado en su intento de añadir un requisito: el acuerdo comercial no entrará en funcionamiento hasta que Trump no rebaje los aranceles al hierro y al aluminio europeo al 15%, tal y como pactaron Bruselas y Washington. Además, el pacto tampoco dejará de estar en vigor de manera automática si la Administración liderada por el magnate lanza nuevas amenazas comerciales contra el bloque europeo e incluso si incumple su parte del acuerdo comercial.

Sin embargo, el Parlamento Europeo ha celebrado en un comunicado emitido este miércoles que se haya añadido la posibilidad de suspender el acuerdo comercial en caso de que las empresas y los trabajadores europeos se vean perjudicados por los aranceles de Trump. Sin embargo, no se trata de una cláusula automática, sino que dependerá en última instancia de la Comisión Europea de Von der Leyen, que primero tendrá que evaluar las consecuencias del pacto o cualquier posible nuevo incumplimiento por parte de la Administración Trump.

Por otra parte, el Parlamento Europeo ha logrado incluir una disposición para que el acuerdo comercial deje de estar en vigor justo antes de que finalice el mandato del actual presidente de Estados Unidos y que, en caso de que el pacto se quiera prorrogar, la Comisión Europea tendrá que presentar una nueva propuesta legislativa, que deberá ser aprobada y negociada de nuevo con los Estados miembros y el Parlamento Europeo. De esta manera, la Eurocámara pretende evitar que se consolide un acuerdo comercial claramente a favor de Estados Unidos.



Cabe recordar que el acuerdo transatlántico supone un aumento del 15% en los aranceles que EEUU aplica a las importaciones europeas, mientras que el mercado único europeo sigue estando igual de abierto a los productos estadounidenses. Además, la Unión Europea se ha comprometido a importar productos energéticos por valor de unos 700.000 millones de euros procedentes de Estados Unidos, a pesar de que Bruselas repite una y otra vez que su intención es ganar independencia respecto a la potencia estadounidense, también en materia energética..

En todo caso, a pesar del acuerdo cerrado este miércoles entre los tres organismos colegisladores de la Unión Europea, no es el paso definitivo y aún se puede frenar. El próximo movimiento es que lo ratifiquen el Parlamento Europeo y los Estados miembros, y hay grupos europarlamentarios —sobre todo progresistas, así como liberales y ecologistas— que se muestran reticentes a este pacto comercial, y una nueva ofensiva de Trump en forma de amenazas y humillaciones contra el bloque comunitario les puede acabar de convencer para poner trabas a su validación definitiva.



*Periodista chilena residenciada en Europa, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)