31 oct 2014

Encuentro insatisfactorio

Periódico La Jornada, México

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Durante la tarde de ayer el presidente Enrique Peña Nieto se reunió con familiares de los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa que fueron asesinados, lesionados o desaparecidos hace más de un mes en Iguala, Guerrero, por fuerzas policiales que actuaron en coordinación con una banda delictiva. Al cabo de las varias horas que duró el encuentro a puerta cerrada, el jefe del Ejecutivo federal y sus interlocutores dieron a conocer posicionamientos contrastados e incluso enfrentados.
En una transmisión en cadena nacional, el mandatario enumeró compromisos de su gobierno para reorientar la búsqueda de los 43 normalistas desaparecidos hacia personas vivas –después de un mes en el cual las autoridades estatales y federales se han enfocado al hallazgo de cementerios clandestinos–; evitar las filtraciones mediáticas de cualquier aspecto de las pesquisas; incorporar y apoyar en la investigación a los forenses argentinos solicitados por los familiares de las víctimas y aceptar como coadyuvantes a personas de reconocida calidad; brindar atención médica a los heridos; evitar la impunidad; respetar la reputación y los derechos humanos de la comunidad estudiantil de Ayotzinapa –ante los intentos de diversas instancias gubernamentales y algunos medios de criminalizar a los normalistas–, y reconocer la importancia de las normales rurales y dignificar sus instalaciones. Peña habló asimismo de crear una comisión de seguimiento a las pesquisas, integrada por representantes de la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación.
Una hora más tarde, los padres y familiares de los estudiantes asesinados, heridos y desaparecidos, acompañados por representantes de organizaciones de derechos humanos, reiteraron las críticas que han venido formulando hacia el gobierno federal, señalaron que los puntos divulgados por el Presidente no constituyen un documento conjunto ni son respuesta a pliego petitorio alguno; se apegaron a la postura de que la Federación es corresponsable de la atrocidad cometida en Iguala y condicionaron una nueva reunión con Peña a la presentación de resultados concretos de la investigación.
A lo que puede verse, el gobierno federal sigue tratando el conflicto desatado en Guerrero con sensibilidad y entendimiento insuficientes y persiste en creer que la crisis política surgida a raíz de la barbarie de Iguala puede resolverse antes de esclarecer en forma puntual y plena el destino de los desaparecidos y de procurar justicia y fincar responsabilidades a todos los autores materiales e intelectuales de las gravísimas violaciones a los derechos humanos que se cometieron en esa ciudad y que persisten hasta la fecha, a 34 días de los hechos.
Si embargo, la ausencia de los jóvenes estudiantes capturados por policías municipales; la lentitud de la Federación en asumir sus responsabilidades; los atropellos, las torpezas y los desaseos cometidos en el curso de la investigación y la ola imparable de indignación nacional e internacional no pueden disiparse con una reunión en la residencia oficial de Los Pinos. Para desactivar la crisis política en que se encuentra la administración peñista se requiere en primer lugar encontrar a los muchachos ausentes, pero también establecer un relato verosímil y fundado de lo ocurrido, fincar responsabilidades a quienes corresponda y reconocer en forma clara y autocrítica que el Estado mexicano ha fallado y que resulta disfuncional como garante de la integridad física y la vida de los habitantes, especialmente de los más pobres y desprotegidos. Ello resulta indispensable para empezar a resolver de fondo las desviaciones, carencias y miserias institucionales que hicieron posible la atrocidad del 26 y 27 de septiembre pasado, la cual constituye la muestra más visible del generalizado desastre en materia de derechos humanos, garantías individuales y seguridad pública.
En efecto, la barbarie perpetrada en Iguala ha destapado a ojos de la conciencia nacional los fallos catastróficos del poder público, y el medio centenar de víctimas de aquella noche –entre muertos, heridos y desaparecidos– ha obligado al país a voltear la vista hacia las decenas de miles de asesinados sin justicia y hasta sin nombre y las otras decenas de miles de personas capturadas por facciones de la delincuencia organizada y por efectivos policiales y militares y cuyo paradero se desconoce.
En suma, es positivo que el titular del Ejecutivo federal escuche a los parientes de las víctimas, pero cabe lamentar que el encuentro de ayer haya tenido lugar a más de un mes de la agresión criminal y a consecuencia de una movilización social masiva y creciente; que el poder público no haya podido esclarecer a fondo el episodio ni encontrar a los ausentes. Debe hacerlo porque cada día que pasa sin resultados concretos se reduce el margen de maniobra de las autoridades y el país da un paso más hacia la ingobernabilidad.

30 oct 2014

El sueño americano se va de Estados Unidos

THE NEW YORK TIMES  

USA
NICHOLAS KRISTOFF / THE NEW YORK TIMES – La educación es la mejor escalera para alcanzar la igualdad de oportunidades. Pero según los resultados de una reciente investigación, la escalera está rota.
Se espera que cada generación mejore su situación pero actualmente hay más jóvenes (29%) que tienen menos educación que sus padres, que viceversa (20%).
Solo el 5% de los jóvenes estadounidenses cuyos padres no terminaron la escuela secundaria, fue a la universidad. En otros países ricos, la cifra es de 23%.
Estados Unidos invierte miles de millones de dólares para competir contra Rusia en el área militar, pero quizá debería tratar de competir a nivel educativo. Rusia tiene ahora el más alto porcentaje de adultos con educación universitaria dentro de los países industrializados; un puesto que le había pertenecido a EE.UU., que ahora está bajando de posiciones en ese grupo.
Estas cifras, que deberían ser un shock para los estadounidenses, provienen de la Encuesta Anual de Educación (Annual Survey of Education), realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Un componente básico del sueño americano es el acceso igualitario a la educación, como garantía de la movilidad social y económica. Pero parece que el sueño americano ha emigrado porque hay numerosos países que están mejor que EE.UU. en el rubro de la movilidad basada en la educación, según el estudio de la OCDE.
Tan solo en el año 2000, EE.UU. ocupaba el segundo puesto en los países con mayor cantidad de habitantes que poseen un diploma universitario. Ahora ha bajado al quinto puesto. En el grupo de 25 a 34 años, que es significativo para evaluar qué nos depara el futuro, ocupa el puesto 12; mientras que la otrora empobrecida Corea del Sur encabeza la lista.
Según una nueva encuesta de Pew, los estadounidenses consideran que la mayor amenaza que se cierne sobre el país es la brecha creciente entre ricos y pobres. A pesar de ello, el sistema de educación depende de los impuestos locales a la propiedad, que proveen excelentes escuelas para los chicos ricos de los suburbios, los que menos ayuda necesitan, y escuelas deficientes y peligrosas para los chicos de las barriadas pobres, que son justamente quienes necesitan ayuda desperadamente. Con demasiada frecuencia, el sistema educativo de EE.UU. magnifica la desigualdad en lugar de ampliar las oportunidades para todos.
Mi padre fue un refugiado de la Segunda Guerra Mundial. Huyó de Ucrania y Rumania, y finalmente llegó a Francia. Hablaba francés perfectamente, y París hubiera sido la ciudad donde radicarse. Pero el creía que Francia estaba estratificada y que no tenía mucho que ofrecerle a un refugiado pobre del Este de Europa, ni tampoco a sus hijos en la siguiente generación, entonces se dirigió a Estados Unidos. No hablaba inglés pero a su llegada en 1951 empezó a aprender el idioma leyendo la edición dominical del New York Times. Y luego fue a Reed College y a la Universidad de Chicago, obtuvo un doctorado y trabajó como profesor universitario.
Recorrió el sueño americano hacia el éxito; igual lo hizo su único hijo. Aunque en 1951 tuvo razón al pensar que en EE.UU. había mejores oportunidades de crecimiento que en Europa, hoy estaría equivocado. Las investigaciones prueban que la movilidad educativa y económica es mayor en Europa que en EE.UU. en la actualidad.
Esto es particularmente triste porque, como lo hizo notar mi colega Eduardo Porter el mes pasado, la igualdad educativa era un punto fuerte de EE.UU. Mientras que los países europeos se destaban por la educación de primer nivel para las élites, Estados Unidos se caracterizaba por liderar la educación de masas.
Hacia mediados del siglo XIX, la mayoría de los estados proveían acceso gratuito a la escuela primaria para la mayoría de niños blancos. En Gran Bretaña, en cambio, hacia 1870, solo el 2% de los niños de 14 años estaba en la escuela.
Luego, Estados Unidos fue el primer país central, en la década de 1930, en el que una mayoría de chicos asistió a la escuela secundaria. En cambio, hacia 1957, solo el 9% de los jóvenes británicos de 17 años asistía a la escuela.
Hasta la década de 1970, EE.UU. ocupó un lugar destacado en la educación de masas, y Claudia Goldin y Lawrence Katz de la Universidad de Harvard sostienen que este fue el éxito del auge económico estadounidense. Después, se vino abajo, y el último reporte de la OCDE subraya de qué manera el resto del mundo está superando a EE.UU.
Estados Unidos se ha convertido en la Gran Bretaña del siglo XIX: provee una educación excelente para las élites, pero es deficiente en la educación de las masas.
El mayor fracaso es a nivel pre-escolar. En el reporte de la OCDE, se registra que un promedio del 70% de los niños de 3 años participan en programas educativos. En EE.UU. solo lo hace un 38%.
En algunos sitios, existe la percepción de que los maestros de EE.UU. son perezosos. Sin embargo, la OCDE reporta que estos trabajan muchas más horas que sus colegas de otros países, y a pesar de ello, un 68% gana tanto como el promedio de otro trabajador con un título universitario, mientras que en el resto de países la media es 88%.
Solucionar el sistema educativo es el desafío por los derechos civiles de nuestra era. Un punto de partida es portar el estandarte que fuera creado en EE.UU. pero que ahora vive en el extranjero: Le debemos a todos los niños un inicio equitativo para acceder a la escalera educativa.
Debemos reparar la escalera.
Traducido por Silvia Arana para Rebelión

Narco-para-democracias

Por Federico Larsen

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Los últimos acontecimientos en México, Colombia y Paraguay dejaron al descubierto la relación que existe entre política y crimen organizado. Una alianza que gobierna la descomposición social que afecta a las clases populares en algunas regiones del continente.
43 estudiantes desaparecidos en México. El homicidio de un legislador venezolano a manos de paramilitares colombianos. Y un periodista asesinado en Paraguay. En las últimas semanas los casos de violencia ligados a la vinculación entre grupos narcos, paramilitares, fuerzas de seguridad e instituciones del Estado, han dejado un rastro de muerte muy duro para América Latina. No es casual que estos hechos se den justamente en estos tres países, México, Colombia y Paraguay, donde las garantías políticas para el efectivo cumplimiento de los derechos sociales de participación popular son cada vez más afectadas por una guerra jamás declarada, donde la intervención económica y militar extranjera también juega un rol de primer plano.
México y Colombia son quizás los dos países donde este proceso queda más en evidencia. Ambos viven procesos neoliberales de inserción en los mercados y la geopolítica regional plenamente subordinada a las grandes potencias desde hace décadas. Los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez y Felipe Calderón fueron a todas luces gestores del disciplinamiento social que requiso ese acomodo. El primero impuso en Colombia su Plan de Seguridad Democrática, basado en el fortalecimiento de los organismos de seguridad que produjo miles de casos de violaciones a los derechos humanos al mismo tiempo que se disminuía la posibilidad de acceso a la repartición de la renta nacional por parte de las clases populares. Mismo tenor que la Guerra contra el Narco del ex presidente mexicano, que produjo innumerables masacres desde su implementación en 2006 hasta la actualidad. Ambos planes fueron financiados y sostenidos por los Estados Unidos, a través del Plan Colombia, firmado en 1999 y la iniciativa Mérida, activa desde 2008 en México. A través de estos acuerdos EEUU provee financiación y entrenamiento para las fuerzas armadas de México y Colombia, además de asegurarse el apoyo de sus respectivos gobiernos.
Con tiempos y ritmos diferentes -Colombia ha comenzado este proceso mucho antes que México debido a la avanzada de los grupos insurgentes y el auge de los cárteles colombianos de la droga entre los ’80 y ’90- ambas democracias han sido infiltradas por aquellos poderes fácticos que prometían combatir. 60 legisladores colombianos son investigados por vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico. Y le las 198 causas abiertas contra alcaldes y gobernadores sólo 41 recibieron condena, la mayoría de las cuales no firmes.
La política en connivencia con el paramilitarismo y el crimen organizado auspiciaron las bases para la descomposición social que limita tanto la defensa como la organización del pueblo. Ante los intentos de organización social por parte de los sectores populares la respuesta de esta cúpula de gestión del poder ha sido la represión. Lo demuestra el caso de la Marcha Patriótica en Colombia, que en sólo tres años de vida ya sufrió medio centenar de asesinatos entre sus dirigentes y estuvo a punto inclusive de disolverse ante la falta de respuestas por parte del estado. Lo demuestra el caso de los normalistas de Ayotzinapa, pertenecientes a una institución educativa con una larguísima tradición de lucha social, donde se han formado líderes políticos y guerrilleros desde los años ’60.
Más incipiente es el caso de Paraguay. Allí los sicarios al mando de grandes terratenientes han asesinado a 115 campesinos desde el fin de la dictadura de Stroessner en 1989, según datos de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy). En ese país, el 2,6% de los propietarios tienen el 85% de la tierra cultivable, y desde el golpe de estado que terminó con el gobierno de Fernando Lugo en 2012, la concentración de la tierra ha ido creciendo. Las zonas fronterizas con Brasil, donde dominan los llamados empresarios Brasiguayos, son entre las más conflictivas del país. Allí se ha registrado un evidente alza de la actividad ilegal ligada al contrabando y el narcotráfico. En esa zona es donde se realizó recientemente el asesinato del periodista Pablo Medina y su asistente Antonia Almada, hecho por el cual aún hoy sigue prófugo Vilmar “Neneco” Acosta, alcalde del distrito de Ypehú. Las vinculaciones entre el crimen organizado y las autoridades locales y nacionales, llevaron en los últimos días al Ministerio Público de Paraguay a ordenar la investigación de Senadores y Diputados del Partido Liberal Radical Auténtico y del Partido Colorado por su relación con grupos narco.
México, Colombia y Paraguay suman juntos más de un tercio de la cantidad de bases militares estadounidenses en la región -otro tercio está en El Salvador y lo que resta se lo dividen los demás países de América Latina- y son los países con mayor gasto militar en su PBI. México y Colombia pertenecen a la Alianza del Pacífico, bloque neoliberal en la geopolítica latinoamericana y tienen sendos tratados de libre comercio con EEUU -Paraguay, por pertenecer al Mercosur desde los años ’90 no puede establecer este tipo de políticas aunque su presidente haya expresado la voluntad de acercarse a la Alianza del Pacífico-. En los tres países han sido promovidas en los últimos diez años reformas legislativas y penales que amplían los poderes de las fuerzas de seguridad en la lucha contra el crimen organizado -sean los cárteles del narcotráfico mexicano, las organizaciones insurgentes en Colombia o el Ejército del Pueblo Paraguayo-, y en todos los casos se han registrado violaciones a los derechos de la población civil, cuando no verdaderas masacres. En los tres países la justicia lleva adelante causas contra miembros de los poderes del estado por su vinculación con el paramilitarismo o las bandas narcos. Y en los tres países el sistema económico está basado en un alta concentración de la renta y la propiedad de la tierra. Este panorama promueve una nueva forma de gobierno semi-autoritario, donde las libertades democráticas son subordinadas a los derechos de propiedad y comercio que tienen una expansión violenta y descontrolada gracias a fuerzas regulares e ilegales. Sólo la resistencia de movimientos estudiantiles, campesinos e indígenas parecen poder preservar las comunidades de la indefensión a la cual está expuesta la sociedad toda. Pero su accionar es permanentemente obstaculizado por amenazas o atentados. Quizás, sólo el surgimiento de una fuerza política alternativa, expresión de las más genuinas experiencias populares pueda, algún día, modificar esta situación. Mientras tanto sólo queda la denuncia y la lucha de los ciudadanos indefensos para parar la expansión de este tipo de formas de dominación a otros países de América Latina.

Las encuestadoras: las grandes derrotadas de las elecciones en Brasil y Uruguay

CARADURAS DE DERECHA:Encuestadoras hacen “mea culpa”

Ante las acusaciones en las redes sociales de manejo de cifras de encuestas intencionadas previo a las elecciones, para volcar la opinión pública hacia un partido, casi todos los representantes de de las encuestadoras reconocieron “errores” y explicaron de diversas maneras las diferencias con los resultados reales.
La directora de la empresa Cifra, Mariana Pomiés, dijo que los fallos en el pronóstico se debieron a diversos factores de “difícil explicación”. En una entrevista a una agencia de prensa, admitió que al comparar los datos con patrones de otros comicios optaron por un “modelo muy conservador” y sobreestimaron “el desgaste del gobierno”.
Pomiés abordó el error desde otro ángulo: “Pensamos que Uruguay era más moderno”, y dijo que creyeron que la campaña “fresca y joven” de Luis Lacalle Pou acapararía más votos que Tabaré Vázquez.
Por su parte, el director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart, fue el primero en admitir su error. El lunes escribió en Twitter, “proyectamos al Frente Amplio 44% y subestimamos su votación, las disculpas a quienes siguen nuestros resultados, estamos en plena autocrítica”, explicó.
El integrante de Equipos Mori, Ignacio Zuasnábar, admitió en Subrayado que las encuestadoras deben reflexionar sobre sus métodos de trabajo “para evitar que estas cosas continúen profundizándose en el futuro”.
Zuasnábar recordó que “todas las encuestadoras proyectaron la suma del Partido Nacional y Colorado por encima del Frente Amplio y la situación se dio exactamente al revés.
2014: “annus horribilis”
Agregó que “el año 2014 viene siendo un año complicado para las encuestadoras. Estamos teniendo algunos problemas que no teníamos en el pasado”, insistió.
“Hay que revisar métodos de relevamiento, estamos en un momento muy particular del sistema de encuestas porque hay metodologías muy heterogéneas: cara a cara, telefónica fija, telefonía celular y encuestas por Facebook. Estamos en un momento con cambios en el electorado donde hay pequeños segmentos de la población que se definen a último momento y eso es un problema”, justificó.
Encuestas
La semana previa a la elección, las últimas encuestas de Equipos, Factum y Cifra proyectaron que el Frente Amplio recibiría entre 41% y 44% y que blancos y colorados superarían al partido de gobierno.
Cifra estimó que el Frente Amplio lograría 42% de los votos, el Partido Nacional 31%, el Partido Colorado 17% y el Partido Independiente 3%.
Equipos pronosticó que el partido de gobierno lograría 41%, el Partido Nacional 29,2%, el Partido Colorado 13,5% y el Partido Independiente 2,4%.
Factum proyecto que Tabaré Vázquez lograría 44%, Luis Alberto Lacalle 32%, Pedro Bordaberry 15% y Pablo Mieres 3%.

188 países volvieron a condenar en la ONU el bloqueo de EEUU contra Cuba

La Asamblea Ge­neral de las Naciones Unidas adoptó ayer con el respaldo de 188 de sus 193 miembros la resolución Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.


Por vigésima tercera ocasión consecutiva, el principal foro del organismo internacional llamó de manera categórica al levantamiento del cerco aplicado por Washington durante más de medio siglo, con afectaciones económicas estimadas en un billón 112 534 millones de dólares y un daño humano incalculable.
En la Asamblea, el documento no fue respaldado por Estados Unidos e Israel, mientras que Islas Marshall, Micronesia y Palau se abstuvieron.
Foros intergubernamentales y representantes de diversos países afirmaron que el bloqueo estadounidense es el principal obstáculo para el de­sarrollo de Cuba y lo consideraron injustificable.
También rechazaron medidas punitivas discriminatorias, como el bloqueo, como instrumentos de intromisión en los asuntos internos de los Estados.
Algunas delegaciones elogiaron a Cuba por enviar más médicos que ningún otro país a África occidental para contener el mayor brote de Ébola en la historia.

Bruno Rodríguez Parrilla en ONU: Los daños humanos del bloqueo crecen

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, declaró necesario poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. a la isla en el sexagésimo noveno período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Señor Presidente:
Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:
La Asamblea General de las Naciones Unidas considera hoy por vigésima tercera ocasión este tema tan importante para la comunidad mundial porque atañe al Derecho Internacional, que protege a los Estados grandes y pequeños, ricos y pobres y es la garantía de la independencia de todos, así como al ejercicio de la soberanía nacional que es la base de la igualdad soberana.
También tiene una relación directa con el disfrute de los derechos humanos por todas las personas y por todos los pueblos.
Este asunto concierne a la libertad de comercio y navegación que protege los intereses de los Estados, las compañías y los ciudadanos.
Sin embargo, nos reunimos en una coyuntura internacional muy peculiar caracterizada por graves amenazas a la paz y la seguridad internacionales; guerras atroces y actos terroristas de extraordinaria crueldad; por el peligro que significa la existencia de enormes arsenales nucleares; por los insólitos gastos en armamentos, inútiles para resolver ninguno de los grandes problemas de la población mundial que rápidamente se acerca a los 8 mil millones.
Es un momento crucial en el impacto del cambio climático que, entre otras consecuencias catastróficas, puede provocar inéditas hambrunas, pobreza extrema generalizada en regiones enteras y masivas oleadas migratorias.
Vivimos en una época marcada por la crisis global sistémica y la superposición de sus componentes económico, alimentario, energético, hídrico.
Junto a la pobreza, que cobra más vidas que la guerra, aumenta el riesgo de graves enfermedades como la del ébola, que si no se detiene y resuelve en las hermanas naciones afectadas de África Occidental, con la cooperación urgente y eficaz de todos, podría convertirse en una de las peores pandemias de la historia.
Como declaró recientemente el presidente Raúl Castro Ruz, “ese noble y urgente objetivo reclama el esfuerzo y el compromiso indispensables de todas las naciones del mundo, según las posibilidades de cada una. Consideramos que debe evitarse cualquier politización de este grave problema que nos desvíe del objetivo fundamental, que es la ayuda en el enfrentamiento a esta epidemia en África y en la prevención en otras regiones”.
Se trata de un conjunto sin precedentes de problemas nuevos y viejos que tienden a hacer insostenible la vida humana. Ninguno de ellos puede resolverse si no cambia nuestra actitud, nuestra manera de encarar y tratar de transformar la realidad, para cooperar genuinamente en aras de la supervivencia de la Humanidad.
Como escribió en días recientes el compañero Fidel Castro, “cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.
“El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano,…”
Señor Presidente:
Es un hecho que, en el último período, se ha recrudecido el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y también, que se ha intensificado su aplicación extraterritorial en todas las regiones, especialmente mediante la imposición de enormes e insólitas multas por 11 mil millones de dólares contra 38 bancos, como el francés BNP Paribás, que realizan transacciones con Cuba y otros países.
Los daños económicos acumulados, enormes para una economía pequeña, alcanzan 1 billón 112 534 millones de dólares, calculados al valor del oro, el cual está siendo manipulado por los creadores del nefasto sistema monetario imperante que sufre ya los efectos de una crisis insuperable que golpea a los países más pobres.
Los daños humanos del bloqueo crecen. Son ya el 77% de los cubanos los que nacieron bajo estas circunstancias. El sufrimiento de nuestras familias no puede contabilizarse. Son muchas las convenciones internacionales que lo prohíben, incluida la de Ginebra de 1948 contra el genocidio. Se afecta el ejercicio de los derechos humanos de un pueblo entero. Se obstaculiza seriamente el desarrollo económico del país.
Aunque nuestros sistemas de atención social y salud logran impedir las pérdidas de vidas, ninguna persona honesta, en el mundo ni en los Estados Unidos, podría apoyar sus devastadoras consecuencias.
Pese a todo, nuestra cultura nacional, la educación y la garantía de derechos e iguales oportunidades nos permiten ser una sociedad instruida y solidaria.
Señor Presidente:
A ambos lados del Estrecho de la Florida, los pueblos de Estados Unidos y Cuba han tenido siempre profundos vínculos.
A pesar de las sistemáticas campañas de mentiras, contra nuestro país, a lo largo de medio siglo, el pueblo estadounidense apoyó la devolución a su familia del niño cubano secuestrado en 1999.
Cuba ofreció toda la ayuda a su alcance, desde las primeras horas, ante los terribles actos terroristas del 11 de septiembre del 2001, cuando miles de aviones no tenían dónde aterrizar y, luego, para paliar la falta de antibióticos, cuando se produjeron ataques con ántrax en los Estados Unidos.
Sinceramente preocupados por los daños que estaba provocando el huracán Katrina, en 2005, ofrecimos cooperación médica al pueblo de Nueva Orleáns y, de allí, surgió el contingente médico especializado en desastres y epidemias, Henry Reeve, un heroico joven norteamericano que luchó en el siglo XIX por la independencia de Cuba; el cual está ahora desplegado en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Su prestigioso nombre identificó aquel destacamento que en el 2005 asistió a Paquistán a raíz del terremoto, y continuó una fructífera cooperación con los médicos militares estadounidenses, iniciada en El Salvador, después del sismo de 2001, y en Guatemala, en los años 2002 y 2003, durante el tratamiento de la oncocercosis.
En el 2010, a raíz del terremoto en Haití, Estados Unidos y Cuba cooperaron igualmente a favor de esa sufrida nación.
El Gobierno cubano, invariablemente, compartió con el de Estados Unidos informaciones sobre planes de actos terroristas o atentados dirigidos contra este.
Pese a las viejas tensiones y los intentos de extremistas violentos y grupos terroristas de provocarla, no ha habido guerra, ni han muerto jóvenes norteamericanos en Cuba. Aunque se le ha calumniado, Cuba jamás ha sido una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
No hay hostilidad entre nuestros pueblos. Cuba acoge hospitalariamente a los pocos norteamericanos a los que su gobierno permite visitarla o que asumen los riesgos legales de hacerlo, y a quienes vienen a brindarnos ayuda humanitaria, como los “Pastores por la Paz” o a estudiar medicina en nuestro país.
Son conocidos los sondeos de opinión que muestran el apoyo creciente y mayoritario de absolutamente todos los sectores de la sociedad norteamericana al levantamiento del bloqueo y a la normalización de las relaciones bilaterales. Es particularmente notorio que ello ocurre aun más marcadamente en la Florida, donde también lo confirma la tendencia del voto electoral en las últimas elecciones presidenciales.
Figuras políticas de las más diversas tendencias y académicos relevantes reconocen que esta política ha fracasado en sus propósitos y no responde a los intereses nacionales de esa potencia. Basta leer los editoriales del New York Times de las últimas semanas.
Líderes religiosos plantean legítimas e inobjetables razones éticas y humanitarias para pedir el cambio.
Los norteamericanos reclaman la libertad de viajar al único lugar del planeta al que se les prohíbe hacerlo y el derecho a recibir información directa y personal de la realidad cubana.
Organizaciones empresariales y hombres de negocios consideran que el bloqueo perjudica sus intereses económicos. La mayoría de la opinión pública se opone a mantener el rumbo actual y lo expresa de forma cada vez más crítica.
La emigración cubana ha sufrido medidas discriminatorias y numerosos obstáculos a la reunificación familiar, los viajes en ambas direcciones, los costos excesivos que se le imponen, la manipulación política e incluso, violencia terrorista, y desea mayoritariamente paz y bienestar para sus familias y su pueblo y vínculos normales con su nación de origen.
¿Por qué alentar el uso ilegal de las tecnologías de la información en vez de autorizar negocios en materia de telecomunicaciones, mutuamente provechosos?¿Por qué impedir la conexión de Cuba a los cables submarinos cercanos, lo que limita y dificulta nuestra conectividad?
El bloqueo daña a Cuba, pero daña también a los Estados Unidos.
La absurda y ridícula inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, que sirve para justificar sanciones financieras adicionales, desprestigia a Estados Unidos.
Los 16 años de injusta y fraudulenta prisión impuesta a los tres luchadores antiterroristas cubanos no los han debilitado. Por el contrario, los han convertido en héroes y ejemplo para las futuras generaciones de cubanos y motivo de orgullo para los que, con sus sacrificios, forjaron el camino de la nueva Cuba.
La decisión de eliminar el bloqueo sería bienvenida a escala mundial y resultaría una influencia unitaria, a favor de la paz y la solución pacífica de los conflictos y diferencias.
Después de las medidas, limitadas pero positivas, del 2009 y 2011, sobre las visitas familiares, las remesas de los cubanos asentados en su territorio y los viajes de determinadas categorías de ciudadanos estadounidenses para intercambios de diversa índole, se ha ampliado a otros temas el diálogo a nivel técnico y se ha incrementado la cooperación en áreas como el enfrentamiento al narcotráfico, al delito trasnacional, al tráfico de personas, en la prevención de derrames de petróleo, en la búsqueda y salvamento de personas, en la seguridad aérea y de la aviación o ante hechos específicos.
La reacción de la sociedad norteamericana e internacional a estos modestos progresos ha sido de apoyo y aliento.
El Presidente Barack Obama tiene todas las prerrogativas constitucionales, sin ir al Congreso, para modificar aspectos determinantes del bloqueo e introducir una dinámica nueva y decisiva en la relación bilateral.
Señor Presidente:
Invitamos al gobierno de los Estados Unidos a una relación mutuamente respetuosa, sobre bases recíprocas, basada en la igualdad soberana, los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
Podemos intentar encontrar solución a las diferencias, mediante el diálogo respetuoso y la cooperación en aspectos de común interés. Podemos vivir y relacionarnos, de forma civilizada, dentro de nuestras diferencias.
Cuba nunca renunciará a su soberanía ni al camino libremente escogido por su pueblo para construir un socialismo más justo y eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional distinto ni dejará de luchar por “el equilibrio del mundo”.
Señor Presidente:
Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:
Debo pedirles, en esta difícil y especial coyuntura internacional, votar a favor del proyecto de Resolución A/69/L.4 titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, para apoyar la idea de que los graves problemas de este momento plantean a la Humanidad el imperativo de cambiar nuestra forma de relacionarnos para poder resolverlos, para preservar la paz, para preservar la vida humana.
Muchas gracias.