5 ene 2015

La Doble Moral de Obama en América Latina

Cuba y las sanciones contra Venezuela

Por Eva Golinger.-

El anuncio fue una grata sorpresa para millones de personas de todo el mundo que han esperado durante mucho tiempo un cambio importante en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

El anuncio fue una grata sorpresa para millones de personas de todo el mundo que han esperado durante mucho tiempo un cambio importante en la política de Estados Unidos hacia Cuba. En transmisiones simultáneas, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama abrieron paso para acabar con la dolorosa política injustificada y bien 
anticuada de Washington que ha atormentado a
ambas naciones durante más de medio siglo. Con sus palabras, el alivio llegó a muchos cubanos, en casa y en el extranjero, latinoamericanos en toda la región, y personas en EE.UU., y en el mundo, que aplaudieron al deshielo declarado de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Después de más de 50 años, los jefes de Estado de ambos países hablaron por teléfono y acordaron restablecer relaciones diplomáticas. Estados Unidos abriría su Embajada en La Habana, y Cuba haría lo mismo en Washington. Fue un gran avance, por decir lo menos.

Fue Castro quien recordó a sus compatriotas que, aunque aplaude la decisión del presidente de Estados Unidos para mejorar relaciones con Cuba, el bloqueo vicioso impuesto contra su país por parte de Washington sigue existiendo Obama también fue cauteloso en mencionar que, aunque habían acciones concretas que podría tomar hacia la normalización de las relaciones con Cuba, era el Congreso que tenía la única autoridad para poner fin al bloqueo. Instó al Congreso a dar ese paso, mientras soltó unas admoniciones condescendientes contra Castro con respecto a la democracia y los derechos humanos.

Sin lugar a dudas, una de las victorias más importantes del acuerdo fue la liberación de los tres ciudadanos cubanos, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, injustamente presos en Estados Unidos desde hace 16 años por cargos de espionaje y otros delitos. Incluso la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas había condenado al juicio contra ellos como arbitrario e injusto, su debido proceso y sus derechos fundamentales gravemente violados. Estos hombres finalmente volvieron a casa con una bienvenida de héroes, después de un acuerdo que fue negociado entre los dos gobiernos, que también vio el regreso de un subcontratista de USAID condenado por cargos de subversión en Cuba, Alan Gross, y un ciudadano cubano y ex oficial de inteligencia, Rolando Sarraff Trujillo, encarcelado por trabajar como agente doble para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

No hay duda de que este evento marca un cambio profundo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y las relaciones de Estados Unidos con América Latina. Y es una gran victoria para la Revolución Cubana, Fidel y Raúl Castro y el pueblo cubano. Durante los últimos quince años, Washington ha perdido su influencia en América Latina y la región se ha desplazado significativamente hacia la izquierda con una mayoría de presidentes socialistas y nuevas organizaciones regionales que excluyen a Estados Unidos y Canadá. Con la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), América Latina está más integrada, soberana, independiente y poderosa que nunca antes. La región ha forjado nuevas relaciones con China, Rusia, Irán y otros estados soberanos con mercados fuertes y know-how tecnológico. El nivel de desarrollo ha aumentado, y con pocas excepciones, las economías latinoamericanas están en aumento. Todo esto se ha conseguido sin los Estados Unidos. 

En respuesta, Washington ha amplificado su injerencia en la región, apoyando a golpes de Estado e intentos de golpes de Estado contra presidentes elegidos democráticamente en Venezuela, Haití, Bolivia, Honduras, Ecuador y Paraguay, aumentando su presencia militar en el hemisferio e intensificando los esfuerzos subversivos para socavar gobiernos latinoamericanos a través de la financiación multimillonaria de movimientos de oposición. Esas acciones han aislado a Washington aún más en la región y han sido rechazadas por unanimidad por todos los gobiernos de América Latina, incluso los de la derecha. Un creciente sentimiento de "Patria Grande" ha sido sembrado en la región, y solo se hace más fuerte cada año.

Cuando Obama fue elegido presidente y asistió a una primera Cumbre de las Américas en Trinidad en 2009, prometió una nueva relación con América Latina, basada en la recuperación de la influencia estadounidense en la región. Él ignoró, o ignorantemente malinterpretó, los cambios que habían tenido lugar en toda América Latina y tuvo el descaro de presentarse ante los jefes de Estado y representantes de alto nivel de los gobiernos regionales y decirles que debían de "olvidar el pasado" y avanzar juntos con los Estados Unidos hacia nuevas relaciones. Su retórica arrogante recordó a los pueblos de América Latina la importancia de consolidar y avanzar su soberanía e integración bajo sus propios términos. En esa cumbre, la mayoría de las naciones, con la excepción de los EE.UU. y Canadá, condenó el hecho de que Cuba seguía siendo excluido de la Organización de los Estados Americanos, únicamente por la influencia de Washington. En 2012, en la siguiente Cumbre de las Américas, el presidente Rafael Correa de Ecuador se negó a asistir, en solidaridad con Cuba. "Ecuador no va a ser parte de estas cumbres hasta que Cuba esté incluido", aclaró.

Hace unos meses, mucho antes de que Obama y Castro anunciaron esfuerzos para normalizar sus relaciones, el gobierno de Panamá había hecho público que Cuba sería invitado a la Cumbre de las Américas 2015. Cuba ha indicado que asistiría. Esta decisión fue una clara señal de que la influencia de Washington ya no reinaba en América Latina - incluso la organización regional creada por Washington para dominar y controlar la región ahora se ha hecho irrelevante.

Sin embargo, la movida de Obama con Cuba no fue sin consecuencias inmediatas. Si bien no hay duda de que la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas, junto con la liberación de los tres cubanos injustamente detenidos, es una victoria enorme e histórica de la Revolución Cubana, y un homenaje a la resistencia, la dignidad y la solidaridad de el pueblo cubano, los motivos de Obama no son puros.

El día después de un discurso presidencial bien elaborado sobre cómo la política de Estados Unidos había fracasado en Cuba, que reconocía que el bloqueo y el embargo económico contra Cuba había sido un fiasco, Obama firmó leyes para imponer sanciones contra Venezuela y Rusia. Hay pocas dudas de que el proyecto de ley de sanciones contra Venezuela, una ley absurda titula la Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela 2014, fue firmado por Obama para complacer al pequeño, pero influyente grupo rabiosamente anticastrista, anti-chavista y anti-Maduro en Miami que estaba lleno de rabia desde el cambio anunciado con Cuba.

La ley de sanciones contra Venezuela es bastante ridícula. Se pretende castigar a los funcionarios en Venezuela que presuntamente violaron los derechos humanos de los manifestantes antigubernamentales en las protestas que tuvieron lugar en febrero de 2014. Teniendo en cuenta que la mayoría de esas protestas eran extremadamente violentas y los manifestantes causaron directamente la muerte de más de 40 personas, la mayoría seguidores del gobierno, víctimas inocentes, y fuerzas de seguridad del Estado, la imposición de sanciones a los funcionarios del Estado que ejercieron su deber de proteger a los civiles es ilógico. Aún más irónico es la aprobación de esta ley, mientras que cientos de manifestantes contra la brutalidad policial y el racismo están detenidos y sus derechos violados en los Estados Unidos, a manos de las autoridades estadounidenses. Y el mismo Senado que promovió esta ley contra Venezuela acaba de publicar un informe detallado sobre la tortura y graves violaciónes de derechos humanos cometidas por la CIA y otros oficiales de Estados Unidos.

La ley de sanciones contra Venezuela va más allá de la congelación de los activos de unos pocos funcionarios del gobierno venezolano y la revocación de sus visas. Reafirma el compromiso del gobierno de Estados Unidos para apoyar – de manera financiera y política - el movimiento contra el gobierno en Venezuela que actúa fuera del marco democrático, y autoriza la elaboración de una estrategia de propaganda contra el gobierno venezolano. Todo esto parece a la misma política fracasada contra Cuba que el propio Obama denunció. Entonces, ¿por qué imponer la misma contra Venezuela?

Complacer a la comunidad en Miami es una de las principales razones. Obama necesita el cambio en la política hacia Cuba para salvar a su débil legado. Como el primer presidente negro de Estados Unidos, Obama esperaba que su legado iba a ser el fin de las tensiones raciales y el racismo institucionalizado en el país. Sin embargo, ha ocurrido lo contrario durante su administración. Las tensiones raciales se encuentran en un máximo histórico. Masivas protestas han estallado en todo el país contra la brutalidad policial en las comunidades negras y las injusticias que sufren en el sistema legal de Estados Unidos. Crímenes raciales han aumentado y la gente está enojada. El "cambio" que Obama prometió no ha llegado y no se le perdonará por su falta de cumplir.

La reforma de salud de Obama ha hecho un impacto mediocre y todavía se enfrenta serias amenazas del Congreso republicano, que ha vuelto al poder en toda su fuerza, ganando la mayoría en ambas cámaras gracias a una base demócrata descontenta. Mientras que haya tomado algunas decisiones ejecutivas en materia de inmigración, Obama no ha logrado aprobar una reforma migratoria profunda y probablemente nunca lo hará después de perder la mayoría demócrata en la legislatura. Aunque retiró las tropas estadounidenses de Irak como había prometido, otro grupo terrorista ha tomado control de una parte significativa de ese país, lo que ha vuelto prácticamente inútil la inversión multi-billonaria para llevar la democracia a Irak. En cuanto a Afganistán, Obama aumentó la presencia militar estadounidense e incrementó el presupuesto a más de mil millones de dólares, convirtiéndolo en el conflicto militar más largo de la historia estadounidense, y uno de los más costosos. Ha traído más guerra a Pakistán, Yemen y África, y destruyó Libia, mientras ha financiado y armado terroristas en Siria para demoler ese país también. Y para no faltar, Obama ha reactivado la Guerra Fría con Rusia.

En general, el legado de Obama no deja nada que desear. Él falló en casa y creó caos en el extranjero, y Cuba es su salvador. Ahora Obama será recordado en la historia como el presidente que puso fin a la política exterior de Estados Unidos más disfuncional, perjudicial y sin sentido. Él será recordado por no solamente construir puentes con Cuba, sino también con toda América Latina, lo que sería un legado muy noble y digno si fuera cierto.

Cuba no ha sido una verdadera amenaza para los Estados Unidos - si alguna vez lo fue - por un tiempo muy largo. Pero Venezuela, debido a sus grandes reservas de petróleo, lo es. Los EE.UU. tiene que controlar a los 300 mil millones de barriles de petróleo de Venezuela con el fin de garantizar su supervivencia a largo plazo, y sin un gobierno servil en el poder, eso no es posible. La política de Estados Unidos hacia Venezuela ha sido la misma desde que Hugo Chávez fue elegido por primera vez en 1998 y se negó a ceder a los intereses de EEUU: destruir a la Revolución Bolivariana y sacarlo del poder. La misma política existe, en efecto, contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Al tratar de aislar a Venezuela y Rusia con sanciones y paralizar sus economías, Washington cree que puede asfixiar las crecientes relaciones de Rusia con América Latina y neutralizar la influencia regional de Venezuela. El plan consiste en intervenir y llenar el vacío con la influencia financiera y política de Estados Unidos. Y Washington piensa que al extender la mano a Cuba, el resto de América Latina será seducido suficientemente para dar la bienvenida a la dominación estadounidense.

Cuba puede ser salvavidas de Obama, pero el barco se ha ido. Las naciones latinoamericanas han condenado abrumadoramente las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela y han pedido que se derroguen. Obama puede pensar que él puede sacrificar a Venezuela con el fin de salvar su legado mediante la relación con Cuba, pero está equivocado. La misma solidaridad que las naciones de América Latina expresaron a Cuba por más de 50 años, también está presente con Venezuela. La Patria Grande no se deja engañar por los dobles estándares de los Estados Unidos. Desde hace tiempo América Latina ha expresado su deseo de tener una relación madura y respetuosa con Washington. ¿EE.UU. nunca será capaz de lo mismo?

Grecia: democracia contra la tiranía financiera

Grecia regresa a los titulares de las noticias. Habrá elecciones anticipadas y es probable un triunfo de Syriza, el partido de izquierda que ha prometido una renegociación del cruel paquete económico impuesto por la troika, Banco Central Europeo, Comisión Europea (Bruselas) y el Fondo Monetario Internacional. Banqueros y financieros vuelven a temblar de pánico.

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ALEJANDRO NADAL / LA JORNADA 
El regreso de la pesadilla de la crisis en Grecia, con la amenaza de una posible salida del euro, parece sorprender a muchos. La razón es que desde hace un año, por lo menos, la maquinaria global de propaganda y engaño ha estado machacando el mensaje de que la crisis terminó en ese país y que la recuperación ha comenzado.
La farsa de la recuperación oculta una tragedia y como toda buena tragedia abrió con una mentira. En abril de este año la Comisión Europea en Bruselas aprobó un informe de Atenas sobre la buena marcha del programa de ajuste impuesto sobre el pueblo griego desde 2010. El objetivo era mostrar que la austeridad neoliberal por fin estaba rindiendo frutos.
La Comisión señaló que por primera vez en 10 años Grecia había generado un superávit primario en 2013: es decir, los ingresos del gobierno habían sido superiores a los gastos (sin contar pagos de intereses o cargas financieras). El superávit primario, según las cifras oficiales de Atenas avaladas por la Comisión habría sido de 1.5 mil millones de euros o algo así como 0.8 por ciento del PIB griego.
Un vocero de la Comisión afirmó jubiloso que este resultado demostraba el enorme progreso logrado por Grecia desde que se había iniciado el programa de ajuste. El pueblo griego podría regresar satisfecho a sus puestos en las galeras para continuar remando y generando pagos de intereses como buenos esclavos del capital financiero.
¿Realmente se produjo un superávit primario en Grecia para 2013? La verdad es que las cifras de Eurostat, la oficina europea de estadísticas, muestran un déficit presupuestal en 2013 de 23 mil millones de euros. Como el pago de intereses alcanzó los 7.2 mil millones de euros, eso significa que el balance primario arrojó no un superávit, sino un déficit de 16 mil millones de euros (o algo así como el 8.7 por ciento del PIB).
Las autoridades en Bruselas (con la complacencia de funcionarios del Banco Central Europeo y de ministros de finanzas de varios países europeos) alteraron la definición común de superávit primario. Para alcanzar la cifra positiva de este famoso superávit primario los funcionarios en Bruselas excluyeron varios rubros de gastos del gobierno en el balance primario y, en especial, el gigantesco costo del programa de recapitalización de los bancos. ¡Este programa alcanzó en 2013 el 10.8 por ciento del PIB!
En otras palabras, Bruselas cocinó los números para llegar a una cifra falsa. El superávit primario al que se llega en 2013 con la manipulación de la Comisión Europea no tiene nada que ver con la definición estándar que utiliza la Eurostat.
La troika está empecinada en mostrar que el ajuste y la austeridad han funcionado. Pero la realidad es otra. Grecia lleva siete años hundida en la depresión. La deuda ha seguido aumentando como porcentaje del PIB y es claramente insostenible. Ni 20 años de superávit primario permitirán pagar el tributo que ahora exigen los bancos. El desempleo se mantiene por arriba de 25 por ciento y entre los jóvenes supera 60 por ciento. El tormento del pueblo griego no tiene paralelo en la historia de Europa. El fracaso de la austeridad neoliberal es absoluto.
El colapso económico y el despiadado ajuste impuesto por las autoridades económicas en Europa han conducido a una crisis humanitaria en Grecia. Más de la mitad de la población ha sido empujada a vivir por debajo de la línea de pobreza. El frío y el hambre han regresado como un azote que afecta al pueblo griego como en los malos años de la posguerra. Apenas el uno por ciento de los dineros del ‘rescate’ han entrado a la economía real del país; el 96 por ciento sirvió para rescatar bancos franceses y alemanes y el resto fue para apuntalar el sistema bancario y financiero, es decir, para los agentes que provocaron la crisis.
Las elecciones en febrero podrían cambiar esto al abrir paso a una renegociación basada en el perdón de la deuda y en un programa innovador de recuperación del ámbito social. Alexis Tsipras y sus asesores económicos ya han anunciado que dejarán de aplicar las crueles condiciones de la austeridad neoliberal desde el primer día de gobierno. Los pueblos no pueden ser concebidos como simples espacios de rentabilidad del capital, ni financiero ni de ningún otro tipo.
Las encuestas anuncian una probable victoria de Syriza. Frente a esa perspectiva los ataques de la troika y de la prensa internacional de negocios no se harán esperar para atemorizar al electorado. Ellos quieren que el sacrificio del pueblo griego continúe y prefieren destruir las instituciones de la libertad y la democracia. Después de todo, los vándalos y piratas siempre prefirieron la tiranía por encima de la república.
Twitter: @anadaloficial

A 210 años de la revolución de Haití: “¡Juremos vivir libres “

¡Juremos vivir libres e independientes y preferir
la muerte antes que permitir que nos vuelvan a encadenar!


“Declaración de la independencia de Haití”, 01/01/1804-


Publicado el 1/04/15


Resumen Latinoamericano/La izquierda diario/Por Lic. Juan Luis Hernández – 


El 1° de enero de 1804, hace 210 años, Jean-Jacques Dessalines proclamó la independencia de la antigua colonia francesa de Saint Domingue, reafirmando la abolición de la esclavitud y la igualdad y libertad de su población.

En una pequeña isla del Caribe, se imponía una heroica y sorprendente revolución. La Revolución Haitiana fue la única rebelión de esclavos triunfante en toda la historia de la humanidad, la única que logró constituir un Estado nacional propio, y la primera en lograr la independencia en lo que es hoy América Latina.

Excluido de las recientes celebraciones del segundo centenario, el proceso haitiano permanece sumergido en las penumbras de la historia. Desde un principio, estuvo inscripto en lo impensado, lo inimaginable, lo increíble: los esclavos africanos jamás podrían ser protagonistas de un episodio de tamaña envergadura histórica.

La legislación sobre la esclavitud que regía en Francia (el Código Noir, promulgado por Luis XIV en 1685) establecía que los esclavos eran bienes muebles, y que en tal carácter ingresaban al patrimonio de sus dueños. No se los consideraba seres humanos susceptibles de ser sujetos de derechos, sino meros objetos a disposición de sus amos.

Pero el 22 de agosto de 1791, en la Planee Nord de la isla de Saint Domingue, por entonces la colonia más próspera de Francia y del mundo, sucedió lo imposible: estalló la rebelión. Bajo el cielo luminoso del Caribe, los “bienes mostrencos”, las “cosas muebles”, los condenados de la Tierra, los últimos entre los últimos, encendieron el fuego de la rebeldía que ya no se apagaría por más de una década.

Los rebeldes incendiaron los cañaverales, aniquilaron las patrullas y destacamentos de las tropas coloniales, obligaron a los europeos a encerrarse en las ciudades de la costa. En los meses y años siguientes, se sucedieron gobernadores, delegados y enviados de la Francia monárquica primero y de la republicana después, cuyas maniobras fueron desarticuladas una y otra vez por los insurrectos.

Se rechazaron las invasiones de España, proveniente de la parte occidental de Santo Domingo, y de Inglaterra, que pretendió apoderarse de la isla y reimplantar la esclavitud. Todos los intentos reaccionarios fueron derrotados por los antiguos esclavos, que en diez años de dura lucha forjaron su experiencia política-militar y formaron sus propias direcciones y proyectos políticos.

Muchos investigadores analizan este proceso como un episodio importante, pero colateral, dentro del contexto más amplio de la Revolución Francesa, desconociendo o relativizando las tradiciones culturales y políticas propias de los esclavos africanos. Nosotros entendemos que existió un sustrato común que hizo posible que hombres traídos violentamente de África, pertenecientes a distintas naciones y hablando diferentes idiomas, pudiesen ponerse de acuerdo para iniciar y dar continuidad a la lucha revolucionaria.

El voodoo, una religión producto del sincretismo de creencias animistas africanas con el culto cristiano, y el creole, un idioma surgido de la mezcla del francés con vocablos procedentes de diversos idiomas de África, fueron los elementos aglutinadores que permitieron una primera enunciación y circulación de las ideas políticas entre las masas insurrectas. El cimarronaje (esclavos prófugos que vivían en comunidades autoorganizadas) aportó prácticas de organización y de lucha fundamentales para la continuidad en el tiempo del movimiento rebelde.



En este contexto, la insurrección del 22 de agosto fue preparada mediante reuniones clandestinas previas, en las que participaron delegados de las plantaciones y dirigentes de los esclavos cimarrones. Los insurrectos aprovecharon hábilmente las crecientes disputas entre blancos, mulatos y la población esclava, entremezcladas por las confrontaciones entre monárquicos y republicanos. Por eso entendemos que la Revolución de Haití es incomprensible fuera de los marcos de la Revolución Francesa, pero a la vez tuvo también una impronta propia y una incidencia nada desdeñable en los sucesos de la metrópoli.

La abolición de la esclavitud en la isla, por la cual venían luchando ardorosamente los rebeldes, fue proclamada el 29 de agosto de 1793 por Léger-Félicité Sonthonax, un delegado jacobino que comprendió lúcidamente que si Francia quería conservar la colonia, necesitaba el concurso de los insurrectos para enfrentar a España e Inglaterra. La proclama abolicionista de Sonthonax fue enviada a Francia, donde fue debatida en la Convención.

Entre la actitud de la Asamblea Nacional francesa, que en los años previos rechazó peticiones mucho más moderadas de los mulatos (hombres libres de color radicados en la isla) reclamando igualdad de derechos políticos con los blancos, y la actitud de la Convención, que el 4 de febrero de 1794 aprobó, en medio de un vibrante debate, la abolición de la esclavitud en Francia y sus dependencias de ultramar, media un proceso de radicalización política revolucionaria al cual contribuyeron los sucesos antillanos.



Con la expulsión final de españoles e ingleses, la aceptación de la abolición de la esclavitud por parte de Francia, y el ascenso a la conducción de la revolución del líder moderado Toussaint L’ouverture, parecía que todo se encaminaba a la autonomía política de la isla en el marco de un entendimiento amistoso con Francia. Pero en 1801 Napoleón Bonaparte envió un poderoso ejército que pretendió sojuzgar nuevamente al país y restablecer el régimen esclavista. Los franceses arrestaron a L’ouverture y lo deportaron a Francia, donde murió en la cárcel. Se desencadenó entonces la última fase de la revolución, la más radicalizada, donde la población afrodescendiente se unió para expulsar al invasor francés, defender la libertad tan duramente conquistada y ahora sí, proclamar la independencia de Francia.

En noviembre de 1803, diezmado por una implacable guerra de guerrillas y recurrentes epidemias de fiebre amarilla, el ejército francés debió formalmente rendirse ante el nuevo jefe rebelde, Jean-Jacques Dessalines, y evacuar la isla con la ayuda de la flota británica. Proclamada la independencia, en un inédito acto de reparación histórica, los vencedores descartaron el antiguo nombre colonial de Saint Domingue, y bautizaron al nuevo Estado con su actual denominación, Haití, como denominaba a su tierra el antiguo pueblo taíno, habitantes originarios de la isla exterminados por los europeos.

El 20 de mayo de 1805 fue promulgada la Constitución de Haití, un texto complejo que estableció un régimen político imperial de características autoritarias a la par que introdujo novedosas reformas sociales: la abolición de la esclavitud, los derechos sociales para hombres, mujeres y niños, el divorcio vincular, en definitiva, la igualdad y la libertad, sin diferencias raciales o de género.

La Revolución de Haití fue una revolución antiesclavista y anticolonial, pero que, sin embargo, no alcanzó sus objetivos de liberación nacional. Fue un ejemplo temprano de lo que Marx denominaba la “revolución en permanencia”, esto es, la profundización de la revolución a partir de la transformación del sujeto político-social protagónico, que la empuja hacia adelante a través de fases sucesivas cada vez más radicales. Pero fue también un ejemplo temprano de los límites impuestos a los procesos emancipatorios cuando quedan confinados dentro de las fronteras nacionales.

La revolución no logró conmover los cimientos de la economía de plantación en las Antillas y en la costa atlántica: los británicos prohibieron el comercio de esclavos, pero mantuvieron la esclavitud en sus colonias; los franceses ahogaron en sangre la rebelión antiesclavista de Guadalupe; en Venezuela, a pesar de las tempranas proclamas de Simón Bolívar (1816) la esclavitud fue reestablecida y abolida recién en 1854; en Estados Unidos, Cuba y Brasil subsistió hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIX. En este contexto desfavorable, los sucesivos gobiernos haitianos no lograron impulsar proyectos económicos alternativos para reinsertar el país en la economía mundial, y terminaron concertando una ruinosa “reconciliación” con la metrópoli, pagando una cuantiosa indemnización, punto de partida de renovadas formas de explotación y dependencia que agobian hasta hoy a la nación caribeña.

Pero la heroica revolución en la que los antiguos esclavos enfrentaron y derrotaron a los ejércitos más poderosos de Europa bajo la consigna “Libertad o muerte”, esa no ha perecido. Permanece en la memoria y el corazón de los hombres y mujeres libres de todo el mundo, como aquel relámpago que por un momento iluminó la potencialidad de un pueblo dispuesto a luchar hasta la muerte por romper sus cadenas.

Juan Luis Hernández Lic. en Historia (FFYL-UBA)

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Sobre la Revolución de Haití se pueden leer las siguientes obras

Césaire, Aimé, Toussaint L’ouverture: La Revolución Francesa y el problema colonial (1976)

Di Tella, Torcuato S., La rebelión de esclavos de Haití (1984)

Grüner, Eduardo: La oscuridad y las luces (2010)

James, C. L. R.: Los jacobinos negros (1938, varias ediciones posteriores)

Martínez Peria, Juan Francisco: ¡Libertad o muerte! Historia de la Revolución Haitiana (2013)

Métraux, Alfred: Voodoo in Haiti (1989) (hay traducción al español).

También son muy recomendables las novelas de Alejo Carpentier, El reino de este mundo (1919) y El siglo de las luces (1962), y la extraordinaria película de Gillo Pontecorvo, Queimada (1969).

4 ene 2015

Panamá: Nuevas pruebas de espionaje en gobierno de Martinelli

Funcionarios del Ministerio de la Presidencia de Panamá encontraron transcripciones sin destruir de espionaje telefónico a unas 150 personas en la administración del presidente Ricardo Martinelli (2009-2014), revela hoy el diario La Estrella. Entre los papeles dejados olvidados por esa administración se hallaron copias de transcripciones de unas 150 conversaciones grabadas ilegalmente a políticos y miembros de la oposición, dijo a La Estrella una de las afectadas, la diputada Zulay Rodriguez.

Zulay

Esta fue notificada del hallazgo por las autoridades del gobierno e incluye conversaciones de ella con su esposo en el año 2011, las cuales fueron difundidas en las redes sociales y enviadas por correo a familiares suyos como chantaje.
Entre los afectados están los dirigentes políticos Mitchell Doens, Francisco Sánchez Cárdenas, Luis Ernesto Carles, Genaro López y Saúl Méndez, estos últimos líderes sindicales y muchos otros ciudadanos.
Rodríguez, que sometió a peritaje técnico las transcripciones, denunció que es claro que las grabaciones procedieron directamente del Consejo de Seguridad pues ninguna persona común y corriente puede tener un equipo tan sofisticado.
Su afirmación se basa en un informe pericial de Carlos Alberto Fernández Valdés, quien usó el programa de software Sound Forge para estudiar el audio de la grabación suya y de su esposo colocada en Youtube, Studio1.com y Dealante.com.pa por personas desconocidas.
Dicha grabación fue realizada de manera simultánea a los dos celulares del matrimonio Testa Rodriguez, señaló el perito pues fueron hechas desde un equipo electrónico especial que solo poseen organismos de seguridad o de una central telefónica, en este caso la semipública Cable and Wireless.
Martinelli aún no ha respondido al emplazamiento de que diga dónde están los dos equipos de espionaje telecomunicacional adquiridos en su gobierno en 2010 y 2014, los cuales han desaparecido y se teme que aún los esté usando.
PL

Crecieron los millonarios en detrimento de los más pobres

Con el aporte de solo el 1,5 % se podría recaudar suficiente para asegurar la educación de todos los niños de los países más pobres. Foto: davidbaldinger. blogspot.com
Las 400 personas más ricas del mundo vieron crecer mucho más sus fortunas en el 2014 al incrementarlas en 92 000 millones de dólares, con lo cual su valor colectivo alcanzó 4,1 billones de dólares.
Tales cifras publicadas por la compañía estadounidente Bloomberg, reafirman que la ma­siva concentración de los recursos económicos en pocas manos abre una brecha en detrimento de la mayoría, algo en lo que coinciden analistas, economistas, dirigentes políticos, sociales, religiosos e instituciones civiles.
Otros datos recientes apuntan que 85 in­dividuos acumulan tanta riqueza como los 3 570 millones de personas que forman la mitad más pobre de la población mundial, o que la mitad de la riqueza está en manos de apenas el uno por ciento de todo el mundo.
Eso sin contar, advierte un informe de la organización no gubernamental Oxfam In­termón, que una considerable cantidad de esa riqueza se oculta en paraísos fiscales, por lo que considera que para luchar contra la pobreza es básico combatir la desigualdad.
En las estadísticas de Bloomberg entre los que experimentaron el mayor crecimiento de la riqueza están Jack Ma, cofundador de la em­presa de comercio electrónico más grande de China, Alibaba, y los empresarios estadounidenses Warren Buffett y Mark Zucker­berg, es­­te último director ejecutivo de Facebook.
La lista mantiene al creador de Microsoft, Bill Gates, como la persona más rica del mundo al aña­­dir el pasado año 9 100 millones de dólares a su fortuna, que ahora alcanza los 87 600 millones.
Desde el 2008 (año en que estalló la crisis económica mundial) el número de multi millonarios en el mundo pasó de 793 a 1 645 censados en el 2014, de acuerdo con Oxfam Intermón, fenómeno que atribuye a la tibieza en la presión fiscal a los ricos, los recortes sociales o el rescate de la banca con fondos públicos.
Para esa organización también influyeron la desregulación y opacidad financiera, los pa­raísos fiscales, la reducción de impuestos a las rentas más altas o los recortes de gastos en servicios e inversiones públicas.
Sus analistas llaman la atención en el caso de España, donde las tremendas presiones de los mercados financieros impulsaron drásticas me­didas de austeridad que aun golpean a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se aprovechan de los planes de rescate públicos.
Tales ejemplos reflejan una realidad tan visible al crecer con ella la conciencia pública del aumento de ese poder financiero.
En su informe Iguales: Acabemos con la desigualdad extrema. Es hora de cambiar las re­glas, Oxfam Intermón advierte que ese incremento de la desigualdad podría causar un re­troceso de décadas en la lucha contra la pobreza.
El documento muestra la magnitud del problema de la desigualdad económica extrema y revela los múltiples peligros que representa para los ciudadanos de todo el mundo.
Sobre las causas de esa diferencia se apuntan dos razones: el fundamentalismo de mer­cado y la captura política por las élites, que resultan le­yes hechas a la medida de los intereses de una minoría.
Pero lo más escalofriante de todas esas ci­fras es que, con tan solo un aporte del 1,5 por ciento de la riqueza de los multimillonarios del mundo se podría recaudar suficiente di­nero para asegurarle educación a todos los niños de los países más pobres y proporcionar asistencia sanitaria en los 49 países más atrasados del mundo.
A ello se suma la espantosa suma de mil millo­nes de personas en todo el mundo que viven en extrema pobreza, es decir, la séptima parte de la población mundial no come todos los días.