La reconfiguración del capitalismo, en vivo y en directo. Los 7 pecados del capital tecnológico
Por Martin Burgos
05 de julio de 2026

Donald Trump durante la última visita presidencial a Beijing, junto al tecnomagnate Elon Musk. AFP -
El futuro de los pueblos pasa por controlar las nuevas tecnologías y orientarlas hacia una suba de la productividad que permita mejorar la distribución del ingreso, eliminar la pobreza y reducir el tiempo de trabajo.
Los últimos acontecimientos a nivel global y en particular lo que está pasando en Estados Unidos alrededor de la figura de Donald Trump y su relación con los poderosos empresarios de las llamadas Big Tech, como Facebook, Amazon y Google, a las que se suman los Elon Musk, Sam Altman y Peter Thiel, son claros indicios de movimientos tectónicos de amplitud.
La reconfiguración del capitalismo a la que estamos asistiendo es objeto de numerosos análisis que entremezclan cambios en la subjetividad, la estructura económica y la geopolítica. Sin dudas, la búsqueda de nuevos proyectos civilizatorios y los debates filosóficos en los cuales se involucran algunos de los hombres más ricos del planeta dan cuenta de la profundidad de la necesidad de encontrar nuevos discursos y un nuevo entramado de relaciones entre las empresas y el Estado que, sin dudas, dejará al mundo del trabajo afuera de toda la discusión. En este artículo planteamos siete problemas estructurales que hay por delante.
1.- Big tech y financiarización
Las grandes empresas tecnológicas ya dominan los principales rankings globales de valor en bolsa. Desde la crisis del Nasdaq en 2001, pasando por la crisis de Lehman Brothers en 2008, los sucesivos booms financieros generados por el regulador estatal permitieron generar el caos necesario para que crezcan empresas sin ganancias operacionales.
Esto financió la generación de monopolios en los principales segmentos del mercado, con el fin de obtener rentas y cobrar lo que antes era gratuito. La desconexión existente entre el valor de los papeles en la actualidad y la realidad de la economía de EE.UU. amenaza con otra crisis financiera de amplitud, y varios apuntan a que una burbuja especulativa generada alrededor de las potencialidades de la IA para mejorar la productividad de la economía podrían terminar en un movimiento pesimista que retire inversiones y fomente una caída de las principales acciones de Wall Street.
El futuro de los pueblos pasa por controlar las nuevas tecnologías y orientarlas hacia una suba de la productividad que permita mejorar la distribución del ingreso, eliminar la pobreza y reducir el tiempo de trabajo.
Los últimos acontecimientos a nivel global y en particular lo que está pasando en Estados Unidos alrededor de la figura de Donald Trump y su relación con los poderosos empresarios de las llamadas Big Tech, como Facebook, Amazon y Google, a las que se suman los Elon Musk, Sam Altman y Peter Thiel, son claros indicios de movimientos tectónicos de amplitud.
La reconfiguración del capitalismo a la que estamos asistiendo es objeto de numerosos análisis que entremezclan cambios en la subjetividad, la estructura económica y la geopolítica. Sin dudas, la búsqueda de nuevos proyectos civilizatorios y los debates filosóficos en los cuales se involucran algunos de los hombres más ricos del planeta dan cuenta de la profundidad de la necesidad de encontrar nuevos discursos y un nuevo entramado de relaciones entre las empresas y el Estado que, sin dudas, dejará al mundo del trabajo afuera de toda la discusión. En este artículo planteamos siete problemas estructurales que hay por delante.
1.- Big tech y financiarización
Las grandes empresas tecnológicas ya dominan los principales rankings globales de valor en bolsa. Desde la crisis del Nasdaq en 2001, pasando por la crisis de Lehman Brothers en 2008, los sucesivos booms financieros generados por el regulador estatal permitieron generar el caos necesario para que crezcan empresas sin ganancias operacionales.
Esto financió la generación de monopolios en los principales segmentos del mercado, con el fin de obtener rentas y cobrar lo que antes era gratuito. La desconexión existente entre el valor de los papeles en la actualidad y la realidad de la economía de EE.UU. amenaza con otra crisis financiera de amplitud, y varios apuntan a que una burbuja especulativa generada alrededor de las potencialidades de la IA para mejorar la productividad de la economía podrían terminar en un movimiento pesimista que retire inversiones y fomente una caída de las principales acciones de Wall Street.
2.- Superricos y desigualdad
El crecimiento de las Big Tech en la bolsa generó superricos con activos personales valuados en más de 100 mil millones de dólares. El problema no solo radica ahí, sino que varios tienen discursos orientados a no pagar impuestos. Esto ha llevado a numerosos investigadores, como por ejemplo Gabriel Zucman, a pedir una tasa sobre los superricos a fin de resolver problemas fiscales acuciantes, pero también para reducir la desigualdad.
Es que frente a monopolios y superricos, cada vez son más los trabajadores que viven en condiciones de informalidad, siendo una explicación el auge de los empleos de plataforma ligado a la actividad de esas grandes empresas. Para peor, a la uberización del empleo se le suma la expectativa de que la IA elimine millones de empleos en el mundo.
Esa espada de Damocles que se erige sobre la cabeza de los trabajadores es, una vez más, aprovechada para lograr eliminar conquistas sociales y deteriorar los salarios. El avance tecnológico, en vez de mejorar la vida de la población, la complica.
El crecimiento de las Big Tech en la bolsa generó superricos con activos personales valuados en más de 100 mil millones de dólares. El problema no solo radica ahí, sino que varios tienen discursos orientados a no pagar impuestos. Esto ha llevado a numerosos investigadores, como por ejemplo Gabriel Zucman, a pedir una tasa sobre los superricos a fin de resolver problemas fiscales acuciantes, pero también para reducir la desigualdad.
Es que frente a monopolios y superricos, cada vez son más los trabajadores que viven en condiciones de informalidad, siendo una explicación el auge de los empleos de plataforma ligado a la actividad de esas grandes empresas. Para peor, a la uberización del empleo se le suma la expectativa de que la IA elimine millones de empleos en el mundo.
Esa espada de Damocles que se erige sobre la cabeza de los trabajadores es, una vez más, aprovechada para lograr eliminar conquistas sociales y deteriorar los salarios. El avance tecnológico, en vez de mejorar la vida de la población, la complica.
3.- El ambiente
Los desafíos que planteaba el ambiente y los intentos de transición energética para lograr una descarbonización a nivel global se ven contrarrestados por el fenómeno de la infraestructura física necesaria para que funcione “la nube”. La energía, el agua y los minerales críticos, necesarios para el funcionamiento de los datacenters empezaron a generar discusiones en cuanto a su emplazamiento. Mientras se especula con zonas frías para ubicar esos centros de datos, como la Patagonia y Groenlandia, se da una verdadera cuestión geopolítica, vinculando recursos naturales y depósitos de datos que tensionan sistemas ecológicos fragilizados.
Los desafíos que planteaba el ambiente y los intentos de transición energética para lograr una descarbonización a nivel global se ven contrarrestados por el fenómeno de la infraestructura física necesaria para que funcione “la nube”. La energía, el agua y los minerales críticos, necesarios para el funcionamiento de los datacenters empezaron a generar discusiones en cuanto a su emplazamiento. Mientras se especula con zonas frías para ubicar esos centros de datos, como la Patagonia y Groenlandia, se da una verdadera cuestión geopolítica, vinculando recursos naturales y depósitos de datos que tensionan sistemas ecológicos fragilizados.
4.- El despertar de China
Luego de 200 años de humillación, China empieza a retomar el comando de gran parte del sistema productivo asiático, generando una división internacional de trabajo más acorde a sus necesidades.
El fuerte crecimiento en los últimos 30 años ha transformado a ese país de campesinos pobres en una de las potencias económicas con capacidad de disputar el liderazgo al mundo occidental en varios sectores económicos. La transferencia del eje económico global del Atlántico Norte hacia el Pacífico es uno de los hechos más impactantes de los últimos siglos.
No es solo un cambio de comercio como lo fue entre el Reino Unido y los Estados Unidos, sino una modificación total de la dirección del comercio, donde se imponen los puertos del Pacífico sobre cualquier otro.
Para eso, China lanzó hace varios años el BRI (Belt and Road Iniciative) destinada a financiar la infraestructura necesaria en otros países para poder abastecerse de recursos naturales y energía. A ese programa de infraestructura física, China le agregó desde la pandemia proyectos ligados a infraestructura digital que compiten directamente con las occidentales.
El desarrollo tecnológico chino le permite competir con las Big Tech estadounidenses, tener sus propias empresas e infraestructura de almacenamiento de datos, logrando una soberanía digital que ningún otro país pudo lograr, ni siquiera Europa. El próximo paso de China es disputar el liderazgo que tiene Estados Unidos sobre las finanzas globales, un privilegio que le permite solventar sus enormes gastos, entre ellos los militares.
Luego de 200 años de humillación, China empieza a retomar el comando de gran parte del sistema productivo asiático, generando una división internacional de trabajo más acorde a sus necesidades.
El fuerte crecimiento en los últimos 30 años ha transformado a ese país de campesinos pobres en una de las potencias económicas con capacidad de disputar el liderazgo al mundo occidental en varios sectores económicos. La transferencia del eje económico global del Atlántico Norte hacia el Pacífico es uno de los hechos más impactantes de los últimos siglos.
No es solo un cambio de comercio como lo fue entre el Reino Unido y los Estados Unidos, sino una modificación total de la dirección del comercio, donde se imponen los puertos del Pacífico sobre cualquier otro.
Para eso, China lanzó hace varios años el BRI (Belt and Road Iniciative) destinada a financiar la infraestructura necesaria en otros países para poder abastecerse de recursos naturales y energía. A ese programa de infraestructura física, China le agregó desde la pandemia proyectos ligados a infraestructura digital que compiten directamente con las occidentales.
El desarrollo tecnológico chino le permite competir con las Big Tech estadounidenses, tener sus propias empresas e infraestructura de almacenamiento de datos, logrando una soberanía digital que ningún otro país pudo lograr, ni siquiera Europa. El próximo paso de China es disputar el liderazgo que tiene Estados Unidos sobre las finanzas globales, un privilegio que le permite solventar sus enormes gastos, entre ellos los militares.
5.- Guerras por venir
La guerra con Irán, la intervención en Venezuela, las amenazas contra Cuba, Groenlandia y Panamá de parte de Estados Unidos, pero también la interminable guerra entre Ucrania y Rusia, nos permiten deducir que se aproximan tiempos de guerras abiertas. Como si ya estuviéramos atrapados en el torbellino de la Trampa de Tucídides, la decadencia de Occidente viene siendo acompañada por una conflictividad in crescendo donde la cuestión militar vuelve al primer plano.
La imbricación entre empresas tecnológicas y aparato militar estadounidense tomó un nuevo formato desde que se difundió el Manifiesto Palantir, empresa clave para el ejército estadounidense. En él se vuelve a plantear el servicio militar obligatorio, se hace alarde del uso de IA a fines militares, como si fuera la nueva arma de disuasión masiva como antes fue la nuclear, dándole a la empresa privada un rol destacado en esa nueva gesta de Estados Unidos.
La guerra con Irán, la intervención en Venezuela, las amenazas contra Cuba, Groenlandia y Panamá de parte de Estados Unidos, pero también la interminable guerra entre Ucrania y Rusia, nos permiten deducir que se aproximan tiempos de guerras abiertas. Como si ya estuviéramos atrapados en el torbellino de la Trampa de Tucídides, la decadencia de Occidente viene siendo acompañada por una conflictividad in crescendo donde la cuestión militar vuelve al primer plano.
La imbricación entre empresas tecnológicas y aparato militar estadounidense tomó un nuevo formato desde que se difundió el Manifiesto Palantir, empresa clave para el ejército estadounidense. En él se vuelve a plantear el servicio militar obligatorio, se hace alarde del uso de IA a fines militares, como si fuera la nueva arma de disuasión masiva como antes fue la nuclear, dándole a la empresa privada un rol destacado en esa nueva gesta de Estados Unidos.
6.- Nueva forma de imperialismo
La proyección creciente de un polo tecnocrático con vínculos autónomos con Estados soberanos como es el caso de los recurrentes encuentros de Javier Milei con los superricos para buscar atraer inversiones es prototípico de una nueva forma de imperialismo.
Con el escándalo Libra, en febrero del 2025, se perfilaba la posibilidad de que 3 cuentas anónimas empiecen a financiar proyectos productivos en Argentina, un caso de criptocolonia al estilo del que se conoce en algunos países centroamericanos. Este tipo de relaciones asimétricas entre gobiernos y una tecno-oligarquía en formación se vuelve cada vez más recurrente. El super RIGI apunta a generar enclaves en el territorio nacional, donde se usan recursos naturales sin dejar nada a cambio, ni empleo, ni recaudación ni divisas.
La proyección creciente de un polo tecnocrático con vínculos autónomos con Estados soberanos como es el caso de los recurrentes encuentros de Javier Milei con los superricos para buscar atraer inversiones es prototípico de una nueva forma de imperialismo.
Con el escándalo Libra, en febrero del 2025, se perfilaba la posibilidad de que 3 cuentas anónimas empiecen a financiar proyectos productivos en Argentina, un caso de criptocolonia al estilo del que se conoce en algunos países centroamericanos. Este tipo de relaciones asimétricas entre gobiernos y una tecno-oligarquía en formación se vuelve cada vez más recurrente. El super RIGI apunta a generar enclaves en el territorio nacional, donde se usan recursos naturales sin dejar nada a cambio, ni empleo, ni recaudación ni divisas.
7.- Democracia en peligro
Desde el escándalo de Cambridge Analytica de 2018, sabemos que los datos recopilados en las plataformas son usados para digitar elecciones importantes. La manipulación de las opiniones es facilitada por los algoritmos, controlados por cadenas de mando que llevan a la cima del poder de las Big Tech. Esta dominación del espacio público marida con la creciente desestructuración de los medios de comunicación tradicionales y del desmoronamiento de la ética y técnica informativa, que da lugar a las fake news realizadas con IA.
Estos son solo algunos de los medios a disposición para proyectos radicales como los que tienen Peter Thiel o Elon Musk, para quienes la democracia es incompatible con la libertad de mercado. En su ensayo “la educación del libertario”, Thiel propone un mundo donde los Estados se gestionen como corporaciones y la “eficiencia algorítmica” dicte el rumbo, reemplazando a los derechos ciudadanos.
Estos siete desafíos que exige el capitalismo en su era digital para los sectores populares no deben implicar el rechazo o la tecnofobia. Recuperando la discusión entre Marx y Proudhon sobre la gran industria y la maquinaria del siglo XIX, el futuro de nuestros pueblos pasa por controlar esas tecnologías y orientarlas hacia formatos que no sean la sola explotación, la uberización o la entrega de datos personales pasando horas inútiles frente a la pantalla, sino en una suba de la productividad que nos permita mejorar la distribución del ingreso, eliminar la pobreza y reducir el tiempo de trabajo.
Martin Burgos es investigador del Centro Cultural de la Cooperación y de la Flacso
Desde el escándalo de Cambridge Analytica de 2018, sabemos que los datos recopilados en las plataformas son usados para digitar elecciones importantes. La manipulación de las opiniones es facilitada por los algoritmos, controlados por cadenas de mando que llevan a la cima del poder de las Big Tech. Esta dominación del espacio público marida con la creciente desestructuración de los medios de comunicación tradicionales y del desmoronamiento de la ética y técnica informativa, que da lugar a las fake news realizadas con IA.
Estos son solo algunos de los medios a disposición para proyectos radicales como los que tienen Peter Thiel o Elon Musk, para quienes la democracia es incompatible con la libertad de mercado. En su ensayo “la educación del libertario”, Thiel propone un mundo donde los Estados se gestionen como corporaciones y la “eficiencia algorítmica” dicte el rumbo, reemplazando a los derechos ciudadanos.
Estos siete desafíos que exige el capitalismo en su era digital para los sectores populares no deben implicar el rechazo o la tecnofobia. Recuperando la discusión entre Marx y Proudhon sobre la gran industria y la maquinaria del siglo XIX, el futuro de nuestros pueblos pasa por controlar esas tecnologías y orientarlas hacia formatos que no sean la sola explotación, la uberización o la entrega de datos personales pasando horas inútiles frente a la pantalla, sino en una suba de la productividad que nos permita mejorar la distribución del ingreso, eliminar la pobreza y reducir el tiempo de trabajo.
Martin Burgos es investigador del Centro Cultural de la Cooperación y de la Flacso