20 jul 2026

DEL DISCURSO LIBERTARIO A LA REALIDAD COTIDIANA

ARGENTINA: CONSECUENCIAS DEL CAPITALISMO DE AMIGOS
La inversión de la carga de la tragedia
Deterioro del poder adquisitivo y altísimas tasas de interés


Por Pablo Tigani
19 de julio de 2026 


El vocero presidencial, Adrián Ravier, sigue los pasos de su predecesor, Manuel Adorni. presidencia

El gobierno echa la culpa de la morosidad récord a supuestas malas decisiones individuales.
La escena roza el surrealismo ilustrado. Un vocero oficial, Adrián Ravier -sucesor natural del cinismo retórico de Manuel Adorni-, se para frente a los micrófonos de Casa de Gobierno para explicar, con la impavidez que confiere un sueldo estatal bien cotizado, que si usted no llega a fin de mes y se ve obligado a reventar su tarjeta de crédito para comprar un paquete de fideos, la culpa no es de la devaluación inducida ni de los tarifazos salvajes que pulverizaron su salario.

El problema real, según este atril, es su ignorancia financiera. En este ecosistema, el descalabro macroeconómico se transmuta mágicamente en un déficit de educación individual. Bienvenido a la era de la “zombificación cognitiva”, un dispositivo de domesticación donde el ciudadano, desarmado de toda teoría o memoria histórica, termina militando con entusiasmo el mismo torniquete financiero que le asfixia el cuello.

La perversión discursiva consiste en invertir la carga de la tragedia. Al afirmar que la gente se pone en riesgo de impago por no saber manejar sus propios ingresos, el gobierno de Javier Milei ejecuta una refinada operación de manipulación cognitiva: desplaza la responsabilidad de una política de licuación salarial hacia la supuesta incapacidad técnica de las víctimas. Se privatiza el colapso y se estatiza la culpa.

Para descifrar este simulacro de gobernabilidad por la mentira, debemos recurrir a las herramientas de la economía política y la ciencia política. Joseph Stiglitz demostró que la asimetría informativa no es una falla transitoria del mercado, sino un principio estructural de dominación. Byung-Chul Han complementa esto con su concepto de infocracia: el exceso de información fragmentada y veloz no produce ciudadanos esclarecidos, sino sujetos saturados, incapaces de asociar causas con efectos. En este ruido algorítmico, el debate racional es suplantado por la indignación instantánea y el meme domesticador.

La racionalidad neoliberal, como advierte Wendy Brown, opera economizando la política y la subjetividad. El viejo homo politicus es jubilado para dar paso al homo economicus, un individuo que debe concebirse como una microempresa unipersonal de capital humano en permanente autogestión. Si su microempresa quiebra -aunque el dueño del edificio le haya cortado el agua y quintuplicado el alquiler-, la culpa es de su mala administración corporativa.

La complicidad de las corporaciones académicas es fundamental en este andamiaje de zombificación cognitiva. Las universidades privadas orientadas al mercado han expulsado la teoría y la historia de sus programas de negocios bajo la excusa de ofrecer un conocimiento positivo, práctico y neutral. Pero, como enseña la epistemología de Ruth Sautu, es imposible construir conocimiento empírico sin una mediación teórica sólida. Negar la teoría no nos hace neutrales; nos convierte en ciegos funcionales, incapaces de deconstruir la jerga performativa de los expertos que nos imponen el riesgo país, el déficit cero o la disciplina fiscal como dogmas sagrados de una teología de mercado incuestionable.

La Argentina de Javier Milei y Luis Caputo se ha convertido en el laboratorio global más avanzado de esta ingeniería del caos y la manipulación cognitiva. Como describe Giuliano da Empoli, la gobernabilidad ya no requiere del consenso racional, sino de la dosificación sistemática del desorden a través de trolls, call centers y la estetización de la ignorancia.

Se fabrica un zombi cívico, un sujeto hiperactivo en redes sociales que opina sin cesar, pero que está estructuralmente incapacitado para comprender las variables macroeconómicas que destruyen su propio poder adquisitivo. Los jóvenes, empujados a la precariedad del reparto por aplicación, adoptan una subjetividad financiera aspiracional consumiendo discursos de enriquecimiento rápido que ocultan la transferencia de ingresos de los sectores asalariados hacia los sectores financieros concentrados.

Esta vez, la democracia contemporánea no corre peligro por la irrupción de tanques en las calles, sino por este vaciamiento epistémico inducido. Cuando se consagra la equivalencia fraudulenta entre la opinión indocumentada de un bot y el conocimiento científico fundamentado, el espacio público se reduce a un teatro de sombras donde la crueldad gubernamental es aplaudida por sus propias víctimas.

Pablo Tigani es Doctor en Ciencia Política y Máster en Política Económica Internacional.

La decadencia de la política económica. Incompetencia financiera

El gobierno le tira créditos hipotecarios por la cabeza a los funcionarios que piden a los demás mesura crediticia.


Por Andrés Asiain y Bernardo Del Zorro


El BCRA liberalizó los controles sobre las tasas. Guadalupe Lombardo

Frente a la crisis de la economía productiva, el equipo económico quiere instalar la idea de que su fuerte es la economía financiera, su ámbito de expertise. Los bolseros que nos gobiernan no entienden cómo funciona la economía real, pero tampoco la financiera.El gobierno le tira créditos hipotecarios por la cabeza a los funcionarios que piden a los demás mesura crediticia.

Con la mora a niveles de grandes crisis, los funcionarios le echaron la culpa a los bancos y las familias. El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning reclamó “que los bancos aprendan a prestar y los usuarios a tomar crédito”. Esta tesis de la falla pedagógica, donde los bancos deben “aprender a volver a ser bancos”, y las familias “debe aprender a moderar sus gastos” (a ubicarse en la góndola), es errónea.

Es la versión financiera de la zoncera clasista del macrismo “le hicieron creer al trabajador medio que podía tener una tarjeta de crédito”. Con esa pinta de nutricionista, Werning nos avisa que el nuevo ciclo crediticio será “más selectivo, saludable y sostenible”. Se viene un apagón del motor crediticio.

Mientras tanto, el equipo económico se auto-otorga préstamos. El Secretario de Finanzas, ex director del BCRA, Federico Furiase sacó un hipotecario del BNA para comprarse una casa de 300 mil dólares en un country, ya va por la tercera, ¿quiere ser campeón mundial?

Este BNA, que le tira créditos hipotecarios por la cabeza a los funcionarios que piden a los demás mesura crediticia, acaba de lanzar con orgullo un nuevo crédito UVA para regularizar deudas de los “Clientes en Situación de Morosidad”, como cuando se habla de “situación de calle”.

Los créditos UVA nacieron como un instrumento para que los bancos pudieran dar créditos hipotecarios (aunque terminó en “el drama de los tenedores de créditos UVA”), ahora te dan un UVA para pagar la tarjeta, reventada en la comprar de alimentos en el supermercado. No hay una imagen más decadente del estado de pauperización de las finanzas y de la pobreza de la política crediticia del gobierno.


La escuela austríaca siempre se llevó mal con el sector financiero. Para ellos los ciclos económicos se generan por un abuso del crédito, no solo en la versión opa de Milei de la emisión monetaria, sino debido al préstamo excesivo del sector privado a través del sistema bancario. Según ellos, estas crisis entrañan su propia solución en una economía que debe auto purgarse de los excesos. 

Este funcionamiento es el que habría -y hubo- bajo mercado libre. El mundo lo ha conocido, implica fuerte volatilidad, y dio lugar a la aparición de la autoridad monetaria con el poder de regulación que hoy (hace un siglo) conocemos.

La crisis de la mora no se dio porque los bancos y familias de golpe se volvieron analfabetos financieros, sino por la torpeza del gobierno de querer “sanear” el BCRA provocando un shock de volatilidad en las tasas de liquidez diaria. Si chocaron la calesita de nuestras tortugas bancarias en las elecciones de mitad de término, ¿qué puede esperarse del proyecto de reforma/destrucción del BCRA que quiere hacer Milei en plena elección presidencial?