24 may 2015

Microsoft figura a la cabeza de los 7.500 ‘lobbies’ de Bruselas

El registro de transparencia de la Comisión Europea recoge a 7.567 lobbistas, aunque la inscripción es voluntaria

Bruselas encierra un botín de oro para quienes tratan de influir en la política. Con tres instituciones —la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo— que elaboran normas para toda Europa y una nutrida representación de los 28 Estados miembros, la capital belga alberga a miles de lobbistas. El registro de transparencia de la Comisión y el Parlamento recoge a 7.567, aunque la inscripción es voluntaria y los expertos subrayan que los grupos de presión están infraestimados.
Al igual que en Estados Unidos, las empresas tecnológicas figuran entre las que más dinero invierten en tratar de condicionar las políticas públicas. Microsoft figura a la cabeza, con una cantidad entre 4,5 y 4,9 millones de euros. En el mismo rango se sitúan petroleras como Exxon Mobil y Shell. Les sigue de cerca Google, con una horquilla entre 3,5 y 3,9 millones. "El registro oficial no es riguroso. Las compañías básicamente pueden elegir qué cantidad declaran, sin que la Comisión pueda hacer mucho para cambiarlo", explica Olivier Hoedeman, de la coalición Alter-EU, que trata de alertar sobre la influencia de los lobbies en Europa.

Registro voluntario

Consciente también de esa creciente aproximación a los núcleos de poder, el Ejecutivo comunitario ha prometido convertir el registro en obligatorio, aunque se da de plazo hasta 2017. De momento ha obligado a inscribirse en esa lista a todo aquel que quiera reunirse con los altos mandos de la UE, una medida que apenas afecta a 300 personas.

La actividad lobbista tiene un largo recorrido en Bruselas. Los interesados en influir en la política comunitaria —muchas veces camuflados en despachos de abogados, lo que les permite pasar sin dejar huella— acuden primero a la Comisión Europea, la impulsora de las iniciativas. Más tarde se dirigen al Parlamento y al Consejo Europeo, que tienen que llegar a acuerdos sobre las propuestas de la Comisión. "El lobby es cada vez más sofisticado. Ya no se trata solo de reuniones bilaterales, sino del denominado poder blando: eventos destinados a mejorar la imagen de la compañía y cuyos gastos no figuran como actividad lobbista", detalla el experto de Alter-EU.

EL APARATO DE INTELIGENCIA QUE SE ESCONDE DETRAS DE LA DEMANDA CONTRA YPF


La Triple A de los buitres

Una radiografía de Burford y de Focus Intelligence, las firmas con sede en Nueva York e Irlanda del Norte que entablaron el último ataque en el juzgado de Thomas Griesa. Investigaciones y operaciones encubiertas.
 Por Martín Granovsky

Detrás de la demanda contra Yacimientos Petrolíferos Fiscales, en el juzgado de Thomas Griesa actúa un gigante de los litigios, Burford Capital Limited. Pero hay una novedad: Burford acaba de comprar la empresa Focus Intelligence Consulting, una firma con sede en Irlanda del Norte dirigida por ex oficiales expertos en Inteligencia, investigación, operaciones encubiertas, contraterrorismo y pesquisas sobre crimen organizado.
La demanda de los abogados de Burford contra YPF en el Circuito Sur de Nueva York señala presuntos incumplimientos con accionistas cuando se concretó el control estatal de la petrolera. Los Eskenazi, miembros del directorio de la YPF privada junto con Repsol, habían fundado las empresas Petersen Energía Inversora y Petersen Energía, pero las dos quebraron luego de la estatización del 51 por ciento de las acciones en 2012 y Burford compró el juicio, o sea la posibilidad de litigar contra YPF.
En la página web de la empresa, con dirección en el número 292 de la avenida Madison de Nueva York, su director, Daniel Hall, no oculta nada. En una entrevista de World Finance explica que también es negocio actuar sobre las deudas de los Estados soberanos. Para eso revela que la firma observa cómo interactúa cada Estado con el resto del mundo y qué debilidades políticas podría afrontar. Obviamente se trata, entonces, de explotar esas debilidades o provocarlas. Hall cita a los países de Europa del Este, que presenta como sensibles al congelamiento de cuentas en bancos del exterior y a las represalias comerciales. Cuando la entrevistadora le pregunta si tiene más ejemplos, Hall dice: “Argentina”.
Los bienes que puedan obtenerse de un éxito en juicio tienen, para Burford, un destino claro: “Pueden fortalecer el financiamiento y la libre circulación de capitales entre las corporaciones para aplicarlos a otros negocios”.
Burford colabora con el mundo de los negocios para monetizar reclamos, transferir riesgos o comprar juicios. Aparentemente aplicó esas tres funciones en el caso de YPF y la Argentina. También informa que trabaja como un banco de inversión para grandes estudios de abogados.
Como a veces el problema reside en descubrir cuáles son los bienes a embargar, Burford ofrece alivio porque dice haber adquirido “una de las empresas de Inteligencia corporativa más importantes”. Ahora, reforzada, Burford es capaz de detectar los bienes y recuperarlos, reunir elementos de Inteligencia, buscar evidencias y testigos y seguir la huella digital de los bienes.
La compra de Focus Intelligence Ltd. por parte de Burford es nueva. Fue anunciada el 13 de enero último. Tanto Hall como el otro director, Michael Redman, anunciaron que el equipo de ocho especialistas en investigación con base en Londres se sumarían a ellos para el nuevo negocio. El propio Hall, graduado en Oxford University, fue antes director de Focus, empresa que él mismo fundó. Redman, en cambio, es experto en Rusia y en conflictos sobre recursos naturales, servicios financieros y el sector farmacéutico.
El CEO Burford, Christopher Bogart, dijo que el desafío es mejorar los juicios a nivel global, y que para eso era necesario combinar las habilidades de su empresa en capital e inversión con las habilidades de Focus en Inteligencia. Bogart tiene gran experiencia empresaria. Fue directivo de Time Warner. El presidente es sir Peter Middleton, que pasó 30 años en el Tesoro del gobierno británico y en el sector financiero, cinematográfico y de comunicaciones. Junto a ellos revistan, entre otros, un profesor de Leyes en la Universidad de Georgetown como Jonathan Molot y antiguos miembros de Latham & Watkins, Merryll Lynch, Ernst & Young y el Credit Suisse.
Si las caras de Burford, masculinas y femeninas, exhiben sonrisas profesionales y la sobriedad de los trajes negros, el marketing de Focus parece salido de la serie 24. Soldados con fusiles detrás de alambres de púas, escenas de entrenamiento policial, encapuchados sin uniforme tirando una molotov a un camión de caudales y efectivos con perros. Muchos de ellos son oficiales retirados de la Royal Ulster Constabulary, RUC, la fuerza creada en 1922 en Irlanda del Norte por el rey Jorge V para cumplir funciones de policía y guardia antiterrorista. Al revés del resto de los policías británicos, los de la RUC anduvieron armados desde un comienzo. Constabulary significa policía. Eran el blanco del Ejército Republicano Irlandés, el IRA en su sigla en inglés, y el IRA era su blanco. Los años ’60 y’70 fueron especialmente abundantes en bajas. También fueron el momento en que la RUC aplicó una síntesis de la experiencia represiva de India, Vietnam, Africa, América latina y la propia Irlanda. El conflicto terminó recién por el acuerdo de Viernes Santo de 1998. Como homenaje, la RUC recibió la Orden de Jorge, la condecoración más alta del Reino Unido. “Como Irlanda del Norte alcanzó un punto de inflexión en su desarrollo político, esta condecoración reconoce el coraje colectivo y el cumplimiento del deber de todos los que sirvieron en la Royal Ulster Constabulary y de los que aceptaron el peligro y la tensión que ese peligro les acarreó a ellos y a sus familias.”
Focus se presenta como el elixir de esa experiencia a través de los retirados que combatieron en Irlanda del Norte. Unos son especialistas en acciones abiertas. Otros, en operaciones encubiertas. Asesoran, investigan y entrenan. También ofrecen asesoramiento a gobiernos en contraterrorismo, planificación de políticas de inteligencia e investigaciones basadas “en inteligencia cubierta y abierta”.
Entre textos grandilocuentes plagados de mayúsculas, Focus dice que sus consultores “logran convertir los procesos de planificación operacional en un marco efectivo de plataformas tácticas que incluyen decisiones tácticas y estratégicas con sus procesos de Autorización, Supervisión, Revisión y Auditoría de las Acciones para conseguir una estrategia cohesionada que dé como resultado un policía graduado responsable de acciones policiales transparentes”. Todo eso se logra con más mayúsculas: Reestructuración, Entrenamiento, Cambio y Reforma.
Desde la compra por parte de Burford, Focus adaptó su marketing. No abandonó el tono bélico, sino que lo sublimó para aplicarlo en la guerra financiera. El insumo sigue siendo la información política y estratégica de primera mano que lleva a la evidencia de los bienes. “Por ejemplo, reunimos elementos de Inteligencia para identificar la importancia estratégica de bienes individuales o colectivos”, dicen. O reúnen material para saber cuáles son los interlocutores con los que se puede llegar a un acuerdo más rápido dadas sus motivaciones y “las consideraciones de contexto que son potencialmente vitales”. Este tipo de Inteligencia a menudo alimenta tanto los suministros para el litigio como las relaciones estratégicas a nivel de gobierno y opinión pública. Un caso es el de las economías emergentes. Contratar a Focus garantiza un ahorro de dinero gracias a la Inteligencia que la empresa obtiene tanto legalmente como –dice la propaganda institucional de la firma– discretamente.
martin.granovsky@gmail.com

La denuncia fiscal contra el HSBC

 LOS DUROS CARGOS DEL FISCAL CONTRA LOS DIRECTIVOS DEL BANCO EN ARGENTINA

La investigación del fiscal de la causa exhibe la estrecha relación entre la filial argentina y las “casas de representación” estadounidense y suiza del HSBC. En esta última están registradas las 4040 cuentas no declaradas de argentinos.




 Por Alfredo Zaiat

El pedido de indagatoria a 204 titulares de cuentas no declaradas en el HSBC Ginebra presentado por el fiscal Claudio Navas tiene un capítulo especial dedicado a los banqueros de la filial argentina del HSBC. También a la vinculación del HSBC Argentina con las “casas de representación” en el país HSBC Bank USA y HSBC Private Bank (Suisse). En la filial Ginebra de esta última entidad estaban los registros de las 4040 cuentas no declaradas de argentinos. El fiscal advirtió que las tres entidades comparten domicilio, primero en la calle Juan Manso 205, 7° piso, y después en el edificio de Florida 229, 10° piso. El titular del HSBC, Gabriel Martino, desmintió a través de comunicados de prensa, y luego en la propia comisión bicameral de investigación del Congreso, ser dueño de una cuenta no declarada. Rechazó además que el banco haya montado una plataforma ilegal para facilitar la evasión y fuga de capitales. Auditores de la entidad también lo negaron en la comparecencia del martes pasado en el Congreso. De acuerdo con la evaluación realizada por Navas a partir de la información aportada por la AFIP a la causa y a su propia investigación con reportes de la Unidad de Información Financiera (UIF) y el Banco Central, Martino y otros ejecutivos del HSBC tendrán que encontrar una estrategia judicial efectiva ante la acusación del fiscal porque en Argentina no tendrán la misma suerte del banco en Estados Unidos y Europa: pagar una multa millonaria reconociendo la existencia del delito a cambio de interrumpir la acción judicial.
La jueza María Verónica Straccia, a cargo del Juzgado Penal Tributario Nº 3 acompañó el pedido del fiscal y citó a indagatoria a 204 clientes del HSBC y alertó que el llamado es “bajo apercibimiento de ser declarados rebeldes” y “ordenar sus capturas” en caso de inasistencia injustificada. Deberán explicar ante la jueza por sus activos ocultos en el exterior y por el asesoramiento que recibieron de parte del banco. Dentro de los convocados a indagatoria se encuentran varios abogados de conocidos estudios jurídicos. Los titulares de las cuentas fueron separados en 51 grupos por la jueza y la primera tanda deberá declarar el 7 de julio próximo. La AFIP solicitó en el juzgado la inclusión en la declaración indagatoria a los directivos del HSBC.
Además de Gabriel Martino, el fiscal Navas menciona en su investigación a Miguel Estévez, vicepresidente y ejerciendo varios cargos directivos en firmas del grupo HSBC Bank Argentina y como representante legal en el país del HSBC Bank USA y HSBC Private Bank (Suisse). Esta última tarea la comparte con Carlos Alberto Basílico. En un detallado recorrido sobre la coincidencia de ejecutivos, tareas, domicilios y cuentas, el fiscal busca probar la estrecha vinculación que existe entre las tres entidades en lo que denominó “un andamiaje permanente orientado a, primero, facilitar el desvío de fondos y, en otra fase, ocultar su posterior tenencia y sucesivas aplicaciones”. Martino figura como titular de una cuenta en el HSBC Ginebra, y Basílico con una propia, a través de una sociedad off shore.
Ya no es sólo la denuncia de la AFIP, a la que Martino descalificó en la audiencia en la comisión bicameral diciendo que no contenía pruebas en contra del banco. Es el fiscal de la causa que ofrece pruebas y acusa al HSBC de brindar el servicio de “administrar rentas de esos terceros (los clientes con cuentas no declaradas al fisco), reinvirtiéndolas con la finalidad de darles apariencia lícita o de ponerlas en circulación en el mercado lícito, conociendo su parcial origen delictivo en lo que se refiere a la cuota tributaria defraudada previamente”.
El fiscal indica que compartir domicilio y ejecutivos muestra la estrecha relación entre la filial argentina y las “casas de representación” estadounidense y suiza del HSBC. Y en esta última están registradas las 4040 cuentas no declaradas. Agrega que el propio HSBC Argentina manejaba distintas cuentas de argentinos en la filial suiza apareciendo como account holder (titular) junto al fideicomiso Investec Trust, radicado en Suiza. Navas describe que de la lectura de numerosas “fichas” (cuentas con detalles de movimientos y contactos) surge una actividad intensa de la representación suiza del HSBC en el país, “a través de visitas a oficinas y viviendas particulares de los clientes, así como de encuentros en las oficinas de representación de la entidad helvética”. Destaca la coincidencia de clientes con cuentas en la sucursal de Ginebra que a la vez eran clientes de la filial argentina del banco.
El fiscal avanza en la investigación con aportes de la UIF y el BCRA sobre las deficiencias del sistema empleado por el HSBC para el control de clientes y sus operaciones. Menciona que esas irregularidades son similares a las verificadas en el HSBC Bank USA por parte de la subcomisión permanente de investigaciones del Congreso de Estados Unidos, que concluyeron con el desembolso de 1800 millones de dólares por parte del banco para evitar la causa penal por el lavado de dinero de carteles de la droga (Sinaloa) y el movimiento de dinero de países considerados terroristas por Estados Unidos (Irán y Siria).
Miguel Estévez, actual vicepresidente del HSBC en el país, era a la vez el titular de la representación argentina de esa filial estadounidense acusada de lavado. Navas dice que es necesario “desenmascarar este doble estándar del HSBC como grupo”, porque exhibe en los papeles “una división forzadamente infranqueable intra-grupo frente a las autoridades locales” y, por otro lado, “frente a selectos clientes se presenta como un aceitado grupo capaz de operar sin que importen mucho los límites fronterizos, societarios ni accionarios”.
De acuerdo a los informes de la UIF aportados en la causa, el HSBC Argentina ha mostrado serias y reiteradas deficiencias en materias de regulaciones administrativas para la prevención del lavado de dinero. Existen ocho sumarios en trámite y tres concluidos de la UIF con multas por más de 100 millones de pesos, que no están firmes porque fueron apeladas por el banco ante la Justicia. El fiscal Navas compartió la información contenida en las “fichas” (datos de las cuentas) con la UIF para conocer cuál era la opinión experta del organismo. La UIF concluye también que el HSBC Private Bank (Suisse) y el HSBC Argentina facilitaron la evasión y fuga de capitales “antes que supervisar adecuadamente, rechazar o reportar operaciones como las investigadas, lo que habría sido su legal deber y cuya existencia no podían ignorar”. Señaló al fiscal que la constitución de sociedades off shore y hacer figurar las cuentas con códigos y eslabones de titularidad para ocultar el verdadero dueño no se puedo realizar “sin la plataforma o servicios que el grupo corporativo HSBC habría puesto a disposición de los clientes argentinos a través de sus representaciones en Suiza y Argentina”. La UIF sospecha que la operatoria desarrollada por las filiales del HSBC y sus directivos “habría configurado una maniobra típica de lavado de activos”.
La investigación del fiscal incluye el reporte del Banco Central sobre el HSBC, el cual indica que la autoridad monetaria también había advertido a la entidad sobre serias deficiencias en materia de prevención del lavado de dinero. Las objeciones fueron por el incumplimiento de la política “conozca a su cliente”, por la insuficiente documentación en los legajos de los clientes, por la falta de parámetros en las alertas para monitorear operaciones sospechosas y por las falencias en el diseño del régimen informativo interno y la gestión de la gerencia de prevención del lavado de dinero. Por esas irregularidades, en enero pasado, la Central aplicó una multa de 85,7 millones de pesos al HSBC y a sus directivos. De esa suma, le corresponde 7,5 millones a Gabriel Martino y 8,4 millones a Miguel Estévez.
El Banco Central informó al fiscal Navas que las dos representaciones del HSBC (la estadounidense y la suiza) no estaban autorizadas a operar en el país. Podían tener un ejecutivo a cargo de la oficina pero, de acuerdo a la normativa del BCRA, a los representantes (Estévez) les está vedado expresamente realizar operaciones cambiarias, intermediación financiera y “la realización de acciones que posibiliten –directa o indirectamente– la sola captación de recursos financieros bajo cualquier modalidad para sí, para terceros o para la entidad representada”.
Si el banco (HSBC), el domicilio (Florida 229, 10° piso), los directivos (Gabriel Martino, Miguel Estévez y Carlos Basílico) concuerdan entre la filial argentina y las casas de representación estadounidense y suiza, y si además comparten los mismos clientes de cuentas no declaradas, “permite suponer la existencia de un montaje permanente y estable volcado a las actividades ilícitas apuntadas, incluida la administración de grandes masas de dinero de origen parcialmente ilícito”, afirma Navas. La conclusión es la misma que surge de la evaluación popular de si tiene cuatro patas, ladra y mueve la cola.
azaiat@pagina12.com.ar

Por qué fracasaron los pronósticos?

Contra todos los pronósticos cercanos en el tiempo –digamos los de enero de este mismo año– la presidenta Cristina Kirchner está en el centro excluyente de la política argentina. Con la economía estabilizada y buenas expectativas populares para los meses venideros, paritarias en pleno y normal funcionamiento, 



 Por Edgardo Mocca

vergonzosamente derrumbada la operación desestabilizadora que giró en torno de la denuncia y la posterior muerte del fiscal Nisman, la jefa de Gobierno ejerce en plenitud su autoridad política nacional y su condición de líder del movimiento gobernante. En el campo de las propias precandidaturas sobresalen dos gestos muy visibles: algunos de los que estaban anotados renunciaron a su postulación en respuesta directa e inmediata a la solicitud presidencial; los dos que siguen en carrera han convertido la cuestión de quién asegura la continuidad y profundización del actual rumbo político en la materia central de la disputa interna. En el terreno de los opositores, los dos rasgos más evidentes son la sistemática elusión de la política –aconsejada por escrito en estos días por el asesor Duran Barba, devenido ideólogo principal del PRO– y las tensiones entre Macri y Massa alrededor de una eventual unificación de sus espacios políticos en una alternativa antikirchnerista común.
El hecho de la centralidad presidencial a pocos meses de una elección en la que Cristina no puede presentarse tiene una cantidad de profundos significados. Estamos ante el naufragio de la estrategia principal del centro coordinador del poder económico-mediático en la Argentina; no trabajaron todos estos años principalmente para instalar un liderazgo opositor sino para que el Gobierno tuviera que retirarse en medio de un caos político. Ese final era necesario para dos objetivos igualmente esenciales: crear las condiciones de legitimidad para un brutal ajuste económico y el regreso a la normalidad neoliberal y escarmentar a la política argentina contra cualquier intento de reincidencia en aventuras “estatistas” o “populistas”. Hay una enorme cantidad de episodios que dan cuenta de esa estrategia que, por otro lado, no tiene nada de original y constituiría una reedición de la saga del golpismo oligárquico, en este caso sin marchas militares ni comunicado número uno y, en cambio, con alguna modalidad institucional del tipo de las ya ensayadas en otros sitios de América latina. Ciertamente, la estrategia sigue vigente y no faltarán nuevos intentos de llevarla al triunfo, pero un operativo desestabilizador triunfante en plena época preelectoral sería una innovación histórica.
Mucho podría hablarse del fracaso de los pronósticos políticos. De la “teoría del pato rengo”, por ejemplo, que es una más de las chantadas de cierta politología cínica que suele arroparse con la palabra “ciencia”. La previsión política que practican los epígonos de cierta academia tiene un par de presupuestos básicos: uno es que la política no tiene nada que ver con las ideas, se reduce a una pragmática de acumulación de poder ciega a cualquier referencia al mundo social, cuya única función es la de dar un veredicto electoral acerca de las bondades de la publicidad de los diferentes candidatos; la otra, derivada de la anterior y más difícil de enunciar públicamente, es la intangibilidad de las relaciones de fuerza entre dominadores y dominados y el fracaso de todo intento de transformar el orden real. Si se aceptan esos dos supuestos, no puede dejar de pensarse que un presidente que no reelige camina inexorablemente hacia la soledad y hacia su suplantación por otro que emerge para continuar la misma saga de rutinas institucionales destinadas a proveer de legitimidad democrática a un orden de poder intocable. Esta descripción (que, en realidad es una prescripción) funciona bien en todo el mundo y muy particularmente en las últimas décadas. Así es la política “normal”. Así funcionó, en nuestro país desde la recuperación de la democracia, aunque matizada por catástrofes sociales como la hiperinflación de 1989-90 y el derrumbe general de 2001. Justamente ese último episodio marca la crisis de la política normal en la Argentina. La consigna de aquel diciembre era “que se vayan todos”, una expresión sospechosa de cualunquismo antipolítico que, sin embargo, tenía en su interior un grito de rebeldía contra las alternancias vacías de contenido y las instituciones que instituían la imposibilidad de toda transformación.
Es de aquella hora cero de la política argentina –o una más entre tantas que parecieron serlo, la vida lo dirá– que emergió la experiencia histórica que hoy llamamos kirchnerismo. Para algunos fue la emergencia de un gran simulacro que, aprovechando la desesperación y la ilusión que recorren toda crisis, construyó un relato liberador como artefacto legitimador de un saqueo de los bienes colectivos por parte de un grupo de aventureros políticos. Para otros, más realistas, más peronistas y bastante cínicos, fue el recurso del peronismo para reproducir su poder que es como decir el único poder viable en la patria: así como hubo que tener un peronismo neoliberal en los años del derrumbe soviético y el dominio global incompartido de Estados Unidos, era necesario un peronismo estatista y popular para los tiempos del derrumbe de aquella fórmula política que tuvo a Menem como su emblema y a Cavallo como su arquitecto. Tal vez, quién sabe, sea ahora el tiempo de un peronismo más moderado y dialoguista para responder al nuevo ciclo argentino. Las dos interpretaciones –la del simulacro y la del péndulo eterno podría respectivamente llamárselas– tienen un mismo problema: miran exclusivamente los procesos desde el lado de la subjetividad de los líderes y de las maquinarias políticas. Así la historia se convierte en el desenvolvimiento de un juego en el que los líderes reducen costos y maximizan beneficios actuando inteligentemente sobre una masa social inerte y carente de toda voluntad independiente. Viene al caso un artículo escrito por Juan José Sebrelli en la época en que escribía artículos notables. Es de 1956, se llama “Aventura y revolución peronista”, fue incluido por la secretaría que dirige Ricardo Forster en el primer volumen de los Manifiestos políticos argentinos y dice, entre otras cosas y refiriéndose a quienes explicaban al peronismo por la personalidad autoritaria de Perón y el resentimiento social de Evita: “No nos explican por qué razón Perón y Evita eligieron ese modo de sublimación y no otro cualquiera. Tampoco nos explican –al mostrarnos en Perón y en Evita a dos paranoicos, exhibicionistas e histriones– cómo esos dos seres grotescos, dignos de lástima, han podido cambiar el curso de la historia de su país y definir con su nombre toda una época”. Agrega más adelante en la misma dirección “Perón no inventó el peronismo; por el contrario, puede decirse que ese conjunto de condiciones políticas, económicas y sociales que es el peronismo lo inventó a Perón, encontró en él una forma de expresión y un nombre, que podría haber sido cualquier otro”.
No se trae la cita para instalar arbitrariamente una analogía entre el peronismo inicial y el kirchnerismo, lo que sería materia de otro trabajo. Se la trae para reinstalar un método para pensar la política. Para sacarla del vértigo opinológico, de la operación efímera y de la primicia banal y colocarla (o más bien volver a colocarla) en el sitio de las grandes corrientes históricas que recorren el mundo y dentro de las que es necesario pensarnos a nosotros mismos si no queremos cultivar una presunta excepcionalidad argentina respecto del resto del planeta, tan pretenciosa como banal. El peronismo original, insistentemente pensado como una rareza política argentina, fue el nombre y la forma local de un proceso mundial que transformó el capitalismo de los mercados “autorregulados” en el capitalismo estatalmente regulado y el llamado estado social que consagraba un pacto entre el capital y los trabajadores apoderados de nuevos derechos. Tal vez se pueda pensar nuestro 2001 como un capítulo intenso y dramático de la crisis mundial del paradigma capitalista que rige mundialmente desde la crisis de mediados de los años setenta del siglo pasado. Sin la pretensión de exagerar las simetrías, digamos que los años en los que se impuso mundialmente el capitalismo salvaje dominado por la fracción financiera del capital, en nuestro país se instalaba la más cruel de las muchas dictaduras que atravesaron nuestra historia, cuyo componente “civil” (básicamente empresarial, de la entonces llamada Asamblea Permanente de Gremiales Empresarias, de la Sociedad Rural y de los grandes grupos financieros) está quedando plenamente iluminado más allá de la vergonzosa conducta judicial que impide hacer justicia en esta cuestión.
El kirchnerismo es muchas cosas. Es la estructura territorial federal del Partido Justicialista. Es una coalición política y social heterogénea, en la que conviven heroísmos con oportunismos y claudicaciones. Pero el sello histórico del kirchnerismo, lo que construye su potencial futuro es el de ser el nombre argentino de un proceso de resistencia a la homogeneización neoliberal del mundo. Un proceso que vibra en nuestra región con marchas y contramarchas. Que empezó a crecer en Grecia, en España y en toda la Europa pobre y dependiente del capital financiero global. Y que en la Argentina está desmintiendo las profecías seudocientíficas que lo reducen a un accidente fugaz de nuestra historia. Es un relato que está lejos de terminar de ser contado.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-273377-2015-05-24.html

Grecia quiere acordar, pero sin humillaciones

LA NEGOCIACION CON SUS ACREEDORES

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, reiteró su voluntad de llegar a una "solución viable" con la troika (FMI, Comisión Europea y Banco Central del bloque), pero insistió que esto no ocurrirá si como exigencia se piden "ajustes" para su pueblo. "No cederemos en las demandas poco razonables en materia de IVA, sobre el trabajo u otras esferas", sentenció.


En un discurso ante el comité central del partido gobernante, Syriza, Tsipras dejó claro que "No vamos a aceptar condiciones humillantes en esta negociación. La gran mayoría social no puede permitirse nuevos ajustes". Los límites del gobierno -la oposición al recorte de salarios y pensiones y a la liberalización completa del mercado laboral, así como la reforma del IVA-, son los temas que generan mayor desacuerdo con los acreedores.
El premier griego puntualizó que "todo el mundo sabe que (desde los organismos multilaterales europeos y globales) se promueve la asfixia financiera para revocar la decisión de 20 de febrero", cuando se firmó un acuerdo marco sobre la deuda griega. "Respetamos la decisión firmada y esperamos lo mismo de todas las instituciones y sus representantes", señaló.
Los socios de la eurozona acordaron con Grecia el pasado 20 de febrero extender el segundo rescate hasta finales de junio con el fin de consensuar las reformas que el país debe acometer para seguir recibiendo financiación.
El mandatario griego apuntó que "a pesar de la presión y el bombardeo de los medios de comunicación, la mayoría de la población apoya al Gobierno", porque los ciudadanos saben que "el camino es difícil", y remarcó que es la "primera vez" que un Gobierno griego negocia en función de los "intereses" del país.