13 jun 2015

Uruguay, Integración…¿y después?

Por Daniel Caggiani, vicepresidente del Parlasur


INTEGRACIÓN-REGIONAL





El debate sobre la integración regional de Uruguay es parte relevante en una reflexión más amplia y profunda acerca de la agenda del desarrollo sustentable y con justicia social para nuestro país. Tal como lo expresa el programa de gobierno del Frente Amplio,“la inserción del Uruguay en el Mundo será impulsada desde la plataforma Mercosur”. En ese sentido, el Mercosur está planteado como proceso de integración regional prioritario para Uruguay, en el cual se encuentra inmerso junto a socios comerciales relevantes como Brasil, Venezuela y Argentina.
Desde el punto de vista comercial, los últimos años han sido testigos de la mayor ampliación en la historia de mercados hacia los cuales Uruguay exporta bienes y trabajo. Y algo similar puede decirse sobre los niveles de captación de Inversión Extranjera Directa registrados en este período. En 2014 se volvió a superar el record de exportaciones, tanto si se incluyen o no las ventas realizadas hacia las Zonas Francas .
Sin dudas que los procesos de integración regional en los cuales Uruguay participa son perfectibles y deben ser re-adecuados a un contexto nuevo desde el punto de vista geopolítico, comercial y económico. Sobre todo el Mercosur, como plataforma del relacionamiento e inserción internacional de nuestro país. Pero no perdamos de vista que el Mercosur como enfoque, viene siendo el mejor arreglo institucional que tenemos para el relacionamiento con la región en general y con Argentina y Brasil en particular. Los países no se mudan de vecindario.
Antes de plantear cualquier reacomodo es necesario conocer y estudiar a fondo el contexto en el cual nos movemos. De los 6 principales socios comerciales de Uruguay, tres están en el Mercosur. El Mercosur tiene una extensión territorial cercana a los 13 millones Km2 y alberga casi el 70% de la población sudamericana, con más de 275 millones de habitantes. Se extiende desde el Caribe hasta el Atlántico Sur. En materia económica se constituye como el cuarto bloque mundial en importancia y volumen de negocios. Es considerado por los organismos internacionales como una potencia económica cuyo PBI representa más del 80% del total de la producción de Sudámerica, situado en más de 4,50 billones de dólares, cifra que como bloque lo ubica como la quinta economía a nivel mundial. Sin duda, es el principal bloque económico mundial en materia de producción de alimentos.
La apuesta a la integración regional como eje de la inserción internacional del país no se restringe únicamente a la evolución del comercio exterior, por más que esta sea una variable de extrema relevancia. Es importante reconocer que el Mercosur se encuentra inmerso en un proceso de readecuación, con ingresos de nuevos miembros, con disposiciones que procuran atenuar las grandes diferencias de dimensiones económicas y territoriales dentro del bloque (como el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur – FOCEM) y con la compleja incorporación de dimensiones más profundas de integración en la institucionalidad regional (Parlamento del Mercosur, Instituto Social del Mercosur, etc.).
Los avances pendientes no solamente están supeditados a discusiones y acuerdos a nivel regional. Por el contrario, los principales ejes de discusión a resolver se encuentran a nivel interno, de cada país, en función de las condiciones específicas que cada sociedad tiene en sus sectores económicos y políticos. Entendemos que aún está pendiente una comprensión cabal de la etapa de la integración sudamericana, en el marco de debates amplios con la diversidad de actores sociales en nuestros países. Es necesario reconocer que en muchos casos sobra retórica integracionista y faltan compromisos concretos de hacer avanzar este planteo estratégico.
En lo que respecta a nuestro propio proceso de discusión, el Congreso del Frente Amplio debatió y consensuó que la política exterior deberá “buscar y promover la integración social y económica de los Estados latinoamericanos”. Además, “la propuesta programática del Frente Amplio busca desarrollar una política exterior que tenga como objetivo una proyección internacional del Uruguay priorizando la integración regional para su inserción en el mundo” .
En ese marco, es equivocado confrontar a esta visión acordada por el conjunto del FA, la superación (o la “flexibilización”) del Mercosur por la vía de acuerdos de libre comercio extraregionales. La realidad es más compleja que tomar ambos caminos como contrapuestos y excluyentes. Por el contrario, la superación del estancamiento del proceso de integración regional será consecuencia de la acción política destinada a consolidar un espacio de cooperación y convergencia regionales. Solo allí es posible ubicar el “proyecto de desarrollo integral e integrador” que propuso el FA a la ciudadanía que lo acompañó mayoritariamente en las urnas.
Los Tratados de Libre Comercio no son ninguna panacea, y suponen en múltiples casos, riesgos para sectores sensibles de nuestra economía. Tener un TLC con otro país no supone tener acceso inmediato y libre para la colocación de nuestros productos. Si se toma como ejemplo el Tratado de Libre Comercio que Uruguay tiene con México, las negociaciones para ingresar carne ovina sin hueso duraron más de dos años y se concretó la primera venta en junio de 2013 (el TLC está vigente desde julio de 2004).
Según el Informe de Uruguay XXI sobre México (julio 2014), “Las exportaciones se concentran principalmente en quesos, maderas, arroz y cueros. Las importaciones se concentran en manufacturas con alto valor agregado”. México es hoy destino de un 3% de nuestras exportaciones. Se puede decir que actualmente, tras la pronunciada baja del comercio con Argentina, destino de un 4% de nuestras exportaciones, ambos mercados son similares para la economía uruguaya, pero no es así. A Argentina, Uruguay le exporta productos con valor agregado, mientras que a México le exporta productos primarios o manufacturados con poco valor agregado. El saldo comercial para Uruguay es negativo (importamos más de lo que vendemos) pero además “las importaciones han incrementado en un 32% interanual al comparar 2013 con 2009, mientras que las exportaciones aumentaron un 2% en estos mismos años”.
Por otra parte, las inversiones mexicanas en Uruguay no presentaron un aumento significativo luego de la firma del TLC, y son marginales en el conjunto de la IED recibida por nuestro país. En cambio, las inversiones argentinas en nuestro país son muy importantes, en los rubros agroindustriales principalmente.
Para un país con las dimensiones económicas de Uruguay, claro que no es para desdeñar, pero claramente tampoco fue una solución a todos nuestros desafíos. Finalmente, este fue un Tratado que se firmó con el acuerdo de los demás países del Mercosur. En conclusión, la importancia de lograr acuerdos comerciales radica en poder utilizar la plataforma regional para negociar en bloque, con las potencialidades arriba reseñadas. Sostenemos que en esta etapa, los problemas de la integración se resuelven con más integración. Entre los desafíos a resolver está la agenda externa del Mercosur, en cuanto a negociaciones con otros bloques. Se puede avanzar en las negociaciones con la Unión Europea, siempre y cuando no sea a cambio de hipotecar posibilidades de desarrollo o de ceder soberanía. Otra opción es analizar es un acuerdo comercial Mercosur-BRICS, dado que ya China es nuestro principal socio comercial, y existen buenas bases de negocios con Rusia e India. Este tema puede ser abordado en una próxima columna.
(1) Según los datos del Anuario 2014 de Uruguay XXI. http://www.uruguayxxi.gub.uy/exportaciones/wp-content/uploads/sites/2/2014/09/Informe-de-Comercio-Exterior-de-Uruguay-A%C3%B1o-2014.pdf
(2) Programa del Frente Amplio. Pag. 139. Principios de Política Exterior.
http://www.frenteamplio.org.uy/index.php?Q=articulo&ID=1013
(3) Disponible en http://www.uruguayxxi.gub.uy/exportaciones/wp-content/uploads/sites/2/2014/09/Informe-de-M%C3%A9xico-Uruguay-XXI-Julio-2014.pdf

La corrupción como sistema

Por Eduardo Camin

corrupcion

En este mundo de globalización neoliberal, en la misma medida en que se van haciendo más pocos los que controlan los medios de comunicación, se hacen más serias las preocupaciones sobre exclusiones de importantes puntos de vista, falsedades, manipulaciones y vacíos informativos. El que miente, tiende a tener sentimientos de culpabilidad, pagando parcialmente por su fechoría. Pero las verdades a medias resultan especialmente repulsivas, ya que el mentiroso, en muchas ocasiones, además pretende salir indemne, eliminando toda consciencia de haber mentido. Existen auténticos expertos en mentir sin que lo parezca, en decir las cosas de forma que siempre puedan reinterpretarse y cambiarles el significado cuando interesa y con quien interesa. Explicar sólo lo positivo de una situación ocultando lo demás es otra de las formas encubiertas de mentir
Corrupción y organismos internacionales
Como se ha señalado muchas veces el tipo de investigaciones a las que el Congreso estadounidense o el Departamento de Justicia someten a todas las agencias y organismos del país sería virtualmente inaplicable por ejemplo a las Naciones Unidas (ONU). No obstante la ONU es un organismo donde se dan muchas oportunidades de corrupción, pero cuando se materializan esas oportunidades, la justicia está ausente o se ve impedida de actuar como fue con el caso de la FIFA tan divulgado y mediatizado por la prensa “seria”.
Pero no es el único organismo internacional que padece este mal. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también sufre de una profunda falta de transparencia que puede favorecer la aparición de casos de corrupción De hecho los tres últimos directores has sido investigados por la justicia, Rodrigo Rato (2004 2007 ) es investigado por delitos de fraude, blanqueo de capitales por la Fiscalía de Madrid , Strauss-Kahn que dirigió el organismo entre el (2007 -2011) acusado de agresión sexual sobre una camarera del Hotel Sofitel y la actual Directora Christine Lagarde fue imputada por negligencia en el caso del empresario Bernard Tapie por la confiscación y posterior venta de equipamiento deportivo Adidas en los años 90, por un precio inferior al mercado, en los años al frente del Ministerio de Economía y Finanzas Francés durante el Gobierno de N. Sarkozy
La opinión pública en muchos casos no sabe qué consejos e instrucciones da el Fondo a los países clientes. Tampoco se sabe qué clase de evaluación hace después el FMI sobre el uso de los créditos recibidos, ni por qué se entrega una determinada cantidad y no otra, ni por qué se favorece a un país y no a otro. Esta opacidad, amplia el factor de la corrupción institucionalizada de la ayuda exterior que ha alcanzado niveles de escándalo, y los propios organismos internacionales han generado mecanismos muy creativos para la evasión de sus propias normas. Entre estos está el hecho que aplica asiduamente el FMI: prestar dinero a países que todavía no han devuelto el crédito anterior, de tal manera que con el nuevo préstamo cancelen formalmente el anterior, y así sucesivamente. El artificio financiero llega al punto de que los países desarrollados concedan durante unas horas créditos puente a los países que necesitan un nuevo crédito del Fondo. El Fondo y otros organismos financieros no pueden arriesgarse a reconocer que han concedido créditos fallidos, y que siempre arbitran alguna fórmula para que, sobre el papel, los créditos les sean devueltos.
La realidad es que, muchos países han sido incapaces de cumplir una sola de las normas pactadas a cambio de los créditos recibidos. Más de ochenta países llevan veinte años o más recibiendo créditos del Fondo Monetario. Esto prueba la extrema ineficacia de este sistema “temporal” de ayudas y de la llamada “condicionalidad” de los préstamos. Y prueba algo más: que en los países en desarrollo, es la realidad económica-no el aporte de los organismos de crédito-la que hace que los políticos se decidan de veras a implementar reformas económicas. Por esto, se ha comprobado que la suspensión de la ayuda externa es más eficaz que su continuación cuando se busca promover medidas liberales. Los apologistas del neoliberalismo se quejan que cuando un país por fin empieza a reformar su economía, el Fondo comienza a prestarle de nuevo, lo que desacelera el proceso reformista. Las agencias multilaterales nos han mostrado que la corrupción es un problema tanto de los países pobres como de los ricos, que es también un problema interno de estos organismos y que no se resolverá sin un profundo replanteamiento de los mismos.
En los últimos días el Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo dio a conocer su informe 2015, donde se realiza una revisión de la evolución de la deuda externa en distintas regiones y países del mundo Los grandes reembolsos de recursos que deben pagar los países deudores a los acreedores internacionales se convierte en una mochila cada vez más pesada, que les impide salir de su atraso generalizado. Y, además, es una traba para contar con dineros que les permitan entregar beneficios a sus poblaciones. Porque a pesar de los planes de austeridad acatados por los países deudores, los índices de deuda siguen aumentando.
Entre otros aspectos, en el texto se plantea que la economía mundial está en un escenario de alto riesgo de caer en una crisis, parecida a la que se vivió en la década del 80, la cual comenzó con un aumento de la deuda pública desde finales de 1960, y que llevó después a contraer deudas que luego subieron sus intereses, pero se produjo una baja de precios de materias primas. El Informe señala que los organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial o el Club de París) y los grandes grupos financieros internacionales son parte de este sistema de deuda que “ahoga” a los países en desarrollo (PED) con altas tasas de interés, que incluso llegando a comprometer la soberanía y la democracia de las naciones.
Para concluir diremos que lo mejor que pueden hacer los países ricos si de veras desean combatir la corrupción en todo el mundo es cerrar los organismos multilaterales de ayuda.

Diputados concluyó presentación judicial para que Cablevisión comparezca ante comisión por HSBC

Evasión a Suiza

La Dirección de Asuntos Jurídicos de la Cámara de Diputados concluyó la elaboración de una presentación judicial que busca obligar a Cablevisión a comparecer por la fuerza pública ante la Comisión Bicameral que investiga las cuentas abiertas ante la filial suiza del HSBC de parte de personas físicas y jurídicas que no fueron declaradas ante la AFIP.
La presentación requiere la "comparecencia forzada" de Cablevisión y se formalizaría entre el viernes y el lunes de la semana próxima en el Juzgado en lo Penal Tributario N° 3 a cargo de María Verónica Straccia, que también tramita la denuncia iniciada por la AFIP contra el HSBC.
Cablevisión es la única de las cinco empresas con cuentas abiertas en el HSBC que fueron citadas por la Comisión que se negó a presentarse ante los legisladores que la componen.

De las restantes firmas, tres admitieron tener cuentas de carácter financiero (Telecom, Exolgan y Central Térmica Güemes) mientras que la restante, el Instituto Massone, afirmó tener una cuenta comercial para realizar operaciones en Suiza.

El titular de la Comisión Bicameral, Roberto Feletti, adelantó hoy que ese cuerpo también citará a los directivos del Citibank, ante la sospecha de que diversas entidades bancarias podrían haber incurrido en maniobras similares a las que llevó adelante el HSBC.

La comparecencia de directivos del Citibank ante los legisladores podría ocurrir a fines de junio, una vez concluido el viaje a Francia de un grupo de representantes de la Bicameral que se reunirán en el país galo la semana próxima con Hervé Falciani, ex empleado del HSBC que difundió la lista de 4.040 nombres de argentinos con cuentas en Suiza; y Stephanie Giraud, ex directiva del banco suizo UBS que también denunció la existencia de cuentas no declaradas también en esa entidad financiera.

La Resistencia francesa, un mito para camuflar el colaboracionismo con los nazis

Charles de Gaulle prefirió correr un tupido velo sobre el amplio respaldo del que gozó la ocupación nazi por parte de los grupos dirigentes e incluso entre intelectuales. «La Résistance» fue equiparada de forma poco precisa al incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, a la tenacidad de los guerrilleros griegos o a la audaz actividad de los partisanos yugoslavos

CÉSAR CERVERA / MADRID
Día 12/06/2015


BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE EE.UU.
Desfile de la 2.ª División Blindada por los Campos Elíseos, París, el 26 de agosto de 1944


Junto a los descamisados revolucionarios asaltando la fortaleza de la Bastilla en 1789 y las barricadas atravesadas en las calles de París en 1848, la imagen de los miembros de «La Résistance» –ataviados con boinas y pequeños brazaletes– combatiendo a los nazis por los bosques bretones, ocupa un lugar preferente en la vinculación histórica de los franceses como pueblo centinela de la libertad. No obstante, la realidad de Francia durante la II Guerra Mundialfue otra muy distinta al mito que hoy pervive. La Resistencia francesa se antojó escasa frente a un régimen que contó con gran respaldo por parte de los grupos dirigentes franceses, ya fuera por miedo o por interés político.
El Gobierno de Francia, humillado por Hitler

A diferencia de lo ocurrido en la Primera Guerra Mundial, la red de fortificaciones y trincheras sirvió de poco frente al implacable avance de los tanques nazis en 1940. Desde el final del periodo conocido como «guerra de broma», el 10 de mayo de 1940, los alemanes invadieron Luxemburgo, Bélgica, los Países Bajos y Francia en cuestión de mes y medio. Tras fracasar la operación conjunta de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y el Ejército Francés en el norte de Bélgica, que precipitó una de las mayores evacuaciones de la Historia en Dunkerque, Francia se vio obligada a firmar un armisticio con Alemania el 22 de junio de 1940 que condujo a la ocupación directa alemana de París y de dos tercios de Francia. Como muestra de humillación, Adolf Hitler impuso que el documento se firmara cerca de Compiègne, ya que allí se había firmado el armisticio con Alemania en la Primera Guerra Mundial. Ordenó, además, que se trajera el mismo vagón de ferrocarril donde se había firmado aquel armisticio y se colocó en el mismo lugar donde había estado en 1918.


ABC
Un grupo de maquis entabla contacto con tropas canadienses en La Trésoreri

El mariscal Philippe Pétain, el gran héroe nacional en la Primera Guerra Mundial, asumió el gobierno de la supuesta zona libre francesa, con sede en el sudeste de Francia, conocida como la Francia de Vichy. Además de héroes militares del calibre de Pétain, políticos franceses como Pierre Laval –antiguo miembro del partido socialista francés– o numerosos intelectuales y artistas, una buena parte de los poderes franceses apoyaron la presencia nazi no solo en el sudeste sino en la zona directamente ocupada. La derecha ultraconservadora vislumbró la ocasión perfecta para emprender una revolución nacionalista que impugnara los principios ilustrados de la acontecida en 1789.

En apariencia, la zona libre se presentaba como un estado independiente al poder alemán, pero en realidad la estrecha colaboración entre el gobierno de Pétain y la Alemania nazi reducía a mínimos su autonomía. Así y todo, Vichy perdió la poca independencia de la que disponía después de que la «zona no ocupada» fuera invadida por tropas alemanas e italianas el 11 de noviembre de 1942, con lo cual las tropas de la Wehrmacht desplazaron del mando a la administración civil francesa.

Mientras el país era gobernado desde Berlín, se organizaron dispersos núcleos clandestinos contra la invasión extranjera. El sabotaje de las líneas de suministro militar, las operaciones militares de bajo impacto contra las tropas de ocupación y las fuerzas del régimen de Vichy y la difusión de una amplia prensa clandestina fueron las principales actividades de «La Résistance», que, a través de los conocidos como maquis, afianzaron su area de acción sobre las zonas montañosas de Bretaña y del sur de Francia. Estos grupos clandestinos, sin embargo, solo llegaron a movilizar al 2 o 3% de la población francesa en su periodo de mayor actividad. Una cifra escasa frente al colaboracionismo reinante y el sorprendente silencio de muchos grupos políticos como los comunistas. Antes de entrar en la resistencia contra la ocupación nazi, el PCF prefirió adoptar la línea oficial del pacto germano-soviético entre Stalin y Hitler. Solo cuando Hitler ordenó atacar la URSS, el Partido Comunista Francés sumó sus fuerzas a la Resistencia.

ABC
Fotografía de Charles de Gaulle en 1942

Además de implicar a un porcentaje tan bajo de la población, que se elevó solo cuando el balance de fuerzas europeas empezó a perjudicar a los alemanes, el impacto militar de las acciones de la Resistencia francesa fue muy limitado, más allá de que obligara a los germanos a movilizar a la Gestapo en persecución de estos grupos disidentes. «Qué valientes eran los chicos de la Resistencia Francesa. Los pobrecillos se hincharon a oír canciones de Maurice Chevalier», resumió con humor el cómico Woody Allen sobre la escasa incidencia de estas milicias. No en vano, el periodista Alan Riding en su ensayo «Y siguió la fiesta» y el historiador Robert Paxton en su libro «Vichy France: Old Guard and New Order», entre otros autores, han evidenciado que la Resistencia Francesa apenas fue una anécdota comparada con el heroísmo kamikaze del levantamiento del gueto de Varsovia, el incansable coraje del Armia Krajowa en Polonia, la tenacidad delos guerrilleros griegos y soviéticos, y la efectiva audacia delos partisanos yugoslavos. Fue, de hecho, un decisión propagandística del carismático Charles de Gaulle la que equiparó la oposición de su país a la mostrada en otros rincones de Europa.
Charles de Gaulle busca tapar el oprobio

En paralelo a la tímida resistencia surgida en el interior de Francia, el general Charles de Gaulle fundó en su exilio en Londres el movimiento «Francia Libre» en contra del gobierno de Vichy. Tras una rápida campaña militar dirigida por el general Georges Catroux,la Francia Libre se adueñó del África Ecuatorial Francesaa finales de 1940. Este golpe de mano extendió pronto su influencia a la colonia francesa del Camerún, que también se unió a la Francia Libre. Como hábil propagandista, Charles de Gaulle unió sus fuerzas con la Resistencia interior y llamó desde el territorio conquistado en África a la población de Francia a sumarse a la lucha.

MUSEO DEL LOUVRE
La Libertad guiando al pueblo, pintura sobre los sucesos revolucionarios de 1830


Al finalizar la guerra, De Gaulle regresó convertido en un héroe nacional para presidir el Gobierno Provisional de Francia. Pese a que aprobó la ejecución de destacados colaboracionistas comoel primer ministro Laval o el escritor Robert Brasillach, las prioridades del líder galo pasaron por correr un tupido velo sobre la actuación de su país en la guerra. El líder francés usó para ello el mito de la fiera Resistencia francesa, que bajo ningún concepto claudicó frente a las malvadas fuerzas extranjeras. Desde el punto de vista político, esta decisión alineó definitivamente a Francia entre las potencias vencedoras cuando, en realidad, había sido derrotada junto a Alemania. Asimismo, el astuto movimiento de De Gaulle emplazó a la mayor parte de la población del lado de la Resistencia durante la guerra y sirvió para neutralizar el peligroso cariz comunista que había adquirido el movimiento en su último año, precisamente cuando más había crecido en tamaño. Así, evitó de paso que la minoría de franceses que se comprometió con la Resistencia reclamase derechos de vencedor, como podía ocurrir en el caso de los que militaban en el Partido Comunista, frente la mayoría de franceses que colaboró o se mantuvo en un segundo plano durante la ocupación.

12 jun 2015

Sara Méndez, uruguaya secuestrada en Plan Cóndor, testifica en juicio en Roma

Roma, EFE La uruguaya Sara Méndez, secuestrada en Buenos Aires en 1976 y condenada a cinco años de cárcel en su país por oponerse a la dictadura cívico-militar, testificó hoy en Roma dentro del proceso en primera instancia por el Plan Cóndor.

Se trata de un proceso contra exmiembros de las juntas militares de Bolivia, Chile, Perú y Uruguay por la desaparición de italianos en el marco del Plan Cóndor en las décadas de 1970 y 1980.

"Es un juicio sin duda importante porque se remite a que no quede simplemente en los rincones del Río de la Plata estos hechos de violación de derechos humanos y delitos de lesa humanidad", afirmó Méndez, en una entrevista con Efe.

Esta superviviente del Plan Cóndor subrayó que, además, con este proceso, es posible "que sea Europa la que pueda, en defensa de sus connacionales, juzgar hechos tan aberrantes como estos que sucedieron en el Cono Sur" de América Latina.

Méndez testificó en la audiencia de este jueves en la que recordó cómo fue separada de su hijo, Simón, que entonces tenía 20 días y llevada primero al centro clandestino de detención y tortura Automotores Orletti en Buenos Aires y después a su país natal, donde cumplió condena durante cinco años.
En 1976, Argentina era "el único país que quedaba sin dictadura del Cono Sur", pues sus vecinos estaban gobernados por dictaduras militares, pero en marzo de ese año tiene lugar un alzamiento que depone a la presidenta, María Estela Martínez de Perón, e instaura una dictadura.

Durante la entrevista, recordó las circunstancias que desembocaron en el secuestro de su hijo, del que permaneció separada durante un cuarto de siglo.

En julio de 1976 se encontraba en su domicilio cuando las fuerzas del orden argentinas irrumpieron en su casa de Buenos Aires para llevarla a ella al centro clandestino de tortura y a su hijo dejarlo en manos de un "represor argentino", en palabras de Méndez, que se ocupó de criarlo durante 25 años.

No fue hasta 2002 cuando unas investigaciones permitieron descubrir el paradero de su hijo, que debió someterse a la prueba del ADN.

"En mi intervención de hoy terminé justamente hablando sobre lo que significó este proceso en la Argentina no solamente de desaparición de adultos, sino también de la apropiación de niños", señaló Méndez, que actualmente es abuela de Juan Ignacio, de 8 años.

Además, durante su testimonio, la Fiscalía le preguntó si reconocía a algunos de los uruguayos imputados en el caso.

En el caso hay 33 acusados, de ellos, dos bolivianos: el exdictador de Bolivia Luis García Meza y el que fuera su ministro de Interior, Luis Arce Gómez.

En la lista de los acusados uruguayos destaca el nombre del exdictador Gregorio "Goyo" Álvarez, encarcelado en su país desde 2007 por violaciones de los derechos humanos durante el régimen militar (1973-1985) y que fue presidente "de facto" de 1981 a 1985.

Además, se encuentran Jorge Alberto Silveira, Ernesto Avelino Ramas, Ricardo José Medina, Gilberto Valentín Vasquez Bisio, Luis Alfredo Maurente, José Felipe Sande, José Horacio Gavazzo, José Rica Arab, Juan Carlos Larcebeau, Ernesto Soca, Juan Carlos Blanco, Ricardo Eliseo Chávez Domínguez, Iván Paulós, Pedro Antonio Mato Narbondo y Jorge Néstor Fernández Troccoli.

Los peruanos son el expresidente Francisco Morales Bermúdez; Martín Martínez Garay, Germán Ruiz Figueroa y Pedro Richter Prada.

Entre los chilenos, destaca el nombre de Manuel Contreras Sepúlveda, ex jefe de la DINA (policía política del régimen del general Augusto Pinochet), quien, tras una nueva sentencia en su país, hoy acumuló más de 500 años de prisión por varias condenas por violaciones a los derechos humanos.

Además, Daniel Aguirre Mora, exprefecto de la Policía, el militar Sergio Víctor Arellano Stark, los brigadieres Pedro Octavio Espinoza Bravo y Manuel Vásquez Chahuan, el expolicía Carlos Luco Astroza, los coroneles Marcelo Luis Moren Brito, Hernán Jerónimo Ramírez y Rafael Francisco Ahumada Valderrama, el suboficial Orlando Moreno Vásquez y el excomandante Luis Joaquín Ramírez Pineda.

En el juicio, instruido en la III Corte Penal del Tribunal de Roma, participan numerosas partes civiles como la Asociación de Familiares de Detenidos de Bolivia (ASOFAMD), la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile (AFDD) o el Partido Comunista chileno.

La Operación Cóndor fue un plan ideado por el general Pinochet que orquestó la represión de la oposición política en las décadas de 1970 y 1980 por parte, sobre todo, de los regímenes dictatoriales de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia.