23 jun 2015

LA JUSTICIA CITO A INDAGATORIA AL EMPRESARIO ROBERTO GIORDANO, EN UNA CAUSA POR EVASION

ARGENTINA
De la peluquería camino a la sombra
La denuncia fue realizada por la AFIP luego de detectar una maniobra que le permitió al peluquero eludir el pago de 2,5 millones de pesos en aportes a la seguridad social. Podría recibir entre 2 y 6 años de prisión.

La Justicia citó a indagatoria al empresario Roberto Giordano, en una causa por evasión. La denuncia fue realizada por la AFIP luego de detectar una maniobra que le permitió al peluquero eludir el pago de 2,5 millones de pesos en aportes a la seguridad social. La causa investiga la construcción de distintas sociedades jurídicas que Giordano convertía en insolventes para minimizar el pago de impuestos. Por ese delito el estilista podría recibir penas que van desde los 2 a los 6 años de prisión, según informó ayer el organismo recaudador. El Juzgado Nacional en lo Penal Tributario Nº 2 a cargo de Diego García Berro, dispuso que Giordano se presente el próximo 15 de septiembre.
“La maniobra de evasión consistía en la constitución de sociedades a nombre de personas insolventes y/o ex empleados, con el fin de evadir sus obligaciones previsionales e impositivas, mientras que los trabajadores rotaban por distintas empresas y locales comerciales ligados a Giordano, cobrando salarios que se encontraban muy por debajo de los establecidos en el convenio colectivo de trabajo de dicha actividad”, indicó ayer la AFIP en un comunicado. Con ese mecanismo, el peluquero evadió 2,5 millones de pesos en el pago de aportes a la seguridad social. La información surgió en un allanamiento realizado por el organismo recaudador en 2011.
No es la primera vez que Giordano es denunciado por ese tipo de maniobras abusivas contra sus trabajadores y el Estado. En noviembre pasado, el estilista reconoció su culpabilidad en la evasión de 450 mil pesos de aportes previsionales a sus empleados y acordó una pena de dos años y medio de prisión en suspenso para evitar ir a juicio oral. “Las investigaciones llevadas a cabo permiten atribuir a Roberto Giordano haber llevado una contabilidad clandestina para ocultar pagos de haberes de empleados y prestaciones de servicios de peluquería hechos a título oneroso, con las que habrían resultado evadidas obligaciones previsionales y tributarias”, afirmó la Cámara en lo Penal Económico cuando procesó al empresario.
Asimismo, el mes pasado el Tribunal Fiscal de la Nación confirmó otras multas impuestas por la AFIP al peluquero referidas a su exclusión del régimen monotributista tras detectar que Giordano generaba ventas por arriba de los cinco mil pesos, una cifra ostensiblemente superior al monto máximo vigente al momento de la fiscalización. “Tras determinarse las obligaciones del contribuyente respecto del Impuesto a las Ganancias y al Impuesto al Valor Agregado (IVA), más intereses resarcitorios, se le aplicaron multas graduadas al 80 por ciento de los impuestos omitidos”, indicó el organismo que encabeza Ricardo Echegaray.
Además de la información referida al estilista, la AFIP informó ayer que desarticuló “una ruta del contrabando de indumentaria desde el norte del país”. La autoridad fiscal realizó un operativo en Salta que permitió incautar mercadería ilegal por más de 1,2 millón de pesos, detener a dos individuos involucrados en la maniobra y rescatar a tres trabajadoras que eran “sometidas a condiciones de trabajo infrahumanas”. Los allanamientos fueron autorizados por el juez federal Mario Eugenio Garzón. “El procedimiento implica el monitoreo permanente, a través de personal de la Aduana, del tránsito de camiones y colectivos que parten desde Orán, en Salta, con mercadería contrabandeada desde Bolivia, hasta las distintas ciudades del resto del país”, informó la AFIP. La mercadería incautada tenía como destino mercados informales donde iba a ser comercializada. Además del delito de contrabando, el organismo también denunció a las personas involucradas por evasión tributaria y fraude marcario. Dos de los detenidos estaban inscriptos como monotributistas.

Financiamiento irregular de campañas: imputan a cinco políticos opositores

Chile

Este lunes la justicia realizará la primera imputación de cargos contra personalidades políticas -pertenecientes a la Alianza- por su investigada implicación en el caso Penta, causa originada por el financiamiento irregular de campañas electorales mediante la emisión de boletas ideológicamente falsas.


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A la audiencia de formalización, trámite que realiza la fiscalía para comunicar ante un juez la existencia de cargos, están citados el ex diputado Alberto Cardemil, quien congeló su militancia en RN, eldiputado Felipe de Mussy,el senador Ivan Moreira, el ex senador Jovino Novoa y el ex alcalde de Santiago y ex candidato a senador Pablo Zalaquett, todos de la UDI.
La indagatoria que sacó a relucir los vínculos entre la política y los negocios, destapando otros escándalos de mayor envergadura, surgió en el marco de una investigación para detectar alteraciones en las declaraciones de la renta de empresas del grupo Penta con el fin de obtener fraudulentamente devoluciones de impuestos más altas de las que les correspondían.
El desarrollo de las pesquisas llevadas a cabo por el Servicio de Impuestos Internos (SII) y el Ministerio Público sacó a luz los nexos de Penta con connotados políticos de derecha, quienes serán acusados formalmente de la comisión de delitos tributarios.
Fiscalía expondrá facturas falsas
Según la fiscalía, el grupo Penta, dirigido por los empresarios Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín -hoy procesados- y que maneja activos por valor de 30.000 millones de dólares, financió campañas electorales mediante la emisión de facturas falsas.
El fraude supuestamente consistía en que los operadores políticos y candidatos electorales recibían dinero a cambio de servicios que realmente nunca se prestaron.
Además de ganar influencia entre los futuros legisladores, el grupo Penta se beneficiaba así de un menor pago de impuestos, ya que aumentaba artificialmente sus costos, con lo que reducía su base imponible.
El equipo del Ministerio Público encargado del caso -que dirige el fiscal nacional, Sabas Chahuán- imputó el pasado viernes nuevos cargos contraCardemil, por lo que sus abogados indicaron que la escasa antelación con respecto a la audiencia vulnera las garantías judiciales para su debida defensa y pidieron un aplazamiento.
El Ministerio Público no solicitará medidas cautelares para el senador Iván Moreira y el diputado Felipe de Mussy, dado que por su condición de parlamentarios es necesario que primero sean desaforados.
En cambio sí lo hará junto a los querellantes que lidera Mauricio Daza, para el resto de los imputados, que podrían quedar bajo prisión preventiva, arraigo nacional -prohibición de salir del país- u obligación de firma mensual.
La arista Soquimich
Tras las primeras investigaciones del caso Penta surgieron después nuevos indicios de corrupción que afectan a la empresa Sociedad Química y Minera (SQM) de Chile y a personalidades políticas tanto de derecha como de la Nueva Mayoría.
De hecho por el caso y hechos indirectamente relacionados, se terminó con la remoción de Rodrigo Peñailillo, ex titular de Interior; Michel Jorratt, ex director del SII, además de los interrogatorios al operador político y recaudador de fondos del oficialismo, Giorgio Martelli.
La audiencia de formalización se llevará a cabo en el Centro de Justicia de Santiago a partir de las 09:00 horas de este lunes, pero antes de proceder a la imputación de cargos, el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago deberá decidir si la aplaza en el caso del ex diputado Alberto Cardemil.
Para la audiencia de formalización de este lunes se ha preparado un dispositivo de seguridad en las inmediaciones del Centro de Justicia de Santiago, con el fin de evitar alteraciones del orden público tanto por parte de detractores de los imputados como de militantes de la UDI que eventualmente podrían acudir a manifestarles su adhesión.

Martelly dice que no recibirán a hijos de haitianos expulsados de Dominicana

Martelly declara apátridas a hijos de haitianos

El 17 de junio concluyó en República Dominicana el Plan Nacional de Regularización en el que sólo pudieron inscribirse 288.500 personas, es decir, el 55% del número estimado de inmigrantes (en su mayoría haitianos). Comenzó así un proceso de deportación masiva que viene siendo repudiado por diversas organizaciones y líderes regionales

RD







El presidente haitiano Michel Martelly está declarando apátridas a los hijos de haitianos indocumentados nacidos en República Dominicana, al advertir que no admitirá en su país a aquellas personas que se encuentran en esa situación por no haberse acogido al Plan Nacional de Regularización de Extranjeros que ejecutan las autoridades dominicanas, afirmaron ayer expertos en el tema.
El jurista Juan Miguel Castillo Pantaleón dijo que la Constitución haitiana y la legislación sobre nacionalidad vigente en Haití se fundamentan, como la mayoría de los regímenes legales en el mundo, en el principio de sujeción perpetua, por lo que no puede negárseles el derecho de ingresar a su país. De igual parecer fue el doctor José Vásquez García, quien llamó al gobierno dominicano a no dejarse manipular por las autoridades haitianas y por “agentes” internacionales.
Medida de Martelly deja a haitianos en apatridia
Los juristas Juan Miguel Castillo Pantaleón y José Miguel Vásquez García consideraron que el presidente de Haití, Michel Martelly, está declarando apátridas a sus nacionales con su advertencia de que no recibirá a los hijos de haitianos nacidos en el país que sean repatriados por no acogerse al Plan Nacional de Regularización de Extranjeros que ejecutó República Dominicana durante 18 meses.
Los abogados condenaron esa postura de Martelly y le recordaron que, conforme a la Constitución de Haití, los hijos de haitianos mantienen la nacionalidad de su país sin importar donde nazcan.
Castillo Pantaleón precisó que la Constitución haitiana y la legislación sobre nacionalidad vigente en Haití se fundamentan, como la mayoría de los regímenes legales en el mundo, en el principio de sujeción perpetua, o sea, el de la transmisión de la nacionalidad de los padres a los hijos.
“De manera que el hijo de haitiano, en principio es haitiano, aunque nazca en otro territorio”, enfatizó.
Mientras, Vásquez García afirmó que al declarar la apatridia a los nacionales de su país, el Presidente de Haití es pasible de ser sometido ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (Corte IDH).
Recalcó que declaraciones de esa naturaleza no pueden salir de un Presidente de un país, porque estaría dando muestra de un desconocimiento total del derecho sobre el estado y capacidad de las personas, sobre el derecho a migración y sobre el derecho a la nacionalidad de su propio país y de República Dominicana.
“Al nacional de Haití le sigue la nacionalidad haitiana donde quiera que esté, por ende, no se puede jamás acusar a la República Dominicana de apatridia”, puntualizó.
De su lado, Castillo Pantaleón calificó la postura de Martelly como irresponsable y como un desprecio a la cultura y la civilización haitiana, que entiende es bastante rica y heroica.
“Es un gesto irresponsable de un gobernante ilegítimo, empeñado en hacerse gracioso a los intereses a los cuales regala los recursos de ese país”, afirmó Castillo Pantaleón.
Sostuvo que el Presidente de Haití está desconociendo su Constitución y sus leyes, y expresando con ello casi un asco por esa diáspora.
Aconsejan cautela
Castillo Pantaleón y Vásquez García sugieren al Estado dominicano tener cautela y cuidado para no permitir la manipulación del gobierno haitiano y de ciertos agentes de la comunidad internacional. “La República Dominicana tiene que escudarse, cuidarse mucho y manejarse diplomáticamente”, planteó Vásquez García.
CRITICA EL DESPRECIO POR SUS COMPATRIOTAS
Castillo Pantaleón manifestó que las élites de Haití y agentes de la comunidad internacional buscan seguirse lucrando de la miseria haitiana, sobre la base de la irresponsabilidad de sus autoridades frente a su pueblo, para que endosen sus obligaciones a su vecino.
“República Dominicana y su gobierno no deben permitir a Haití esa manipulación altera”, advirtió Castillo Pantaleón.
Expuso que ningún país ha hecho lo que hizo República Dominicana a través del Plan de Regularización de Extranjeros.

Las nuevas “izquierdas”: ¿Se agotó el tiempo para la crítica, para la imaginación, para la historia?

Por Eduardo Camin

Latinoamerica lucha

Una serie de artículos destinados a analizar la situación de la izquierda latinoamericana han surgido en estas páginas y despertado mi curiosidad. En efecto desde hace algún tiempo diferentes autores han comenzado a esbozar inquietudes, sobre las muchas promesas no cumplidas y diluidas entre nieblas que se espesan y disipan en el torbellino de los tiempos.
Como tantos otros debates en el marco de las ciencias sociales, el “giro a la izquierda” de gran parte de los gobiernos latinoamericanos durante el siglo XXI suscitó junto con muchas expectativas incansables discusiones académicas y diversas querellas políticas en distintas partes del globo. La emergencia de experiencias políticas progresistas en países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela colocó a la academia frente al desafío de pensar y analizar los rasgos y especificidades que asumieron los procesos políticos contemporáneos. Desde hace algunos años, once de los dieciocho países latinoamericanos eran gobernados por presidentes de centro-izquierda o izquierda.
En este sentido, infinita cantidad de artículos y diversas teorías fueron destinadas a reconstruir, analizar y comprender las múltiples y complejas experiencias políticas de buena parte de los países gobernados por coaliciones, movimientos o partidos políticos progresistas. No obstante, y si bien la idea del “giro a la izquierda” constituye ya un “lugar común” como marco general de cualquier debate y discusión preocupados por el estudio de los gobiernos latinoamericanos contemporáneos, pocos trabajos sistematizaron la copiosa literatura desarrollada a propósito de esta temática
Pero para apreciar en toda su dimensión este nuevo proceso de control social y político con izquierda, urnas y elecciones, es preciso contar con un marco referencial de la nueva estrategia que Washington comenzó a implementar tras la derrota de los movimientos revolucionarios armados en América Latina.
Con la desaparición de la guerra por áreas de influencia con la URSS, las viejas consignas “anticomunistas” de las dictaduras militares formadas en la Escuela de las Américas fueron sustituidas gradualmente por las banderas de la lucha contra el terrorismo, las drogas y el crimen organizado con las que hoy EE.UU. justifica su injerencia intervencionista militar en la región latinoamericana.
¿Cómo entender que los Estados Unidos ‑ potencia regente unipolar del sistema capitalista- se haya apoderado del discurso del enemigo para construir una alternativa a su decadencia económica, política, social y cultural ? Esto es, aprovechar políticamente el discurso revolucionario de la izquierda, vaciado de contenidos, para crear una nueva alternativa de “gobernabilidad” con el antiguo enemigo convertido en gerente “por izquierda” del Estado burgués.
Hay un principio estratégico proveniente del campo militar que el sistema capitalista aplica en todos los niveles: al enemigo hay que destruirlo, neutralizarlo o asimilarlo.
Por lo tanto, a una izquierda solo “revolucionaria” en el plano del discurso, sin referencias organizativas, doctrinarias y operativas de “toma del poder para cambiar el sistema”, ya no hay que destruirla sino reciclarla, asimilarla, y convertirla en alternativa de poder dentro de las reglas y los contenidos del sistema capitalista.
El capitalismo asimiló al discurso de la izquierda, lo vació de contenidos transformadores y revolucionarios, y lo convirtió en marketing electoral alternativo a su propio engendro político : el neoliberalismo.
Despojada de todo contenido revolucionario la “nueva izquierda” (solo preocupada por el “poder formal” ejecutivo y parlamentarista del Estado burgués) se convirtió en útil y funcional al sistema que antes combatió con la idea de transformarlo y cambiarlo de raíz.
El sistema capitalista tomó el discurso “antiimperialista y revolucionario” de la izquierda y lo adaptó a sus propias necesidades de sustituir a la derecha por la izquierda manteniendo la “gobernabilidad” del sistema.
Los presidentes “progresistas”
Los presidentes “progresistas”, que hablan por izquierda con una orientación de perspectiva hacia la superación de la sociedad capitalista o como se dice en muchos de sus programas hacia “una estructura social, en la cual los intereses del capital son subordinados a los intereses de la humanidad “ en la cual la predominancia del lucro esta refrenada es decir un capitalismo con” rostro humano” De esta manera, la izquierda, se ha convertido en la “cara alternativa” de dominio del Imperio en América Latina, pero ejecutan los programas económicos y la estrategia regional de Washington por derecha, son el nuevo producto del marketing vendido con urnas y elecciones. Así nació el distintivo axiomático que guía a los gobiernos “progresistas” en la región : hacer discursos con la izquierda y gobernar (con y) para los intereses de la derecha.
Al abandonar sus postulados setentistas de “toma del poder” y adoptar los esquemas de la democracia burguesa y el parlamentarismo como única opción para acceder a posiciones de gobierno, la “nueva izquierda” se convirtió en una opción válida para administrar el “Estado trasnacional” del capitalismo en cualquier país de América Latina.
La asociación beneficiosa entre la “izquierda civilizada” y el establishment del poder capitalista es obvia : el sistema (por medio de la izquierda) crea una “alternativa de gobernabilidad” a la “derecha neoliberal”, y la izquierda (y los izquierdistas) pueden acceder al control administrativo del Estado burgués sin haber hecho ninguna revolución.
Tiempos de malestar e indiferencia, pero aun no formulados de manera que permitan el trabajo de la razón.
En lugar de inquietudes definidas en términos de valores y amenazas hay un malestar vago, una inquietud, un desalentado sentimiento que nada marcha bien. Pero llama la atención el alto grado de conformismo con él responde la sociedad ante los postulados y principios provenientes del mundo académico, en fin preocupa que esta comunidad de saberes asuma este comportamiento conformista y complaciente como un logro positivo del fin de las incertidumbres históricas. Tal vez ¿se haya agotado el tiempo para la crítica, para la imaginación, para la historia?

La decisión política

Argentina

Por Edgardo Mocca

argentina





La interna del Frente para la Victoria dejó de existir y la discusión no llegó a abrirse. El mundo kirchnerista quedó en la espera pasiva de las señales que pudiera enviar la presidente. Scioli-Zannini fue la decisión. Es políticamente impertinente preguntarse si está garantizada la continuidad del rumbo político de estos años en el futuro inmediato sencillamente porque la política no tiene garantías hacia el futuro. Sí se puede afirmar que el kirchnerismo es una dinámica política conflictiva y transformadora.
La interna del Frente para la Victoria dejó de existir. Me cuento entre quienes estaban entusiasmados por la oportunidad que teníamos para discutir el presente y el futuro. Para saber qué pensaban Scioli y Randazzo pero también para saber qué pensábamos cada uno de nosotros, los que apoyamos el proyecto político que se puso en marcha en 2003. Dos rostros posibles del futuro kirchnerista: uno que lo proponía como una dinámica transformadora y conflictiva, el otro que prefería una tregua de diálogos y consensos sin dejar de proclamar la necesidad de la continuidad. La discusión no llegó a abrirse, el mundo kirchnerista quedó mayoritariamente en la espera pasiva de las señales que pudiera enviar la presidente. Todos sabíamos que las fórmulas presidenciales serían la forma de esas señales.
Scioli-Zannini fue la decisión. No importa quién la sugirió y quién la aceptó, aunque no es difícil imaginarlo. Es un acuerdo entre dos y cualquiera de esos dos que no lo hubiera aceptado lo hubiera hecho imposible. Scioli logró imponerse como un pasaje ineludible de la experiencia kirchnerista. Y no es tan sorpresivo: en todas las instancias electorales decisivas de los últimos doce años, el ex motonauta ocupó un lugar fundamental en el andamiaje oficialista: fue candidato a vicepresidente, dos veces a gobernador del principal distrito y hasta candidato testimonial a diputado en las legislativas de 2009. Nunca, sin embargo, abandonó su radical ambigüedad. Nunca dejó de ser, al mismo tiempo, un kirchnerista y un amigo del grupo Clarín. Su prueba de fuego llegó en 2013, cuando Sergio Massa empezó el operativo de fuga del kirchnerismo. Scioli tuvo entonces que elegir entre ponerse a la cabeza de un operativo orientado a vaciar al gobierno de los apoyos de la estructura federal del justicialismo o permanecer en la línea sucesoria “natural” de la presidenta. La decisión tardó varios días que estuvieron cargados de especulaciones políticas de las que dan cuenta los diarios de entonces. El gobernador bonaerense ya había hecho reserva el año anterior de su aspiración a suceder a Cristina “en caso de que no se habilite la reelección” y perseveró en esa paciente estrategia, cuyo éxito acaba de consumarse.
¿Qué es lo que permitió el éxito de la apuesta de Scioli? Las pistas habría que buscarlas en la compleja trama de las relaciones entre los líderes de la experiencia política argentina de estos doce años y la estructura justicialista. Se podría decir también de sus relaciones con la tradición peronista. La ambigüedad de Scioli se inserta en otra ambigüedad, la que existe en la relación entre esos dos nombres que organizan la política argentina de esta época: el peronismo y el kirchnerismo. Néstor ganó la elección del 2003 como delfín de Duhalde; antes de ese acuerdo el entonces gobernador de Santa Cruz había ido construyendo un espacio de centroizquierda por fuera de la estructura justicialista orientado a una acumulación progresiva que desembocara en 2007. La crisis sucesoria del peronismo posmenemista aceleró los tiempos y modificó las formas: Kirchner alcanzó trabajosamente la segunda vuelta y Menem se ausentó de un balotaje en el que lo esperaba una segura paliza. Recién en 2008, después del triunfo de Cristina y en medio de los fragores de la sublevación de las cámaras empresariales del agro, el ex presidente asume la dirección efectiva del PJ. Antes habían pasado la transversalidad y la concertación, nacidas como fórmulas políticas propias de la aguda crisis de representación que estalló en 2001. La gran clave de la perdurabilidad del kirchnerismo fue y es la combinación entre la contención de la estructura justicialista y la apropiación simbólica de la tradición peronista con la capacidad de sostener una dinámica política transformadora. Ninguno de esos dos componentes alcanza por sí solo: el kirchnerismo no aceptó ser recluido en el lugar de una fuerza testimonial y pasajera ni en el del peronismo del orden y la gobernabilidad sin aliento transformador.
Sin la posibilidad de la reelección de Cristina y sin haber logrado potenciar un candidato propio surgido de sus propias fuentes, el pasaje Scioli se constituyó en un camino ineludible del kirchnerismo. Claro que no estamos en el terreno de las verdades algorítmicas de la matemática: el pasaje se hizo ineludible en la medida en que así fue considerado por la conducción kirchnerista. La prosecución de las internas y su dramatización político-ideológica era otro camino concebible, pero los riesgos eran muchos y muy graves. Primero porque Randazzo tampoco era, estrictamente hablando, un hombre de las entrañas del kirchnerismo, aunque su discurso y su actitud política estuvieran bien lejos de la ambigüedad sciolista. Segundo porque su competitividad electoral no equivalía, en principio, a la del gobernador. Tercero (y decisivo) porque las estructuras federales del justicialismo se habían ido inclinando claramente a favor de Scioli. Hay que decir al respecto que la candidatura del bonaerense fue clave para el fracaso del operativo de captura de esas estructuras que se proponía Massa; es decir que el fracaso del tigrense y el éxito de Scioli son las dos caras de una misma moneda. Y no estamos hablando de un detalle menor: solamente hay que imaginarse en qué condiciones llegaríamos a las elecciones si hubiera tenido éxito el intento de aislamiento del gobierno respecto de sus soportes territoriales de poder. Hubiera sido la tormenta política perfecta, la consumación del plan A de los poderes fácticos: vaciamiento político del gobierno, caos económico y desorden callejero. Así se creaban las condiciones para una nueva hora cero del capitalismo argentino con ajuste ortodoxo justificado por razones de fuerza mayor y escarmiento efectivo para cualquier intento futuro de retomar el camino del “populismo autoritario”.
Peronismo y kirchnerismo siguen siendo nombres diversos, complementarios. Se alimentan mutuamente y a la vez se contradicen. En la fórmula del FpV está toda esa riqueza. Está el compañero de fórmula de Néstor Kirchner, que seguirá siendo también –más allá del desenfreno un poco sobreactuado de la prensa del establishment en estos días- una esperanza para los que quieren la “normalización” del peronismo y del país en los años que vienen. Y está Carlos Zannini, una figura y una voz relativamente poco conocida para millones de argentinos que es ni más ni menos que el principal dirigente político de la experiencia política de estos años después de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Está garantizada la continuidad del rumbo político de estos años en el futuro inmediato? La pregunta, que circula hoy de modo intenso, entre los partidarios del gobierno es políticamente impertinente. Sencillamente porque la política no tiene garantías hacia el futuro. Imaginémonos si nos hubiéramos preguntado si la fórmula Kirchner-Scioli garantizaría todo lo que ocurrió en el país en los últimos doce años.
Claro que el acuerdo político alcanzado tiene en su interior garantías y contraprestaciones. Tiene, entre otras cosas, la vicepresidencia y la composición de los bloques legislativos con una gran influencia del kirchnerismo. Pero todas esas son herramientas. Como tales dependen de la continuidad del impulso transformador en la sociedad argentina y su liderazgo claramente identificado en la actual presidenta. Definitivamente el kirchnerismo no es un objeto fijo, una estructura, una táctica ni una orgánica. El kirchnerismo es una dinámica política. Convulsiva, conflictiva, contradictoria, transformadora. Propia de una época histórica de crisis mundial de un paradigma económico, cultural y político y de transformaciones que recorren el mundo.
Es, en fin, el peronismo de la época.