En tiempos de buitres y ataques permanentes a la Argentina por parte de los especuladores del sistema financiero internacional, vale la pena detenerse en otro aspecto en el que nuestro país es víctima de fuertes críticas: la política comercial.
Por Paula Español
En efecto, de la misma manera que a nuestro gobierno no le perdonan haber llevado adelante una reestructuración de su deuda externa sin precedentes, tampoco le perdonan, que pretenda implementar una política industrial y comercial autónoma, con objetivos propios de desarrollo económico y social.
Por ello, es necesario clarificar algunas cuestiones respecto de cómo funciona el sistema multilateral de comercio y a quiénes benefician sus reglas. En primer lugar, existe un doble estándar que, “casualmente”, beneficia a los países desarrollados, respecto de qué tipo de proteccionismo está permitido y cual no. Estos países aplican una gran cantidad y variedad de medidas proteccionistas como cuotas, aranceles prohibitivos y obstáculos técnicos, entre otras, aplicados bajo discutibles argumentos de seguridad del consumidor.

