Por Fernando Gutiérrez
Marzo 6, 2016
AFP El ministro de Hacienda argentino, Alfonso Prat Gay
Es oficial: el gobierno argentino entró en pánico por lo que ya luce como una corrida cambiaria con todas las letras. Y, tras abandonar los gestos despreocupados y las declaraciones sobre las bondades de la libre flotación del tipo de cambio, salió a desplegar artillería pesada. Y es que de pronto se prendieron todas las luces de alarma. Los sucesivos cambios de estrategia no lograban contener la suba del dólar, que ya pisaba firme en el terreno de los 16 pesos argentinos, y para colmo se incurría en un sacrificio de reservas con un resultado no muy satisfactorio.