La divulgación de los «Panama Papers» es un movimiento que no busca la verdad sino la transparencia. La verdad supone que pongamos en contexto cada uno de los elementos. ¿Cuál es entonces la lección de esta campaña mediática y cómo debemos interpretar los esfuerzos –tan aparentes como ineficaces– del presidente Barack Obama para limitar los paraísos fiscales?
Lidia Fagale
RED VOLTAIRE | BUENOS AIRES (ARGENTINA) | ABRIL DE 2016 

El presidente Barack Obama y su consejera en materia de paraísos fiscales, la historiadora en temas económicos, Christina Romer.
"Transparencia y verdad no son idénticas. Esta última es una negatividad en cuanto se pone e impone declarando falso todo lo otro. Más información o una acumulación de información por sí sola no es ninguna verdad. Le falta la dirección, a saber, el sentido. Precisamente por la falta de la negatividad de lo verdadero se llega a una pululación y masificación de lo positivo. La hiperinformación y masificación y la hipercomunicación dan testimonio de la falta de verdad, e incluso de la falta de ser. Más información, más comunicación no eliminan la fundamental imprecisión de todo. Más bien la agravan."
La sociedad de la transparencia, Byung-Chul Han