Por Pablo Tigani*
14 de septiembre de 2025

El colapso institucional de diciembre de 2001 no fue una anomalía ni un accidente.. Imagen: Enrique García Medina
Si algo enseñó diciembre de 2001 es que la economía no puede sustituir a la política y que la tecnocracia sin empatía social lleva al abismo. Hoy, con nuevos actores pero viejos dogmas, Argentina coquetea una vez más con el colapso. Bajo el discurso libertario de Milei se asiste a una nueva ofensiva contra el Estado, la política y los lazos de solidaridad que sostienen la vida democrática. Patrones que reaparecen, como ecos de una advertencia histórica.
Si algo enseñó diciembre de 2001 es que la economía no puede sustituir a la política y que la tecnocracia sin empatía social lleva al abismo. Hoy, con nuevos actores pero viejos dogmas, Argentina coquetea una vez más con el colapso. Bajo el discurso libertario de Milei se asiste a una nueva ofensiva contra el Estado, la política y los lazos de solidaridad que sostienen la vida democrática. Patrones que reaparecen, como ecos de una advertencia histórica.

