Entre Caputo y Freud
El problema económico del masoquismo de los jeans
Por Martín Smud
12 de febrero de 2026

(Telam)
“Nunca compré ropa en Argentina porque es un robo”, dijo el ministro de Economía. No lo expresó en una sobremesa privada ni en un seminario liberal de posgrado. Lo dijo públicamente, con la naturalidad de quien cree estar enunciando una verdad obvia. Mientras tanto, la industria textil trabaja al 29 por ciento de su capacidad instalada. Dos de cada tres máquinas están apagadas. Quinientos establecimientos cerrados. Quince mil puestos menos. Pero el ministro no compra ropa acá. Nunca la compró. Hay algo más que economía en esa escena.
“Nunca compré ropa en Argentina porque es un robo”, dijo el ministro de Economía. No lo expresó en una sobremesa privada ni en un seminario liberal de posgrado. Lo dijo públicamente, con la naturalidad de quien cree estar enunciando una verdad obvia. Mientras tanto, la industria textil trabaja al 29 por ciento de su capacidad instalada. Dos de cada tres máquinas están apagadas. Quinientos establecimientos cerrados. Quince mil puestos menos. Pero el ministro no compra ropa acá. Nunca la compró. Hay algo más que economía en esa escena.


