12 abr 2021

NO HUBO MILAGRO

ULTIMO BASTION ULTRANEOLIBERAL

En Ecuador se abre una etapa de profundización del neoliberalismo. El banquero Lasso venció al correísta Arauz

Por Marco Teruggi

11 de abril de 2021




Imagen: AFP


El candidato de la derecha obtuvo 52.51% de los votos contra 47.49% de su rival progresista, un resultado que no anticiparon las encuestadoras.

Guillermo Lasso ganó las elecciones presidenciales frente a Andrés Arauz en Ecuador. Obtuvo 52.51% de los votos contra 47.49% con 93.29% de actas válidas del total de 97.60% escrutadas. Los resultados fueron entregados en tempranas horas de la noche del domingo de elecciones por el Consejo Nacional Electoral (CNE), luego de una jornada que se desarrolló a lo largo del país entre las siete de la mañana y las cinco de la tarde.

El resultado contradijo que lo que habían pronosticado la mayoría de las encuestas, quienes, durante semanas, dieron como ganador a Arauz con porcentajes variables. En cuanto al voto nulo fue de 1.660.802 y el blanco 163.913, sobre un total de 10.211.652 votantes. De esta manera el candidato de la alianza CREO y el Partido Social Cristiano se quedó con la victoria para asumir la presidencia el próximo 24 de mayo.

“Vamos a trabajar desde mañana en el proceso de vacunación, vamos a trabajar con decisión para que los 17 millones de ecuatorianos, sin dejar nadie atrás, nos beneficiemos con el cambio de un país democrático, libre, próspero, un país de libertades, donde nadie tiene que tener miedo, hoy de noche todos podremos dormir en paz y en calma. Yo no llego con una lista de a quienes quiero perseguir ni ver en la cárcel, quiero ver a todos los ecuatorianos libres, que no tengan miedo al gobierno”, señaló.

“Gracias por darme la oportunidad de ser su presidente y poderlos servir. Hoy es un día de celebración, la democracia ha triunfado, todos ustedes han usado su derecho a elegir y han optado por un nuevo rumbo muy diferente al de los últimos 14 años en Ecuador. Desde el 24 de mayo próximo asumiremos con responsabilidad el desafío de cambiar los destinos de nuestra patria y lograr para todos el Ecuador de oportunidades que todos anhelamos”, destacó.

“Quiero despedirme pidiéndoles a todos que nos sintamos cobijados por el tricolor nacional, la única bandera que nos une a los 17 millones de ecuatorianos, quiero pedir a dios que nos siga bendiciendo (…) queridos amigos que dios bendiga al Ecuador.”.

Arauz, por su parte, afirmó en sus declaraciones: “hoy ha llegado el momento de avanzar, tenemos que tender puentes y construir puentes, este es un traspié electoral, pero de ninguna manera una derrota política y moral, porque nuestro proyecto es de vida. Realizaré una llamada telefónica al señor Guillermo Lasso, le felicitaré por el triunfo electoral obtenido el día de hoy, y le mostraré nuestras convicciones democráticas”.

“Los más de cuatro millones de votos que me acompañan hoy son un mandato, un compromiso de defender políticas que acompañen y promuevan la justicia social, la dignidad, la educación y la salud pública. Con toda nuestra fuerza política y legislativa, que nos hace ser la principal fuerza política de la República del Ecuador estaremos atentos ante cualquier intento de usar al Estado para beneficio de pocos privilegiados, estaremos como siempre lo hemos hecho defendiendo a las grandes mayorías”, señaló.

“Tenemos el objetivo de poder construir esa nueva mayoría, ese bloque histórico, representado por el progresismo, la plurinacionalidad y la socialdemocracia, son elementos constitutivos de nuestro Estado, de nuestra Constitución, y debe verse reflejada en la mayoría popular progresista que requiere el Ecuador. Hoy no es el final, es el comienzo de una nueva etapa del poder popular”.

El porcentaje obtenido por Lasso significó haber revertido una distancia de más de 12 puntos que lo habían separado de Arauz en la primera vuelta. Las razones de ese recorrido pueden explicarse por varias razones, como el aglutinamiento de un voto anti-correista en un país marcado por el clivaje correísmo/anti-correísmo, la migración de votantes de Yaku Pérez y Xavier Hervas -tercero y cuarto en la primera vuelta- a favor de Lasso.

La derrota de Arauz puede explicarse también por limitaciones en su campaña, en el marco de un movimiento con políticos perseguidos, con dirigentes fuera del país y escasa estructura organizativa. “Llegamos a estas elecciones en condiciones muy complejas, todos sabemos que hemos sido víctimas de la persecución, del acoso, de los insultos, del odio, el intento de proscribir nuestro movimiento, ataque a la persona, a la familia”, afirmó Arauz.

El día de las elecciones transcurrió sin incidentes. Ambos candidatos se hicieron presentes en diferentes centros de votaciones. El primero, quien no tiene la residencia en Ecuador, y por lo tanto no pudo sufragar, estuvo en el sur de Quito -zona popular de la ciudad- junto a su compañero de fórmula para la vicepresidencia, Carlos Rabascall. Ambos acompañaron a votar a Silvia, una comerciante endeuda con un microcrédito, a punto de perder su casa y su negocio.

“Hemos acompañado a Silvia a votar, para ejerza su derecho, su obligación constitucional, su oportunidad para poder recuperar su dignidad, su futuro, su esperanza en nuestro país (…) necesitamos un gobierno de unidad nacional, hoy estamos aquí junto a todo el pueblo ecuatoriano, hacemos una convocatoria a esa unidad, ya basta de peleas, ya basta de broncas, queremos un gobierno que atienda a la mayoría, que dé soluciones a los problemas, y nosotros estamos aquí para eso”, afirmó Arauz.

Lasso, por su parte, votó en el otro centro de poder electoral, la ciudad de Guayaquil, acompañado por su esposa, María Lourdes Alcivar. Allí afirmó: “este es un día donde todos los ecuatorianos, con el poder del voto, podamos escoger el futuro que vivirán nuestros hijos, nuestros nietos, todos aspiramos a un Ecuador de oportunidades, libre y democrático, donde todas las familias puedan alcanzar la prosperidad”.

Ambos candidatos llamaron a la conformación de un “gobierno de unidad” en el contexto de un país en crisis económica, sanitaria, marcado por el clivaje correísmo/anti-correísmo que atraviesa al conjunto de la política incluido al movimiento indígena, la traición política del presidente saliente Lenín Moreno, el despliegue de un lawfare contra el correísmo que, en ese movimiento, significó una degradación institucional y una reducción de la democracia.

Con la victoria de Lasso comenzará ahora una nueva etapa de profundización del neoliberalismo en Ecuador, que ya tiene su anticipo en el proyecto de privatizar el Banco Central de Ecuador, que podría realizarse antes de que Moreno deje el palacio presidencial de Carondelet el próximo 24 de mayo. El mapa continental continuará, por su parte, en el mismo punto de correlación entre fuerzas progresistas y gobiernos de derecha, con las limitaciones consecuentes para la reconstrucción de instancias de integración latinoamericanas.