8 abr 2021

DIRECTIVAS DEL IMPERIO: COLONIA CONTRA COLONIA

LA VIOLENCIA COMO NORMA
Blinken y Duque acuerdan seguir hostigando a Venezuela

Camilo Rengifo Marín|

07/04/2021
Clae




El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, y el presidente de Colombia, Iván Duque, afinaron estrategias para debilitar y derrocar el gobierno constitucional de Venezuela, conversaron sobre el cambio climático, la protección de los derechos humanos y la recuperación económica regional ante la pandemia de Covid-19.

El secretario y el presidente Duque discutieron telefónicamente el lunes su compromiso compartido con “la restauración de la democracia y el estado de derecho” en Venezuela y los esfuerzos de Colombia para promover la democracia en toda la región, informó Ned Price, vocero del Departamento de Estado, en un comunicado. EEUU y su cómplice regional Colombia no reconocen a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, y apoyan al devaluado líder opositor Juan Guaidó.

Price añadió que Blinken se comprometió a continuar con la estrecha cooperación entre ambos gobiernos en materia de seguridad, desarrollo rural y antinarcóticos para apoyar la paz en Colombia. El líder bolivariano acusa a la oposición venezolana y a Washington, con el apoyo de aliados internacionales, de intentar derrocar a su gobierno.

“Nuestra alianza sigue para apoyar la paz y la prosperidad en Colombia mediante una cooperación en (temas de) seguridad, desarrollo rural, lucha contra las drogas y derechos humanos”, escribió Blinken.

Cabe recordar que el 21 de marzo pasado comenzaron una serie de enfrentamientos entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y grupos irregulares colombianos en los sectores La Victoria, La Capilla, y El Parral, en el sureño estado de Apure. Venezuela acusó que el gobierno de Duque y el Comando Sur de instalar un corredor de actividades ilegales, como el tráfico de personas, la explotación ilegal de minerales y el narcotráfico para financiar a grupos armados contra la república bolivariana.

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, informó que su gobierno pidió al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) investigar a los grupos armados colombianos irregulares y le solicitó ayuda técnica para desactivar las minas antipersonas en La Victoria, donde las FANB tienen el control absoluto de irregulares.

El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró al gobierno colombiano el llamado a trabajar para frenar la violencia contra firmantes del Acuerdo de Paz, defensores de derechos humanos y comunidades afectadas por los conflictos armados.
Cuarenta y tres líderes sociales, campesinos e indígenas fueron asesinados en lo que va del año y 744 desde que comenzó el gobierno de Duque, en agosto de 2018. Desde la firma de los tratados de paz, fueron 1.157 las víctimas fatales.




Guterres se refirió al informe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, que señaló que desde la firma del Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en noviembre de 2016, esta violencia se ha concentrado principalmente en 25 municipios de los departamentos de Cauca, Nariño, Putumayo, Valle del Cauca, Antioquia, Caquetá, Meta, Norte de Santander y Guaviare.

La frontera

Las fronteras de Venezuela con Colombia, de más de 2.200 kilómetros de extensión, vuelven a la normalidad bajo el control de las fuerzas bolivarianas, luego que tropas irregulares apoyadas por el gobierno colombiano, atacaran puestos venezolanos y mataran ocho soldados.

En las últimas dos semanas, en la frontera del sureño estado Apure, se suscitaron enfrentamientos armados entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) y bandas irregulares colombianas que intentaban emplazarse en territorio venezolano.

Estos hechos han sido señalados por el gobierno venezolano como parte de un plan para desestabilizar al país y generar un falso positivo que desencadene una escalada militar entre Venezuela y Colombia, estrategia que forma parte de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN, de la cual Colombia es adherente), coalición militar con antecedentes de invasiones en Europa, Eurasia, Asia y África.



Desde la llegada del gobierno de Iván Duque se ha demostrado la existencia de campos de entrenamiento de mercenarios que llevaron a cabo la operación Gedeón (abortada invasión con ciudadanos estadounidenses, colombianos y venezolanos) y el magnicidio frustrado del presidente Nicolás Maduro, con drones.

Además de provocaciones militares con incursiones por “error” de tropas colombianas en territorio venezolano, acusaciones de incursión de militares venezolanos y, el más utilizado por la ultraderecha colombiana, los señalamientos de ser Venezuela “santuario de las guerrillas de las FARC y el ELN”.

Todo parece ser una cortina de humo para desviar la atención de la situación política del presidente de Colombia, cuyo horizonte político ha ido disminuyendo de manera significativa. Acaba de sufrir una derrota política al pretender una reforma constitucional que no tuvo cabida ni apoyo, mientras no logra ocultar los escándalos por las matanzas de líderes sociales, defensores de los derechos humanos y exguerrileros.

A ello se suma la poca atención que tiene la pandemia del coronavirus y la desesperación de amplias zonas populares y de las clases medias colombianas por la ineptitud del presidente Duque que ha sumido al país en una grave crisis económica, social y sanitaria.


El 25 de marzo Duque anunció la movilización de 2.000 militares colombianos a la frontera bajo el argumento de impedir que los enfrentamientos que se suscitan en territorio venezolano, como consecuencia de la incursión de irregulares colombianos, se traslade a Colombia. Al respect,o el canciller venezolano Jorge Arreza aseguró que esta movilización estaba dirigida a proteger a los terroristas que vulneran la soberanía venezolana.

Ahora, desde Colombia se inició una operación bajo el esquema de retoma del discurso de “violación de derechos humanos” en Venezuela, donde los medios hegemónicos hablan de “ejecuciones extrajudiciales” de campesinos, por lo que solicitan la intervención de organismos internacionales para frenar la supuesta “matanza”, tal como lo revelan los audios obtenidos por los mandos venezolanos de los jefe de estos grupos irregulares colombianos.

Y Blinken llegó en auxilio de Duque y la política que lelva adelante, diseñada por Estados Unidos y sus intereses en la región.

Camilo Rengifo Marín|

Economista y docente universitario colombiano, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)