Por Eduardo Febbro
31 de octubre de 2020

En un acto trumpista, una remera sobre el tráfico de niños, un tema de Qanon. Imagen: AFP
La habitan los antisemitas y racistas, se obsesiona con un gobierno secreto mundial dedicado a la pedofilia, y ve a Trump como el primero en decir la verdad, un cruzado por los pueblos.
La locura se exporta muy bien, sobre todo si proviene de Estados Unidos y su origen son grupos que hacen de las teorías conspirativas un campo de acción y una deslegitimación de las democracias.














