JAMES PETRAS / El declive de Estados Unidos (y de todos los demás…)
Publicado el 11/30/13
JAMES PETRAS – La economía política del mundo es un mosaico de corrientes opuestas: deterioro interior y enriquecimiento de la élite, nuevas fuentes de incremento de las ganancias y de profundización del desencanto político, caída de los estándares de vida para muchos y lujo extravagante para unos pocos; pérdidas militares en algunas regiones y avances imperiales en otras. Se habla de configuraciones de poder mundial de carácter unipolar, multipolar e incluso despolarizada. ¿Dónde, cuándo, hasta qué punto y bajo qué circunstancias tienen validez dichas caracterizaciones?
Las burbujas crecen y se desvanecen -pero hablemos de los “beneficiados”: Aquellos que causan las crisis, recogen las mayores ganancias mientras sus víctimas no tienen voz ni voto. La economía especulativa y el estado delictivo prosperan promoviendo la perversión de la cultura y del lenguaje. “Periodismo investigador”, o reportaje a través de la mirilla, está de moda. El mundo del poder gira descontrolado: Mientras se produce la decadencia, los poderes líderes declaran: “¡o nuestro liderazgo o la ruina de todos!”.
Configuraciones globales de poder
El poder es una relación entre clases, estados e instituciones militares e ideológicas. Cualquier configuración de poder depende de las luchas pasadas y presentes que reflejan relaciones cambiantes de fuerza. Las estructuras y los recursos materiales, las concentraciones de riqueza, armamento y medios tienen una gran importancia; establecen el marco en el cual se insertan los dueños principales del poder. Pero las estrategias para retener o ganar poder dependen del tejido de alianzas, del desarrollo de guerras y de la negociación de la paz. Por encima de todo, el poder depende de la fuerza de los cimientos internos. Estos se basan en una economía productiva, un estado independiente y libre de conflictos externos perjudiciales y de una clase dominante capaz de recolectar recursos globales para “comprar” el consenso interno de la mayoría.
Para evaluar la posición de Estados Unidos en la configuración global de poder es necesario analizar las cambiantes relaciones políticas y económicas a dos niveles: por región y por esfera de poder. La historia no transcurre siguiendo un patrón lineal ni ciclos recurrentes: las derrotas militares y políticas en algunas regiones pueden ir acompañadas de victorias importantes en otras. La decadencia económica en algunas esferas y regiones puede estar compensada por marcados avances en otros sectores económicos y en otras regiones.
En el análisis final, no se trata de marcar los resultados en un tablero ni de sumar victorias y restar derrotas sino de interpretar los resultados regionales y sectoriales extrayendo la tendencia y las estructuras emergentes de la configuración de poder global. Comencemos por examinar el legado de las guerras recientes en el poder económico, militar y político global de EE.UU.
Mantenimiento del imperio estadounidense: Derrotas, retiradas, avances y victorias
Las perspectiva dominante en los análisis más críticos sostien que en la década pasada el imperio estadounidense ha sufrido una serie de derrotas militares, de decadencia económica y que ahora enfrenta competidores más fuertes y la probabilidad de mayores derrotas militares. La evidencia citada es contundente: EE.UU. se vio forzado a retirar tropas de Irak, después de una ocupación militar extremadamente costosa que duró una década, dejando un régimen que es un estrecho aliado de Irán, el adversario regional de EE.UU. La guerra de Irak saqueó la economía, privó a las corporaciones de EE.UU. de la riqueza del petróleo, incrementó el presupuesto de Washington y los déficit de la balanza comercial y disminuyó los estándares de vida de los ciudadanos de EE.UU. La guerra de Afganistán tuvo resultados similares, con altos costos externos, retirada militar, regímenes subalternos débiles, descontento interno y carencia de transferencia de poder (saqueo imperial) hacia el Tesoro de EE.UU. o hacia las corporaciones privadas. La guerra de Libia causó la destrucción total de una rica economía petrolera en el Norte de África, la desintegración total del estado y de la sociedad civil y la emergencia de milicias armadas tribales y fundamentalistas opuestas a los regímenes subalternos de EE.UU. y la Unión Europea en África del Norte, en la región al Sur del Sahara y más allá. Washington decidió que, en lugar de seguir beneficiándose de los jugosos acuerdos de gas y petróleo con el gobierno conciliador de Kadafi, iba a impulsar un “cambio de régimen”, mediante una guerra que arruinó Libia y destruyó la viabilidad de un estado central. La actual “guerra por intermediarios” en Siria ha fortalecido a los señores de la guerra musulmanes, ha destruido la economía del país y ha incrementado la cantidad de refugiados -que ya contaba con millones de desplazados de las guerras en Irak y Libia. Las guerras imperiales de EE.UU. han causado pérdidas económicas, inestabilidad política y ganancias militares para los adversarios musulmanes.
América Latina ha rechazado categóricamente los esfuerzos de EE.UU. para derrocar al gobierno de Venezuela. El mundo entero -menos Israel y Washington- repudia el embargo a Cuba. Proliferan las organizaciones de integración regional, que excluyen a EE.UU. Ha disminuido la participación de EE.UU. en la balanza comercial de la región, con Asia tomando el lugar dejado por EE.UU. en los mercados latinoamericanos.
En Asia, China consolida y expande sus vínculos económicos con los países clave, mientras que el “pivot” de EE.UU. se centra principalmente alrededor de los asentamientos militares en Japón, Australia y Filipinas. Es decir que China es más importante que EE.UU. para la expansión económica de Asia, y al mismo tiempo, China financia el déficit de la balanza comercial de EE.UU. y revitaliza la economía estadounidense.
En África, las fuerzas militares de EE.UU. llevan a cabo operaciones para promover los conflictos armados e intensificar la inestabilidad. Mientras, los capitalistas asiáticos, con grandes inversiones en los países estratégicos de África, recogen los beneficios del boom de commodities, expanden los mercados e incrementan las ganancias.
Las revelaciones sobre la red de espionaje global de la NSA de EE.UU. han perjudicado el accionar de los servicios de inteligencia y las operaciones clandestinas. La inversión masiva de EE.UU. en el ciber-imperialismo, aunque pudo haber beneficiado los intereses de algunas corporaciones privadas privilegiadas, parece haber generado reacciones diplomáticas y prácticas negativas para el imperio.
En suma, el actual panorama global presenta un cuadro de derrotas significativas en las políticas imperiales, al igual que pérdidas sustanciales para el Tesoro de EE.UU. y la erosión del respaldo popular. Sin embargo, esta perspectiva presenta debilidades notorias, especialmente en relación con otras regiones, relaciones y esferas de la actividad económica. Las estructuras fundamentales del imperio siguen intactas.
La OTAN, la principal alianza militar liderada por el Pentágono, está ampliando su lista de socios y expandiendo su campo de operaciones. Los estados del Báltico, especialmente Estonia, son sitio de ejercicios militares a gran escala a solo pocos minutos de las principales ciudades rusas. Tanto Europa del Centro como del Este proveen bases para misiles que apuntan a Rusia. Ucrania recientemente ha dado pasos para integrarse a la Unión Europea y para integrar la OTAN.
La Alianza Trans-Pacífico (TPP) liderada por EE.UU. ha expandido sus socios entre los países andinos: Chile, Perú y Colombia. Esto funciona como un trampolín para debilitar los bloques de intercambio comercial en la región como MERCOSUR y ALBA, que excluyen a Washington. Mientras tanto, la CIA, el Departamento de Estado y las ONGs aliadas impulsan todo tipo de sabotajes económicos y campañas de desestabilización política para debilitar al gobierno nacionalista de Venezuela. Los banqueros y capitalistas pro-EE.UU. siguen trabajando para sabotear la economía, generar inflación (50%), desabastecimiento de artículos básicos de consumo y apagones eléctricos. El control que ejercen sobre los medios de prensa de Venezuela les ha permitido explotar el descontento popular echándole la culpa de la inestabilidad económica a la “ineficiencia del gobierno”.
Por sobretodo, la ofensiva de EE.UU. en América Latina se ha enfocado en el golpe militar en Honduras, en el sabotaje económico constante en Venezuela, en campañas electorales y de medios en Argentina, en la guerra cibernética en Brasil, mientras que a la par EE.UU. estrecha vínculos con los gobiernos neoliberales complacientes de México, Colombia, Chile, Panamá, Guatemala y República Dominicana. EE.UU. ha perdido influencia en América Latina durante la primera década del siglo XXI, pero desde entonces ha recuperado parcialmente algunos de sus clientes y socios. La recuperación relativa de la influencia de EE.UU. en la región ilustra el hecho de que los “cambios de régimen” y la disminución en la balanza comercial, no han desgastado los vínculos financieros y corporativos con los poderosos intereses estadounidenses, incluso en los países progresistas. La presencia continua de poderosos aliados políticos -incluso aquellos “fuera del gobierno- constituye un trampolín para que EE.UU. pueda recuperar su influencia en la región. Las políticas nacionalistas y los proyectos de integración regional emergentes siguen siendo vulnerables a los contraataques de EE.UU.
Mientras que EE.UU. ha perdido influencia entre algunos países productores de petróleo, por otra parte ha disminuido el grado de dependencia de las importaciones de gas y petróleo gracias a un notable incremento de la producción energética vía “fracking” y otras tecnologías extractivas intensivas. Mayor autosuficiencia significa costos energéticos más bajos para los productores internos, lo que aumenta su capacidad competitiva en los mercados mundiales, y por ende la posibilidad de recuperar espacio en los mercados para sus exportaciones.
El aparente declive de la influencia imperial de EE.UU. en el mundo árabe, posterior a las populares revueltas de la “Primavera Árabe”, se ha detenido e incluso se ha revertido. El golpe militar en Egipto, y el establecimiento y consolidación de la dictadura militar en El Cairo sofocó las movilizaciones de masa populares y nacionales. Egipto ha regresado a la órbita de EE.UU. e Israel. En Argelia, Marruecos y Túnez los viejos y nuevos gobernantes están aplastando cualquier protesta antiimperialista. En Libia, la fuerza aérea de EE.UU. y la OTAN destruyeron el gobierno nacional populista de Kadafi, eliminaron un modelo alternativo de estado de bienestar social y lo reemplazaron con el saqueo neocolonial, pero hasta el momento no lograron consolidar un régimen neoliberal aliado en Trípoli. Pandillas musulmanas armadas adversarias, matones de grupos étnicos y monárquicos saquean y asolan el territorio. La destrucción de un régimen antiimperialista no condujo al establecimiento de un régimen proimperialista.
En el Medio Oriente, Israel continúa despojando a los palestinos de la tierra y del agua. EE.UU. sigue escalando las maniobras militares e imponiendo más sanciones económicas contra Irán -debilitando a Teherán pero también disminuyendo la riqueza y la influencia de EE.UU. por la pérdida del lucrativo mercado iraní. Como en Siria, los aliados de EE.UU. y la OTAN destruyeron la economía nacional y fragmentaron una sociedad compleja, sin lograr convertirse en los principales beneficiados del proceso. Los mercenarios musulmanes han ampliados sus bases de operación mientras que Hezbolá se ha consolidado como un importante actor en la región. Las negociaciones actuales con Irán abrieron posibilidades para que EE.UU. reduzca sus pérdidas y la amenaza regional de una nueva y costosa guerra pero esas conversaciones son bloqueadas por una alianza entre el estado sionista-militar de Israel, la monarquía de Arabia Saudita y la Francia “socialista”.
Washington ha perdido influencia económica en Asia -ante el avance de China- pero está implementando una contraofensiva regional, desde su red de bases militares en Japón, Filipinas y Australia. Promueve un nuevo acuerdo económico Trans-Pacífico que excluye a China. Esto pone de manifiesto la capacidad de EE.UU. para intervenir y para delinear los intereses imperialistas. Sin embargo, anunciar nuevas política y formas organizativas no es lo mismo que implementarlas y proveerles un contenido dinámico. El cerco militar tendido por Washington alrededor de China está contrabalanceado por la deuda billonaria contraída con Beijín. Una política militar agresiva contra China podría causar que China se decida a vender masivamente bonos del Tesoro estadounidense y que las inversiones de quinientas multinacionales se hallen en serio peligro.
El reparto del poder entre una potencia global establecida y una emergente, como los son EE.UU. y China, no puede ser “negociado” a través de la superioridad militar de EE.UU. Las amenazas y chicanas diplomáticas solo consiguen victorias propagandísticas, únicamente los logros económicos de largo plazo pueden constituir los caballos de Troya necesarios para erosionar el dinámico crecimiento de China. Incluso hoy, la élite de China gasta cuantiosas sumas para educar a sus hijos en las “prestigiosas” universidades de EE.UU. y Gran Bretaña, donde se enseñan las doctrinas económicas de libre mercado y las narrativas centradas en la noción de imperio. En la última década, los políticos chinos más destacados y las corporaciones más adineradas han enviado miles de millones de dólares de valores lícitos y no-lícitos hacia cuentas bancarias en el exterior, para invertir en negocios inmobiliarios de lujo en América del Norte y Europa y para lavado de dinero en paraísos de estas actividades. Hoy, existe en China una facción poderosa de economistas y consejeros de las élites financieras a favor de una mayor “liberalización financiera”, es decir, un dominio de las corporaciones financieras especuladoras de Wall Street y la City de Londres. Mientras que las industrias chinas pueden estar ganando espacios en la competencia por los mercados internacionales, EE.UU. ha ganado y sigue ganando espacios en la estructura financiera de China.
La participación de EE.UU. en el comercio de América Latina puede estar en retroceso pero el valor absoluto del dólar se ha incrementado varias veces en la última década.
EE.UU. puede estar perdiendo clientes de derecha en América Latina pero los nuevos gobiernos de centro-izquierda están colaborando activamente con las principales corporaciones mineras y agro-industriales y con las empresas de importación-exportación de bienes. El Pentágono no ha sido capaz de orquestar golpes de estado, con la patética excepción de Honduras, pero todavía mantiene una estrecha relación con los militares de América Latina de dos maneras: 1) realizando actividades “antiterroristas”, “antinarcóticos” y de “control de migración” a nivel regional, 2) proporcionando entrenamiento técnico y adoctrinamiento político mediante programas militares “educativos” en el extranjero y 3) desarrollando ejercicios militares conjuntos.
En suma, las estructuras corporativas, financieras, militares, políticas y culturales del imperio estadounidense continúan en su lugar y dispuestas a recobrar hegemonía en el momento en que las oportunidades políticas se presenten. Por ejemplo, un marcado declive en los precios de los bienes (k) probablemente provocaría una crisis profunda e intensificaría los conflictos de clase en los países gobernados por regímenes de centro-izquierda, que dependen de las exportaciones agrícolas y mineras para financiar sus programas sociales. En cualquier confrontación, EE.UU. impulsaría el derrocamiento del gobierno y la reimplantación de un gobierno aliado neoliberal en asociación con las élites económicas y militares. La fase actual de políticas y configuraciones de poder post neoliberal es vulnerable. El “declive de la influencia y del poder de EE.UU.” es relativo y puede ser revertido, incluso cuando no vuelva a su configuración anterior. El punto teórico es que mientras las estructuras imperiales sigan vigentes y mientras los colaboradores externos mantengan posiciones estratégicas, EE.UU. podrá recuperar una posición dominante en la configuración global de poder.
Para que se concrete el regreso imperial no hace falta que sigan “las mismas caras conocidas”. Ya hay nuevas figuras políticas, especialmente algunas con credenciales de progresistas y retoques cosméticos de ideología “socialmente incluyente” con papeles importantes en las nuevas redes de intercambio dirigidas por el imperio. En Chile, la recientemente electa Presidenta “socialista” Michelle Bachelet y el peruano ex-nacionalista Ollanta Humala son grandes defensores de la Alianza Trans-Pacífico de Washington, un mercado regional que compite con MERCOSUR y ALBA, y excluye a China. En México, el Presidente Peña Nieto, cliente de EE.UU., está privatizando la “joya” de la economía mexicana, PEMEX, la gigante compañía petrolera, fortaleciendo el poder de Washington sobre los recursos energéticos regionales y aumentando la independencia de EE.UU. del petróleo de Medio Oriente. El Presidente colombiano Santos, el presidente de la “paz”, está negociando el fin de la guerrilla para expandir la explotación multinacional de minerales y recursos energéticos localizados en regiones disputadas por la guerrilla, un desenlace que le traerá grandes beneficios a las corporaciones petroleras de EE.UU. En Argentina, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) ha firmado un contrato con el gigante petrolero Chevron para explotar un gran yacimiento de gas y petróleo conocido como Vaca Muerta. Este acuerdo expandirá la presencia de EE.UU. en Argentina en el área energética, sumándose a la influencia ganada por Monsanto en el poderoso sector agrícola.
No hay dudas de que América Latina ha diversificado el comercio y que la participación de EE.UU. ha experimentado un declive relativo. Los gobernantes latinoamericanos ya no buscan ansiosamente la “certificación” de los embajadores de EE.UU. antes de presentar una candidatura política. EE.UU. está totalmente aislado en el boicot a Cuba. La OEA ya no es un paraíso para EE.UU. Pero hay tendencias en el sentido contrario, como las reflejadas por el TPP. Hay nuevos sitios de explotación económica, que no se hallan bajo el control absoluto de EE.UU. que ahora sirven como trampolines desde donde obtener un incremento del poder imperial.
Conclusión
La economía de EE.UU. está en una fase de estancamiento y no logra recuperar dinamismo debido a una serie de guerras imperiales. Sin embargo, en el Medio Oriente, el declive de EE.UU. en relación con el pasado, no fue acompañado de un ascenso de los viejos rivales. Europa se halla en una crisis cada vez más profunda, con un ejército inmenso de desocupados, crecimiento negativo crónico y pocos signos de recuperación para el futuro cercano. Incluso China, el nuevo poder global emergente, está disminuyendo su crecimiento, que ha bajado del 11% al 7% en la década actual. Beijín enfrenta un creciente descontento interno. India, al igual que China, está liberalizando su sistema financiero, abriéndolo a la penetración e influencia del capital financiero de EE.UU.
Las principales fuerzas antiimperialistas de Asia y África no son los movimientos progresistas, seculares, democráticos o socialistas. Los movimientos que se enfrentan al imperialismo son religiosos, étnicos, misóginos y autoritarios con tendencias irredentistas. Las viejas voces seculares y socialistas han perdido fuerza, y proporcionan “justificaciones” perversas para las guerras de agresión en Libia, Mali y Siria. Los socialistas franceses, que se opusieron a la guerra de Irak en el 2003, ahora tienen al Presidente Hollande parodiando el militarismo brutal del señor de la guerra israelí, Netanyahu.
El punto es que tanto la tesis del “declive del imperio estadounidense” como su corolario, “la crisis de EE.UU.” es una exageración, dependiente del tiempo y carente de datos específicos. En realidad no hay una alternativa al imperio ni una tendencia antiimperialista en el horizonte inmediato. Mientras que es cierto que el capitalismo occidental está en crisis, la reciente curva ascendente del capitalismo asiático en China e India enfrentan diferentes crisis producidas por la salvaje explotación de clase y por las criminales relaciones de casta. Si las condiciones objetivas están “maduras para el socialismo”, los socialistas, al menos aquellos que tienen alguna presencia política, se hallan cómodamente insertados en sus respectivos regímenes imperialistas. Los marxistas y socialistas de Egipto respaldaron a los militares para derrocar el gobierno conservador musulmán electo por el pueblo, conduciendo a la restauración de un régimen pro-imperialista en el país. Los “marxistas” franceses e ingleses han respaldado la destrucción de Libia y Siria por parte de la OTAN. Numerosos progresistas y socialistas, en Europa y Estados Unidos apoyan a los israelíes militaristas y/o se quedan callados ante el poder sionista interno en el poder ejecutivo y en el legislativo.
Si el imperialismo está en una fase de declive, también lo está el antiimperialismo. Si el capitalismo está en crisis, los anticapitalistas están en retirada. Si los capitalistas buscan nuevos rostros e ideólogos para restablecer su prosperidad, ¿no es hora de que los antiimperialistas y anticapitalistas hagan lo mismo?
REBELION
Traducido para Rebelión por Silvia Arana
1 dic 2013
La integración latinoamericana en la hora decisiva
La integración latinoamericana en la hora decisiva
Por Emir Sader
Está de moda en los análisis conservadores la idea de que las dificultades que encuentran los países latinoamericanos en la actualidad se deberían a un fin de ciclo. Habría pasado el momento favorable al crecimiento de las economías de esos países, que se habría fundado en el alto precio de productos primarios de exportación. Se habría agotado el modelo de crecimiento impulsado por la demanda, vinculada con la expansión del mercado interno de consumo popular.
Sí, hay problemas de ritmo de crecimiento en algunas economías, hay desequilibrios en las cuentas públicas de algunos países, hay presiones inflacionarias, hay presiones recesivas internas y externas sobre las economías de nuestros países. Se aprovechan de esas circunstancias los sectores que son los responsables por los inmensos retrocesos –recesiones, concentración de renta, exclusión social, entre tantos otros– para tratar de que se retroceda a políticas de aquel período, cuando de lo que se trata es de hacer las correcciones de ruta y seguir avanzando por el sendero de las políticas que permitieron que países del continente consigan resistir a la más profunda y prolongada recesión del capitalismo en ocho décadas.
De lo que se trata es de hacer las adecuaciones necesarias para quebrar la hegemonía del capital financiero bajo forma de capital especulativo que las políticas de desregulación del neoliberalismo promovieron como sector hegemónico en el plano económico, canalizando para el uso predatorio capitales que deberían ir a las inversiones productivas, que generan los bienes y los empleos que nuestras economías necesitan.
De lo que se trata es de buscar las formas –estatales y/o privadas– de obtener los recursos para retomar niveles superiores de expansión económica. De seguir profundizando crecimiento económico con distribución de renta, generando nuevas formas de dar continuidad a las políticas sociales que han permitido que el continente más desigual del mundo tenga países que consiguen –incluso en una época en la que predominan la austeridad, la concentración de renta y la exclusión de derechos a escala mundial– seguir disminuyendo la desigualdad, la miseria y la pobreza, como nunca se había hecho en esa escala en varios de nuestros países.
En ese marco, será difícil continuar resistiendo a las presiones recesivas internas y externas, dentro del margen de acción de cada uno de nuestros países aisladamente, aun con las formas de colaboración y apoyo actuales de los procesos de integración. Será preciso dar un salto decisivo en los procesos de integración latinoamericana, valiéndose de la ampliación del Mercosur –con el ingreso de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Surinam, Guayana–, para finalmente elaborar proyectos de desarrollo económico, tecnológico, financiero, físico y energético, de infraestructura, de cadenas productivas, de formas político-institucionales de integración, de medioambiente, culturales, de integración social y laboral, educacional, de salud pública, entre tantas otras esferas de integración.
Ha llegado el momento de que la Unasur dé un salto decisivo en la definición de sus funciones, que active el Banco del Sur, que extienda las atribuciones del Consejo Suramericano de Defensa, que cree instancias que puedan dirimir conflictos de diferente orden que existen o que pueden surgir en la región que la profundización y la extensión de los procesos de integración suramericana demandan, entre otros órganos. Que haga de la Unasur el gran espacio de coordinación de los proyectos situados en el Atlántico y en el Pacífico de la región. Que encuentre las formas conjuntas de resistencia a los flujos recesivos que vienen del centro del capitalismo. Que encuentre formas propias de resolución de los conflictos regionales, entre otras tantas funciones.
Este es el momento del reimpulso y profundización de los procesos de integración regional. La crisis recesiva no tiene fecha de terminación en el centro del sistema.
Tenemos que equiparnos para enfrentar conjuntamente la construcción de proyectos estratégicos de integración regional para seguir viabilizando América latina como la región que más contribuye al combate a la desigualdad, a la exclusión social, a la pobreza y a la miseria.
© 2000-2013 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Todos los Derechos Reservados
Por Emir Sader
Está de moda en los análisis conservadores la idea de que las dificultades que encuentran los países latinoamericanos en la actualidad se deberían a un fin de ciclo. Habría pasado el momento favorable al crecimiento de las economías de esos países, que se habría fundado en el alto precio de productos primarios de exportación. Se habría agotado el modelo de crecimiento impulsado por la demanda, vinculada con la expansión del mercado interno de consumo popular.
Sí, hay problemas de ritmo de crecimiento en algunas economías, hay desequilibrios en las cuentas públicas de algunos países, hay presiones inflacionarias, hay presiones recesivas internas y externas sobre las economías de nuestros países. Se aprovechan de esas circunstancias los sectores que son los responsables por los inmensos retrocesos –recesiones, concentración de renta, exclusión social, entre tantos otros– para tratar de que se retroceda a políticas de aquel período, cuando de lo que se trata es de hacer las correcciones de ruta y seguir avanzando por el sendero de las políticas que permitieron que países del continente consigan resistir a la más profunda y prolongada recesión del capitalismo en ocho décadas.
De lo que se trata es de hacer las adecuaciones necesarias para quebrar la hegemonía del capital financiero bajo forma de capital especulativo que las políticas de desregulación del neoliberalismo promovieron como sector hegemónico en el plano económico, canalizando para el uso predatorio capitales que deberían ir a las inversiones productivas, que generan los bienes y los empleos que nuestras economías necesitan.
De lo que se trata es de buscar las formas –estatales y/o privadas– de obtener los recursos para retomar niveles superiores de expansión económica. De seguir profundizando crecimiento económico con distribución de renta, generando nuevas formas de dar continuidad a las políticas sociales que han permitido que el continente más desigual del mundo tenga países que consiguen –incluso en una época en la que predominan la austeridad, la concentración de renta y la exclusión de derechos a escala mundial– seguir disminuyendo la desigualdad, la miseria y la pobreza, como nunca se había hecho en esa escala en varios de nuestros países.
En ese marco, será difícil continuar resistiendo a las presiones recesivas internas y externas, dentro del margen de acción de cada uno de nuestros países aisladamente, aun con las formas de colaboración y apoyo actuales de los procesos de integración. Será preciso dar un salto decisivo en los procesos de integración latinoamericana, valiéndose de la ampliación del Mercosur –con el ingreso de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Surinam, Guayana–, para finalmente elaborar proyectos de desarrollo económico, tecnológico, financiero, físico y energético, de infraestructura, de cadenas productivas, de formas político-institucionales de integración, de medioambiente, culturales, de integración social y laboral, educacional, de salud pública, entre tantas otras esferas de integración.
Ha llegado el momento de que la Unasur dé un salto decisivo en la definición de sus funciones, que active el Banco del Sur, que extienda las atribuciones del Consejo Suramericano de Defensa, que cree instancias que puedan dirimir conflictos de diferente orden que existen o que pueden surgir en la región que la profundización y la extensión de los procesos de integración suramericana demandan, entre otros órganos. Que haga de la Unasur el gran espacio de coordinación de los proyectos situados en el Atlántico y en el Pacífico de la región. Que encuentre las formas conjuntas de resistencia a los flujos recesivos que vienen del centro del capitalismo. Que encuentre formas propias de resolución de los conflictos regionales, entre otras tantas funciones.
Este es el momento del reimpulso y profundización de los procesos de integración regional. La crisis recesiva no tiene fecha de terminación en el centro del sistema.
Tenemos que equiparnos para enfrentar conjuntamente la construcción de proyectos estratégicos de integración regional para seguir viabilizando América latina como la región que más contribuye al combate a la desigualdad, a la exclusión social, a la pobreza y a la miseria.
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30 nov 2013
Hijo de un agente encubierto de la dictadura uruguaya pide juzgar a su padre
El uruguayo Camilo José Maraboto, residente en Italia, inició una campaña para que su padre biológico, un supuesto agente encubierto de la dictadura uruguaya (1973-1985) llamado Ariel Ricci, sea juzgado por los crímenes de lesa humanidad de los que se le acusa, informó hoy el denunciante a Efe.
La campaña comenzó con un comunicado difundido el pasado fin de semana a través de las redes sociales en el que Maraboto, de 33 años e hijo de madre soltera, denunció además que Ricci reside actualmente en la localidad brasileña de Armacao dos Búzios, en el estado de Río de Janeiro.
Nacido en 1952, Ricci fue un dirigente comunista que en 1975 supuestamente traicionó a sus compañeros y pasó a colaborar con la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, órgano de persecución y represión política durante la dictadura uruguaya (1973-1985), según Maraboto.
Presuntamente está relacionado con el secuestro del líder sindical y militante comunista Oscar Tassino, arrestado en 1977 y fallecido en el centro de detención clandestino La Tablada, después de haber sido sometido a torturas.
La Justicia uruguaya lo requirió junto a otros trece represores de la dictadura, después de que el pasado año un grupo de exprisioneros políticos interpusiera una denuncia contra ellos por crímenes de lesa humanidad.
El abogado que presentó esta denuncia, Pablo Chargoñia, explicó a Efe que ahora tiene previsto “ofrecer a la Justicia uruguaya el testimonio” de Maraboto, con el fin de “avanzar para localizar a los denunciados, y que se les cite en calidad de indagados”.
Maraboto, que vive desde hace trece años en Italia y al que Efe contactó por correo electrónico, asegura en el comunicado difundido a través de Facebook que nunca preguntó nada acerca de su padre biológico y solo hace dos, cuando se casó y se enfrentó a “la eventualidad de un día ser padre”, quiso “entender” sus orígenes.
Según relata, fue su madre la que le reveló la identidad de su progenitor y le explicó que cuando lo conoció ignoraba que Ricci fuera “un tira” (delator o policía encubierto que colaboraba con la dictadura).
A partir de entonces, el hijo del supuesto traidor inició una investigación que le llevó a entrevistarse en Uruguay con personas que lo habían conocido, e incluso llegó a intercambiar con él varios correos electrónicos, según explicó a Efe el periodista y activista Roger Rodríguez, conocedor del caso.
“Quisiera no tener su sangre. Para mí sería más fácil vivir ignorando la verdad, pero no soy un cobarde. Elegí usar un arma más fuerte que mil revólveres: la palabra. Lo que hago, lo hago como uruguayo. Elegí no esconder la cabeza como un avestruz”, asegura Maraboto en su escrito.
En el texto sostiene también que su padre “piensa que ha vivido una tercera vida, pero el pasado pesa”, sobre todo “a las familias de los desaparecidos”, y reclama que el Estado uruguayo “asuma la responsabilidad” para que “nunca más exista terrorismo de Estado”.
Chargoñia aclaró, por su parte, que los delitos imputados a Ricci son “crímenes de lesa humanidad” y, por tanto, “no prescriben nunca”.
Adelantó además que si se verifica que efectivamente Ricci se encuentra en Brasil “cabría la posibilidad de solicitar su extradición”.
La dictadura en Uruguay, que interrumpió una larga tradición democrática en el país, dejó 38 desaparecidos allí, según la Comisión para la Paz que funcionó entre 2000 y 2003.
Las desapariciones fueron en muchos casos fruto del Plan Cóndor, como se denominó a la coordinación de los órganos represivos de las dictaduras del Cono Sur.
En Argentina se denunciaron otras 182 desapariciones de ciudadanos uruguayos; en Chile, ocho; en Paraguay, dos, y en Brasil, una.
Al restablecerse la democracia en Uruguay fue aprobada la Ley de Caducidad, que dificultó el procesamiento de los responsables de los crímenes de Estado y que fue ratificada en dos referendos en 1989 y 2009.
Pese a ello, en Uruguay fueron condenados los exdictadores Gregorio Álvarez y Pedro Bordaberry, ya fallecido, así como varios represores.
29 nov 2013
Complices civiles de la Dictadura
Revista "PARA TI"
La cámara de Casación ratificó la indagatoria del responsable periodístico que fraguó un reportaje a una mujer secuestrada en la Esma
La Cámara resolvió que el periodista, que durante la última dictadura cívico-militar publicó en la revista "Para Ti" una entrevista armada bajo coacción a una secuestrada en la ESMA, sea citado a prestar declaración indagatoria.
Es en la causa que investiga delitos de lesa humanidad en ese centro clandestino de detención. La decisión recayó sobre Agustín Bottinelli en la causa donde estaba también imputado el ex director de la revista, Aníbal Vigil, ya fallecido, según la resolución de la sala II del máximo tribunal penal del país.
Los camaristas Alejandro Slokar, Angela Ledesma y Pedro David dejaron firme la decisión del juez federal Sergio Torres, quien llamó a indagatoria a Bottinelli por lo ocurrido a la secuestrada Thelma Doroty Jara de Cabezas, a quien se hizo un "reportaje" publicado el 23 de agosto de 1979 "con el fin de ocultar que en esa fecha la víctima se encontraba ilegítimamente privada de su libertad", remarcó el fallo.
El hijo de Jara de Cabezas había sido secuestrado y permanece desaparecido.
La mujer fue sacada de su lugar de cautiverio y trasladada por un grupo de tareas hasta un bar donde la entrevistaron el periodista Eduardo Scola y el fotógrafo Tito La Penna. Las cinco páginas se publicaron en la edición 2983, con el título “Habla la madre de un subversivo muerto”. La nota buscaba, según se lee, “sacar a la luz la verdad y la infamia que se esconden detrás de grupos con clara e inequívoca ideología, que se amparan en una supuesta y malintencionada defensa de los derechos humanos”.
Para la falsa entrevista se sacó a la mujer del centro clandestino donde estaba secuestrada, se le compró ropa y fue llevada a la peluquería. Luego fue a un bar donde dio el supuesto reportaje.
El director ejecutivo de Editorial Atlántida en ese entonces era Aníbal Vigil, y los responsables periodísticos de Para Ti , Agustín Botinelli y Lucrecia Gordillo.
La Camara de Casación también rechazó por "inadmisible" un recurso de la defensa de Bottinelli.
Jueves, 28 de Noviembre de 2013 10:41Complices
La cámara de Casación ratificó la indagatoria del responsable periodístico que fraguó un reportaje a una mujer secuestrada en la Esma
La Cámara resolvió que el periodista, que durante la última dictadura cívico-militar publicó en la revista "Para Ti" una entrevista armada bajo coacción a una secuestrada en la ESMA, sea citado a prestar declaración indagatoria.
Es en la causa que investiga delitos de lesa humanidad en ese centro clandestino de detención. La decisión recayó sobre Agustín Bottinelli en la causa donde estaba también imputado el ex director de la revista, Aníbal Vigil, ya fallecido, según la resolución de la sala II del máximo tribunal penal del país.
Los camaristas Alejandro Slokar, Angela Ledesma y Pedro David dejaron firme la decisión del juez federal Sergio Torres, quien llamó a indagatoria a Bottinelli por lo ocurrido a la secuestrada Thelma Doroty Jara de Cabezas, a quien se hizo un "reportaje" publicado el 23 de agosto de 1979 "con el fin de ocultar que en esa fecha la víctima se encontraba ilegítimamente privada de su libertad", remarcó el fallo.
El hijo de Jara de Cabezas había sido secuestrado y permanece desaparecido.
La mujer fue sacada de su lugar de cautiverio y trasladada por un grupo de tareas hasta un bar donde la entrevistaron el periodista Eduardo Scola y el fotógrafo Tito La Penna. Las cinco páginas se publicaron en la edición 2983, con el título “Habla la madre de un subversivo muerto”. La nota buscaba, según se lee, “sacar a la luz la verdad y la infamia que se esconden detrás de grupos con clara e inequívoca ideología, que se amparan en una supuesta y malintencionada defensa de los derechos humanos”.
Para la falsa entrevista se sacó a la mujer del centro clandestino donde estaba secuestrada, se le compró ropa y fue llevada a la peluquería. Luego fue a un bar donde dio el supuesto reportaje.
El director ejecutivo de Editorial Atlántida en ese entonces era Aníbal Vigil, y los responsables periodísticos de Para Ti , Agustín Botinelli y Lucrecia Gordillo.
La Camara de Casación también rechazó por "inadmisible" un recurso de la defensa de Bottinelli.
Jueves, 28 de Noviembre de 2013 10:41Complices
Televisores inteligentes “espían” en los hogares
Televisores inteligentes “espían” en los hogares
28 noviembre 2013
¿En qué otro lugar puede sentirse usted más seguro que en su propia casa? Pero hoy hasta en nuestra cama podemos estar bajo el control del ‘ojo omnipresente’. Y el culpable es un dispositivo que se encuentra en casi todos los hogares: el televisor.
Puede sonar más como el argumento de una película de ciencia ficción futurista, pero estas escenas ya suceden todos los días en pueblos y ciudades de todo el mundo y en la mayoría de los casos, las víctimas no tienen ni idea de que alguien puede estar observando qué ropa llevan puesta, qué alimentos han comido, qué programa de TV han visto y cada paso que dan. Estos ‘vigilantes’ pueden ser delincuentes o trabajar para grandes corporaciones y ahora saben sus secretos más íntimos.
En pocas palabras, nuestros televisores han comenzado a espiarnos y esto es algo que está comprobado.
La semana pasada un consultor de tecnologías de la información, Jason Huntley, residente en un pueblo cerca de la ciudad de Hull, en el condado ceremonial de Yorkshire del Este, Reino Unido, descubrió que su televisión inteligente de pantalla plana, colocado en su sala de estar desde este verano, estaba invadiendo la privacidad de su familia, informa ‘The Daily Mail’.
Huntley comenzó a investigar el dispositivo de marca LG que le costó 400 libras esterlinas (unos 649 dólares) después de darse cuenta de que su pantalla de inicio estaba mostrándole anuncios basados en los programas que él había estado viendo.
Fue entonces cuando el británico decidió controlar la información que el televisor inteligente que se conecta a Internet estaba enviando y recibiendo. Lo hizo mediante el uso de una computadora portátil como puente entre su televisor y el receptor de Internet, por lo que el portátil era capaz de mostrar todos los datos que eran obtenidos por el ‘dispositivo espía’.
Pronto el informático descubrió que no solo todos los detalles de cada programa que estaba viendo, sino también sobre cada botón que pulsaba en su mando, estaban siendo enviados de nuevo a la sede corporativa de LG en Corea del Sur.Allí, la empresa de electrónica parecía estar utilizando los datos personales de sus clientes para ganar más dinero, enviando videos promocionales de productos que potencialmente podrían parecerles interesantes.
El LG de Huntley había enviado a la sede de la compañía también el contenido de su colección privada de videos digitales que estaba viendo en el televisor, incluyendo filmaciones de celebraciones familiares que contenían imágenes de su esposa y sus dos hijos pequeños.
Pero lo más preocupante de toda la situación fue que el dispositivo continuó el envío de dicha información a Corea, incluso después de que Huntley ajustara la configuración predeterminada para desactivar el intercambio de datos.
El británico escribió acerca de su experiencia en su blog, después de que el caso llamase la atención de los principales medios de prensa del país, lo que obligó al gigante LG a abrir una investigación.
“La privacidad del cliente es una prioridad”, afirmaron los representantes de la compañía. “Estamos investigando informes de que cierta información de visualización en televisores inteligentes LG era compartida sin su consentimiento”, añadieron.
No obstante, expertos en informática destacan que la investigación de Huntley probablemente es solo la punta del iceberg. Según ellos, los nuevos televisores inteligentes que se conectan a Internet cada día entran en más hogares por todo el mundo y cada uno de ellos puede ser fácilmente ‘hackeado’, ya que a diferencia de las computadoras, es imposible instalarle un antivirus por la falta del ‘software’ necesario.
Así, por ejemplo, un delincuente que tiene unos mínimos conocimientos de informática podría obtener los detalles de las tarjetas de crédito que los usuarios suben al televisor para realizar el pago de las películas que descargan o el uso de aplicaciones comerciales.
Otro descubrimiento inquietante que recientemente hicieron los expertos fue que es posible acceder de forma remota a las cámaras de vídeo integradas en miles de televisores inteligentes y recibir las imágenes de cada paso que dan los usuarios en su propia casa, siempre que estén al alcance del objetivo de ese dispositivo.
28 noviembre 2013
¿En qué otro lugar puede sentirse usted más seguro que en su propia casa? Pero hoy hasta en nuestra cama podemos estar bajo el control del ‘ojo omnipresente’. Y el culpable es un dispositivo que se encuentra en casi todos los hogares: el televisor.
Puede sonar más como el argumento de una película de ciencia ficción futurista, pero estas escenas ya suceden todos los días en pueblos y ciudades de todo el mundo y en la mayoría de los casos, las víctimas no tienen ni idea de que alguien puede estar observando qué ropa llevan puesta, qué alimentos han comido, qué programa de TV han visto y cada paso que dan. Estos ‘vigilantes’ pueden ser delincuentes o trabajar para grandes corporaciones y ahora saben sus secretos más íntimos.
En pocas palabras, nuestros televisores han comenzado a espiarnos y esto es algo que está comprobado.
La semana pasada un consultor de tecnologías de la información, Jason Huntley, residente en un pueblo cerca de la ciudad de Hull, en el condado ceremonial de Yorkshire del Este, Reino Unido, descubrió que su televisión inteligente de pantalla plana, colocado en su sala de estar desde este verano, estaba invadiendo la privacidad de su familia, informa ‘The Daily Mail’.
Huntley comenzó a investigar el dispositivo de marca LG que le costó 400 libras esterlinas (unos 649 dólares) después de darse cuenta de que su pantalla de inicio estaba mostrándole anuncios basados en los programas que él había estado viendo.
Fue entonces cuando el británico decidió controlar la información que el televisor inteligente que se conecta a Internet estaba enviando y recibiendo. Lo hizo mediante el uso de una computadora portátil como puente entre su televisor y el receptor de Internet, por lo que el portátil era capaz de mostrar todos los datos que eran obtenidos por el ‘dispositivo espía’.
Pronto el informático descubrió que no solo todos los detalles de cada programa que estaba viendo, sino también sobre cada botón que pulsaba en su mando, estaban siendo enviados de nuevo a la sede corporativa de LG en Corea del Sur.Allí, la empresa de electrónica parecía estar utilizando los datos personales de sus clientes para ganar más dinero, enviando videos promocionales de productos que potencialmente podrían parecerles interesantes.
El LG de Huntley había enviado a la sede de la compañía también el contenido de su colección privada de videos digitales que estaba viendo en el televisor, incluyendo filmaciones de celebraciones familiares que contenían imágenes de su esposa y sus dos hijos pequeños.
Pero lo más preocupante de toda la situación fue que el dispositivo continuó el envío de dicha información a Corea, incluso después de que Huntley ajustara la configuración predeterminada para desactivar el intercambio de datos.
El británico escribió acerca de su experiencia en su blog, después de que el caso llamase la atención de los principales medios de prensa del país, lo que obligó al gigante LG a abrir una investigación.
“La privacidad del cliente es una prioridad”, afirmaron los representantes de la compañía. “Estamos investigando informes de que cierta información de visualización en televisores inteligentes LG era compartida sin su consentimiento”, añadieron.
No obstante, expertos en informática destacan que la investigación de Huntley probablemente es solo la punta del iceberg. Según ellos, los nuevos televisores inteligentes que se conectan a Internet cada día entran en más hogares por todo el mundo y cada uno de ellos puede ser fácilmente ‘hackeado’, ya que a diferencia de las computadoras, es imposible instalarle un antivirus por la falta del ‘software’ necesario.
Así, por ejemplo, un delincuente que tiene unos mínimos conocimientos de informática podría obtener los detalles de las tarjetas de crédito que los usuarios suben al televisor para realizar el pago de las películas que descargan o el uso de aplicaciones comerciales.
Otro descubrimiento inquietante que recientemente hicieron los expertos fue que es posible acceder de forma remota a las cámaras de vídeo integradas en miles de televisores inteligentes y recibir las imágenes de cada paso que dan los usuarios en su propia casa, siempre que estén al alcance del objetivo de ese dispositivo.
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