¡Peligro! Acuerdo Transatlántico
Publicado el 3/03/14
IGNACIO RAMONET / LE MONDE DIPLOMATIQUE
Dentro de dos meses, el 25 de mayo, los electores españoles elegirán a sus 54 diputados europeos. Es importante que, esta vez, a la hora de votar se sepa con claridad lo que está en juego. Hasta ahora, por razones históricas y psicológicas, la mayoría de los españoles –jubilosos de ser, por fin, “europeos”– no se molestaban en leer los programas y votaban a ciegas en las elecciones al Parlamento Europeo. La brutalidad de la crisis y las despiadadas políticas de austeridad exigidas por la Unión Europea (UE) les han obligado a abrir los ojos. Ahora saben que es principalmente en Bruselas donde se decide su destino.
Entre los temas que, en esta ocasión, habrá que seguir con mayor atención está el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI) (1). Este convenio se está negociando con la mayor discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la Unión Europea y Estados Unidos (EEUU). Su objetivo es crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representará casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global.
La UE es la principal economía del mundo: sus quinientos millones de habitantes disponen, en promedio, de unos ingresos anuales per cápita de 25.000 euros. Eso significa que la UE es el mayor mercado mundial y el principal importador de bienes manufacturados y de servicios, dispone del mayor volumen de inversión en el extranjero, y es el principal receptor planetario de inversiones extranjeras. La UE es también el primer inversor en EEUU, el segundo destino de las exportaciones de bienes estadounidenses y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de servicios. La balanza comercial de bienes arroja, para la UE, un superávit de 76.300 millones de euros; y la de servicios, un déficit de 3.400 millones. La inversión directa de la UE en EEUU, y viceversa, ronda los 1,2 billones de euros.
Washington y Bruselas quisieran cerrar el tratado ATCI en menos de dos años, antes de que finalice el mandato del presidente Barack Obama. ¿Por qué tanta prisa? Porque, para Washington, este acuerdo tiene un carácter geoestratégico. Constituye un arma decisiva frente a la irresistible subida en poderío de China; y, más allá de China, de las demás potencias emergentes del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, Sudáfrica). Hay que precisar que, entre los años 2000 y 2008, el comercio internacional de China creció más de cuatro veces: sus exportaciones aumentaron un 474% y las importaciones un 403%. ¿Consecuencia? Estados Unidos perdió su liderato de primera potencia comercial del mundo que ostentaba desde hacía un siglo… Antes de la crisis financiera global de 2008, EEUU era el socio comercial más importante para 127 Estados del mundo; China sólo lo era para 70 países. Ese balance se ha invertido. Hoy, China es el socio comercial más importante para 124 Estados; mientras que EEUU sólo lo es para 76.
¿Qué significa eso? Que Pekín, en un plazo máximo de diez años, podría hacer de su moneda, el yuan (2), la otra gran divisa de intercambio internacional (3), y amenazar la supremacía del dólar. También está cada vez más claro que las exportaciones chinas ya no sólo son productos de baja calidad a precios asequibles por su mano de obra barata. El objetivo de Pekín es elevar el nivel tecnológico de su producción (y de sus servicios) para ser mañana líder también en sectores (informática, finanzas, aeronáutica, telefonía, ecología, etc.) que EEUU y otras potencias tecnológicas occidentales pensaban poder preservar. Por todas estas razones, y esencialmente para evitar que China se convierta en la primera potencia mundial, Washington desea blindar grandes zonas de libre cambio a las que los productos de Pekín tendrían difícil acceso. En este mismo momento, EEUU está negociando, con sus socios del Pacífico (4), un Acuerdo Transpacífico de Libre Cambio (Trans-Pacific Partnership, TPP, en inglés), gemelo asiático del Acuerdo Transatlántico (ATCI).
Aunque el ATCI empezó a gestarse en los años 1990, Washington ha presionado para acelerar las cosas. Y las negociaciones concretas se iniciaron inmediatamente después de que, en el Parlamento Europeo, la derecha y la socialdemocracia aprobaran un mandato para negociar (aceptado también, en España, en la proposición presentada conjuntamente, en el Congreso de los Diputados, por el PP y el PSOE…). Un informe, elaborado por el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento, creado en noviembre de 2011 por la UE y EEUU, recomendó el inicio inmediato de las negociaciones.
La primera reunión tuvo lugar en julio de 2013 en Washington, seguida de otras dos en octubre y diciembre (5). Y aunque las negociaciones están actualmente suspendidas debido a desacuerdos en el seno de la mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos (6), las dos partes están decididas a firmar lo antes posible el ATCI. De todo esto, los grandes medios de comunicación dominantes han hablado poco, con la esperanza de que la opinión pública no tome conciencia de lo que está en juego, y de que los burócratas de Bruselas puedan decidir sobre nuestras vidas con toda tranquilidad y en plena opacidad democrática.
Mediante ese acuerdo de marcado carácter neoliberal, EEUU y la UE desean eliminar aranceles y abrir sus respectivos mercados a la inversión, los servicios y la contratación pública, pero sobre todo intentan homogeneizar los estándares, las normas y los requisitos para comercializar bienes y servicios. Según los defensores de este proyecto librecambista, uno de sus objetivos será “acercarse lo más posible a una eliminación total de todos los aranceles del comercio transatlántico en bienes industriales y agrícolas”. En cuanto a los servicios, la idea es “abrir el sector servicios, como mínimo, tanto como se ha logrado en otros acuerdos comerciales hasta la fecha” y expandirlo a otras áreas, como el transporte. Sobre la inversión financiera, las dos partes aspiran a “alcanzar los niveles más altos de liberalización y protección de las inversiones”. Y sobre los contratos públicos, el acuerdo pretende que las empresas privadas tengan acceso a todos los sectores de la economía (incluso a las industrias de defensa), sin discriminación alguna.
Aunque los medios de comunicación dominantes apoyan sin restricción este acuerdo neoliberal, las críticas se han multiplicado sobre todo en el seno de algunos partidos políticos (7), de numerosas ONG y de organizaciones ecologistas o de defensa de los consumidores. Por ejemplo, Pia Eberhardt, miembro de la ONG Corporate Europe Observatory, denuncia que las negociaciones se han llevado a cabo sin transparencia democrática y sin que las organizaciones civiles hayan tenido conocimiento en detalle de lo que se ha acordado hasta ahora: “Hay documentos internos de la Comisión Europea –declara la activista– que indican que esta se reunió, en la fase más importante, exclusivamente con empresarios y sus lobbys. No hubo un solo encuentro con organizaciones ecologistas, con sindicatos, ni con organizaciones protectoras del consumidor” (8). Eberhardt observa con inquietud una posible disminución de las exigencias para la industria alimentaria. “El peligro –comenta– lo conforman los alimentos no seguros importados de EEUU que podrían contener más transgénicos, o los pollos desinfectados con cloro, procedimiento prohibido en Europa”. Añade que la industria agrícola-ganadera estadounidense exige la supresión de los obstáculos europeos a ese tipo de exportaciones.
Otros críticos temen las consecuencias del ATCI en materia de educación y de conocimiento científico, pues podría extenderse a los derechos intelectuales. En este sentido, Francia, para proteger su importante sector audiovisual, ya impuso una “excepción cultural”. El ATCI no abarcará las industrias culturales.
Varias organizaciones sindicales denuncian que, sin ninguna duda, el Acuerdo Transatlántico ahondará en los recortes sociales, en la reducción de los salarios, y destruirá empleo en varios sectores industriales (electrónica, comunicación, equipos de transporte, metalúrgica, papel, servicios a las empresas) y agrarios (ganadería, agrocombustibles, azúcar).
Los ecologistas europeos y los defensores del comercio justo explican además que el ATCI, al suprimir el principio de precaución, podría facilitar la supresión de regulaciones medioambientales o de seguridad alimentaria y sanitaria, a la vez que puede suponer una merma de las libertades digitales. Algunas ONG ambientalistas temen que se comience también a introducir en Europa el fracking, o sea el uso de sustancias químicas peligrosas para los acuíferos, con el fin de explotar el gas y el petróleo de esquisto (9).
Pero uno de los principales peligros del ATCI es que incorpora un capítulo sobre “protección de las inversiones”, lo que podría abrir las puertas a demandas multimillonarias de empresas privadas en tribunales internacionales de arbitraje (al servicio de las grandes corporaciones multinacionales) contra los Estados por querer estos proteger el interés público, lo cual puede suponer una “limitación de los beneficios de los inversores extranjeros”. Aquí lo que está en juego es sencillamente la soberanía de los Estados y el derecho de estos para llevar a cabo políticas públicas en favor de sus ciudadanos. Para el ATCI, los ciudadanos no existen; sólo hay consumidores, y estos pertenecen a las empresas privadas que controlan los mercados.
El desafío es inmenso. Y la voluntad cívica de parar el ATCI no debe ser menor.
Notas:
(1) En inglés, Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP).
(2) El valor del yuan está alineado sobre el del dólar estadounidense.
(3) En abril de 2011, en el marco de la Cumbre de los BRICS en Sanya (isla de Hainan, China), se firmó un acuerdo de cooperación financiera entre las cinco potencias emergentes que prevé la apertura de líneas de crédito en sus monedas nacionales respectivas, con el fin de reducir la dependencia respecto al dólar. En 2008, ya Pekín había firmado este tipo de acuerdo con Argentina.
(4) Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Corea del Sur, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.
(5) Por parte europea, el jefe de los negociadores de la UE es el español Ignacio García Bercero.
(6) Léase Le Figaro, París, 4 de octubre de 2013.
(7) Léase, por ejemplo, la resolución sobre el ATCI adoptada por Izquierda Unida: http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/RESOLUCION_TLC_UE_EEUU_ConferenciaEuropa_Junio2013.pdf; Y la posición de Jean-Luc Mélenchon, líder del ‘Parti de Gauche’ francés: http://europe.jean-luc-melenchon.fr/sujet/grand-marche-transatlantique/
(8) Léase Deutsche Welle en español, 17 de febrero de 2013, http://www.dw.de/tratado-ee-uu-ue-libertades-recortadas/a-17438697
(9) Léase “A Brave New Transatlantic Partnership”, 4 de octubre de 2013, http://corporateeurope.org/trade/2013/10/brave-new-transatlantic-partnership-social-environmental-consequences-proposed-eu-us
Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e76996f0-2f05-4b75-a811-74bd48af6868
4 mar 2014
Yo me quedo con el chavismo
BERNARDO CORONEL / Yo me quedo con el chavismo
Critican la revolución los que se sientan en la mesa de evasores y persiguen a vendedores ambulantes. Los que imputan a mendigos y expían narcotraficantes
No obstante el caos (des) informativo y la manipulación mediática de la prensa sobre los acontecimientos en Venezuela, hay un hecho muy claro; los que hoy se indignan por lo que pasa en el país caribeño son los mismos que se callaron cuando en Honduras hubo un golpe de Estado y festejaron el golpe contra Lugo.
Son los mismos que le hacen el juego al fascismo. Los que se indignan porque en Cuba hay una “tiranía” y no se indignan por el medio siglo de bloqueo. Los que ocultan datos cuando la UNESCO reconoce a Venezuela como el quinto país con mayor matrícula universitaria del mundo. Son los mismos, los que se rasgan las vestiduras por los “crímenes” en Venezuela y no se acuerdan que en Curuguaty [Paraguay] hubo una matanza.
Los que defienden las semillas transgénicas. Los que compungidos oran a Dios por Venezuela y veneran el mercado. Son los mismos, para quienes los campesinos compatriotas son invasores y ni mencionan que Favero tiene más de un millón de hectáreas de tierras de origen sospechoso, ni publican que los apóstoles del libre mercado esconden toneladas de alimentos para crear el caos.
Son los mismos. Los que saben de las pistas clandestinas y de las ganancias clandestinas. Los que se sientan en la mesa de evasores y persiguen a venderos ambulantes. Los que imputan a mendigos y expían narcotraficantes. Los que saben de los negociados y los negociadores.
Los mismos que ignoran que Venezuela es uno de los cuatro países con menos hambre de América Latina según la FAO y la OMS. Los que hablan de dictadura y desconocen que Venezuela tiene la democracia más diáfana según la Fundación Carter y la Unión Europea.
Los afligidos por los detenidos, pero que no publican sobre los presos de conciencia en huelga de hambre hace dos semanas [ ver http://www.lahaine.org/index.php?p=44670 ].
Son los mismos, para quienes las víctimas son victimarios. Los que reverencian al poderoso y son implacables con los débiles. Los que se mortifican por el desabastecimiento en Caracas y no les mortifica el 25% de la población paraguaya que pasa hambre todos los días.
Los que reclaman libertad de prensa y persiguen modestas radios comunitarias. Los que hablan de libre expresión y desinforman manipulando fotos. Los que saben que todo es por el petróleo.
Son los mismos, y porque desconfío de ellos, y porque son dignos de sospecha, por eso, justamente por eso me quedo con el chavismo
La Haine / Insurgente.org
Critican la revolución los que se sientan en la mesa de evasores y persiguen a vendedores ambulantes. Los que imputan a mendigos y expían narcotraficantes
No obstante el caos (des) informativo y la manipulación mediática de la prensa sobre los acontecimientos en Venezuela, hay un hecho muy claro; los que hoy se indignan por lo que pasa en el país caribeño son los mismos que se callaron cuando en Honduras hubo un golpe de Estado y festejaron el golpe contra Lugo.
Son los mismos que le hacen el juego al fascismo. Los que se indignan porque en Cuba hay una “tiranía” y no se indignan por el medio siglo de bloqueo. Los que ocultan datos cuando la UNESCO reconoce a Venezuela como el quinto país con mayor matrícula universitaria del mundo. Son los mismos, los que se rasgan las vestiduras por los “crímenes” en Venezuela y no se acuerdan que en Curuguaty [Paraguay] hubo una matanza.
Los que defienden las semillas transgénicas. Los que compungidos oran a Dios por Venezuela y veneran el mercado. Son los mismos, para quienes los campesinos compatriotas son invasores y ni mencionan que Favero tiene más de un millón de hectáreas de tierras de origen sospechoso, ni publican que los apóstoles del libre mercado esconden toneladas de alimentos para crear el caos.
Son los mismos. Los que saben de las pistas clandestinas y de las ganancias clandestinas. Los que se sientan en la mesa de evasores y persiguen a venderos ambulantes. Los que imputan a mendigos y expían narcotraficantes. Los que saben de los negociados y los negociadores.
Los mismos que ignoran que Venezuela es uno de los cuatro países con menos hambre de América Latina según la FAO y la OMS. Los que hablan de dictadura y desconocen que Venezuela tiene la democracia más diáfana según la Fundación Carter y la Unión Europea.
Los afligidos por los detenidos, pero que no publican sobre los presos de conciencia en huelga de hambre hace dos semanas [ ver http://www.lahaine.org/index.php?p=44670 ].
Son los mismos, para quienes las víctimas son victimarios. Los que reverencian al poderoso y son implacables con los débiles. Los que se mortifican por el desabastecimiento en Caracas y no les mortifica el 25% de la población paraguaya que pasa hambre todos los días.
Los que reclaman libertad de prensa y persiguen modestas radios comunitarias. Los que hablan de libre expresión y desinforman manipulando fotos. Los que saben que todo es por el petróleo.
Son los mismos, y porque desconfío de ellos, y porque son dignos de sospecha, por eso, justamente por eso me quedo con el chavismo
La Haine / Insurgente.org
3 mar 2014
Moscú invierte los papeles en Kiev
THIERRY MEYSSAN / Moscú invierte los papeles en Kiev
Publicado el 3/03/14
THIERRY MEYSSAN / VOLTAIRENET.ORG – Mientras los dirigentes de la OTAN se regocijan por el golpe de Estado en Kiev, presentado a la opinión pública de Occidente como una nueva revolución, en el terreno se invierte la situación. Después de desplazar a un gobierno de delincuentes que buscaban el mejor postor entre Washington y Moscú, ahora son los agentes de Estados Unidos quienes se ven obligados –ya en el ejercicio del poder– a enfrentar los disturbios que anteriormente organizaron. El problema es que el país está arruinado y nadie, sea quien sea, podrá sacarlo rápidamente de la bancarrota. Y ahora Rusia puede defender sus intereses sin tener por ello que asumir las consecuencias de los 20 años de corrupción que antecedieron la nueva situación.
Durante los Juegos de Sochi, Rusia no reaccionó ante los acontecimientos ucranianos [1]. Mientras se producían los graves desórdenes registrados en Kiev y en otras capitales de provincias ucranianas, la prensa rusa siguió dedicando sus titulares a las hazañas de sus deportistas. El Kremlin consideraba, en efecto, que en cualquier momento los enemigos de Rusia podían tratar aún de convertir la fiesta deportiva en un baño de sangre.
Tal y como estaba previsto, para el momento de la clausura de los Juegos, el poder ya había cambiado de manos en Kiev. Ampliamente desinformada, la opinión pública occidental tuvo la impresión de que se había producido una revolución proeuropea.
Sin embargo, la divulgación de una conversación telefónica entre la secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland, y el embajador de Estados Unidos en Kiev, Geoffrey R. Pyatt, no deja lugar a dudas sobre la existencia del complot estadounidense [2]. A golpe de imágenes falsas, un gobierno de corruptos [3] fue presentado a la opinión como una banda de torturadores rusófilos [4]. Como en todas las demás «revoluciones de colores», misteriosos francotiradores posicionados en los techos dispararon contra la multitud y también contra la policía, y se responsabilizó al gobierno con esos hechos.
En medio de la confusión, la opinión pública occidental tuvo la impresión de que «el pueblo» se había apoderado de los palacios nacionales. La realidad es que, mientras los activistas –en su mayoría nazis– se batían en la plaza Maidan bajo los lentes de las cámaras de televisión, en otros lugares de la ciudad eran los politiqueros quienes penetraban discretamente en los palacios nacionales. Por ese lado, los europeos pueden dormir tranquilos: no fueron los nazis quienes se instalaron en el poder.
Los nazis ucranianos nada tienen que ver con la extrema derecha que se conoce en Europa occidental, por lo general abiertamente sionista (con excepción del Frente Nacional francés). Durante la guerra fría, los nazis ucranianos fueron incorporados a las redes stay-behind de la OTAN para sabotear la economía soviética. Posteriormente, Polonia [5] y Lituania se encargaron de arroparlos. Durante los pasados 3 meses de manifestaciones se les unieron islamistas tártaros especialmente traídos de regreso desde Siria, donde estaban en plena yihad [6]. Habitantes históricos de Crimea, a los que Stalin decidió dispersar por haberse unido a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, los tártaros viven hoy principalmente en Ucrania y Turquía. En la plaza Maidan demostraron la pericia adquirida en Siria: mutilando policías y sacándoles los ojos [7].
La revolución de la plaza Maidan sirve para enmascarar un golpe de Estado extremadamente clásico [8]. En presencia de «diplomáticos» estadounidenses, la Rada [parlamento ucraniano] violó la Constitución abrogándola sin referéndum. Destituyó, sin debate ni proceso, al presidente en ejercicio y puso los poderes legislativos y ejecutivos en manos del ex jefe de los servicios secretos, Alexander Turchinov.
Este nuevo dictador designó como primer ministro a Arseni Yatseniuk, lo cual coincide –¡Oh casualidad!– con los cálculos expresados desde mucho antes –en la conversación telefónica anteriormente mencionada– por la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland. El nuevo primer ministro conformó un gabinete que fue presentado a los manifestantes en la plaza Maidan. Estos últimos, ahora mucho más numerosos y en una proporción en la que los nazis ya vienen siendo sólo una tercera parte, abuchearon a varios de miembros del nuevo gabinete porque son judíos.
En Crimea, donde está basada la flota rusa del Mar Negro y la mayoría de la población es rusa, el parlamento regional, también presa de una «inspiración revolucionaria», derrocó el gobierno local (fiel a Kiev) y nombró uno nuevo (pro-ruso). Simultáneamente, hombres uniformados, pero sin bandera ni insignias, tomaron el control de los edificios oficiales y del aeropuerto, impidiendo así la posible llegada de fuerzas enviadas por el nuevo gobierno de Kiev.
En Kiev, la Rada denunciaba un acto de injerencia rusa y llamaba a que se respete el Memorándum de Budapest. En 1994, Estados Unidos, el Reino Unido y Rusia firmaron un acuerdo sobre el congelamiento de las fronteras de Ucrania a cambio de su renuncia al arma nuclear [9]. Para Moscú, sin embargo, ese acuerdo perdió toda vigencia desde que fue violado por Washington y Londres en el momento de la «revolución naranja» de 2004 [10] y, con más razón aún, con el golpe de Estado de la semana pasada.
¿Qué va a pasar ahora? El 25 de mayo tendrá lugar la elección del Parlamento Europeo y Kiev organiza una elección presidencial mientras que Crimea realizará un referéndum de autodeterminación. Cuando Crimea sea independiente podrá optar por reintegrarse a la Federación Rusa, de la que formó parte hasta 1954.
Por su parte, la Unión Europea tendrá que ver cómo se las arregla para responder a las esperanzas que tanto se esforzó por suscitar en Ucrania, y tendrá por lo tanto que pagar –no se sabe con qué fondos– al menos una parte de los 35 000 millones de deuda ucraniana. Por su parte, los nazis de la plaza Maidan no regresarán a la clandestinidad sino que van a exigir formar parte del gobierno.
Pero la historia no parará ahí porque todavía quedarán por resolver, para el Kremlin, los problemas de la parte oriental de Ucrania –con una numerosa población rusa y una importante industria de defensa– y también de Transnitria (la antigua Besarabia, que sirvió en el pasado de centro de investigación para la cohetería soviética). Este pequeño país, de población rusa, que no aparece en los mapas porque no es miembro de la ONU–, proclamó su independencia en el momento de la disolución de la URSS pero aún está considerado como parte de Moldavia. Resistió valientemente a la guerra que contra él desataron en 1992 Moldavia, la fuerza aérea rumana y los consejeros de la OTAN [11]. Logró conservar el modelo social soviético, adoptando a la vez instituciones democráticas, y hoy en día una «fuerza de paz» rusa garantiza su seguridad [12]. Como mínimo, una veintena de kilómetros cuadrados de territorio ucraniano podrían sublevarse y unirse a Transnitria, ofreciéndole así una salida al Mar Negro, pero Ucrania se vería entonces separada de su apéndice occidental. En el mejor de los casos, para unir territorialmente la península de Crimea con el territorio de Transnitria habría que tomar varios cientos de kilómetros de costa, incluyendo la ciudad de Odesa.
Por lo tanto, continuarán los desórdenes en Ucrania. Con la diferencia de que Estados Unidos y la Unión Europea se verán ahora en la situación del «cazador cazado» y será su turno de enfrentar el caos. Además de la pesada carga financiera, ¿cómo van a arreglárselas para controlar a sus victoriosos aliados nazis y yihadistas? La demostración de fuerza orquestada por Washington se halla ahora a punto de convertirse en un fiasco [13].
[1] «Después de Yugoslavia, ¿le ha llegado el turno a Ucrania?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.
[2] «Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de Estados Unidos en Ucrania», Oriental Review/Red Voltaire, 8 de febrero de 2014.
[3] «L’Ukraine brade son secteur énergétique aux Occidentaux», por Ivan Lizan, Однако, Red Voltaire, 2 de marzo de 2013.
[4] «Imágenes falsas en Ucrania», Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.
[5] «Polonia, nueva cabeza de playa en el plan desestabilizador de la OTAN», por Andrew Korybko, Oriental Review, Red Voltaire, 28 de febrero de 2014.
[6] «Yihadistas dan servicio de seguridad a los manifestantes de Kiev», Red Voltaire, 4 de diciembre de 2013.
[7] «Евротвари выкололи глаз и отрубили руку пленному бойцу», YouTube, 21 de febrero de 2014.
[8] «Golpe de Estado proestadounidense en Ucrania», Red Voltaire, 24 de febrero de 2014.
[9] “Memorandum on Security Assurances in connection with Ukraine’s accession to the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons”, Voltaire Network, 5 de diciembre de 1994.
[10] «Moscú y Washington se enfrentan en Ucrania», por Emilia Nazarenko; «Ucrania: la calle contra el pueblo», Red Voltaire, 24 y 29 de noviembre de 2004.
[11] «En 1992, Estados Unidos trató de aplastar militarmente la Transnistria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de abril de 2010.
[12] «Tiraspol, base avancée de l’armée russe?», por Arthur Lepic, Réseau Voltaire, 15 de agosto de 2007.
[13] «¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 23 de febrero de 2014.
http://www.contrainjerencia.com/?p=83785
Publicado el 3/03/14
THIERRY MEYSSAN / VOLTAIRENET.ORG – Mientras los dirigentes de la OTAN se regocijan por el golpe de Estado en Kiev, presentado a la opinión pública de Occidente como una nueva revolución, en el terreno se invierte la situación. Después de desplazar a un gobierno de delincuentes que buscaban el mejor postor entre Washington y Moscú, ahora son los agentes de Estados Unidos quienes se ven obligados –ya en el ejercicio del poder– a enfrentar los disturbios que anteriormente organizaron. El problema es que el país está arruinado y nadie, sea quien sea, podrá sacarlo rápidamente de la bancarrota. Y ahora Rusia puede defender sus intereses sin tener por ello que asumir las consecuencias de los 20 años de corrupción que antecedieron la nueva situación.
Durante los Juegos de Sochi, Rusia no reaccionó ante los acontecimientos ucranianos [1]. Mientras se producían los graves desórdenes registrados en Kiev y en otras capitales de provincias ucranianas, la prensa rusa siguió dedicando sus titulares a las hazañas de sus deportistas. El Kremlin consideraba, en efecto, que en cualquier momento los enemigos de Rusia podían tratar aún de convertir la fiesta deportiva en un baño de sangre.
Tal y como estaba previsto, para el momento de la clausura de los Juegos, el poder ya había cambiado de manos en Kiev. Ampliamente desinformada, la opinión pública occidental tuvo la impresión de que se había producido una revolución proeuropea.
Sin embargo, la divulgación de una conversación telefónica entre la secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland, y el embajador de Estados Unidos en Kiev, Geoffrey R. Pyatt, no deja lugar a dudas sobre la existencia del complot estadounidense [2]. A golpe de imágenes falsas, un gobierno de corruptos [3] fue presentado a la opinión como una banda de torturadores rusófilos [4]. Como en todas las demás «revoluciones de colores», misteriosos francotiradores posicionados en los techos dispararon contra la multitud y también contra la policía, y se responsabilizó al gobierno con esos hechos.
En medio de la confusión, la opinión pública occidental tuvo la impresión de que «el pueblo» se había apoderado de los palacios nacionales. La realidad es que, mientras los activistas –en su mayoría nazis– se batían en la plaza Maidan bajo los lentes de las cámaras de televisión, en otros lugares de la ciudad eran los politiqueros quienes penetraban discretamente en los palacios nacionales. Por ese lado, los europeos pueden dormir tranquilos: no fueron los nazis quienes se instalaron en el poder.
Los nazis ucranianos nada tienen que ver con la extrema derecha que se conoce en Europa occidental, por lo general abiertamente sionista (con excepción del Frente Nacional francés). Durante la guerra fría, los nazis ucranianos fueron incorporados a las redes stay-behind de la OTAN para sabotear la economía soviética. Posteriormente, Polonia [5] y Lituania se encargaron de arroparlos. Durante los pasados 3 meses de manifestaciones se les unieron islamistas tártaros especialmente traídos de regreso desde Siria, donde estaban en plena yihad [6]. Habitantes históricos de Crimea, a los que Stalin decidió dispersar por haberse unido a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, los tártaros viven hoy principalmente en Ucrania y Turquía. En la plaza Maidan demostraron la pericia adquirida en Siria: mutilando policías y sacándoles los ojos [7].
La revolución de la plaza Maidan sirve para enmascarar un golpe de Estado extremadamente clásico [8]. En presencia de «diplomáticos» estadounidenses, la Rada [parlamento ucraniano] violó la Constitución abrogándola sin referéndum. Destituyó, sin debate ni proceso, al presidente en ejercicio y puso los poderes legislativos y ejecutivos en manos del ex jefe de los servicios secretos, Alexander Turchinov.
Este nuevo dictador designó como primer ministro a Arseni Yatseniuk, lo cual coincide –¡Oh casualidad!– con los cálculos expresados desde mucho antes –en la conversación telefónica anteriormente mencionada– por la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland. El nuevo primer ministro conformó un gabinete que fue presentado a los manifestantes en la plaza Maidan. Estos últimos, ahora mucho más numerosos y en una proporción en la que los nazis ya vienen siendo sólo una tercera parte, abuchearon a varios de miembros del nuevo gabinete porque son judíos.
En Crimea, donde está basada la flota rusa del Mar Negro y la mayoría de la población es rusa, el parlamento regional, también presa de una «inspiración revolucionaria», derrocó el gobierno local (fiel a Kiev) y nombró uno nuevo (pro-ruso). Simultáneamente, hombres uniformados, pero sin bandera ni insignias, tomaron el control de los edificios oficiales y del aeropuerto, impidiendo así la posible llegada de fuerzas enviadas por el nuevo gobierno de Kiev.
En Kiev, la Rada denunciaba un acto de injerencia rusa y llamaba a que se respete el Memorándum de Budapest. En 1994, Estados Unidos, el Reino Unido y Rusia firmaron un acuerdo sobre el congelamiento de las fronteras de Ucrania a cambio de su renuncia al arma nuclear [9]. Para Moscú, sin embargo, ese acuerdo perdió toda vigencia desde que fue violado por Washington y Londres en el momento de la «revolución naranja» de 2004 [10] y, con más razón aún, con el golpe de Estado de la semana pasada.
¿Qué va a pasar ahora? El 25 de mayo tendrá lugar la elección del Parlamento Europeo y Kiev organiza una elección presidencial mientras que Crimea realizará un referéndum de autodeterminación. Cuando Crimea sea independiente podrá optar por reintegrarse a la Federación Rusa, de la que formó parte hasta 1954.
Por su parte, la Unión Europea tendrá que ver cómo se las arregla para responder a las esperanzas que tanto se esforzó por suscitar en Ucrania, y tendrá por lo tanto que pagar –no se sabe con qué fondos– al menos una parte de los 35 000 millones de deuda ucraniana. Por su parte, los nazis de la plaza Maidan no regresarán a la clandestinidad sino que van a exigir formar parte del gobierno.
Pero la historia no parará ahí porque todavía quedarán por resolver, para el Kremlin, los problemas de la parte oriental de Ucrania –con una numerosa población rusa y una importante industria de defensa– y también de Transnitria (la antigua Besarabia, que sirvió en el pasado de centro de investigación para la cohetería soviética). Este pequeño país, de población rusa, que no aparece en los mapas porque no es miembro de la ONU–, proclamó su independencia en el momento de la disolución de la URSS pero aún está considerado como parte de Moldavia. Resistió valientemente a la guerra que contra él desataron en 1992 Moldavia, la fuerza aérea rumana y los consejeros de la OTAN [11]. Logró conservar el modelo social soviético, adoptando a la vez instituciones democráticas, y hoy en día una «fuerza de paz» rusa garantiza su seguridad [12]. Como mínimo, una veintena de kilómetros cuadrados de territorio ucraniano podrían sublevarse y unirse a Transnitria, ofreciéndole así una salida al Mar Negro, pero Ucrania se vería entonces separada de su apéndice occidental. En el mejor de los casos, para unir territorialmente la península de Crimea con el territorio de Transnitria habría que tomar varios cientos de kilómetros de costa, incluyendo la ciudad de Odesa.
Por lo tanto, continuarán los desórdenes en Ucrania. Con la diferencia de que Estados Unidos y la Unión Europea se verán ahora en la situación del «cazador cazado» y será su turno de enfrentar el caos. Además de la pesada carga financiera, ¿cómo van a arreglárselas para controlar a sus victoriosos aliados nazis y yihadistas? La demostración de fuerza orquestada por Washington se halla ahora a punto de convertirse en un fiasco [13].
[1] «Después de Yugoslavia, ¿le ha llegado el turno a Ucrania?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.
[2] «Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de Estados Unidos en Ucrania», Oriental Review/Red Voltaire, 8 de febrero de 2014.
[3] «L’Ukraine brade son secteur énergétique aux Occidentaux», por Ivan Lizan, Однако, Red Voltaire, 2 de marzo de 2013.
[4] «Imágenes falsas en Ucrania», Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.
[5] «Polonia, nueva cabeza de playa en el plan desestabilizador de la OTAN», por Andrew Korybko, Oriental Review, Red Voltaire, 28 de febrero de 2014.
[6] «Yihadistas dan servicio de seguridad a los manifestantes de Kiev», Red Voltaire, 4 de diciembre de 2013.
[7] «Евротвари выкололи глаз и отрубили руку пленному бойцу», YouTube, 21 de febrero de 2014.
[8] «Golpe de Estado proestadounidense en Ucrania», Red Voltaire, 24 de febrero de 2014.
[9] “Memorandum on Security Assurances in connection with Ukraine’s accession to the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons”, Voltaire Network, 5 de diciembre de 1994.
[10] «Moscú y Washington se enfrentan en Ucrania», por Emilia Nazarenko; «Ucrania: la calle contra el pueblo», Red Voltaire, 24 y 29 de noviembre de 2004.
[11] «En 1992, Estados Unidos trató de aplastar militarmente la Transnistria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de abril de 2010.
[12] «Tiraspol, base avancée de l’armée russe?», por Arthur Lepic, Réseau Voltaire, 15 de agosto de 2007.
[13] «¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 23 de febrero de 2014.
http://www.contrainjerencia.com/?p=83785
GRECIA : Mas ortodoxia,mas pobreza...
El FMI chantajea a Grecia para imponer más despidos masivos
El Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha vuelto a enviar a Grecia a sus representantes para continuar con las negociaciones, presiona al Gobierno heleno para que adopte nuevos recortes sociales y amenaza con congelar la ayuda económica internacional si no lo hace.
Los expertos del FMI amenazan a Grecia con congelar la ayuda económica si no pone en práctica nuevas medidas neoliberales, con lo que no se recibiría el próximo tramo de la ayuda por un valor de 10.000 millones de euros que había de concederse en marzo.
Según ciertas informaciones publicadas en la prensa griega, el FMI pide que el Gobierno despida a más de los 11.000 funcionarios que habían acordado, que aumenten los impuestos y que se despenalicen los despidos masivos en el sector privado.
La imposición de estas políticas capitalistas están dinamitando los derechos de la clase trabajadora griega, que expresa su malestar con protestas y manifestaciones casi diarias. Debido a las altas tasas de desempleo y pobreza, el Gobierno del conservador Antonis Samaras podría perder las elecciones municipales y europeas que tendrán lugar en mayo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha vuelto a enviar a Grecia a sus representantes para continuar con las negociaciones, presiona al Gobierno heleno para que adopte nuevos recortes sociales y amenaza con congelar la ayuda económica internacional si no lo hace.
Los expertos del FMI amenazan a Grecia con congelar la ayuda económica si no pone en práctica nuevas medidas neoliberales, con lo que no se recibiría el próximo tramo de la ayuda por un valor de 10.000 millones de euros que había de concederse en marzo.
Según ciertas informaciones publicadas en la prensa griega, el FMI pide que el Gobierno despida a más de los 11.000 funcionarios que habían acordado, que aumenten los impuestos y que se despenalicen los despidos masivos en el sector privado.
La imposición de estas políticas capitalistas están dinamitando los derechos de la clase trabajadora griega, que expresa su malestar con protestas y manifestaciones casi diarias. Debido a las altas tasas de desempleo y pobreza, el Gobierno del conservador Antonis Samaras podría perder las elecciones municipales y europeas que tendrán lugar en mayo.
Las Mafias que manejan Colombia
¿Narconovelas o realidad? Esta es la mafia que el Estado y los intereses comerciales nos quieren mostrar como la mafia visible en Colombia.
DOMINICO NADAL
CAMBIO TOTAL – En Colombia hay mafias de todos los calibres y sabores. Hay la mafia delincuencial normal que esta metida en todos los negocios sucios del modelo capitalista, es decir, la mafia que controla la prostitución, los juegos de azar, los robos, o sea, los delitos comunes.
Hay la mafia del narcotráfico, la cual nació por allá en los años 70 y ha sumido a Colombia en una corrupción pavorosa, de la mano de la mafia política, de la cual nos ocuparemos más adelante. Los narcotraficantes fueron cooptados de la mafia del contrabando en la Costa Caribe -los guajiros y todo ese cuento conque macartizan a los habitantes de esa región- y los envíos de marihuana -Santa Marta Golden-, traían de vuelto los dólares que corrían a manos llenas, al punto que pesaban los dólares ya que era casi imposible contarlos.
Esa mafia de la marihuana -con todo y su historial terrorífico- fue reemplazada por la mafia de la cocaína, cooptados del bajo mundo delincuencial común de Medellín y Bogotá, principalmente. La historia nos ha demostrado que los marimberos quedaron en pañales ante los hechos delincuenciales cometidos por la mafia del narcotráfico de la cocaína. El poder de esos individuos fue -y es- descomunal. Empezaron comprando algunos políticos tradicionales, después algunos de los capos narcotraficantes se involucraron directamente ellos en la “política”, aplicando la máxima de que tan pícaros eran los políticos como los narcotraficantes.
Lo sucedido es de ingrata recordación. Los horrores también. No hay mafia buena. Todas son criminales. Recordemos no más la cantidad de muertos, la voladura del avión de Avianca, el atentado al DAS, etc. A esa violencia “natural” del narcotráfico vino a sumarsele la violencia de los militares. A las bandas delincuenciales se dio por parte de los militares la estructura militar para que respondieran a sus orientaciones y cumplieran sus órdenes sin chistar. Se produjo ahí el contubernio impúdico entre las fuerzas militares estatales -con su fachada decente, legal-, con los nárco-paramilitares -con su ilegalidad-, unión que le permitiría “lavar la cara de las fuerzas militares estatales” en la comisión de miles de miles de delitos y violaciones de los derechos humanos.
Mas los militares no pasaron esa unión incólumes. Si ya eran corrompidos, con esa alianza se volvieron súper corrompidos. Para la oligarquía y las clases en el poder era de lo más normal la forma delincuencial como los militares y la policía adelantaban su labor. Todo estaba bien mientras fuera para acabar con el enemigo del sistema capitalista, los comunistas. Pero el monstruo se les creció. La bestia cuando prueba sangre necesita beberla a toda hora. No importa de donde venga, ni de que clase social. Su sed es insaciable toda vez que la sangre es salada y le produce a su vez más sed.
Por ello, no es extraño que el general Barrero, ex comandante de las fuerzas militares a quien “renunciaron” por lo de los “falsos positivos” y las “chuzadas” a los propios delegados gubernamentales a la Mesa de La Habana y hasta el mismo presidente, haya dicho a un practicante de la orientación institucional de las ejecuciones extrajudiciales -el coronel González- que había que hacer “una mafia” contra los jueces que estaban investigando esos “falsos positivos” o ejecuciones extrajudiciales.
Tampoco es extraño que el crear esa mafia implicaba naturalmente que el juez que no accedía a las peticiones de esa mafia iba a “recibir su merecido”, es decir, le iban a dar bala, como le daban -y le dan- a los líderes populares que persisten en su terquedad de querer contrario otra Colombia mejor, un Nuevo País.
Ahí esta claro el por que en Cambio Total y Anncol hemos sostenido que el Terrorismo de Estado arrasa con los derechos humanos de hasta sus creadores. Para hacerlo si tienen que hacer una “mafia”, pues la hacen y san se acabó. De todas maneras queda también supremamente claro que el estado lo manejan las mafias. Mafia de la clase política (los Uribhitler, Benedetti, Gerlein, etC). Mafia del narcotráfico (los 300 minicarteles que manejan hoy ese negocio). Mafia de los sectores económicos (los Sarmiento Angulo, Santodomingos y demás). Mafia de los militares (Mindefensa Pinzón, generales que patearon, generales que aún están en las fuerzas militares haciendo su trabajo al interior).
DOMINICO NADAL
CAMBIO TOTAL – En Colombia hay mafias de todos los calibres y sabores. Hay la mafia delincuencial normal que esta metida en todos los negocios sucios del modelo capitalista, es decir, la mafia que controla la prostitución, los juegos de azar, los robos, o sea, los delitos comunes.
Hay la mafia del narcotráfico, la cual nació por allá en los años 70 y ha sumido a Colombia en una corrupción pavorosa, de la mano de la mafia política, de la cual nos ocuparemos más adelante. Los narcotraficantes fueron cooptados de la mafia del contrabando en la Costa Caribe -los guajiros y todo ese cuento conque macartizan a los habitantes de esa región- y los envíos de marihuana -Santa Marta Golden-, traían de vuelto los dólares que corrían a manos llenas, al punto que pesaban los dólares ya que era casi imposible contarlos.
Esa mafia de la marihuana -con todo y su historial terrorífico- fue reemplazada por la mafia de la cocaína, cooptados del bajo mundo delincuencial común de Medellín y Bogotá, principalmente. La historia nos ha demostrado que los marimberos quedaron en pañales ante los hechos delincuenciales cometidos por la mafia del narcotráfico de la cocaína. El poder de esos individuos fue -y es- descomunal. Empezaron comprando algunos políticos tradicionales, después algunos de los capos narcotraficantes se involucraron directamente ellos en la “política”, aplicando la máxima de que tan pícaros eran los políticos como los narcotraficantes.
Lo sucedido es de ingrata recordación. Los horrores también. No hay mafia buena. Todas son criminales. Recordemos no más la cantidad de muertos, la voladura del avión de Avianca, el atentado al DAS, etc. A esa violencia “natural” del narcotráfico vino a sumarsele la violencia de los militares. A las bandas delincuenciales se dio por parte de los militares la estructura militar para que respondieran a sus orientaciones y cumplieran sus órdenes sin chistar. Se produjo ahí el contubernio impúdico entre las fuerzas militares estatales -con su fachada decente, legal-, con los nárco-paramilitares -con su ilegalidad-, unión que le permitiría “lavar la cara de las fuerzas militares estatales” en la comisión de miles de miles de delitos y violaciones de los derechos humanos.
Mas los militares no pasaron esa unión incólumes. Si ya eran corrompidos, con esa alianza se volvieron súper corrompidos. Para la oligarquía y las clases en el poder era de lo más normal la forma delincuencial como los militares y la policía adelantaban su labor. Todo estaba bien mientras fuera para acabar con el enemigo del sistema capitalista, los comunistas. Pero el monstruo se les creció. La bestia cuando prueba sangre necesita beberla a toda hora. No importa de donde venga, ni de que clase social. Su sed es insaciable toda vez que la sangre es salada y le produce a su vez más sed.
Por ello, no es extraño que el general Barrero, ex comandante de las fuerzas militares a quien “renunciaron” por lo de los “falsos positivos” y las “chuzadas” a los propios delegados gubernamentales a la Mesa de La Habana y hasta el mismo presidente, haya dicho a un practicante de la orientación institucional de las ejecuciones extrajudiciales -el coronel González- que había que hacer “una mafia” contra los jueces que estaban investigando esos “falsos positivos” o ejecuciones extrajudiciales.
Tampoco es extraño que el crear esa mafia implicaba naturalmente que el juez que no accedía a las peticiones de esa mafia iba a “recibir su merecido”, es decir, le iban a dar bala, como le daban -y le dan- a los líderes populares que persisten en su terquedad de querer contrario otra Colombia mejor, un Nuevo País.
Ahí esta claro el por que en Cambio Total y Anncol hemos sostenido que el Terrorismo de Estado arrasa con los derechos humanos de hasta sus creadores. Para hacerlo si tienen que hacer una “mafia”, pues la hacen y san se acabó. De todas maneras queda también supremamente claro que el estado lo manejan las mafias. Mafia de la clase política (los Uribhitler, Benedetti, Gerlein, etC). Mafia del narcotráfico (los 300 minicarteles que manejan hoy ese negocio). Mafia de los sectores económicos (los Sarmiento Angulo, Santodomingos y demás). Mafia de los militares (Mindefensa Pinzón, generales que patearon, generales que aún están en las fuerzas militares haciendo su trabajo al interior).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)