IPS
Palestinos ante el arduo desafío de la unidad
GAZA (IPS/Khaled Alashqar)
El intento de reconciliación entre las dos mayores fuerzas políticas de Palestina, Fatah, que controla Cisjordania, y Hamás, que gobierna la franja de Gaza, podría cambiar el equilibrio de Medio Oriente.
La división, que también se expresa en el control de los dos territorios palestinos separados, supuso un revés para el desarrollo y los derechos humanos de sus poblaciones y debilitó su posición en la negociación política para poner fin a la ocupación de Israel.
La ruptura se produjo en junio de 2007 cuando Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) tomó el control de Gaza en previsión de un golpe de Estado contra su administración y expulsó a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), cuyo gobierno encabeza Fatah.
Dos semanas después de que se anunciara la reconciliación, el 24 de abril de este año, Ismail Haniya, el primer ministro del gobierno de Hamás, y el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, comienzan a avanzar con cautela.
El acuerdo requiere que Abbas inicie las consultas para formar un nuevo gobierno de unidad nacional, que él presidirá, y tiene cinco semanas para hacerlo.
El pacto también determina la celebración de elecciones únicas en los dos territorios, seis meses después de la conformación del gobierno de unidad.
El acuerdo, inesperado, expuso la profunda crisis del gobierno de Hamás tras el bloqueo que Israel impuso a Gaza hace siete años y el reciente endurecimiento del control del ejército egipcio en la frontera palestino-egipcia.
Las fuerzas de Egipto destruyeron los túneles que transportaban todo tipo de contrabando y que se habían convertido en una salvación para la economía de la franja de Gaza.
"Hamás es sincero en sus intenciones de reconciliación y ha sido explícito en su aceptación de todas las condiciones. Estamos dispuestos a formar un gobierno de unidad nacional de acuerdo con los entendimientos con Fatah y los demás grupos palestinos", declaró a IPS el líder del movimiento, Salah Bardawil.
Para el gobierno de la ANP, asentado en la ciudad cisjordana de Ramalah, la reconciliación aparece cuando las negociaciones para alcanzar una solución de dos Estados con Israel se encuentra en un callejón sin salida, lo que llevó a la Autoridad Palestina a buscar un acercamiento con Hamás y asestarle así un golpe político importante a Israel.
Azzam al Ahmad, funcionario de Fatah a cargo de las negociaciones por la reconciliación, dijo que ya es hora de que termine la división palestina. Reiteró que su movimiento está cumpliendo con los acuerdos alcanzados con Hamás en El Cairo y luego en Doha, con el auspicio del emir de Qatar.
"Debemos avanzar hacia la formación de un gobierno de unidad nacional", declaró Ahmed a IPS.
El gobierno de unidad tendrá tareas considerables por delante.
"La primera es la preparación de las elecciones legislativas y presidenciales, y la segunda es abordar temas difíciles como el bloqueo impuesto a Gaza y la búsqueda de soluciones a la crisis en el puesto fronterizo de Rafah mediante el entendimiento con nuestros pares egipcios", explicó Mustafá Barghouti, secretario general del partido Iniciativa Nacional Palestina y miembro del equipo que gestiona la reconciliación, en entrevista con IPS.
El pueblo palestino espera que el pacto alivie el bloqueo y el cierre de fronteras impuesto a la franja de Gaza, y permita reabrir el paso fronterizo de Rafah con Egipto.
Pero es posible que Hamás no logre mejorar las relaciones con El Cairo de inmediato, debido a sus diferencias con el actual gobierno egipcio.
"Egipto acogió con beneplácito la reconciliación palestina y se observan medidas para aliviar las restricciones en Rafah y facilitar el tránsito en general, pero esto no significa un cambio de la política egipcia hacia Hamás", opinó Mekhemar Abu Se'da, profesor de ciencias políticas de la Universidad Al Azhar, en Gaza.
"Esto significa que Egipto continuará presionando a Hamás a menos que este proporcione señales de distanciamiento con la Hermandad Musulmana", la principal organización política de la oposición egipcia, dijo Se'da a IPS.
El gobierno israelí parece estar conmocionado por el inesperado acuerdo y sus repercusiones políticas, aunque hay indicios de inminentes sanciones contra la ANP.
"En lugar de avanzar hacia la paz con Israel, Abbas avanza hacia la reconciliación con Hamás. Abbas debe elegir si quiere la reconciliación con Hamás o la paz con Israel. No pueden ser ambas, solo una", declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu en su reunión con el ministro de Relaciones Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, poco después de que se anunciara la reconciliación.
Los pasos de potencias como Estados Unidos y la Unión Europea serán cruciales para apoyar o socavar el proceso de unidad.
12 may 2014
MULTIMILLONARIA DEMANDA CONTRA EL ESTADO.
MULTIMILLONARIA DEMANDA CONTRA EL ESTADO.
Dudas razonables
DAN_6912
Una pericia financiera estableció que, de acuerdo al plan de negocios impulsado por Glenby SA, propiedad de Fernando Barboni, para el predio de la Estación de AFE, no se puede establecer que el mismo hubiera generado utilidades. Según la pericia, que beneficia los intereses del Estado, el negocio pudo generar ganancias o ser ruinoso. La defensa de Barboni impugnó la pericia y solicitó diligenciar nueva prueba.
PUBLICADO el Jueves 8 de mayo, 2014
Guardado en: Sociedad
El plan de negocios impulsado por Glenby SA, propiedad del empresario Fernando Barboni, para la explotación del predio de la Estación Central de AFE, no permite dilucidar si el negocio generaría ganancias o sería ruinoso para sus intereses, según estableció una pericia realizada por el contador Ricardo Pascale.
Pascale compareció este jueves ante la jueza Civil de 14º Turno, Gloria Seguessa, para profundizar los argumentos esgrimidos en un informe, donde se analizó el plan de negocios presentado por Glenby SA para justificar la multimillonaria demanda civil contra el Estado, por la explotación de la Estación Central de AFE. En este ámbito, Pascale afirmó que Glenby SA no tuvo en cuenta en sus cálculos el pago de impuestos ni la incertidumbre de la economía.
El litigio entre Glenby SA y el Estado se remonta a 1998, cuando la empresa propiedad de Fernando Barboni ganó una licitación pública para la rehabilitación de la vieja estación de AFE y el desarrollo de varios proyectos inmobiliarios en la zona. Barboni realizó entonces un pago de 250.000 dólares, para viabilizar el acuerdo con Saduf SA, la empresa del BHU encargada del fracasado Plan Fénix.
El contrato firmado entre las partes estipulaba la concesión por 30 años de la Estación General Artigas para la instalación de un shopping y un centro cultural, y la compra-venta de dos padrones de la vieja playa de maniobras de AFE, para el desarrollo de un proyecto inmobiliario que incluía la construcción de cuatro torres de apartamentos y oficinas y un hotel. Sin embargo, el predio no fue entregado en fecha, por lo que Barboni presentó una millonaria demanda contra el Estado.
En 2011, la Suprema Corte de Justicia desestimó las acciones de rescisión de contrato impulsada por el Estado y ordenó la entrega de la Estación General Artigas y los otros dos padrones del predio a Glenby. Con este fallo a favor Glenby SA inició un litigio por 1.000 millones de dólares contra el Estado, por lucro cesante y daño emergente. Ese dinero era el monto que, según Glenby SA, se le prohibió ganar por la explotación del predio de AFE.
En este sentido, las dos partes acordaron que el contador Pascale realizara una pericia financiera sobre los datos aportados por la empresa para certificar el monto de la demanda. Pascale, según constató Caras y Caretas Portal, no se pronunció sobre el monto de la eventual indemnización, pero concluyó que, a su entender, el plan de negocios no tuvo en cuenta diversos aspectos.
DAN_6914
Incertidumbre
Pascale afirmó este jueves ante la Justicia que el crecimiento económico que vivió el país en el período 2003-2013, en el cual Glenby SA funda parte de su millonaria demanda, “no garantiza el éxito” de un emprendimiento, por lo que no puede calcularse en forma lineal como una ganancia. “Esto se conoce como falacia de composición: lo que es bueno para uno no necesariamente es bueno para todos”, dijo Pascale ante la jueza Seguessa.
En esta línea, el perito explicó que en el “boom” inmobiliario que existió en Montevideo, y por el cual Glenby SA, justifica parte de la demanda forma parte de esa “falacia de composición”. “En un boom a muchos les puede ir bien y a otros les puede ir muy mal. Que crezca algo no quiere decir que todos ganen. No es una cuestión lineal”, afirmó Pascale.
Asimismo, Pascale explicó que el informe presentado por Glenby carece de un análisis sobre los riesgos y las incertidumbres del negocio. El perito valoró que el flujo de fondos (la ganancia neta del emprendimiento) que se establece para fundar el cálculo es “determinístico”, y no establece “bandas de probabilidad”, lo que imposibilita un cálculo.
“No se puede decir cuantos apartamentos se van a vender. No se puede predecir con certeza el futuro, pero se pueden definir bandas. Trabajar con un flujo de fondos fijo es de otra época”, dijo Pascale. En este sentido, el perito valoró que, al parecer, el cálculo presentado por Glenby SA esta efectuado sobre el máximo de lo que se podía obtener.
Pascale consideró además que no se tuvo en cuenta el “riesgo general” de cada sector, lo que no permite establecer la tasa de descuento (tasa utilizada para calcular los flujos futuros de efectivo) del emprendimiento, más cuando el mismo se extiende por varias décadas. Además, también carece del cálculo por pagos de impuestos, entre ellos, el IRAE y el Impuesto al Patrimonio.
Este último impuesto es importante, porque el plan de negocios de Glenby SA afirma que a los pocos años de iniciar el emprendimiento este se financiará con fondos propios. “Esto no es consistente de acuerdo a evidencia empírica, lo cual no quiere decir que no se pueda dar”, dijo Pascale.
En esta línea, el abogado Juan Andrés Ramírez, en representación del Estado, preguntó si existía algún elemento que permitiera justificar con certeza el flujo de fondos con el que contaría Glenby SA al terminar la concesión. “No, no existe”, contestó Pascale. Asimismo, Pascale aseguró que en un emprendimiento a tan largo plazo “la incertidumbre crece y con ella crece, según el sector, la tasa de descuento”, e insistió que “no es claro” de donde surgen los valores y variables para fundar un monto tan importante en la demanda.
La defensa de Barboni, ejercida por el abogado Daniel Hugo Martins, impugnó este jueves la pericia del contador Pascale y solicitó la incorporación de nueva prueba en la causa. La defensa entiende que en el período 2003-2013 “no hay incertidumbre” y que los hoteles y shopping generaron importantes ganancias durante este período, lo cual justifica el lucro cesante que se reclama en la demanda.
Dudas razonables
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Una pericia financiera estableció que, de acuerdo al plan de negocios impulsado por Glenby SA, propiedad de Fernando Barboni, para el predio de la Estación de AFE, no se puede establecer que el mismo hubiera generado utilidades. Según la pericia, que beneficia los intereses del Estado, el negocio pudo generar ganancias o ser ruinoso. La defensa de Barboni impugnó la pericia y solicitó diligenciar nueva prueba.
PUBLICADO el Jueves 8 de mayo, 2014
Guardado en: Sociedad
El plan de negocios impulsado por Glenby SA, propiedad del empresario Fernando Barboni, para la explotación del predio de la Estación Central de AFE, no permite dilucidar si el negocio generaría ganancias o sería ruinoso para sus intereses, según estableció una pericia realizada por el contador Ricardo Pascale.
Pascale compareció este jueves ante la jueza Civil de 14º Turno, Gloria Seguessa, para profundizar los argumentos esgrimidos en un informe, donde se analizó el plan de negocios presentado por Glenby SA para justificar la multimillonaria demanda civil contra el Estado, por la explotación de la Estación Central de AFE. En este ámbito, Pascale afirmó que Glenby SA no tuvo en cuenta en sus cálculos el pago de impuestos ni la incertidumbre de la economía.
El litigio entre Glenby SA y el Estado se remonta a 1998, cuando la empresa propiedad de Fernando Barboni ganó una licitación pública para la rehabilitación de la vieja estación de AFE y el desarrollo de varios proyectos inmobiliarios en la zona. Barboni realizó entonces un pago de 250.000 dólares, para viabilizar el acuerdo con Saduf SA, la empresa del BHU encargada del fracasado Plan Fénix.
El contrato firmado entre las partes estipulaba la concesión por 30 años de la Estación General Artigas para la instalación de un shopping y un centro cultural, y la compra-venta de dos padrones de la vieja playa de maniobras de AFE, para el desarrollo de un proyecto inmobiliario que incluía la construcción de cuatro torres de apartamentos y oficinas y un hotel. Sin embargo, el predio no fue entregado en fecha, por lo que Barboni presentó una millonaria demanda contra el Estado.
En 2011, la Suprema Corte de Justicia desestimó las acciones de rescisión de contrato impulsada por el Estado y ordenó la entrega de la Estación General Artigas y los otros dos padrones del predio a Glenby. Con este fallo a favor Glenby SA inició un litigio por 1.000 millones de dólares contra el Estado, por lucro cesante y daño emergente. Ese dinero era el monto que, según Glenby SA, se le prohibió ganar por la explotación del predio de AFE.
En este sentido, las dos partes acordaron que el contador Pascale realizara una pericia financiera sobre los datos aportados por la empresa para certificar el monto de la demanda. Pascale, según constató Caras y Caretas Portal, no se pronunció sobre el monto de la eventual indemnización, pero concluyó que, a su entender, el plan de negocios no tuvo en cuenta diversos aspectos.
DAN_6914
Incertidumbre
Pascale afirmó este jueves ante la Justicia que el crecimiento económico que vivió el país en el período 2003-2013, en el cual Glenby SA funda parte de su millonaria demanda, “no garantiza el éxito” de un emprendimiento, por lo que no puede calcularse en forma lineal como una ganancia. “Esto se conoce como falacia de composición: lo que es bueno para uno no necesariamente es bueno para todos”, dijo Pascale ante la jueza Seguessa.
En esta línea, el perito explicó que en el “boom” inmobiliario que existió en Montevideo, y por el cual Glenby SA, justifica parte de la demanda forma parte de esa “falacia de composición”. “En un boom a muchos les puede ir bien y a otros les puede ir muy mal. Que crezca algo no quiere decir que todos ganen. No es una cuestión lineal”, afirmó Pascale.
Asimismo, Pascale explicó que el informe presentado por Glenby carece de un análisis sobre los riesgos y las incertidumbres del negocio. El perito valoró que el flujo de fondos (la ganancia neta del emprendimiento) que se establece para fundar el cálculo es “determinístico”, y no establece “bandas de probabilidad”, lo que imposibilita un cálculo.
“No se puede decir cuantos apartamentos se van a vender. No se puede predecir con certeza el futuro, pero se pueden definir bandas. Trabajar con un flujo de fondos fijo es de otra época”, dijo Pascale. En este sentido, el perito valoró que, al parecer, el cálculo presentado por Glenby SA esta efectuado sobre el máximo de lo que se podía obtener.
Pascale consideró además que no se tuvo en cuenta el “riesgo general” de cada sector, lo que no permite establecer la tasa de descuento (tasa utilizada para calcular los flujos futuros de efectivo) del emprendimiento, más cuando el mismo se extiende por varias décadas. Además, también carece del cálculo por pagos de impuestos, entre ellos, el IRAE y el Impuesto al Patrimonio.
Este último impuesto es importante, porque el plan de negocios de Glenby SA afirma que a los pocos años de iniciar el emprendimiento este se financiará con fondos propios. “Esto no es consistente de acuerdo a evidencia empírica, lo cual no quiere decir que no se pueda dar”, dijo Pascale.
En esta línea, el abogado Juan Andrés Ramírez, en representación del Estado, preguntó si existía algún elemento que permitiera justificar con certeza el flujo de fondos con el que contaría Glenby SA al terminar la concesión. “No, no existe”, contestó Pascale. Asimismo, Pascale aseguró que en un emprendimiento a tan largo plazo “la incertidumbre crece y con ella crece, según el sector, la tasa de descuento”, e insistió que “no es claro” de donde surgen los valores y variables para fundar un monto tan importante en la demanda.
La defensa de Barboni, ejercida por el abogado Daniel Hugo Martins, impugnó este jueves la pericia del contador Pascale y solicitó la incorporación de nueva prueba en la causa. La defensa entiende que en el período 2003-2013 “no hay incertidumbre” y que los hoteles y shopping generaron importantes ganancias durante este período, lo cual justifica el lucro cesante que se reclama en la demanda.
11 may 2014
EEUU: Debate sobre subversión sacude al espionaje militar
EEUU: Debate sobre subversión sacude al espionaje militar
Publicado el 5/09/14 •
ROBERTO GARCIA HERNANDEZ / PL
El debate sobre el papel de las agencias de inteligencia de Estados Unidos en las acciones subversivas en ultramar removió en días recientes la cúpula de los servicio de espionaje del Pentágono.
El director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), general Michael Flynn, y su adjunto David Shedd, anunciaron que abandonarán sus puestos a finales de 2014, antes de cumplir sus períodos de mandato.
Según una nota del Departamento de Defensa, esta decisión estaba “prevista desde hace algún tiempo”, pero el diario Stars and Stripes asegura que las renuncias evidencian contradicciones en los servicios de espionaje militar.
Un alto funcionario cuyo nombre no menciona el artículo dijo que Flynn, que ocupa ese cargo desde julio de 2012, mantiene serias contradicciones con su jefe inmediato superior, el subsecretario de Defensa para Inteligencia, Michael Vickers.
Según Stars and Stripes, Flynn sintió socavada su misión “por elementos de la vieja guardia que obstaculizaban sus intenciones de actualizar los programas de espionaje, incluyendo los que se dedican a la guerra cibernética”.
Aunque no fue anunciado el sucesor de Flynn, medios de prensa mencionan la posibilidad de que sea la general Mary A. Legere, actualmente vicejefa del Estado Mayor del Ejército para las actividades de inteligencia, quien sería la primera mujer en la historia de la DIA en ocupar este puesto.
Este cambio de jefatura tiene lugar en momentos en que el Pentágono intenta expandir las misiones de la DIA en ultramar y mejorar la recolección de información de inteligencia, añade el periódico.
Según la Estrategia de la agencia para el período 2012-2017, en los próximos años se ejercerán de forma vigorosa las capacidades para desplegar “su fuerza de trabajo en zonas de conflicto, áreas de amenazas emergentes, embajadas estadounidenses y a centros de mando aliados”.
En 2012 el Departamento de Defensa inició un programa con un fondo inicial de 100 millones de dólares, para aumentar los oficiales operativos en más de mil 600, y ampliar sus capacidades en acciones encubiertas.
Con ese fin, el Pentágono solicitó al Congreso para el Año Fiscal 2015 más de 58 mil 700 millones de dólares como fondos para estos y otros planes secretos, un incremento de casi dos por ciento en relación con 2013.
Los aumentos de personal tendrán lugar hasta 2017 e incluyen agregados militares en embajadas estadounidenses así como otros oficiales en misiones públicas o secretas.
Los empleados encubiertos de la DIA, de acuerdo con las nuevas proyecciones, serán entrenados por la CIA y trabajarán en estrecha coordinación con las Fuerzas de Operaciones Especiales.
El dimitente general Flynn, ahora caído en desgracia, había asegurado recientemente que este “no es un reajuste marginal de la DIA, sino una reestructuración crucial en interés de la seguridad nacional de Estados Unidos”.
Estas proyecciones, en combinación con el crecimiento de la CIA desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, crearán una red de espionaje de sin precedentes, considera el periodista Greg Miller, del diario The Washington Post.
El plan refleja además la afinidad del presidente Barack Obama por las acciones de guerra no convencional como el espionaje y las misiones encubiertas, estima Miller.
La expansión del papel de la DIA en misiones clandestinas levantó preocupación en el Congreso de Estados Unidos algunos de cuyos miembros denunciaron que estas iniciativas incrementarán las acciones ilegales de subversión contra otros países.
De cualquier forma, la salida intempestiva del general Flynn, y de su adjunto parece, a juicio de expertos en el tema, un ajuste de cuentas de parte de sectores radicales favorables a un papel mucho más activo de la DIA en las misiones subversivas y de espionaje de Estados Unidos a nivel global.
Publicado el 5/09/14 •
ROBERTO GARCIA HERNANDEZ / PL
El debate sobre el papel de las agencias de inteligencia de Estados Unidos en las acciones subversivas en ultramar removió en días recientes la cúpula de los servicio de espionaje del Pentágono.
El director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), general Michael Flynn, y su adjunto David Shedd, anunciaron que abandonarán sus puestos a finales de 2014, antes de cumplir sus períodos de mandato.
Según una nota del Departamento de Defensa, esta decisión estaba “prevista desde hace algún tiempo”, pero el diario Stars and Stripes asegura que las renuncias evidencian contradicciones en los servicios de espionaje militar.
Un alto funcionario cuyo nombre no menciona el artículo dijo que Flynn, que ocupa ese cargo desde julio de 2012, mantiene serias contradicciones con su jefe inmediato superior, el subsecretario de Defensa para Inteligencia, Michael Vickers.
Según Stars and Stripes, Flynn sintió socavada su misión “por elementos de la vieja guardia que obstaculizaban sus intenciones de actualizar los programas de espionaje, incluyendo los que se dedican a la guerra cibernética”.
Aunque no fue anunciado el sucesor de Flynn, medios de prensa mencionan la posibilidad de que sea la general Mary A. Legere, actualmente vicejefa del Estado Mayor del Ejército para las actividades de inteligencia, quien sería la primera mujer en la historia de la DIA en ocupar este puesto.
Este cambio de jefatura tiene lugar en momentos en que el Pentágono intenta expandir las misiones de la DIA en ultramar y mejorar la recolección de información de inteligencia, añade el periódico.
Según la Estrategia de la agencia para el período 2012-2017, en los próximos años se ejercerán de forma vigorosa las capacidades para desplegar “su fuerza de trabajo en zonas de conflicto, áreas de amenazas emergentes, embajadas estadounidenses y a centros de mando aliados”.
En 2012 el Departamento de Defensa inició un programa con un fondo inicial de 100 millones de dólares, para aumentar los oficiales operativos en más de mil 600, y ampliar sus capacidades en acciones encubiertas.
Con ese fin, el Pentágono solicitó al Congreso para el Año Fiscal 2015 más de 58 mil 700 millones de dólares como fondos para estos y otros planes secretos, un incremento de casi dos por ciento en relación con 2013.
Los aumentos de personal tendrán lugar hasta 2017 e incluyen agregados militares en embajadas estadounidenses así como otros oficiales en misiones públicas o secretas.
Los empleados encubiertos de la DIA, de acuerdo con las nuevas proyecciones, serán entrenados por la CIA y trabajarán en estrecha coordinación con las Fuerzas de Operaciones Especiales.
El dimitente general Flynn, ahora caído en desgracia, había asegurado recientemente que este “no es un reajuste marginal de la DIA, sino una reestructuración crucial en interés de la seguridad nacional de Estados Unidos”.
Estas proyecciones, en combinación con el crecimiento de la CIA desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, crearán una red de espionaje de sin precedentes, considera el periodista Greg Miller, del diario The Washington Post.
El plan refleja además la afinidad del presidente Barack Obama por las acciones de guerra no convencional como el espionaje y las misiones encubiertas, estima Miller.
La expansión del papel de la DIA en misiones clandestinas levantó preocupación en el Congreso de Estados Unidos algunos de cuyos miembros denunciaron que estas iniciativas incrementarán las acciones ilegales de subversión contra otros países.
De cualquier forma, la salida intempestiva del general Flynn, y de su adjunto parece, a juicio de expertos en el tema, un ajuste de cuentas de parte de sectores radicales favorables a un papel mucho más activo de la DIA en las misiones subversivas y de espionaje de Estados Unidos a nivel global.
Cuando todo queda al revés
Cuando todo queda al revés
Publicado el 5/09/14 •
DAVID BROOKS / LA JORNADA –
A veces parece que todo está al revés. Durante los últimos días han surgido una serie de ejemplos que hacen pensar que el observador está de cabeza, o las cosas que observa son lo opuesto de lo que dicen ser.El país que se proclama como el faro de la libertad mundial tiene la mayor población encarcelada en el planeta: 2,2 millones de reos. Estados Unidos tiene menos de 5 por ciento de la población mundial, pero casi 25 por ciento de la población encarcelada del mundo. Esta semana, un informe del Consejo Nacional de Investigaciones, grupo científico de élite de la Academia Nacional de Ciencias, reportó que casi uno de cada 100 adultos en el país está en prisión, tasa de 5 a 10 veces más alta que las de Europa y otras democracias. De los encarcelados, 60 por ciento son afroestadounidenses o latinos. El informe señala que la explosión en población encarcelada es en parte resultado de la llamada guerra contra las drogas durante los últimos 40 años.
El país que se considera ejemplo de democracia –o sea, de un gobierno electo y que gobierna en nombre del pueblo– una vez más mostró que el pueblo tiene muy poca influencia sobre sus representantes. A pesar de que la opinión pública está abrumadoramente a favor de un incremento del salario mínimo (en algunos sondeos más de 75 por ciento lo apoya), el Senado, del que más de la mitad de integrantes son millonarios, derrotó esa medida. No fue inusual, ya que recientemente, al analizar sondeos de opinión pública y compararlos con la toma de decisiones políticas en los últimos 30 años, investigadores comprobaron que los intereses de los más ricos casi siempre prevalecen sobre la voluntad e influencia de las mayorías.
En el país que se proclama campeón del mundo civilizado, el Estado sigue asesinando legalmente a reos, incluso en violación al derecho internacional en el caso de varios mexicanos y otros extranjeros. La semana pasada (31/04/2014 – 6/05/2014) el mundo fue testigo de una barbaridad sobre otra en Oklahoma: no sólo se trató de una ejecución, sino de algo que fue más una muerte por tortura, por fallas al ejecutar a un reo, en el intento por matarlo humanamente, acto que el alto comisionado de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas condenó como probable castigo cruel, inhumano y degradante. En Estados Unidos se han realizado mil 379 ejecuciones desde 1976, y esta fue la número 20 este año. Más allá de la brutalidad, entre 1973 y hoy día, 144 reos que esperaban en las filas de la muerte han sido exculpados (no hay cifras sobre cuántos ejecutados eran inocentes y habían sido víctimas de procesos fallidos), y se calcula que más de 4 por ciento de los que están en espera de ejecución podrían haber sido condenados erróneamente.
Con su autoelogio de ser un país en el cual la justicia impera para todos, en Nueva York está por concluir uno de los últimos juicios relacionados con participantes del movimiento Ocupa Wall Street. Cecily McMillan, estudiante de la Universidad New School, firme promotora de la acción no violenta, está acusada de golpear a un policía debajo del ojo cuando éste intentó arrestarla, acusación que implica una condena potencial hasta de siete años de cárcel. Ella afirma que el policía la agarró por atrás y le lastimó los pechos, y que ella no sabía que el agresor era un oficial cuando le dio un codazo como reacción espontánea de defensa. No importa que el policía haya sido acusado anteriormente de uso excesivo de fuerza, ni que McMillan no tenga antecedentes penales, ni que la policía empleara tácticas de agresión física múltiples veces contra los Ocupa. Como suele suceder, los que denuncian o son víctimas de la injusticia aquí se encuentran en el banquillo de los acusados.
Mientras tanto, como señala el periodista Matt Taibbi en su nuevo libro sobre la aplicación de la justicia en la época de la mayor brecha de riqueza en un siglo, los más ricos se han vuelto intocables por la justicia, mientras se aplica de manera cada vez más agresiva contra disidentes y delincuentes pobres. Subraya, como otros, que ningún ejecutivo de los bancos más grandes, responsables de un fraude masivo que detonó la peor crisis financiera desde la gran depresión, ha sido encarcelado por un hecho que ha impactado a millones de ciudadanos.
En lo que el presidente Barack Obama proclamó desde sus primeros días como el gobierno más transparente de la historia, el director de inteligencia nacional, James Clapper, ha ordenado a todo empleado en el sector de inteligencia y seguridad nacional no tener contacto ni comentar nada con ningún periodista. Por otro lado, la Casa Blanca logró, con sus aliados en el Senado, anular una medida que hubiera obligado a Obama a reportar al público el número de personas muertas o heridas por sus operaciones de uso de fuerza letal, como drones, en Pakistán y otros países.
El primero de mayo, Día del Trabajo en casi todo el mundo menos aquí, país donde se originó con la lucha sindical de los mártires de Chicago por la jornada de ocho horas, a finales del siglo XIX, fecha que en años recientes ha sido resucitada por inmigrantes en lucha por sus derechos básicos, fue oficialmente cambiado a algo que no tiene nada que ver con sus orígenes. El presidente Obama, quien considera Chicago su ciudad de origen, y quien como organizador comunitario seguramente conoce la referencia histórica de ese día –justo el mismo día que inmigrantes y sindicatos se movilizaban por el país en demanda de derechos laborales y civiles–, emitió un decreto para designar el primero de mayo Día de la Lealtad, fecha en la cual renovamos nuestras convicciones y principios de libertad, igualdad y justicia, de acuerdo con la ley y llamó a que todos celebren este día desplegando la bandera estadunidense o jurando lealtad a la república.
A veces es como esas salas de espejos que distorsionan todo e incluso logran invertir el reflejo hasta que todo queda al revés.
David Brooks es periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.
Publicado el 5/09/14 •
DAVID BROOKS / LA JORNADA –
A veces parece que todo está al revés. Durante los últimos días han surgido una serie de ejemplos que hacen pensar que el observador está de cabeza, o las cosas que observa son lo opuesto de lo que dicen ser.El país que se proclama como el faro de la libertad mundial tiene la mayor población encarcelada en el planeta: 2,2 millones de reos. Estados Unidos tiene menos de 5 por ciento de la población mundial, pero casi 25 por ciento de la población encarcelada del mundo. Esta semana, un informe del Consejo Nacional de Investigaciones, grupo científico de élite de la Academia Nacional de Ciencias, reportó que casi uno de cada 100 adultos en el país está en prisión, tasa de 5 a 10 veces más alta que las de Europa y otras democracias. De los encarcelados, 60 por ciento son afroestadounidenses o latinos. El informe señala que la explosión en población encarcelada es en parte resultado de la llamada guerra contra las drogas durante los últimos 40 años.
El país que se considera ejemplo de democracia –o sea, de un gobierno electo y que gobierna en nombre del pueblo– una vez más mostró que el pueblo tiene muy poca influencia sobre sus representantes. A pesar de que la opinión pública está abrumadoramente a favor de un incremento del salario mínimo (en algunos sondeos más de 75 por ciento lo apoya), el Senado, del que más de la mitad de integrantes son millonarios, derrotó esa medida. No fue inusual, ya que recientemente, al analizar sondeos de opinión pública y compararlos con la toma de decisiones políticas en los últimos 30 años, investigadores comprobaron que los intereses de los más ricos casi siempre prevalecen sobre la voluntad e influencia de las mayorías.
En el país que se proclama campeón del mundo civilizado, el Estado sigue asesinando legalmente a reos, incluso en violación al derecho internacional en el caso de varios mexicanos y otros extranjeros. La semana pasada (31/04/2014 – 6/05/2014) el mundo fue testigo de una barbaridad sobre otra en Oklahoma: no sólo se trató de una ejecución, sino de algo que fue más una muerte por tortura, por fallas al ejecutar a un reo, en el intento por matarlo humanamente, acto que el alto comisionado de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas condenó como probable castigo cruel, inhumano y degradante. En Estados Unidos se han realizado mil 379 ejecuciones desde 1976, y esta fue la número 20 este año. Más allá de la brutalidad, entre 1973 y hoy día, 144 reos que esperaban en las filas de la muerte han sido exculpados (no hay cifras sobre cuántos ejecutados eran inocentes y habían sido víctimas de procesos fallidos), y se calcula que más de 4 por ciento de los que están en espera de ejecución podrían haber sido condenados erróneamente.
Con su autoelogio de ser un país en el cual la justicia impera para todos, en Nueva York está por concluir uno de los últimos juicios relacionados con participantes del movimiento Ocupa Wall Street. Cecily McMillan, estudiante de la Universidad New School, firme promotora de la acción no violenta, está acusada de golpear a un policía debajo del ojo cuando éste intentó arrestarla, acusación que implica una condena potencial hasta de siete años de cárcel. Ella afirma que el policía la agarró por atrás y le lastimó los pechos, y que ella no sabía que el agresor era un oficial cuando le dio un codazo como reacción espontánea de defensa. No importa que el policía haya sido acusado anteriormente de uso excesivo de fuerza, ni que McMillan no tenga antecedentes penales, ni que la policía empleara tácticas de agresión física múltiples veces contra los Ocupa. Como suele suceder, los que denuncian o son víctimas de la injusticia aquí se encuentran en el banquillo de los acusados.
Mientras tanto, como señala el periodista Matt Taibbi en su nuevo libro sobre la aplicación de la justicia en la época de la mayor brecha de riqueza en un siglo, los más ricos se han vuelto intocables por la justicia, mientras se aplica de manera cada vez más agresiva contra disidentes y delincuentes pobres. Subraya, como otros, que ningún ejecutivo de los bancos más grandes, responsables de un fraude masivo que detonó la peor crisis financiera desde la gran depresión, ha sido encarcelado por un hecho que ha impactado a millones de ciudadanos.
En lo que el presidente Barack Obama proclamó desde sus primeros días como el gobierno más transparente de la historia, el director de inteligencia nacional, James Clapper, ha ordenado a todo empleado en el sector de inteligencia y seguridad nacional no tener contacto ni comentar nada con ningún periodista. Por otro lado, la Casa Blanca logró, con sus aliados en el Senado, anular una medida que hubiera obligado a Obama a reportar al público el número de personas muertas o heridas por sus operaciones de uso de fuerza letal, como drones, en Pakistán y otros países.
El primero de mayo, Día del Trabajo en casi todo el mundo menos aquí, país donde se originó con la lucha sindical de los mártires de Chicago por la jornada de ocho horas, a finales del siglo XIX, fecha que en años recientes ha sido resucitada por inmigrantes en lucha por sus derechos básicos, fue oficialmente cambiado a algo que no tiene nada que ver con sus orígenes. El presidente Obama, quien considera Chicago su ciudad de origen, y quien como organizador comunitario seguramente conoce la referencia histórica de ese día –justo el mismo día que inmigrantes y sindicatos se movilizaban por el país en demanda de derechos laborales y civiles–, emitió un decreto para designar el primero de mayo Día de la Lealtad, fecha en la cual renovamos nuestras convicciones y principios de libertad, igualdad y justicia, de acuerdo con la ley y llamó a que todos celebren este día desplegando la bandera estadunidense o jurando lealtad a la república.
A veces es como esas salas de espejos que distorsionan todo e incluso logran invertir el reflejo hasta que todo queda al revés.
David Brooks es periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.
Andrés Carrasco, científico y militante: gracias
Andrés Carrasco, científico y militante: gracias
Falleció Andrés Carrasco, el científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones.
Por Darío Aranda
Incluimos la última entrevista que brindó
Con más de 30 años de carrera, fue presidente del Conicet y jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Tuvo descubrimientos muy importantes en la d&ea cute;cada del 80 y trabajo constante en los 90, hasta que inició su lucha contra el glifosato cuando estudió en laboratorio el impacto de los químicos en embriones.
En agosto de 2010 estuvo en Chaco, en el conocido episodio de La Leonesa. Estaba por dar su charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron “lincharlo”. “Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo”, señala en su recuerdo el periodista de Página 12 Darío Aranda.
Su trayectoria
El doctor Andrés Carrasco realizó tareas de investigación en diversas Universidades entre las cuales se destacan:
Universidad de Basilea. Suiza.
Instituto de Biología Celular y Molecular de de Universidad de Indiana
Departamento de Genética Molecular. Universidad de Texas. Houston, Texas.
1990-1992. Investigador Adjunto CONICET
1992-1995. Investigador Independiente CONICET
1995-a la fecha. Investigador Principal (Group Leader). CONICET.
1999. Profesor Visitante de Universidad de Götti ngen. Germany. (September-October, 1999).
2002-Universidad de California, Irvine (UCI) USA.
Fue Miembro Activo de las siguientes Sociedades Científicas:
- Sociedad Argentina de Neuroquímica (SAN).
- Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica (SAIB).
- Asociación Argentina de Biología del Desarrollo (AADB).
- Society of Developmental Biology. (SDB-USA)
Además dictó y participó en numerosos cursos y simposios tanto de nivel nacional como internacional y posee publicaciones en Libros desde el año 1971 referidos a la temática “Biología Molecular y la Embriología”.
____________________________________________________
En una de sus visitas a nuestra Cátedra Autónoma de Comunicación Social, el científico Andrés Carrasco contó cómo decidió divulgar su investigación sobre los efectos letales del glifosato.: estaba en el sur, pescando, solo, disfrutando la belleza de esa postal natural, sabía que lo que había comprobado era esencial y sintió que el perfecto silencio que lo rodeaba era un grito inmenso. “Hac& eacute; algo”. Para hacerlo solo necesitaba encontrar “un periodista serio y decente”. Y llamó, desde ahí mismo, a Darío Aranda. Él es quien lo despide en estas líneas que eligió publicar en lavaca. Doble honor, que nos obliga y compromete aún más a seguir siendo dignos de ello y de ellos.
Por Darío Aranda
“Soy investigador del Conicet y estudié el impacto del glifosato en embriones. Quisiera que vea el trabajo”
Fue lo primero que se escuchó del otro lado del teléfono
Era 2009 y aún estaba latente el conflicto por la Resolución N°125. Página12 había dado amplia cobertura a las consecuencias del modelo agropecuario y este periodista había escrito sobre los efectos las fumigaciones con agroquímicos.
El llamado generó desconfianza. No conocía al interlocutor. ¿Por qué me llamaba?
El científico avanzó en la presentación. “Mi nombre es Andrés Carrasco, fui presidente del Conicet y soy jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Le dejo mis datos”
Nunca había escuchado su nombre. Nunca había escrito sobre científicos y el Conicet me sonaba como un sello
Llamados al diario y preguntas a colegas. Todos confirmaron que era un científico reconocido, treinta años de carrera, con descubrimientos muy importantes en la década del 80 y trabajo constante en los 90, cuando se enfrentó al menemismo
Hice la nota.
Su investigación fue la tapa del diario, (abril de 2009). La noticia: el glifosato, el químico pilar del modelo sojero, era devastador en embriones anfibios. Nada volvió a ser igual. Organizaciones sociales, campesinos, familias fumigadas y activistas tomaron el trabajo e Carrasco como una prueba de lo que vivían en el territorio.
“No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”, solía decir él. Y comenzó a ser invitado a cuanto encuentro había. Desde universidades y congresos científicos, hasta encuentros de asambleas socioambientales y escuelas fumigadas. Intentaba ir a todos lados, restando tiempo al laboratorio y a su familia
También ganó muchos enemigos. Los primeros que le salieron al cruce: las empresas de agroquímic os. Abogados de Casafe (reúne a las grandes corporaciones del agro) llegaron hasta su laboratorio en la Facultad de Medicina y lo patotearon. Comenzó a recibir llamadas anónimas amenazantes. Y también lo desacreditó el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Lo hizo, nada menos, que en el programa de Héctor Huergo, jefe de Clarín Rural y lobbysta de las empresas.
Barañao desacreditó el trabajo y defendió al glifosato (y al modelo agropecuario). Y no dejó de hacerlo en cuanto micrófono se acercara. Incluso cuestionó el trabajo de Carrasco en encuentros de Aapresid (empresarios del agro) y, sobre todo, en el Conicet.
Carrasco no se callaba: “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”
Los diarios Clarín y La Naci&oacu te;n lanzaron una campaña en su contra. No podían permitir que un reconocido científico cuestionara el agronegocio. Llegaron a decir que la investigación no existía y que era una operación del gobierno para prohibir el glifosato, una represalia por la fallida 125. Carrasco se enojaba. “Si hay alguien que no quiere tocar el modelo sojero es el gobierno”, resumió café mediante en el microcentro porteño. Pero Carrasco era funcionario del gobierno: Secretario de Ciencia en el Ministerio de Defensa. Le pidieron que bajase el tono de las críticas al glifosato y al modelo agropecuario. No lo hizo. Renunció
El silencio no es salud
Empresas, funcionarios y científicos lo habían acusado de no publicar su trabajo de glifosato en una revista científica, sino en un diario. Se reía y retrucaba: “No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y, luego, se lo canaliza por medios que s ólo llegan a ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva”.
Era calentón Carrasco. Se enojaba, discutía a muerte, pero luego tiraba algún comentario para distender Nos solíamos ver en un café antiguo cerca de Constitución. Él era habitué. Charlaba con las mozas y debatía de política con el dueño.
Café mediante, le pregunté por qué se metió en semejante baile. Ya era un científico reconocido en su ámbito y no necesitaba dar prueba de nada. Tenía mucho por perder en el mundo científico actual. Me explicó que lo había conmovido el sufrimiento de las Madres del Barrio Ituzaingó de Córdoba. Y que no podía permanecer indiferente. También lamentó que el Conicet estuviera al servicio de las corporaciones. Denunció acuerdos (incluso premios) entre Monsanto y Barrick Gold con el Conicet. Se indignaba. “La gente sufre y los científicos se vuelven empresarios o socios de multinacionales”, disparaba.
Ética
En 4 de mayo de 2009 , el ministro Barañao envió un correo electrónico a Otilia Vainstok, coordinadora del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y Tecnología (Cecte). En un hecho sin precedentes, Barañao aportaba bibliografía de Monsanto y pedía que evalúen a Carrasco. Nunca había pasado algo similar. La mayor autoridad de ciencia de Argentina pedía una evaluación ética por un investigación que había cuestionado al químico pilar del modelo agropecuario.
Barañao quería la cabeza de Carrasco.
Vainstok envió un correo electrónico el mismo lunes 4 de mayo, con copia a los nueve integrantes del Comité de Ética. Decía así:
“Estimados colegas, esta tarde he recibido un pedido de que el Cecte considere las expresiones vertidas en artículos periodísticos por Andrés Carrasco con motivo de su investigación de los efectos del glifosato en embriones de anfibios. Adjunto también la bibliografía aportada por Lino Barañao, la entrevista a Carrasco y la entrevista al Ministro Barañao que sacó Clarín”.
El mail se filtró a la prensa. Y Carrasco se enteró de la ope ración de Barañao y Vainstok. El escándalo hubiera sido enorme. El Comité de Ética reculó y no juzgó a Carrasco, pero el camino estaba marcado.
Los de abajo
En agosto de 2010, en Chaco, estaba por dar una charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron lincharlo. Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo.
Ese mismo agosto, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco. Lo que había sido un pedido-chicana de sus detractores, no sirvió para calmar las críticas. Continuó la difamación de los defensores del agronegocios. Pero fue un triunfo para los pueblos fumigados, las Madres de Ituzaingó y las asambleas en lucha. Y Carrasco comenzó a tejer diálogos con otros investigadores, de bajo perfil. Sentía particularmente respeto y cariño por jóvenes investigadores de Universidad de Río Cuarto y de la Facultad de Ciencias Médica de Rosario. Solía mencionarlos en las charlas y los señalaba como el “futu ro digno” de la ciencia argentina
Otro veneno
Solíamos cruzarnos en encuentros contra el extractivismo. Y periódicamente nos enviábamos correos con información del modelo agropecuario, alguna nueva investigación, viajes suyos a Europa para contar sobre su investigación, el juicio de las Madres de Ituzaingó, la nueva soja aprobada por el gobierno, los nuevos químicos. Un día recibí uno de sus mensajes. “Hay un nuevo veneno”, fue el asunto de un mail. Alertaba sobre el glufosinato de amonio y lo mencionaba como posible sucesor del glifosato: “El glufosinato en animales se ha revelado con efectos devastadores. En ratones produce convulsiones y muerte celular en el cerebro. Con claros efectos teratogénicos (malformaciones en embriones). Todos indicios de un serio compromiso del desarrollo normal”, precisaba. Y recordaba que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) detalló en 2005 los peligros del químico para la salud y el ambiente. Destacó que desde 2011 el Ministerio de Agricultura había aprobado diez eventos transgénicos de maíz y soja de las empresas Bayer, Monsanto y Syngenta. Cinco de esas semillas fueron aprobados para utilizar glifosato y glufosinato
¿Para qué y para quién investigar?
Otra tarde le envíe un correo electrónico contando de investigadores que confirmaron lo mismo que él, pero en sapos (muchas veces llaman los “canarios de la mina” porque pueden anunciar lo que le sucederá a humanos. Los investigadores tenían miedo a hablar, por las posibles represalias. De inmediato me llamó por teléfono. Fue tajante: “No quiero saber quiénes son. Sólo quiero que le preguntes para qué mierda investigan, si para criar sapos o para cuidar al pueblo que subsidia sus investigaciones. Preguntales eso por favor”. Y cortó
Los investigadores nunca quisieron hablar y difundir masivamente sus trabajos.
Carrasco en Wikileaks
En marzo de 2011 se conoció que la embajada de Estados Unidos lo había investigado y había hecho lobby en favor de Monsanto. Documentos oficiales filtrados por Wikileaks confirmaban el hecho. “No esperaba algo as&i ac ute;, aunque sabemos que estas corporaciones operan al más alto nivel, junto a ámbitos científicos que les realizan estudios a pedido, medios de comunicación que les lavan la imagen y sectores políticos que miran para otro lado. Estaban, y están, preocupados. Saben que no pueden esconder la realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas con uso masivo de agrotóxicos”
El otro Carrasco
En noviembre de 2013 le relaté que en Estación Camps (Entre Ríos) había entrevistado a una mujer que luchaba contra los agroquímicos. Era una trabajadora rural y ama de casa, muy humilde, que había enviudado. Su esposo era peón de campo, vivía rodeado de soja y fue fumigado periódicamente. Comenzó a enfermar, la piel se le desprendía y tuvo graves problemas respiratorios. Murió luego de una larga agonía. La mujer no tenía dudas de que habían sido los agroquímicos que llovían sobre la casa. Y los médicos tampoco tenían dudas, aunque se negaban a ponerlo por escrito. El nombre del trabajador rural víctima de los agroquímicos: Andrés Carrasco.
La viuda había escuchado en la radio so bre el científico homónimo de su marido y el glifosato. Y, entre llantos, contó que le daba fuerzas saber que alguien con el mismo nombre que su esposo estaba luchando contra los químicos que le arrebataron al padre a sus hijos
Le conté la historia por teléfono. El Carrasco científico se conmovió, no podía seguir hablando. Y confesó que solía arrepentirse de no haber investigado antes sobre el glifosato.
La última maniobra
A fin del año pasado me llamó para contarme la última maniobra del Conicet. Había solicitado la promoción a investigador superior y le fue negada. La cuestión iba mucho más allá de la promoción. Lo enojaba el ninguneo de los científicos empresarios y obedientes del poder. Lo habían evaluado dos personas que no conocían nada de su especialidad y otro que es parte de las empresas del agronegocios. Me envió su carta de reclamo al Conicet y relató en detalla la reunión con el Presidente de la Institución. Estaba seguro que era un nuevo pase de factura por lo que comenzó en 2009.
Y le dolía el silencio de académicos que respetaba, incluso de amigos de antaño de las ciencias sociales que le daban la espalda.
Le propuse un artículo periodístico e intentar publicarlo en Página12. Le tenía aprecio al diario, a pesar de que hacía tiempo habían dejado de darle espacio. Le avisé que pondría su versión de los hechos y la del Conicet y de Barañao. Me retruco rápido: “Te van a sacar cagando”.
Lo propuse al diario. Lo rechazaron sin la más mínima explicación. Cuando le avisé la negativa, ni se inmutó. Dijo que era previsible. “En estos años tuve un curso acelerado de lo que son los medios de comunicación”, resumió. Le respondí que estos años había aprendido que el Conicet no era para nada impoluto y que había demasiadas miserias en el mundo científico
Reímos juntos
Y me chicaneaba y recordaba que ahora éramos colegas. Tenía un programa en FM La Tribu donde nadie lo censuraba y daba gran protagonismo a las asambleas y organizaciones en lucha contra el extractivismo. El nombre del programa era todo un mensaje a sus enemigos: “Silencio cómplice”.
Quedamos en juntarnos a comer un as ado y publicar la nota en medios amigos (la publicó lavaca en su periódico MU en marzo pasado).
Intenté para esa nota hablar con “la otra parte”. Barañao dijo que no tenía nada de qué hablar, desechó cualquier pregunta. El presidente del Conicet, Roberto Salvarezza, adujo problemas de agenda.
La última entrevista
Viajó a México al Tribunal Permanente de los Pueblos (tribunal ético internacional, de carácter no gubernamental que evalúa la violación de derechos humanos). Volvió a México en enero. Se descompuso y fue trasladado de urgencia. Lo operaron en Buenos Aires y tuvo largas semanas internado, débil. Cuando le dieron el alta, llamó a casa. “Zafé”, fue la primera palabra. Y de inmediato preguntó: “¿Qué sabés del bloqueo en Malvinas Argentinas (Córdoba, donde se frenó la instalación de una planta de Monsanto)? ¿La tiene difícil Monsanto?” Él había estado en setiembre de 2013 cuando comenzó el bloqueo. Me explicó que tenía para varias semanas de recuperación, pero cuando estuviera mejor quería que vayamos a Có rdoba, a Malvinas Argentinas y también a visitar a las Madres de Ituzaingó. Lo dejamos como plan a futuro.
Hablamos sobre su situación en el Conicet. Le dolía la indiferencia de compañeros del mundo académico, sobre todo de las ciencias sociales. Le pregunté por qué no recurrir a las organizaciones sociales. Se opuso. Argumentó que ya demasiado tenían en sus luchas territoriales como para preocuparse por él. Se ofreció para una entrevista. La hicimos. Algunas citas:
“Los mejores científicos no siempre son los más honestos ciudadanos, dejan de hacer ciencia, silencian la verdad para escalar posiciones en un modelo con consecuencias serias para el pueblo”.
“El Conicet está absolutamente consustanciado en legitimar todas las tecnologías propuestas por corporaciones”.
“(Sobre la ciencia oficial) Habría que preguntar ciencia para quién y para qué. ¿Ciencia para Monsanto y para transgénicos y agroquímicos en todo el país? ¿Ciencia para Barrick Gold y perforar toda la Cordillera? ¿Ciencia para Fracking y Chevron?”
“Mucha gente fue solidaria conmigo, piensa que lo que uno hizo tuvo importancia para ellos, tienen derecho a saber que hay instituciones del Estado que privilegian la arbitrariedad para sostener discursos, para que el relato no se fisure.
Sabía que la entrevista sería para un medio amigo, “no masivo”. Estaba contento, recuperando fuerzas, no iba a dar el brazo a torcer ante Barañao, Salvarezza, el establishment científico y las corporaciones del agro.
El 27 de marzo concurrió a Los Toldos, a una audiencia pública sobre agroquímicos. Estaba débil, pero no quiso faltar. Sucedió lo mismo en la Facultad de Medicina, en la Cátedra de Soberanía Alimentaria (el 7 de abril), donde habló de los alimentos transgénicos y los agroquímicos. No estaba bien, andaba dolorido, pero no quiso faltar. Entendía esos espacios como lugares de lucha, donde debía explicar los efectos de los agroquímicos. Solía decir que se lo debía a las víctimas del modelo.
Al fines de abril avisó por correo electrónico qu e lo habían vuelto a internar. Esperaba que sea algo rápido. Quería volver a su casa, recuperarse y hacer el viaje pendiente a Córdoba, al acampe contra Monsanto
Su legado
Fui testigo de sus últimos seis años. Tiempo en el que decidió alejarse del establishment científico que vive encerrado en laboratorios y sólo preocupado por publicaciones que sólo leen ellos. Se transformó en un referente hereje de la ciencia argentina. No tendrá despedidas en grandes medios, no habrá palabras de ocasión de funcionarios ni habrá actos de homenaje en instituciones académicas
Andrés Carrasco optó por otro camino: cuestionar un modelo de corporaciones y gobiernos y decidió caminar junto a campesinos, madres fumigadas, pueblos en lucha. No había asamblea en donde no se lo nombrara
No existe papers, revista científica ni congreso académico que habilite a entrar donde él ingresó, a fuerza de compromiso con el pueblo: Andrés Carrasco ya tiene un lugar en la historia viva de los que luchan.
Nos queda, entonces, saldar con él una enorme deuda: la de decirle gracias.
Nos vemos en la lucha.
Fuente: www.lavaca.org y SERPAL
Nota completa sobre Andrés Carrasco -incluye el último reportaje "Ciencia Transgénica" y la grabación de la entrevista que le hiciera "Decí Mu":
¿La felicidad puede ser un tema político ? Pistas para bajarse de la globalización,
en este enlace:
http://www.lavaca.org/notas/andres-carrasco
-cientifico-y-militante-gracias/
@PostaPortenia
postaporteñ@ 1164 - 2014-05-10
Falleció Andrés Carrasco, el científico que confirmó los efectos devastadores del glifosato, acompañó con su investigación a los pueblos fumigados y cuestionó que la ciencia esté al servicio de las corporaciones.
Por Darío Aranda
Incluimos la última entrevista que brindó
Con más de 30 años de carrera, fue presidente del Conicet y jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Tuvo descubrimientos muy importantes en la d&ea cute;cada del 80 y trabajo constante en los 90, hasta que inició su lucha contra el glifosato cuando estudió en laboratorio el impacto de los químicos en embriones.
En agosto de 2010 estuvo en Chaco, en el conocido episodio de La Leonesa. Estaba por dar su charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron “lincharlo”. “Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo”, señala en su recuerdo el periodista de Página 12 Darío Aranda.
Su trayectoria
El doctor Andrés Carrasco realizó tareas de investigación en diversas Universidades entre las cuales se destacan:
Universidad de Basilea. Suiza.
Instituto de Biología Celular y Molecular de de Universidad de Indiana
Departamento de Genética Molecular. Universidad de Texas. Houston, Texas.
1990-1992. Investigador Adjunto CONICET
1992-1995. Investigador Independiente CONICET
1995-a la fecha. Investigador Principal (Group Leader). CONICET.
1999. Profesor Visitante de Universidad de Götti ngen. Germany. (September-October, 1999).
2002-Universidad de California, Irvine (UCI) USA.
Fue Miembro Activo de las siguientes Sociedades Científicas:
- Sociedad Argentina de Neuroquímica (SAN).
- Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica (SAIB).
- Asociación Argentina de Biología del Desarrollo (AADB).
- Society of Developmental Biology. (SDB-USA)
Además dictó y participó en numerosos cursos y simposios tanto de nivel nacional como internacional y posee publicaciones en Libros desde el año 1971 referidos a la temática “Biología Molecular y la Embriología”.
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En una de sus visitas a nuestra Cátedra Autónoma de Comunicación Social, el científico Andrés Carrasco contó cómo decidió divulgar su investigación sobre los efectos letales del glifosato.: estaba en el sur, pescando, solo, disfrutando la belleza de esa postal natural, sabía que lo que había comprobado era esencial y sintió que el perfecto silencio que lo rodeaba era un grito inmenso. “Hac& eacute; algo”. Para hacerlo solo necesitaba encontrar “un periodista serio y decente”. Y llamó, desde ahí mismo, a Darío Aranda. Él es quien lo despide en estas líneas que eligió publicar en lavaca. Doble honor, que nos obliga y compromete aún más a seguir siendo dignos de ello y de ellos.
Por Darío Aranda
“Soy investigador del Conicet y estudié el impacto del glifosato en embriones. Quisiera que vea el trabajo”
Fue lo primero que se escuchó del otro lado del teléfono
Era 2009 y aún estaba latente el conflicto por la Resolución N°125. Página12 había dado amplia cobertura a las consecuencias del modelo agropecuario y este periodista había escrito sobre los efectos las fumigaciones con agroquímicos.
El llamado generó desconfianza. No conocía al interlocutor. ¿Por qué me llamaba?
El científico avanzó en la presentación. “Mi nombre es Andrés Carrasco, fui presidente del Conicet y soy jefe del Laboratorio de Embriología de la UBA. Le dejo mis datos”
Nunca había escuchado su nombre. Nunca había escrito sobre científicos y el Conicet me sonaba como un sello
Llamados al diario y preguntas a colegas. Todos confirmaron que era un científico reconocido, treinta años de carrera, con descubrimientos muy importantes en la década del 80 y trabajo constante en los 90, cuando se enfrentó al menemismo
Hice la nota.
Su investigación fue la tapa del diario, (abril de 2009). La noticia: el glifosato, el químico pilar del modelo sojero, era devastador en embriones anfibios. Nada volvió a ser igual. Organizaciones sociales, campesinos, familias fumigadas y activistas tomaron el trabajo e Carrasco como una prueba de lo que vivían en el territorio.
“No descubrí nada nuevo. Digo lo mismo que las familias que son fumigadas, sólo que lo confirmé en un laboratorio”, solía decir él. Y comenzó a ser invitado a cuanto encuentro había. Desde universidades y congresos científicos, hasta encuentros de asambleas socioambientales y escuelas fumigadas. Intentaba ir a todos lados, restando tiempo al laboratorio y a su familia
También ganó muchos enemigos. Los primeros que le salieron al cruce: las empresas de agroquímic os. Abogados de Casafe (reúne a las grandes corporaciones del agro) llegaron hasta su laboratorio en la Facultad de Medicina y lo patotearon. Comenzó a recibir llamadas anónimas amenazantes. Y también lo desacreditó el ministro de Ciencia, Lino Barañao. Lo hizo, nada menos, que en el programa de Héctor Huergo, jefe de Clarín Rural y lobbysta de las empresas.
Barañao desacreditó el trabajo y defendió al glifosato (y al modelo agropecuario). Y no dejó de hacerlo en cuanto micrófono se acercara. Incluso cuestionó el trabajo de Carrasco en encuentros de Aapresid (empresarios del agro) y, sobre todo, en el Conicet.
Carrasco no se callaba: “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”
Los diarios Clarín y La Naci&oacu te;n lanzaron una campaña en su contra. No podían permitir que un reconocido científico cuestionara el agronegocio. Llegaron a decir que la investigación no existía y que era una operación del gobierno para prohibir el glifosato, una represalia por la fallida 125. Carrasco se enojaba. “Si hay alguien que no quiere tocar el modelo sojero es el gobierno”, resumió café mediante en el microcentro porteño. Pero Carrasco era funcionario del gobierno: Secretario de Ciencia en el Ministerio de Defensa. Le pidieron que bajase el tono de las críticas al glifosato y al modelo agropecuario. No lo hizo. Renunció
El silencio no es salud
Empresas, funcionarios y científicos lo habían acusado de no publicar su trabajo de glifosato en una revista científica, sino en un diario. Se reía y retrucaba: “No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y, luego, se lo canaliza por medios que s ólo llegan a ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva”.
Era calentón Carrasco. Se enojaba, discutía a muerte, pero luego tiraba algún comentario para distender Nos solíamos ver en un café antiguo cerca de Constitución. Él era habitué. Charlaba con las mozas y debatía de política con el dueño.
Café mediante, le pregunté por qué se metió en semejante baile. Ya era un científico reconocido en su ámbito y no necesitaba dar prueba de nada. Tenía mucho por perder en el mundo científico actual. Me explicó que lo había conmovido el sufrimiento de las Madres del Barrio Ituzaingó de Córdoba. Y que no podía permanecer indiferente. También lamentó que el Conicet estuviera al servicio de las corporaciones. Denunció acuerdos (incluso premios) entre Monsanto y Barrick Gold con el Conicet. Se indignaba. “La gente sufre y los científicos se vuelven empresarios o socios de multinacionales”, disparaba.
Ética
En 4 de mayo de 2009 , el ministro Barañao envió un correo electrónico a Otilia Vainstok, coordinadora del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y Tecnología (Cecte). En un hecho sin precedentes, Barañao aportaba bibliografía de Monsanto y pedía que evalúen a Carrasco. Nunca había pasado algo similar. La mayor autoridad de ciencia de Argentina pedía una evaluación ética por un investigación que había cuestionado al químico pilar del modelo agropecuario.
Barañao quería la cabeza de Carrasco.
Vainstok envió un correo electrónico el mismo lunes 4 de mayo, con copia a los nueve integrantes del Comité de Ética. Decía así:
“Estimados colegas, esta tarde he recibido un pedido de que el Cecte considere las expresiones vertidas en artículos periodísticos por Andrés Carrasco con motivo de su investigación de los efectos del glifosato en embriones de anfibios. Adjunto también la bibliografía aportada por Lino Barañao, la entrevista a Carrasco y la entrevista al Ministro Barañao que sacó Clarín”.
El mail se filtró a la prensa. Y Carrasco se enteró de la ope ración de Barañao y Vainstok. El escándalo hubiera sido enorme. El Comité de Ética reculó y no juzgó a Carrasco, pero el camino estaba marcado.
Los de abajo
En agosto de 2010, en Chaco, estaba por dar una charla, pero empresarios arroceros y punteros políticos intentaron lincharlo. Había concurrido a una escuela de un barrio fumigado, y no pudo hablar. Lo sorprendió la violencia de los defensores del modelo.
Ese mismo agosto, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco. Lo que había sido un pedido-chicana de sus detractores, no sirvió para calmar las críticas. Continuó la difamación de los defensores del agronegocios. Pero fue un triunfo para los pueblos fumigados, las Madres de Ituzaingó y las asambleas en lucha. Y Carrasco comenzó a tejer diálogos con otros investigadores, de bajo perfil. Sentía particularmente respeto y cariño por jóvenes investigadores de Universidad de Río Cuarto y de la Facultad de Ciencias Médica de Rosario. Solía mencionarlos en las charlas y los señalaba como el “futu ro digno” de la ciencia argentina
Otro veneno
Solíamos cruzarnos en encuentros contra el extractivismo. Y periódicamente nos enviábamos correos con información del modelo agropecuario, alguna nueva investigación, viajes suyos a Europa para contar sobre su investigación, el juicio de las Madres de Ituzaingó, la nueva soja aprobada por el gobierno, los nuevos químicos. Un día recibí uno de sus mensajes. “Hay un nuevo veneno”, fue el asunto de un mail. Alertaba sobre el glufosinato de amonio y lo mencionaba como posible sucesor del glifosato: “El glufosinato en animales se ha revelado con efectos devastadores. En ratones produce convulsiones y muerte celular en el cerebro. Con claros efectos teratogénicos (malformaciones en embriones). Todos indicios de un serio compromiso del desarrollo normal”, precisaba. Y recordaba que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) detalló en 2005 los peligros del químico para la salud y el ambiente. Destacó que desde 2011 el Ministerio de Agricultura había aprobado diez eventos transgénicos de maíz y soja de las empresas Bayer, Monsanto y Syngenta. Cinco de esas semillas fueron aprobados para utilizar glifosato y glufosinato
¿Para qué y para quién investigar?
Otra tarde le envíe un correo electrónico contando de investigadores que confirmaron lo mismo que él, pero en sapos (muchas veces llaman los “canarios de la mina” porque pueden anunciar lo que le sucederá a humanos. Los investigadores tenían miedo a hablar, por las posibles represalias. De inmediato me llamó por teléfono. Fue tajante: “No quiero saber quiénes son. Sólo quiero que le preguntes para qué mierda investigan, si para criar sapos o para cuidar al pueblo que subsidia sus investigaciones. Preguntales eso por favor”. Y cortó
Los investigadores nunca quisieron hablar y difundir masivamente sus trabajos.
Carrasco en Wikileaks
En marzo de 2011 se conoció que la embajada de Estados Unidos lo había investigado y había hecho lobby en favor de Monsanto. Documentos oficiales filtrados por Wikileaks confirmaban el hecho. “No esperaba algo as&i ac ute;, aunque sabemos que estas corporaciones operan al más alto nivel, junto a ámbitos científicos que les realizan estudios a pedido, medios de comunicación que les lavan la imagen y sectores políticos que miran para otro lado. Estaban, y están, preocupados. Saben que no pueden esconder la realidad, los casos de cáncer y malformaciones se reiteran en todas las áreas con uso masivo de agrotóxicos”
El otro Carrasco
En noviembre de 2013 le relaté que en Estación Camps (Entre Ríos) había entrevistado a una mujer que luchaba contra los agroquímicos. Era una trabajadora rural y ama de casa, muy humilde, que había enviudado. Su esposo era peón de campo, vivía rodeado de soja y fue fumigado periódicamente. Comenzó a enfermar, la piel se le desprendía y tuvo graves problemas respiratorios. Murió luego de una larga agonía. La mujer no tenía dudas de que habían sido los agroquímicos que llovían sobre la casa. Y los médicos tampoco tenían dudas, aunque se negaban a ponerlo por escrito. El nombre del trabajador rural víctima de los agroquímicos: Andrés Carrasco.
La viuda había escuchado en la radio so bre el científico homónimo de su marido y el glifosato. Y, entre llantos, contó que le daba fuerzas saber que alguien con el mismo nombre que su esposo estaba luchando contra los químicos que le arrebataron al padre a sus hijos
Le conté la historia por teléfono. El Carrasco científico se conmovió, no podía seguir hablando. Y confesó que solía arrepentirse de no haber investigado antes sobre el glifosato.
La última maniobra
A fin del año pasado me llamó para contarme la última maniobra del Conicet. Había solicitado la promoción a investigador superior y le fue negada. La cuestión iba mucho más allá de la promoción. Lo enojaba el ninguneo de los científicos empresarios y obedientes del poder. Lo habían evaluado dos personas que no conocían nada de su especialidad y otro que es parte de las empresas del agronegocios. Me envió su carta de reclamo al Conicet y relató en detalla la reunión con el Presidente de la Institución. Estaba seguro que era un nuevo pase de factura por lo que comenzó en 2009.
Y le dolía el silencio de académicos que respetaba, incluso de amigos de antaño de las ciencias sociales que le daban la espalda.
Le propuse un artículo periodístico e intentar publicarlo en Página12. Le tenía aprecio al diario, a pesar de que hacía tiempo habían dejado de darle espacio. Le avisé que pondría su versión de los hechos y la del Conicet y de Barañao. Me retruco rápido: “Te van a sacar cagando”.
Lo propuse al diario. Lo rechazaron sin la más mínima explicación. Cuando le avisé la negativa, ni se inmutó. Dijo que era previsible. “En estos años tuve un curso acelerado de lo que son los medios de comunicación”, resumió. Le respondí que estos años había aprendido que el Conicet no era para nada impoluto y que había demasiadas miserias en el mundo científico
Reímos juntos
Y me chicaneaba y recordaba que ahora éramos colegas. Tenía un programa en FM La Tribu donde nadie lo censuraba y daba gran protagonismo a las asambleas y organizaciones en lucha contra el extractivismo. El nombre del programa era todo un mensaje a sus enemigos: “Silencio cómplice”.
Quedamos en juntarnos a comer un as ado y publicar la nota en medios amigos (la publicó lavaca en su periódico MU en marzo pasado).
Intenté para esa nota hablar con “la otra parte”. Barañao dijo que no tenía nada de qué hablar, desechó cualquier pregunta. El presidente del Conicet, Roberto Salvarezza, adujo problemas de agenda.
La última entrevista
Viajó a México al Tribunal Permanente de los Pueblos (tribunal ético internacional, de carácter no gubernamental que evalúa la violación de derechos humanos). Volvió a México en enero. Se descompuso y fue trasladado de urgencia. Lo operaron en Buenos Aires y tuvo largas semanas internado, débil. Cuando le dieron el alta, llamó a casa. “Zafé”, fue la primera palabra. Y de inmediato preguntó: “¿Qué sabés del bloqueo en Malvinas Argentinas (Córdoba, donde se frenó la instalación de una planta de Monsanto)? ¿La tiene difícil Monsanto?” Él había estado en setiembre de 2013 cuando comenzó el bloqueo. Me explicó que tenía para varias semanas de recuperación, pero cuando estuviera mejor quería que vayamos a Có rdoba, a Malvinas Argentinas y también a visitar a las Madres de Ituzaingó. Lo dejamos como plan a futuro.
Hablamos sobre su situación en el Conicet. Le dolía la indiferencia de compañeros del mundo académico, sobre todo de las ciencias sociales. Le pregunté por qué no recurrir a las organizaciones sociales. Se opuso. Argumentó que ya demasiado tenían en sus luchas territoriales como para preocuparse por él. Se ofreció para una entrevista. La hicimos. Algunas citas:
“Los mejores científicos no siempre son los más honestos ciudadanos, dejan de hacer ciencia, silencian la verdad para escalar posiciones en un modelo con consecuencias serias para el pueblo”.
“El Conicet está absolutamente consustanciado en legitimar todas las tecnologías propuestas por corporaciones”.
“(Sobre la ciencia oficial) Habría que preguntar ciencia para quién y para qué. ¿Ciencia para Monsanto y para transgénicos y agroquímicos en todo el país? ¿Ciencia para Barrick Gold y perforar toda la Cordillera? ¿Ciencia para Fracking y Chevron?”
“Mucha gente fue solidaria conmigo, piensa que lo que uno hizo tuvo importancia para ellos, tienen derecho a saber que hay instituciones del Estado que privilegian la arbitrariedad para sostener discursos, para que el relato no se fisure.
Sabía que la entrevista sería para un medio amigo, “no masivo”. Estaba contento, recuperando fuerzas, no iba a dar el brazo a torcer ante Barañao, Salvarezza, el establishment científico y las corporaciones del agro.
El 27 de marzo concurrió a Los Toldos, a una audiencia pública sobre agroquímicos. Estaba débil, pero no quiso faltar. Sucedió lo mismo en la Facultad de Medicina, en la Cátedra de Soberanía Alimentaria (el 7 de abril), donde habló de los alimentos transgénicos y los agroquímicos. No estaba bien, andaba dolorido, pero no quiso faltar. Entendía esos espacios como lugares de lucha, donde debía explicar los efectos de los agroquímicos. Solía decir que se lo debía a las víctimas del modelo.
Al fines de abril avisó por correo electrónico qu e lo habían vuelto a internar. Esperaba que sea algo rápido. Quería volver a su casa, recuperarse y hacer el viaje pendiente a Córdoba, al acampe contra Monsanto
Su legado
Fui testigo de sus últimos seis años. Tiempo en el que decidió alejarse del establishment científico que vive encerrado en laboratorios y sólo preocupado por publicaciones que sólo leen ellos. Se transformó en un referente hereje de la ciencia argentina. No tendrá despedidas en grandes medios, no habrá palabras de ocasión de funcionarios ni habrá actos de homenaje en instituciones académicas
Andrés Carrasco optó por otro camino: cuestionar un modelo de corporaciones y gobiernos y decidió caminar junto a campesinos, madres fumigadas, pueblos en lucha. No había asamblea en donde no se lo nombrara
No existe papers, revista científica ni congreso académico que habilite a entrar donde él ingresó, a fuerza de compromiso con el pueblo: Andrés Carrasco ya tiene un lugar en la historia viva de los que luchan.
Nos queda, entonces, saldar con él una enorme deuda: la de decirle gracias.
Nos vemos en la lucha.
Fuente: www.lavaca.org y SERPAL
Nota completa sobre Andrés Carrasco -incluye el último reportaje "Ciencia Transgénica" y la grabación de la entrevista que le hiciera "Decí Mu":
¿La felicidad puede ser un tema político ? Pistas para bajarse de la globalización,
en este enlace:
http://www.lavaca.org/notas/andres-carrasco
-cientifico-y-militante-gracias/
@PostaPortenia
postaporteñ@ 1164 - 2014-05-10
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