Ucrania se arriesga a tener que derramar ríos de sangre en Slaviansk
© REUTERS/ Baz Ratner
Moscú, 16 may (Nóvosti).
El diario Nezavisimaya Gazeta evalúa la correlación de fuerzas entre las tropas de Kiev y las milicias independentistas en Slaviansk, y llega a la conclusión de que el intento de entrar en la ciudad terminaría en un baño de sangre.
Según estimaciones de expertos militares, Kiev tiene desplegados cerca de 2.000 efectivos en las inmediaciones de Slaviansk y Kramatorsk, dos de las ciudades rebeldes de la provincia de Donetsk.
Concretamente, son dos batallones de operaciones especiales del Interior, Omega y Yaguar, y medio millar de combatientes de la Guardia Nacional y del grupo ultranacionalista Pravy Sektor, así como paracaidistas de la 95ª Brigada Aerotransportada.
Las fuerzas gubernamentales están dotadas de varias decenas de blindados y una decena y media de helicópteros.
El bando opuesto cuenta con unos 1.200 hombres en Slaviansk y poco más de 500 en Kramatorsk, según se informó a principios de este mes. Es decir, los militares apenas superan en número a los milicianos en Slaviansk, resume el periódico, ya que los 15.000 efectivos que Kiev logró reunir para su operación en el sureste están dispersados por toda la provincia de Donetsk.
Slaviansk se ha convertido en un bastión de la resistencia no solo porque un importante número de milicianos se hayan hecho fuertes en la ciudad con armas antitanque y misiles antiaéreos portátiles. Es también uno de los principales núcleos de transporte del norte de Donetsk, ya que está atravesada por varias carreteras de importancia regional.
Los líderes de la autoproclamada República Popular se dan cuenta de ello y por eso han creado en la ciudad un sistema de defensa escalonado y muy bien fortificado.
Si las tropas de Kiev se decidiesen a lanzar combates de envergadura en el noreste de la provincia, se arriesgarían a quedar incomunicadas y sin abastecimiento, advierte Nezavisimaya Gazeta.
“Pero no sería lo peor para el Ejército. La entrada y los combates en la ciudad lo abocarían a enormes bajas”, concluye.
16 may 2014
La elección presidencial en Brasil vuelve a dictar el rumbo de los mercados
La elección presidencial en Brasil vuelve a dictar el rumbo
La "logica" de los mercados...
ANDERSON FIGO
DE SÃO PAULO
Por primera vez desde 2002, la disputa presidencial volvió a determinar el rumbo del mercado financiero.
Pero, si en aquella época el dólar era el termómetro de las expectativas en relación con el futuro mando del país, este año es la Bolsa la que desempeña ese papel.
Desde que comenzaron a ser difundidas las encuestas que apuntan una pérdida de espacio de la presidenta Dilma Rousseff (PT) en la carrera presidencial, en marzo, el mercado de acciones, que cayó y acentuaba su caída iniciada el año anterior (de 15,5%) empezó a cambiar la tendencia.
En la semana en que la primera encuesta fue publicada -difundida por Ibope el 20 de marzo-, el Ibovespa, principal índice de la Bolsa, subió un 5,4%.
El 2 de abril volvió a estar en positivo y ahora muestra una suba del 3,1 %. Hasta la semana anterior a la difusión de la encuesta, el índice acumulaba una caída del 12,7 % en el año.
La empresa estatal Petrobras es el principal motivo de este cambio: su acción preferente caía un 18,09% hasta el 20 de marzo y, ahora, acumula un alta de 3,45% en el año.
El Banco do Brasil y Eletrobras y también vieron sus acciones subir desde el 20 de marzo: hasta entonces caían 14,34% y 0,40 % en 2014, respectivamente.
En la evaluación de los analistas, los inversores avistaron la posibilidad de reducir el uso de las empresas estatales como instrumento político, en caso de que otro partido gane las elecciones en octubre.
"Podrían ser creadas condiciones más favorable para estas empresas, como propuestas de privatización", dice André Perfeito, economista jefe de Gradual Investimentos.
Para Carlos Melo, politólogo del Insper, "existen dudas de que Dilma sea capaz de promover ajustes más profundos en las cuentas públicas".
Con respecto al dólar, la tendencia es a la baja -5,97% en el año, hasta el pasado viernes-, ante la mayor entrada de recursos en el país atraídos por las altas tasas de interés y por la posibilidad de un cambio de gobierno.
Sin embargo, aunque las encuestas muestren la caída de la presidenta Rousseff, todavía indican que va a ser ella quien va a ganar las elecciones, contra cualquiera de los precandidatos presidenciales.
Las intervenciones diarias del Banco Central sobre el cambio, iniciadas en agosto del año pasado, colaboran para mantener la moneda bajo control. Y Brasil tiene reservas internacionales en torno a los 379.000 millones dólares.
LULA
En 2002, la preocupación era otra: que un gobierno del PT rompiera los contratos firmados y causara perjuicios a los empresarios.
El título del programa de gobierno del entonces candidato Luiz Inácio Lula da Silva, que era "La Ruptura Necesaria" reforzaba esa idea.
"El mercado entró en pánico", recuerda Simon Silber, profesor de la FEA-USP. Ni la publicación de la "Carta al Pueblo Brasileño", un documento difundido en junio de 2002, en donde Lula se comprometía a realizar cambios pero sin rupturas abruptas, fue suficiente como para cambiar la percepción.
Como consecuencia, el dólar se disparó y llegó a los 4 reales a mediados de octubre, con una valorización del 70% desde principios de aquel año.
La Bolsa, que tenía poca relevancia en el país, cayó un 26,7 % en el mismo periodo.
Traducido por NATALIA FABENI
La "logica" de los mercados...
ANDERSON FIGO
DE SÃO PAULO
Por primera vez desde 2002, la disputa presidencial volvió a determinar el rumbo del mercado financiero.
Pero, si en aquella época el dólar era el termómetro de las expectativas en relación con el futuro mando del país, este año es la Bolsa la que desempeña ese papel.
Desde que comenzaron a ser difundidas las encuestas que apuntan una pérdida de espacio de la presidenta Dilma Rousseff (PT) en la carrera presidencial, en marzo, el mercado de acciones, que cayó y acentuaba su caída iniciada el año anterior (de 15,5%) empezó a cambiar la tendencia.
En la semana en que la primera encuesta fue publicada -difundida por Ibope el 20 de marzo-, el Ibovespa, principal índice de la Bolsa, subió un 5,4%.
El 2 de abril volvió a estar en positivo y ahora muestra una suba del 3,1 %. Hasta la semana anterior a la difusión de la encuesta, el índice acumulaba una caída del 12,7 % en el año.
La empresa estatal Petrobras es el principal motivo de este cambio: su acción preferente caía un 18,09% hasta el 20 de marzo y, ahora, acumula un alta de 3,45% en el año.
El Banco do Brasil y Eletrobras y también vieron sus acciones subir desde el 20 de marzo: hasta entonces caían 14,34% y 0,40 % en 2014, respectivamente.
En la evaluación de los analistas, los inversores avistaron la posibilidad de reducir el uso de las empresas estatales como instrumento político, en caso de que otro partido gane las elecciones en octubre.
"Podrían ser creadas condiciones más favorable para estas empresas, como propuestas de privatización", dice André Perfeito, economista jefe de Gradual Investimentos.
Para Carlos Melo, politólogo del Insper, "existen dudas de que Dilma sea capaz de promover ajustes más profundos en las cuentas públicas".
Con respecto al dólar, la tendencia es a la baja -5,97% en el año, hasta el pasado viernes-, ante la mayor entrada de recursos en el país atraídos por las altas tasas de interés y por la posibilidad de un cambio de gobierno.
Sin embargo, aunque las encuestas muestren la caída de la presidenta Rousseff, todavía indican que va a ser ella quien va a ganar las elecciones, contra cualquiera de los precandidatos presidenciales.
Las intervenciones diarias del Banco Central sobre el cambio, iniciadas en agosto del año pasado, colaboran para mantener la moneda bajo control. Y Brasil tiene reservas internacionales en torno a los 379.000 millones dólares.
LULA
En 2002, la preocupación era otra: que un gobierno del PT rompiera los contratos firmados y causara perjuicios a los empresarios.
El título del programa de gobierno del entonces candidato Luiz Inácio Lula da Silva, que era "La Ruptura Necesaria" reforzaba esa idea.
"El mercado entró en pánico", recuerda Simon Silber, profesor de la FEA-USP. Ni la publicación de la "Carta al Pueblo Brasileño", un documento difundido en junio de 2002, en donde Lula se comprometía a realizar cambios pero sin rupturas abruptas, fue suficiente como para cambiar la percepción.
Como consecuencia, el dólar se disparó y llegó a los 4 reales a mediados de octubre, con una valorización del 70% desde principios de aquel año.
La Bolsa, que tenía poca relevancia en el país, cayó un 26,7 % en el mismo periodo.
Traducido por NATALIA FABENI
La reclusión en aislamiento no es la respuesta
ESCRIBE AMY GOODMAN
La reclusión en aislamiento no es la respuesta
EE.UU. (Amy Goodman/Democracy Now!)
- Se ha prestado mucha atención, y con razón, al extenso uso de la tortura por parte de la CIA, lo cual se supone que ha sido documentado por la Comisión de Inteligencia del Senado en un informe de 6.000 páginas, que continúa siendo confidencial.
Sin embargo, la práctica de la tortura no se reduce a la CIA. Es muy común a todo lo largo y ancho de Estados Unidos. La reclusión en aislamiento es tortura, y es una práctica de rutina en las cárceles, prisiones y centros de detención de inmigrantes aquí en Estados Unidos. Los movimientos de base que han luchado para que esto cambie empiezan a lograr importantes resultados. Las coaliciones están conformadas por reclusos, sus familiares, una amplia gama de organizaciones jurídicas y de justicia social, y cada vez más, incluyen también a guardias y funcionarios del Servicio Penitenciario.
Un funcionario que trabajó para la reducción del uso de la reclusión en aislamiento fue Tom Clements, Director Ejecutivo del Departamento de Correccionales de Colorado. Clements estaba en su casa el 19 de marzo de 2013 cuando sonó el timbre. Al abrir la puerta, recibió un disparo. Fue asesinado por Evan Ebel, que hacía menos de dos meses había sido puesto en libertad, pasando directamente del régimen en aislamiento a las calles. El periódico Colorado Independent, un medio pequeño y sin fines de lucro, fue el único medio de comunicación que vinculó el asesinato con el daño psicológico sufrido por Ebel durante su reclusión en aislamiento. Otro ex prisionero, que mantenía contacto con Ebel, reveló mensajes de texto que intercambió con él poco antes de que Ebel matara a Clements. Uno de los mensajes decía: "Me siento raro y la única forma que conozco de remediarlo es mediante el uso de la 'violencia'".
Paradójicamente, Clements estaba intentando, con éxito, reformar las políticas de reclusión en aislamiento de Colorado, a las que allí se refieren como "separación administrativa". Un año antes de su asesinato, Clements dijo a Susan Greene del Colorado Independent: "En los últimos años se ha investigado mucho en torno al confinamiento en solitario y al aislamiento, algunas investigaciones están vinculadas a los prisioneros de guerra y otras a las cárceles comunes... Los largos períodos de aislamiento pueden ser contraproducentes para estabilizar la conducta y alcanzar objetivos de rehabilitación a largo plazo". Clements estaba preocupado por la liberación directa a la comunidad de los reclusos en aislamiento, práctica que probablemente contribuyó a su asesinato. Su sucesor, Rick Raemisch, continúa llevando adelante las reformas iniciadas por Tom Clements. Raemisch se sometió a sí mismo a más de 20 horas de aislamiento y salió aún más comprometido con cambiar el sistema.
Juan Méndez, Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, emitió en 2011 un informe especial sobre la reclusión en aislamiento en el que concluye que: "Segregación, aislamiento, separación, encierro, máxima seguridad, hoyo, Unidad de Alojamiento Especial (SHU), cualquiera que sea el nombre, los Estados deben prohibir la reclusión en solitario por ser un castigo o técnica de extorsión". Su informe completo más reciente sobre la tortura en el mundo incluye varios presuntos excesos cometidos por Estados Unidos, entre ellos, la abusiva práctica de la reclusión en aislamiento, que tiene lugar tanto en las prisiones estadounidenses en Afganistán y Guantánamo, como en las cárceles de Nueva York, Louisiana y California.
En California, los reclusos llevaron a cabo una huelga de hambre durante meses el año pasado en protesta contra la reclusión en aislamiento. La medida obtuvo amplio apoyo de la opinión pública y logró algunas de sus demandas. En Louisiana, Albert Woodfox ha permanecido en reclusión en aislamiento durante más de 42 años, tras haber sido declarado culpable de asesinar a un agente penitenciario, a pesar de la falta de toda evidencia material que lo vincule al crimen y de que testigos oculares hayan afirmado que se encontraba en otro lugar al momento del asesinato. La justicia ha determinado su liberación en tres oportunidades, la más reciente de las cuales fue apelada por el estado de Louisiana. Está previsto que un tribunal federal de apelaciones se expida pronto sobre su caso.
Varios estudios sobre el tema concluyen que quince días de reclusión en aislamiento pueden producir un daño psicológico irreversible. Desde la ONU, Méndez alega que el sistema carcelario del estado de Nueva York es excesivamente severo en su utilización del aislamiento. La Campaña por una alternativa a la reclusión en aislamiento en Nueva York (CAIC, por sus siglas en inglés) impulsa un proyecto de ley de alternativas humanas a la reclusión en aislamiento a largo plazo, llamada HALT Solitary Confinement Act. En virtud de dicho proyecto de ley, se limitaría ese tipo de reclusión a quince días, se crearían instalaciones para brindar tratamiento especial a reclusos que padezcan trastornos mentales y se permitiría más tiempo fuera de las celdas, lo que incluye el contacto con otros.
Incluso los agentes penitenciarios se están inclinando contra la reclusión en aislamiento. En Texas, Lance Lowry, presidente de la sección 3807 del Sindicato de Empleados de Correccionales de Texas, afiliado a la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, Municipales y de Condado (AFSCME, por sus siglas en inglés), redactó una carta abierta a las autoridades de las cárceles de Texas en la que los insta a reducir la aplicación de la reclusión en aislamiento, incluso entre los condenados a muerte. Lowry me dijo en el programa de noticias de "Democracy Now!": "Lo que observamos es que el uso generalizado de la reclusión en aislamiento en Texas no estaba cumpliendo con su propósito. En determinado momento, pasamos de unas 200 celdas de aislamiento a más de 8.000". La reincidencia, la violencia y los costos financieros de la encarcelación se ven incrementados por el uso de la reclusión en aislamiento.
Y lo que es más importante, se trata de tortura. Es hora de poner fin a la reclusión en aislamiento.
Amy Goodman | Democracy Now!
Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español
La reclusión en aislamiento no es la respuesta
EE.UU. (Amy Goodman/Democracy Now!)
- Se ha prestado mucha atención, y con razón, al extenso uso de la tortura por parte de la CIA, lo cual se supone que ha sido documentado por la Comisión de Inteligencia del Senado en un informe de 6.000 páginas, que continúa siendo confidencial.
Sin embargo, la práctica de la tortura no se reduce a la CIA. Es muy común a todo lo largo y ancho de Estados Unidos. La reclusión en aislamiento es tortura, y es una práctica de rutina en las cárceles, prisiones y centros de detención de inmigrantes aquí en Estados Unidos. Los movimientos de base que han luchado para que esto cambie empiezan a lograr importantes resultados. Las coaliciones están conformadas por reclusos, sus familiares, una amplia gama de organizaciones jurídicas y de justicia social, y cada vez más, incluyen también a guardias y funcionarios del Servicio Penitenciario.
Un funcionario que trabajó para la reducción del uso de la reclusión en aislamiento fue Tom Clements, Director Ejecutivo del Departamento de Correccionales de Colorado. Clements estaba en su casa el 19 de marzo de 2013 cuando sonó el timbre. Al abrir la puerta, recibió un disparo. Fue asesinado por Evan Ebel, que hacía menos de dos meses había sido puesto en libertad, pasando directamente del régimen en aislamiento a las calles. El periódico Colorado Independent, un medio pequeño y sin fines de lucro, fue el único medio de comunicación que vinculó el asesinato con el daño psicológico sufrido por Ebel durante su reclusión en aislamiento. Otro ex prisionero, que mantenía contacto con Ebel, reveló mensajes de texto que intercambió con él poco antes de que Ebel matara a Clements. Uno de los mensajes decía: "Me siento raro y la única forma que conozco de remediarlo es mediante el uso de la 'violencia'".
Paradójicamente, Clements estaba intentando, con éxito, reformar las políticas de reclusión en aislamiento de Colorado, a las que allí se refieren como "separación administrativa". Un año antes de su asesinato, Clements dijo a Susan Greene del Colorado Independent: "En los últimos años se ha investigado mucho en torno al confinamiento en solitario y al aislamiento, algunas investigaciones están vinculadas a los prisioneros de guerra y otras a las cárceles comunes... Los largos períodos de aislamiento pueden ser contraproducentes para estabilizar la conducta y alcanzar objetivos de rehabilitación a largo plazo". Clements estaba preocupado por la liberación directa a la comunidad de los reclusos en aislamiento, práctica que probablemente contribuyó a su asesinato. Su sucesor, Rick Raemisch, continúa llevando adelante las reformas iniciadas por Tom Clements. Raemisch se sometió a sí mismo a más de 20 horas de aislamiento y salió aún más comprometido con cambiar el sistema.
Juan Méndez, Relator Especial de Naciones Unidas sobre la Tortura, emitió en 2011 un informe especial sobre la reclusión en aislamiento en el que concluye que: "Segregación, aislamiento, separación, encierro, máxima seguridad, hoyo, Unidad de Alojamiento Especial (SHU), cualquiera que sea el nombre, los Estados deben prohibir la reclusión en solitario por ser un castigo o técnica de extorsión". Su informe completo más reciente sobre la tortura en el mundo incluye varios presuntos excesos cometidos por Estados Unidos, entre ellos, la abusiva práctica de la reclusión en aislamiento, que tiene lugar tanto en las prisiones estadounidenses en Afganistán y Guantánamo, como en las cárceles de Nueva York, Louisiana y California.
En California, los reclusos llevaron a cabo una huelga de hambre durante meses el año pasado en protesta contra la reclusión en aislamiento. La medida obtuvo amplio apoyo de la opinión pública y logró algunas de sus demandas. En Louisiana, Albert Woodfox ha permanecido en reclusión en aislamiento durante más de 42 años, tras haber sido declarado culpable de asesinar a un agente penitenciario, a pesar de la falta de toda evidencia material que lo vincule al crimen y de que testigos oculares hayan afirmado que se encontraba en otro lugar al momento del asesinato. La justicia ha determinado su liberación en tres oportunidades, la más reciente de las cuales fue apelada por el estado de Louisiana. Está previsto que un tribunal federal de apelaciones se expida pronto sobre su caso.
Varios estudios sobre el tema concluyen que quince días de reclusión en aislamiento pueden producir un daño psicológico irreversible. Desde la ONU, Méndez alega que el sistema carcelario del estado de Nueva York es excesivamente severo en su utilización del aislamiento. La Campaña por una alternativa a la reclusión en aislamiento en Nueva York (CAIC, por sus siglas en inglés) impulsa un proyecto de ley de alternativas humanas a la reclusión en aislamiento a largo plazo, llamada HALT Solitary Confinement Act. En virtud de dicho proyecto de ley, se limitaría ese tipo de reclusión a quince días, se crearían instalaciones para brindar tratamiento especial a reclusos que padezcan trastornos mentales y se permitiría más tiempo fuera de las celdas, lo que incluye el contacto con otros.
Incluso los agentes penitenciarios se están inclinando contra la reclusión en aislamiento. En Texas, Lance Lowry, presidente de la sección 3807 del Sindicato de Empleados de Correccionales de Texas, afiliado a la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, Municipales y de Condado (AFSCME, por sus siglas en inglés), redactó una carta abierta a las autoridades de las cárceles de Texas en la que los insta a reducir la aplicación de la reclusión en aislamiento, incluso entre los condenados a muerte. Lowry me dijo en el programa de noticias de "Democracy Now!": "Lo que observamos es que el uso generalizado de la reclusión en aislamiento en Texas no estaba cumpliendo con su propósito. En determinado momento, pasamos de unas 200 celdas de aislamiento a más de 8.000". La reincidencia, la violencia y los costos financieros de la encarcelación se ven incrementados por el uso de la reclusión en aislamiento.
Y lo que es más importante, se trata de tortura. Es hora de poner fin a la reclusión en aislamiento.
Amy Goodman | Democracy Now!
Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español
La vida persiste en Siria
IPS
La vida persiste en Siria
DAMASCO (IPS/Eva Bartlett)
Cualquier día de la semana, nada detiene el trajín de transeúntes, automóviles, motos y bicicletas en la Ciudad Vieja de Damasco. Los mercados están atestados de clientes que regatean con los comerciantes los precios de especias, perfumes florales, ropa o cualquier otro producto abundante en el bazar de Hamidiyah.
Al final de la histórica Via Recta, trazada en tiempos del Imperio Romano, unos niños juegan al fútbol entre las antiguas columnas.
Es el tercer año de un devastador conflicto armado interno, apoyado desde el exterior para derrocar al gobierno de Bashar al Assad. Más de 100.000 personas han muerto, la inmensa mayoría civiles, y otros dos millones se refugiaron en países vecinos. Pero Siria todavía palpita vida y esperanza.
En las estrechas calles de la Ciudad Vieja, las parejas pasean de la mano y los hombres ancianos se saludan con sonrisas y un beso en cada mejilla. La música llega desde las puertas abiertas de las antiguas casas, cuyos jardines estallan de verde. Un lechero hace el reparto en grandes cubos cargados en su bicicleta.
Pero las espaciosas viviendas, convertidas en hoteles y restaurantes, no tienen turistas. Algunos comerciantes se quejan de lo mismo: sus tiendas tienen productos, pero no los habituales compradores extranjeros.
Bassam dirige la tienda familiar de joyas y antigüedades Giovanni, cerca de la Puerta Este de la Ciudad Vieja, en una casa damascena de grandes arcos y ornamentos en madera.
"Las ventas no van muy bien por la situación. Antes venía mucha gente", dice Bassam y muestra una fotografía enmarcada en la que él aparece junto a una mujer. "Es Catherine Deneuve, la actriz francesa. Ella es my famosa", señala. Personalidades conocidas de todo el mundo solían frecuentar su tienda, insiste.
En la Mezquita de los Omeyas, los fieles rezan y se reconfortan con el ambiente fresco, mientras un muchacho practica los giros de la danza sufí. Afuera, las mujeres se sientan a la sombra del jardín con sus hijos y disfrutan de un picnic de sándwiches.
La amplia plaza que está frente a la mezquita está repleta de vendedores de alimentos y vestidos, familias paseando y niños vendiendo rosas.
Un joven vendedor de palomitas de maíz asegura que las cosas están mejorando. "La vida aquí es buena, la situación ha vuelto a la normalidad, el gobierno nos apoya. Pero mi casa está en Babbila, en las afueras de Damasco, y no puedo volver porque los rebeldes la han tomado", dice a IPS.
Casi a diario grupos armados lanzan ataques de mortero contra zonas civiles desde aldeas cercanas, como Jobar o Mliha. El 15 de abril, el fuego de mortero impactó la escuela primaria de Manar. Murió un niño y otros 62 sufrieron heridas. Esa mañana también fue bombardeado un jardín de infantes en el mismo populoso vecindario de Damasco, y tres niños pequeños fueron heridos.
El 29 de abril, esos disparos alcanzaron al instituto de estudios religiosos Bader Eddin al-Hassni. Murieron 14 estudiantes y 86 resultaron heridos, según un reporte de la agencia árabe de noticias SANA.
Una tarde, mientras esta reportera se sentaba fuera de los muros de la Ciudad Vieja, a unos 100 metros de la Puerta Este, vio pasar los destellos de disparos procedentes de Jobar, una zona controlada por grupos armados que quieren derrocar a Al Assad.
Al Midan, un distrito conocido por sus tradicionales dulces, todavía recibe clientes locales, pero sufre la misma falta de extranjeros que el resto del turismo. "Siempre traía delegaciones aquí para que probaran los dulces", dice Anas, periodista de la televisora siria. "Pero como puedes ver, ya no hay turistas".
Nagham, un estudiante universitario, dice que tampoco muchos sirios vienen ahora a Al Midan. "La gente tiene miedo porque estamos muy cerca de Yarmouk. Al Midan es seguro, pero la gente cree que los 'terroristas' de Yarmouk dispararán con morteros hacia aquí", señala.
Debido a los ataques contra la población civil, por ejemplo con coches bomba, hay retenes militares en toda la ciudad y en las zonas rurales. Mientras los soldados revisan los vehículos en busca de explosivos, el tránsito se atasca. Pero sin estos controles, aseguran las autoridades, la mortandad de civiles sería mayor.
Los habitantes de la occidental ciudad de Homs conocen de sobra los efectos de los coches bomba. La urbe estuvo dos años bajo control de grupos rebeldes, cada vez más acorralados en el casco histórico, que abandonaron el 7 de este mes en virtud de un acuerdo con el gobierno.
El 9 de abril, por ejemplo, dos de ellos detonaron en forma sucesiva en la misma calle de un barrio residencial, matando a 25 personas e hiriendo a otras 107, según medios de comunicación estatales. Y el 29 del mismo mes, otros dos coches bomba y un ataque con cohetes causaron 42 muertos.
Pero en Homs también echó a andar un movimiento de reconciliación, con combatientes abandonando las armas y optando por una solución política para el conflicto civil sirio.
En la ciudad costera de Latakia, 350 kilómetros al noroeste de Damasco y sobre el mar Mediterráneo, los desplazados internos de la norteña aldea de Kasab, un antiguo asentamiento armenio muy cercano a la frontera con Turquía, se refugian en un templo de la Iglesia Ortodoxa.
El 21 de marzo, combatientes chechenos y de otros países, afiliados a la red extremista Al Qaeda y apoyados por fuerzas especiales turcas, comenzaron a lanzar misiles desde la frontera hacia la aldea, que luego tomaron y en la que cometieron atrocidades, según testimonios.
Hay denuncias de 80 personas asesinadas. El resto de los casi 2.000 habitantes huyeron hacia Latakia y otras zonas.
"Pueden destruir nuestras casas, pero volveremos. Creemos en el ejército árabe de Siria", dice Suzy, una habitante de Kasab. "Como no pudieron encontrar a las muchachas, violaron a las ancianas. Destruyeron todo, saquearon nuestras viviendas, rompieron la estatua de la Virgen María", se lamenta.
Cuando se le pregunta su opinión acerca del presidente Al Assad, responde sin dudarlo, como muchos otros en este país. "Tenemos un líder, el doctor Bashar al Assad. Lo amamos, no queremos nada más. Lo queremos a él y queremos recuperar a Siria".
En otra zona de Latakia, una ciudad protegida por el ejército, pero atacada a la distancia con misiles, niños y adolescentes juegan en la fuente de un amplio y limpio parque, mientras hombres y mujeres se sientan, fuman sus narguiles y conversan.
Fadia, una musulmana sunita que no lleva velo, está sentada en un grupo de mujeres vestidas con y sin esa prenda religiosa. Según ella, en Latakia no hay problemas graves.
"La vida es buena y somos felices. El ejército nos protege. Amamos a nuestro presidente, a nuestro ejército y a nuestro país. Pero hay fuerzas externas que quieren destruirlo. Aquí no hay problemas entre cristianos, musulmanes, armenios y alauitas. Somos una sola familia y nadie puede separarnos", asegura enfática.
Desde este lugar, Lilly Martin, una californiana que lleva 22 años en Siria, conduce hasta su casa.
"Al principio (de las protestas contra Al Assad en 2011), hubo un brote de violencia y los manifestantes atacaban a la policía. Pero casi enseguida el pueblo de Latakia les dio la espalda. La población no acepta el alzamiento. Tenemos cristianos, musulmanes y minorías acá. Hay muy poco apoyo a los 'rebeldes', así que es una ciudad pacífica", dice.
En Homs, Latakia y Damasco, muros y puertas están decorados con grandes banderas sirias e imágenes de Al Assad. Las banderas salieron a relucir en las celebraciones de Pascua, en las bodas y otras festividades. Y, junto con las banderas, hay himnos patrióticos entonados por los celebrantes y acompañados de gritos y batir de palmas.
En Autostrad, la calle principal que lleva al vecindario damasceno de Al Mezze, un gran mural de mosaicos coloridos, trozos de azulejos y otros objetos reciclados cubre la pared exterior de una escuela y ocupa una cuadra entera.
Es el proyecto de seis artistas, conducidos por Moaffak Makhoul, quien explica el concepto.
"Lo hicimos para los niños, para arrancarles una sonrisa. Y queríamos enviar al mundo el mensaje de que los sirios amamos la vida e insistimos en vivir y en sobrevivir", sostiene.
Su mensaje contiene también un elemento político relevante. "A quienes exponen la ideología que busca eliminar al otro, el takfirismo (una corriente sunita extremista que considera como sus principales enemigos a quienes profesan otras ramas del Islam), les decimos 'no'", añade.
Cuatro adolescentes se detienen a conversar. "Aquí vivíamos bien, con seguridad. Teníamos libertad y ahora no la tenemos", dice Rehab, una de las muchachas. "Ahora no sabes quién puede ser un terrorista. Queremos que nuestro país vuelva a ser como era", agrega.
Ramez, otra adolescente, cree en cambio que "la vida está mejorando". Y Batoul apunta que "amamos a Bashar. Es una buena persona. Sabemos lo que ha hecho por nuestro país. Y antes de que todo esto empezara, vivíamos tranquilos y con seguridad", dice.
En su solitaria tienda de la Puerta Este, Bassam también es optimista. "La paz vendrá tarde o temprano; no, vendrá temprano. Damasco es una ciudad maravillosa y también lo es su pueblo".
Desde la mezquita, el muecín llama a la oración y suenan las campanas de la iglesia en una ciudad, y en un país, donde la vida continúa.
La vida persiste en Siria
DAMASCO (IPS/Eva Bartlett)
Cualquier día de la semana, nada detiene el trajín de transeúntes, automóviles, motos y bicicletas en la Ciudad Vieja de Damasco. Los mercados están atestados de clientes que regatean con los comerciantes los precios de especias, perfumes florales, ropa o cualquier otro producto abundante en el bazar de Hamidiyah.
Al final de la histórica Via Recta, trazada en tiempos del Imperio Romano, unos niños juegan al fútbol entre las antiguas columnas.
Es el tercer año de un devastador conflicto armado interno, apoyado desde el exterior para derrocar al gobierno de Bashar al Assad. Más de 100.000 personas han muerto, la inmensa mayoría civiles, y otros dos millones se refugiaron en países vecinos. Pero Siria todavía palpita vida y esperanza.
En las estrechas calles de la Ciudad Vieja, las parejas pasean de la mano y los hombres ancianos se saludan con sonrisas y un beso en cada mejilla. La música llega desde las puertas abiertas de las antiguas casas, cuyos jardines estallan de verde. Un lechero hace el reparto en grandes cubos cargados en su bicicleta.
Pero las espaciosas viviendas, convertidas en hoteles y restaurantes, no tienen turistas. Algunos comerciantes se quejan de lo mismo: sus tiendas tienen productos, pero no los habituales compradores extranjeros.
Bassam dirige la tienda familiar de joyas y antigüedades Giovanni, cerca de la Puerta Este de la Ciudad Vieja, en una casa damascena de grandes arcos y ornamentos en madera.
"Las ventas no van muy bien por la situación. Antes venía mucha gente", dice Bassam y muestra una fotografía enmarcada en la que él aparece junto a una mujer. "Es Catherine Deneuve, la actriz francesa. Ella es my famosa", señala. Personalidades conocidas de todo el mundo solían frecuentar su tienda, insiste.
En la Mezquita de los Omeyas, los fieles rezan y se reconfortan con el ambiente fresco, mientras un muchacho practica los giros de la danza sufí. Afuera, las mujeres se sientan a la sombra del jardín con sus hijos y disfrutan de un picnic de sándwiches.
La amplia plaza que está frente a la mezquita está repleta de vendedores de alimentos y vestidos, familias paseando y niños vendiendo rosas.
Un joven vendedor de palomitas de maíz asegura que las cosas están mejorando. "La vida aquí es buena, la situación ha vuelto a la normalidad, el gobierno nos apoya. Pero mi casa está en Babbila, en las afueras de Damasco, y no puedo volver porque los rebeldes la han tomado", dice a IPS.
Casi a diario grupos armados lanzan ataques de mortero contra zonas civiles desde aldeas cercanas, como Jobar o Mliha. El 15 de abril, el fuego de mortero impactó la escuela primaria de Manar. Murió un niño y otros 62 sufrieron heridas. Esa mañana también fue bombardeado un jardín de infantes en el mismo populoso vecindario de Damasco, y tres niños pequeños fueron heridos.
El 29 de abril, esos disparos alcanzaron al instituto de estudios religiosos Bader Eddin al-Hassni. Murieron 14 estudiantes y 86 resultaron heridos, según un reporte de la agencia árabe de noticias SANA.
Una tarde, mientras esta reportera se sentaba fuera de los muros de la Ciudad Vieja, a unos 100 metros de la Puerta Este, vio pasar los destellos de disparos procedentes de Jobar, una zona controlada por grupos armados que quieren derrocar a Al Assad.
Al Midan, un distrito conocido por sus tradicionales dulces, todavía recibe clientes locales, pero sufre la misma falta de extranjeros que el resto del turismo. "Siempre traía delegaciones aquí para que probaran los dulces", dice Anas, periodista de la televisora siria. "Pero como puedes ver, ya no hay turistas".
Nagham, un estudiante universitario, dice que tampoco muchos sirios vienen ahora a Al Midan. "La gente tiene miedo porque estamos muy cerca de Yarmouk. Al Midan es seguro, pero la gente cree que los 'terroristas' de Yarmouk dispararán con morteros hacia aquí", señala.
Debido a los ataques contra la población civil, por ejemplo con coches bomba, hay retenes militares en toda la ciudad y en las zonas rurales. Mientras los soldados revisan los vehículos en busca de explosivos, el tránsito se atasca. Pero sin estos controles, aseguran las autoridades, la mortandad de civiles sería mayor.
Los habitantes de la occidental ciudad de Homs conocen de sobra los efectos de los coches bomba. La urbe estuvo dos años bajo control de grupos rebeldes, cada vez más acorralados en el casco histórico, que abandonaron el 7 de este mes en virtud de un acuerdo con el gobierno.
El 9 de abril, por ejemplo, dos de ellos detonaron en forma sucesiva en la misma calle de un barrio residencial, matando a 25 personas e hiriendo a otras 107, según medios de comunicación estatales. Y el 29 del mismo mes, otros dos coches bomba y un ataque con cohetes causaron 42 muertos.
Pero en Homs también echó a andar un movimiento de reconciliación, con combatientes abandonando las armas y optando por una solución política para el conflicto civil sirio.
En la ciudad costera de Latakia, 350 kilómetros al noroeste de Damasco y sobre el mar Mediterráneo, los desplazados internos de la norteña aldea de Kasab, un antiguo asentamiento armenio muy cercano a la frontera con Turquía, se refugian en un templo de la Iglesia Ortodoxa.
El 21 de marzo, combatientes chechenos y de otros países, afiliados a la red extremista Al Qaeda y apoyados por fuerzas especiales turcas, comenzaron a lanzar misiles desde la frontera hacia la aldea, que luego tomaron y en la que cometieron atrocidades, según testimonios.
Hay denuncias de 80 personas asesinadas. El resto de los casi 2.000 habitantes huyeron hacia Latakia y otras zonas.
"Pueden destruir nuestras casas, pero volveremos. Creemos en el ejército árabe de Siria", dice Suzy, una habitante de Kasab. "Como no pudieron encontrar a las muchachas, violaron a las ancianas. Destruyeron todo, saquearon nuestras viviendas, rompieron la estatua de la Virgen María", se lamenta.
Cuando se le pregunta su opinión acerca del presidente Al Assad, responde sin dudarlo, como muchos otros en este país. "Tenemos un líder, el doctor Bashar al Assad. Lo amamos, no queremos nada más. Lo queremos a él y queremos recuperar a Siria".
En otra zona de Latakia, una ciudad protegida por el ejército, pero atacada a la distancia con misiles, niños y adolescentes juegan en la fuente de un amplio y limpio parque, mientras hombres y mujeres se sientan, fuman sus narguiles y conversan.
Fadia, una musulmana sunita que no lleva velo, está sentada en un grupo de mujeres vestidas con y sin esa prenda religiosa. Según ella, en Latakia no hay problemas graves.
"La vida es buena y somos felices. El ejército nos protege. Amamos a nuestro presidente, a nuestro ejército y a nuestro país. Pero hay fuerzas externas que quieren destruirlo. Aquí no hay problemas entre cristianos, musulmanes, armenios y alauitas. Somos una sola familia y nadie puede separarnos", asegura enfática.
Desde este lugar, Lilly Martin, una californiana que lleva 22 años en Siria, conduce hasta su casa.
"Al principio (de las protestas contra Al Assad en 2011), hubo un brote de violencia y los manifestantes atacaban a la policía. Pero casi enseguida el pueblo de Latakia les dio la espalda. La población no acepta el alzamiento. Tenemos cristianos, musulmanes y minorías acá. Hay muy poco apoyo a los 'rebeldes', así que es una ciudad pacífica", dice.
En Homs, Latakia y Damasco, muros y puertas están decorados con grandes banderas sirias e imágenes de Al Assad. Las banderas salieron a relucir en las celebraciones de Pascua, en las bodas y otras festividades. Y, junto con las banderas, hay himnos patrióticos entonados por los celebrantes y acompañados de gritos y batir de palmas.
En Autostrad, la calle principal que lleva al vecindario damasceno de Al Mezze, un gran mural de mosaicos coloridos, trozos de azulejos y otros objetos reciclados cubre la pared exterior de una escuela y ocupa una cuadra entera.
Es el proyecto de seis artistas, conducidos por Moaffak Makhoul, quien explica el concepto.
"Lo hicimos para los niños, para arrancarles una sonrisa. Y queríamos enviar al mundo el mensaje de que los sirios amamos la vida e insistimos en vivir y en sobrevivir", sostiene.
Su mensaje contiene también un elemento político relevante. "A quienes exponen la ideología que busca eliminar al otro, el takfirismo (una corriente sunita extremista que considera como sus principales enemigos a quienes profesan otras ramas del Islam), les decimos 'no'", añade.
Cuatro adolescentes se detienen a conversar. "Aquí vivíamos bien, con seguridad. Teníamos libertad y ahora no la tenemos", dice Rehab, una de las muchachas. "Ahora no sabes quién puede ser un terrorista. Queremos que nuestro país vuelva a ser como era", agrega.
Ramez, otra adolescente, cree en cambio que "la vida está mejorando". Y Batoul apunta que "amamos a Bashar. Es una buena persona. Sabemos lo que ha hecho por nuestro país. Y antes de que todo esto empezara, vivíamos tranquilos y con seguridad", dice.
En su solitaria tienda de la Puerta Este, Bassam también es optimista. "La paz vendrá tarde o temprano; no, vendrá temprano. Damasco es una ciudad maravillosa y también lo es su pueblo".
Desde la mezquita, el muecín llama a la oración y suenan las campanas de la iglesia en una ciudad, y en un país, donde la vida continúa.
15 may 2014
Los sindicatos turcos llaman a la huelga por la muerte de los mineros en Soma
Los sindicatos turcos llaman a la huelga por la muerte de los mineros en Soma
Las tareas de rescate continúan en la mina de carbón, aunque desde el miércoles no se ha sacado a ningún trabajador vivo
GRETTEL REINOSO Estambul 15 MAY 2014 -
La tensión aumenta en Turquía en torno a la tragedia de la mina de Soma (Aanatolia) cuando han transcurrido más de 40 horas desde la explosión en un yacimiento de carbón que ha provocado la muerte de 282 trabajadores en la mayor tragedia minera del país. Mineros y vecinos voluntarios intentan esta mañana rescatar a los obreros de la asfixia por monóxido de carbono, que continúa cobrándose vidas. Los sindicatos de la función pública han convocado para hoy una jornada de huelga para denunciar la responsabilidad y la negligencia del Gobierno en "la masacre de Soma". Las protestas se suceden. Esta mañana, la policía ha reprimido con gas lacrimógeno a los 20.000 manifestantes que protestaban por lo ocurrido en la ciudad de Esmirna.
Mientras nuevos cadáveres emergen por la boca de la mina, las esperanzas disminuyen para los que continúan atrapados y sus desesperados familiares, que se congregan en los alrededores. “No se ha sacado a ningún trabajador vivo en las últimas 12 horas”, ha declarado el ministro de Energía, Taner Yildiz. “Abajo podrían quedar aún unas 350 personas”, explicó a la prensa local este jueves un minero y participante voluntario en las tareas de rescate. Las cifras oficiales hablan solo de varias docenas de sepultados. “Hay mucho humo ahí dentro, en un lugar ves cuatro o cinco cuerpos, en otro rincón hay unos 10”, agregó.
Están siendo horas de dolor y tensión para toda Turquía, donde aumenta la indignación popular. “Cientos de nuestros hermanos trabajadores en Soma han sido condenados a muerte desde el principio, al ser obligados a trabajar en tan brutales procesos de producción para adquirir el máximo de ganancias”, reza una declaración de varios sindicatos, que han hecho un llamamiento a la huelga este jueves.
“Llamamos a los trabajadores y a los amigos de los trabajadores a levantarse hoy por nuestros hermanos en Soma”, dice el comunicado sindical, en el que se insta también a vestir de negro en luto por las víctimas.
“Hoy, muchos sindicatos están de huelga, pero no todos, aunque deberían estarlo”, dice a EL PAÍS Didem Kül, militante del Partido Comunista de Turquía. “Ayer (miércoles) participé de las protestas en Taksim, había miles de personas y la policía respondió con violencia. Fui a condenar los asesinatos de Soma, pero no estaba segura de que el próximo no fuese el mío", comenta.
"Hay cientos de trabajadores muertos en horribles condiciones y el estado le pagará 1.000 liras (352 euros) a cada familia, cuando hace solo un par de meses se supo que andaban escondiendo millones de dólares procedentes de la corrupción en cajas de zapatos”, declara Kül. Crecen los sentimientos de ira en un país que ha vivido una década de rápido crecimiento económico, pero que sigue entre los primeros puestos de las listas de accidentes laborales en Europa y en el mundo, y en especial en el sector minero.
En la tarde del miércoles, el primer ministro Recep Tayip Erdogan, fue abucheado por una multitud indignada en la localidad de Soma, que luego arremetió contra la fachada de la sede del partido del mandatario (AKP). Ha habido manifestaciones en múltiples ciudades turcas, que han sido dispersadas con cañones de agua y gases lacrimógenos. En varios puntos estratégicos de Estambul, como las estaciones de metro y las plazas, grupos de jóvenes se tiraban ayer al suelo, representando a los mineros muertos de Soma, con carbones y cascos amarillos.
Las tareas de rescate continúan en la mina de carbón, aunque desde el miércoles no se ha sacado a ningún trabajador vivo
GRETTEL REINOSO Estambul 15 MAY 2014 -
La tensión aumenta en Turquía en torno a la tragedia de la mina de Soma (Aanatolia) cuando han transcurrido más de 40 horas desde la explosión en un yacimiento de carbón que ha provocado la muerte de 282 trabajadores en la mayor tragedia minera del país. Mineros y vecinos voluntarios intentan esta mañana rescatar a los obreros de la asfixia por monóxido de carbono, que continúa cobrándose vidas. Los sindicatos de la función pública han convocado para hoy una jornada de huelga para denunciar la responsabilidad y la negligencia del Gobierno en "la masacre de Soma". Las protestas se suceden. Esta mañana, la policía ha reprimido con gas lacrimógeno a los 20.000 manifestantes que protestaban por lo ocurrido en la ciudad de Esmirna.
Mientras nuevos cadáveres emergen por la boca de la mina, las esperanzas disminuyen para los que continúan atrapados y sus desesperados familiares, que se congregan en los alrededores. “No se ha sacado a ningún trabajador vivo en las últimas 12 horas”, ha declarado el ministro de Energía, Taner Yildiz. “Abajo podrían quedar aún unas 350 personas”, explicó a la prensa local este jueves un minero y participante voluntario en las tareas de rescate. Las cifras oficiales hablan solo de varias docenas de sepultados. “Hay mucho humo ahí dentro, en un lugar ves cuatro o cinco cuerpos, en otro rincón hay unos 10”, agregó.
Están siendo horas de dolor y tensión para toda Turquía, donde aumenta la indignación popular. “Cientos de nuestros hermanos trabajadores en Soma han sido condenados a muerte desde el principio, al ser obligados a trabajar en tan brutales procesos de producción para adquirir el máximo de ganancias”, reza una declaración de varios sindicatos, que han hecho un llamamiento a la huelga este jueves.
“Llamamos a los trabajadores y a los amigos de los trabajadores a levantarse hoy por nuestros hermanos en Soma”, dice el comunicado sindical, en el que se insta también a vestir de negro en luto por las víctimas.
“Hoy, muchos sindicatos están de huelga, pero no todos, aunque deberían estarlo”, dice a EL PAÍS Didem Kül, militante del Partido Comunista de Turquía. “Ayer (miércoles) participé de las protestas en Taksim, había miles de personas y la policía respondió con violencia. Fui a condenar los asesinatos de Soma, pero no estaba segura de que el próximo no fuese el mío", comenta.
"Hay cientos de trabajadores muertos en horribles condiciones y el estado le pagará 1.000 liras (352 euros) a cada familia, cuando hace solo un par de meses se supo que andaban escondiendo millones de dólares procedentes de la corrupción en cajas de zapatos”, declara Kül. Crecen los sentimientos de ira en un país que ha vivido una década de rápido crecimiento económico, pero que sigue entre los primeros puestos de las listas de accidentes laborales en Europa y en el mundo, y en especial en el sector minero.
En la tarde del miércoles, el primer ministro Recep Tayip Erdogan, fue abucheado por una multitud indignada en la localidad de Soma, que luego arremetió contra la fachada de la sede del partido del mandatario (AKP). Ha habido manifestaciones en múltiples ciudades turcas, que han sido dispersadas con cañones de agua y gases lacrimógenos. En varios puntos estratégicos de Estambul, como las estaciones de metro y las plazas, grupos de jóvenes se tiraban ayer al suelo, representando a los mineros muertos de Soma, con carbones y cascos amarillos.
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