13 jul 2014

Putin confía en que empresas rusas ayuden a modernizar el sector energético de Argentina

ARGENTINA Y RUSIA RENUEVAN SU ACUERDO NUCLEAR
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, confía en que compañías rusas ayuden a la Argentina en la modernización de su sector energético, según él mismo manifestó el sábado en Buenos Aires.
“Confiamos mucho en que nuestras empresas participen activamente en el programa de modernización de las capacidades generadoras y en la construcción de nuevas centrales eléctricas en la República de Argentina”, declaró el mandatario ruso tras reunirse con su homóloga,Cristina Kirchner.
El grupo ruso Power Machines, según Putin, está dispuesto a participar en la modernización de la central hidroeléctrica argentino-uruguaya de Salto Grande; y la empresa de electricidad Inter RAO planea implicarse en el proyecto de represa Chihuido 1, de 637 MW, evaluado en dos mil millones de dólares.
El presidente recordó que la Argentina produce más del 20% de su energía hidroeléctrica con maquinaria rusa.
La compañía Power Machines, dijo, suministra turbinas por valor de 19.000 millones de dólares para la represa Punta Negra, en la provincia argentina de San Juan, se ofrece para modernizar la represa binacional de Salto Grande y estudia participar en la construcción de un complejo hidroeléctrico en la Patagonia argentina.
Durante la visita de Putin a Buenos Aires, las partes suscribieron un nuevo acuerdo intergubernamental sobre el uso pacífico de la energía nuclear, en sustitución del anterior acuerdo que expiró en diciembre de 2012.
“Confiamos en que sentará una base sólida para colaborar estrechamente en este ámbito”, señaló el presidente ruso.
El documento, en el que estamparon sus firmas el ministro de Planificación Federal de Argentina, Julio De Vido, y el director general de la corporación estatal rusa Rosatom, Serguéi Kirienko, apunta a fomentar la cooperación en las más diversas materias, como la construcción de centrales nucleares, los proyectos de investigación conjuntos o la producción de isótopos de uso industrial y medicinal.
Putin destacó que Rusia posee en materia nuclear avanzadas tecnologías que responden a los más rigurosos estándares de seguridad y medioambientales. También recordó que Rosatom participa en licitaciones para construir la central nuclear argentina Atucha III.
El presidente ruso realiza desde el viernes una gira por Latinoamérica que incluye visitas a Cuba, Nicaragua, Argentina y Brasil.

Banco vaticano en plena reforma

BLOQUEÓ CUENTAS, ELIMINÓ CLIENTES Y BAJÓ SU GANANCIA (???)


jul 9 2014


El banco vaticano bloqueó las cuentas de más de 2.000 clientes y puso fin a unas 3.000 "relaciones con clientes" como parte de un proceso de limpieza que prácticamente anuló sus ganancias, según mostró ayer su balance económico para 2013.

VATICANO REUTERS, ANSA Y AFP  


El Instituto para las Obras de la Religión (IOR), conocido como el "banco vaticano", se ha visto afectado por años de escándalos y está a punto de ser reestructurado con un nuevo presidente y un nuevo consejo de administración.

Todas salvo unas 400 de las 3.000 cuentas cerradas estaban "inactivas" con balances pequeños y habían estado así durante años.

Otras 359 relaciones con clientes se van a finalizar después de que empleados y expertos externos determinaran que no cumplían con los criterios para tener cuentas en el banco, que tiene unos 15.500 clientes, algunos con más de una cuenta.

El propósito expresado por el banco es gestionar el dinero para la Iglesia, órdenes religiosas, entidades benéficas y empleados del Vaticano.

El balance mostró que el proceso de limpieza que está en marcha, iniciado por su presidente Ernst von Freyberg por orden del papa Francisco, ha implicado un alto costo financiero, sobre todo por librar al IOR de algunas inversiones dudosas.

Las ganancias en 2013 cayeron hasta 2,9 millones de euros (4 millones de dólares) desde los 86,6 millones de euros (119 millones de dólares) en 2012.



El Vaticano había anticipado que las cifras de 2013 serían malas. Freyberg dijo en un comunicado que había "procedido con tolerancia cero ante cualquier actividad sospechosa" y que el "doloroso pero muy necesario proceso había abierto la puerta a un futuro nuevo y descargado del IOR".

La segunda fase de renovación del instituto, que será anunciada formalmente hoy, se basará en las prácticas de transparencia en la gestión.

La reforma de la controvertida gestión de las finanzas del Vaticano es uno de los mayores desafíos para el Papa, que prometió tras su elección en marzo de 2013 poner orden en el IOR, instaurando controles más estrictos en esta institución conocida por su opacidad y su implicación en varios escándalos de blanqueo de dinero.

Golpe de estado en Honduras y neoliberalismo

Golpe de estado en Honduras y neoliberalismo

Por Ricardo Arturo Salgado
8 julio 2014 |
entenares de militantes y simpatizantes del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) y del partido Libertad y Refundación (LIBRE) colmaron este sábado la Plaza Francisco Morazán para conmemorar 5 años del fatídico golpe de Estado que rompió el orden constitucional en Honduras el 28 de junio de 2009. Foto: AP (Archivo).
Centenares de militantes y simpatizantes del Frente Nacional de Resistencia Popular y del partido Libertad y Refundación colmaron la Plaza Francisco Morazán para conmemorar 5 años del fatídico golpe de Estado que rompió el orden constitucional en Honduras el 28 de junio de 2009. Foto: AP (Archivo).
Han transcurrido cinco años desde que los militares hondureños perpetraran, en complicidad con las elites poderosas de Honduras, un nuevo Golpe de Estado. Bajo, al menos, la mirada complaciente, y la dirección activa de los conspiradores norteamericanos, se llevó adelante una acción violenta que, además de terminar con un gobierno constitucional legítimo, electo por las mayorías, marco el inicio de una nueva era en nuestro continente, y marco de forma dramática la vida de este pequeño país centroamericano. Hablamos mucho a lo largo de estos años, y no son pocas las voces que esgrimen la frase fatal “olvidemos ese golpe, ya pasó”; palabras terribles que buscan inyectarnos amnesia, y con ello doblar una página que, desde cualquier punto de vista, merece mucho estudio, muchos debates, y, sobre todo, entendimiento cabal de que sucedió y porque sucedió. Renunciar a esa verdad histórica tendrá, más temprano que tarde, consecuencias aún más devastadoras y a una escala aún mayor. Por esa razón, es imperativo abrir el debate, plantear nuestras ideas sobre las posibles causas y quiénes son los beneficiados.
Antes de avanzar debemos reconsiderar algunas cosas que damos por sentadas; una de las más peligrosas es creer que los golpes de estado son “anomalías” que se dan al interior de la democracia burguesa, de manera más o menos coyuntural. Por otro lado, hemos creado un molde en el que se brindan rasgos que caracterizan un Golpe de Estado. En cualquier caso, la tendencia a conceptualizarlos, nos ha llevado a una generalización peligrosa, que nos bloquea muchas opciones de análisis, ignorando de esta forma el desarrollo histórico que se produce en cada momento. Así, los Golpes de Estado de los años sesenta mostraron particularidades que ya no existían en los setenta, y dentro de la ola de retorno a la democracia electoral burguesa en Latinoamérica en los ochenta, también se presentaron actos muy propios de estos fenómenos.
Si analizamos un poco, los golpes de estado vienen siempre cargados con dos aspectos fundamentales, altos niveles de violencia y cambios económicos radicales dentro del sistema capitalista mismo. A medida, se readecuan las fuerzas, la “normalidad” nunca retorna a su estado previo, y cambios mayores se han producido, generalmente en contra de las sociedades afectadas. Puesto que la institucionalidad burguesa no responde per se a la sociedad misma, sino a los intereses de una clase dominante específica, así como de empresas transnacionales, debemos sería conveniente discutir si realmente la acción golpista se produce contra una institucionalidad que, a todas luces, le resulta favorable sin necesidad de cambiar nada.
De este modo, los golpes de estado se producen contra la sociedad que cargará con el peso de los cambios que serán impuestos, y pueden producirse con niveles variables de violencia y represión, pero tienden siempre a transformar radicalmente la economía del país afectado.
Otro asunto vital radica en el contexto internacional en que se produce un golpe de estado; en general parece evidente que la ejecución en un país de una acción de este tipo altera drásticamente las condiciones y la correlación de fuerzas en el ámbito de las relaciones entre países. También debe tomarse en consideración que una vez desencadenada la ejecución de esta acción, no existe la marcha atrás como variable posible. Ahora estos actos virulentos tienen un beneficiario permanente cuyo control hegemónico no está en discusión, por ahora: el sistema capitalista, la ideología neoliberal y el dogma del libre mercado.
El Golpe de Estado en Honduras, puso, sin duda, en estado de desconcierto y alarma a la mayoría de la comunidad internacional, pero a nivel interno, los resultados fueron catastróficos, pues la violencia cumplió su propósito de crear las condiciones de conmoción necesarias para dar lugar a la profundización de medidas neoliberales, en un país en el que el modelo avanzaba sin tropiezos. Además, las consecuencias a nivel de la discusión dejaron muchos cabos sueltos, y no fuimos capaces hasta ahora, de elaborar una tesis que nos permita entender lo que nos hicieron.
Uno de los problemas siempre es encontrar ejemplos útiles para entender lo propio; al fin y al cabo, tuvimos varios intentos de golpe de estado en América Latina en la primera década del siglo XXI. Uno de ellos, el de Venezuela en el año 2002, podría tener más explicaciones que lo que en primera instancia percibimos. Eso se debe principalmente a que todo se consumó, y luego, en horas, fue derrotado. Basta ver los videos y leer los testimonios de aquel momento, especialmente la declaración de medidas a tomarse de forma inmediata por Pedro Carmona y sus secuaces, las que no iban destinadas solamente a desmontar todos los avances alcanzados durante la gestión del presidente Hugo Chávez, sino también a imponer medidas económicas más terribles que las que existían antes de 1998. En ese intento fallido se forjo una escuela de perfeccionamiento de Golpes de Estado en América Latina, los que dejaron de ser “anomalías” sistémicas para siempre.
Es posible que ahora mismo, debamos considerar que los Golpes de Estado, duros o blandos, sean parte del libreto para la imposición del dogma de Libre Mercado, gracias a los largos periodos de conmoción que pueden causar entre la población y sus sectores académicos e intelectuales muchos de los que, aunque están comprometidos con las luchas de las mayorías, no mantienen un nivel orgánico adecuado, situación agravada por la falta de estudio o el dogmatismo extremo de grupos llamados a ser consecuentes con el proceso revolucionario. En ese sentido, la lógica del pragmatismo nos orilla a análisis muy precarios de la realidad, y a grandes dificultades para entender lo que hace el enemigo.
El abordaje de este tema nos llevará a plantear muchas ideas, que no son necesariamente correctas, pero pretenden plantear un debate sobre el accionar del enemigo, así como el análisis preciso de las coyunturas en nuestros países. En Honduras, hemos pasado mucho tiempo en la discusión sobre si tuvimos un golpe de estado o una sucesión constitucional (figura inexistente en las leyes del país), mientras discurría este debate estéril se aplicaban las medidas económicas más atroces de nuestra historia. Hoy las heridas se multiplican mucho más rápido que nuestra propia capacidad de asimilación de las mismas.

China impulsará el ingreso de Argentina al bloque de los BRICS

China impulsará el ingreso de Argentina al bloque de los BRICS

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Horas antes de que una comitiva China del más alto nivel desembarque en el país, funcionarios del país asiático adelantaron que apoyarán el ingreso de la Argentina al grupo de potencias emergentes denominado BRICS. “El BRICS va a favorecer a los países en vías de desarrollo y los de mercados emergentes bajo las actuales circunstancias, para intensificar su unidad y capacidad de colaboración entre sí, aportando a la inclusión, apertura y estabilidad de la economía y financiamiento del mundo”, sostuvo Li Baorong, subdirector general de América Latina y el Caribe de la Cancillería china, según publicó Tiempo Argentino.
En declaraciones a la agencia Télam, el funcionario agregó que “bajo este mecanismo de la unidad a través de consultas, China mantendrá una actitud abierta tanto sobre la cooperación como en el aumento de sus miembros, en este caso Argentina”.
El BRICS es un acrónimo que identifica a Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, el último país que se sumó al grupo.
Las declaraciones del alto funcionario en Beijing se producen pocos días antes de que el presidente chino, Xi Jinping, llegue a la Argentina en visita oficial acompañado por un centenar de empresarios. Precisamente, en el encuentro que Xi mantendrá con la presidenta Cristina Fernández se trataría la multimillonaria inversión china en dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz (denominadas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic), y la modernización del ferrocarril Belgrano Cargas.
“Las empresas chinas tienen la voluntad de participar en la cooperación de infraestructura en un país como Argentina”, afirmó el funcionario, desde la sede de la Cancillería china.
“Por tal razón, las empresas e instituciones financieras de ambas partes están realizando activas negociaciones para lograr el acuerdo final de cooperación de estos proyectos y así iniciar las obras”, explicó.
Li aseguró que China tiene “mucha experiencia” en infraestructura de represas, ferrocarriles de alta velocidad y carreteras, al tiempo que cuenta “con alta tecnología y capacidad de finalización de obra, así como experiencia en administración”.
“Lo importante –finalizó– es elevar la capacidad de la construcción de la infraestructura en América Latina y el Caribe”, porque en el futuro este será otro punto alto de la cooperación.

12 jul 2014

Sionismo nazi: Las ironías de la historia

Entre los años 2006-2007 la autora de este relato viajó a Israel y a los ‘Territorios Palestinos Ocupados’ como parte de lo que llama “un reporteo personal”. Este texto ha sido extraído del original, más extenso, para este suplemento especial.
Hace ya cuatro años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir esta carta. Pero es tan grande todo lo vivido, que no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema, creí saber y entender algo del “conflicto” y de la “causa”, pero nada se asemeja a vivirlo.
No hay libro que uno lea ni imágenes que uno vea, que puedan graficar lo que sucede. Uno puede ser un “experto”, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a comprender el lento genocidio que ocurre en esas tierras.
Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y, entonces, cualquiera que condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de “Conflicto en Medio Oriente” al que entré como invitada a unas cuantas horas de Tel Aviv (capital de Israel). A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: “Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI”. Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre.
Ahí está el primer gran error. El holocausto judío nos avergüenza como especie. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: La indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi, ¿verdad?
¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que, en silencio, se masacrara a los palestinos?
¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos, detrás del muro, esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judío hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de una lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aún ¿Las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos, como un carnet imborrable, que les autoriza entrar aJerusalén? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judíos fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos.
¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas?
Ahí está el primer error que los judíos sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Sé que esta carta bastará para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo?
Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo, apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección.
Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias. Tanto me enamoré de la “causa”, que a los 19 años estuve a punto de irme a un kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para ese pueblo. Enamorada de “la causa” y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto.
Veinte años después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los ’70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, si no fuera por “el alto costo humano que representa”. Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados y su intimidad. Pero también vi los restos de casas bombardeadas, que se levantan en medio de los verdes sembradíos del kibutz como trofeo a la reconquista de la “tierra prometida”.
A un lado, la lechería con vacas ultra desarrolladas y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy, tras el muro, en esos ghettos árabes que los sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judíos de la Alemanianazi.
Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los ’40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitleren sus despampanantes juegos olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé, incluso, algún texto que describe la casa de Townley enSantiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterráneo de su casa, el servicio de inteligencia torturaba a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.
No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judío y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.
La “tierra prometida” es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. A puñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelíes que deciden qué puede entrar y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estratégicamente, te permite matar de hambre, lentamente, a quienes están adentro.
Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila entre dos rejas, como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo, detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo.
Si la panadería quedó al otro lado del checkpoint, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, sólo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer.
Belén es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor.
La plaza de Belén, enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belén, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto, entonces, es ir a Nazareth, hermoso en la pulcritud israelí y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazareth, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel.
La plaza de Belén se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo. No tienen trabajo, no pueden salir a buscarlo tampoco. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando y compartiendo algún café con cardamomo.
Te paseas en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos diez mesoneros, sentados en la barra, te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas que sólo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho a salir, ni a moverse. Están presos en su propia casa, esperando.
Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús.
Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: Simplemente, un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado.
Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te instalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre. No asfixiado.
Vivirás arriba de varias familias en una habitación, sitiado a pocos metros por el muro que te encañona con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera “conocer tu realidad”.
Decidí salir de Belén, angustiada, amargada… aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno.
Llegamos a Beit Jala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el checkpoint. Entramos al mejor hotel de la ciudad, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías.
Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Beit Jala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros, omitiendo un rato el caudal de incomprensiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Decidimos bajar a comer. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto sólo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de “very tipical food” en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes.
Nos instalamos en el hermoso salón contiguo. Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. Él no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Beit Jala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos.
Cómo sobrevivía, cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación. La conversa cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de un día de funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño muerto de susto. Como un comandante derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad.
No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohibido y, aunque los “territorios palestinos” dan con Jordania, la frontera también es de los judíos.
Por Paola Dragnic
36 años, venezolana de ascendencia yugoslava, es licenciada en Comunicación Social de laUniversidad de Chile.
FotografíaOscar GTO/Flickr
El Ciudadano Nº102, segunda quincena mayo 2011