1 nov 2014

Monsanto compró Blackwater, el mayor ejercito mercenario del mundo

BWNARGENTINA – Si algo le faltaba a la nefasta corporación Monsanto era un ejercito oficial de asesinos a sueldo. Monsanto YA ES la corporación “Umbrella” de Resident Evil, pero en el mundo real. Controla el suministro de alimentos, comparte financistas con la industria farmacéutica y fabrica armas nucleares y biológicas. Así lo revela un reporte de Jeremy Scahill para The Nation donde expone que el ejército mercenario más grande del planeta, (conocido antes como Xe Services y, más recientemente, “Academi”).

blackwater

El “servicio” criminal de inteligencia Blackwater fue vendido a la corporación transnacional Monsanto. Tras incontables denuncias internacionales por violaciones a la Ley, y habiendo adquirido fama por sus masacres de civiles en Irak y otros países, Blackwater cambió su nombre en el año 2009. No obstante, continua siendo el mayor contratista privado del Departamento de Estado de Norteamérica, como una agencia secreta de “servicios de seguridad” que practica terrorismo de Estado dándole al gobierno la posibilidad de negarlo.
¿Por qué las cacerolas no sirven?
Political Blind Spot denunció que: “Muchos agentes de la CIA y ex militares trabajan para Blackwater o compañías relacionadas, las cuales buscan desviar la atención de su mala reputación y obtener cuantiosos beneficios comerciales. Estos mercenarios venden sus servicios que van desde información ilegal hasta inteligencia de infiltración, lobbismo político y entrenamiento paramilitar – para gobiernos, bancos y corporaciones multinacionales. Acorde a Scahill, los negocios con Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como el Barclays o el Deutsche Bank, se canalizan a través de dos empresas cuyo propietario es Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Estos organismos comparten funcionarios y directores con Blackwater.
Uno de los directores llamado Cofer Black, quien se hizo famoso por su brutalidad como dirigente de la CIA, fue quien hizo contacto con Monsanto en el año 2008 siendo cabeza de Total Intelligence. Monsanto contrató sus servicios para espiar e infiltrar organizaciones de derechos humanos, de animales, y actividades anti-transgénicas (además de ejercer control sobre otras corporaciones biotecnológicas y farmacéuticas).
La corporación Monsanto no sólo asesina personas con sus productos químicos, sino también a balazos y mediante “accidentes”. Sus victimas son periodistas, activistas, políticos y cualquiera que suponga un obstáculo para sus planes de expansión. Al ser contactado por Scahill, el ejecutivo Kevin Wilson de Monsanto rehusó hacer comentarios, pero más tarde se confirmó a The Nation que Monsanto contrató a Total Intelligence durante 2008 y 2009, según la corporación “sólo para efectuar un seguimiento de información pública, de sus opositores”.
El ejecutivo de Monsanto también proclamó que Total Intelligence era una “entidad totalmente separada de Blackwater”. Pero Scahill tiene copias de correos electrónicos de Cofer Black, emitidos luego de la reunión con Wilson de Monsanto, donde se explica a otros ex agentes de la CIA, utilizando casillas de Blackwater, que la discusión con Wilson decantó en la suposición de que Total Intelligence se convirtió en “el brazo de inteligencia de Monsanto”, “para espiar activistas y otras acciones, como integrar legalmente a estos grupos”. Monsanto pagó a Blackwater 127.000 dólares en 2008 y $ 105.000 en 2009.
No resulta sorprendente que una corporación extensamente dedicada a la ciencia de la muerte como Monsanto, que se dedicó desde sus inicios a producir venenos tóxicos como el Agente Naranja, los PCB (bifenilos policlorados), pesticidas, hormonas, semillas modificadas genéticamente, e incluso la bomba atómica, se asocie con otra empresa de asesinos y mercenarios.
Los inicios de la relación Bill Gates y Monsanto
Casi simultáneamente con la publicación de este artículo en The Nation, la organización de agricultores orgánicos Vía Campesina reportó que la Fundación Bill y Melinda Gates compró 500.000 acciones de Monsanto, pagando más de $ 23 millones de dólares, lo cual es una acción que destruye la mascara de “filantropía” . Otra asociación entre criminales que no fue inesperada.
Bill Gates controla más de 90 por ciento del mercado de patentes en el mundo de la computación, además de promocionar y financiar campañas de vacunación para laboratorios genocidas, y siendo responsable de experimentación ilegal con fármacos en países subdesarrollados, mientras Monsanto controla el 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas y semillas comerciales a nivel global, habiendo fundado Pharmacia, hoy de Pfizer.
En otras palabras no existen peores monopolios en el sector industrial, ni tampoco tan vastos. La propia existencia de estas entidades implica que la Tierra es subyugada por un régimen financiero totalitario el cual es en si mismo niega el principio de “competencia de libre mercado”. Tanto Gates como Monsanto son extremadamente agresivos defendiendo sus monopolios mal habidos.
Siguiendo ordenes de la familia Rothschild, tanto Gates como Monsanto se dedican a destruir la agricultura orgánica en todo el mundo, lo cual tuvo inicio, principalmente, mediante la “Alianza para una Revolución Verde en África” ​​(AGRA), que operó como un caballo de Troya para privar a los campesinos africanos pobres de sus semillas tradicionales sustituyéndolas por semillas transgénicas. Para ello, la Fundación contrató a Robert Horsch en 2006, quien fuera director de Monsanto. Ahora Gates obtiene grandes ganancias obedeciendo las políticas de despoblación impulsadas por la banca sionista global.

Retrato de una revuelta

LOS GRANDES GANADORES DEL 26 DE OCTUBRE

Los jóvenes construyeron su propio relato y con él atacaron las visiones más extendidas sobre su desidia. Dieron vuelta un plebiscito que parecía perdido con argumentos sólidos y una fuerte capacidad de movilización, y dibujaron un fenómeno con horizonte todavía incierto.


PLEBISCITO
No a la baja. Foto Artigas Pessio
Ahora es domingo de nochecita y los resultados del plebiscito liberan una alegría que horas atrás parecía perdida. Una multitud de jóvenes toma la esquina de Eduardo Acevedo y Rodó, en Montevideo, la esquina del Iava. Se agota la cerveza y suena la plena. Muchos otros copan otras esquinas de todo el país. Se siente el olor a primavera: la propuesta de bajar la edad de imputabilidad no prosperó. Ganó el No. Y a pesar del alto porcentaje de votación del Sí, el resultado se ve como un gran triunfo, porque la batalla parecía perdida desde el comienzo y se logró el objetivo primordial: detener el avance de esta propuesta al menos en el plano legislativo. Pero la tarea de pelear contra el discurso recién empieza. ¿Qué es este movimiento? Las respuestas no llegarán todavía, y la incertidumbre aumenta la potencialidad de lo que vendrá.
EL DESPERTAR. La historia tuvo miles de protagonistas pero sólo algunos de ellos se encargarán de hilvanar el relato desde distintos puntos del país. Sin intenciones de romper la monótona (y ojalá pronto obsoleta) tradición centralista que acompaña nuestra historia, empecemos por Montevideo. Varios integrantes de la Comisión No a la Baja se reencuentran en el mismo local perteneciente al Pit-Cnt en el que esperaron los resultados y festejaron el domingo. La calle ya luce limpia. Pasaron los festejos, y ahora es tiempo de balance y proyección. Recordemos cómo surgió el movimiento: primero fue el “algo hay que hacer”. Desde aquella primera reunión en el local del Comité de los Derechos del Niño, en 2011– cuando comenzó la recolección de firmas para plebiscitar la propuesta en cuestión–, quedó en evidencia la heterogeneidad de lo que se gestaba tras la preocupación. Por eso una de las primeras cosas que se definieron fue el carácter apartidario del grupo. Luego llegaron otras búsquedas: “Como había gente de todos los partidos y de orígenes muy diversos, la construcción del discurso en común fue uno de los primeros desafíos. Ahí decidimos elaborar un documento, para que todos pudieran difundir y replicar ese discurso sintiéndolo como propio”, cuenta Fabiana, una de las caras más visibles durante la campaña y una de las voceras del grupo. Se crearon y fortalecieron las redes sociales, la página web, las redes de contacto, y se empezó con los talleres. La victoria final alimenta el riesgo de pensar en una organización gloriosa, sin contradicciones, pero Federico, otro de los voceros, matiza al respecto: “Está bueno reconocer que tampoco fue que todos los años estuvo súper legitimada la Comisión No a la Baja. Hubo idas y vueltas. Con el triunfo capaz que todo es color de rosa y se construye un relato épico, pero como cualquier movimiento social tuvo sus desafíos y sus piedras en el camino, que de alguna forma valorizan más el resultado del movimiento que se terminó formando”. Y agrega: “Las distintas organizaciones efectivamente venían con su perfil, con su historial de trabajo, algunas más asociadas al trabajo de campo a través de barriadas, otras con un perfil más cercano a la reflexión teórica y académica, y obviamente llevó años poder generar una síntesis entre los distintos tipos de actores. Creo que la convicción de que a esto lo sacábamos juntos o no lo sacábamos fue lo que permitió que hoy estemos festejando”. Zelmar, uno de los encargados de la coordinación con el Interior, agrega: “La gente agarró esta bandera y se la puso al hombro, y en cualquier parte de Uruguay hubo gente preocupada por este tema desde el principio”. Las discusiones fueron muchas, y hasta el hecho de decidir si denominarse comisión, red o coordinadora llevó un largo periplo. Fabiana recuerda: “Muchas veces nos perdíamos en la ‘reunionitis’ típica uruguaya, y hubo gente –sobre todo los más jóvenes– que quería pasar a la acción, hacer algo más contundente, salir de pintadas, pegatinas, pero muchas veces pecábamos de exceso de reuniones y discusiones y había gente que decía que nos íbamos a ir en esto. A veces eso diversificaba o desmembraba el grupo”. Para fortalecerse era necesario tener un discurso sólido y líneas argumentales claras, capaces de captar la atención de distintos públicos, y prender en puntos tan disímiles del país como Montevideo y Bella Unión. Uno de los objetivos, cuentan, fue ver cómo acercarse al público al que no le iba a llegar el discurso partidario, ni el sindical ni el estudiantil. Y para esto el trabajo fue arduo. Se juntaron con profesionales de la comunicación, hicieron focus groups con adolescentes, entrevistas, encuestas. Y con el tiempo definieron una estrategia general precisa, que acompañada de una atractiva y cuidada identidad gráfica (véase recuadro) y una batería argumental fuerte, permitió consolidar y posicionar el “No a la baja” como una marca identitaria. Los toques en el Velódromo, la multitudinaria marcha por 18 de Julio (acompañada por unas 50 mil personas), los “amaneceres” y las distintas intervenciones en las ciudades hicieron el resto. La movida logró la adhesión de cientos de referentes de organizaciones sociales de todo tipo, de un sinfín de artistas, y llegó hasta el “Maestro” Tabárez, cuya foto con el colibrí se viralizó rápidamente.
OTROS DESPERTARES. La explosión de reacciones contra la baja en el Interior del país fue determinante. Los jóvenes fueron los grandes responsables de llevar adelante esta causa y plantarse frente a sus pueblos para pelear contra algo que creían injusto. Se subieron a la bicicleta y le salieron al repecho con viento en contra. Se formaron más de 35 comisiones en todo el país, que procuraron sus recursos y se organizaron para hacer actividades de lo más variadas: toques, bicicleteadas, cometeadas, barriadas informativas, volanteadas en las ferias, talleres y mesas redondas. El primer mojón fue el Amanecer Amarillo, una coordinación nacional para intervenir el espacio público, y luego vino el Campamento Nacional, donde se unificaron criterios y se recargaron las energías. Muchos de los que hicieron suya esta causa, por su edad ni siquiera votaban en esta elección, pero trabajaron a la par de sus compañeros que sí lo hacían. Muchos nunca habían militado antes y otros venían de juventudes partidarias. Sofía es estudiante de trabajo social, tiene 20 años y militó en Salto: “Luchamos contra todo, en un departamento conservador, históricamente colorado, y fue muy difícil”, cuenta. Y de pasada aprovecha para pasar una cuentita: “Desde Montevideo nos dijeron que Salto estaba perdido, por todo el panorama que teníamos. Nos decían que estaba buenísimo que estuviera esta comisión pero que los cartuchos se iban a destinar a los lugares donde había más probabilidades de que la gente se convenciera y cambiara; así que cuando nos enteramos de que en Salto solamente el 48 por ciento votó el Sí pensamos que nos daba algo de la alegría”. Según relata, tuvieron algunos problemas con los medios de comunicación: “Son muy amarillistas, no nos tomaban en serio y nos identificaban con la izquierda a pesar de ser una comisión muy diversa. Recién nos dieron lugar cuando apareció el Sí, porque nos llamaban a debatir”, cuenta. Pero al igual que muchas otras comisiones, recibieron apoyo de distintas instituciones y organizaciones sociales, desde sindicatos y gremios docentes hasta las iglesias. Se reunían todas las semanas; dieron talleres en cooperativas de mujeres víctimas de violencia doméstica y de trabajadores de distintas áreas, y hasta lograron que los ediles les cedieran las bancas y una sesión de la Junta fue enteramente dedicada a la discusión entre jóvenes que apoyaban el No y jóvenes que apoyaban el Sí. “No queremos perdernos, primero por todo lo que logramos y el equipo de gente que se formó, que nos queremos pila después de todo este proceso que atravesamos. Queremos seguir funcionando como una organización que involucre varias luchas sociales, principalmente juveniles”, cuenta Sofía. Esto es parte de lo que se generó tras este plebiscito. Ignacio militó en Flores y, para él, que allí el Sí sólo haya llegado al 54 por ciento “fue un golazo”. Muchos de sus compañeros, incluido él, estudian en Montevideo, y eran por momentos “una comisión de fin de semana”, pero de todas formas lograron un grupo fuerte. “Fue muy dificultoso llegar a gente que tiene ideas solamente desde la campana de los medios hegemónicos y tratar de explicarle que esa no es su realidad”, relata, y cierra: “Pero logramos conformar un grupo juvenil como nunca antes, muy grande, muy diverso y militante. Es algo realmente histórico en Flores”. En Lavalleja cuenta Alejandro que la tuvieron complicada. Pero convocaron a mucha gente. Desde la Comisión para Vivir en Paz los acusaron de vándalos, de mentir, de no decir la verdad, de ser cómplices del delito. Pero remontaron 60 cometas, hicieron barriadas, bicicleteadas, volanteadas, y debatieron en televisión. Agustina recibió llamados constantes de los referentes del Interior y gestionó entre otras cosas la distribución de materiales. Junto a Zelmar y otros compañeros dio el apoyo logístico a las distintas redes en los departamentos. Y explica: “En un momento vimos que en todos lados se estaba moviendo gente, y mucho más allá de lo que nos podíamos enterar. Por momentos era tanto que nos sobrepasaba. Y seguramente hubo muchas cosas que pasaron y ni siquiera nos enteramos”. Para ella esta instancia “deja un movimiento formado en todo el país, con mucho aprendizaje y con ganas de moverse y seguir haciendo cosas, hay que ver hacia dónde”. Federico identifica algo que tácitamente fue casi una regla en todo el país y se notó en las características del debate: “Hubo mucho profesionalismo; eso lo entendió todo militante que quiso ponerse esto al hombro. La gente estudiaba cuando tenía que ir a un debate, o para convencer a su padre. Todo el mundo reconoció que era necesario dar un paso más, que no sólo con la fuerza de la juventud nos íbamos llevar por delante esto”.
BALANCES Y PREGUNTAS. Volvemos a Montevideo, para hablar un poco sobre las peculiaridades del movimiento, sus méritos, carencias y futuro. Diego, otro integrante de la comisión, plantea una hipótesis: “La generación que participó es toda menor de 30. Somos los que nacimos después de la dictadura. En las décadas pasadas se dio cierta desmovilización y se rompieron algunos lazos que tenían más que ver con creer en algunos proyectos colectivos más grandes, pero de un tiempo a esta parte se viene construyendo un movimiento que empieza a tejer redes y está siendo capaz de pensar otra vez cosas colectivas grandes, y esto es una reactivación política de los jóvenes”. Según Martín, un éxito fue “aprovechar espacios que la democracia uruguaya conoce desde hace mucho tiempo, y adaptarlos a los públicos de ahora”, y destaca la respuesta de la comisión ante un escenario complicado: “Es bravo defender una causa como esta discutiendo con políticos profesionales del otro lado, que acá no hay, porque venimos de otros lados. Muchas veces quedábamos a la sombra de las discusiones que la gente más sigue, que son las de las personas que se candidatean y tienen la legitimidad de los partidos y del sistema político. Pero la comisión supo cómo pararse, cómo articular, y eso es un mérito”. Denisse interviene: “Ahora tenés jóvenes que hablan de seguridad en todo el país, y esa es una de las principales cosas que quedan, la movilización, el despertar de una generación que nace con esta ilusión. Esto genera muchas personas jóvenes pensando en política”, y agrega: “El plebiscito marca un antes y un después para trabajar muchas transformaciones culturales. La juventud, su estigmatización, el sistema penal, todo esto implica empezar a construir un cambio cultural, sin ir de frente contra las grandes hegemonías, sino partiendo desde el principio, desde las relaciones humanas”. Fabiana habla sobre lo que para ella dejó el plebiscito: “Tuvo la virtud de poner estos temas sobre la mesa, que el Sirpa existe, que las cárceles existen, que es más fácil caer ahí de lo que uno cree, que el mundo no se divide entre los honestos y los delincuentes, que convivimos todos en esta sociedad y que un montón de cosas te pueden llevar ahí, y que la mejor forma de asegurar seguridad es reducir las brechas sociales y dar oportunidades. Porque los sistemas punitivos son máquinas de picar carne, y la mejor manera de asegurar la reincidencia y el aumento de la violencia es fomentar esas máquinas de picar carne”. Respecto de las posibles debilidades del trabajo realizado, coinciden en señalar una fundamental: la falta de propuestas alternativas concretas. “La construcción de un programa alternativo en común implicaría otra campaña. Y no se necesita proponer una alternativa para oponerte a un disparate. Lo cual no quita que fue una debilidad no poder señalarle a la población alternativas concretas en materia de seguridad”, dice Fabiana, y Denisse agrega: “Nos falta algo, que el desafío es construirlo ahora, y es que las personas demandan soluciones. Fue una definición política explícita que la campaña No a la Baja se centrara en este plebiscito, pero sabemos que las personas quieren alternativas y que hablemos de eso. Ahora ganamos el plebiscito y vamos a trabajar en ese sentido”. ¿Cuáles son los Sí que puede llegar a proponer la generación del No a la baja? Las respuestas serán fruto de las discusiones que surgirán de ahora en adelante y de las evaluaciones que se harán en todo el país. Que harán jóvenes que se pusieron a pensar en política, entiéndase bien, en política de acción concreta, dejando de lado los partidarismos. Esos mismos jóvenes tienen ahora la responsabilidad de pensar hacia dónde quieren ir. Mucho más allá de la fuerza del No y del riesgo latente de construir un mito autocomplaciente, en esta revuelta juvenil anida una discusión profunda de cara al mañana. Por eso es que estas líneas recién empiezan a escribirse.
Buena, bonita y barata

A nivel argumental la campaña del No a la Baja manejó un discurso fuerte y sólido, que logró deconstruir y por momentos desarticular el que parecía de antemano aceptado por una abrumadora mayoría del país, a tal punto que los promotores de la reforma debieron dar un giro a su discurso, pasando de “votá para vivir en paz” o “votá por seguridad” a “votá para rehabilitar”. En líneas generales el No logró imponerse con fuerza, revitalizando una idea que parecía condenada al olvido. Produjo una identidad gráfica reconocible y atractiva, editó audiovisuales de calidad, y se destacó por su criterio fotográfico. El colibrí que se utilizó como logo también funcionó, y se convirtió en una señal indisociable de la campaña. Denisse, que trabajó en la organización de las actividades en el espacio público, en los toques y en la campaña comunicacional, cuenta algunos detalles: “La campaña costó alrededor de 200 mil dólares. Si la comparamos con cualquier campaña actual es muy barata, y tiene una particularidad: en ese dinero entran muchas otras cosas, actividades, movilizaciones, los espectáculos del Velódromo, por ejemplo, vienen de ahí. Es una campaña muy gasolera. Open Society Foundation aprobó el proyecto que presentamos para financiarla y ahí obtuvimos el dinero. La campaña de medios fue de 40 mil dólares”. Sin embargo, “la principal inversión de la campaña estuvo en capital humano, y eso es incalculable. Nada hubiera sido de esta campaña si el Interior no se hubiera movilizado como se movilizó”, explica. Es que a raíz de esto las experiencias se replicaron y los recursos también, generando un fenómeno difícil de imaginar en otras condiciones.

Familiares rechaza prisión domiciliaria para exmilitares presos

DELITOS DE LESA HUMANIDAD

“Si hablamos de sensibilidad también hay que ver qué sensibilidad hay para pedirle a estos militares la información” sobre los desaparecidos, apuntan.
30 OCT 2014 -

La organización de Familiares de Detenidos Desaparecidos insiste en que los militares uruguayos condenados por violaciones a los derechos humanos están excluidos de la ley que permite la prisión domiciliaria por razones de edad.

Además, apuntan que la “sensibilidad” también debe aplicarse para el caso de los familiares que aún no saben dónde están los desaparecidos en dictadura.

“Si hablamos de sensibilidad y pobre viejitos también había que ver qué sensibilidad hay para pedirle a estos militares la información de dónde están nuestros familiares. Porque son ellos quienes los hicieron desaparecer y hay madres que se están muriendo sin poder enterrar a sus hijos”, afirmó Ignacio Errándonea, integrante de la organización Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Esta reacción de la organización se da luego de que el presidente Mujica enviara el pedido de prisión domiciliaria para los exmilitares, recluidos en la cárcel de Domingo Arena. El mandatario recibió un documento de la Cruz Roja Internacional en el que se recomienda que considere esa posibilidad “por estrictos motivos de salud”.

Según informa el semanario Búsqueda, la sugerencia de Cruz Roja radica en el delicado estado de salud que padecen algunos reclusos. Atendiendo a este pedido, el presidente Mujica ya envió a la Suprema Corte de Justicia una carta para que los ministros determinen qué se puede hacer en cada uno de los casos.

Siempre de acuerdo a los datos del semanario, entre los que se beneficiarían con esta solicitud se encuentra José Nino Gavazzo, sentenciado por múltiples causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985).

Mujica fue consultado al respecto este jueves por Subrayado en Fray Bentos. El presidente dijo que no sabe quiénes son los militares presos de la cárcel de Domingo Arena que tienen problemas de salud. Aseguró que el pedido de prisión domiciliaria lo hizo la Cruz Roja Internacional y que él solo lo envió a la Suprema Corte.

La elección que perdieron las encuestadoras

#ELECCIONES2014


28.10.2014

MONTEVIDEO (Uypress) — Las empresas consultoras dedicadas a las encuestas de opinión pública sufrieron un duro revés en esta elección nacional. Ninguna trazó un panorama similar al de los resultados reales. Todas sostuvieron que los partidos tradicionales sumados superarían al Frente Amplio.

Los paradigmas y las metodologías de las empresas de medición de la opinión pública sufrieron un duro revés en esta elección nacional. Ninguna anticipó el triunfo del Frente Amplio.  No lo hicieron ni en su proyección de la victoria parlamentaria - el Frente Amplio logró la mayoría propia en diputados y 15 senadores-, ni en la proyección de la cantidad de votos favorables.
Todas las consultoras de opinión pública dijeron que el escenario del 26 de octubre se presentaba con una mayoría de votos de los partidos tradicionales sumados, frente al Frente Amplio y pasó lo contrario, el Frente Amplio está superando a los partidos tradicionales sumados en más de 5%.
La empresa con mayor nivel del error fue CIFRA. Las de menor nivel fueron Opción y  RADAR. Mientras el sociólogo Luis Eduardo González, luego de conocidos los datos oficiales y su proyecciones siguió insistiendo sobre un pronóstico complejo para el Frente Amplio en el balotaje, Equipos reconoció que había fallado y dijo que se debía pensar en la revisión profunda de los sistemas de encuestas.
Esta es la comparación de las mediciones de las encuestadoras en relación a los datos oficiales conocidos al momento.



Un golpe en el ojo de la derecha recalcitrante

Más que jaquear un liderazgo, la segunda peor votación del Partido Colorado en su historia parece marcar un retroceso de los discursos sobre seguridad pública especialmente centrados en soluciones punitivas.

ELECCIONES URUGUAY 2014
Bordaberry y Coutinho. Foto: Leandro Rodríguez
Fue el padre de la reconstrucción y ahora del derrumbe. Después de la peor votación del Partido Colorado (PC) en 178 años de historia, Pedro Bordaberry salió a la intemperie y creó junto a su alfil más fiel, el intendente de Salto Germán Coutinho, Vamos Uruguay (VU). En las elecciones de 2009 pareció revertirse la debacle de 2004, con su magro 10 por ciento, cuando el partido de los Batlle alcanzó el 18 por ciento.
Pero cinco años más tarde el PC se ubica en el segundo peor registro de su historia. El 12,9 por ciento de los votos que recibió representa apenas 299 mil votos, casi 100 mil menos que en 2009. La magnitud del desastre es palpable: el Mpp que fue la lista más votada del Frente Amplio obtuvo por sí sola 50 mil votos más que todo el pc.
En el Interior el panorama es aun más desolador. Salvo en Salto, donde Coutinho es intendente, el Partido Colorado quedó condenado al tercer lugar. Para peor, en el departamento naranjero donde Vamos Uruguay tuvo su primera semilla allá por 2007 el Frente Amplio duplicó al Partido Colorado. En Rivera, el otro bastión colorado donde Batllistas de Ley se impone a VU, los colorados quedaron terceros a casi diez puntos del FA.
Con el desplome el PC perdió una banca en el Senado y cuatro escaños en la Cámara de Representantes. VU mantiene el liderazgo interno con 187 mil votos y mantendrá tres senadores en la próxima legislatura. El que pagó la debacle en la Cámara alta fue Batllistas de Ley, ya que perdió el sillón de Tabaré Viera. De todas formas, el sector minoritario aumentó en 12 puntos porcentuales su votación en la interna. La otra posibilidad de festejo que tenía el PC también quedó por el camino: la votación para bajar la edad de imputabilidad quedó lejos de las previsiones iniciales y sólo el 46 por ciento colocó la papeleta del Sí.
Después de una derrota tan contundente, era previsible que Bordaberry viera cuestionado su liderazgo. Las primeras críticas llegaron por la forma en que se procesó la derrota. Eran sin embargo críticas que arrastraban cuestiones de fondo.
El domingo a la noche, en la sede partidaria de la rambla del Buceo, luego de reconocer que el resultado no había sido el que esperaba, Bordaberry decidió dar su apoyo personal a Luis Lacalle Pou. También convocó al Consejo Ejecutivo Nacional (cen) para que el partido decidiera (o no) un respaldo orgánico al Partido Nacional.
Si bien su decisión personal había obtenido el apoyo de los diputados Fernando Amado, Fitzgerald Cantero, el senador Ope Pasquet, el ex presidente Julio María Sanguinetti, el ex vicepresidente Luis Hierro y el ex canciller Didier Opertti, al otro día otro fue el cantar. El diputado Fernando Amado y otros referentes de Batllistas de Ley cuestionaron la decisión porque entendieron que coaccionaba indirectamente al partido. También Bordaberry fue criticado por no pisar la sede del partido en la calle Martínez Trueba, y realizar un anuncio de semejante índole sólo en el comando de campaña de Vamos Uruguay. En el cen finalmente se definió un apoyo previsible a Lacalle Pou, no sin acusaciones de deslealtad entre la dirigencia de VU. El dirigente pachequista Alberto Iglesias terminó renunciando al organismo por considerar que la decisión de Bordaberry era un atropello a la orgánica colorada.
Pero los cuestionamientos a la forma eran sintomáticos de diferencias de fondo. En Batllistas de Ley siempre se culpó a Pedro Bordaberry por no ensanchar el partido; por no darle espacio a un ala más de centro que ampliara la oferta electoral y asemejara al PC al viejo partido catch all de “Pepe” Batlle. El estilo pedrista nunca terminó de conformar a la dirigencia de Propuesta Batllista (Proba), que por lo bajo sostenía que tenía ciertos visos de “autoritarismo” y “exclusivismo”.
La conformación de un binomio presidencial exclusivo de Vamos Uruguay pareció darle la razón a esa visión del ala minoritaria del pc, que a ojos de los dirigentes más afines a Bordaberry no militó lo suficiente. En ese panorama, la dirigencia de Batllistas de Ley fue la primera en cuestionar directamente el liderazgo de Bordaberry. El senador Tabaré Viera sostuvo en En Perspectiva (de El Espectador) que en el Partido Colorado se abre “un proceso de reflexión y autocrítica, y necesariamente tendrán que sobrevenir cambios y liderazgos nuevos. Es evidente que (con el liderazgo de Pedro Bordaberry) no alcanza, tendrá que seguir trabajando, pero no alcanza”.
Y en esa lógica de no ampliar la oferta, el error que se le achaca a Bordaberry es haber mirado al electorado sólo con el ojo derecho, mientras el resto del espectro político se corría al menos hacia el centro. Es que en los papeles la baja votación colorada parece encerrar un rechazo a las propuestas más conservadoras que se plasmaban principalmente en sus planteos sobre seguridad pública. El desempeño colorado es casi paradójico: si las encuestas marcaban que la seguridad era el principal problema para los uruguayos, ¿cómo el candidato que más énfasis hizo en esa área fue el gran derrotado del domingo?
Bordaberry, que en sus primeras incursiones ensayó una estrategia destinada a librarse de los estigmas del apellido, hizo de la baja de edad de imputabilidad su mascarón de proa y en octubre de 2011 se subió a la cresta de la ola cuando anunció junto al Herrerismo que había alcanzado las firmas necesarias para activar un plebiscito. La primavera bordaberrista alcanzó la cima en abril de 2012 cuando dos menores asesinaron a un trabajador de La Pasiva. Por ese entonces el apoyo a la baja de la edad de imputabilidad alcanzaba casi al 70 por ciento de la población (a juzgar por las encuestas, claro).
Pero a medida que el FA corrigió su estrategia en el Ministerio del Interior, las fugas y la participación de menores en los delitos disminuyeron (como también lo hizo el hacinamiento carcelario) y la propuesta empezó a perder fuerza. Pero mientras Lacalle Pou sacó el tema de la baja de su agenda e incorporó al ex comisionado parlamentario para las cárceles, Álvaro Garcé (quien se oponía a la baja), Bordaberry siguió con la suya: propuso prohibir las salidas transitorias y la libertad anticipada para los que cometen delitos graves y otorgar al Ejército el control de la frontera para combatir el narcotráfico. Siguió con la suya y ahora es el que paga los costos políticos de la derrota del Sí a la baja.
Con esa defección, se espera que aparezcan en filas coloradas otros discursos no tan cercanos a las respuestas punitivas. A Proba la idea de la baja de edad de imputabilidad nunca lo conformó, y en privado admiten que era una idea propia de un “candidato de derecha”. Otros dirigentes no afines a la línea bordaberrista, como Fernando Amado, apoyaron la idea pero sin mucho entusiasmo.
El problema es que el panorama en cuanto a la sucesión y a un giro discursivo luce harto complicado. Asomando aparecen Amado o el propio Couti-nho, que deberá recuperar en mayo la pobre votación (y las finanzas) en Salto.
Entre cuestionamientos a su liderazgo, Bordaberry anunció que trabajará para la candidatura de Lacalle Pou mientras estudia si asume la banca o no. En el libro Charlas con Pedro, de Alfredo García, Bordaberry ya dejaba entrever que la tarea parlamentaria no era lo suyo. “No era lo que me gustaba (…) como vos sos parlamentario de la oposición y parte de tu trabajo es interpelar por el tema de la economía, por el tema de la educación, pedir información por el tema de Ancap, subirte al tema de Pluna, es una tarea negativa”. En el libro casi pareció anticipar el escenario que hoy lo rodea. “Me parece que hay momentos en que uno tiene que conversar con uno mismo y pensar si esto es lo que quiere. Seguir por este camino que traíamos, de peleas internas en el partido, de peleas en la política, de pasarnos criticando no sé cuánto. Yo dije: No, eso no lo quiero más. Es como jugar al fútbol. Hay algunos a los que les gusta jugar de cinco y dar batalla. A mí me gusta jugar de delantero y hacer goles. Si quieren ponerme en el cuadro voy de nueve, no a dar patadas.”

Uno menos

El Partido Colorado sólo retuvo cuatro de sus cinco bancas en el Senado. Por Vamos Uruguay fueron electos Pedro Bordaberry, Germán Coutinho y Martha Montaner. Por Batllistas de Ley, José Amorín Batlle. Alfredo Solari (VU), Ope Pasquet (VU) y Tabaré Viera (Proba) no ocuparán esta vez la titularidad de una banca. En Diputados los colorados perdieron cuatro de sus 17 representantes.
Amado da libertad de acción

Su posición favorable a despenalizar el aborto, o su negativa a formar una coalición blanquicolorada para ganar Montevideo, lo transformaron en diputado díscolo de Vamos Uruguay. Sus pares también lo acusan de “perfilista” y “desleal”. Ahora Fernando Amado suma otro episodio a su tensa relación con el bordaberrismo. A contrapelo de la decisión del Comité Ejecutivo colorado que recomendó votar a Lacalle Pou, el diputado anunció ayer en Televisión Nacional que dará libertad de acción a sus votantes. Dijo que dentro de su sector habrá quienes apoyen a Vázquez, a Lacalle Pou, o también voten en blanco.