22 ene 2015

El desplome del rublo ruso amenaza las economías de nueve países

Las economías de Armenia, Georgia, Ucrania, Uzbekistán y al menos cinco países más dependen en gran medida de las remesas de dinero de Rusia. En algunos de estos lugares la pérdida de valor del rublo puede provocar una crisis política, pronostica el diario 'The Guardian'.

19 ene 2015


REUTERS/Shamil Zhumatov


El pronóstico se fundamenta en los cálculos del Banco Mundial, según los cuales esos países pueden perder un total de al menos 10.000 millones de dólares en 2015. Ante los problemas que implica la devaluación de la divisa local, muchos inmigrantes se plantean abandonar Rusia en búsqueda de un destino mejor.


Un operario uzbeko de un taller de reparación de vehículos se quejó al corresponsal de 'The Guardian' de que el valor de sus remesas a familiares se redujo de aproximadamente 1.000 dólares estadounidenses a unos cuantos centenares de dólares al mes. Y el periódico asegura que no es un caso único.


Esta lógica ya ha provocado la devaluación del manat de Turkmenistán y puede profundizar el desplome del tengue de Kazajistán, creen en el periódico. Asimismo, según el Banco Mundial, el 42% de la economía de Tayikistán, el 31,5% de la economía de Kirguistán, el 25% de la economía de Moldavia, el 21% de la economía de Armenia, el 5% de la de Ucrania y el 12% de las deUzbekistán y Georgia dependen de las transferencias entre particulares desde Rusia.

A principios de la semana pasada el precio de la moneda rusa alcanzó su mínimo histórico. A pesar de que posteriormente el rublo restableció un poco su valor, en general, desde inicios del año perdió alrededor de un 30% de su valor.

No obstante, no es solamente Rusia la que sufre por la crisis de la divisa y por las sanciones, sino también los bancos y empresas europeas.

Durante años de relaciones financieras estables entre Rusia y Europa, las empresas y los bancos rusos acumularon muchos préstamos en los bancos europeos, obviamente no en rublos. Considerando el tipo de cambio actual entre un rublo y un euro, la cantidad de dinero que deben las entidades rusas casi se duplicó, y es solo una parte del problema.

Las sanciones antirusas impiden a varias compañías y bancos pedir más préstamos en Europa, así que no podrán utilizar esta herramienta para saldar las deudas anteriores.

"Si el rublo se desvaloriza como lo ha hecho en los últimos días, las empresas rusas van a tener problemas con la devolución de sus deudas en dólares y euros, y en ese punto vamos a tener un problema aún más grande", explicó a RTMichael Mross, editor en jefe del portal 'MMNews.de'.
Según él, entonces Europa tendrá una "crisis bancaria", provocada por las sanciones y por la desvalorización del rublo.

Pero otro problema son las pérdidas que sufren las empresas europeas que operan en Rusia. Las cadenas gigantes, como Ikea, Metro, Stockman, en pleno furor navideño han tenido que frenar sus ventas para reestimar los precios por la caída del rublo frente al euro. Y la subida de los precios podría significar la caída de las ventas.
Otra industria que también sufre por lo mismo es la automovilística.

Ria Novosti / Ilya Pitalev

¿Por qué Alemania sigue repatriando su oro de EE.UU. y Francia?

El Banco Central de Alemania, el Bundesbank, sigue repatriando sus reservas de oro depositadas en la Reserva Federal de EE.UU. y en el Banco de Francia.

20 ene 2015



AFP PHOTO / FRANK RUMPENHORST


El Banco Central de Alemania, el Bundesbank, sigue repatriando sus reservas de oro depositadas en la Reserva Federal de EE.UU. y en el Banco de Francia.

Según un comunicado de prensa publicado por el Bundesbank, en el 2014 un total de 120 toneladas de oro fueron repatriadas a Fráncfort del Meno. De ellas, 35 toneladas de oro fueron retiradas del Banco de Francia en París y 85 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York.

La repatriación del oro alemán tiene lugar de acuerdo con el plan del Bundesbank presentado en enero del 2013, según el cual para el año 2020 Alemania tiene la intención de mantener la mitad de sus reservas de oro en sus bóvedas.

Para finales del 2014, la volumen total de las reservas oficiales de oro alemán en el Bundesbank se estimaba en el 35,2% (1.192 toneladas). En las bóvedas de la Reserva Federal de EE.UU., el Banco de Inglaterra y el Banco de Francia se mantienen el 42,8% (1.447 toneladas), el 12,9% (438 toneladas) y 9,1% (307 toneladas) del oro alemán, respectivamente.

Los expertos destacan que la decisión de Alemania de repatriar sus reservas de oro se debió a sus temores de que la Reserva Federal de EE.UU. pudierautilizarlas en sus operaciones bancarias.

Además, el almacenamiento de oro dentro del país puede ser cierto tipo de seguro en caso del retorno a las monedas nacionales en Europa. El hecho de que numerosos países quieran tener un seguro de este tipo significa que estos Estados consideran que hay una posibilidad real del colapso de la eurozona. La tendencia de la repatriación del oro al país es una clara evidencia de que la desconfianza está creciendo, sostienen diversos economistas.

21 ene 2015

La inteligencia argentina, niño prodigio


El Estado es también la gestión de los secretos. Argumentos para la resolución de internas de palacio, estrategas de la diplomacia internacional, operadores de tapas de diarios, disparadores de la represión. Las capas de la inteligencia militar y civil son un agujero negro de la política. No sólo por la oscuridad de su funcionamiento sino porque descose lo público con su potencia absorvente.

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Foto: Santiago Haffor­d

Piso seis. Oficina 602. Edificio Alfredo Palacios, ex Caja Nacional de Ahorro y Seguro, actual anexo del Senado Nacional. Detrás de sus puertas blindadas trabajan siete empleados que según la ley deben reportar a los catorce senadores y diputados que integran la Comisión Bicameral Permanente de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia. El ente más importante de todo el Congreso Nacional. La ventanilla que más denuncias recibe por los abusos de los espías argentinos, lleva trece años sin funcionamiento formal y es la última frontera constitucional entre el poder civil y la autonomía del espionaje repartido en una decena de organismos policiales y militares de inteligencia que nadie logra controlar.
Según el presupuesto votado para este año por el Congreso, la Secretaría de Inteligencia (SI), ex SIDE, considerada la zona más visible de todas las áreas de espionaje interior y exterior de la Argentina, tiene un presupuesto de 1.874 millones de pesos, con 1.492 millones destinados a pagar los salarios de un número desconocido de agentes. Las planillas oficiales de esos gastos reservados solo mencionan a dos empleados: al jefe y subjefe de la SI. El resto, tal como lo convalida la Ley de Inteligencia Nacional, es secreto y no puede ser revelado. Sin embargo, la cueva de la calle 25 de Mayo yace desde hace medio siglo en el viejo edificio Martínez de Hoz, frente a la Casa Rosada y dicen que cuenta con unos dos mil empleados, en su mayoría reclutados a partir de recomendaciones y vínculos familiares de los antiguos habitantes de ese mundo recóndito. Otros casos son por designaciones políticas de cada gobierno. Pero en ese mundo ningún número es concreto, gracias a la ley secreta 17.112, que establece el estatuto “para el personal civil de la secretaría de informaciones de estado y de los servicios de inteligencia de las fuerzas armadas”. Su artículo 14 define que solo cuatro categorías del “personal civil de inteligencia” de la SI y del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea cobrarán su salario “por partida pública del presupuesto”, aunque otras tres lo harán “por partida secreta, en planillas aparte, y utilizará nombre de encubrimiento”. Es decir, que una parte del presupuesto nacional tendrá todos los años una parte oculta, con nombre ficticio, para pagar los salarios de una cantidad desconocida y sin control de agentes en cuatro organismos del Estado.
Sin embargo para los conocedores solo se trata de una norma básica de cualquier organismo similar en el mundo. En algunos pocos casos, no en Argentina, los controles constitucionales echan luz sobre esa ausencia de contornos entre lo público y lo secreto, pero por encima de esa norma fundacional, transcurre un sistema basado en lo oculto, estructuras verticales, compartimentadas, extremadamente autoritarias, pero también sofisticadas y perfeccionadas al cobijo de la tecnología. Desde las transmisiones secretas por radio de la Segunda Guerra Mundial, pasando por los códigos de CIA que descifró el periodista Rodolfo Walsh para evitar la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, hasta la nueva guerra fría que provocó la filtración de documentos secretos del Departamento de Estado, a manos de la organización Wikileaks. En ese contexto navega la poco explorada relación actual de la democracia argentina con sus catacumbas secretas.
lista negra
El actual jefe de la SI es el santacruceño Héctor Icazuriaga. El “vasco” es el vigésimo “señor Cinco” de la historia de ese organismo, desde que Juan Domingo Perón lo creó como Coordinación de Informaciones de la Presidencia (CIPE), bajo la batuta del agente nazi Rodolfo Ludovico Freude. Poco después pasó a llamarse Coordinación de Informaciones del Estado (CIDE) y funcionó con ese nombre hasta 1966. La dictadura del general Juan Carlos Onganía la bautizó como Secretaría (SIDE), un nombre que duró hasta la sanción de la nueva Ley de Inteligencia Nacional (25.520), aprobada por el Congreso el 27 de noviembre de 2001 y promulgada 17 días antes de que su impulsor, el radical Fernando De la Rúa, huyera en helicóptero de la Casa Rosada.
En medio de esa tragedia nació el nuevo ordenamiento del aparato nacional de espionaje que finalmente fue reglamentado por el decreto 950/2002. Firmado por el mandatario interino Eduardo Duhalde el 6 de junio, tres semanas antes del operativo conjunto que protagonizaron la Bonaerense, la Federal y la Prefectura para reprimir la protesta que cortó el Puente Pueyrredón y terminó con las vidas de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. El operativo contó con la sibilina intervención del entonces titular de la SI, Carlos Soria, quien según la versión del periodista Ricardo Ragendorfer habría alertado al gobierno nacional sobre la elaboración por parte de los movimientos sociales de un “plan insurreccional que ya estaba en marcha y que tenía prevista la toma del poder el 9 de julio”. El comisario Alfredo Fanchiotti, actualmente preso por el asesinato de ambos jóvenes, cumplía las funciones de enlace con “La Casa” de la calle 25 de mayo a través de la Jefatura Departamental del distrito.
Según esa norma vigente, la “secretaría” nunca dejó de depender en forma directa del presidente, bajo la sigla SI, pero desde entonces es la cabeza del “Sistema de Inteligencia Nacional”, compuesto también por la “Dirección Nacional de Inteligencia Criminal”, que depende de la Secretaría de Seguridad Interior, y por la “Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar”, bajo la órbita del Ministerio de Defensa. La lista de entes secretos no termina ahí. Hay otros tres, que reportan a Defensa, y por su intermedio, al menos en la letra de la ley, a la SI: la Armada cuenta con su Servicio de Inteligencia Naval (SIN), la Fuerza Aérea con el SIFA y el Ejército con su viejo servicio secreto militar, que se llamó Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) desde el 45 hasta el 69. Por entonces, la dictadura de Onganía lo reinauguró para la Doctrina de Seguridad Nacional y lo bautizó Batallón 601. Funcionó hasta el 31 de diciembre del 86. Desde comienzos del 87 se llamó Centro de Reunión de Inteligencia Militar, bajo la órbita de la Jefatura II del Ejército, hasta el año pasado conducida por el General César Milani, quien también tuvo bajo su órbita a la División de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa J-2, la Compañía de Comandos 601 y el desmantelado Batallón 601.
A esa red del secreto castrense se suman los aparatos de espionaje criminal de la Gendarmería Nacional, de la Prefectura y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, y las tristemente célebres superintendencias de Seguridad Federal y de Interior de la Policía Federal Argentina, dos áreas que contienen los restos de Coordinación Federal, organismo creado en 1944 y originalmente diseñado por la Escuela de Informaciones del Ejército para perseguir al espionaje extranjero. Al principio quedó dividida en antinazis y pronazis, pero después del fin de la Segunda Guerra Mundial y con el gobierno de Juan Domingo Perón se transformó en una estructura de espionaje interior, la temida “Sección Especial”.
Si entre 1946 y el 55 la Policía Federal fue la mayor fuerza civil armada que tuvo Perón, a partir de su derrocamiento fue el brazo ejecutor de la nueva dictadura, esta vez, bajo el comando del temible SIN de la Libertadora del Almirante Isaac Rojas. A partir de 1966 pasó a llamarse Superintendencia de Coordinación Federal y tuvo a su cargo toda la persecución política, gremial y estudiantil en el área metropolitana, y en las delegaciones del interior del país. La dimensión de su letalidad pasa inadvertida por las intrigas que rodean a la ex SIDE y a la corrupción de la inteligencia militar, pero la Federal cuenta con un cuerpo de espías bajo órdenes de sus jefes y sin intervención de ningún juez, desde la misma época en que Juan Perón potenció a la fuerza. Son las “plumas” del gallo que simboliza a la Federal. Esos agentes, según reflejó con precisión la periodista de Página 12 Adriana Meyer, pasaron a formar parte del Cuerpo de Informaciones de la PFA, mediante el decreto ley 9.021 de 1963. “Un verdadero servicio paraestatal de informaciones e inteligencia no sujeto a ningún tipo de contralor administrativo, judicial y parlamentario más allá que el ejercido por algunos pocos miembros del comisariato superior de la fuerza”, detalló Marcelo Saín sobre el organismo que, desde 1970 gracias a la ley 18.895, también cuenta con el Cuerpo de Auxiliares de Investigaciones, el cual incluye un estatuto secreto propio para los plumas y que les permite tener cualquier empleo público en forma paralela a las funciones de espía interior estatal.
a desalambrar, a desalambrar
Toda la arquitectura legal que sostiene a la vieja osamenta de los espías argentinos se mantuvo en secreto hasta 2003, cuando Kirchner comenzó un lento proceso de desclasificación de archivos. Fue el paso previo a la ley 26.134 que desde agosto de 2006 dejó sin efecto el carácter secreto de todas las leyes reservadas. Esa decisión abrió la puerta para la desclasificación a partir de 2008 de los nombres del Personal Civil de Inteligencia que se desempeñó en los tres servicios secretos de las fuerzas armadas entre 1976 y 1983. Los que siguieron trabajando para la misma estructura desde 1984 siguen siendo un secreto bien guardado. La revelación ocupó tres veces la primera plana de la revista Veintitrés. Primero con los empleados del Batallón 601, luego con los miembros del SIFA y finalmente con la nómina de 1265 agentes del SIN. La caída del secreto sobre la identidad de unos 7 mil espías civiles de las tres fuerzas, solo permitió conocer la estructura del personal asalariado que cumplió tareas criminales, y también servicios generales durante la dictadura. Entre ellos zafó el actual secretario general de la UOCRA Gerardo Martínez. Pero hubo algunos mandos militares y policiales que siempre zafaron de la desclasificación y fueron descubiertos por periodistas y organismos de derechos humanos, como el ex miembro del Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA, Ricardo Miguel Cavallo, descubierto cuando llevaba años como titular del Registro Nacional de Vehículos, con una identidad similar. El capitán de navío Jorge Raúl Vildoza tuvo una suerte aún mayor: jamás cayó preso, su mujer cumple reclusión, pero sostiene que ya murió. En rigor, gozó de una compleja protección en el exterior hasta hace pocos años. Otro espía con éxito e impunidad en el exterior es Mario Alfredo Sandoval, ex oficial de Coordinación Federal que, según indagó la periodista Nora Veiras en 2008, llegó a trabajar como asesor del presidente francés Nicolás Sarkozy hasta que el juez federal Sergio Torres pidió su detención en la causa que investiga la desapariciones cometidas por “Coordina”, regidora de un centro clandestino propio en el 1417 de la calle Moreno.
letra chica
La desclasificación permitió la publicación de normas y documentos que muy pocos miran, como los informes diarios sobre actividades políticas que producía Coordinación. En los archivos del Congreso Nacional yacen, desde hace diez años, las listas diarias que realizaba la Federal, hora por hora, de lunes a lunes, sobre lo que ocurrió en cada punto del país entre 1973 y 1976, cuando parte de su estructura, en forma orgánica, integró la Alianza Anticomunista Argentina. Esa valiosa pieza de documentación revela un funcionamiento informativo que nunca dejó de realizarse, pero que fue cambiando de formatos con el correr del tiempo y la tecnología. El destape hace un año del mayor de inteligencia de la Federal Américo Balbuena, que infiltró a la agencia alternativa Rodolfo Walsh, es la muestra viva de esa presencia secreta en la vida política argentina desde hace por lo menos medio siglo. Actualmente esa red de informantes secretos y auxiliares de investigaciones de la Federal superaría los mil agentes. Sus tareas de vigilancia ideológica se han mantenido en el tiempo, pero fueron acompañadas desde fines de los noventa por la inteligencia interior de la Gendarmería Nacional. A pesar de su bajo perfil, comenzó intervenir activamente en la represión del conflicto social a partir de la represión de los cortes de ruta en Tartagal y Cutral Có en 1997.
Las tareas de seguimiento político del viejo organismo de control de fronteras, que tiene servicio propio de inteligencia desde fines de los 30, fueron conocidas en su real dimensión con las denuncias que revelaron la existencia del Proyecto X.
La lista de organismos secretos se completaría con el Servicio de Inteligencia Penitenciario Federal, creado el 18 de mayo de 1973, cinco días antes de la partida de la dictadura de Lanusse, que sigue vigente y cuenta con 16 escalafones de agentes. Una norma que, al igual que los demás estatutos de los otros servicios, establece presupuestos y nóminas ocultas. Los memoriosos recuerdan que su inauguración “técnica” estuvo en manos de dos viejos torturadores del batallón 601 y de la ex SIDE: el criminal común Aníbal Gordon y el espía Eduardo Alfredo Ruffo. El primero murió en los ochenta y el segundo está preso en el penal de Marcos Paz por crímenes de Lesa Humanidad. Luego de asesinar y torturar para la Triple A desde una patota promovida por el Batallón 601, ambos fueron designados en uno de los primeros centros clandestinos de detención del Plan Cóndor: Automotores Orletti. Tan activa fue la participación de Ruffo que, como inorgánico del aparato de espionaje, siguió manteniendo contactos con las redes activas de 25 de mayo para negociar la entrega de información sobre el paradero de hijos de desaparecidos a cambio de protección. La maniobra duró hasta el 25 de octubre de 2006, cuando se entregó en la coqueta calle Juez Tedín al 2600, en Barrio Parque, muy cerca de los calabozos que tiene la División Antiterrorista de la Federal en la calle Cavia.
el ojo de la patria
Los aparatos de inteligencia deben ser auxiliares de la justicia para las investigaciones que requieran los magistrados y para las intervenciones que consideren necesarias. Esos pedidos van a parar a la Dirección de Observaciones Judiciales, históricamente conocida como la Ojota.
Antes de tener un Gran Hermano con acceso a todos los cableados telefónicos del país, “La Casa” mandaba agentes a cada una de las centrales e instalaba grabadores en las terrazas. Los datos surgen de la escasa literatura sobre el espionaje nacional y de SIDE, la Argentina Secreta, un libro publicado por Planeta en 2006, que llegó a las tres ediciones, y se agotó con la velocidad de quien manda a comprar todos los ejemplares. Su autor, Gerardo Young, ex redactor de Clarín, sacó del secreto a Antonio Horacio Stiusso, alias Jaime, o Aldo Stiles, y contó parte de su pasado. Actual Director de Contrainteligencia del organismo y dueño de la tecnología dedicada a la intercepción de comunicaciones, a un paso de cumplir los 61, es considerado uno de los jefes más “viejos” de 25 de Mayo.
Según Young está en el organismo desde 1972 y pertenece a la casta de espías de carrera. Trabajó para dos dictaduras, el radicalismo, el menemismo, y también para el kirchnerismo, hasta el último cisma ocurrido hace pocos años por el cambio de enfoque respecto al atentado de la AMIA, que puso en tela de juicio la tesis del coche bomba, construida bajo la persistencia de los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes, poseedores de una excelente relación con la SI y con Stiuso, quienes suelen realizar espionaje a pedido de ambas centrales extranjeras. Esa práctica se ha mantenido durante décadas, en dictadura o democracia, pero entró en una compleja inflexión a partir de los atentados contra la Embajada de Israel, que dejó 29 muertos y 300 heridos el 17 de marzo de 1992, y contra la AMIA, el 18 de Julio de 1994 que mató a 85 personas e hirió a otras 300. A pesar de la intervención de toda la autodenominada “comunidad de inteligencia”, nadie cayó preso en forma definitiva, mientras que la interpretación sobre ambos ataques siempre evolucionó bajo la tutela de Washington y de Tel Aviv. La investigación tuvo dos pistas principales: una adjudicó la autoría del atentado a la organización islámica Hezbollah, presuntamente apoyada por Irán; y otra, la llamada pista siria, apunta a los vínculos entre el ex presidente Carlos Menem y el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar. El caso sigue abierto y algunas indagatorias centrales dependen del “Memorandum de entendimiento” firmado por Argentina con Irán para que declaren en Teherán.
Pero no fue la única puja que “Stiles” libró con el kirchnerismo. La primera estalló el 25 de julio de 2004, en el programa Hora Clave, conducido por Mariano Grondona. El invitado especial era Gustavo Béliz que había cumplido más de un año en el Ministerio del Interior cuando Néstor Kirchner le aceptó la renuncia. Tras el portazo Béliz guardó silencio, hasta sentarse ante las cámaras para vengarse del hombre al que sindicó como jefe en las sombras del organismo secreto. “Me echaron por nombrar la palabra maldita de la política argentina: SIDE”, dijo y mostró el rostro de Antonio Horacio Stiusso a la televisión. Nervioso pero seguro, Beliz buscó resumir el papel de ese organismo: “Es una especie de agujero negro, se manejan fondos sin rendición de cuentas. Constituye un Estado paralelo, una policía secreta sin ningún tipo de control: la maneja un señor al que todo el mundo le tiene miedo porque dicen que es peligroso y te puede mandar a matar. Ese hombre participó de todos los gobiernos y se llama Jaime Stiusso”. Y terminó la denuncia con una despedida: “Dejo la política, estoy desilusionado”. Se fue con su familia a Estados Unidos y desde entonces afronta una causa penal por “revelar secretos políticos o militares concernientes a la seguridad”.
La ferretería técnica, controlada desde una base ubicada en el 4100 de la calle Estados Unidos, prosperó con los años. Con la llegada de Internet y los celulares, sumó nuevas generaciones de espías. También nuevos equipos. Una de las mayores inflexiones sucedió a comienzos de los noventa, cuando Menem privatizó ENTel y la vendió a France Telecom y a Telefónica de España. Ambas multinacionales tuvieron que garantizarle al Estado el monopolio de las escuchas legales (e ilegales) que realizaba la SIDE por medio de la Dirección de Observaciones Judiciales. Ambas acordaron financiar y equipar un edificio para las orejas del Estado. Desde entonces un inmueble ubicado al 3832 de Avenida de Los Incas, en pleno barrio de Belgrano, es la sede de la Ojota. Desde la existencia de los celulares, Stiusso fue comprando una enorme cantidad de valijas interceptoras. Esa tecnología contó con la creciente presencia de competidores privados. Hace dos años, los dos gerentes de las telefónicas confiaron a la Comisión Investigadora de la Legislatura Porteña que intervienen “un promedio de 250 líneas por mes a pedido de la SI”. El promedio real superaría las seis mil líneas pinchadas por año con el escuálido control de algunos jueces. Un rastrillaje telemático que también promueven los “grandes” del fisgoneo corporativo como Kroll, Stratfor y The Ackerman Group, tres multinacionales del espionaje con sucursal en Buenos Aires que cuentan con el gerenciamiento de ex agentes de la CIA y el FBI.
El rompecabezas siempre será incompleto para comprender el nivel del acecho estatal en la política argentina. Pero es muy posible que algo entenderíamos si pudiéramos acceder a las 20 mil carpetas rebosantes de información secreta que la SI poseería en los subsuelos de su sede principal.

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La Pax Americana

EMIR SADER / 

La revista The Economist anuncia que el próximo “Estado fallido” seria Libia. ¿Próximo? Si ellos mismos confiesan que no hay Estado en el país, hay dos gobiernos, dos parlamentos, disputa para ver quien dirige el banco central, la compañía de petróleo, ni hay policía, ni ejército nacional, varios grupos de milicias disputan el territorio nacional, la infraestructura del país está en ruinas, los pozos de petróleo, disputados por distintas milicias, están siempre en riesgo inminente de explotar, torturas y ejecuciones proliferan, por todo lo cual ya fue llamado un país bajo el nombre de Licia. Turquía, Qatar y Sudán apoyan a un bando, mientras Emiratos Árabes Unidos y Egipto apoyan al otro. Si esto no es un Estado fallido, ¿que más es necesario para que lo sea?

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EMIR SADER / ALAINET / REBELION – 
¿Quién es responsable por la destrucción de un país más en la región? ¿Ya no basta lo que pasa en Afganistán, en Irak, en Siria, en Yemen?
Hay que recordar que los bombardeos que tuvieron como resultado la destrucción de Libia fueron autorizados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para “proteger a la población civil”, cuando ya se habían desatados combates generalizados por el poder en el país. Valiéndose de esa decisión e interpretándole a su manera, la OTAN bombardeó sistemáticamente al país, no para dar algún tipo de protección a la población civil – ¿quién puede estar protegido de los bombardeos de la OTAN?-, sino para derrumbar el gobierno de Gadafi. Tanto es así, que tan pronto como cayó el régimen y fue asesinado de forma vergonzosa el hasta entonces jefe del Estado, masacrado públicamente en manos de milicias, la OTAN dio por cumplida su misión de “protección de la población civil” de Libia, suspendió los bombardeos, al parecer Naciones Unidas pensó lo mismo, y Libia fue entregada a una brutal guerra civil entre milicias armadas. A la vez que otros bandos se valían de los armamentos en manos de esas milicias, para perpetrar atentados en otros países –como los realizados en Argelia y en Yemen– y organizar nuevos grupos fundamentalistas en toda la región. Libia no solo no se ha estabilizado, sino que se ha vuelo un foco activo de desestabilización de varios países de la región.
En el período de “guerra fría” había zonas de influencia de las dos superpotencias, aun cuando había conflictos graves –como la sangrienta guerra entre Irak e Irán-, el conflicto no se generalizaba al conjunto de la región, como sería el caso de hoy en día, en caso de que ocurriera un enfrentamiento entre dos potencias entonces fuertísimas en la región. Terminada la guerra fría, con la victoria del campo occidental bajo el liderazgo de los Estados Unidos, se dieron las condiciones para que se impusiera la Pax Americana, ya sin límites. Pasábamos de un mundo bipolar a un mundo unipolar, bajo hegemonía imperial norteamericana.
Desde entonces pasó a existir una modalidad de invasión y destrucción de países, de la que Afganistán e Irak son casos iniciales, pero cuyo efecto destructor se ha diseminado a países como Libia, Siria, Yemen, con potencial de extenderse hacia el conjunto de la región. Nunca el panorama fue tan desalentador y sin control en toda la región, con perspectivas de empeoramiento, conforme la acción militar y política de EUA se intensifica, arrastrando a sus aliados – europeos, de América del Norte, de Oceanía – hacia nuevas aventuras militares.
Como consecuencia de las desastrosas y belicistas intervenciones lideradas por los EUA, el Talibán se ha fortalecido como nunca en Afganistán, Al Qaeda retorna con fuerza, el Estado Islámico avanza en Irak y en Siria. Como respuesta, EUA lleva a sus aliados a comprometerse con una nueva ofensiva militar, que tiene como uno de sus efectos, atentados terroristas en Canadá, en Australia, ahora en Francia, haciendo que se extienda como rastrillo de pólvora los riesgos por todo el mundo.
Esa es la Pax Americana, el mundo prometido por EUA victorioso en la guerra fría, a su imagen y semejanza. Un mundo, como nunca antes, tan víctima de los tentáculos imperialistas y tan en riesgo por la multiplicación de los epicentros de guerra.
Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas de la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (Uerj).

Correa denuncia la traición de coronel “infiltrado de la CIA”

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha asegurado este domingo que existen pruebas sobre la infiltración de la CIA en el país a través del coronel Mario Pazmiño, que habría ejercido de enlace con los servicios de Inteligencia estadounidense, según ha informado el diario ‘Ecuador Inmediato’.

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El mandatario ha recalcado que Pazmiño estuvo relacionado con la ‘Operación Fénix’, llevada a cabo en 2008 por el Ejército colombiano en Angostura, que se saldó con la muerte de 22 milicianos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre ellos el ‘número dos’ del grupo, Edgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’.
Correa ha advertido de que las pruebas facilitadas por el antiguo jefe del Comando Conjunto, Ernesto González, podrían tener implicaciones legales para Pazmiño. “Esto es gravísimo, esto confirma el país que encontramos. Totalmente infiltrado por la CIA, por traidores a la patria que vendían información”, ha dicho.
González ha relatado que el Ejército del país recibía apoyo de la CIA a cambio de información. “Después de la firma de la paz, las Fuerzas Armadas, por falta de recurso y de atención de los diferentes gobiernos, nos vimos obligados a pedir ayuda al grupo militar de Estados Unidos.”
“Ahí entra el coronel Pazmiño. Él era quien tenía contacto con ellos y era la persona que tenía que compartir información, porque los norteamericanos no nos van a dar lanchas, medios de comunicación por nada. Ellos también exigían algo a cambio”, ha agregado, antes de asegurar que los infiltrados compartían información que no estaba siquiera en manos de la Presidencia.