14 jun 2015

Los kurdos avanzan frente a los yihadistas en el norte sirio


Los milicianos intentan recuperar el control de Tel Abiad

Sirios tratan de cruzar la frontera por Tel Abiad. / BULENT KILIC (AFP)
Las fuerzas de seguridad turcas usaron este sábado cañones de agua para frenar el avance de miles de refugiados sirios que trataban de cruzar la frontera ante la escalada bélica en la localidad de Tel Abiad, uno de los pasos clave que unen Siria y Turquía, bastión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en la provincia de Raqa.
Los milicianos kurdos de las YPG (Unidades de Protección Popular, en sus siglas en kurdo), apoyados por fuerzas rebeldes sirias, han lanzado una ofensiva contra los yihadistas para arrebatarles el control de Tel Abiad, una vez tomada la localidad de Suluk, a unos 20 kilómetros. Tras la reconquista de Kobane, Tel Abiad es uno de los puntos clave en la batalla que tiene lugar en la frontera turco-siria.
La reciente expulsión de los yihadistas de Al Hasaka, en el este de Siria, con ayuda de la ofensiva aérea de la coalición liderada por EE UU, ha espoleado a las fuerzas kurdas y anti Asad para tratar de empujar hacia el oeste, hacia Alepo, a los yihadistas del EI.

China estrecha el control sobre las ONG extranjeras

Un nuevo proyecto de ley para regular estas organizaciones "limitará unas libertades civiles ya restringidas", según consideran los afectados

MACARENA VIDAL LIY Pekín 13 JUN 2015 


Protesta a favor de la liberación de activistas, en abril en Hong Kong.
 / TYRONE SIU (REUTERS)

Aproximadamente 6.000 ONG extranjeras operan legalmente en China. Muchas otras actúan sin estar registradas debido a los obstáculos legales que existen. Y en torno al 40%, según los cálculos de algunas de ellas, podrían suspender sus actividades y abandonar el país si se aprueba el proyecto de ley que plantea el Gobierno chino para regularlas. Un proyecto de ley que Cámaras de comercio, Gobiernos y organizaciones extranjeras denuncian que impondrá graves límites a las actividades humanitarias o incluso los intercambios culturales.

“Hay mucha preocupación. Nadie sabe qué va a pasar ni se atreve a hacer planes”, afirma una cooperante. El proyecto de ley, ya muy avanzado, podría aprobarse este mismo verano. El plazo para que el público pudiera sugerir enmiendas, parte del procedimiento legal chino, expiró la semana pasada tras registrar centenares de comentarios. Pero sin un proceso transparente se desconoce si alguno llegará a modificar el texto definitivo.

Una de las provisiones más polémicas prevé que las ONG queden bajo la supervisión del Ministerio de Seguridad Pública y no, como ocurría hasta ahora en la mayoría de los casos, ante el Ministerio de Asuntos Civiles. Esta supervisión, denuncian los defensores de los derechos humanos, puede incluir el registro de las instalaciones sin previo aviso o, incluso, sin que la ONG afectada llegue a saberlo nunca.

Para poder funcionar, estas organizaciones tendrán que procurarse un “mentor”, una organización oficial que les respalde y apruebe sus planes anuales. Las ONG foráneas tendrán vetado recibir fondos procedentes de China y no podrán incorporar a trabajadores o voluntarios locales por su cuenta, sino a través de una agencia gubernamental.

El borrador también prohíbe explícitamente actividades que “pongan en peligro (…) la seguridad nacional, la unidad o la solidaridad” o que “ataquen la moralidad social de China”, unos cargos muy vagos que se alegan con frecuencia para detener a activistas. Los representantes de las organizaciones que incumplan la ley -y sus socios locales- podrán ser castigados con medidas que incluyen el arresto administrativo.

En contraste, el Gobierno chino ha relajado desde el año pasado las normas para algunas ONG nacionales, especialmente las que operan en ámbitos que el régimen considera necesarios como el medioambiente o la sanidad, y que ya no tienen obligación de contar con un “mentor” oficial.

La Cámara de Comercio Europea en China ha denunciado que la ley sobre las ONG afectaría a entidades sobre las que sus empresas miembros “dependen para compartir información, investigación, desarrollo de mercado, innovación y actividades corporativas de responsabilidad social”. En términos similares se ha manifestado la Cámara de Comercio estadounidense. La UE es otra de las entidades que ha presentado sugerencias oficiales sobre el contenido de la ley. “Estamos muy preocupados sobre este borrador”, ha indicado un diplomático europeo que ha participado en el proceso.

El Gobierno chino ha asegurado que el proyecto de ley es necesario para garantizar que las ONG extranjeras cuentan con la “suficiente base legal”. Dado el complejo proceso existente hasta ahora, muchas están registradas como oficinas de representación o empresas. Pero el profesor Deng Guosheng, director del Centro de Investigación sobre ONGs de la Universidad de Tsinghua en Pekín, reconoce que el borrador actual “aún no es perfecto, aún contiene problemas, incluida la falta de claridad al definir a las ONG extranjeras y sus actividades”, algo que puede “limitar significativamente los intercambios con el extranjero”.

Para muchos de los afectados, la iniciativa “refleja el pensamiento del régimen”, que prioriza la seguridad nacional y pretende eliminar las trazas de “valores occidentales” como la democracia o la libertad de expresión. “Es consistente con unos esfuerzos más amplios, desde la llegada del presidente Xi Jinping al poder, para poner cortapisas a la sociedad civil y limitar unas libertades civiles ya restringidas”, ha escrito Maya Wang, de la organización Human Rights Watch.

El Gobierno chino prepara otras dos leyes, sobre Seguridad Nacional y sobre Lucha Antiterrorista, que también ha generado amplia preocupación entre los defensores de los derechos humanos y las entidades extranjeras sobre su capacidad de inhibir las libertades o incluso las actividades de las empresas extranjeras.

Eva Pils, especialista en Derecho y la sociedad civil china del King´s College en Londres, considera que estas nuevas normas harán que “cualquiera sea sospechoso de ser un enemigo”. “Son leyes que dicen que cualquier medida para proteger la seguridad nacional es legal”, afirma.

Aunque Deng asegura que la salida de algunas ONG extranjeras de China es un proceso que ya estaba en marcha, pues el nivel de desarrollo del país las hace innecesarias, también admite que “si el proyecto de ley no se modifica y se perfecciona, puede acelerar el proceso de retirada de ONG extranjeras de China” .

El cierre del plazo para entregar comentarios ha coincidido con la publicación del informe anual de China sobre la situación de los derechos humanos en el país, en el que habla de “tremendos logros”. Entre ellos cita el aumento de la producción y de la recaudación de largometrajes y series de dibujos animados.

Hillary Clinton lanza su campaña como defensora de la clase media

En su primera gran mitin de campaña, en Nueva York, la candidata demócrata evoca la vida dickensiana de su madre y reconecta con la tradición progresista de los Roosevelt

Hillary Clinton, en su primer mitin de campaña, con su marido. / TIMOTHY A. CLARY (AFP)
Hillary Clinton mezcló este sábado en Nueva York lo personal y lo político, su historia familiar y la visión progresista de un país, Estados Unidos, que no deje a nadie atrás y restaure la igualdad de oportunidades. En su primer mitin para las elecciones presidenciales de 2016, se presentó como la candidata de las maltrechas clases medias, golpeadas por la Gran Recesión y las desigualdades crecientes. Favorita para la nominación en el Partido Demócrata, intenta convencer a los escépticos de que no es la candidata de las élites económicas y políticas.
“Este es el pacto básico de América: si cumples con tu cometido, debes poder prosperar, y cuando todo el mundo cumple, América prospera”, dijo Clinton. Le acompañaron su marido, el expresidente Bill Clinton, y su hija, Chelsea. No intervinieron en el acto.


La ex primera dama, exsenadora y ex secretaria de Estado ya intentó ser presidenta en 2008. Perdió la nominación demócrata ante un joven senador afroamericano, Barack Obama. Ahora lo vuelve a intentar con un mensaje distinto. Más progresista: con la Gran Recesión, el pacto americano —la idea de que, si uno trabaja, nada es imposible— se ha truncado. Más emocional: en Nueva York la candidata evocó la figura de Dorothy Rodham, su madre, una mujer que, pese a una infancia dickensiana, nunca se rindió. Menos tímida a la hora de reivindicar el significado de su candidatura: si gana, será la primera presidenta.
“Quizá no sea la candidata más joven”, admitió. Si obtiene la nominación demócrata y gana las presidenciales en 2016, tendrá 69 años el día que jure el cargo. Sólo Ronald Reagan era mayor. Clinton continuó: “Seré la presidenta más joven y la primera abuela”, añadió.
Los chascarrillos y las digresiones personales son obligadas en toda campaña. Y Clinton —multimillonaria, amiga de Wall Street e identificada con la burbuja de Washington desde hace tres décadas— necesita humanizarse, reestablecer la conexión emocional con el votante. Pero donde más cómoda se siente Clinton es en las propuestas políticas.
Puede ser aburrido, y en el discurso, de casi una hora y ante unas 5.000 personas, según el equipo de Clinton, hubo pocos momentos vibrantes. Programa, programa, programa. El argumento de la candidata es que, por su trayectoria personal en defensa de los derechos de las mujeres y los niños, por su experiencia en la Casa Blanca de Bill Clinton y en el Departamento de Estado, nadie está tan preparado para luchar por las personas que han quedado en la cuneta de la recuperación económica, por lograr una prosperidad compartida.

Más a la izquierda

Es un discurso a la izquierda del discurso de Clinton en las primarias de 2008 y de la presidencia de su marido. Es nueva la retórica sobre las desigualdades y contra las remuneraciones de Wall Street y de los directivos de las multinacionales. El giro se explica en parte por necesidades tácticas: para ganar la Casa Blanca Clinton necesita movilizar a la coalición de activistas y votantes que en 2008 y 2012 dieron la presidencia a Obama. El mismo Partido Demócrata ha virado a la izquierda: su figura ideológica de referencia no es Clinton sino la senadora Elizabeth Warren, líder de la llamada ala populista.
En el mitin se escucharon tonos warrenianos —y rooseveltianos: el mitin se celebró en la Roosevelt Island, en Nueva York, el Estado por el que Clinton fue senadora—. La tesis de Clinton es que EE UU es hoy un país más progresista que hace unos años en cuestiones como los derechos de los homosexuales, la inmigración, el salario mínimo, las bajas de maternidad o las guarderías gratuitas. Son cuestiones que van más allá de la izquierda o la derecha: son “temas familiares”, dijo. Esta es la nueva centralidad, el espacio que Clinton quiere ocupar para ser presidenta y hacer historia como Obama en 2008.
“Ahora empieza el trabajo de verdad: salir y luchar por cada voto en cada Estado”, dijo. “Luchar por una América en la que cada padre pueda decir a su hija: Puedes ser lo que quieras. Incluso presidenta de EE UU”.

PESIMISMO ELECTORAL Y APUESTA POR EL PODER PERMANENTE


La jibarización

El presidente de la Corte se ofrece como garante a los poderes fácticos, aquejados de un creciente pesimismo electoral. La pretensión de que las instituciones son independientes de las personas que las integran se desmiente en los hechos. El raquítico eje Lorenzetti-Maqueda no puede compararse con la Corte de siete, purgada por Kirchner con juicio político a la vieja mayoría automática y conducida con decisión renovadora por Petracchi.
 Por Horacio Verbitsky

La doctrina Lorenzetti: “Las instituciones son independientes de las personas que las integran”.
Imagen: Télam.
La fortaleza del Frente para la Victoria ha hecho cundir el pesimismo electoral entre los poderes fácticos, que por contraste ponen sus esperanzas en la Corte Suprema de Justicia como su bastión institucional permanente. El activismo de su presidente, Ricardo Luis Lorenzetti, se manifestó en tres actos públicos durante la última semana, en los que fustigó el presidencialismo y expuso la necesidad de un poder judicial fuerte, capaz de ponerle límites al Poder Ejecutivo. También reclamó la unidad de los magistrados, defendió el activismo judicial y su injerencia en las políticas públicas. Para ello debió acudir a la ficción de que las instituciones son independientes de las personas, idea desmentida por la única compañía que consiguió en el estrado, la de Juan Carlos Maqueda.
Esta vez, Lorenzetti cambió de género: en lugar de la homilía eclesiástica, la clase magistral. De tan evidente, tuvo que negarlo. “Esta no es una clase”, dijo el profesor entre citas de autores extranjeros. Demoró casi media hora la iniciación del acto por el Día Mundial del Ambiente, a la espera de sus colegas. Pero sólo llegó Maqueda, quien el mes pasado lo intimó a que retirara su renuncia a un cuarto período como presidente de la Corte. Lorenzetti se había hecho rrrreelegir el 11 de abril, casi un año antes de que terminara su actual mandato, para no tener que votar por sí mismo de producirse en los próximos meses la previsible baja de Carlos Fayt. En una segunda Acordada que se firmó el 13 de mayo para subsanar la falsedad ideológica en la anterior respecto a la asistencia de Fayt, la Corte justificó su apuro en la defensa de “la necesaria independencia del Poder Judicial que exige el sistema republicano de gobierno” y en la seguridad jurídica en la relación institucional con los otros poderes del Estado. Es decir, ponerle límites al gobierno nacional, como también dijeron de inmediato la Asociación Empresaria orientada por el Grupo Clarín y la transnacional italiana Techint; la Comisión Empresaria de Medios de Comunicación Independiente, que también conduce el Grupo Clarín; la Sociedad Rural, el pequeño pero influyente Colegio de Abogados de la City de Buenos Aires, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas que depende del Episcopado Católico, la usina ideológica del sector IDEA, la Fundación Mediterránea y otras entidades afines: “Un Poder Judicial independiente es un pilar fundamental del Régimen Republicano y cumple un rol central como garante de los derechos establecidos por nuestra Constitución”, dijeron con la pluma de Lorenzetti: ese párrafo es casi idéntico a uno del fallo “Aparicio” sobre los conjueces.
Juntos en un pequeño escritorio y con una silla vacía, mudo testigo de que las cosas no salieron como esperaban, Lorenzetti y Maqueda fueron una gráfica demostración de lo poco que queda de aquella Corte Suprema prestigiada en 2003 por el juicio político y la reforma de principios de siglo, con Néstor Kirchner en el Poder Ejecutivo y Enrique Petracchi al frente del tribunal. Fayt ya no está para estos trotes, en un resbaloso patio frío de baldosas bien lustradas, y así se lo hizo saber a Lorenzetti cuando le pidió que posara a su lado. Mejor cuidarse del frío en casa. Elena Highton no ha perdido el sentido del ridículo, por lo cual tampoco asistió a la función, diagramada como de costumbre por la asesora de imagen de Lorenzetti, que en forma gradual va imponiendo la sigla CIJ sobre la tradicional CSJN. Highton invocó otro compromiso para justificar su inasistencia y esperó que concluyera la perorata para sumarse al brindis con los periodistas.

¿En quién se puede confiar?

La clase magistral mantuvo la acostumbrada astucia discursiva del ex alumno de los hermanos maristas de Rafaela. Igual que las homilías, giró sobre el compromiso que los jueces deberían tener con los más pobres, los más débiles, los más vulnerados, que son las principales víctimas de las catástrofes ambientales. Pero también suministró el título que esperaban los medios opositores: los políticos postergan las soluciones de fondo, sobre todo cuando hay elecciones, es decir siempre en democracia. Como sólo se puede confiar en los jueces, es decisivo que sean independientes de todos los poderes, ya sean estatales o corporativos. Sobre el final de la lección, agradeció al público (había menos butacas ocupadas que el 3 de marzo, en el homenaje al ex fiscal Alberto Nisman) y dijo que no hacían falta palabras para que se comprendiera el sentido simbólico de esa presencia. Un símbolo costoso, debe decirse: la presencia de jueces y camaristas del interior se obtuvo bajo presión. La Corte les pasó lista en los días previos y ofreció el reintegro de todos los gastos, incluido transporte aéreo y alojamiento. Buenos Aires en otoño es una hermosa ciudad, ¿quién podría negarlo?
Ante los periodistas, Lorenzetti dijo que la Corte era un lugar de encuentro, para conversar y dialogar, pero no mencionó ninguna ley o artículo constitucional que consagren ese atributo. Se refirió a otros países en los que los periodistas son perseguidos, asesinados o discriminados, en los que existen narcotráfico, guerras, grandes presiones económicas y debilidades institucionales, para introducir su monotema de la protección a las instituciones, que algo o alguien innominado amenazaría no en los países referidos sino aquí, en la Argentina. Luego de este arriesgado parkour sobre la lógica reflexionó sobre el cambio tecnológico y afirmó con la seguridad del experto que ésta es la primera vez en la historia de la humanidad que una generación le enseña a la anterior. Si así fuera, aún se golpearían piedras o se frotarían palos para prender fuego. Robert Stephenson tenía apenas 26 años cuando su locomotora a vapor corrió por primera vez en Inglaterra, la misma edad de Albert Einstein cuando formuló la teoría de la relatividad y que Leonardo Da Vinci cuando comenzó a registrar sus inventos geniales en el Codex Atlanticus. “La Corte Suprema es una institución que va más allá de las personas”, agregó. Luego de considerar una tragedia la muerte de Enrique Petracchi y Carmen Argibay y la renuncia de Raúl Zaffaroni dijo que la Corte mantenía los mismos principios con “la firmeza necesaria y no hay nada que nos haga cambiar”, ya que “la sociedad que queremos es una en la que podamos convivir con pluralidad de ideas”, como si eso estuviera en discusión. Al día siguiente, en el foro de los ejecutivos de finanzas presentó a “la Justicia como pilar de la democracia” e instó a “descentralizar las instituciones para que haya consensos y diálogos”, en lo que entendió que “el Poder Judicial cumple un rol central”. Sus voceros en la prensa de oposición decodificaron el mensaje como una demostración de fuerza (Silvana Boschi en Clarín) y de poder (Adrián Ventura en La Nación).

Las palabras y los hechos

Las cosas son menos claras cuando este presidente compasivo pasa de las palabras a los hechos. Hace trece meses la Corte declaró en estado de colapso al fuero de la Seguridad Social, que tramita las causas de los jubilados y pensionados, y dispuso su descentralización como medida paliativa. Pero más de un año después no proveyó los recursos humanos necesarios para que el nuevo esquema funcionara y el Congreso no creó los nuevos tribunales especializados que le reclamó la Corte. En mayo de 2014, en la causa Pedraza vs Anses, la Corte declaró inconstitucional el artículo 18 de la ley 24.463, que había asignado en exclusividad a la Cámara Federal de Seguridad Social, con asiento en la ciudad de Buenos Aires, la competencia en materia previsional. El mismo día, por la Acordada 14/2014 transfirió esa competencia a las Cámaras Federales de las distintas provincias, alegando que el embudo porteño afectaba “la garantía a la tutela judicial efectiva de los jubilados y pensionados que no residen en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires”. La medida comprendía tanto las apelaciones que se produjeran a partir de ese momento como las acumuladas desde hacía años en la Cámara Federal de Seguridad Social. Desplazar a ese tribunal a favor de las cámaras del interior, según la Corte, garantizaría “el bienestar de los ciudadanos, el federalismo, la descentralización institucional y la aplicación efectiva de los derechos de los beneficiarios del sistema previsional”. También pidió al Congreso que tomara las medidas necesarias para reducir la litigiosidad, abreviar los procesos, crear nuevos tribunales de seguridad social y conseguir el acatamiento de la Anses a las resoluciones judiciales. Al Poder Ejecutivo le solicitó que “las agencias bajo su ámbito” acataran las decisiones de la Corte en materia de determinación del haber inicial y su movilidad, ya que la Anses apela casos en los que ya hay un criterio fijado por la Corte. También comunicó su decisión al Ministerio Público Fiscal y al Consejo de la Magistratura de la Nación, para que provea recursos materiales, humanos y financieros a la Cámara de la Seguridad Social. Ante ese tribunal había radicadas más causas de las que debía atender cualquiera de las cámaras federales de las provincias, sumando juicios penales, civiles, administrativos y laborales. Bajo la presidencia de Lorenzetti, la Corte Suprema suele reiterar que es la “única responsable del Gobierno del Poder Judicial de la Nación” y el “último intérprete de la Constitución Nacional y de sus leyes reglamentarias”, como si alguien lo hubiera olvidado. Invocando ese carácter de la Corte, las Cámaras que más carga adicional recibieron, comenzaron a reclamarle que adoptara las medidas apropiadas para enfrentar la situación, muy en especial la designación de personal capacitado para atender esa enorme demanda de jubilados y pensionados en forma rápida y oportuna. Las Cámaras Federales de Apelaciones que más causas recibieron son las de Bahía Blanca, Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Paraná, Rosario, Salta, San Martín y Tucumán. Un juez abrumado por la situación sostiene que la Corte se limitó a “trasladar el problema de un tribunal a otros, con el consecuente maltrato a personas en situación de vulnerabilidad”.

La excepción y la regla

La resistencia corporativa al cambio es aún más evidente cuando se trata del propio Poder Judicial. En mayo de 2013 la ley 26.861 estableció el ingreso democrático e igualitario para letrados, empleados y personal de maestranza y oficios del Poder Judicial de la Nación e instituyó a la Corte como autoridad de aplicación, encargada de reglamentar los concursos de ingreso. En agosto, por la Acordada 26/13, la Corte decidió que hasta que se abrieran los concursos todos los ingresos serían transitorios y exhortó a los poderes ejecutivo y legislativo y al ministerio público a crear una comisión conjunta para aplicar también en ellos el principio del ingreso democrático e igualitario. En diciembre dictó la Acordada 49/13 por la que aprobó los formularios de inscripción como postulantes a ingresar al Poder Judicial de la Nación, que deberían presentarse en las Cámaras Nacionales y Federales de cada jurisdicción en marzo de 2014. Durante ese verano se formaron colas de varias cuadras en los lugares de inscripción. Pero esta expectativa fue defraudada, porque la Corte nunca dictó los reglamentos para el concurso ni se pronunció sobre el temario, el jurado, los lugares y las fechas de examen. Esto contrasta con las resoluciones 507/14 de la Procuración General y 75/14 de la Defensoría General, que sí cumplieron con las disposiciones de la ley. En cambio la Corte aprobó el 3 de febrero de 2015 la resolución 6/15, firmada sólo por Lorenzetti, Fayt y Maqueda, por la cual sepulta la ley que debía aplicar: esa disposición administrativa ordenó a las Cámaras Nacionales Federales y los Tribunales Orales Federales con asiento en las provincias que elaboraran y le comunicaran un listado de los agentes que desempeñaran cargos interinos y no efectivos en la planta del Poder Judicial y que tuvieran más de seis meses de antigüedad. Ellos cubrirían las futuras vacantes efectivas, por supuesto “con carácter excepcional” y por orden de antigüedad. En su interesante blog “Palabras del derecho”, el abogado y docente de comunicación social en la Universidad Nacional de La Plata José Ignacio López destaca que el Ministerio Público de la Defensa y el Ministerio Público Fiscal, con apego a la ley, reglamentaron el procedimiento en febrero de 2014. La Defensoría General recibió inscripciones en marzo, tomó exámenes y efectuó los sorteos. La Procuración General creó un sistema de inscripción digital con usuario con sesión individualizada que permite realizar todos los pasos en línea. Así estableció un calendario de inscripciones y concursos por jurisdicción de los cuales muchos se han realizado y otros están en trámite. “El mecanismo se está cumpliendo.”En cambio en el Poder Judicial “el ingreso democrático sigue siendo una deuda pendiente”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-274893-2015-06-14.html

Ideas predatorias al acecho

ARGENTINA

“Hoy hacer una discusión sobre la economía argentina sin abordar todas las derivaciones de la cuestión de los fondos buitre es obviar una cuestión central”, comentó a Página/12 esta semana, durante una extensa charla, uno de los responsables del Cefid.Ar, Guillermo Wierzba, quien está a cargo de la organización de un seminario que en los próximos días discutirá sobre “Crisis Mundial -

 Por Raúl Dellatorre


Nuevos paradigmas y experiencias emergentes”. Y es que la forma en que el Gobierno encaró el tema, por un lado, y la postura asumida por referentes políticos y económicos de la oposición, por otro (analizada en la nota central de estas páginas por Alfredo Zaiat), definen en gran parte el lugar que le otorgan a la Argentina en una nueva configuración mundial, que surgirá cuando las réplicas de la crisis de 2008 hayan quedado definitivamente atrás.
Esa crisis fue la consecuencia de un abuso de poder, el que ejerció un capital financiero dominante que terminó dislocando el funcionamiento de los mercados de materias primas, el sistema bancario, el flujo de capitales y el comercio mundial. Lógicamente, para lograr su objetivo –que no era producir el descalabro, sino producir fenomenales ganancias aun a costa de un descalabro global–, primero hubo que imponer una “desregulación” aceptada por todo el mundo económico, la pérdida de poder de los Estados nacionales tanto para controlar como para ejercer sus derechos soberanos. Incluso ante los tribunales extranjeros para defender los derechos del país frente a un interés privado, aunque éste fuera groseramente especulativo.
El fenómeno “fondos buitre” no es una consecuencia de la crisis, sino que es previo, estuvo en su génesis. Es parte de la construcción del poder de ese capital financiero que necesita barrer con el derecho a defensa de los Estados nacionales. Es decir, necesita un cuerpo de Justicia que se colusione con sus intereses. La Justicia que cumplió ese rol fue la de Estados Unidos.
“La colusión de intereses es evidente”, planteó Wierzba a Página/12. “La cuestión de los fondos buitre es un tema político, no estrictamente financiero como pretenden algunos. Hay un negocio privado y hay una especialización de los fondos buitre en este tipo de negocios de alto riesgo. Pero la Justicia norteamericana está interviniendo, sentando posición en forma arbitraria, ajena a derecho, a favor de los intereses de los fondos buitre. Ahora, si no se contara con esa intervención de la Justicia, si los fondos buitre no estuvieran seguros de ella, no se justificaría el negocio”, definió el director de Cefid.Ar.
Argentina, desde el Gobierno, enfrentó el tema poniendo la política por delante de la economía. “Es lo correcto –opinó Wierzba–. Es lo que correspondía y es una posición sólidamente sostenida, pero uno de los pilares de esta estrategia es mantener este posicionamiento a futuro.”
Anticipando un debate que seguramente volverá darse el jueves, en el seminario que se desarrollará en el Salón de Actos del Banco Nación, Wierzba respondió, a la pregunta de cómo se imagina ese futuro, tras las elecciones, con otro interrogante a manera de hipótesis. “Muchos especulan con el cambio de gobierno, suponiendo un cambio hacia una posición más negociadora. ¿Y qué pasa si el próximo gobierno se planta y no acepta pagar en condiciones que no sean las ya pactadas en el canje? ¿Por qué vamos a generar expectativas de que la política respecto de los fondos buitre va a ser distinta, si la realidad es que el Gobierno actual demostró los límites del accionar de los buitres y la Justicia norteamericana? La realidad es que llegaron hasta un punto, no se les pagó, y no pudieron seguir más allá. Mantener la posición de Argentina y no terminar derrotados en la batalla con los buitres es un tema esencial también para la próxima administración.”
Las razones para esta última afirmación se podrán encontrar si se acepta que la de los buitres no es una batalla aislada, sino que es parte de una gran guerra. La guerra de los viejos paradigmas neoliberales que tratan de volver a imponerse. La Argentina la libra en varios frentes.
Uno es el de los foros internacionales, donde trata de impone la necesidad de una reforma estatutaria que introduzca un nuevo régimen internacional que regule la reestructuración de deudas soberanas, defendiendo el derecho de los países a transitar ese camino sin riesgos a un ataque buitre en cualquier atajo. ¿Por qué hay quienes se resisten a un régimen de regulación que el propio sistema financiero mundial admite como necesario? “Cuando se discute en foros internacionales, la única oposición es en base al argumento de que cualquier intervención pública va a afectar el desarrollo, porque la falta de libertad, de confianza en el mercado, va a ahuyentar las inversiones: ahí se ve surgir el paradigma de la no injerencia de la política en la economía”, respondió Wierzba.
Otro frente es el comercial, donde el país, como miembro del Mercosur, tuvo que debatir esta última semana en Bruselas sobre un tratado de libre comercio con la Unión Europea cuyas condiciones y consecuencias no distan mucho del contenido del ALCA, el TLC de las Américas que fue derrotado en la Cumbre de 2005 en Mar del Plata. El retorno del mismo debate es un reflejo de la crisis: en Europa, que intenta imponer su modelo neoliberal para volver a América latina, y en Brasil, donde los grupos económicos más ligados al capital financiero desplazaron al empresariado industrial paulista, alcanzando incluso a tener peso en el gobierno del PT.
Un tercer frente de ataque sobre Argentina, derivado de la crisis mundial, ha sido el de la fuga de capitales, ahora con las revelaciones que surgen de las investigaciones en los casos HSBC y JP Morgan. La fuga no es un fenómeno que tenga que ver con falencias de las economías locales: es un fenómeno global y responde a la lógica de acumulación del capital financiero y al comportamiento de las burguesías locales. En Argentina, el último proceso de fuga se aceleró en pleno auge de la economía, con un crecimiento superior al 7 por ciento anual, acumuló 150 mil millones de dólares de activos fugados desde 2003 hasta 2012, y dejó reflejados quiénes son los que fugan. “Una burguesía diversificada en sus negocios, los que más ganan cuando el país crece pero buscan llevarse al exterior los resultados: no son un bloque social que pueda engarzarse en una política de desarrollo”, los describió Wierzba. “Países como los nuestros no pueden ser abiertos financieramente, deben vigilar, controlar e impedir estos movimientos”, agregó.
Vinculado a esta última recomendación, surge el cuarto frente de combate: la discusión sobre las políticas de Estado relacionadas con el mercado cambiario y financiero. En opinión del titular del Cefid.Ar, “la administración cambiaria, con regulaciones que suponen un sistema de cambios múltiples, es importante como herramienta para un modelo de industrialización y desarrollo y debería reafirmarse tal cual hacia futuro, y no como una cuestión coyuntural, en camino a una futura unificación y liberación cambiaria”. No es casual ni inocente el intento de instalar el debate sobre la supuesta “necesidad” de un tipo de cambio libre y único, un mercado abierto de divisas y la eliminación de los controles, regulaciones y “el cepo”. Los viejos paradigmas no se dan por vencidos.