4 oct 2015

EMOCIÓN Y POLÍTICA

Uruguay

INDISCIPLINA PARTIDARIA, la columna de Hoenir Sarthou

–Semanario Voces 2/10/15

¿Qué tienen en común ciertos hechos que han ocupado la atención y el debate públicos en, digamos, el último año? 

¿Qué tienen en común, por ejemplo, la propuesta de rebajar la edad de imputabilidad, la campaña para crear el delito de feminicidio, el procesamiento de Héctor Amodio Pérez, y la reciente ocupación-desocupación de la sede del CODICEN?
Una primera mirada, sobre todo si es algo distraída, puede llevarnos a contestar: “nada”.
Una segunda mirada, un poco más atenta, puede hacernos notar que son temas en que lo político y lo jurídico se ligan estrechamente. Temas jurídicos de alto voltaje político. Para complicar aún más las cosas, son asuntos que interpelan las creencias y las convicciones íntimas de mucha gente. La clase de asuntos que nos permiten opinar y juzgar moralmente, dando rienda suelta al “complejo de Dios” que muchos sentimos. 
Una tercera mirada, ésta sí mucho más detenida, puede hacernos percibir que los argumentos que se intercambian en estos asuntos apelan ante todo a la emoción, buscan despertar la reacción emotiva, pasional, no racional, del interlocutor.
¿Deben ser los menores de edad tan responsables como los adultos por los delitos graves que cometen? ¿Eso es justo? ¿Ataca las causas de los delitos y los evitará? ¿La figura del feminicidio hará disminuir la violencia “de género” o es sólo una inútil agresión simbólica al sexo masculino?
¿Puede castigarse penalmente a Amodio por sus delaciones? ¿Es la delaci ón un delito? ¿No es incoherente que Amodio esté preso si quienes recibían sus datos y practicaban la tortura siguen libres? ¿Qué debe hacer un gobierno que se dice “de izquierda” cuando le ocupan edificios públicos? ¿Es admisible que reprima con violencia a los estudiantes que ocupan y a los manifestantes que los apoyan?
Las respuestas usuales a esas interrogantes son sorprendentemente simples: “Me asaltaron cuatro veces en una semana; no se puede más; hay que meterlos a todos en cana (o “hay que matarlos a todos”)”. “A nosotras, las mujeres, nos están asesinando como a moscas; van veinticinco en lo que va del año; es un genocidio; hay que terminar con el machismo; ni una más (o “ni una menos”)”. “¿Amodio?, un traidor, que se joda; cantó a sus compañeros, además violaron a las mujeres; que vaya en cana”. “Es un gobierno represor y neopachequista”, o “La culpa es de “Plenaria” y del SUATT que manipulan a los estudiantes para llevar agua para sus molinos”
Esa forma de pensar y de debatir, cada vez más generalizada, es usada por tirios y troyanos. Se buscan conclusiones rápidas y se recurre a símbolos impacta ntes que despierten reacciones emocionales en uno mismo y en los destinatarios del discurso. Así, al efectista testimonio de los cuatro asaltos semanales se le responde con colibríes. A las dudas sobre la justicia y eficacia del feminicidio se las aplaca con estadísticas sesgadas y relatos de crímenes estremecedores. Se justifica la prisión de Amodio agitando el rechazo instintivo, casi “martín fierresco”, hacia la condición de delator, sin reparar en que la delación, hecha por quien está privado de libertad y bajo amenaza de tortura, puede ser una falta moral pero no un delito. Y se reduce el problema del CODICEN a un dilema de “represión sí”, o “represión no”.
Uno de los rasgos característicos de esta forma de pensar y de argumentar es la fragmentación de los problemas; el hábito de decidir sobre el todo en base a sólo alguna de sus partes. Ejemplifico: combatir las enfermedades sería facilísimo si no hubiese además que preservar la vida y, en lo posible, el bienestar del paciente. Combatir el delito también sería facilísimo si no hubiese que garantizar las libertades públicas y evitar el castigo de inocentes. Pues, bien, la forma de pensar y de argumentar que vengo analizando se caracteriza porque, en situaciones complejas, en que están en juego varios valores o bienes, opta rápida y apasionadamente por uno de ellos, ignorando o sacrificando a los valores restantes. Así, por ejemplo, en la disyuntiva entre la seguridad pública y los derechos de los menores de edad, se opta, sin dudas, por uno de los dos: o “mandamos a todos en cana”, o dibujamos colibríes y recitamos la declaración de derechos del “niño, niña y adolescentes”. Respecto al feminicidio, o consideramos a todos los hombres como criminales potenciales y a todas las mujeres víctimas eternas e inconsolables “del patriarcado machista y criminal”, o descartamos a las feministas como “mujeres resentidas que odian al sexo masculino”. Amodio es un traidor irredimible, cuya alma “camina ya por algún círculo del infierno”, o es “el chivo expiatorio del MLN para tapar sus chanchullos y aflojadas”. 
Capítulo aparte merecen la ocupación y desocupación del edificio del CODICEN. En el asunto están en juego varios valores esenciales. Uno es la enseñanza, incluido su aspecto presup uestal; otro es el deber del Estado de preservar a sus organismos y a sus sedes de presiones de hecho; un tercer valor es el derecho a la protesta social; un cuarto valor es la obligación del Estado de utilizar los métodos menos cruentos y más compatibles con los derechos individuales para imponer su autoridad; y hay incluso un quinto aspecto importante: ¿cuál debe ser la actitud de un sistema político que se pretende democrático ante las formas de oposición antisistémicas, es decir las que no aceptan las reglas de juego de la democracia representativa?
El debate público sobre este complejísimo asunto fue un modelo de parcialización y fragmentación. Para empezar, el problema original, la enseñanza y su presupuesto, fue olvidado. También se olvidó el aspecto institucional, la procedencia o improcedencia de la ocupación de un local público por quienes no trabajan ni estudian en él. La discusión se estableció entre quienes sienten que la represión fue excesiva, o directamente consideran inadmisible que un gobierno de izquierda recurra a la represión policial, y quienes culpan de todo a las organizaciones antisistémicas presentes en los incidentes.
Hace pocos días discutí con una amiga, indignada por la represión en el CODICEN. “¿Por qué tenían que sacar a los ocupantes?” me preguntó. La respuesta (no la había pensado antes) me salió en el momento. “Decime, si mañana un grupo de militares ocupa la Suprema Corte de Justicia para protestar por la prisión de sus colegas torturadores, o la Federación Rural ocupa el Parlamento para evitar que les voten un impuesto, ¿qué hacemos?”. Mi amiga es inteligente y no precisó más. “Ya entendí”, contestó.
Un segundo rasgo preocupante de esta forma de pensamiento y de argumentación es cierta falla o despreocupación por la conexión lógica entre los problemas y las soluciones propuestas. Cada vez es más habitual oír que determinado proyecto de ley, o una política pública, son “una señal” respecto a cierto problema. Es decir, no una solución ni un remedio, sino una “señal”, un gesto simbólico, más vinculado a lo comunicacional que a la regulación jurídica o a la ingeniería social. El ejemplo típico son las políticas de “discriminación positiva”, que no aspiran a cambiar las estruc turas sociales injustas sino a compensar simbólicamente la injusticia, beneficiando injustificadamente sólo a algunos integrantes del grupo social desfavorecido. 
Nuestra tradición cultural es racionalista. Desde esa óptica, el derecho y las políticas públicas han sido históricamente considerados instrumentos para incidir racionalmente en la realidad. Eso significa que el abordaje de cualquier problema, al menos en teoría, requería contemplar todos sus aspectos y que la solución propuesta apuntara a modificar efectivamente los aspectos críticos sin causar otros problemas iguales o mayores.
Tal vez porque estamos todavía en “la era de Acuario”, o por la desconfianza posmoderna en la razón, o por necesidades de un sistema económico global que nos exige ser engranajes eficientes, no cuestionadores, esa tradición racionalista parece en crisis, como lo evidencian los debates públicos de los últimos tiempos. Y eso genera preguntas
¿Pueden la emoción y la sensibilidad sustituir el enfoque racional de los problemas sociales? ¿Es posible abordar problemas complejos priorizando s&oac ute;lo uno de sus ángulos, aquél que más nos afecta o conmueve? ¿Cómo garantizamos que las emociones no nos lleven a medir con varas distintas a amigos y a no amigos? ¿La “emisión de señales simbólicas” es apta para resolver problemas sociales reales y concretos? Y, tal vez la más importante: ¿Son posibles el diálogo y los acuerdos si cada uno justifica sus posturas desde su más recóndita e íntima subjetividad?
Soy consciente de apenas haber acariciado el lomo de un asunto inmenso. Valga esta nota sólo como la anotación de un punto en un orden del día imaginario e inagotable.

CODICEN Y DESPUES

Uruguay

El Pasamontañas Policial


Venancio Acosta y Betania Núñez
Brecha, Montevideo, N°1558 | 01-10-2015
 
En tanto el Frente Amplio intenta salir ileso de los conflictos presupuestales en la educación, el Ministerio del Interior repite prácticas de represión y judicialización de la protesta social. La Policía se infiltró en la ocupación e intenta imponer su versión de lo ocurrido el 22 de setiembre en el CODICEN
“Esta es la verdad”, dijo el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, como si después de sus palabras quedara todo más claro. Lo hizo el lunes 28, en una conferencia de prensa que buscó asentar la versión oficial de lo sucedido durante el desalojo de un grupo de liceales, que ocuparon por cuatro días las oficinas centrales del CODICEN. Pero desde el episodio, que ocurrió hace más de una semana, una brumosa disputa mediática no cesa de opacar los hechos.
La discusión sobre el presupuesto para la educación fue relegada a un segundo plano, mientras en los tribunales de la Ciudad Vieja desfilaban militantes estudiantiles y sindicales en un festín judicial.
En ese marco la Policía, que por ahora no fue imputada por la justicia, lideró las investigaciones que desembocaron, hasta el cierre de esta edición, en el procesamiento sin prisión por atentado agravado a nueve militantes, que deberán cumplir 200 horas de trabajo comunitario. La falta de imputados policiales responde, según supo Brecha, a que la justicia no ha podido dar con los funcionarios que cometieron abusos durante la represión desatada fuera del CODICEN; los videos que circularon muestran el exceso, pero sus cascos ocultan sus rostros e impiden que sean identificados. La Policía trabaja para identificar a aquellos que tiraron piedras, reúne las pruebas, los detiene, los lleva ante la fiscal Ana María Telechea y la jueza Ana de Salterain.
Y la justicia procesa. Quiénes fueron los policías que actuaron en el operativo y quiénes se excedieron es un misterio, porque no hay ningún indicio sobre aquello que la Policía evita investigar.
La propia actuación de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH) contribuyó a plantar esa escena. El informe que realizó su presidente, Juan Faroppa, motivó fuertes controversias en la interna de la institución ya que, por un lado, se hizo público antes de que algunos de sus miembros accedieran a él, pero además dos de sus integrantes no están de acuerdo con las conclusiones presentadas.
En el documento Faroppa concluyó que el “clima fuera del edificio ocupado, generado por manifestantes que no eran estudiantes” “presagiaba una definición violenta de la situación”. Pese a todo, el presidente de la INDDHH también reconoció que “lo anterior no significa que no se hayan observado casos puntuales por parte de algunos efectivos policiales que mostraron, en forma innecesaria, un uso abusivo de la fuerza”. Según dijeron algunos manifestantes, lo que fue confirmado por el propio Faroppa, otros términos se le escucharon durante la represión: “Es un desastre total, al abogado lo cagaron a palos en el piso, yo lo vi”, le dijo a la senadora del MPP Ivonne Passada, que estaba del otro lado del celular.
La INDDHH, que recibió una carta de “reconocimiento” del Ministerio del Interior (MI) por su participación en el desalojo, ahora parece matizar su primera impresión. El miércoles emitió un comunicado en el que se explicita que el informe responde a la pluma de su presidente, como quien deslinda el carácter institucional del texto, y adelanta que se investigará con base en las denuncias recibidas, que no son pocas.
Por ejemplo, la institución analiza una foto donde se deja constancia que un agente de la Republicana utilizó una cachiporra con punta metálica, hecho que parece contradecir una de las afirmaciones del informe: “no se utilizaron elementos de mayor fuerza agresiva”. Faroppa explicó a Brecha que la información fue recibida luego de la difusión del informe, y apenas conocida (el miércoles) fue “remitida de inmediato al ministro del Interior, a los efectos de que se investigue esta situación. No sé bien lo que es, si es una cachiporra, pero ese tipo de cachiporra es un arma que no está autorizada por la ley de procedimiento policial”.
No prueba
Durante la conferencia del lunes se distribuyeron grabaciones de las cámaras que los oficiales del Grupo de Reserva Táctica llevaban adheridas a sus uniformes. Aunque el propio ministro aseguró que había por lo menos cinco cámaras, únicamente se reproduce lo captado desde una de ellas.
Bonomi insistió en afirmar que cuando la Policía ingresa al edificio los estudiantes ya no estaban. En consecuencia, aportó la filmación como prueba. “Una Policía democrática es una Policía que puede demostrar lo que dice que hace”, se jactó. Lo cierto es que el video no prueba la afirmación inicial del ministro ni contradice la versión de los estudiantes, quienes sostienen que se encontraban en el edificio cuando la Policía ingresó. Las imágenes sólo muestran a policías efectivos entrando por el estacionamiento a las oficinas del Banco de Seguros del Estado y de ahí al hall del edificio por Avenida del Libertador.
Pero los estudiantes dicen que otro grupo intentó pasar hacia la puerta de Colonia, sin éxito porque había una manguera de bomberos obstruyendo el ingreso.
Es en ese momento que los ocupantes perciben la presencia policial y, según los testimonios, desocupan por Colonia gracias a los manifestantes que, del lado de afuera, custodiaban esa puerta. Las imágenes difundidas no alcanzan a negar que otros agentes hayan seguido recorridos diferentes y se hayan topado con los jóvenes.
Consultado sobre las denuncias de los primeros 12 detenidos por maltrato en dependencias policiales, Bonomi arriesgó y repitió “no la creo”, aunque no argumentó sus motivos, una actitud que el ministro ha adoptado otras veces en que su cartera (el organismo público más denunciado por violar los derechos humanos en el país, según la propia INDDHH) fue señalada por prácticas de abuso policial.
Déjà vu
En medio de la guerra de videos desatada entre el ministerio, los estudiantes y algunas organizaciones que acompañaron la ocupación, los legisladores oficialistas se lamentan por no haber estado en el lugar de los hechos, lo que les habría permitido contar con una versión de primera mano. En esta línea, y en diálogo con Brecha, Passada dijo que fue“un error no haber estado presente”, mientras que Sebastián Sabini, diputado del mismo sector, evaluó que hubo “un error de comunicación”
Pero mientras el Frente Amplio encuentra dificultades para lidiar con formas de protesta social que alguna vez apoyó, el Ministerio del Interior repite la estrategia utilizada en agosto de 2013, cuando infiltró policías en manifestaciones estudiantiles e intervino abiertamente en las actuaciones judiciales. De hecho, infiltró la ocupación en el CODICEN con el mismo policía que en la marcha del 14 de agosto de aquel año.
El agente en cuestión, John Giménez, quedó en evidencia el lunes pasado luego de intentar detener a Marcelo Hospitale, momento en el que fue registrado por una cámara de celular. Hospitale se había separado de la multitud que esperaba fuera del juzgado para ir a un almacén. En ese momento fue interceptado por un automóvil blanco del que se bajaron dos policías vestidos de civil. Como se resistió al arresto porque los efectivos no tenían una orden judicial, sus compañeros se acercaron.
Allí fue que algunos militantes de ADES repararon en Giménez y recordaron las conversaciones que habían mantenido con él dentro del CODICEN,cuando se presentaba como un militante de la FEUU, contaron a Brecha.
El agente de inteligencia tiene 28 años y en 2013 declaró a la justicia que fue “asignado al servicio de la manifestación y marcha por lo de Líber Arce”, “íbamos por el interior de la marcha hasta que en determinado momento notamos una conducta violenta”, según el expediente judicial al que accedió este semanario (véase Brecha del 27-XII-13).
También el lunes, un dirigente del Sindicato Único de Trabajadores del Taxi (SUATT) que estaba en la concentración fuera del juzgado fue interceptado por tres autos y dos motos cuando iba a comprar comida a una panadería. Oficiales vestidos de civil le solicitaron que ingresara a uno de los vehículos para dirigirse a “hablar con la jueza”.
Lo capturaron sin orden de la justicia y fue llevado a la sede de la Dirección de Inteligencia en la calle Maldonado, donde le revisaron el celular y recabaron datos de todos sus documentos (incluyendo la libreta de propiedad del vehículo, libreta de conducir y carné sindical).

Lo llevaron posteriormente al juzgado y fue uno de los procesados por “atentado”.
Al ser liberado, según dijo a este semanario, fue acompañado por oficiales de inteligencia con pasamontañas (excepto el funcionario al mando) y agentes del Grupo de Reserva Táctica, junto a otra  imputada por los mismos hechos, a la que los policías acosaron haciendo chistes por handy
Al día siguiente otros militantes del mismo sindicato se dirigían en un auto a Radio Fénix, donde emiten un programa, cuando dos vehículos los encerraron en plena calle. Se llevaron a uno de ellos, nuevamente sin orden de la justicia. Pasó la noche en la sede de inteligencia y declaró al día siguiente. De la misma forma se apresó a dos militantes más, incluyendo al secretario general de la organización, Carlos Silva,que en el momento en que se dirigía a una asamblea del sindicato fue abordado por oficiales encapuchados.
El día anterior, dijeron desde el gremio a este semanario, vecinos del barrio Santa Catalina –donde vive Silva– fueron interrogados por funcionarios del MI, que también usaban pasamontañas, acerca del paradero del sindicalista.
Otra coincidencia: el mismo mecanismo fue utilizado por el MI en los acontecimientos del 14 de agosto de 2013, que entonces denunció Brecha. “Si la jueza precisa hablar con alguno de los dirigentes del sindicato, es cuestión de mandar una citación. Nosotros no nos vamos a dar a la fuga, somos personas públicas. Parece bastante planificado, es un día cada uno, también como forma de desgastar la movilización del sindicato”, contó a este semanario uno de los procesados.
No es nuevo: a pesar de que la Policía comete excesos, sólo son procesados los manifestantes. El operativo de desalojo del CODICEN y las detenciones que vinieron después siguen ese patrón
postaporteñ@ 1479 - 2015-10-03 

3 oct 2015

APOLOGIA DE LA IMPUNIDAD

URUGUAY
Centro Militar homenajeó al general retirado Pedro Barneix


El presidente del centro afirmó que Barneix fue víctima de "venganza y ensañamiento".

DANIEL ISGLEAS  03 oct 2015

Para el Centro Militar, Pedro Barneix fue una víctima de “la venganza y el ensañamiento”. El general retirado se suicidó hace un mes, tras ser procesado por el homicidio de Aldo Perrini durante la dictadura, y fue homenajeado este viernes.
“Lo sufrió estoicamente hasta el final”, dijo el presidente del Centro Militar Carlos Silva en su discurso. “Presiones, ataques y maltratos deliberados, inmerecidos e injustificados, perpetrados por personas llenas de odio y rencor”.
Silva agregó que la Justicia uruguaya no es eficiente, y que las propias autoridades la ponen en duda. “Parecería que es más fácil para ciertos operadores judiciales ensañarse con un camarada que defendió las instituciones que proteger la paz social en una situación de crisis”, sostuvo.
Además, describió a la lucha de clases como “un delirio ideológico inconscientemente cultivado” y dijo que atormenta a una sociedad que no puede vivir en paz.

NAZI Silva: el presidente del Centro Militar en el homenaje a Barneix.

La muerte de Barneix "fortaleció nuestra unidad", y "pone en evidencia la estigmatización de las Fuerzas Armadas perpetrada por una minoría violentista, ideológicamente retrógrada y reaccionaria", dijo el nuevo presidente del Centro Militar que agrupa a oficiales activos y en retiro, marcando un perfil más duro que la postura de sus antecesores.
Barneix "falleció antes que finalizara el restablecimiento de la paz social y terminara la lucha de clases", agregó, y dijo que fue "perseguido" por organizaciones "dedicadas a cobrar venganza y a lucrar con una creciente industria jurídica de reivindicaciones económicas que deshonra a la noble profesión del Derecho".
Según Silva, "la venganza y el ensañamiento los sufrió estoicamente hasta el final: presiones, ataques y maltratos deliberados, inmerecidos e injustificados perpetrados por personas llenas de odio y rencor".

"La lucha sigue".

Según afirmó el coronel Silva, los hechos "parecen indicar que la lucha sigue" y que "el acatamiento al Estado de derecho, el silencio y la actitud subordinada de las Fuerzas Armadas no fueron suficientes para finalizar con ella".
"La sed de venganza e intolerancia exige a algunos seguir la guerra, después de más de 30 años. La patológica lucha de clases, delirio ideológico conscientemente cultivado sigue y atormenta a una sociedad a la que no dejan vivir en paz", afirmó el militar.
Luego se refirió a la ley de Caducidad. "Debemos recordarles a quienes pretenden seguir la guerra, que hubo dos plebiscitos en que la ciudadanía mandó terminar con estos odios y enfrentamientos. Ambos pronunciamientos estuvieron separados por muchos años, lo que reafirma que la mayor parte de la ciudadanía está a favor de sus Fuerzas Armadas y de terminar con esta situación anómala para regresar a una paz definitiva".
Para Silva, "la situación general indica que algo no está bien en nuestra patria. La Justicia no es eficiente y su credibilidad es cuestionada por las autoridades que reconocen que no se cumple con los procedimientos doctrinarios y aceptados tradicionalmente".
Recordó en ese sentido que "hubo declaraciones concretas de la exministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, sobre las condenas de militares", y que el "expresidente José Mujica también se refirió a la estigmatización y venganza contra las Fuerzas Armadas".

Inseguridad.

Silva reclamó a la Justicia que investigue las denuncias hechas por el extupamaro Héctor Amodio Pérez "que confiesa que sus excompañeros perpetraron asesinatos, en plena democracia y después de 1985".
Respecto a la situación de inseguridad, el presidente del Centro Militar sostuvo que "las autoridades judiciales y políticas del Ministerio del Interior se critican mutuamente para atemperar responsabilidades relacionadas a la inseguridad. El Poder Judicial es censurado por actuar con mano blanda contra los delincuentes", dijo.
"Parecería que es más fácil para ciertos operadores judiciales ensañarse con algún camarada que defendió las instituciones que proteger la paz social en una situación de crisis", indicó.
A los que denunciaron al general Barneix, Silva les envió también un mensaje: "Sobre ellos pesará, si tienen conciencia, lo que hicieron con un hombre bueno".
Barneix "fue un soldado que prefirió morir de pie a vivir de rodillas. Ejemplo de estoicismo en una época de valores relativizados. Fue un referente para una sociedad en crisis y para quienes integramos las Fuerzas Armadas".

Suicidio.

El 3 de septiembre, Barneix (69) se suicidó cuando un policía llegó a su domicilio de Pocitos para conducirlo porque había sido procesado por la jueza Beatriz Larrieu por el delito de homicidio político de Aldo Perrini, ocurrido en 1974.
El general había vuelto a declarar unos días antes luego de que la Suprema Corte de Justicia (SCJ) rechazara un recurso de inconstitucionalidad que su defensa presentó en el año 2012 y que había congelado el proceso judicial en su contra.
En ese entonces la fiscal Ana María Tellechea había solicitado el procesamiento de Barneix y otros tres oficiales del Ejército (José Puigvert, José Baudean y Washington Perdomo), por el homicidio político de Perrini.
El sepelio del militar fue el día 4 de septiembre en el panteón del Ejército en el Cementerio del Norte. La fuerza castrense le brindó los honores correspondientes a su jerarquía.

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"PREMIO"

Reconocimiento de Americas Society/Council of the Americas al señor Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez por primer lugar de Uruguay obtenido en el Índice de Inclusión Social 2015

En la sede de la "Americas Society/Council of the Americas" (AS/COA), se otorgó un reconocimiento al Sr. Presidente de Uruguay, Dr. Tabaré Vázquez, debido a que nuestro país ocupó el primer lugar en la edición 2015 del Índice de Inclusión Social, según el estudio publicado días atrás por “Americas Quarterly”.

La ceremonia reunió a altas autoridades del Gobierno uruguayo, incluyendo al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa y al Sr. Ministro de Economía y Finanzas, Cr. Danilo Astori así como a representantes del sector privado, entre los que se destacan algunas de las principales y más fuertes compañías e instituciones a nivel mundial, como ser Bloomberg, Crédit Agricole, ExxonMobil, Grupo Santander, HSBC Securities, IBM. Japan Bank for International Cooperation, JPMorgan, Moody’s Corporation, PepsiCo Inc., Walmart, CITI, Microsoft y The Coca Cola Company.

Asimismo, es de señalar que, creado en el año 2012, el Índice de Inclusión Social de “Americas Quarterly” analiza el desempeño de 17 países del hemisferio en 22 variables que ayudan a determinar la capacidad de los individuos de disfrutar de una vida segura y productiva, independientemente de su raza, origen étnico, género, orientación sexual o discapacidad física o mental. Es el segundo año consecutivo que nuestro país se posiciona a la cabeza del citado índice debido a sus avances en áreas como los derechos LGBT, el acceso al empleo formal, la proporción del PIB invertido en proyectos sociales y la inclusión financiera de la población.

En la ocasión, la Presidenta y CEO de AS/COA, Susan Segal, manifestó que Uruguay es un ejemplo para el resto de los países en la región y a nivel mundial, que transitan la ruta del desarrollo haciendo un esfuerzo para no dejar atrás a aquellos menos favorecidos. A su vez reconoció la figura del Presidente Tabaré Vázquez y su trabajo para consolidar una sociedad no sólo próspera, sino también equitativa.

Por su parte, en su alocución, el Sr. Presidente de la República destacó ante la nutrida y calificada audiencia la relevancia que el país presta a las políticas sociales con miras a asegurar el disfrute de los plenos derechos de todos los ciudadanos uruguayos destacando asimismo la estabilidad del sistema político y los avances que en las áreas social y económica el país ha logrado en la última década lo que le convierte en un atractivo destino para las empresas extranjeras.

Montevideo, 28 de setiembre de 2015 


Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores

EEUU bombardeó un hospital de Médicos Sin Fronteras

 AFGANISTAN

MASACRES EN NOMBRE DE LA PAZ

Diecinueve personas murieron y 37 quedaron heridas tras un ataque de la fuerza aérea estadounidense contra un hospital de la ONG internacional en la ciudad afgana de Kunduz donde, según el gobierno afgano, se ocultaba un grupo talibán. La ONU condenó el hecho al que calificó de "inexcusable" y "posible crimen de guerra".

El hospital fue el único que funcionó esta semana en medio de los combates con los talibanes, y fue destruido parcialmente por bombardeos aéreos lanzados por Estados Unidos. Había 150 pacientes y 80 trabajadores de MSF.
Según informó la organización en un comunicado, al menos 12 de sus trabajadores y otros 19 resultaron heridos. También registraron 18 pacientes y familiares heridos, una cifra que podría aumentar en las próximas ya que aún hay muchas personas desaparecidas.
El bombardeo sobre el hospital siguió "durante más de 30 minutos" a pesar de que la ONG avisó a los ejércitos estadounidense y afgano de que habían sido alcanzados por proyectiles.
Kunduz es zona de fuego cruzado entre el Ejército afgano, sus aliados estadounidenses, las abusivas milicias gubernamentales y los extremistas militantes talibanes. También es una ciudad con valor estratégico para el lucrativo negocio del tráfico de drogas del país, ya que por allí pasa la principal ruta de salida del opio hacia la vecina Tayikistán, desde donde después es repartida a Rusia y Europa.
Afganistán es responsable del 85 por ciento de la producción mundial de opio, mientras que Europa y Rusia suman el 47% del consumo global de heroína, uno de los derivados más populares del opio, según cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
El Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra"ad Al Hussein, pidió una completa y transparente investigación del hecho, y afirmó que si se "considera que debe ir a una corte de justicia, un bombardeo a un hospital puede ser considerado crimen de guerra". "Este hecho es absolutamente trágico, inexcusable y posiblemente incluso criminal", añadió Zeid en comunicado.
El secretario de Defensa norteamericano, Ashton Carter, dijo que estaba en marcha una "investigación exhaustiva" del bombardeo, aunque no confirmó si el ataque había sido llevado a cabo por las fuerzas estadounidenses.