En ese barrio pobre de Bruselas creció Abdelhamid Abaaoud y allí fue capturado el único atacante que sobrevivió. En Bélgica se esperaban ataques como los de ayer por la intensa actividad de grupos terroristas en ese país.
Por Leo Cendrowicz y John Lichfield *
La amenaza sobre Bruselas siempre estuvo ahí, pero nadie quería creerlo. Como observó gravemente el primer ministro belga, Charles Michel, “Pasó lo que temíamos”. Los ataques de ayer fueron un duro recordatorio en el corazón de Europa de la implacable naturaleza del terrorismo moderno, así como de los vínculos siniestros que se entrecruzan en la capital belga con el extremismo islámico. La amenaza estaba por cierto allí desde el mismo día después de los ataques de París, el 13 de noviembre, cuando la policía belga allanó casas en el famoso barrio de Molenbeek de Bruselas. Ya habían conectado a los atacantes de París con Molenbeek que durante mucho tiempo había sido conocido como una incubadora de terroristas islámicos.