Por Rafael Heiber
NODAL, 11 junio, 2019

La manera en que la Operación Lava Jato ha operado desde el principio ha levantado sospechas contundentes sobre su parcialidad política. Ocurre que incluso un sofisticado mecanismo de manipulación necesita estropearse para seguir funcionando. En este caso, el estrecho vínculo entre el equipo de fiscales de la acusación, liderado por Deltan Dallagnol, el gabinete del (ex) juez Sergio Moro (que sentenciaría el caso) y el oligopolio de medios de comunicación brasileños, al tiempo que construía el guión de la vida pública nacional dejaba rastros de colaboración difíciles de borrar.



