1 may 2014

Paul Auster: “Nos guste o no el marxismo, el hecho es que dio esperanzas”

Paul Auster: “Nos guste o no el marxismo, el hecho es que dio esperanzas”
POR BÁRBARA ALVAREZ PLÁ

26/04/14

Su relación con la literatura empezó pronto. A los 9 años, comenzó a leer gracias a la enorme biblioteca que tenía su tío y a los 12 ya escribía, “aunque lo hacía porque me divertía, no porque quisiera ser escritor, de eso no me di cuenta hasta los 25”, afirma. Así describe el escritor estadounidense Paul Auster su acercamiento al mundo de las letras. En el medio, una agitada vida: trabajó en un barco petrolero, vivió en París, donde fue traductor y cuidador de una granja y después volvió a la Gran Manzana para instalarse en Brooklyn, de donde no se movió más. Desde entonces, este “cronista de Nueva York”, como le llaman algunos, le ha regalado al mundo novelas en las que la autobiografía y la ficción van configurando laberintos e historias que se cruzan como La trilogía de Nueva York, Sunset Park, La invención de la soledad, La ciudad de cristal, El libro de las ilusiones o Diario de invierno.

Estas son sólo algunas de las obras del prolífico Auster, ganador del Premio Príncipe de Asturias de la Letras en 2006. La última de ellas, Aquí y ahora (Mondadori), es una recopilación de las cartas que, durante tres años, se envió con el escritor sudafricano John M. Coetzee, premiado con el Nobel en 2006, y es también el motivo por el que ambos están estos días en Buenos Aires. Mañana seguirán en la Feria del Libro sus conversaciones epistolares, ahora, en voz alta. Dos años de reflexiones de ida y vuelta sobre el deporte, la crisis global, el racismo y la escritura, entre muchos otros temas. “Son las conversaciones que tendríamos si pudiéramos cenar juntos una vez al mes”, afirma el autor, “cosa que se hace imposible viviendo uno en Australia y otro en Nueva York”.

En la Universidad de San Martín , Clarín conversó con el escritor, cuyas obras provienen, según él afirma, “de un profundo nihilismo, la desesperación por el futuro del mundo y ciertos aspectos del ser humano”. Auster, que esperaba sentado con la mirada perdida hacia adentro y un cigarrillo en la mano, habló sobre su relación con la literatura y con el mundo, y sobre todo, le pegó duro a su país en el que, dice, “al menos un 30% de la población no puede aceptar que una persona negra haya llegado a presidente”.

–¿Cuáles fueron los cambios más importantes en los Estados Unidos en la última década?



–Lo que vivimos ahora se generó en la época de dos criminales que deberían estar en la cárcel: George Bush y Dick Cheney, y van a hacer falta más de 30 años para revertirlo, si es que se puede. Le han hecho demasiado daño a la idea de “Norteamérica”. Luego llegó Obama, y ese es uno de los grandes momentos de nuestra historia, pero la reacción de los conservadores ha sido tan furiosa que prácticamente lo han destruido. No creo que alguien que no sea estadounidense pueda llegar a comprender lo que es el racismo en mi país. Es algo miserable.

-¿Y hacia dónde va ahora?



–No está mejorando. El ala conservadora ha destruido el sistema electoral, ya no hay límite de fondos para apoyar a un candidato, con la propaganda sólo mienten y destruyen al otro. Tenemos grandes problemas pero no estamos encarándolos, así que el país se está derrumbando literalmente: puentes, carreteras, desastres ecológicos... la brecha entre los pobres y los ricos es la mayor en los últimos cien años. Al menos un 30% de los chicos estadounidenses viven bajo el umbral de la pobreza, y ahora también les sacaron los vales de comida. Lo cierto es que están matando gente, si le sacas la comida y el sistema de salud a los pobres, van a morir, y está pasando, y no les importa.

–Pero esa derechización está ocurriendo en todo el mundo, mire Europa...

–Sí, pero en los Estados Unidos además hay armas: hay al menos un tiroteo masivo al día y la Asociación del Rifle es cada vez más fuerte. Para los republicanos, la palabra “libertad” significa que uno debe poder llevar un arma a donde quiera, o darle 25 millones de dólares a un candidato para que gane las elecciones.

–En una de las cartas de “Aquí y ahora” Coetzee dice que tanto la crisis como las protestas pasarán y todo volverá a ser lo mismo, que al final, nunca cambia nada. ¿Estás de acuerdo?



–No, la lucha tiene que continuar, lo que pasa es que para ver si sirve hay que mirar a lo grande. En los últimos cien años, por ejemplo, cada cambio conseguido –la abolición de la esclavitud, el voto femenino, por ejemplo– es consecuencia de la lucha de miles de personas que dejaron la vida en el intento y no llegaron a ver los resultados. Pero cada tanto, las siguientes generaciones toman algo y alguna cosa cambia para mejor. Por eso no debemos dejar de pelear.

–Pero los jóvenes que protestaban, como los de Occupy Wall Street, los indignados españoles, ya no están...



–Ese es otro problema. En su momento, los jóvenes tomaron la calle para decirles a sus padres: “el mundo no funciona, lo hicieron todo mal, tenemos que cambiar el modo en que vivimos”, pero tras las protestas espontáneas se volvieron a su casas deprimidos. ¿Por qué? Porque no tienen detrás una filosofía ni una organización política, saben que hay que cambiar pero no saben cómo ni hacia qué, viven en una sociedad que está rota. Con el final de la Guerra Fría y la muerte del marxismo como idea alternativa quedamos indefensos, porque no hay ninguna teoría que discuta con el capitalismo. Nos guste el marxismo o no, el hecho es que le dio a la gente esperanza. Pensaban: “cuando venga la revolución estaremos bien”. ¿Qué esperanza hay ahora? Son problemas globales y habría que tomar decisiones políticas, pero nadie lo hace. Vivimos un momento de gran confusión, pero no significa que vaya a durar siempre, nada lo hace.

–Hablemos de literatura, ¿cómo nacen tus libros?



–Depende, pero en general mis novelas comienzan por la gente más que por la historia, lo primero suele ser el personaje principal. Luego pienso cómo va a hablar y el tono que tendrá la historia. Por ejemplo, durante un tiempo tuve en la cabeza la imagen de un anciano, en pijama, sentado en el borde de la cama mirándose las pantuflas. Luego pensé que era yo en el futuro y meses después, de ahí salió Viajes por el Scriptorium. En Brooklyn follie s fue otra cosa, quería escribir una comedia en la que la mayoría de los personajes estuviera mejor al final de lo que estaba al principio. Quería escribir sobre lo que es estar bien y disfrutar de las cosas simples. Y en Diario de Invierno quería mirar hacia atrás, al hacerme grande, cada vez miro más a la infancia, son momentos de reflexión. Yo lo veo como una pieza musical compuesta de fragmentos autobiográficos. Además, no estaba demasiado contento con la ficción que escribía en ese momento, estuve mucho tiempo haciendo un libro por año y escribir sobre la realidad me dio aire. Ese libro habla de placeres y dolores que todos experimentamos y claro, tenía que ejemplificar con los míos, pero la idea era que cada lector se animara, a partir de ahí, a pensar en los suyos.

–¿Cómo surgió “Aquí y ahora”?



–Fue idea de John (Coetzee). Cuando nos conocimos nos dimos cuenta de que nos llevábamos bien, pero nuestras ideas eran muy distintas, así que nos pareció que sería interesante contrastarlas. Como no podíamos vernos ni hablarnos tanto como nos hubiera gustado, decidimos hacerlo así. Claro, al hacerlo por escrito el nivel de profundidad creció. Pensamos en escribirnos durante dos años y cuando pasaron dijimos: “Sigamos un año más”, y desde el principio más o menos sabíamos que, en algún momento esas cartas se convertirían en un libro. Hay muchísimas cartas que se han quedado afuera del libro, incluímos las que nos parecieron más interesantes.

–Philip Roth dice que es feliz después de su tan anunciado retiro de la literatura. Y parece contento, aliviado. ¿Creés que te va a pasar lo mismo si decidís dejar de escribir?



–No, pero puedo imaginarme no escribiendo. Por un lado, escribir es lo más maravilloso que se puede hacer, y por otro lado, se sufre mucho tratando de que todo quede en su sitio. Roth tiene 81 años, y puede que haya sentido que ya dijo e hizo todo lo que tenía que decir y hacer. Por otro lado, hoy la gente vive más, tenemos novelas de autores de más de 80 años, eso antes no pasaba. Así que si su salud es buena, a lo mejor nos sorprende y en uno o dos años tenemos una nueva obra suya

La Comisión Europea no estudia suspender el proyecto South Stream

Acuerdan el tendido de segunda línea submarina en el proyecto South Stream

La Comisión Europea no estudia suspender el proyecto South Stream
Bulgaria sale en defensa del gasoducto ruso South Stream
Continúa la cooperación entre la Comisión Europea y Rusia en el proyecto South Stream
Gazprom y Austria reanudan consultas sobre gasoducto South Stream

La empresa South Stream Transport B.V., que se encarga de construir el tramo marítimo del gasoducto South Stream en el mar Negro, anunció hoy haber firmado un contrato con la suiza Allseas Group para el tendido de una segunda línea subacuática en el marco del proyecto, así como un contrato de servicios con Saipem, subsidiaria del grupo italiano Eni.
Conforme al contrato, Allseas tenderá en el fondo del mar Negro una tubería de casi 900 kilómetros. Para ejecutar la obra, usará el nuevo barco Pieter Schelte, que dispone de seis equipos para la soldadura y el revestimiento.
En marzo pasado, South Stream Transport B.V. y Saipem suscribieron contratos por un importe cercano a 2.000 millones de euros para la construcción de la primera línea. La segunda empezará a construirse en verano de 2015 y entrará en servicio a finales de 2016.
Con sede en Ámsterdam, South Stream Transport B.V. está participada por la rusa Gazprom (50%), la italiana Eni (20%), la francesa EDF (15%) y la alemana Wintershall (15%).
Hoy se supo también que el grupo ruso Gazprom firmó un memorando que prevé la construcción de un ramal de South Stream hacia Austria, según la televisión Rossiya 24.
La construcción del gasoducto submarino South Stream, iniciada en la costa rusa del mar Negro en diciembre de 2012, permitirá al monopolio gasista ruso diversificar las rutas de exportaciones.

La actual configuración del proyecto prevé que el tramo submarino se conectará al terrestre en Bulgaria de donde irá a Serbia, Hungría, Eslovenia y el norte de Italia.
El gasoducto South Stream tendrá cuatro líneas con una capacidad total de 63.000 millones de metros cúbicos al año, que se alcanzará en 2018.

Brasil anticipa el fin del poder político de Estados Unidos en Internet

Brasil anticipa el fin del poder político de Estados Unidos en Internet

Por Pablo Morán

Por primera vez, la comunidad global de Internet (formada por usuarios, gobiernos, empresas privadas, técnicos y académicos) ha pactado un acuerdo que consagra los principios básicos de La Red y sienta las bases para la reforma de su gobernanza que hasta ahora ha ejercido de facto Estados Unidos. Es un primer paso hacia la ruptura de ese poder político pero no del económico, cuyo liderazgo siguen ejerciendo las compañías norteamericanas.

Declaración final de la NETMundial

El texto, de 11 páginas, es el resultado de una larga negociación en la que han participado todos los actores implicados en el funcionamiento de Internet. No es un documento cerrado sino una primera base para cambiar las reglas internacionales sobre su funcionamiento. Uno de los puntos más importantes que quedan pendientes es el reconocimiento del principio de “neutralidad” de La Red, es decir que “todos los servicios de Internet tengan el mismo acceso y a la misma velocidad, sin preferencias”.

De momento, no hay acuerdo para garantizar este principio seriamente amenazado por decisiones como la anunciada este mismo jueves por el regulador de las comunicaciones estadounidense, la FCC. El presidente de esta comisión ha anunciado su intención de aprobar una normativa que permitiría a los proveedores de Internet ofrecer servicios a diferentes velocidades, en función de lo que pague cada empresa o particular generador de contenidos. Los asistentes se han comprometido a seguir negociando en próximas cumbres este importante punto que, si se aplicara, otorgaría a las pequeñas empresas las mismas condiciones de acceso a las autopistas de la información que las grandes multinacionales.

La falta de acuerdo en este punto da ventaja a Estados Unidos en la gobernanza económica de Internet pero la cumbre de Sao Paulo ha servido para romper su poder político. Es la primera vez que todos los actores implicados de alguna u otra forma en el funcionamiento de La Red (usuarios, gobiernos, empresas privadas, académicos y técnicos) pactan unas “reglas de juego” sobre su uso y su gestión.

El documento consta de dos partes: la primera reconoce la necesidad de defender en la red una serie de derechos y libertades fundamentales que ya se reconocen en la vida real, tales como el derecho a la privacidad (sin mención expresa a la NSA pero censurando prácticas de espionaje como las practicadas por la agencia norteamericana) o el derecho a la libre expresión y el acceso a la información (cohartado en algunas de las grandes potencias como China o Rusia que, por cierto, se ha desmarcado del acuerdo).

Lo que queda abierto a partir de ahora es la construcción del nuevo organismo que gobernará Internet. En teoría, esta nueva instancia -de carácter internacional y multisectorial, según consagra el texto- debería tomar el revelo al control que ha ejercido Estados Unidos sobre la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (Icann) encargada de gestionar los dominios de Internet.

Según el documento consensuado por la mayor parte de las cerca de 85 delegaciones, la “transición” a un sistema de gestión global deberá ser conducido en base a la “seguridad” y “estabilidad” de Internet con la “participación igualitaria de todas las partes interesadas”. “Se espera que el proceso de globalización del Icann de lugar a una organización global internacional que sirva al interés público con un estatus independiente”, cita el texto, que aboga por una “activa representación de todos los sectores procedentes de todas las regiones en la estructura del Icann”.
Por Pablo Morán (Ser)

30 abr 2014

Expresidente de la patronal española, convicto por compra de Aerolíneas Argentinas, a juicio por vaciar Marsans

FRAUDE
Expresidente de la patronal española, convicto por compra de Aerolíneas Argentinas, a juicio por vaciar Marsans

El expresidente de la patronal española y fundador del grupo de viajes Marsans, Gerardo Díaz Ferrán, quien ya fue condenado a dos años de cárcel en relación a la compra de Aerolíneas Argentinas, será juzgado por un nuevo escándalo, decidió este martes la justicia.

29 de abril de 2014
La fiscalía pide por su parte 15 años de cárcel para Díaz Ferrán y ocho para De Cabo.

Un juez de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, decidió procesar a Díaz Ferrán, Angel de Cabo –actual propietario de Marsans– y otras nueve personas por haber presuntamente vaciado el patrimonio del grupo para evitar pagar sus deudas una vez que éste fue declarado en suspensión de pagos en 2010, informó una fuente judicial.

El magistrado les imputa “delitos de alzamiento de bienes continuado, concurso fraudulento continuado, blanqueo de capitales e integración en organización criminal”, precisó.

Díaz Ferrán, presidente de la principal patronal española de 2007 a 2010, deberá además reunir “en el plazo de un día” junto a los otros 10 acusados los más de mil millones de euros de una fianza por responsabilidad civil que el juez les impuso de forma conjunta, agregó.

De lo contrario, la justicia española emprenderá el embargo de sus bienes para cubrir la suma.

15 años a la sombra

La fiscalía pide por su parte 15 años de cárcel para Díaz Ferrán y ocho para De Cabo.

El escándalo estalló en diciembre de 2012, cuando una España asfixiada por la crisis económica veía multiplicarse los casos judiciales que implicaban a empresarios y políticos.

Díaz Ferrán y De Cabo fueron detenidos y puestos en prisión preventiva al no poder pagar finanzas récord de 30 millones y 50 millones de euros respectivamente.

Marsans había sido adquirida en 2010 por 600 millones de euros por Possibilitum Business, compañía de De Cabo especializada en la compra de empresas en dificultades, que había despedido a la gran mayoría de unos 2.000 empleados.

Dos de las filiales del grupo habían quebrado antes, entre ellas la compañía aérea Air Comet, quien suspendió todos sus vuelos el 22 de diciembre de 2009, dejando en tierra a miles de pasajeros, la mayoría inmigrantes latinoamericanos que se disponían a pasar sus vacaciones en sus países. Muchos reclamaron después indemnizaciones por varios millones de euros.

En otro caso separado, el exjefe de los patrones españoles fue condenado el 17 de diciembre a dos años y dos meses de cárcel por fraude fiscal en la compra de Aerolíneas Argentinas por Air Comet en 2001. AFP

Cómo derechizar a un izquierdista

Cómo derechizar a un izquierdista

Por: Frei Betto

Ser de izquierda es, desde que esa clasificación surgió con la Revolución Francesa, optar por los pobres, indignarse ante la exclusión social, inconformarse con toda forma de injusticia o, como decía Bobbio, considerar una aberración la desigualdad social.

Ser de derechas es tolerar injusticias, considerar los imperativos del mercado por encima de los derechos humanos, encarar la pobreza como tacha incurable, creer que existen personas y pueblos intrínsecamente superiores a los demás.

Ser izquierdista -patología diagnosticada por Lenin como ‘enfermedad infantil del comunismo’- es quedar enfrentado al poder burgués hasta llegar a formar parte del mismo. El izquierdista es un fundamentalista en su propia causa. Encarna todos los esquemas religiosos propios de los fundamentalistas de la fe. Se llena la boca con dogmas y venera a un líder. Si el líder estornuda, él aplaude; si llora, él se entristece; si cambia de opinión, él rápidamente analiza la coyuntura para tratar de demostrar que en la actual correlación de fuerzas…

El izquierdista adora las categorías académicas de la izquierda, pero se iguala al general Figueiredo en un punto: no soporta el tufo del pueblo. Para él, pueblo es ese sustantivo abstracto que sólo le parece concreto a la hora de acumular votos. Entonces el izquierdista se acerca a los pobres, no porque le preocupe su situación sino con el único propósito de acarrear votos para sí o/y para su camarilla. Pasadas las elecciones, adiós que te vi y ¡hasta la contienda siguiente!

Como el izquierdista no tiene principios, sino intereses, nada hay más fácil que derechizarlo. Dele un buen empleo. Pero que no sea trabajo, eso que obliga al común de los mortales a ganar el pan con sangre, sudor y lágrimas. Tiene que ser uno de esos empleos donde pagan buen salario y otorgan más derechos que deberes exigen. Sobre todo si se trata del ámbito público. Aunque podría ser también en la iniciativa privada. Lo importante es que el izquierdista sienta que le corresponde un significativo aumento de su bolsa particular.

Así sucede cuando es elegido o nombrado para una función pública o asume un cargo de jefe en una empresa particular. De inmediato baja la guardia. No hace autocrítica. Sencillamente el olor del dinero, combinado con la función del poder, produce la irresistible alquimia capaz de hacer torcer el brazo al más retórico de los revolucionarios.

Buen salario, funciones de jefe, regalías, he ahí los ingredientes capaces de embriagar a un izquierdista en su itinerario rumbo a la derecha vergonzante, la que actúa como tal pero sin asumirla. Después el izquierdista cambia de amistades y de caprichos. Cambia el aguardiente por el vino importado, la cerveza por el güisqui escocés, el apartamento por el condominio cerrado, las rondas en el bar por las recepciones y las fiestas suntuosas.

Si lo busca un compañero de los viejos tiempos, despista, no atiende, delega el caso en la secretaria, y con disimulo se queja del ‘molestón’. Ahora todos sus pasos se mueven, con quirúrgica precisión, por la senda hacia el poder. Le encanta alternar con gente importante: empresarios, riquillos, latifundistas. Se hace querer con regalos y obsequios. Su mayor desgracia sería volver a lo que era, desprovisto de halagos y carantoñas, ciudadano común en lucha por la sobrevivencia.

¡Adiós ideales, utopías, sueños! Viva el pragmatismo, la política de resultados, la connivencia, las triquiñuelas realizadas con mano experta (aunque sobre la marcha sucedan percances. En este caso el izquierdista cuenta con la rápida ayuda de sus pares: el silencio obsequioso, el hacer como que no sucedió nada, hoy por ti, mañana por mí…).

Me acordé de esta caracterización porque, hace unos días, encontré en una reunión a un antiguo compañero de los movimientos populares, cómplice en la lucha contra la dictadura. Me preguntó si yo todavía andaba con esa ‘gente de la periferia’. Y pontificó: “Qué estupidez que te hayas salido del gobierno. Allí hubieras podido hacer más por ese pueblo”.

Me dieron ganas de reír delante de dicho compañero que, antes, hubiera hecho al Che Guevara sentirse un pequeño burgués, de tan grande como era su fervor revolucionario. Me contuve para no ser indelicado con dicho ridículo personaje, de cabellos engominados, traje fino, zapatos como para calzar ángeles. Sólo le respondí: “Me volví reaccionario, fiel a mis antiguos principios. Prefiero correr el riesgo de equivocarme con los pobres que tener la pretensión de acertar sin ellos”.

Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”
http://www.cubadebate.cu/opinion/2012/09/22/como-derechizar-a-un-izquierdista/#.U2Dpo4F5NOJ