¿Qué Panamá somos hoy?
Por Ernesto A. Holder
5 mayo, 2014 Opinión
Todos los candidatos expresaron que hoy, 5 de mayo, después de los comicios realizados ayer, todos somos Panamá. La pregunta que cabe es: ¿Qué Panamá somos?
Anteriormente había dejado claro que ninguna de las tres principales propuestas electoreras podían resolver los problemas más profundas de la sociedad panameña. Problemas que no tienen que ver con cemento ni repartición de dinero, sino con nuestra condición humana.
Si este proceso politiquero es la medida de lo que somos a inicios del aún naciente milenio, una imagen cuestionada tendrán los que nos estudian en el futuro. Deberíamos estar preocupados por lo que estas elecciones han expuesto. Línea por línea ha dibujado claramente nuestra conducta malsana y la excesiva tolerancia que la mayoría le tiene o, con que acepta los comportamientos perversos e irrespetuosos. El momento debe servir de reflexión introspectiva. Decía José Ingenieros: ‘Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria…’.
Para el nuevo presidente, Juan Carlos Varela, es urgente dar inicio a lo que será una labor escabrosa y de cuidado para recobrar y perfeccionar el respeto por la institucionalidad. Una institucionalidad, hasta hace cinco años imperfecta, que sucumbió totalmente en este último quinquenio a las ansias de poder y control del Órgano Ejecutivo, comprometiendo peligrosamente el balance social. Habrán cuestionamientos, retos y amenazas, pero la tarea la debe cumplir.
Lo que más debemos saber en la intención de hacer lo justo por adecentar el país, es que de todas las cosas que hemos experimentado de esta proceso electorero, hay una que nos ha definido y que habla claramente de la sociedad que tenemos.
A pesar de que la elección pareciera un giro correctivo, la realidad es otra. Por no hablar del comportamiento juegavivo de nuestros coterráneos del barrio, los de mayores retos en el día a día, en muchos círculos sociales, entre personas que atienden sus deberes con seriedad, profesionales y con un grado aceptable de educación social, ha sido aceptado sin resquemor que ‘estos roban, pero dejan obras’. He perdido la cuenta de la cantidad de veces que escuché esto, por la vergüenza que me da la aceptación. Es como aceptar que ‘La señora que limpia en mi casa se lleva las cosas, pero limpia bien’, o el que lava el carro, ‘se lleva lo que hay en el monedero, pero lava bien el auto’. Sufren del síndrome del esclavo, muy bien planteado hace años en un escrito de Pedro Rivera titulado: ‘La nostalgia por el Látigo’, donde esbozó la conducta de aceptación inequívoca del abuso bajo el alegato de que ‘amo dar latigazo, pero dar comida’.
A pesar de mi modo reservado y silencioso, lo he tenido que ser mucho más con gente que quiero mucho, familiares y amigos. Por más educados que se piensan. La ignorancia histórico-política, selectiva o consciente, no les permite ver las cosas desde la perspectiva del bien común. De lo que nos conviene a todos.
Revertir esa mentalidad, quizás sea el mayor reto. Lo dicen con seriedad, convencido de que es lo justo y lo mejor para el país. Enclaustrados en sus concepciones más intransigentes sobre sucesos del pasado, descalificando las otras ofertas electoreras, aunque tengan propuestas de adecentamiento de la cosa pública con algún valor evidente y de seriedad moral.
Con eso amanecemos hoy. Eso es lo que es Panamá. Los que buscaron el poder para seguir enriqueciéndose, los que aceptaron como bueno el transfugismo, la regaladera de cosas en los barrios y como noble la conducta del que regaló.
Guardemos los colores, las gorras y las banderas partidarias y junto a la bandera nacional sequemos la vergüenza.
Mucha responsabilidad tiene el presidente electo de la República, Juan Carlos Varela, con lo ocurrido en estos últimos cinco años. Él y su partido facilitaron el triunfo del actual gobierno y deben compartir la responsabilidad.
Pero tienen la oportunidad de enmendar, tienen que cumplir con todo lo prometido en campaña para iniciar el proceso de reconstrucción de nuestra condición de seres sociales respetuosos de las leyes y de la relación en sociedad. Por la votación emitida, en concreto, la propuesta del Movimiento Nueva República esa opción ha sido descartada a mucho pesar. Espero la considere como necesario para adecentar el país.
http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/panama-somos/23454364
5 may 2014
EEUU instalará 5 bases militares en Filipinas
EEUU instalará 5 bases militares en Filipinas
Publicado el 5/04/14 •
El gobierno filipino puede entregar cinco bases militares a Estados Unidos, según los primeros detalles conocidos de un convenio bilateral de defensa y seguridad, informó hoy un funcionario de la nación asiática.
De acuerdo con el vicesecretario filipino de Defensa Pío Batino, jefe del equipo negociador, el diálogo Manila-Washington entró en una fase que incluye la selección de instalaciones.
Lo estipulado de manera general en el pacto, facilitará a los militares estadounidenses el uso por 10 años de territorios filipinos para avituallar, reparar o de descanso de tripulaciones de aeronaves o buques de guerra.
En ese convenio, partes del cual las revelaron durante la visita del presidente Barack Obama a principios de semana, se menciona el enclave de la bahía de Subic como una de las plazas posibles.
Se trata de un antiguo local de reparaciones de la flota estadounidense con base en Japón y que por su ubicación estratégica (linda con el Mar de China Oriental) entra dentro de la estrategia del Pentágono en la región.
Batino solo mencionó a la instalación de Subic y eludió las otras cuatro, aunque se conoce del interés por el Fuerte Magsaysay, 100 kilómetros al norte de Manila, que con anterioridad acogió los participantes en ejercicios bélicos conjuntos Filipinas-EE.UU.
El gobierno del país asiático desea sellar todo lo referente al tratado antes del 30 de septiembre próximo.
En 1992, Manila rehusó extender un convenio similar con Washington, lo cual puso fin a casi 100 años de presencia militar norteamericana en esta nación asiática.
Esa decisión la adoptó el Parlamento filipino que incluyó dentro de la Carta Magna, un acápite contra la utilización del territorio nacional por tropas extranjeras.
De ahí que varios diputados rechazaron la medida del Gobierno de dar curso a las negociaciones del pacto militar con Estados Unidos y obviar el espíritu y la letra de la Constitución.
PL
Publicado el 5/04/14 •
El gobierno filipino puede entregar cinco bases militares a Estados Unidos, según los primeros detalles conocidos de un convenio bilateral de defensa y seguridad, informó hoy un funcionario de la nación asiática.
De acuerdo con el vicesecretario filipino de Defensa Pío Batino, jefe del equipo negociador, el diálogo Manila-Washington entró en una fase que incluye la selección de instalaciones.
Lo estipulado de manera general en el pacto, facilitará a los militares estadounidenses el uso por 10 años de territorios filipinos para avituallar, reparar o de descanso de tripulaciones de aeronaves o buques de guerra.
En ese convenio, partes del cual las revelaron durante la visita del presidente Barack Obama a principios de semana, se menciona el enclave de la bahía de Subic como una de las plazas posibles.
Se trata de un antiguo local de reparaciones de la flota estadounidense con base en Japón y que por su ubicación estratégica (linda con el Mar de China Oriental) entra dentro de la estrategia del Pentágono en la región.
Batino solo mencionó a la instalación de Subic y eludió las otras cuatro, aunque se conoce del interés por el Fuerte Magsaysay, 100 kilómetros al norte de Manila, que con anterioridad acogió los participantes en ejercicios bélicos conjuntos Filipinas-EE.UU.
El gobierno del país asiático desea sellar todo lo referente al tratado antes del 30 de septiembre próximo.
En 1992, Manila rehusó extender un convenio similar con Washington, lo cual puso fin a casi 100 años de presencia militar norteamericana en esta nación asiática.
Esa decisión la adoptó el Parlamento filipino que incluyó dentro de la Carta Magna, un acápite contra la utilización del territorio nacional por tropas extranjeras.
De ahí que varios diputados rechazaron la medida del Gobierno de dar curso a las negociaciones del pacto militar con Estados Unidos y obviar el espíritu y la letra de la Constitución.
PL
Chile es el Estado de peor distribución de ingresos de la OCDE
Chile es el Estado de peor distribución de ingresos de la OCDE
Los indicadores sociales comparados de los 34 países integrantes de la OCDE, que en el caso de Chile muestran lo sucedido entre 2006 y 2011, ratifica la gravedad de los problemas del país en esta esfera y los muy escasos esfuerzos efectuados por cambiar esta realidad: es el Estado de peor distribución de ingresos entre los integrantes de la organización, lejos del promedio de ellos; muestra el alto porcentaje de la población que consigna haber experimentado el problema de no disponer recursos monetarios suficientes para su alimentación o la de su núcleo familiar; el nivel de protección social es extraordinariamente insuficiente si se considera el porcentaje del PIB que el fisco destina a este objetivo; en 2011 –durante la administración Piñera- la confianza de la población en el gobierno y en las organizaciones financieras cayó bruscamente, están entre los más graves consignados en el documento. Ello es necesario tenerlo en cuenta cuando el país se encuentra en la víspera de que se conozca el proyecto de ley de reforma tributaria que no solo debe proporcionar recursos para el cumplimento del programa sino además debe aportar a mejorar la distribución de los ingresos. Es inaceptable que Chile figure entre los países de la OCDE en que la distribución empeora en vez de mejorar después de aplicar impuestos.
La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) hizo público sus indicadores Sociales Comparados para sus países miembros, entre los cuales se encuentra Chile desde la anterior administración de Michelle Bachelet. En el caso del país la comparación se efectuó entre los años 2006, previo a la crisis global y a la recesión chilena de 2008-2009, y 2011, o sea en la mitad de la administración de Sebastián Piñera. En general, las comparaciones fueron en un lapso de cinco años, preferentemente entre 2007 y 2012. En el análisis, Chile ocupó el último lugar en distribución del ingreso, con el agravante que en el lapso considerado no se registró prácticamente ningún mejoramiento, ya que se pasó de un coeficiente de Gini de 0,509 a 0,501, en un indicador donde cero es la perfecta igualdad y uno la perfecta desigualdad. En el período el coeficiente promedio de la OCDE tampoco tuvo modificación permaneciendo en 0,313 muy inferior al del país. La no modificación de la OCDE ratifica que la mala distribución del ingreso es un problema global, que no ha tenido mejoría en el lapso considerado. El otro país latinoamericano integrante de la OCDE, México, registró 0,46. El Panorama Social 2013 de la Cepal mostró que América Latina es la región del mundo de peor distribución del ingreso, existiendo países que tienen indicadores aún peores que los de Chile, como Brasil (coeficiente Gini 0,55) y Colombia (0,53).
Los datos negativos de Chile y México en distribución deben analizarse teniendo en cuenta que este último tiene el nivel de ingreso per cápita más reducido de todos los países integrantes de la OCDE y el de Chile corresponde solo a un 60% del promedio de sus miembros. “Chile es el único país OCDE –expresó Oscar Landerretche- cuyos impuestos no mejoran la distribución y donde predominan mecanismos (con el FUT y el DL 600) que en la práctica favorecen a la gran empresa, al conglomerado y a la multinacional por sobre los innovadores, los nuevos empresarios y los emprendedores populares” (21/03/14). Es un problema de larga data. “Existe un sistema sociopolítico que mantiene las condiciones de distribución en los ingresos –señaló Eugenio Figueroa, académico de la Universidad de Chile- y eso quiere decir que los sectores dominantes y los grandes poderes económicos tienen enormes poderes de decisión”. Esta realidad tributaria conduce, agregó Figueroa, a resultados que acentúan el problema “porque usa tributos que cargan muy fuertemente a los sectores más desposeídos y no usa tributos importantes o eficientes como aquellos que capturan la renta económica de los sectores más ricos” (24/03/14).
Esta es la realidad que debe modificarse. Además debe considerarse que la desigualdad distributiva es muy superior a lo anotada en el coeficiente de Gini, ya que la concentración del ingreso y de la riqueza es aún muy superior si la comparación se efectúa tomando segmentos menores de la población, permitiendo visualizar así la magnitud por ejemplo de la participación del 1%, 0,1% y 0,01% considerado en otros estudios. La OCDE no entregó información sobre la concentración de la riqueza, pero su economista Horacio Levy considera que siendo “la riqueza (…) mucho más difícil de medir (…) sería razonable pensar que las desigualdades de ingresos se correlacionan con las de riqueza” (20/03/14).
Los indicadores OCDE entregan una cifra no presente en otros estudios consignando el porcentaje de las personas que constatan no tener dinero suficiente para adquirir comida de acuerdo a las necesidades personales o familiares. En Chile su porcentaje se mantuvo también en los hechos inmodificado, ya que en 2006 era de 27,6% y en 2011 fue de 27,8%. En México, el registro es aún peor, alcanzando al 38,3%. El promedio de los 34 subió en dos puntos porcentuales de 11,2% a 13,2%. Estos datos los extrajo la OCDE de la Encuesta Mundial Gallup y responde directamente a la pregunta: ¿Ha habido oportunidad en los últimos doce meses en que usted no haya tenido suficiente dinero para comprar la comida que usted o su familia necesitaba?
“Pero quizá el dato más preocupante del informe OCDE –escribió el director ejecutivo de la Fundación de Superación de la Pobreza, Leonardo Moreno-, tiene que ver con que la protección social que procura el Estado representó (…) solo el 10.2% de nuestro PIB Bruto, el tercero más bajo luego del de México y Corea del Sur, frente a un 21,9% de media entre los países de la organización. Hemos escuchado -añadió- muchas voces entusiastas repitiendo que la protección social está en el centro de la política social chilena (…) pero las cifras duras no avalan esas declaraciones” (21/03/14). Igualmente preocupante es que la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan, los llamados ni ni, sea de 23%, siendo el quinto país con el peor registro, cuando se sabe que este problema es uno de los peores flagelos en varios países de la eurozona, miembros de la OCDE.
Otros datos relevantes del documento son los de porcentajes de confianza de la población en el gobierno y en las instituciones financieras, las cuales cayeron fuertemente en 2011 durante la administración Piñera, los del gobierno bajaron del 45% al 33% y los de las instituciones financieras de 53% a 29%. Estos indicadores también disminuyeron, constató el cuadro comparativo de la OCDE, en los países desarrollados, pero en Chile se redujo mucho más que el promedio de sus 34 miembros.
El estudio ratificó una realidad que el país vivió directamente durante la administración Piñera. “En general, y esto es cierto para todos los países –observó Horacio Levy-, el crecimiento por sí solo no es suficiente para luchar contra las desigualdades”. Ello es obvio, ya que depende de cómo, en definitiva, “se reparta la torta”. Como concluye un estudio del FMI sobre el tema, la redistribución del ingreso generalmente tiene un efecto positivo sobre el crecimiento económico. El ministro de Hacienda, Alberto Arenas, con razón en una reunión con la Sofofa planteó que el crecimiento económico y la distribución del ingreso “no son objetivos antagónicos, sino que por el contrario, contribuyen al desarrollo económico de los países”. (21/03/14).
Ante el cuadro descrito por la OCDE resulta desconcertante que la ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas, considere escribiendo sobre el informe de la OCDE que “los resultados son optimistas, ya que muestra la línea de consistencia entre los datos que manejamos oficialmente con los datos internacionales, en el sentido de que desde los noventa en adelante han ido descendiendo los niveles de pobreza” (26/03/14). La comisión encargada de diseñar una nueva metodología para calcular la pobreza, ante los cuestionamientos a sus cifras, estimó que en 2011 –último año considerado para Chile en los indicadores de la OCDE- utilizando la nueva forma que proponen de hacerlo, los habitantes del país en situación de pobreza o vulnerabilidad de caer en ella fue de 42,2%[1].
Peor aún, se declara optimista la ministra de un Gobierno que con razón proclama modificar la regresiva distribución del ingreso como uno de sus objetivos centrales cuando el informe de la OCDE coloca a Chile como el país de peor distribución entre todos sus integrantes. La ministra además afirma que “para combatir la desigualdad y pobreza (se) requiere sostener el gasto público en protección social” cuando el porcentaje destinado a este propósito nos dice el informe fue uno de los más bajos de la OCDE. La distribución del ingreso, por lo demás, no se resuelve únicamente con protección social sino que requiere una política tributaria redistributiva y otras medidas que vayan en la misma dirección.
En la polémica existente en el país sobre los objetivos a perseguir con la reforma tributaria está si ella, además de generar recursos para fines sociales, entre ellos la educación, debe tener además un carácter redistributivo. La respuesta solo puede ser –como reiteró el ministro Arenas- una sola dado que Chile es un país en que la distribución de los ingresos es peor después que antes de considerar el efecto tributario. Para ello debe gravarse a la reducida capa de la población de más altos ingresos. A lo cual contribuye poner término al flujo hacia el Fondo de Utilidades Tributables en el lapso más breve posible, e incrementar como se plantea el impuesto de primera categoría. En cambio resulta contradictoria la formulación contenida en el programa de gobierno, de reducir en cinco puntos porcentuales el tramo más alto de los impuestos a la renta. Al mismo tiempo deberían reducirse los impuestos más regresivos, ante todo el IVA, en el cual pagan más en relación a sus ingresos las capas de la población mayoritarias que deben destinar el total de ellos a consumo, de lo cual en la propuesta no se habla.
http://www.elciudadano.cl/2014/04/21/104450/ocde-ratifico-la-mala-distribucion-del-ingreso-en-chile/
Los indicadores sociales comparados de los 34 países integrantes de la OCDE, que en el caso de Chile muestran lo sucedido entre 2006 y 2011, ratifica la gravedad de los problemas del país en esta esfera y los muy escasos esfuerzos efectuados por cambiar esta realidad: es el Estado de peor distribución de ingresos entre los integrantes de la organización, lejos del promedio de ellos; muestra el alto porcentaje de la población que consigna haber experimentado el problema de no disponer recursos monetarios suficientes para su alimentación o la de su núcleo familiar; el nivel de protección social es extraordinariamente insuficiente si se considera el porcentaje del PIB que el fisco destina a este objetivo; en 2011 –durante la administración Piñera- la confianza de la población en el gobierno y en las organizaciones financieras cayó bruscamente, están entre los más graves consignados en el documento. Ello es necesario tenerlo en cuenta cuando el país se encuentra en la víspera de que se conozca el proyecto de ley de reforma tributaria que no solo debe proporcionar recursos para el cumplimento del programa sino además debe aportar a mejorar la distribución de los ingresos. Es inaceptable que Chile figure entre los países de la OCDE en que la distribución empeora en vez de mejorar después de aplicar impuestos.
La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) hizo público sus indicadores Sociales Comparados para sus países miembros, entre los cuales se encuentra Chile desde la anterior administración de Michelle Bachelet. En el caso del país la comparación se efectuó entre los años 2006, previo a la crisis global y a la recesión chilena de 2008-2009, y 2011, o sea en la mitad de la administración de Sebastián Piñera. En general, las comparaciones fueron en un lapso de cinco años, preferentemente entre 2007 y 2012. En el análisis, Chile ocupó el último lugar en distribución del ingreso, con el agravante que en el lapso considerado no se registró prácticamente ningún mejoramiento, ya que se pasó de un coeficiente de Gini de 0,509 a 0,501, en un indicador donde cero es la perfecta igualdad y uno la perfecta desigualdad. En el período el coeficiente promedio de la OCDE tampoco tuvo modificación permaneciendo en 0,313 muy inferior al del país. La no modificación de la OCDE ratifica que la mala distribución del ingreso es un problema global, que no ha tenido mejoría en el lapso considerado. El otro país latinoamericano integrante de la OCDE, México, registró 0,46. El Panorama Social 2013 de la Cepal mostró que América Latina es la región del mundo de peor distribución del ingreso, existiendo países que tienen indicadores aún peores que los de Chile, como Brasil (coeficiente Gini 0,55) y Colombia (0,53).
Los datos negativos de Chile y México en distribución deben analizarse teniendo en cuenta que este último tiene el nivel de ingreso per cápita más reducido de todos los países integrantes de la OCDE y el de Chile corresponde solo a un 60% del promedio de sus miembros. “Chile es el único país OCDE –expresó Oscar Landerretche- cuyos impuestos no mejoran la distribución y donde predominan mecanismos (con el FUT y el DL 600) que en la práctica favorecen a la gran empresa, al conglomerado y a la multinacional por sobre los innovadores, los nuevos empresarios y los emprendedores populares” (21/03/14). Es un problema de larga data. “Existe un sistema sociopolítico que mantiene las condiciones de distribución en los ingresos –señaló Eugenio Figueroa, académico de la Universidad de Chile- y eso quiere decir que los sectores dominantes y los grandes poderes económicos tienen enormes poderes de decisión”. Esta realidad tributaria conduce, agregó Figueroa, a resultados que acentúan el problema “porque usa tributos que cargan muy fuertemente a los sectores más desposeídos y no usa tributos importantes o eficientes como aquellos que capturan la renta económica de los sectores más ricos” (24/03/14).
Esta es la realidad que debe modificarse. Además debe considerarse que la desigualdad distributiva es muy superior a lo anotada en el coeficiente de Gini, ya que la concentración del ingreso y de la riqueza es aún muy superior si la comparación se efectúa tomando segmentos menores de la población, permitiendo visualizar así la magnitud por ejemplo de la participación del 1%, 0,1% y 0,01% considerado en otros estudios. La OCDE no entregó información sobre la concentración de la riqueza, pero su economista Horacio Levy considera que siendo “la riqueza (…) mucho más difícil de medir (…) sería razonable pensar que las desigualdades de ingresos se correlacionan con las de riqueza” (20/03/14).
Los indicadores OCDE entregan una cifra no presente en otros estudios consignando el porcentaje de las personas que constatan no tener dinero suficiente para adquirir comida de acuerdo a las necesidades personales o familiares. En Chile su porcentaje se mantuvo también en los hechos inmodificado, ya que en 2006 era de 27,6% y en 2011 fue de 27,8%. En México, el registro es aún peor, alcanzando al 38,3%. El promedio de los 34 subió en dos puntos porcentuales de 11,2% a 13,2%. Estos datos los extrajo la OCDE de la Encuesta Mundial Gallup y responde directamente a la pregunta: ¿Ha habido oportunidad en los últimos doce meses en que usted no haya tenido suficiente dinero para comprar la comida que usted o su familia necesitaba?
“Pero quizá el dato más preocupante del informe OCDE –escribió el director ejecutivo de la Fundación de Superación de la Pobreza, Leonardo Moreno-, tiene que ver con que la protección social que procura el Estado representó (…) solo el 10.2% de nuestro PIB Bruto, el tercero más bajo luego del de México y Corea del Sur, frente a un 21,9% de media entre los países de la organización. Hemos escuchado -añadió- muchas voces entusiastas repitiendo que la protección social está en el centro de la política social chilena (…) pero las cifras duras no avalan esas declaraciones” (21/03/14). Igualmente preocupante es que la tasa de jóvenes que no estudian ni trabajan, los llamados ni ni, sea de 23%, siendo el quinto país con el peor registro, cuando se sabe que este problema es uno de los peores flagelos en varios países de la eurozona, miembros de la OCDE.
Otros datos relevantes del documento son los de porcentajes de confianza de la población en el gobierno y en las instituciones financieras, las cuales cayeron fuertemente en 2011 durante la administración Piñera, los del gobierno bajaron del 45% al 33% y los de las instituciones financieras de 53% a 29%. Estos indicadores también disminuyeron, constató el cuadro comparativo de la OCDE, en los países desarrollados, pero en Chile se redujo mucho más que el promedio de sus 34 miembros.
El estudio ratificó una realidad que el país vivió directamente durante la administración Piñera. “En general, y esto es cierto para todos los países –observó Horacio Levy-, el crecimiento por sí solo no es suficiente para luchar contra las desigualdades”. Ello es obvio, ya que depende de cómo, en definitiva, “se reparta la torta”. Como concluye un estudio del FMI sobre el tema, la redistribución del ingreso generalmente tiene un efecto positivo sobre el crecimiento económico. El ministro de Hacienda, Alberto Arenas, con razón en una reunión con la Sofofa planteó que el crecimiento económico y la distribución del ingreso “no son objetivos antagónicos, sino que por el contrario, contribuyen al desarrollo económico de los países”. (21/03/14).
Ante el cuadro descrito por la OCDE resulta desconcertante que la ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas, considere escribiendo sobre el informe de la OCDE que “los resultados son optimistas, ya que muestra la línea de consistencia entre los datos que manejamos oficialmente con los datos internacionales, en el sentido de que desde los noventa en adelante han ido descendiendo los niveles de pobreza” (26/03/14). La comisión encargada de diseñar una nueva metodología para calcular la pobreza, ante los cuestionamientos a sus cifras, estimó que en 2011 –último año considerado para Chile en los indicadores de la OCDE- utilizando la nueva forma que proponen de hacerlo, los habitantes del país en situación de pobreza o vulnerabilidad de caer en ella fue de 42,2%[1].
Peor aún, se declara optimista la ministra de un Gobierno que con razón proclama modificar la regresiva distribución del ingreso como uno de sus objetivos centrales cuando el informe de la OCDE coloca a Chile como el país de peor distribución entre todos sus integrantes. La ministra además afirma que “para combatir la desigualdad y pobreza (se) requiere sostener el gasto público en protección social” cuando el porcentaje destinado a este propósito nos dice el informe fue uno de los más bajos de la OCDE. La distribución del ingreso, por lo demás, no se resuelve únicamente con protección social sino que requiere una política tributaria redistributiva y otras medidas que vayan en la misma dirección.
En la polémica existente en el país sobre los objetivos a perseguir con la reforma tributaria está si ella, además de generar recursos para fines sociales, entre ellos la educación, debe tener además un carácter redistributivo. La respuesta solo puede ser –como reiteró el ministro Arenas- una sola dado que Chile es un país en que la distribución de los ingresos es peor después que antes de considerar el efecto tributario. Para ello debe gravarse a la reducida capa de la población de más altos ingresos. A lo cual contribuye poner término al flujo hacia el Fondo de Utilidades Tributables en el lapso más breve posible, e incrementar como se plantea el impuesto de primera categoría. En cambio resulta contradictoria la formulación contenida en el programa de gobierno, de reducir en cinco puntos porcentuales el tramo más alto de los impuestos a la renta. Al mismo tiempo deberían reducirse los impuestos más regresivos, ante todo el IVA, en el cual pagan más en relación a sus ingresos las capas de la población mayoritarias que deben destinar el total de ellos a consumo, de lo cual en la propuesta no se habla.
http://www.elciudadano.cl/2014/04/21/104450/ocde-ratifico-la-mala-distribucion-del-ingreso-en-chile/
3 may 2014
ONU lamenta muertes provocadas por neonazis en Odessa, Ucrania
ONU lamenta muertes provocadas por neonazis en Odessa, Ucrania
Publicado el 5/04/14 •
PL – El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó hoy la muerte de decenas de personas la víspera en Odessa, Ucrania, donde grupos fascistas incendiaron una instalación con federalistas refugiados en su interior. En un mensaje, el diplomático calificó de trágicos los incidentes, trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas y demandó investigaciones.
Organizaciones neonazis participan junto a militares en una ofensiva ordenada por el gobierno de facto contra sectores populares que reclaman en el sureste ucraniano la federalización y se ponen a las autoridades que tomaron el poder en Kiev tras el derrocamiento, en febrero pasado, del presidente electo Víktor Yanukóvich.
Ban dio la bienvenida a la liberación de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), detenidos a finales de abril por milicianos en Slaviansk, oriente del país, bajo sospecha de espionaje.
El Secretario General pidió responsabilidades penales por la captura y detención de los monitores, y agradeció las gestiones para su libertad, entre ellas las realizadas por Rusia.
Además, reiteró sus llamados a la solución pacífica a la crisis en Ucrania, devenida enfrentamiento político entre Moscú y occidente.
Rusia rechaza a las autoridades interinas -las cuales considera fruto de un golpe de Estado- y su ofensiva contra los federalistas.
Por su parte, Estados Unidos y la Unión Europea respaldan al nuevo Gobierno en Kiev, y establecieron sanciones económicas contra Moscú, a la que acusan de promover la rebelión en el sureste del país.
La víspera, el representante permanente ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, denunció el apoyo de occidente a la represión, postura que tildó de obstáculo para cualquier negociación.
“Occidente corta los caminos a la solución pacífica, al respaldar a las autoridades de Kiev en su violenta arremetida contra las protestas”, advirtió el embajador
Publicado el 5/04/14 •
PL – El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó hoy la muerte de decenas de personas la víspera en Odessa, Ucrania, donde grupos fascistas incendiaron una instalación con federalistas refugiados en su interior. En un mensaje, el diplomático calificó de trágicos los incidentes, trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas y demandó investigaciones.
Organizaciones neonazis participan junto a militares en una ofensiva ordenada por el gobierno de facto contra sectores populares que reclaman en el sureste ucraniano la federalización y se ponen a las autoridades que tomaron el poder en Kiev tras el derrocamiento, en febrero pasado, del presidente electo Víktor Yanukóvich.
Ban dio la bienvenida a la liberación de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), detenidos a finales de abril por milicianos en Slaviansk, oriente del país, bajo sospecha de espionaje.
El Secretario General pidió responsabilidades penales por la captura y detención de los monitores, y agradeció las gestiones para su libertad, entre ellas las realizadas por Rusia.
Además, reiteró sus llamados a la solución pacífica a la crisis en Ucrania, devenida enfrentamiento político entre Moscú y occidente.
Rusia rechaza a las autoridades interinas -las cuales considera fruto de un golpe de Estado- y su ofensiva contra los federalistas.
Por su parte, Estados Unidos y la Unión Europea respaldan al nuevo Gobierno en Kiev, y establecieron sanciones económicas contra Moscú, a la que acusan de promover la rebelión en el sureste del país.
La víspera, el representante permanente ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, denunció el apoyo de occidente a la represión, postura que tildó de obstáculo para cualquier negociación.
“Occidente corta los caminos a la solución pacífica, al respaldar a las autoridades de Kiev en su violenta arremetida contra las protestas”, advirtió el embajador
EEUU: desinformación y operaciones encubiertas en Ucrania
ROBERTO GARCAI HERNANDEZ / PL
Estados Unidos desarrolla una campaña de desinformación sobre el conflicto en Ucrania, dirigida a desvirtuar la imagen de Rusia, ocultar sus actividades dentro del país europeo y justificar el reforzamiento de sus unidades en Europa. Para confundir a la opinión pública existe una estrecha coordinación en toda la estructura de mando de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otras naciones involucradas en esta crisis, donde el Pentágono y las agencias de espionaje estadounidenses llevan el control de las mentiras.
Aquí ponen en práctica las llamadas Operaciones de Información (OI), regidas por el manual del mismo nombre codificado como JP 3-13 aprobado el 27 de noviembre de 2012, típico en este tipo de acciones de Guerra No Convencional, aunque se aplica en otras categorías de lucha.
El reglamento señala que las OI tienen como objetivo “influir, desestabilizar, corromper o usurpar el proceso de toma de decisiones del adversario”.
Estas misiones en el caso de Ucrania están bajo el control del jefe del Comando Supremo Aliado en Europa, general Philip Breedlove, quien en las últimas semanas desarrolla una intensa actividad de “relaciones públicas”, que incluye varias sesiones “secretas” en el Congreso norteamericano a principios de mayo.
A estas tareas desinformativas se han sumado medios de prensa supuestamente serios en Estados Unidos, que reproducen “filtraciones” de fuentes gubernamentales.
En ese sentido, un artículo del diario The New York Times del pasado 22 de abril acusó a Rusia de desarrollar maniobras típicas de guerra no convencional para neutralizar las acciones de Occidente dentro de Ucrania.
Con la intención de culpar al Kremlin de la actual situación, el artículo menciona “expertos” que aseguran la estrategia de Moscú combina el empleo de la ciberguerra, las fuerzas especiales y unidades convencionales.
Sin embargo, estas afirmaciones reflejan en realidad las estrategias de Washington y sus aliados, como el uso de unidades irregulares contra los rebeldes partidarios de la federalización en el este de Ucrania, entrenadas por las FOE estadounidenses y de sus socios europeos
Pero al parecer el monopolio informativo no es absoluto a favor de Washington, como demostró la declaración este jueves del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, quien trató de desacreditar la cobertura que realiza la televisora Rusia Today sobre el conflicto ucraniano.
Durante una conferencia de prensa, Kerry acusó a la cadena rusa de “amplificar la propaganda del Kremlin” en torno al diferendo con Moscú por la crisis, lo que según expertos denota la incomodidad de Estados Unidos ante la existencia de información alternativa sobre el tema.
Por otra parte, especialistas que se suman a esta guerra desinformativa, acusan a la Casa Blanca de debilidad ante el agravamiento del conflicto, a pesar de la intromisión a fondo del Gobierno en los asuntos internos ucranianos.
Para Anne-Marie Slaughter, presidenta de la organización derechista The New America Foundation, el presidente Barack Obama debe agredir a Siria para neutralizar la supuesta amenaza de Rusia contra el régimen de Kiev.
En un artículo publicado el 24 de abril en el sitio digital de ese grupo, Slaughter emplazó a Obama a demostrar que puede ordenar el uso de la fuerza contra el país árabe, para que Moscú cambie sus planes en Europa.
Entretanto,hasta la fecha no ha habido una intervención militar directa de Washington en Ucrania, aunque según medios de prensa existen fuertes evidencias de una participación de fuerzas de operaciones especiales del Pentágono en actividades de entrenamiento de unidades locales y de asesoría en la represión.
El Departamento de Defensa se las arregla para informar a la opinión pública internacional -como lo ha hecho en otras ocasiones- sobre aspectos colaterales del conflicto y solo hacen énfasis en el envío “limitado” de unidades aerotransportadas, aviación de combate a Europa del Este. Sin embargo, por razones obvias el silencio es casi absoluto sobre el accionar subversivo estadounidense dentro del territorio ucraniano en apoyo a las autoridades establecidas en Kiev tras la caída del presidente Víctor Yanukovich.
ROBERTO GARCAI HERNANDEZ / PL
Estados Unidos desarrolla una campaña de desinformación sobre el conflicto en Ucrania, dirigida a desvirtuar la imagen de Rusia, ocultar sus actividades dentro del país europeo y justificar el reforzamiento de sus unidades en Europa. Para confundir a la opinión pública existe una estrecha coordinación en toda la estructura de mando de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otras naciones involucradas en esta crisis, donde el Pentágono y las agencias de espionaje estadounidenses llevan el control de las mentiras.
Aquí ponen en práctica las llamadas Operaciones de Información (OI), regidas por el manual del mismo nombre codificado como JP 3-13 aprobado el 27 de noviembre de 2012, típico en este tipo de acciones de Guerra No Convencional, aunque se aplica en otras categorías de lucha.
El reglamento señala que las OI tienen como objetivo “influir, desestabilizar, corromper o usurpar el proceso de toma de decisiones del adversario”.
Estas misiones en el caso de Ucrania están bajo el control del jefe del Comando Supremo Aliado en Europa, general Philip Breedlove, quien en las últimas semanas desarrolla una intensa actividad de “relaciones públicas”, que incluye varias sesiones “secretas” en el Congreso norteamericano a principios de mayo.
A estas tareas desinformativas se han sumado medios de prensa supuestamente serios en Estados Unidos, que reproducen “filtraciones” de fuentes gubernamentales.
En ese sentido, un artículo del diario The New York Times del pasado 22 de abril acusó a Rusia de desarrollar maniobras típicas de guerra no convencional para neutralizar las acciones de Occidente dentro de Ucrania.
Con la intención de culpar al Kremlin de la actual situación, el artículo menciona “expertos” que aseguran la estrategia de Moscú combina el empleo de la ciberguerra, las fuerzas especiales y unidades convencionales.
Sin embargo, estas afirmaciones reflejan en realidad las estrategias de Washington y sus aliados, como el uso de unidades irregulares contra los rebeldes partidarios de la federalización en el este de Ucrania, entrenadas por las FOE estadounidenses y de sus socios europeos
Pero al parecer el monopolio informativo no es absoluto a favor de Washington, como demostró la declaración este jueves del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, quien trató de desacreditar la cobertura que realiza la televisora Rusia Today sobre el conflicto ucraniano.
Durante una conferencia de prensa, Kerry acusó a la cadena rusa de “amplificar la propaganda del Kremlin” en torno al diferendo con Moscú por la crisis, lo que según expertos denota la incomodidad de Estados Unidos ante la existencia de información alternativa sobre el tema.
Por otra parte, especialistas que se suman a esta guerra desinformativa, acusan a la Casa Blanca de debilidad ante el agravamiento del conflicto, a pesar de la intromisión a fondo del Gobierno en los asuntos internos ucranianos.
Para Anne-Marie Slaughter, presidenta de la organización derechista The New America Foundation, el presidente Barack Obama debe agredir a Siria para neutralizar la supuesta amenaza de Rusia contra el régimen de Kiev.
En un artículo publicado el 24 de abril en el sitio digital de ese grupo, Slaughter emplazó a Obama a demostrar que puede ordenar el uso de la fuerza contra el país árabe, para que Moscú cambie sus planes en Europa.
Entretanto,hasta la fecha no ha habido una intervención militar directa de Washington en Ucrania, aunque según medios de prensa existen fuertes evidencias de una participación de fuerzas de operaciones especiales del Pentágono en actividades de entrenamiento de unidades locales y de asesoría en la represión.
El Departamento de Defensa se las arregla para informar a la opinión pública internacional -como lo ha hecho en otras ocasiones- sobre aspectos colaterales del conflicto y solo hacen énfasis en el envío “limitado” de unidades aerotransportadas, aviación de combate a Europa del Este. Sin embargo, por razones obvias el silencio es casi absoluto sobre el accionar subversivo estadounidense dentro del territorio ucraniano en apoyo a las autoridades establecidas en Kiev tras la caída del presidente Víctor Yanukovich.
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