2 nov 2014

Suecia reconoce al Estado de Palestina e incrementa ayuda

HISTÓRICO


30.10.2014

ESTOCOLMO (Xinhua) - Este jueves, Suecia ha reconocido oficialmente al Estado de Palestina y se convierte en el primer país de la Unión Europea en hacerlo. Por otra parte, Mahmoud Abbas responsabiliza a Israel por escalada de violencia en Jerusalén.

El gobierno sueco considera que los criterios de la ley internacional para el reconocimiento de Palestina han sido satisfechos, dijo este jueves la ministra de Asuntos Exteriores, Margot Wallström.
El gobierno sueco también adoptó una estrategia de ayuda de cinco años incluyendo un sustancial aumento del apoyo a la construcción del Estado palestino.
Con esta decisión, Suecia es el primer país miembro de la Unión Europea (UE) en reconocer oficialmente al Estado de Palestina.

Abbas acusa

El presidente palestino, Mahmoud Abbas, responsabilizó este jueves a Israel de la actual escalada de violencia en Jerusalén, después de que Israel cerrara la mezquita al-Aqsa en la Ciudad Vieja, según afirmaron funcionarios.
La agencia estatal de noticias palestina Wafa citó a Nabil Abi Rdineh, un asesor del presidente Abbas, diciendo en un comunicado de prensa oficial que Jerusalén y los islámicos y cristianos en la ciudad "son líneas rojas que nunca se pueden tocar".
"La decisión israelí de cerrar la mezquita al-Aqsa ante los devotos por primera vez es un reto y una seria violación que conllevará a una mayor tensión e inestabilidad y creará una atmósfera negativa", dijo.
Abu Rhineh añadió que el estado de Palestina tomará todas las medidas legales contra Israel para que acabe con estos asaltos y ataques. Pidió a la comunidad internacional que tome todas las medidas necesarias para "acabar con esta agresión israelí".
Se desataron enfrentamientos en el este de Jerusalén y en la Ciudad Vieja después de que una fuerza especial de la policía israelí acabara con la vida de un exprisionero palestino en el barrio de al-Thawri, en el este de Jerusalén antes del amanecer del jueves, según testigos presenciales.
Fuente: Xinhua

México: La masacre como forma de dominación

RAUL ZIBECHI 

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RAUL ZIBECHI / Resumen Latinoamericano – Mientras sostenía el Premio Tata Vasco 2014, entregado por la Universidad Iberoamericana en Puebla a Fudem (Fuer­zas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México), uno de los pocos varones del grupo de 25 familiares que acudieron al acto gritó: Esto es una guerra. El dolor inimaginable de los familiares los fuerza a mirar de frente y sin vueltas la realidad que sufren.
En efecto, hay una guerra contra los pueblos. Una guerra colonial para apropiarse de los bienes comunes, lo que supone la aniquilación de aquellas porciones de la humanidad que obstaculizan el robo de esos bienes, ya sea porque viven encima de ellos, porque se resisten al despojo o, simplemente, porque sobran, en el más crudo sentido de que son innecesarios para la acumulación de riqueza.
Una guerra colonial, además, por el tipo de violencia que utiliza. No sólo se asesina. Se decapita y se desmiembra para regar las partes a la vista de la población, como escarmiento y advertencia. Para infundir miedo. Para paralizar, impedir cualquier reacción, en particular las acciones colectivas.
No se trata de una tecnología novedosa. Fue utilizada por la Corona española para aniquilar las luchas indígenas. Allí la aprendieron los nuevos colonizadores. Túpac Amaru fue descuartizado vivo delante de la multitud reunida en la plaza de armas de Cusco.
Amaru fue obligado a presenciar la tortura y asesinato de sus dos hijos mayores y de su esposa, además de otros familiares y amigos. Antes de morir fueron torturados, les cortaron la lengua, todo un símbolo de lo que realmente molestaba a los conquistadores. El hijo menor, de sólo 10 años, fue obligado a presenciar la tortura y muerte de toda la familia, para ser luego desterrado a África.
La cabeza de Amaru fue colocada en una lanza exhibida en Cusco y después en Tinta, sus brazos y piernas fueron enviados a ciudades y pueblos para escarmiento de sus seguidores. Túpac Katari y sus seguidores sufrieron más o menos los mismos tormentos y sus restos fueron también esparcidos por los territorios de lo que hoy es Bolivia. No es nueva la crueldad de los nuevos conquistadores. Antes se trataba de apoderarse del oro y la plata; ahora es la minería a cielo abierto, los monocultivos y las hidroeléctricas. Pero en el fondo, se trata de mantener a los de abajo en silencio, sometidos y quietos.
La masacre es la genealogía que diferencia nuestra historia de la europea. Aquí las formas de disciplinamiento no fueron ni el panóptico ni el satanic mill, la fábrica del diablo de la Revolución Industrial y la explotación capitalista, retratada por el poeta William Blake y analizada con rigor por Karl Polanyi. El cercamiento de campos a partir del siglo XVI en Inglaterra, una revolución de los ricos contra los pobres, es analizada como el quebrantamiento de los viejos derechos y costumbres por los señores y nobles, “utilizando en ocasiones la violencia y casi siempre las presiones y la intimidación” (La gran transformaciónLa Piqueta, p. 71, subrayado mío).
Aquí la violencia fue, y es, la norma, el modo de eliminar a los rebeldes (como en Santa María de Iquique, Chile, en 1907, cuando fueron masacrados 3 mil 600 mineros en huelga). Es el modo de advertir a los de debajo de que no deben moverse del lugar asignado. Aquí hemos tenido, y tenemos, esclavitud; nada que se parezca altrabajador libre que promovió el desarrollo del capitalismo europeo al robarles las tierras a los campesinos.
Nótese que en las guerras de independencia entre criollos y españoles, los insurgentes apresados por los realistas no fueron torturados. Miguel Hidalgo y José María Morelos, por mencionar destacados rebeldes criollos, fueron juzgados y luego fusilados como se hacía en la época con los prisioneros de guerra. Sólo el color de piel explica el diferente trato que tuvieron Túpac Katari y Túpac Amaru, como todos los indios, negros y mestizos de nuestra América.
No es historia. En el Brasil democrático, la organización Madres de Mayo contabiliza, entre 1990 y 2012, 25 masacres, todas de negros y pardos, como la que dio origen a su militancia: en mayo de 2006, en el contexto de la represión al Primer Comando de la Capital de Sao Paulo (narcos organizados desde las cárceles), fueron asesinados 498 jóvenes pobres, varones de 15 a 25 años, entre las 10 de la noche y las 3 de la madrugada por la policía.
El narco es la excusa. Pero el narco no existe. Son los negocios que forman parte de los modos de acumular/robar de la clase dominante. No estamos ante excesos policiales esporádicos, sino ante un modelo de dominación que hace de la masacre el modo de atemorizar a las clases populares para que no se salgan del libreto escrito por los de arriba, y que le llaman democracia: votar un día cada cinco o seis años y dejarse robar/asesinar el resto del tiempo.
Lo peor que podemos hacer es no mirar la realidad de frente, hacer como si la guerra no existiera porque todavía no te han golpeado, porque todavía sobrevivimos. Esto es contra todos y todas. Es cierto que hay una porción que aún pueden expresarse libremente, manifestarse incluso, sin ser aniquilados. Siempre que no se salgan del libreto, que no pongamos en cuestión el modelo. Bien mirado, los que podemos manifestarnos a cara descubierta somos algo así como los criollos de las guerras de independencia, los que pueden esperar una muerte digna, como Hidalgo y Morelos.
Pero el tema es otro. Si queremos de verdad que el mundo cambie, y no usar la resistencia de los de abajo para treparnos arriba, como hicieron los criollos en las repúblicas, no podemos conformarnos con maquillar lo que hay. Se trata de tomar otros rumbos.
Tal vez un buen comienzo sea continuar los pasos de los seguidores de Amaru y Katari. Reconstruir los cuerpos despedazados para reiniciar el camino, allí donde el combate fue interrumpido. Es un momento místico: mirar el horror de frente, trabajar el dolor y el miedo, avanzar tomados de las manos, para que los llantos no nos nublen el camino.

La guerra que ya empezó: petroyuan contra dólar

ALFREDO JALIFE-RAHME 

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ALFREDO JALIFE-RAHME – Mientras los estrategas chinos se preparan a la Tercera Guerra Mundial debido a las tensiones entre EEUU y Rusia por el alma de Ucrania oriental, Tyler Durden (TD), del portal ZeroHedge, (pro)clama el advenimiento de la era del petroyuan mediante el mensaje del “desembarco de un navío destructor de China en el puerto iraní en el estrecho de Ormuz”.
TD traduce el poder militar en divisas, específicamente en la creciente desdolarización hoy inversamente proporcional a la yuanización: “el ascenso del petroyuan (…) circunscribe el dominio del dólar en la energía global, con ramificaciones potencialmente profundas para la posición estratégica de EEUU”.
Según AP, “por primera vez en la historia (¡súper-sic!), China atracó un navío destructor en Bandar Abbas, puerto del Sur de Irán, justo del otro lado de los bastiones hasta ahora estadounidenses de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahrein (Nota: base de la quinta flota de EEUU) en el estrecho de Ormuz”.
TD rememora que el “año pasado un grupo naval ruso atracó en el mismo puerto en su retorno de una misión en el Océano Pacífico”.
La jugada estratégica de Irán es vista como parte de su objetivo en “fomentar un equilibrio entre las armadas foráneas presentes en la zona cerca del estratégico estrecho de Ormuz donde se transporta la quinta parte del petróleo global”.
En similitud al estrecho de Malaca (entre Indonesia, Malasia y Singapur), el estrecho de Ormuz es un “punto de estrangulamiento” (“choke point”).
Hasta 2012, los mayores consumidores del petróleo global fueron: EEUU (21%), China (11%), Japón (5%), India (4%), Rusia (4%) y Arabia Saudita (3%). Interesante: 3 países de los BRICS juntos se sitúan por debajo de EEUU
La llegada de la armada china en el estrecho de Ormuz para combatir la piratería global —The Guardian acusó a Gran Bretaña de ser su teledirigente—, también tiene en la mira el estrecho de Bab el-Mandeb (la “Puerta de las Lágrimas”), otro “punto de estrangulamiento” transversal desde Yemen hasta Somalia, en proceso de estratégicas proto-balcanizaciones, donde es transportado el 3.4% del petróleo global.
A mi juicio, el petróleo, con todo y el montaje hollywoodense del polémico fracking que convirtió mágicamente a EEUU en un productor “autosuficiente”, sigue siendo el detonador de todos los conflictos geopolíticos en el “Gran Medio Oriente” que incluyen la superchería de los yihadistas del Califato Islámico transfronterizo de Siria/Irak/Kurdistán, lo cual ha obligado a China a salir más allá de sus océanos cercanos contra su costumbre histórica.
China ya no es la misma y el portal Russia Today coloca en relieve un blog editorial del The Economist que tilda al “Grupo de Shanghai” como la “herramienta con la que China rediseña el orden mundial a su estilo”, lo cual es “bastante inquietante desde el punto de vista de Occidente”, con la aglomeración de adhesiones asiáticas en su seno como se manifestó en la reciente cumbre en Dushanbe (Tayikistán).
La agencia Xinhua informó que el objetivo de la armada china, con la conspicua presencia del destructor de misiles guiados Changchun, es la protección de la navegación en el Golfo de Adén. El periódico estatal iraní Kayhan señaló que los buques de guerra de China transportan a 650 marineros. Poco a poco los marinos chinos se irán aclimatando al calor del Golfo Pérsico.
TD aboga la nueva convertibilidad financiero-energético-militar que tiende al fin de la hegemonía del dólar estadounidense.
La expansión del petroyuan en los países del Golfo Pérsico no es novedosa: “durante varios años, China ha pagado parte de su importación petrolera de Irán con renminbi/yuan” y “en 2012 los bancos centrales de China y de los EAU establecieron swaps por US $5,000 millones para la importación del petróleo de Abu Dabi con renminbi/yuan de China”.
Mucho más estremecedor es el acuerdo gasero entre China y Rusia por US $400,000 millones que aparentemente sería realizado en renminbi/yuan, lo cual colisiona(ría) al petrodólar con el petroyuan.
Según TD, los “hacedores de la política de China aprecian las ventajas de la hegemonía del dólar” —que algunos autores chinos colocan en casi el 10% del PIB global. Su objetivo “no es sustituir al dólar por el renminbi/yuan, sino posicionar a la divisa china con el billete verde como una divisa de reserva y transacciones”.
Si el mundo ya es multipolar en lo militar y lo geoeconómico, para no decir tripolar geoestratégico (EEUU, Rusia y China), todavía falta el último paso para asentar los reales del nuevo orden mundial en el súper-estratégico rubro financierista que controlan las plazas de Wall Street y la City en Londres.
La disminución de los costos en transacciones de divisas para los negocios chinos serían enormes con una traslación del dominio del dólar al yuan, pero lo que por razones estratégicas busca Beijing es “aminorar el crecimiento de sus considerables reservas en dólares” (más de US $4 millones de millones).
La propensión de EEUU ha sido aislar a los países del “sistema financiero estadounidense como un instrumento de su política exterior”, lo cual expone la vulnerabilidad financiera del renminbi/yuan. Mitigar el apabullante dominio del dólar y del poder estadounidense significa para China “contener el excesivo unilateralismo de EEUU”.
TD juzga que “EEUU es una potencia hegemónica en declive relativo, mientras que China es la ascendente potencia prominente”, por lo que, aún los mismos países árabes del Golfo tan dependientes de Washington como su último garante en materia de seguridad, están obligados a mantener vínculos más estrechos con China como un imperativo protector estratégico”.
Para Rusia, “sus relaciones deterioradas con EEUU le obligan a una mayor profunda cooperación con China, sin descontar la sobrerreacción todavía peligrosa de EEUU”.
A mi juicio, uno de los graves defectos de los análisis que sobredimensionan demasiado el ascenso indiscutible del petroyuan —no se diga de la resurrección de Rusia en la etapa del zar Putin—, no toman en consideración el estruendosamente silencioso triunfo geopolítico de Obama y las petroleras anglosajonas al haber capturado, sin disparar una sola bala, los pletóricos yacimientos en el Golfo de México regalados por el humillante entreguismo del “México neoliberal itamita” de Peña/Videgaray/Aspe y que no solamente equivale al acuerdo gasero histórico entre China y Rusia, sino que, además, es susceptible de detener la caída libre del dólar.
Llama la atención que los connotados geoestrategas en el seno de los BRICS —no se diga en la Unión Europea y en el mundo islámico y/o árabe— todavía no perciban los alcances históricos de la captura gratuita de los hidrocarburos de México por Obama y las petroleras anglosajonas que cobija.
Con los geoestrategas con los que me ha tocado dialogar al respecto, horroriza su pasmosa incredulidad sobre el obsequio del siglo: la cesión de los hidrocarburos de México a la anglósfera. Quizá tengan razón: no es nada creíble.

1 nov 2014

Monsanto compró Blackwater, el mayor ejercito mercenario del mundo

BWNARGENTINA – Si algo le faltaba a la nefasta corporación Monsanto era un ejercito oficial de asesinos a sueldo. Monsanto YA ES la corporación “Umbrella” de Resident Evil, pero en el mundo real. Controla el suministro de alimentos, comparte financistas con la industria farmacéutica y fabrica armas nucleares y biológicas. Así lo revela un reporte de Jeremy Scahill para The Nation donde expone que el ejército mercenario más grande del planeta, (conocido antes como Xe Services y, más recientemente, “Academi”).

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El “servicio” criminal de inteligencia Blackwater fue vendido a la corporación transnacional Monsanto. Tras incontables denuncias internacionales por violaciones a la Ley, y habiendo adquirido fama por sus masacres de civiles en Irak y otros países, Blackwater cambió su nombre en el año 2009. No obstante, continua siendo el mayor contratista privado del Departamento de Estado de Norteamérica, como una agencia secreta de “servicios de seguridad” que practica terrorismo de Estado dándole al gobierno la posibilidad de negarlo.
¿Por qué las cacerolas no sirven?
Political Blind Spot denunció que: “Muchos agentes de la CIA y ex militares trabajan para Blackwater o compañías relacionadas, las cuales buscan desviar la atención de su mala reputación y obtener cuantiosos beneficios comerciales. Estos mercenarios venden sus servicios que van desde información ilegal hasta inteligencia de infiltración, lobbismo político y entrenamiento paramilitar – para gobiernos, bancos y corporaciones multinacionales. Acorde a Scahill, los negocios con Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como el Barclays o el Deutsche Bank, se canalizan a través de dos empresas cuyo propietario es Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Estos organismos comparten funcionarios y directores con Blackwater.
Uno de los directores llamado Cofer Black, quien se hizo famoso por su brutalidad como dirigente de la CIA, fue quien hizo contacto con Monsanto en el año 2008 siendo cabeza de Total Intelligence. Monsanto contrató sus servicios para espiar e infiltrar organizaciones de derechos humanos, de animales, y actividades anti-transgénicas (además de ejercer control sobre otras corporaciones biotecnológicas y farmacéuticas).
La corporación Monsanto no sólo asesina personas con sus productos químicos, sino también a balazos y mediante “accidentes”. Sus victimas son periodistas, activistas, políticos y cualquiera que suponga un obstáculo para sus planes de expansión. Al ser contactado por Scahill, el ejecutivo Kevin Wilson de Monsanto rehusó hacer comentarios, pero más tarde se confirmó a The Nation que Monsanto contrató a Total Intelligence durante 2008 y 2009, según la corporación “sólo para efectuar un seguimiento de información pública, de sus opositores”.
El ejecutivo de Monsanto también proclamó que Total Intelligence era una “entidad totalmente separada de Blackwater”. Pero Scahill tiene copias de correos electrónicos de Cofer Black, emitidos luego de la reunión con Wilson de Monsanto, donde se explica a otros ex agentes de la CIA, utilizando casillas de Blackwater, que la discusión con Wilson decantó en la suposición de que Total Intelligence se convirtió en “el brazo de inteligencia de Monsanto”, “para espiar activistas y otras acciones, como integrar legalmente a estos grupos”. Monsanto pagó a Blackwater 127.000 dólares en 2008 y $ 105.000 en 2009.
No resulta sorprendente que una corporación extensamente dedicada a la ciencia de la muerte como Monsanto, que se dedicó desde sus inicios a producir venenos tóxicos como el Agente Naranja, los PCB (bifenilos policlorados), pesticidas, hormonas, semillas modificadas genéticamente, e incluso la bomba atómica, se asocie con otra empresa de asesinos y mercenarios.
Los inicios de la relación Bill Gates y Monsanto
Casi simultáneamente con la publicación de este artículo en The Nation, la organización de agricultores orgánicos Vía Campesina reportó que la Fundación Bill y Melinda Gates compró 500.000 acciones de Monsanto, pagando más de $ 23 millones de dólares, lo cual es una acción que destruye la mascara de “filantropía” . Otra asociación entre criminales que no fue inesperada.
Bill Gates controla más de 90 por ciento del mercado de patentes en el mundo de la computación, además de promocionar y financiar campañas de vacunación para laboratorios genocidas, y siendo responsable de experimentación ilegal con fármacos en países subdesarrollados, mientras Monsanto controla el 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas y semillas comerciales a nivel global, habiendo fundado Pharmacia, hoy de Pfizer.
En otras palabras no existen peores monopolios en el sector industrial, ni tampoco tan vastos. La propia existencia de estas entidades implica que la Tierra es subyugada por un régimen financiero totalitario el cual es en si mismo niega el principio de “competencia de libre mercado”. Tanto Gates como Monsanto son extremadamente agresivos defendiendo sus monopolios mal habidos.
Siguiendo ordenes de la familia Rothschild, tanto Gates como Monsanto se dedican a destruir la agricultura orgánica en todo el mundo, lo cual tuvo inicio, principalmente, mediante la “Alianza para una Revolución Verde en África” ​​(AGRA), que operó como un caballo de Troya para privar a los campesinos africanos pobres de sus semillas tradicionales sustituyéndolas por semillas transgénicas. Para ello, la Fundación contrató a Robert Horsch en 2006, quien fuera director de Monsanto. Ahora Gates obtiene grandes ganancias obedeciendo las políticas de despoblación impulsadas por la banca sionista global.

Retrato de una revuelta

LOS GRANDES GANADORES DEL 26 DE OCTUBRE

Los jóvenes construyeron su propio relato y con él atacaron las visiones más extendidas sobre su desidia. Dieron vuelta un plebiscito que parecía perdido con argumentos sólidos y una fuerte capacidad de movilización, y dibujaron un fenómeno con horizonte todavía incierto.


PLEBISCITO
No a la baja. Foto Artigas Pessio
Ahora es domingo de nochecita y los resultados del plebiscito liberan una alegría que horas atrás parecía perdida. Una multitud de jóvenes toma la esquina de Eduardo Acevedo y Rodó, en Montevideo, la esquina del Iava. Se agota la cerveza y suena la plena. Muchos otros copan otras esquinas de todo el país. Se siente el olor a primavera: la propuesta de bajar la edad de imputabilidad no prosperó. Ganó el No. Y a pesar del alto porcentaje de votación del Sí, el resultado se ve como un gran triunfo, porque la batalla parecía perdida desde el comienzo y se logró el objetivo primordial: detener el avance de esta propuesta al menos en el plano legislativo. Pero la tarea de pelear contra el discurso recién empieza. ¿Qué es este movimiento? Las respuestas no llegarán todavía, y la incertidumbre aumenta la potencialidad de lo que vendrá.
EL DESPERTAR. La historia tuvo miles de protagonistas pero sólo algunos de ellos se encargarán de hilvanar el relato desde distintos puntos del país. Sin intenciones de romper la monótona (y ojalá pronto obsoleta) tradición centralista que acompaña nuestra historia, empecemos por Montevideo. Varios integrantes de la Comisión No a la Baja se reencuentran en el mismo local perteneciente al Pit-Cnt en el que esperaron los resultados y festejaron el domingo. La calle ya luce limpia. Pasaron los festejos, y ahora es tiempo de balance y proyección. Recordemos cómo surgió el movimiento: primero fue el “algo hay que hacer”. Desde aquella primera reunión en el local del Comité de los Derechos del Niño, en 2011– cuando comenzó la recolección de firmas para plebiscitar la propuesta en cuestión–, quedó en evidencia la heterogeneidad de lo que se gestaba tras la preocupación. Por eso una de las primeras cosas que se definieron fue el carácter apartidario del grupo. Luego llegaron otras búsquedas: “Como había gente de todos los partidos y de orígenes muy diversos, la construcción del discurso en común fue uno de los primeros desafíos. Ahí decidimos elaborar un documento, para que todos pudieran difundir y replicar ese discurso sintiéndolo como propio”, cuenta Fabiana, una de las caras más visibles durante la campaña y una de las voceras del grupo. Se crearon y fortalecieron las redes sociales, la página web, las redes de contacto, y se empezó con los talleres. La victoria final alimenta el riesgo de pensar en una organización gloriosa, sin contradicciones, pero Federico, otro de los voceros, matiza al respecto: “Está bueno reconocer que tampoco fue que todos los años estuvo súper legitimada la Comisión No a la Baja. Hubo idas y vueltas. Con el triunfo capaz que todo es color de rosa y se construye un relato épico, pero como cualquier movimiento social tuvo sus desafíos y sus piedras en el camino, que de alguna forma valorizan más el resultado del movimiento que se terminó formando”. Y agrega: “Las distintas organizaciones efectivamente venían con su perfil, con su historial de trabajo, algunas más asociadas al trabajo de campo a través de barriadas, otras con un perfil más cercano a la reflexión teórica y académica, y obviamente llevó años poder generar una síntesis entre los distintos tipos de actores. Creo que la convicción de que a esto lo sacábamos juntos o no lo sacábamos fue lo que permitió que hoy estemos festejando”. Zelmar, uno de los encargados de la coordinación con el Interior, agrega: “La gente agarró esta bandera y se la puso al hombro, y en cualquier parte de Uruguay hubo gente preocupada por este tema desde el principio”. Las discusiones fueron muchas, y hasta el hecho de decidir si denominarse comisión, red o coordinadora llevó un largo periplo. Fabiana recuerda: “Muchas veces nos perdíamos en la ‘reunionitis’ típica uruguaya, y hubo gente –sobre todo los más jóvenes– que quería pasar a la acción, hacer algo más contundente, salir de pintadas, pegatinas, pero muchas veces pecábamos de exceso de reuniones y discusiones y había gente que decía que nos íbamos a ir en esto. A veces eso diversificaba o desmembraba el grupo”. Para fortalecerse era necesario tener un discurso sólido y líneas argumentales claras, capaces de captar la atención de distintos públicos, y prender en puntos tan disímiles del país como Montevideo y Bella Unión. Uno de los objetivos, cuentan, fue ver cómo acercarse al público al que no le iba a llegar el discurso partidario, ni el sindical ni el estudiantil. Y para esto el trabajo fue arduo. Se juntaron con profesionales de la comunicación, hicieron focus groups con adolescentes, entrevistas, encuestas. Y con el tiempo definieron una estrategia general precisa, que acompañada de una atractiva y cuidada identidad gráfica (véase recuadro) y una batería argumental fuerte, permitió consolidar y posicionar el “No a la baja” como una marca identitaria. Los toques en el Velódromo, la multitudinaria marcha por 18 de Julio (acompañada por unas 50 mil personas), los “amaneceres” y las distintas intervenciones en las ciudades hicieron el resto. La movida logró la adhesión de cientos de referentes de organizaciones sociales de todo tipo, de un sinfín de artistas, y llegó hasta el “Maestro” Tabárez, cuya foto con el colibrí se viralizó rápidamente.
OTROS DESPERTARES. La explosión de reacciones contra la baja en el Interior del país fue determinante. Los jóvenes fueron los grandes responsables de llevar adelante esta causa y plantarse frente a sus pueblos para pelear contra algo que creían injusto. Se subieron a la bicicleta y le salieron al repecho con viento en contra. Se formaron más de 35 comisiones en todo el país, que procuraron sus recursos y se organizaron para hacer actividades de lo más variadas: toques, bicicleteadas, cometeadas, barriadas informativas, volanteadas en las ferias, talleres y mesas redondas. El primer mojón fue el Amanecer Amarillo, una coordinación nacional para intervenir el espacio público, y luego vino el Campamento Nacional, donde se unificaron criterios y se recargaron las energías. Muchos de los que hicieron suya esta causa, por su edad ni siquiera votaban en esta elección, pero trabajaron a la par de sus compañeros que sí lo hacían. Muchos nunca habían militado antes y otros venían de juventudes partidarias. Sofía es estudiante de trabajo social, tiene 20 años y militó en Salto: “Luchamos contra todo, en un departamento conservador, históricamente colorado, y fue muy difícil”, cuenta. Y de pasada aprovecha para pasar una cuentita: “Desde Montevideo nos dijeron que Salto estaba perdido, por todo el panorama que teníamos. Nos decían que estaba buenísimo que estuviera esta comisión pero que los cartuchos se iban a destinar a los lugares donde había más probabilidades de que la gente se convenciera y cambiara; así que cuando nos enteramos de que en Salto solamente el 48 por ciento votó el Sí pensamos que nos daba algo de la alegría”. Según relata, tuvieron algunos problemas con los medios de comunicación: “Son muy amarillistas, no nos tomaban en serio y nos identificaban con la izquierda a pesar de ser una comisión muy diversa. Recién nos dieron lugar cuando apareció el Sí, porque nos llamaban a debatir”, cuenta. Pero al igual que muchas otras comisiones, recibieron apoyo de distintas instituciones y organizaciones sociales, desde sindicatos y gremios docentes hasta las iglesias. Se reunían todas las semanas; dieron talleres en cooperativas de mujeres víctimas de violencia doméstica y de trabajadores de distintas áreas, y hasta lograron que los ediles les cedieran las bancas y una sesión de la Junta fue enteramente dedicada a la discusión entre jóvenes que apoyaban el No y jóvenes que apoyaban el Sí. “No queremos perdernos, primero por todo lo que logramos y el equipo de gente que se formó, que nos queremos pila después de todo este proceso que atravesamos. Queremos seguir funcionando como una organización que involucre varias luchas sociales, principalmente juveniles”, cuenta Sofía. Esto es parte de lo que se generó tras este plebiscito. Ignacio militó en Flores y, para él, que allí el Sí sólo haya llegado al 54 por ciento “fue un golazo”. Muchos de sus compañeros, incluido él, estudian en Montevideo, y eran por momentos “una comisión de fin de semana”, pero de todas formas lograron un grupo fuerte. “Fue muy dificultoso llegar a gente que tiene ideas solamente desde la campana de los medios hegemónicos y tratar de explicarle que esa no es su realidad”, relata, y cierra: “Pero logramos conformar un grupo juvenil como nunca antes, muy grande, muy diverso y militante. Es algo realmente histórico en Flores”. En Lavalleja cuenta Alejandro que la tuvieron complicada. Pero convocaron a mucha gente. Desde la Comisión para Vivir en Paz los acusaron de vándalos, de mentir, de no decir la verdad, de ser cómplices del delito. Pero remontaron 60 cometas, hicieron barriadas, bicicleteadas, volanteadas, y debatieron en televisión. Agustina recibió llamados constantes de los referentes del Interior y gestionó entre otras cosas la distribución de materiales. Junto a Zelmar y otros compañeros dio el apoyo logístico a las distintas redes en los departamentos. Y explica: “En un momento vimos que en todos lados se estaba moviendo gente, y mucho más allá de lo que nos podíamos enterar. Por momentos era tanto que nos sobrepasaba. Y seguramente hubo muchas cosas que pasaron y ni siquiera nos enteramos”. Para ella esta instancia “deja un movimiento formado en todo el país, con mucho aprendizaje y con ganas de moverse y seguir haciendo cosas, hay que ver hacia dónde”. Federico identifica algo que tácitamente fue casi una regla en todo el país y se notó en las características del debate: “Hubo mucho profesionalismo; eso lo entendió todo militante que quiso ponerse esto al hombro. La gente estudiaba cuando tenía que ir a un debate, o para convencer a su padre. Todo el mundo reconoció que era necesario dar un paso más, que no sólo con la fuerza de la juventud nos íbamos llevar por delante esto”.
BALANCES Y PREGUNTAS. Volvemos a Montevideo, para hablar un poco sobre las peculiaridades del movimiento, sus méritos, carencias y futuro. Diego, otro integrante de la comisión, plantea una hipótesis: “La generación que participó es toda menor de 30. Somos los que nacimos después de la dictadura. En las décadas pasadas se dio cierta desmovilización y se rompieron algunos lazos que tenían más que ver con creer en algunos proyectos colectivos más grandes, pero de un tiempo a esta parte se viene construyendo un movimiento que empieza a tejer redes y está siendo capaz de pensar otra vez cosas colectivas grandes, y esto es una reactivación política de los jóvenes”. Según Martín, un éxito fue “aprovechar espacios que la democracia uruguaya conoce desde hace mucho tiempo, y adaptarlos a los públicos de ahora”, y destaca la respuesta de la comisión ante un escenario complicado: “Es bravo defender una causa como esta discutiendo con políticos profesionales del otro lado, que acá no hay, porque venimos de otros lados. Muchas veces quedábamos a la sombra de las discusiones que la gente más sigue, que son las de las personas que se candidatean y tienen la legitimidad de los partidos y del sistema político. Pero la comisión supo cómo pararse, cómo articular, y eso es un mérito”. Denisse interviene: “Ahora tenés jóvenes que hablan de seguridad en todo el país, y esa es una de las principales cosas que quedan, la movilización, el despertar de una generación que nace con esta ilusión. Esto genera muchas personas jóvenes pensando en política”, y agrega: “El plebiscito marca un antes y un después para trabajar muchas transformaciones culturales. La juventud, su estigmatización, el sistema penal, todo esto implica empezar a construir un cambio cultural, sin ir de frente contra las grandes hegemonías, sino partiendo desde el principio, desde las relaciones humanas”. Fabiana habla sobre lo que para ella dejó el plebiscito: “Tuvo la virtud de poner estos temas sobre la mesa, que el Sirpa existe, que las cárceles existen, que es más fácil caer ahí de lo que uno cree, que el mundo no se divide entre los honestos y los delincuentes, que convivimos todos en esta sociedad y que un montón de cosas te pueden llevar ahí, y que la mejor forma de asegurar seguridad es reducir las brechas sociales y dar oportunidades. Porque los sistemas punitivos son máquinas de picar carne, y la mejor manera de asegurar la reincidencia y el aumento de la violencia es fomentar esas máquinas de picar carne”. Respecto de las posibles debilidades del trabajo realizado, coinciden en señalar una fundamental: la falta de propuestas alternativas concretas. “La construcción de un programa alternativo en común implicaría otra campaña. Y no se necesita proponer una alternativa para oponerte a un disparate. Lo cual no quita que fue una debilidad no poder señalarle a la población alternativas concretas en materia de seguridad”, dice Fabiana, y Denisse agrega: “Nos falta algo, que el desafío es construirlo ahora, y es que las personas demandan soluciones. Fue una definición política explícita que la campaña No a la Baja se centrara en este plebiscito, pero sabemos que las personas quieren alternativas y que hablemos de eso. Ahora ganamos el plebiscito y vamos a trabajar en ese sentido”. ¿Cuáles son los Sí que puede llegar a proponer la generación del No a la baja? Las respuestas serán fruto de las discusiones que surgirán de ahora en adelante y de las evaluaciones que se harán en todo el país. Que harán jóvenes que se pusieron a pensar en política, entiéndase bien, en política de acción concreta, dejando de lado los partidarismos. Esos mismos jóvenes tienen ahora la responsabilidad de pensar hacia dónde quieren ir. Mucho más allá de la fuerza del No y del riesgo latente de construir un mito autocomplaciente, en esta revuelta juvenil anida una discusión profunda de cara al mañana. Por eso es que estas líneas recién empiezan a escribirse.
Buena, bonita y barata

A nivel argumental la campaña del No a la Baja manejó un discurso fuerte y sólido, que logró deconstruir y por momentos desarticular el que parecía de antemano aceptado por una abrumadora mayoría del país, a tal punto que los promotores de la reforma debieron dar un giro a su discurso, pasando de “votá para vivir en paz” o “votá por seguridad” a “votá para rehabilitar”. En líneas generales el No logró imponerse con fuerza, revitalizando una idea que parecía condenada al olvido. Produjo una identidad gráfica reconocible y atractiva, editó audiovisuales de calidad, y se destacó por su criterio fotográfico. El colibrí que se utilizó como logo también funcionó, y se convirtió en una señal indisociable de la campaña. Denisse, que trabajó en la organización de las actividades en el espacio público, en los toques y en la campaña comunicacional, cuenta algunos detalles: “La campaña costó alrededor de 200 mil dólares. Si la comparamos con cualquier campaña actual es muy barata, y tiene una particularidad: en ese dinero entran muchas otras cosas, actividades, movilizaciones, los espectáculos del Velódromo, por ejemplo, vienen de ahí. Es una campaña muy gasolera. Open Society Foundation aprobó el proyecto que presentamos para financiarla y ahí obtuvimos el dinero. La campaña de medios fue de 40 mil dólares”. Sin embargo, “la principal inversión de la campaña estuvo en capital humano, y eso es incalculable. Nada hubiera sido de esta campaña si el Interior no se hubiera movilizado como se movilizó”, explica. Es que a raíz de esto las experiencias se replicaron y los recursos también, generando un fenómeno difícil de imaginar en otras condiciones.