23 may 2015

'Star wars', cada vez más cerca:

El 'rayo de la muerte' de DARPA comienza pruebas de campo


 23 may 2015

darpa.mil


La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE.UU., más conocida por su acrónimo DARPA, ha recibido permiso del Gobierno para poner a prueba su sistema de arma láser, el denominado HELLADS.

"Los obstáculos técnicos eran de enormes proporciones, pero es muy gratificante haber producido un nuevo tipo de láser de estado sólido con un poder y calidad de haz sin precedentes para su tamaño", dijo el director del programa DARPA Rich Bagnell en un comunicado citado por el sitio web de la agencia. La prueba deberá iniciarse este verano.

El sistema de defensa aérea de láser líquido de alta energía, que ha venido desarrollándoseo desde 2003, está diseñado para ser utilizado como un sistema de protección para los aviones.

"Las amenazas enemigas tierra-aire para aviones tripulados y no tripulados se han vuelto cada vez más sofisticadas", afirma DARPA en su sitio web. "Los láseres de alta potencia pueden proporcionar una solución a este reto, ya que aprovechan la velocidad y el poder de la luz para contrarrestar las múltiples amenazas".

El comunicado agrega, sin embargo, que el láser podría utilizarse también para el ataque: "Los sistemas de armas láser proporcionan capacidad adicional para las misiones ofensivas, añadiendo precisión al apuntar y reduciendo la probabilidad de daño colateral".

Para que esta idea futurista pueda ser implementada en la práctica, DARPA asegura que el arma debe ser reducida en tamaño y peso en comparación a las características actuales, por lo cual los aviones no tripulados de EE.UU. tendrán que seguir cargando misiles relativamente imprecisos por el momento.

El objetivo del proyecto HELLADS es construir un láser de 150 kilovatios de potencia con un peso menor a los 750 kilogramos y un tamaño inferior a los tres metros cúbicos.

A mediados de abril, el contratista de DARPA General Atomics Aeronautical Systems (GA-ASI) dio a conocer el láser HEL Generación 3, que reúne estas especificaciones de tamaño y está equipado con un sistema generador de módulo, que le permite producir rayos de 75 a 300 kilovatios.

Los desarrolladores creen que se podrá montar en el nuevo dron Avenger del GA-ASI, cuyo motor a reacción es capaz de producir suficiente energía para recargar la batería del láser en vuelo, esencialmente dándole al arma munición infinita, convirtiéndolo en algo similar al poderoso súperlaser de la Estrella de la Muerte de 'Star Wars'.

HONDURAS: ¿GOLPE DE ESTADO TÉCNICO?

Los últimos acontecimientos en este país centroamericano, nos enfrentan a un tema sin resolver para la sociedad hondureña: ¿existe la institucionalidad en Honduras?.

22 mayo 2015
Ricardo Arturo Salgado Bonilla 

 Los últimos acontecimientos en este país centroamericano, nos enfrentan a un tema sin resolver para la sociedad hondureña: ¿existe la institucionalidad en Honduras?. Sin contexto, el asunto del saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social podría lucir como un simple hecho de corrupción, con la conclusión de que, poco a poco, la codicia de los políticos ha quedado fuera de control, lo que eventualmente produce focos de inestabilidad social debido al descontento que produce este fenómeno; esta respuesta, muy simple, puede ser un grave error. 
En primer lugar, históricamente no se producen crisis en América Latina por cuestiones de corrupción. Normalmente, las contradicciones que llevan a este tipo de circunstancias se dan entre grupos económicos de poder (que siempre son parte activa de la corrupción) asociados con grupos políticos específicos. 
La presión de uno de esos grupos filtra convenientemente datos de los hechos, de modo que la opinión publica pueda instrumentalizarse para desbalancear las disputas. En Guatemala acabamos de presenciar un proceso que bien ilustra este análisis. La vicepresidenta renunció, para dejar a salvo a todos los cabecillas del gran fraude fiscal, incluido el mismo Presidente Otto Pérez Molina, pero, lo más importante, se evitó la prolongación de una discusión que fácilmente podía llegar hasta los vínculos paramilitares del mandatario, asi como al narcotráfico y el crimen organizado. 
El pueblo indignado se movilizó, descargando mucha de la presión que recibe de la voraz maquinaria neoliberal, y las fuerzas en pugna resolvieron, al menos de momento, un problema que necesitaba una pausa. 
Aquí conviene reflexionar sobre algunos hechos que van desde el individuo, Juan Orlando Hernández, hasta la posición de control que ejerce el Comando Sur en Honduras, país en el que hoy está incrementando su presencia militar. 
Curiosamente, las actividades de esas tropas, están programadas para el departamento de Gracias a Dios, el más despoblado del país, y el que ocupa una posición privilegiada hacia el sur del continente. 
Juan Orlando Hernández no es un político normal; aquel que llamaríamos “natural”. Proviene de una familia de más de 15 hermanos, uno de los que ocupo la secretaria del Congreso Nacional en 1990, Marco Augusto Hernández. Desde aquel entonces, JOH, como le decimos los hondureños, sacó provecho de la estructura estatal, estudiando en Estados Unidos, y luego graduándose de abogado con salario del poder legislativo. 
De una familia que nace vinculada al Estado, por una u otra vía, JOH llega a ser diputado, en la primera década de este siglo, a pesar de una disposición constitucional que prohibía su postulación expresamente por tener relación familiar con una Magistrada de la Corte de Suprema de Justicia, quien es su cuñada. 
La famosa constitución es burlada, como siempre, gracias a la intervención del ex presidente Carlos Flores Facussé. Flores Facussé se revela desde aquel entonces como el patrocinador de la carrera política de Juan Orlando Hernández, quien llega a dirigir la bancada de su Partido Nacional de Honduras (de extrema derecha) hacia finales de la década pasada, lo que le convierte en actor principal del Golpe de Estado Militar del 28 de junio de 2009, que derrocó al Presidente José Manuel Zelaya. 
Ese año Hernández, voto dos veces en favor del Golpe de Estado, no existía en el ninguna vocación constitucionalista (en realidad es difícil imaginar algo que le importara menos toda su vida, que la constitución de 1982)
Con el Golpe de Estado consumado, Hernández sigue en ascenso, y alcanza la presidencia del Congreso Nacional, durante el periodo de gobierno de Porfirio Lobo Sosa. 
En este momento, ya podemos decir que Carlos Flores Facusse, controla el bipartidismo en Honduras, incluyendo, por supuesto toda la estructura que eso implica, y sobre todo, las decisiones de los dos partidos de la derecha que han jugado con el país, gracias a la tristemente célebre alternabilidad en el poder. 
Ahora bien, ningún hondureño alcanza la presidencia de la república sin el visto bueno del Comando Sur, la NSA, y, a veces, del Departamento de Estado. 
Para JOH, vuelve a ser importante su padrino Flores Facusse, quien desde hace dos décadas es conocido como “el hombre de los gringos en Honduras”. 
Su entreguismo sin límites a las políticas de Estados Unidos le permitió a Flores F. acumular un extraordinario poder sobre todas las esferas de la vida nacional. 
Juan Orlando Hernández pues, es la cara visible de un proyecto de la seguridad nacional de Estados Unidos, destinado a por lo menos tres cosas: 
a) Destruir todo tipo de resistencia a las políticas neoliberales y neutralizar toda forma de organización social y popular, 
b) Infiltrar la incipiente estructura de integración regional latinoamericana, donde negocia posiciones y compromete Estados y 
c) Ser parte activa de la remilitarización del continente, y la política hegemónica de Estados Unidos contra las democracias populares de la región. 
Hoy más que nunca se siente el control norteamericano en este país; no es casual que John Kelly, jefe del Comando Sur visite constantemente a Honduras y haga públicas sus visiones, además de su endoso a las acciones del militarizado régimen que dirige JOH. 
Seguramente no existe ningún hecho en el país que desconozcan los norteamericanos. 
Todo esto, nos lleva a pensar que el saqueo del Instituto Hondureño de Seguridad Social no es un simple acto de bandoleros, sino, por el contrario, un esquema conspirativo que lleva deliberadamente hasta la crisis que hoy vemos, y que ahora provoca un rechazo amplio de la sociedad hondureña, y ha hecho crecer la expectativa internacional. 
El año 2014, pocas semanas después del ascenso de JOH a la presidencia de Honduras, estalló el escándalo del fraude en el IHSS, el que de inmediato fue tratado por los medios como el caso de una pandilla de delincuentes al mando del Director del Instituto durante la administración de Lobo Sosa. 
La matriz de opinión mostraba un grupo de malvivientes comprando favores sexuales, y derrochando dinero como “nuevos ricos”, eliminando cualquier factor de carácter político o estratégico. 
En general, la sociedad hondureña debía aceptar esto como un acto de corrupción desproporcionado de gente ambiciosa. Más tarde, ese mismo año, Porfirio Lobo Sosa, declaró a los medios de comunicación, que él sabía lo que sestaba sucediendo en el Seguro Social durante su administración, pero que se había llamado a silencio para evitar influenciar el resultado de las elecciones. 
Esta simple confesión convierte a Lobo Sosa en cómplice del saqueo, pero la administración de justicia en Honduras dejo de existir hace mucho tiempo. 
Como mencionamos, ninguna hoja se mueve en el ambiente político nacional, sin que lo sepan los gringos (los militares gringos y su “inteligencia”). 
A partir de las confesiones de Lobo Sosa, podemos estar seguros de que es imposible que el presidente del congreso en aquel momento, Juan Orlando Hernández, ignorara los hechos. 
Y, por consiguiente, es menos probable que el asunto constituya un hecho aislado. 
Juan Orlando Hernández se hace de la presidencia del país mediante un fraude electoral sin precedentes, y aun así, recibe el rechazo de cerca del 65% de los votantes. 
Lo que a todas luces debería ser un gobierno de muchas negociaciones, se viabilizó mediante la compra de votos, el chantaje, el soborno, y la militarización del país, que comenzó al momento del Golpe de Estado de 2009 con la traída de paramilitares colombianos y adiestradores israelíes. 
Esa estructura ha llevado a un régimen autoritario, que es muy conveniente para el momento actual de la geoestrategia norteamericana en América Latina. 
Es muy conveniente disponer de condiciones tan favorables para la profundización del neoliberalismo (no en Honduras que es un mercado pobre, exportador de materias primas), y apuntar a la desestabilización de regímenes democráticos en la región. 
Ahora parece que la cacareada “alternabilidad en el poder” ya no satisface las necesidades globales de dominación. De ahí que se haya abierto la discusión de la reelección presidencial en este país, justo el mismo argumento que esgrimieron para derrocar al presidente constitucional en 2009. 
Así las cosas, el fraude del Seguro Social es parte de la estrategia para América Latina, que comienza con el Golpe de Estado de 2009 (dirigido contra el ALBA), y el momento de paroxismo que vive como escandalo a nivel de la opinión pública, está asociado con el tema de la reelección que pretende JOH, que no significa otra cosa que la consolidación de una base militar de agresión y un polo de practica neoliberal. 
El caso Honduras está vinculado así a toda la América Latina y el Caribe, y su gobierno actual es una amenaza dentro de la CELAC y Petrocaribe. 
Ahora el tema reelección, muy difundido en Honduras, antes del actual escándalo en el que se prueba la participación del Partido Nacional en el poder en el desmantelamiento y quiebra del Instituto Hondureño de Seguridad Social, permite a JOH aspirar a continuar en el poder, y facilita la continuidad en la implementación de la estrategia de dominación regional. 
Sin embargo, existen factores que dificultan ese camino, siendo el más importante la figura del derrocado presidente José Manuel Zelaya que sigue siendo abrumadoramente popular, a pesar de la campaña permanente de desprestigio y desgaste que ha mantenido el régimen sobre su persona y sobre las fuerzas que le apoyan (Partido LIBRE y Frente Nacional de Resistencia Popular). 
Una elección abierta para Hernández, podría resultar en una derrota catastrófica, con el agravante de que una victoria de Zelaya, resultaría exactamente en el resultado inverso al esperado. 
Además, JOH encuentra mucha oposición dentro de su propio partido político, acostumbrado a la “alternabilidad”, mientras Zelaya cuenta con un apoyo cuasi unánime en las fuerzas progresistas. 
Cualquier tercer candidato, solo serviría para debilitar a Juan Orlando Hernández, incluso si se trata de su benefactor Carlos Flores Facusse. 
El escenario en la práctica, se ha convertido en una ecuación complicada para la derecha y para el Comando Sur, por lo que una crisis sería muy conveniente, para lograr en última instancia, imponer una “salida conveniente” que implique lograr lo que no pueden en las urnas; en el bien del interés nacional, lograr la continuidad de todo, incluido JOH. 
Además, con tintes variados, en un golpe de timón como este nunca deben descartarse otras variable, como un “tercero útil” o, incluso, el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, o el magnicidio contra Zelaya que se sabe es una carta siempre a mano de los que piensan la política hondureña. 
La escalada de la indignación corre el peligro de convertirse en un arma letal en contra de los indignados mismos. Hace falta mucho criterio político en la conducción del movimiento, no solo de los partidos de oposición, sino, especialmente, en los movimientos sociales, que muchas veces son instrumentalizados, y sin darse cuenta se convierten en enemigos involuntarios de los procesos de avance. 
La quiebra del IHSS fue llevada a cabo intencionalmente, en el camino fue sirviendo como herramienta para que el régimen y la oligarquía locales alcanzaran otras metas, de paso ha costado un enorme sacrificio para el pueblo hondureño que ya pago con muchas vidas la frivolidad gringa para conquistar sus propósitos, así como la doblez infinita de la oligarquía local y su clase política que viven felices comiendo de la mano de su amo. 
Este mismo caso, podría convertirse en el arma que propicie la coyuntura para la imposición de una dictadura de extrema derecha, la intensificación de la represión, y la aceleración del proceso de limpieza de clase que se vive en el país. La violencia, es un fenómeno vinculado necesariamente al poder que emana las directrices o la complicidad del estado. 
Una dictadura que amenaza directamente la democracia en muchos países latinoamericanos. Un régimen, que muchas personas en Honduras, a veces pavorosa ingenuidad, comparan con los gobiernos de Nicaragua, de Ecuador, Bolivia o Venezuela. No se debe nunca comparar la sombra que se cierne en Honduras, con la lucha permanente de estos países hermanos por salir justamente de esa vorágine de miseria, exclusión y violencia contra los que son más.

Bush: ¿y el petróleo?

Paul Krugman en The New York Times

george_bush
SALVADOR GONZALEZ BRICEÑO – “¡Sorpresa!”. “Nos metimos a la guerra”, por la única razón de que George W. Bush quería la guerra. Dichos increíbles del Nobel de economía Paul Krugman, en su última columna de The New York Times. El asunto viene a colación, dice, porque Jeb Bush —¡otro de la familia Bush!— ha puesto de nuevo el tema sobre la mesa para la discusión en su propia carrera hacia la Casa Blanca.
Ir a la guerra no fue un error inocente, sino un crimen, sostiene. La administración Bush inventó pretextos para ir a invadir Irak. ¿Por qué?, se pregunta Krugman. Por el simple hecho de que quería ir a una guerra, y para ello se valió también de personas “involucradas directamente en inventar falsas razones para ir a la guerra”.
Y porque a más de una década, es evidente la falsedad de los argumentos cambiados constantemente, para ir a la invasión de Irak, que Hussein poseía armas de destrucción masiva. Presuntamente hasta las agencias de inteligencia reconocían la “presión intensa para justificar la guerra”. De igual manera, asegura Krugman, resulta incierto el pretexto de que Irak pudo ser responsable del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001.
Fue Donald Rumsfeld, el titular de defensa, quien se empeñó en hacer la guerra a un régimen que no tuvo nada que ver con el ataque terrorista (con información de “un asistente de Rumsfeld”). Y a la cuestión de por qué Bush quiso ir a la guerra, Krugman plantea respuestas varias: tal vez Bush quiso aumentar la influencia y el poder de Estados Unidos en el mundo; quizá porque el presidente republicano quiso reforzar al partido republicano en el interior del país; o existe la posibilidad de que la guerra fuera un “proyecto piloto” para preparar una serie de cambios de régimen en otros países. Sea como sea, la guerra en Irak constituyó más que un “error inocente”, un crimen.
Pero según un documento de 96 páginas desclasificado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el marzo 2015 por el gobierno estadounidense, la justificación de la invasión de Irak fue una “gran mentira”. La administración Bush distorsionó datos esenciales del informe para convencer a los estadounidenses de la invasión en 2003. Y el documento duda de la presunta relación entre Sadam Husein y Al Qaeda sobre la posibilidad de las armas de destrucción masiva.
La agencia de inteligencia indicó que “si bien era muy posible que el régimen de Sadam Hussein estuviera desarrollando programas de armamento nucleares, químicos y biológicos contraviniendo las sanciones de Naciones Unidas, “no se han podido detectar porciones de estos programas”. Más aún.
“Irak todavía no tiene capacidad para crear un arma nuclear, pero podría contar con ella para 2007 o 2009”, según el documento de fecha 2002, y que no puede determinar si Sadam sería capaz de emplear esa clase de armamento, implicarse en actos terroristas en suelo estadounidense o, movido por la desesperación, compartir material químico o nuclear con Al Qaeda.
“El documento en cuestión es una Estimación de Inteligencia Nacional, que pretende dar una valoración general del nivel de peligrosidad que representaba Irak tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
“El informe fue divulgado por vez primera en 2004, pero estaba tan censurado que se hacía imposible extraer nada en claro. Esta nueva versión, emitida a petición del bloguero especializado en seguridad John Greenewald, descubre porciones adicionales sobre el supuesto programa de armas nucleares de Husein.”
Con una salvedad de ambas versiones, altamente criticables: ni Krugman ni el reporte de la CIA refieren la verdadera causa de la invasión a Irak: la apropiación de las reservas de petróleo y la puesta a prueba de la alta cooperación de la iniciativa privada en el tema por los altos beneficios que depararía el control de los pozos petroleros, todo pagado por el nuevo gobierno iraquí. De la CIA se entiende, pero no del Nobel columnista del The New York Times. Así se diga a sí mismo “águila solitaria”, porque fue de los pocos que hablaron en contra de la invasión a Irak por parte de la administración Bush.
Lo cierto es que todo fue un ardid de “falsa bandera”, incluido el 11/S, o el 9/11, con el pretexto siempre de apoderarse del energético y cazar a Sadam Hussein, juzgarlo por crímenes del pasado, por poseer armas de destrucción masiva y sus presuntos nexos con el grupo terrorista Al Qaeda.
Incluso “la supuesta cooperación de Husein con el régimen talibán y Al Qaeda en Afganistán, el documento señala que uno de los principales “fuentes” de los servicios de inteligencia, Ibn Shaii Al Libi, declaró en un momento que ‘Irak nunca envió sustancias químicas, biológicas o nucleares a Al Qaeda’ en el país centroasiático. Al Libi se suicidó en Libia en 2009, en extrañas circunstancias, solo un mes después de reunirse con investigadores sobre Derechos Humanos”. (http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/03/21/la_cia_desclasifica_documento_que_justifico_invasion_irak_amenaza_sadam_hussein_era_una_gran_mentira_30181_1022.html).
Solo la prensa estadounidense manipuló para alentar un patriotismo ramplón entre su pueblo, muy útil al momento del envío de soldados sin mayores cuestionamientos, para exigir al Congreso estadounidense que avalara los millonarios montos para la guerra, y poder amenazar desde luego a cualquier país con esa psicosis desbordada de que o estás conmigo en esto del combate al terrorismo o estás contra mí.
EU cambió muchas cosas con esa guerra, sobre todo para restarle derechos al pueblo estadounidense y, para el relanzamiento de una nueva política de seguridad nacional también. Lo que no se puede creer es que, pensadores como Paul Krugman camuflen tan bien las cosas siguiendo al corolario de toda la prensa de derecha o neocon, y siquiera intentan reflejar toda la verdad. Ya decíamos, la no mención del petróleo.
alainet.org

México: Entre la narcopolítica y las urnas

El próximo 7 de junio México elegirá unos 500 diputados federales, 9 gobernadores y más de 1000 alcaldes. Sin embargo, las noticias que llegan de allí a esta hora tienen más que ver con asesinatos y desapariciones de los propios candidatos que con sus campañas o propuestas, en una lamentable sintonía con lo sucedido a nivel general en algunos estados del sur de aquel país, penetrados fuertemente por la narcopolítica y la ausencia de las más elementales garantías democráticas en los últimos años.

penacandidatosasesinados-720x362-1
Suman ya cuatro candidatos asesinados en lo que va del actual “proceso” electoral.

JUAN MANUEL KARG /  REBELION – 
Uno de los casos más relevantes de las semanas que pasaron fue el crimen de Enrique Hernández, dirigente de Morena -nuevo partido del dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien se apartó del PRD por sus políticas de acuerdo parlamentario con los partidos tradicionales, PRI y PAN-. Hernández, quien se postulaba a la alcaldía de Yurécuaro, en Michoacán, fue asesinado el 14 de mayo pasado tras un acto público que el mismo encabezó, en vías a fortalecer su candidatura. Años atrás, este dirigente se había enfrentado al poderoso cártel Los Caballeros Templarios, conformando un grupo civil de autodefensa ante el avance de estos capos del narco en ese estado mexicano. Lamentablemente, Hernández pagó con su vida el haberle hecho frente a la narcopolítica.
Sin embargo, hay un hecho claro: estos sucesos no sólo afectan a esta nueva formación política mexicana, sino que también tocan a estructuras históricas de la política de aquel país. Es decir, involucran al conjunto de candidatos y/o dirigentes políticos que se opongan -o apenas se propongan algún tipo de autonomía- a un “control territorial” ya establecido por los capos narcos. Dos ejemplos: Ulises Fabián Quiroz, quien fuera candidato del oficialista PRI a la alcaldía de Chilapa, en Guerrero, fue asesinado el 1° de mayo pasado durante una gira de trabajo, en un hecho que se vincula a la disputa que, sobre la comercialización de drogas en ese lugar, tienen los cárteles de Los Ardillos y Los Rojos. Asimismo, en marzo de este año, Aidé Nava Gonzalez, precandidata del PRD a la alcaldía de Ahuacuotzingo -municipio vecino a Chilapa, también en Guerrero- fue decapitada. A su lado, se encontró un narcomensaje mafioso: “Esto les va a pasar a todos los políticos que no se quieran alinear”.
En una entrevista al diario La Opinión, días atrás, el analista José Fernández Santillán manifestaba su posición sobre el tema, al alertar que “el Estado no puede garantizar en muchas zonas su principal función, que es el derecho a la vida, porque tenemos un Estado en el que está presente la impunidad, y mientras no se combata vamos a ver morir una y otra vez a políticos que no se alinean a los intereses criminales”. Los dichos de Fernández se vinculan con el mensaje de los capos tras el crimen de Nava Gonzalez: tras la idea de “alinearse” aparece el control verdadero -poder real- de los capos narcos sobre las alcaldías de aquel país -en especial en los estados del sur-, frente a lo cual la clase política debe aceptar subsumirse a aquel poder fáctico; o bien confrontarlo, sabiendo que su vida corre peligro en un marco de impunidad generalizada frente a estas prácticas.
Las elecciones del próximo 7 de junio tienen lugar en este contexto complejo, que se vincula asimismo con la dolorosa situación de los familiares de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, quienes siguen reclamando por estos jóvenes -que también desaparecieron en el estado de Guerrero, foco del horror que describíamos previamente-. Sin lugar a dudas, México vive uno de los momentos más dramáticos de su historia en cuanto a la situación de las garantías individuales, civiles, y de elementales derechos sociales y políticos. Al parecer, lamentablemente, las elecciones venideras confirmarán la triste tendencia de una connivencia cada vez más esclarecida entre los partidos tradicionales de aquel país y el mundo del narcotráfico, con un creciente poderío “real” de este último, al margen de todas las urnas.

España se abre al cambio

MAÑANA PONE A PRUEBA LA HEGEMONIA BIPARTIDISTA EN COMICIOS REGIONALES

El gobernante Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE) tendrán que acordar con otros partidos para gobernar en doce de las trece comunidades autónomas que van a las urnas y en la gran mayoría de las administraciones municipales.




España vota mañana en unos comicios municipales y regionales, que las encuestas anticipan como el inicio de una nueva etapa que abre la puerta a partidos emergentes como Podemos y Ciudadanos. Tras casi 40 años de hegemonía bipartidista, el gobernante Partido Popular (PP), del presidente Mariano Rajoy, y el Partido Socialista (PSOE), de Pedro Sánchez, se verán obligados a llegar a acuerdos con otros partidos para gobernar en doce de las trece comunidades autónomas (regiones) que van a las urnas y en la gran mayoría de administraciones municipales.
Los sondeos coinciden en que el PP perdería su mayoría absoluta en todas las comunidades menos una, Castilla y León, mientras el PSOE mantendría su único bastión, Asturias, y podría recuperar el poder en otras dos comunidades si llega a acuerdos con Podemos o Ciudadanos. El PP también corre el riesgo de perder alcaldías claves como Madrid, su mayor reducto de poder, o Valencia, mientras que en Barcelona una iniciativa apoyada por Podemos está en condiciones de disputarle el gobierno a los nacionalistas de Convergencia i Unió (CiU).
Un triunfo de Barcelona en Comú, la candidatura liderada por la activista Ada Colau –quien ayer se reunió con el ex presidente uruguayo Pepe Mujica–, sería un trampolín para Podemos, que aspira a ocupar el espacio socialdemócrata que históricamente pertenece al PSOE. Colau aprovechó el último día de campaña para llamar a la movilización del voto indeciso. “Sólo podremos gobernar si somos la lista más votada, y todo el mundo ha de ser consciente de que si quiere un cambio es importante ir a votar, porque cada voto puede ser el definitivo”, remarcó. Colau también criticó el modelo de ciudad de CiU que, según ella, significa “mantener el modelo de privatización de servicios públicos y el gobierno de un partido bajo la sombra de la corrupción”.
El Ejecutivo de Rajoy se había acostumbrado a gestionar el país gracias a su mayoría absoluta y al hecho de que, desde mayo de 2011, el PP ostenta un mayor poder jamás alcanzado por un partido en España. Entonces, la derecha arrasó en elecciones municipales y autonómicas desarrolladas en medio de una fuerte convulsión social debido al rechazo a las políticas de ajuste que había adoptado el presidente del gobierno, el socialista José Luis Zapatero. Fue en vísperas de aquellos comicios que irrumpió el movimiento de los indignados o 15M (15 de mayo) tomando de forma espontánea las plazas de todo el país, con Madrid y Barcelona a la cabeza. Sin embargo, en aquellas elecciones, en las cuales triunfó el PP, el descontento y la indignación ciudadana aumentaron al ritmo de los ajustes y el estallido de escándalos de corrupción en torno de la figura de Rajoy. Este enfado fue canalizado por dos nuevas fuerzas políticas: los antineoliberales de Podemos y los centristas de Ciudadanos.
Hoy, tanto la fuerza liderada por el politólogo Pablo Iglesias, que tiene su origen en el movimiento de los Indignados, están en condiciones de arrebatarles votos y disputarles el poder a conservadores y socialistas.