31 may 2015

FIFA-Gate: EEUU advierte que habrá "más acusados y más incriminados"

Tras primera ronda de detenciones



Weber explicó que "una investigación llevó a otra y un hombre a otro".


Uno de los principales investigadores federales de EEUU en el escándalo de corrupción de la FIFA dijo estar "bastante seguro" de que habrá otra ronda de acusaciones en el caso, informó el diario The New York Times.

Richard Weber, jefe de la unidad de investigaciones criminales del Servicio de Rentas Internas de EEUU (IRS), no identificó quiénes son los blancos restantes de la investigación federal.

"Estoy bastante seguro de que vamos a tener otra ronda de acusaciones", dijo Weber al Times."Creemos firmemente que hay otras personas y entidades implicadas en actos delictivos".

Dos días después de que 14 personas fueron acusadas de planificar esquemas de sobornos y blanqueo de dinero, que implican a altas jerarquías del organismo del fútbol mundial, Weber rechazó la idea de que el gobierno estadounidense tenía la misión de derrocar el liderazgo de la FIFA.

"No creo que alguna vez hubo una decisión o una declaración de que iríamos detrás del fútbol. Íbamos detrás de la corrupción", dijo Weber. "Una cosa llevó a la otra, llevó a la otra y a la otra", añadió.

Las autoridades federales aseguraron al diario que el momento en que se dieron a conocer las acusaciones no tuvo nada que ver con las elecciones del presidente de la FIFA, que tuvo lugar este viernes.

También negaron que haya sido un intento de dañar las posibilidades de reelección de Joseph Blatter al frente del organismo, quien a la postre resultó reelecto.

No obstante, según el informe del Times, los agentes federales pensaron que era mejor esperar a la reunión de funcionarios de la FIFA en Suiza para no tener que hacer luego detenciones por todo el mundo.

El miércoles, la secretaria de Justicia para el Distrito Este de Nueva York, Kelly Currie, calificó a las primeras acusaciones de "comienzo de nuestro esfuerzo, no el fin".

Aunque el IRS es mejor conocido por perseguir a los evasores de impuestos, se encargó de reclutar al exoficial de la FIFA y de Concacaf Chuck Blazer, para convertirlo en el "Garganta Profunda" que descubriera la estela de corrupción de la FIFA.

El caso entonces fue mucho más allá de fraude fiscal, hasta vincularse con una investigación que hacía el FBI desde finales de 2011 relacionada a sobornos y otros delitos de funcionarios de la FIFA.

"El caso comienza como un caso fiscal contra Blazer, pero nuestra participación no fue solo en el aspecto fiscal", dijo Weber.

"Una vez que nos involucramos en un caso de corrupción internacional como éste, usamos nuestra experiencia financiera para seguir el dinero", añadió.

Los oficiales de la ley dijeron al periódico que Blazer grabó conversaciones con funcionarios de la FIFA en 2012.

Para 2013, Blazer se declaró culpable de los cargos de evasión de impuestos y corrupción, pero había dado a los investigadores federales una visión clara de la corrupción en el seno de la FIFA, especialmente del trinitario Jack Warner, expresidente de Concacaf, a quien los fiscales acusan de haber ayudado a Sudáfrica a conseguir la Copa Mundial de 2010.

La ley estadounidense que le jugó en contra a la FIFA


Es la misma regulación que le aplicaron a la mafia en la década del 70.

Los arrestos a dirigentes de la FIFA en Suiza despertó el asombro por el hecho y, también una pregunta de fondo: ¿por qué si estaban en Europa intervino el Departamento de Justicia de los Estados Unido y el FBI?

Todo se responde gracias a la ley llamada RICO, sancionada en los 70 en tiempos de la mafia en los Estados Unidos.

“El nombre viene del inglés ´Racketeer Influenced & Corrupt Organizations Act´. En castellano se traduciría como “Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por Actividades Ilegales”, explicó en un informe Fernando Gamiz, director del área de Fraude, Investigaciones y Disputas de BDO Argentina.


La ley prevé un largo listado de delitos, tales como violaciones a leyes estatales contra el juego, asesinato, secuestro, extorsión, incendio intencional, robo, soborno, obscenidad o negociar con sustancias controladas o químicos listados.; cualquier acto de soborno, falsificación, robo, malversación, fraude, obstrucción de justicia, esclavitud, juego, lavado de dinero, asesinato por encargo, así como otros delitos incluidos en el Código Criminal Federal; malversación de fondos de sindicatos; quiebra fraudulenta o fraude en acciones; narcotráfico; violación criminal de los derechos de autor; lavado de dinero y delitos vinculados; ayudar al ingreso de inmigrantes ilegales a cambio de dinero; y actos de terrorismo.

De acuerdo con Gamiz, para determinar la aplicación de la ley, se debe “al menos deben detectar dos incidentes ilegales. Y para ciertos jueces los actos deber significar una amenaza de actividad criminal continua. Usualmente se determina por la continuidad de los actos por más de un año y el riesgo de que se repitan indefinidamente en el futuro”.

La pregunta del millón es: ¿qué penas pueden afrontar los directivos de la FIFA acusados de corrupción? La respuesta equivale a 5 mundiales en la cárcel: 20 años de prisión (como mínimo). Además, el condenado debe devolver los bienes que obtuvo gracias a su delito y puede llegar a pagar hasta tres veces el monto del daño causado.

“En este caso, según ha trascendido, parte de las coimas, se convinieron en la sede de la CONCACAF en Miami; y mucha evidencia habría sido obtenida durante el allanamiento de la misma. Además se utilizaron cuentas bancarias en los Estados Unidos. Los delitos se cometieron en ese país, eso explica la participación de su Justicia y el trabajo de ellos con la Justicia suiza”, detalló Gamiz.

Mientras tanto, la lista de celebridades que cayeron bajo esta ley es larga, e incluye a Luchesse y Gambino (líderes de la mafia en Estados Unidos), la Major Baseball League, el Departamento de Policía de los Ángeles, Departamento de Policía de Key West, Hells Angels y Latin Kings, entre otros.

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La poderosa atracción del planeta fútbol


Millonarios rusos y árabes, bancos, grandes marcas, clubes, agentes y jugadores se reparten un negocio, con luces y sombras, de más de 45.000 millones de euros que se expande imparable a Asia y Oriente Medio

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA VEGA 


Estado Allianz Arena, del Bayern de Munich. / AFP PHOTO / STR

Pepe Samitier (1902-1972) fue un centrocampista único. Tiraba chilenas, escorpiones y se lanzaba a zigzaguear bicicletas cuando todavía ni existían palabras que definieran esos ardides. Jugador técnico (le apodaban El hombre langosta), pero también de pierna fuerte, era conocido no solo por haber militado en el Real Madrid y el Barcelona sino por su lúcido sarcasmo. La historia, y esa Biblioteca de Alejandría de la pelota que es Alfredo Relaño,director del periódico deportivo AS, le atribuyen una frase: “Si el fútbol fuera negocio lo tendrían los bancos”.

Pero si Samitier jugase actualmente sentiría cómo el balón y las ilusiones giran de una manera muy distinta. El fútbol —pese a las tarascadas, como el escándalo de corrupción destapado esta semana en la FIFA— es una industria que genera en el planeta esperanza y 50.000 millones de dólares (45.800 millones de euros). La cifra llega de la consultora Repucom. Es un espacio donde las entidades financieras se han convertido en los máximos inversores y donde la fiebre del fútbol hace tiempo que traspasó Europa y América Latina. Ahora el negocio se expande a China y los países árabes en busca de algunos de los 1.600 millones de aficionados que hay en el mundo. Nadie escapa a su influjo. Los multimillonarios árabes y rusos adquieren clubes de las ligas europeas mientras las grandes marcas han visto un Edén para sus intereses. Da igual que la inequidad, ese alquitrán oscuro y viscoso de nuestro tiempo, se derrame separando clubes muy ricos, donde militan jugadores y agentes poderosos, y equipos y deportistas que apenas sobreviven. Es la desigual forma en la que gira hoy el planeta fútbol.



Las cifras del Planeta Fútbol

Esa rotación no se entendería sin saber lo que está en juego. El año pasado los clubes profesionales —acorde con la FIFA— gastaron 3.600 millones de dólares (3.277 millones de euros) en traspasos para hacerse con los servicios de jugadores internacionales. Por eso cuando Jonathan Barnett, de 64 años, quizá el agente británico más importante, se queja de que a su protegido, Gareth Bale, “no le pasan el balón” no solo defiende a un futbolista por el que el Real Madrid pagó 85 millones de libras —el traspaso más caro de la historia— sino un ecosistema muy hermético que cuida los intereses de los suyos. “Mi trabajo es muy claro”, sostiene Jonathan Barnett. “Asegurarme de que mis jugadores cuando se retiren trabajen porque quieren, no porque lo necesiten. Los días de montar un pub o una tienda por 50 libras se han terminado”.

Ese sentido mercantilista del negocio es una seña de identidad de un fútbol moderno que se ha convertido en “un espacio oscuro y cerrado en el que resulta muy difícil entrar”, observa Sandalio Gómez, profesor del IESE. Pero la falta de luz resulta proporcional a la llegada masiva de dinero. Sobre todo de empresas de Oriente Próximo. Los 20 principales clubes de Europa están patrocinados por líneas áreas de esa región del planeta: Barcelona (Qatar Airlines); Real Madrid, París Saint-Germain, Arsenal, Milán (Emirates) y Manchester City (Etihad Airlines) comparten destino. A su vez, los Emiratos Árabes son el principal inversor individual desde 2005 en patrocinio de camisetas de equipos europeos. Hace una década ni siquiera estaba presente en la industria: ahora aporta 163 millones de dólares (148 millones de euros).



LUIS TINOCO

Como se ve, la geopolítica del fútbol soporta también sus propias contradicciones. Los dos grandes mercados del futuro, China y los países árabes, coinciden con territorios donde la democracia se siente débil. En cambio África, que cuenta con Nigeria, el país que más ama el fútbol del planeta —según el informe Sports DNA de Repucom—, apenas importa. “Desgraciadamente las marcas no ven el continente como un potencial consumidor. Es un vivero de talento, pero no de ingresos”, concede Ramón Amich, director en España de Repucom.

Porque el dinero del fútbol es miedoso y cuando el BBVA destina 23,5 millones de euros por temporada al patrocinio de la Primera y Segunda División sabe que el desembolso tendrá retorno. Algo similar le ocurre a Caixa Econômica Federal. Una caja de ahorros pública que es el gran soporte del balompié brasileño. Hablamos de un mercado —estima la Fundación Getúlio Vargas— de 11.000 millones de reales (unos 3.200 millones de euros) al año y 370.000 empleos, que además fabrica talento. “Desde hace muchos años Brasil es el principal exportador de futbolistas del mundo, y lo continuará siendo”, prevé Eduardo Carlezzo, abogado brasileño experto en este deporte.

Brasil, Asia, África, Emiratos Árabes. Nadie duda de que el fútbol busca, incansable, nuevos horizontes. En Estados Unidos los niños corren cada vez con más frecuencia detrás del balón al tiempo que ruedan sus anhelos y su futuro. “Sigo muy de cerca la Major League Soccer en Norteamérica. Tengo la sensación de que es el único torneo que en pocos años será capaz de competir con las grandes ligas europeas”, vaticina Raffaele Poli, responsable del CIES Football Observatory.


Los ingresos de la liga española suponen el 0,75% de la riqueza nacional

Mientras llega el futuro al Nuevo Mundo, en el Viejo Continente el balón se ha transformado en un imán para las finanzas. Entre 2005 y 2014 los bancos y aseguradoras gastaron 1.206 millones de euros en patrocinar las camisetas de sus seis principales ligas —Francia, Italia, España, Portugal, Inglaterra y Alemania— revelando que el universo financiero junto con el turismo (784 millones) son los grandes pilares del entramado del fútbol. Sin olvidarnos, claro, del dinero.

La máquina del balompié hay que cebarla con mucho efectivo porque de lo contrario se para. Un jugador del Real Madrid cobra de promedio 166.180 dólares (152.000 euros, al cambio actual) a la semana y uno del Barcelona 155.452 (142.800 euros), calcula la consultora especializada en salarios Sportingintelligence. Esas cifras corresponden solo a la ficha. Porque algunos futbolistas son verdaderos imanes del dinero y los patrocinios. Cristiano Ronaldo trabaja con Emporio Armani, Herbalife y KFC. Además se estima que recibe 9,5 millones de dólares al año de Nike y 2,5 millones de Emirates. Otro genio del balón, Messi, hace caja con Turkish Airlines (dos millones de dólares) y Adidas (9 millones). Al tiempo abre mercado en Japón y China, donde promociona productos locales.

Desde luego la forma de mantener el caché ahí fuera pasa por ganar títulos y campeonatos en casa. Pero triunfar cada vez exige más dinero y la presión se traslada a los clubes. El gasto en fichajes que tiene que afrontar un club de la Liga para situarse entre los tres primeros puestos del campeonato —calcula el CIES Football Observatory— ha pasado de 279 millones de euros en la temporada 2009/2010 a 362 millones durante la 2014/2015. Un 51% más. En esas mismas horquillas de tiempo, los fondos destinados a traspasos por las cinco grandes ligas europeas (Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y España) crecieron de 7.250 millones de dólares (6.600 millones de euros) a 9.000 millones (8.200 millones de euros). Una subida del 25% en seis temporadas.

El fútbol es un deporte cada vez más caro y se dispara la inequidad entre clubes y entre jugadores. El Real Madrid, el equipo más rico del planeta, ingresó en la temporada 2013/2014, según Deloitte, más de 549 millones de euros. ¿Algo inalcanzable para otros clubes? En principio sí. Pero un comienzo del cambio pasa por equilibrar la distribución de los derechos televisivos, que es el principal origen del dinero. “El nuevo reparto centralizado de los derechos audiovisuales que ha fijado el Gobierno tiene la voluntad de llegar a una distribución más equitativa (como en Inglaterra o Alemania)”, comenta Ramón Amich. Y si el ratio antes entre el equipo más rico y el más modesto era de uno a diez ahora bien podría situarse en uno a tres. Con esta nueva aritmética, los equipos casi duplicarán sus ingresos. Pasarían de repartirse 800 millones de euros a unos 1.500 millones (incluyendo la venta de los derechos internacionales). “Aun así, el Real Madrid y el Barcelona todavía tienen superioridad porque recaudan en cualquier parte del mundo”, precisa Alfredo Relaño.

Un intermediario gana el 5% de los ingresos del jugador y un 20% de los patrocinios

Todo cambia, pensarán algunos, para seguir igual. Hay algo de eso. Si el Real Madrid puede recibir decenas de millones de euros por renombrar su estadio (aún está por definir) como Abu Dhabi Santiago Bernabéu Stadium o CEPSA Bernabéu Stadium es evidente la ventaja que acumulan los grandes. “Poner tu nombre en lugares con mucha afluencia garantizada de público es algo por lo que las marcas pagan mucho dinero”, confirma Víctor Mirabet, consejero delegado de la consultora Coleman CBX. Y, en principio, la estrategia funciona. AON patrocina al Manchester United desde hace cinco años porque para la aseguradora el encaje resulta perfecto. “El club tiene 660 millones de seguidores y las dos empresas son globales y comparten idénticos valores: la excelencia y la actitud ganadora”, analiza Pedro Tomey, responsable de relaciones institucionales de AON España y Portugal.

Pero en el mundo del fútbol nadie garantiza ni lo excelso ni el triunfo. Fernando Martín, 38 años, es ingeniero de Caminos y desde hace dos trabaja como intermediario (la figura que desde mayo sustituye al agente FIFA) de futbolistas. “El día a día es un poco miserable”, reconoce. Solo representa en exclusiva a un futbolista, el resto de sus clientes los comparte con otros colegas. Por eso se queja. “Es una actividad difícil porque interfiere mucha gente: la familia, el jugador, el club, otros agentes”. Aunque compensa si sale bien. “Un intermediario gana el 5% de los ingresos brutos del jugador y un 20% del patrocinio”, aclara Juan José Cano, socio responsable de KPMG Sports. Sin embargo, muy pocos viven de esta actividad ya que hacen falta contactos y años.

Desde 1998 lleva José Seguí representando futbolistas como David Silva o el ‘Kun’ Agüero (ambos en el Manchester City). Auténticas estrellas planetarias. Bastante reacio a la prensa, le gusta trabajar en ese espacio de duermevela donde suceden algunas de las cosas más trascedentes del fútbol. “El gran cambio en la mentalidad del futbolista español es que está saliendo fuera de casa a jugar”, señala José Seguí. De Croacia a China. De las grandes ligas a las modestas. Un deportista nacional que ha aprendido que el balón es cruel para casi todos y que las aspiraciones hay que medirlas mucho. “Solo trabajo con futbolistas cuyos objetivos y metas estén alineados con su talento”, advierte Seguí. Al final manda el factor humano. “El jugador puede tener grandes cualidades profesionales, pero si las personales no están al mismo nivel no lo represento”, avisa Manuel García Quilón, quien tutela los destinos de Mario Suárez (Atlético de Madrid); Albiol, Callejón (los dos en el Nápoles) y Rafa Benítez.

Y es en la formación de esas cualidades donde se aprecia otra fractura. En España, la Fábrica (Real Madrid) y la Masía (Barcelona) han sido las grandes canteras de futbolistas. De las dos, la del Barça es la más exitosa. Fue capaz de crear una generación de jugadores de la que forman parte Xavi, Iniesta, Pedro, Messi, Busquets o Piqué. Pero ahora el modelo catalán sufre. La FIFA ha prohibido al FC Barcelona fichar durante un año por las irregularidades cometidas en la contratación de jugadores menores de 18 años. Tampoco ayudan los resultados en el campo. El Barcelona B va el último en la Liga Adelante lastrado por chavales con un ego difícil de manejar y lejos de sus padres. “Los chicos cuando se forman fuera de casa no salen bien”, puntualiza Relaño. “Toda esa gran generación del Barça (a excepción de Iniesta) procede de Barcelona. Tienen que estar cerca de sus familias para educarse. Por eso hay cada vez más extranjeros en las canteras de los clubes”. Porque el sueño del balón resulta escurridizo. Si la Masía alberga a unos 45 chicos, apenas 15, pronostican los expertos, tienen posibilidades de triunfar.

El torneo de EEUU será capaz de competir con las ligas europeas en pocos años más

El fútbol también es un deporte darwinista sometido a la tensión del talento y los intereses del dinero. En España la mayoría de los grandes clubes (a excepción del Real Madrid, FC Barcelona, Club Atlético Osasuna y Athletic de Bilbao) son Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y están obligadas a presentar estados financieros auditados y a que su deuda no supere el 100% de los fondos propios. Esta normativa son los rescoldos de las graves dificultades financieras que durante bastante tiempo atravesaron muchos equipos. En la temporada 2013-2014 aún acumulaban unos números rojos de 496 millones de euros con Hacienda. Pese a todo, el negocio mejora. En ese mismo espacio de tiempo, la LFP ingresó 2.328 millones. Una cifra que lleva varios años creciendo y que contribuye a que el 0,75% del PIB español —estima KPMG— proceda del balón y sus aledaños.

Paradójicamente esa debilidad mezclada con el potencial de este deporte ha atraído a inversores tan diferentes como Peter Lim (Valencia), Carlos Slim (Oviedo) o Abdullah Al-Thani (Málaga) al fútbol español. Un movimiento que se refleja en otras grandes ligas con nombres y destinos distintos. De ahí que Mansour bin Zayed Al-Nahyan (Manchester City), Roman Abramovich (Chelsea), Shahid Khan (Fulham), Erick Thohir (Inter de Milán) y Dmitry Rybolovlev (Mónaco) representen, sobre todo, esa oligarquía rusa y árabe que igual se compra un club que, como Rybolovlev, se gasta 118 millones de euros en un cuadro Salvator Mundi de Leonardo Da Vinci. ¿Quién dijo que el balón no es un arte?

http://economia.elpais.com/economia/2015/05/29/actualidad/1432888459_563187.html

Ucrania desafía a Rusia al colocar al frente de Odesa al exlíder georgiano

Poroshenko otorga la ciudadanía ucrania a Saakashvili y le nombra gobernador

RODRIGO FERNÁNDEZ 
Moscú 30 MAY 2015




Poroshenko (izquierda) y Saakashvili, este sábado en Odesa. / MYKOLA LAZARENKO (AP)

El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, concedió la ciudadanía de ese país al expresidente de Georgia Mijail Saakashvili y lo nombró gobernador de Odesa. La decisión de Poroshenko podría, según algunos observadores ucranios, obedecer a su deseo de irritar al líder ruso, Vladímir Putin, aislar aún más a la región moldava prorrusa del Transdniéster y atraer las inversiones extranjeras a Odesa.

Poroshenko presentó a Saakashvili como nuevo gobernador de Odesa, y en su discurso se refirió a él como a un hombre “que hacía posible lo imposible”. El presidente ucranio conoce al georgiano desde que ambos eran estudiantes del Instituto Kievita de Relaciones Internacionales y subrayó los éxitos de su amigo, cuando gobernaba Georgia, en la economía y la lucha contra la corrupción.



Saakashvili se convirtió en presidente de Georgia en 2004, tras ser uno de los líderes de la llamada revolución de las rosas, que terminó defenestrando a Eduard Shevarnadze. Reelegido en 2007, Saakashvili lanzó el año siguiente un sorpresivo ataque contra la región separatista de Osetia del Sur, que desencadenó una breve guerra con Rusia. El enfrentamiento terminó con la derrota georgiana y el reconocimiento, por parte de Moscú, tanto de la región atacada como de Abjazia, otra autonomía que en la época soviética había sido parte de Georgia.

El partido de Saakashvili fue derrotado en las elecciones parlamentarias de 2012 y al año siguiente, al terminarse su mandato, se mudó a EE UU. El expresidente posteriormente fue acusado en su patria de malversación de fondos y de haber reprimido con armas una manifestación pacífica.

Las autoridades georgianas dictaron el año pasado una orden de arresto contra Saakashvili, quien atribuye las acusaciones a disputas políticas.

“Lo que hoy se decide en Ucrania, en gran parte se decide en Odesa, que es la capital de Ucrania del Sur y la capital del mar Negro”, declaró Saakashvili en su discurso como flamante gobernador, en el que pidió dejar de lado “conflictos artificiales” para crear un “equipo fuerte” que garantice el progreso de la provincia.

El nombramiento llega en un momento en que se estrecha el cerco en torno al Transdniéster, la región rebelde de Moldavia habitada principalmente por rusohablantes. Odesa es su puerto de salida, y Saakashvili puede tratar de cerrarlo, aumentando los problemas del Kremlin en la zona.

El lituano Aivaras Abromavicius, ministro de Economía de Ucrania, aplaudió el nombramiento. Según opinó, se necesitan “radicales” como Saakashvili, ya que en estos tiempos “las medidas normales no funcionan”.

Crece la brecha interna en Syriza por la negociación sobre el rescate


El 44% del comité central votó, en la última reunión, a favor de romper con las instituciones
MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ VALLEJO (ENVIADA ESPECIAL) Atenas 30 MAY 2015 -



El primer ministro Tsipras y el ministro Varoufakis este miércoles. / ALKIS KONSTANTINIDIS (REUTERS)
La posibilidad de que Syriza, el partido que ganó por mayoría las elecciones del 25 de enero, se rompa en dos si para lograr un acuerdo con los acreedores debe hacer muchas concesiones (es decir, muchos tachones sobre el programa electoral) es cada día más clara: el 44% de los cuadros del partido propuso en el último comité central, hace una semana, una ruptura de la negociación con los socios y el impago de la deuda, además de un plan B, con medidas como la nacionalización de la banca y la imposición de una tasa a la riqueza, lo que en la práctica supondría la salida del país del euro. La propuesta fue rechazada por 95 votos frente a 75, pero muestra lo igualadas que están las fuerzas entre la mayoría gubernamental, más pragmática –o posibilista-, y el ala radical.

Lejos de ser una gresca política interna, esta escisión puede tener consecuencias para la gobernabilidad: si el Parlamento no aprueba el acuerdo por la oposición de algunos diputados de Syriza (hasta el 30% de sus 149 escaños, según las estimaciones), y aunque el Gobierno logre el apoyo de otros (To Potami, con 17 escaños, está dispuesto a respaldar “cualquier pacto”), el país puede quedar al borde de una nueva convocatoria electoral, que según las encuestas sería favorable a Syriza (36% de los votos).

Desde las primeras señales de rebelión en Syriza, en febrero, durante la negociación de la prórroga del segundo rescate –que expira en un mes-, las diferencias han ido a más, y a menos la capacidad del primer ministro, Alexis Tsipras, de controlar el órgano central. Los radicales tienen figuras de peso, bien situadas: académicos como Kostas Lapavitsas o Stathis Kuvelakis; europarlamentarios con tirón; el hiperinfluyente ministro de Reconstrucción Productiva, Panayotis Lafazanis, o la presidenta del Parlamento, Zoí Konstandopulu, que en el comité central propuso la suspensión durante un año del pago de la deuda, en consonancia con las primeras conclusiones del comité de auditoría de la misma. El antiguo jefe del equipo económico de Syriza, el marxista Yanis Miliós, ha instado también a la ruptura.

Un cartel a la entrada del ministerio que dirige Lafazanis, líder de la Plataforma de Izquierda –núcleo duro ideológico del partido-, recuerda que no valen concesiones. “Ni un paso atrás. No nos dejamos chantajear”, dice el póster, que no está colocado en el local sindical, ni en la cafetería, sino en la recepción. Seis pisos más arriba, Kostas Kassimis, asesor del ministro y militante de Plataforma de Izquierda, asegura que no respaldarán ningún acuerdo que imponga “medidas neoliberales”.

“No me gusta eso de las líneas rojas, prefiero decirlo de otra manera: cualquier acuerdo debe respetar el programa electoral del partido, porque si no es así supondrá un paso atrás para el país”, añade Kassimis. “La ruptura con los socios no es un objetivo; el ‘Grexit’ es un arma en manos del Gobierno. Debemos usar todas las cartas que tenemos, pero soy optimista y tengo confianza en el Gobierno y en el partido”.

"Parece que no saben lo que hacen, o que juegan al ajedrez"

Grecia lleva semanas instalada en el día de la marmota, en el que todo parece ya visto y suena a oído. El anuncio de un acuerdo o de medidas equis, y su inmediato desmentido; las declaraciones a favor o en contra de lo que sea –que enseguida pueden trocarse en lo contrario; relámpagos de ideas fulgurantes que en horas, o minutos, se desinflan (como la propuesta de gravar la retirada de efectivo de los cajeros): así es el día a día de las negociaciones, vividas a ras de suelo, o como mucho a la altura de un titular.

“Estamos muy perplejos, no sólo por el tiempo perdido, sino por la forma de llevar la negociación”, admite un diplomático comunitario en Atenas. “A veces pareciera que no saben lo que están haciendo; otras, parece una partida de ajedrez en la cumbre”. La filtración, este miércoles, de un acuerdo con los socios, que disparó las Bolsas, quedó en nada en minutos, y ahora se interpreta como un intento deliberado de Alexis Tsipras de frenar la salida de depósitos, no como un indicativo de que el acuerdo esté cerca. Sobre la fecha límite para cerrarlo, ya no es el 5 de junio –fecha del primer pago de junio al FMI, para el que se ignora si hay fondos -, y se amplía hasta el 30 (cuando expira la prórroga del rescate), según el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis.

Como otros colegas del Gabinete, Nikos Vutsis, ministro del Interior –que no participa en las negociaciones-, dijo ayer que espera que pueda firmarse un acuerdo esta próxima semana, aunque sea a costa de “aplazar durante seis meses o un años algunas promesas electorales” (más munición para el disenso del ala radical de Syriza). El propio Varoufakis propuso la compra de bonos griegos en poder del Banco Central Europeo (unos 27.000 millones de euros) para facilitar la vuelta del país a los mercados.

Durante este largo fin de semana de fiesta –el lunes es Pentecostés, fiesta en la Administración y los bancos-, Tsipras pugna contra el reloj por cerrar un acuerdo inapelable para su flanco rebelde. Una facción que tampoco ha recibido de buen grado el nombramiento de Elena Panaritis, antigua diputada del Pasok y actualmente consejera del de Varoufakis como representante de Grecia ante el FMI a partir de la próxima semana.

En la sede de la antigua televisión pública, a la periodista Fuli Zabitsanu, militante en la Plataforma de Lafazanis, no le tiembla el pulso al analizar la situación: “Cualquier cosa es posible, un acuerdo o un impasseaún mayor. Personalmente, en estas circunstancias, defiendo la ruptura con los acreedores, aunque eso suponga la salida del euro”. Zabitsanu ha acudido el primer día de los 20 hábiles para pedir la readmisión en la nueva ERT, una de las promesas electorales que ha sacado adelante el Gobierno, aunque con retraso. Y a juzgar por las asambleas de antiguos trabajadores, a Syriza se le puede abrir otro frente por los sindicatos gremiales, que insisten, frente a las demandas de los socios, en mantener sus garantías laborales.

Las diferencias en Syriza son conocidas desde que echó a andar la formación, pero se hicieron más evidentes en el momento de su constitución como partido, en 2013 (hasta entonces era una coalición de grupos de izquierda). El giro al centro tras el buen resultado electoral de 2012, con la incorporación de dirigentes de otros partidos –del Pasok, como el actual alcalde de Sanidad; independientes e incluso algún fichaje de Griegos Independientes, como Rachel Makrí), no sentó ya nada bien a los ‘puros’.

Pero de las diferencias entre facciones a una hipotética ruptura media un trecho. “Syriza no se va a romper; les gusta demasiado el poder y ahora que lo han logrado no lo van a soltar, sea cual fuere el acuerdo que se firme, si se firma”, advierte el periodista Nikos Konstandaras, director del diario conservador Ekathimerini. Para el funcionario Kostas Kesanópulos, “votante de izquierda, sin adscripción”, el mayor riesgo de una ruptura –en Syriza y/o con los socios- es “el gran vacío político, una tentación para el populismo. El hecho de que la oposición esté hundida es a la vez una baza a favor de Syriza y un tremendo agujero negro: si hay nuevas elecciones, las ganará Syriza. Pero si no, lo hará el populismo”.

HOY SE VOTA EN UNA ITALIA ENVUELTA EN ESCANDALOS DE CORRUPCION


Temblor en el centroizquierda

La rabia por las promesas y esperanzas no cumplidas, pero también la desilusión y el desánimo con el gobierno de Renzi han hecho mella en buena parte de la población, que no se ha manifestado mayormente durante la campaña electoral.
 Por Elena Llorente

Desde Roma
Siete regiones y más de 1000 municipios van a elecciones hoy en Italia y los resultados podrían influir notablemente en el rumbo del gobierno de Matteo Renzi, del Partido Democrático (PD, centroizquierda), sobre todo por los escándalos salidos a relucir esta semana. La rabia por las promesas y esperanzas no cumplidas, pero también la desilusión y el desánimo, han hecho mella en buena parte de la población que no se ha manifestado mayormente durante la campaña electoral. Es que la gran mayoría de los italianos todavía sigue pagando el precio de una recesión económica que recién ahora parece comenzar a ceder pero que, en realidad, sólo dentro de varios meses podrá ofrecer resultados perceptibles a los simples mortales.
La campaña electoral apagada se vio reavivada sin embargo por las denuncias contra varios candidatos que pusieron en serios problemas principalmente al PD, cuyo secretario Renzi, se vanagloriaba poco antes de que ningún candidato de los acusados sería elegido porque pertenecían a “pequeñas formaciones”. Sin embargo el viernes, último día de la campaña electoral, se confirmó que el más importante de los acusados era un exponente del PD, el candidato a presidente de la región Campania a la que pertenece Nápoles, Vincenzo de Luca. Todo empezó con una lista de nombres de candidatos bautizados como “impresentables”, luego de una investigación realizada por la Comisión Parlamentaria Antimafia. Es decir candidatos de distintos partidos y de distintas regiones con penas por corrupción, desfalco, asociación mafiosa, y muchas otras motivaciones poco “elegantes” y que sin embargo sus propios partidos aceptaron como tales. Según una ley vigente en Italia desde 2012, la ley Severino, no pueden ser candidatos en las elecciones las personas que han tenido condenas definitivas, pero el modo de aplicación de la ley está en discusión a nivel judicial.
Se trata de 17 personas, 4 de la región Apulia (sureste del país) y 13 de la región Campania (sur de Roma), es decir la región de Nápoles, tristemente célebre por la penetración de la camorra –la mafia local– en los ambientes políticos y empresariales. De las cuatro personas acusadas de “impresentables” en Apulia, una es candidata del centroizquierda y tres del centroderecha. En Campania en cambio, cuatro son candidatos del centroizquierda y nueve del centroderecha. Para el gobierno de Renzi ha sido un mazazo que De Luca y otros tres de su grupo estuvieran en la lista. Inmediatamente se habló de “vendetta” (venganza) dentro del propio PD porque la presidenta de la Comisión Antimafia, Rosy Bindi, pertenece al partido pero a un ala muy crítica de Renzi. “La denunciaré ante la Justicia”, declaró De Luca en relación con Bindi. De Luca, entre otros procesos, en enero pasado fue condenado en primera instancia (la Justicia italiana tiene tres instancias) por abuso de poder por la construcción de un incinerador de basura cuando era alcalde de Salerno. También fue enviado a juicio por extorsión en 1998 pero al caer en prescripción esta causa en 2012, renunció a esa prescripción y pidió ser procesado. “Creo que queda claro que la agresión en realidad está dirigida contra el secretario nacional del partido (Renzi, NDR). El objetivo es ponerlo en una difícil situación en estas elecciones”, declaró De Luca a la prensa italiana.
Antes de tener la confirmación sobre el caso De Luca, Renzi había comentado que “nunca había visto un debate preelectoral tan lejano de la realidad y sólo referido a los candidatos ‘impresentables’. Yo estoy seguro y hasta haría una apuesta, de que ninguno de ellos será elegido porque pertenecen a pequeños grupos”. Varios de los 17 pertenecen a pequeños grupos, en efecto, pero esos grupos son aliados de las grandes coaliciones de centroizquierda o centroderecha y aportan votos. “Los candidatos impresentables deberían retirarse o bien renunciar una vez que hayan sido elegidos y eso sería un lindo gesto de dignidad política”, comentó por su parte el pequeño partido de centro, Scelta Civica, cuyos candidatos no están en la lista de “impresentables”. Tampoco hay candidatos del Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo, para quienes la presidenta de la Comisión Antimafia “ha demostrado autonomía y firmeza, pese a las presiones de Renzi”.
Bindi, mientras tanto, se encuentra en el centro de un ciclón. Dirigentes del PD la acusan de haber instrumentalizado la comisión, sobre todo porque recién se dio a conocer la lista completa de “impresentables” el último día de campaña electoral y no antes. Otros, incluso un miembro de la misma comisión, la acusa de haber manejado todo ella sola y sus colaboradores, sin haber compartido con el resto de la comisión los resultados de su investigación. “¿Indignados? La indignada soy yo. Son ellos que han presentado como candidato a De Luca y sabían muy bien quién era. ¿En qué cosa se ha transformado el PD? ¿Debo acaso usar distintas medidas para medir a los de mi partido y a los demás?”, declaró Bindi –ex presidenta del Partido Democrático– a la prensa italiana, aclarando que la obligación de la Antimafia es presentar al público una fotografía de los candidatos para que pueda elegir mejor. Criticada por los partidarios de Renzi, Bindi ha recibido sin embargo el apoyo y la solidaridad del ala disidente del partido, entre ellos del ex secretario del PD y ex ministro Pier Luigi Bersani. Lo que muchos dan por seguro es que después de las elecciones, el PD –donde el grupo disidente crece cada día más– sufrirá cambios muy serios. Y el panorama se presenta más complicado todavía si se tiene presente además que en las elecciones de 2010, de las siete regiones que elegirán sus presidentes hoy, cuatro quedaron en manos del centroderecha y tres del centroizquierda.