24 ago 2015

Revelan crímenes contra soldados durante dictadura argentina

La oficialidad durante la última dictadura cívico-militar en Argentina apañó abusos y torturas perpetrados contra sus propios soldados que combatieron por las Islas Malvinas en la guerra de 1982, revelan hoy informes desclasificados.


23 agosto 2015 |
Soldados en la Guerra de las Malvinas. Escena de la película Iluminados por el fuego
Soldados en la Guerra de las Malvinas. Escena de la película Iluminados por el fuego
En un artículo especial de su edición dominical, el diario Tiempo Argentino detalla un documento secreto el cual corrobora el plan de la jerarquía dictatorial para esconder los crímenes que la superioridad cometió contra su propia tropa.
El documento lo firmó el teniente general Cristino Nicolaides, entonces comandante en jefe del Ejército e integrante de la cuarta Junta Militar, el 30 de diciembre de 1982, seis meses después de terminada la contienda bélica.
El material fue encontrado durante la desclasificación que ordenó la presidenta Cristina Fernández, el 2 de abril pasado, de archivos relativos al conflicto con el Reino Unido.
También se hallaron nuevos casos y pruebas que los excombatientes presentarán en los tribunales federales de Tierra del Fuego en los próximos días, adelanta Tiempo Argentino.
La documentación evidencia que Nicolaides dejó asentados los lineamientos para ocultar las torturas que los oficiales y suboficiales aplicaron a los conscriptos en un escrito que dirigió al Comandante del V Cuerpo del Ejército “Teniente General Julio Argentino Roca” en los últimos días de 1982.
Ante la posibilidad de que se impulsara una investigación interna en aquel comando ordenó que los vejámenes fueran considerados como simples faltas disciplinarias.
En los casos en que eso fuera imposible por la gravedad del hecho dictaminó que se le informara la situación a él en persona para resolver el problema.
Se trató de una orden que se impartió hacia las estructuras militares del Ejército que participaron del conflicto bélico: las unidades y brigadas del I Cuerpo; el III Cuerpo; y el V Cuerpo de Ejército que viajaron a las islas, asevera la publicación.
Además, en la instrucción castrense no se citaba a declarar a las víctimas por expresa orden del jefe del Ejército, sólo se utilizaba la denuncia que habían hecho los soldados por escrito y firmado al pisar el continente.
Ante este escenario, al ser citados, los victimarios negaban los cargos en su contra. Y como no había una réplica, en muchas ocasiones el Ejército cerraba el “trámite administrativo” porque no podía “constatarse el hecho”.
(Con información de PL)

Cómo Alemania ganó 110.000 millones de dólares con la crisis de Grecia

Los estereotipos nacionales han simplificado la respuesta a estos interrogantes reduciendo la complejidad de la crisis a un enfrentamiento entre un laborioso y responsable ciudadano alemán y un vago y despilfarrador griego.

BBCMUNDO

¿Quién se ha beneficiado con la crisis griega? ¿Quién ha salido perjudicado?

No importa que las estadísticas de la propia Unión Europea muestren que los griegos trabajan más horas que los alemanes.

El estereotipo facilita la propagación de un determinado discurso gracias a una simplificación funcional a los titulares mediáticos y las citas de los políticos ante las cámaras televisivas.

La premisa de este discurso es que el principal contribuyente europeo de los rescates griegos, Alemania, ha sido el gran perjudicado.

Esta tesis dominó el debate en el Parlamento alemán el miércoles, cuando se aprobó el nuevo rescate de Grecia acordado este mes.

Sin embargo, las empresas alemanas ya se están beneficiando de la crisis griega. El gobierno de Atenas acordó vender a una compañía alemana, Fraport AG, los derechos para operar 14 aeropuertos regionales. Este convenio de 1.370 millones de dólares es el primero en una ola de privatizaciones que van de la mano del bailout.

Es más: por más que en Berlín se sientan perjudicados, un estudio del Halle Institute for Economic Research (IWH) de Alemania muestra una realidad mucho más compleja y equívoca.

Basándose en cifras oficiales, el estudio revela que Alemania ahorró unos110.000 millones de dólares en intereses desde 2010 gracias a la crisis griega.

El director del IWH, Reint Gropp, explicó a BBC Mundo la mecánica de este beneficio.

"Cuando hay turbulencias financieras se produce una fuga de los inversores hacia la calidad, es decir, hacia la inversión más segura y de menor riesgo", dice.

"Esta fuga hizo que los inversores buscaran refugio en los bonos alemanes. Con la mayor demanda de sus bonos, bajó el interés que paga el estado alemán por emitir deuda. El resultado es que, gracias a esta caída de las tasas de interés, Alemania ahorró unos 100.000 millones de euros ($ 110.000 millones)", indicó Gropp.

Los huidizos inversores

Más que a una política deliberada del gobierno alemán este beneficio puede considerarse un premio que los mercados dan a la solidez económica y garantía de un reintegro confiable del préstamo.

Las economías más fuertes del planeta tienen esta ventaja certificada por calificadoras de riesgo de inversión como Moody o Standard and Poor.

En este sentido el contraste entre Alemania y Grecia no se debe a presuntos estereotipos nacionales sino a distintos desempeños económicos anclados en complejos procesos históricos, políticos y tecnológicos.

Esta disparidad ha tenido efectos drásticos en la actual crisis y una paradójica conducta de siameses disfuncionales en el comportamiento económico de ambos países.

"Las malas noticias en Grecia se convirtieron en buenas noticias para las finanzas alemanas y viceversa. El día de la elección de Syriza en enero el beneficio automático para Alemania fue una caída del interés de sus bonos del 0,3 %. Es un ejemplo. Esto no empieza con Syriza sino mucho antes", señala Gropp.

En efecto, los 110.000 millones de dólares representan el ahorro germano acumulado con cada paso de la larga crisis griega que desde 2010 incluyó tres rescates, el actual todavía pendiente de la ratificación parlamentaria de varios países de la eurozona.

"Con la crisis los inversores no solo huyeron de Grecia: también huyeron de España, Portugal, incluso Italia. Alemania se benefició de todos ellos. Pero el mayor beneficio lo obtuvo del país con la crisis más profunda, es decir, Grecia", subraya Gropp.
Las cuentas en orden

Este beneficio disminuiría en el caso extremo de que Grecia incurriera en una cesación de pagos.

Una vez que se desgaja la exposición de Alemania en los distintos mecanismos de rescate de Grecia el Mecanismo de Estabilidad Europeo o el Banco Central Europeo se ve que ha contribuido con unos 99.000 millones de dólares.

Así que incluso si se diera el temido default griego, el saldo final para Alemania sería positivo en aproximadamente 11.000 millones de dólares.

Esta mirada más compleja ofrece otro resultado sorprendente.

Alemania se ha presentado como ejemplo de probidad fiscal al exigir un ajuste a Grecia y otros países de la eurozona, como España o Portugal.

En 2014 tuvo un superávit fiscal de 19.800 millones de dólares : un 0,6 % del PBI.

El estudio del IWH señala, sin embargo, que este equilibrio presupuestario alemán no se debe a la probidad germana en el gasto.

"Con estos 100.000 millones de euros ($ 110.000 millones), el estado alemán ha ahorrado alrededor de un 3 % de su PBI en pago de intereses. En otras palabras, si no fuera por la crisis griega Alemania tendría un déficit fiscal", indicó Gropp aBBC Mundo.

La complejidad de las cosas

Visto así a las finanzas alemanas podría convenirle que el parlamento germano no aprobara el rescate y se profundizara la crisis griega.

Gropp disiente de esta visión "extrema" de su propio análisis.

"Lo que hay que entender es que hemos aislado una consecuencia particular de la crisis, el comportamiento del sector financiero y su impacto en las tasas de interés. Este sector no constituye toda la economía. La crisis misma de la eurozona no es una buena noticia ni para Alemania, ni para la eurozona, ni para el mundo", subrayó.

Así las cosas, los "siameses disfuncionales" tendrán que seguir conviviendo mientras resuelven sus diferencias.

Entre tanto, Alemania seguirá beneficiándose de la crisis griega.

"Si se calmara la actual situación, Alemania ya no podría emitir deuda a un interés tan deprimido. Pero para eso falta. La deuda a mediano y largo plazo emitida en los últimos años va a extender esta ventaja que ha obtenido Alemania con la crisis griega por bastante tiempo", indicó Gropp. (I)

DEMOCRACIA Y MEDIOS

ARGENTINA

¡Esto es dictadura, salames!

Hay en América Latina un pésimo uso de la categoría dictadura por parte de los medios de comunicación dominantes y los llamados “formadores de opinión” que en ellos se expresan.Desde Venezuela hasta Argentina, repiten de modo sistemático que los actuales de gobiernos populares son “dictaduras”. Los Jorge Lanata y las Mirta Legrand lo expresan abiertamente, aunque nunca explican la contradicción que supone la libertad que tienen para hacerlo. Gritan que hay miedo, que no existe la libertad de expresión, ¡pero no lo hacen en reuniones clandestinas, sino en los medios de mayor difusión del país!


Y así van anestesiando a la opinión pública e introduciendo en el sentido común la idea de que vivimos una dictadura, que en todo caso sería una “dictadura populista de los votos”, una “dictadura de la mayoría”. Votos y mayoría popular, dos elementos fundamentales de la democracia que, al parecer de algunos de los genios de la comunicación, caracterizan la “dictadura”. ¿Qué será la democracia para ellos?


Pero no, dictadura es otra cosa. Es, por ejemplo, la Noche de los Bastones Largos, un hecho que ocurrió un día como hoy pero hace casi medio siglo. Eso era dictadura.


El 29 de julio de 1966, la entonces la Dirección General de Orden Urbano de la Policía Federal Argentina (PFA) desalojó a garrotazos a estudiantes, profesores y graduados que ocupaban las sedes de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires. La PFA había sido intervenida un mes antes por la dictadura de Onganía (esta sí, “democracia” para los medios) y recibió órdenes en el sentido de reprimir duramente.


Claro que Onganía duró poco y diez años más tarde llegaría el Proceso de Reorganización Nacional, una dictadura aún más brutal que la de Onganía y todas las anteriores.


Pero Onganía logró su objetivo, que era iniciar la decadencia cultural y académica en nuestro país, condición necesaria para el sometimiento al neoliberalismo que asomaba y que mostraría su horrible cara en 1976. Cientos de profesores y científicos fueron forzados a emigrar, generando una fuga de cerebros que no hizo más que acentuarse hasta entrados los años 2000 y que únicamente pudo empezar a revertirse en la actualidad, bajo el gobierno que los medios llaman “dictadura”; desde 2003, ya han sido repatriados más de mil científicos.


El proyecto Clementina estuvo entre los muchos que fueron desmantelados por la dictadura de Onganía. Se trataba de una computadora, nada menos que la primera de América Latina. Los militares golpistas ―que solían hablar de escudo y bandera, y a la Patria hacer traición― no podían permitir que nuestro país desarrollara un proyecto así. Las computadoras debían ser monopolio de las potencias occidentales, sobre todo de los Estados Unidos, a cuyos intereses los milicos cipayos servían de hecho. De ahí la Noche de los Bastones Largos, de la necesidad de truncar el desarrollo científico de una Argentina que pintaba para potencia mundial tras avanzar mucho con el peronismo.


Aquello, salames, fue dictadura de verdad. Lo que tenemos en Argentina en la actualidad es democracia, una democracia popular que supo restituir la dignidad de los científicos, artistas e intelectuales en general. Pero como los Lanata, las Legrand y los loros que los repiten no son científicos, artistas ni intelectuales, concluyen que vivimos en dictadura. En su mediocridad, ¿a qué otra conclusión podrían llegar estos formadores de opinión del medio pelo?


La “contribución” de la dictadura de Juan Carlos Onganía a la educación pública: bancos de la Universidad de Buenos Aires listos para hacerse leña y más de 300 científicos expulsados del país.

ITALIA RESCATO EL FIN DE SEMANA A 4400 MIGRANTES EN 22 OPERACIONES DISTINTAS


El drama migratorio confronta a Europa

“La solución humanitaria no puede sustituir a la solución política”, advirtió Roland Schilling, vicedelegado de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados. La UE no hace mucho más que operaciones de rescate.
 Por Elena Llorente

Página/12 En Itaila
Desde Roma
Los 4400 migrantes salvados el sábado, en veintidós operaciones distintas, por la Guardia Costera italiana y otras embarcaciones por ella coordinadas, están comenzando a llegar a la península para ser distribuidos en distintas regiones. Nunca se había visto una cifra semejante de rescatados en un solo día en el estrecho de Sicilia (el espacio de mar de unos 100 km que separa la isla de Sicilia, es decir, Italia de Libia). Y éstos más de 4000 son sólo los que tratan de llegar a Italia. De Grecia, en cambio, muchos sirios y afganos que atravesaron primero Turquía decidieron llegar a la Unión Europea a través de Macedonia. Macedonia, que no es miembro de la Unión Europea pero está en Europa, se agregó así a la lista de las zonas fronterizas con grave crisis migratorias, como son Italia, Grecia, Hungría, y Francia-Gran Bretaña, por lo que ocurre en Calais.
Al principio, Macedonia trató de cerrar las fronteras con la policía, tirando incluso gases lacrimógenos. Pero la gente estaba decidida. Muchas madres con niños pequeños, ancianos y jóvenes padres de familias acamparon por varios días en torno de las fronteras, en pésimas condiciones de higiene y alimentación, haciendo presión incluso con sus cuerpos para que los dejaran pasar. El gobierno de Macedonia terminó accediendo. En las últimas 24 horas han llegado a Serbia, pasando por Macedonia, cerca de 8000 refugiados que han sido colocados en los centros de recepción de Presevo, en el sur del país, según informó el secretario de la Cruz Roja local, Ahmet Halimi. La mayor parte de estos viajeros de Siria, Irak, Pakistán y Bangladesh quiere llegar a otros países de Europa. Alemania, Francia, Inglaterra y los países escandinavos son los más requeridos, donde tal vez tienen familiares o por lo menos saben que conseguirán trabajo y una vida tranquila.
En cuanto a los 4400 rescatados, la Guardia Costera recibió 20 llamadas de auxilio el sábado por la mañana de los migrantes que viajaban en 22 barcazas o lanchas inflables. Los traficantes suelen darles un teléfono o al menos un número de la Guardia Costera para que llamen pidiendo auxilio y así ser salvados. Los colaboradores de los traficantes –que suelen ser migrantes ellos mismos y que así se ganan algunos euros– manejan las lanchas y suelen mezclarse luego con el grupo, de manera de pasar inadvertidos cuando son rescatados y llegan a tierra. A no ser que durante el viaje ocurran serios problemas, como la muerte por asfixia de más de 15 personas la semana pasada, obligados a viajar en el sótano de la barcaza sin permitírseles salir a la luz. Los que ven hechos similares a éstos al llegar cuentan su experiencia a las autoridades y la policía puede detener a algunos de los traficantes. El sábado fueron arrestados cuatro de ellos en Messina y seis en Palermo, ambas ciudades de Sicilia. Tenían entre 20 y 40 años y buena parte de ellos eran egipcios. En el caso de los arrestados en Palermo, los inmigrantes contaron que durante la navegación decenas de mujeres y niños fueron encerrados en el sótano de la nave bajo llave y sólo les fue permitido salir cuando sus familias pagaron una considerable suma –además de la pagada antes de embarcarse– como rescate.
Pero aparte de las operaciones de rescate realizadas por las autoridades italianas y ciertas cuotas de refugiados que aceptan recibir algunos de los países, la Unión Europea no está haciendo mucho más. Y en este aspecto fue muy claro el vicedelegado para el sur de Europa de la UNHCR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, Roland Schilling. “Tenemos necesidad de mayor colaboración en Europa. La solución humanitaria no puede sustituir a la solución política –dijo en declaraciones a Rai News, la televisión pública italiana–. Estamos viviendo una tragedia terrible. La mitad de la población siria está en movimiento, refugiándose en los países cercanos o en otros. Hay necesidad de una mayor asistencia humanitaria pero también de una mayor solidaridad entre los países europeos.”
“Nosotros esperamos que los gobiernos europeos den ayuda. Estamos asistiendo al gobierno griego en su actividad de coordinación y también asesoramos a Italia para ordenarse mejor. Pero queremos mantener nuestros recursos para las situaciones graves del Tercer Mundo, como siempre ha sido. Aunque, si las cosas siguen así, tendremos que aumentar nuestra actividad y dar ayudas de emergencia en el centro de Europa. Y lo haremos”, concluyó.

LABORATORIOS INTERNACIONALES QUE PATENTAN RECURSOS USADOS POR LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Los piratas de los montes
La biopiratería es la práctica en la que grandes empresas patentan recursos utilizados por pueblos indígenas para comercializar. Esta actividad es amparada por el sistema mundial de patentes, aunque múltiples tratados internacionales intentan limitarla.
 Por Gaspar Grieco *

“En la naturaleza está nuestro alimento y nuestra medicina”, es una de las principales consignas que esgrimen los pueblos indígenas en sus múltiples reclamos por territorio en América latina. La ayahuasca, la maca peruana, la kava y el frijol amarillo son algunas de las hierbas que integran su dieta y forman parte de sus remedios tradicionales desde hace siglos. Sin embargo, las grandes corporaciones multinacionales hoy se apropian de esos recursos sin compartir los beneficios.
La actividad en la que los grandes laboratorios se adueñan de los recursos naturales y de los saberes de los pueblos indígenas alrededor del mundo es conocida como biopiratería, y a través del sistema de patentes que prima en el mundo occidental, estos piratas cuentan con una gruesa armadura.
El reconocido genetista y presidente de la Red Latinoamericana y del Caribe de Bioética (Unesco), Víctor Penchaszadeh, opina que “los países centrales, que controlan la economía mundial y las reglas que ellos imponen a través de la Organización Mundial de Comercio, son los que impulsan a sus corporaciones trasnacionales a apropiarse de los recursos biológicos de los países periféricos, para su beneficio económico, político y militar”.
La Organización Mundial del Comercio, en sus Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Adpic), establece en su artículo 27 que “las patentes podrán obtenerse por todas las invenciones, sean de productos o de procedimientos, en todos los campos de la tecnología, siempre que sean nuevas, entrañen una actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial (...) las patentes se podrán obtener y los derechos de patente se podrán gozar sin discriminación por el lugar de la invención, el campo de la tecnología o el hecho de que los productos sean importados o producidos en el país”.
Este tipo de legislación protege a quien patenta un nuevo producto; el problema radica en que los pueblos indígenas no establecen sus criterios de esta forma. “El sistema de patentes es un invento de los países del norte para proteger los derechos de las empresas de los países del norte. La propiedad comunitaria de la tierra y los conocimientos tradicionales propios de los pueblos originarios no se protegen por medio de patentes. Simplemente es un sistema que no sirve”, manifiesta Claudio Iglesias Darriba, abogado especialista en marcas colectivas y funcionario del Ministerio de Cultura de la Nación.
Para proteger a los pueblos indígenas de los biopiratas, la Argentina cuenta con un extenso marco legal y está suscripta a numerosos pactos internacionales. Uno de los más celebrados es la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por la Asamblea General en 2007, y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (1992), que brega por la protección de los recursos genéticos y de la utilización de esos recursos por parte de las comunidades indígenas.
“La legislación es bastante completa, pero no hay que olvidar que estamos luchando con un sistema de patentes muy arraigado con leyes que funcionan perfectamente en los países del norte y sería ilusorio pensar que podemos reemplazarlas”, advierte Iglesias Darriba y diferencia a quienes con “esfuerzo y trabajo patentan una marca” de los “monopolios que se manejan de forma ilícita”.
Siguiendo esta lógica, Penchaszadeh se muestra cauto: “La Red Latinoamericana y del Caribe de Bioética se guía en sus acciones por los lineamientos de la Declaración Universal de Bioética y Derechos Humanos de la Unesco de 2005. De esta manera se opone a la biopiratería. Sin embargo, si bien sus acciones contribuyen a difundir la necesidad de que los estados continúen avanzando en medidas colectivas contra la biopiratería, no dispone del poder ni los medios para limitarla”.

El tesoro del pirata

La kava (Piper methysticum) era tradicionalmente utilizada por los grupos indígenas de las islas del Pacífico como desintoxicante para aliviar el estrés, pero luego de que varios laboratorios la patentaron en la década del ’90, hoy es vendida en múltiples formas en tratamientos para la caída del cabello por empresas de cosmética. Los indígenas de las islas del Pacífico nunca participaron de las ganancias que genera.
El cupuaçu (Theobroma grandiflorum) es un árbol pequeño localizado en la selva tropical brasileña cuya fruta ha sido alimento para habitantes indígenas y para animales. La compañía japonesa Asahi Foods la patentó y registró el nombre de la planta como una marca para varias clases del producto en Japón, en la Unión Europea y en Estados Unidos.
La lista continúa y pueden nombrarse cientos de casos en el mundo, pero la biopiratería no se limita al patentamiento de recursos naturales, ya que también se hace de los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios para el tratamiento de esos recursos.
La antropóloga, doctora en Ciencias Naturales e investigadora principal del Conicet María Leila Pochettino explica que “un país puede tener una planta que se puede utilizar para curar el cáncer, otro país tiene el desarrollo tecnológico y pueden hacer un convenio, desarrollan el medicamento y los beneficios se comparten. El problema es que las comunidades originarias que experimentaron con las plantas a lo largo de milenios no forman parte de un país, o los países en donde se asientan no les reconocen sus derechos”.
Limitar la biopiratería a nivel nacional también genera complicaciones, debido a que muchos pueblos originarios extienden su territorio por sobre las fronteras de los países. Por ejemplo, la gran nación mapuche se extiende entre Chile y Argentina, mientras que los guara- níes se asientan entre Argentina, Paraguay y Brasil.
De la península de Florida hasta el norte argentino crece una planta que fue utilizada históricamente por los grupos indígenas para infecciones urinarias, para combatir parásitos y para tratar patologías en la piel, entre otros usos. Los laboratorios se enteraron, pero le dieron otro uso. “Hace unos diez años, tuvo siete patentes en Estados Unidos para medicamentos inmunoestimulantes, que se usan para tratamientos de cáncer y sida. Entonces, ¿quiénes son los poseedores de los saberes o de estas plantas?”, se pregunta Pochettino.
Hoy, los científicos que trabajan en los grandes laboratorios ya no recorren los montes en busca de plantas desconocidas, sino que los desarrollos están basados en la manipulación genética de especies ya conocidas, para encontrar nuevos usos y optimizar recursos.

Memorias del despojo

La búsqueda en la naturaleza a la solución de los problemas de salud, alimento y abrigo es remota. Las célebres expediciones de Marco Polo o Darwin en busca de nuevas plantas y animales conformaron lo que se conoce como bioprospección. Sin embargo, sería erróneo presentar a la bioprospección como el antecedente de la biopiratería ya que esta última supone la protección jurídica a los biopiratas por parte de los países industrializados.
Uno de los ejemplos más emblemáticos de biopiratería es el caso del caucho (Hevea brasiliensis). A finales del siglo XIX, el inglés Henry Wickham seleccionó las mejores semillas de aldeas indígenas para llevárselas de contrabando a Inglaterra. La consecuencia fue desastrosa: en 1919, Brasil, que había disfrutado del comercio del caucho, sólo abastecía la octava parte del consumo mundial. Medio siglo después, Brasil compraba en el extranjero más de la mitad de caucho que necesitaba.
Según Iglesias Darriba, “en Estados Unidos, históricamente, fueron los privados los que instaron al desarrollo mientras que el Estado se limitó a consentir a través de los registros que pudieran llevar adelante estas prácticas sin la suficiente averiguación de los antecedentes del caso”. En Europa, en cambio, “son empresas subsidiadas por los propios estados en las antiguas colonias las que se encargaron del despojo de recursos”, completa.
Con respecto a los tratados y convenios internacionales firmados con el fin de limitar los alcances de la biopiratería, Pochettino opina que son insuficientes por no haber contado con la participación de los pueblos indígenas. “Yo creo que lo central es que estas comunidades tengan participación en cada uno de los convenios que se firmen de ahora en adelante, que estén al tanto de lo que se espera y de cómo se van a utilizar los saberes que poseen y la biodiversidad”, reflexiona.
De esta manera, a pesar de que el extenso marco legal intenta limitar la biopiratería, el modelo extractivista continúa vigente. Pero la lucha constante de los pueblos indígenas no cesa y aquella histórica consigna en la que expresan que en la naturaleza está su comida y medicina sigue impregnando sus pancartas y el color de sus wiphalas.
* Agencia CTyS.