27 ago 2015

Turquía: Bombardeos y represión

 Las operaciones militares continuarán “hasta que no quede ni un solo terrorista”, aseveró el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a mediados de agosto. De esta forma, el mandatario dio inicio a los bombardeos masivos sobre las montañas de Kandil, en el norte de Irak, y a una cacería en el sureste turco, con el objetivo de eliminar a los guerrilleros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y a los militantes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP).

LEANDRO ALBANI / MARCHA.ORG. AR 
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La justificación del gobierno de Erdogan y su partido AKP para dar rienda suelta a la represión ocurrió en julio pasado, cuando un atentado estremeció a la ciudad de Suruc, fronteriza con Siria. El ataque asesinó a decenas de jóvenes que se reunían en un centro cultural para solidarizarse con la lucha del pueblo kurdo en Siria, que mantiene liberado el norte del país. La administración de Ankara acusó al Estado Islámico (EI) por el atentado, pero desde las fuerzas insurgentes y civiles de Kurdistán apuntaron la responsabilidad de los servicios secretos turcos.
Sin perder tiempo, Erdogan anunció una lucha frontal contra el EI y el terrorismo. Y como el gobierno de Ankara califica al PKK de terrorista (al igual que Estados Unidos y la Unión Europea), desató los bombardeos sobre Kandil, donde se encuentra asentada la comandancia general del PKK. Ante esta situación, la guerrilla kurda levantó el alto el fuego que mantenía con el objetivo de propiciar un diálogo de paz y reinició los ataques contra el Ejército turco. El principal comandante de la insurgencia, Cemil Bayik, declaró que “los combatientes de PKK nunca entregarán sus armas ni se retirarán de Turquía, mientras Ankara siga con sus operaciones contra posiciones en el norte de Irak”. Bayik reclamó además la mediación de Estados Unidos para detener la represión del gobierno turco.
El avance militar del gobierno turco sobre el movimiento kurdo hasta el momento tuvo como consecuencia el arresto de al menos 2.000 militantes y simpatizantes del HDP, la represión y quema de aldeas y poblados en el sureste del país, y el asesinato de 440 guerrilleros y guerrilleras desde julio.
La arremetida de la administración tiene al menos dos razones concretas: el elección histórica realizada por el HDP en los comicios del pasado 7 de junio y el afianzamiento de la revolución en el norte de Siria, encabezada por las milicias YPG/YPJ.
En el primer caso, el HDP obtuvo 80 diputados (quedando como tercera fuerza) y el AKP perdió la mayoría en el Parlamento, algo que truncó los planes de Erdogan para redoblar sus políticas neoliberales. Debido a esto, el gobierno de Ankara no puedo alcanzar un gobierno de unidad y el 1 de noviembre se realizarán nuevos comicios, en las cuales el AKP podría recibir otro duro golpe.
En el segundo caso, la postura de Erdogan siempre fue clara: apuntar sus cañones para desbaratar el proceso político que se desarrolla en el norte de Siria. Para esto, el mandatario se valió de todo lo que tuviera a mano: bloquear la frontera, financiar y armar al Estado Islámico e impulsar el derrocamiento del presidente sirio Bashar Al Assad.
Desde hace más de dos años, las fuerzas de las YPG/YPJ vienen afianzando su poder en el norte de Siria (Rojava), aplicando formas de autogobierno y combatiendo contra los mercenarios del Estado Islámico (EI). Aunque Erdogan declaró en varias oportunidades que nunca permitiría que la insurgencia controlara la zona, los pueblos de esa región (que incluye a kurdos, árabes, asirios, chechenos, entre otros) mantienen una fuerte resistencia contra los ataques del EI, al mismo tiempo que aceleran la construcción de nuevas administraciones, basadas en la democracia, las asambleas populares e incipientes modelos económicos cooperativos, pese a la destrucción y las masacres cometidas por los seguidores del autoproclamado califa Abu Bakr Al Baghdadi.
Los reveses del Estado Islámico dados por las YPG/YPJ y el Ejército sirio dejan a la deriva el proyecto de Erdogan de posicionarse como líder absoluto en la región, pregonando un modelo islámico vinculado a la ideología de los Hermanos Musulmanes –que incluye políticas neoliberales y represivas-.
El anuncio de Ankara sobre combatir al Estado Islámico todavía espera concreción. Aunque el lunes el canciller turco, Mevlut Cavusoglu, declaró que su gobierno y Estados Unidos preparan una operación aérea “integral” contra los mercenarios del EI, la realidad de este plan es, por lo menos, difusa.
¿Cómo esperar entonces que el gobierno de Turquía -que instaló hospitales en la frontera con Siria para asistir a los terroristas-, ahora combata al Estado Islámico, al cual apaña y financia?
La decisión de Erdogan de bombardear al PKK y abrir las bases militares de su país a Estados Unidos tiene la simple explicación de blindar su poder y forzar, a fuego y sangre, su objetivo de posicionarse como líder en la zona y desbaratar cualquier intento democrático en la región.

26 ago 2015

Europa blinda sus fronteras ante la crisis humanitaria de los refugiados

Algunos países ejercen medidas discriminatorias frente a la gran cantidad de refugiados que llegan a Europa huyendo de la guerra y la violencia de Oriente Medio.


Publicado en ago 26 2015  Nerea Castro


Un grupo de refugiados sirios llega a la isla griega de Lesbos. ACNUR/A.McConnell

Guillermo Guzmán⎮La Marea⎮26 agosto 2015

MADRID // Más de 264.000 desplazados han llegado a Europa en lo que va de año, cifra que supera el total registrado en todo 2014. El viejo continente vive una crisis humanitaria sin precedentes en tiempos de paz. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), “las fronteras se están cerrando y las alternativas legales con las que cuentan los refugiados están desapareciendo”.

Europa está reaccionando a esta crisis con medidas aislacionistas que no están haciendo sino agravar el problema. Grecia e Italia se ven desbordadas por la llegada masiva de refugiados y la UE ya ha puesto un plan en marcha para reubicar a 40.000 personas en otros países de la Unión. Sin embargo, los refugiados que llegan a través del Mediterráneo a estos dos países sólo lo hacen de paso: el verdadero objetivo es llegar a países del norte de Europa y a Reino Unido, donde obtener el asilo es más sencillo.

Sin embargo, la ruta está llena de dificultades. Al altísimo peligro de cruzar el Mediterráneo -según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) más de 2.300 personas han perdido la vida en 2015 intentándolo- se unen las dificultades en las fronteras de Europa.

En el paso entre Grecia y Macedonia se están produciendo estos días violentos disturbios. Miles de personas llegan al día para tratar de cruzar la frontera, según datos de la ONU. Aunque el gobierno de la antigua república de Yugoslavia asegura que las medidas tomadas son para la seguridad de su país y que está siguiendo los trámites habituales para garantizar el paso a quien solicita el asilo, ACNUR reclama al gobierno que aplique “los mecanismos necesarios para establecer una gestión de sus fronteras ordenada y sensible a cuestiones de protección internacional”. Cada vez llegan más personas a la frontera y menos consiguen cruzarla, por lo que en el lado griego de la misma se están viviendo aglomeraciones que precisan de “asistencia urgente”, según el organismo de la ONU. La policía macedonia llegó a utilizar gases lacrimógenos contra las familias que trataban de cruzar el paso.
Los musulmanes, vetados en Hungría

El cierre de fronteras no es una novedad aislada. La ruta de los refugiados continúa tras la salida de Macedonia cruzando Serbia para pasar a Hungría, cuya principal medida para solucionar el problema migratorio consiste en levantar una valla de cuatro metros de altura a lo largo de 175 kilómetros de frontera con Serbia. Para ACNUR, una medida así podría servir para “forzar a las personas refugiadas a ponerse en manos de traficantes y redes de trata” y no solucionar el problema, sino agravarlo.

Este tipo de medidas alcanzan su exponente más discriminatorio y extremista en la frontera eslovaca. Siempre con argumentos de seguridad y culturales, las fronteras del país centroeuropeo aplican un nuevo criterio para permitir el paso por su frontera a los refugiados, principalmente sirios: que sean cristianos. No aceptarán a sirios musulmanes porque, según dice el Gobierno eslovaco, “no podrían integrarse”. Eslovaquia pretende controlar la religión de los refugiados mediante su registro en la frontera, aunque asegura que no se trata de ninguna medida discriminatoria.

Como medida ejemplar, Alemania ha decidido no rechazar a ningún refugiado Sirio que llegue a su terrotorio. Según la normativa europea -el reglamento de Dublín, aprobado en 1990-, los países están obligados a devolver a los refugiados al primer estado europeo en el que entraron. Con esta medida, Alemania espera que el resto de países de la Unión sigan su ejemplo para conseguir descongestionar las fronteras continentales.
Ascenso de la extrema derecha

Mientras tanto, el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, prepara una batería de medidas en su nueva ley de inmigración que pretenden hacer “menos atractivo” su país para los inmigrantes, según sus propias palabras. La nueva legislación llegará incluso a perseguir a quienes alojen a sin papeles. Medidas similares a las que ya existen en países como Alemania pero que, de facto, no se aplican salvo en casos excepcionales por complicado que resulta.

Esta crisis humanitaria que arrastra a decenas de miles de personas a las puertas de Europa huyendo de la guerra y la violencia es aprovechada por la extrema derecha para sacar partido de su discurso xenófobo. En Suecia, uno de los países europeos donde más accesible es el asilo, la extrema derecha está entre las tres principales fuerzas políticas. Le-Pen en Francia o el UKIP en Reino Unido (con casi un 30% de los votos en las últimas elecciones europeas, llevándose la victoria) son más muestras de cómo la extrema derecha encuentra en el drama migratorio un argumentario que, además, normaliza las decisiones racistas en las fronteras europeas.

Fuente: http://www.lamarea.com/2015/08/26/europa-blinda-sus-fronteras-ante-la-crisis-humanitaria-de-los-refugiados/

Israel libera en pleno desierto a cientos de ‘sin papeles’ detenidos

Las autoridades prohíben que los demandantes de asilo africanos vayan a Tel Aviv

JUAN CARLOS SANZ Jerusalén 25 AGO 2015


Un inmigrante africano espera un medio de transporte tras ser liberado en el Negev, al sur de Israel. / MENAHEM KAHANA (AFP)

Israel comenzó a poner en libertad este martes a centenares de inmigrantes indocumentados africanos que permanecían desde hace más de un año en el centro de internamiento para extranjeros de Holot, en pleno desierto del Negev, en el sur del país. El Tribunal Supremo ordenó su liberación hace dos semanas tras reducir a 12 meses el plazo máximo de detención, que estaba fijado en 20 meses en la Ley de Extranjería.

Derechos Humanos denunciaron que los 750 sin papeles que abandonaron el centro de Holot no contaron con ningún servicio de transporte organizado y tuvieron que dirigirse caminando a las escasas paradas de autobuses de esa zona desértica. La misma ONG criticó también la prohibición de viajar a las ciudades de Tel Aviv y Eilat (en la costa del mar Rojo) impuesta a los recién liberados. Se trata de las zonas de Israel con mayor porcentaje de inmigración irregular, donde cuentan con familiares, amigos y oportunidades de trabajo. Otros 428 internos saldrán en libertad el miércoles, cuando vence el plazo dado por el Supremo al Gobierno israelí.

El Ejecutivo del primer ministro Benjamín Netanyahu ha adoptado una política de mano dura con los inmigrantes indocumentados y demandantes de asilo, a los que suele denominar “infiltrados”.Naciones Unidas tiene registrados a unos 53.000 sin papeles en Israel, de los que 36.000 proceden de Eritrea y otros 14.000 de Sudán. Solo uno pocos reciben asilo político y la mayoría acaban siendo expulsados del país a través de la península del Sinaí.

Tres de los cristianos asesinados por el Estado Islámico el pasado abril en una playa de Libia eran eritreos que habían sido deportados de Israel, según grupos humanitarios que les identificaron en un vídeo, que pretendían viajar hasta Europa desde el país norteafricano.

Los detenidos que han salido del centro para extranjeros de Holot dejan de recibir atención médica y los 600 shekels (unos 150 euros) mensuales que les proporciona la Administración israelí. A partir de mañana solo permanecerán en sus instalaciones 550 sin papeles, pero el Gobierno ya ha anunciado que miles de indocumentados que se concentran en los distritos del sur de Tel Aviv van a ser internados allí.

El alcalde de la ciudad de Arad, la más próxima al centro de detención de Holot, ordenó a la policía municipal que se desplegara en los accesos a la localidad para impedir la entrada de los extranjeros que acaban de ser liberados, según informó el diario Haaretz. El regidor Nisan Ben Hamo responsabilizó de la situación al Ministerio del Interior, al prohibir a los inmigrantes dirigirse a Tel Aviv o a Eilat. “Van a acabar instalándose en las ciudades del sur, ya que no se ha organizado ningún servicio de transporte para ellos y no tienen adónde ir. En Arad ya están viviendo ahora mismo cientos de demandantes de asilo”, explicó el alcalde en su página en Facebook.

De gurúes, etimología, prostitución de la semántica y nostalgias varias.

En algún momento de la historia hemos pasado de ser ciudadanos a consumidores. En principio no resultaría inconveniente alguno el cambio de denominación, claro está, el capitalismo financiero a prostituido hasta la semántica.

Daniela. A. Bambill | 

25/08/2015




Para liberarnos de contaminaciones es bueno recurrir a la etimología de las palabras, veamos:

Democracia es un término que se acuña, como bien sabemos alrededor del 508 A.C en Atenas, los griegos de esa ciudad eran regidos por los aristócratas y tiranos:

Aristocracia: “gobierno de los mejores”. Podríamos preguntarnos qué determinaba que fueran los mejores, ni más ni menos que los títulos nobiliarios y el poder financiero (en términos aggiornados).

Tiranos: “señor o amo”. ¿Quiénes eran los tiranos? Aquellos que detentaban el poder absoluto, bajo un régimen draconiano (de Dracon, la ley draconiana preveía castigos excesivamente severos para delitos muchas veces mínimos).

Después de la revolución en Hipías en 510 A.C, los atenienses encomendaron a Clístenes la creación de una nueva forma de gobierno en la que el pueblo debía participar de las decisiones políticas, así la génesis de democracia, demos: pueblo, kratos: gobierno y el sufijo ía, que significa cualidad.

La democracia entonces constituye la forma de gobierno en la que el pueblo elige y controla a sus gobernantes, según la historia y gracias a los griegos, de aquellos griegos del 500 A.C, no de los que discuten hoy con la Troika, claro está.

Volvamos al tema que moviliza estas reflexiones, decíamos que en algún momento de la historia nos hemos convertido en simples consumidores. Un ejercicio para ejemplificar esta afirmación podría ser imaginar a los atenienses reunidos con un asesor de marketing para recomendar a Clístenes cómo y qué debía decir, de qué manera vender su idea y cuántas estatuas necesitaría (no había publicidad gráfica en las calles, claro está) para convencer a la plebe que sus ideas eran lo que le convenía a la mayoría.

La política, por obra y arte del Dios mercado (qué no pertenecía a la elite del Olimpo) se ha convertido en una mercancía más.
En las últimas décadas se ha naturalizado la idea de la necesidad de gurúes que determinan el humor social y las necesidades discursivas que se deben atender independientemente de las ideas concretas que el político en cuestión quiera llevar a la práctica. Así vemos como en una gran kermese la oferta electoral signada por las leyes de una pseudo ciencia concebida como herramienta irreemplazable e insustituible para la “profesionalización” del dirigente que aspira a ocupar cargos electivos.

Mucho más cerca de nuestra realidad que los griegos (los del 500 A.C, claro está) podríamos pensar en el Jefe de Gobierno Porteño y sus irrisorios, no por eso menos dañinos, cambios espasmódicos de discurso, recomendados por su nefasto asesor de marketing o, si queremos ser menos despectivos, consultor político.

Pero los gurúes de la política no se refugian solo en los advenedizos ungidos por la derecha internacional en dirigentes políticos.

La mercantilización de la política ha contaminado y atravesado todos los sectores, desde la puesta en marcha de lo que hemos denominado “la agenda” de los medios hegemónicos, que no son otra cosa que parte del combo de la mercantilización, hasta las campañas electorales signadas por las recomendaciones de los consultores, que muchas veces solo reparan en los beneficios económicos que cosecharán al finalizar la misma (nadie escapa al dios Mercado, ni el más pintado de peronismo) vemos un carrusel de clichés, fotos, videos, cambios de look, participación de dirigentes políticos en programas de TV dedicados al show rebajando la oferta de ideas a discusiones bizarras a los gritos o siendo objeto de burlas de algún conductor que por obra y gracia divina del dios Mercado se constituye en representante de la “gente”.

Vale aclarar que el dios Mercado garantiza su supremacía indiscutible bajo un solo apotegma “los políticos son todos iguales”. Cotidiano hasta la naturalización… Para propios o ajenos….

Los discursos, las plataformas electorales, las ideas a poner en marcha, las características personales y morales de aquellos que pretenden gobernar en nombre del Pueblo transmutaron con el avance del capitalismo y sus herramientas en un producto impuesto por las encuestas y vendido con mayor o menor éxito el día de la gran compra de futuro colectivo.

Recuperar el prestigio de la Política como motor de cambios en beneficio de las mayorías populares frente a la idiotización (del griego idiotes: aquel que no se ocupa de los asuntos públicos) parece estar muy lejos de una realidad efectiva en tan solo 12 años de historia de un pueblo.

La palabra ha perdido valor frente a la prostitución de la semántica en todos los órdenes de la vida, en política mucho más.

Analizar los discursos de propios y ajenos, escuchar más allá de lo evidente, evitar el consignismo fácil de la derecha o de la izquierda, da igual en esta reflexión, parece ser una tarea titánica que la comodidad mental, acuñada por décadas de consumo intelectual masticado y deglutido, no estaría dispuesta a llevar a cabo.

Recuperar la palabra como valor superlativo, las ideas como canal de conexión tal vez nos conduzca a recuperar también el estatus de ciudadano y dejemos de ser simples consumidores de potajes indigestos construidos a fuerza de encuestas y gurúes regidos por el oráculo del home banking personal.

Un último ejercicio propuesto por está nostálgica militante que no se imagina un “consultor político” asesorando a Evita antes de sus diálogos con el pueblo, ni a Perón leyendo encuestas para saber qué estrategia desarrollar en su vida política, es reflexionar sobre las múltiples necesidades inventadas por el mercado que se han convertido en el último siglo en ciencias sacrosantas e indiscutibles.

Y un deseo coyuntural para cerrar la reflexión: que los globos no tapen las palabras, estos se desinflan antes que la certeza que las promesas no han sido cumplidas.

AA/agg

COLOMBIA | ¿Y ahora quieren la paz?


Estados Unidos, con 300 millones de habitantes, tiene un ejército de más de un millón de efectivos. Colombia, con 48 millones de habitantes, tiene un ejército de más de 500.000. Colombia debería ser, pues, uno de los países más seguros del mundo.
William Ospina 

23/08/2015


Jaime Garzón. Humorista asesinado ¿por el ejército o los paramilitares?

Pero seis millones de hectáreas arrebatadas a sus dueños, seis millones de ciudadanos desplazados, una aterradora lista de masacres desde 1946, la mayor cifra de desaparecidos en la mayor impunidad, una guerra de guerrillas de 50 años y diez millones de colombianos en el exilio demuestran que las soluciones para un país como Colombia no son ni fueron nunca militares.

La función de ese inmenso ejército no parece ser la defensa de las fronteras. Es más, recientemente hemos perdido una parte considerable de nuestro mar territorial. Su misión es la de defender el orden público, que sin embargo ha padecido violencia por 80 años. La porción del presupuesto nacional que consume es elevadísima, y la principal justificación de ese presupuesto son los ocho, o diez o veinte mil guerrilleros alzados contra el orden legal. ¿Por qué no han podido exterminarlos en 50 años? Porque la guerra de guerrillas es imposible de controlar. No es una guerra regular: atacan y desaparecen. Y si nadie pudo acabar con el IRA en ese campo de flores que es Irlanda, y si nadie pudo acabar con ETA, en ese bosque sereno que es el país vasco, ¿cómo acabar con las guerrillas en esta selva equinoccial, en estos páramos de niebla, en esta jungla inaccesible? Nada como el gobierno de Uribe Vélez, con su guerra total, demostró que era necesaria una negociación.

Lo más alarmante es que este ejército descomunal a partir de cierto momento no consiguió proteger a los ciudadanos amenazados por una lucha guerrillera que, lejos de atacar el poder central, terminó cebada con los pequeños propietarios y con la clase media que viajaba por las carreteras. Este ejército acabó permitiendo y a veces propiciando la formación de ejércitos paralelos, y todos vimos inermes en Colombia cómo la justicia constitucional cedía paso a la justicia por mano propia, al crimen disfrazado de justicia, armando ejecuciones atroces en las plazas de los pueblos, a menudo con la complicidad de las fuerzas armadas.

El espanto final fue ver cómo el ejército proporcionalmente más grande del continente, en vez de combatir a sus enemigos, se aplicaba a disfrazar de guerrilleros a jóvenes humildes de las barriadas y presentarlos como éxitos de la política de guerra, en un holocausto del que los únicos que no se enteraban eran el ministro de Defensa y el presidente de la República.

Ahora, Santos, que subió al poder entonando el hosanna del “mejor gobierno de la historia”, mira en el espejo retrovisor y declara que los dineros de la salud fueron robados por los paramilitares en los gobiernos precedentes. Y Uribe, que se ve atacado de ese modo por su heredero, le recuerda que Santos era ministro de Defensa, y que si los paramilitares robaron el tesoro público es porque él lo permitió. Con lo cual admite que no puede haber paramilitarismo sin la complicidad del Estado y de los altos poderes.

También él podría mirar en el retrovisor para ver a Santos en todos los espejos anteriores, como ministro de Defensa, de Hacienda, de Comercio Exterior, como alto funcionario de la Federación de Cafeteros, como propietario del más influyente diario nacional. Con acceso a esas fuentes uno no puede alegar ignorancia, con esas responsabilidades uno no puede alegar inocencia.

Pero Santos, que ya lleva cinco años gobernando y estuvo en todos los gobiernos anteriores, se sigue ofreciendo como una esperanza. Colombia será la más educada en el 2025, la más moderna en el 2018, y la paz está, como siempre, a las puertas.

Ambos quieren acabar con la guerra, pero pretenden no tener ninguna responsabilidad en ella. Acusan a la guerrilla de ser responsable de todas las violencias colombianas y se sienten con derecho a ser los impugnadores del mal, a señalar a los culpables.

Mi opinión es que la guerrilla es responsable de muchos crímenes, de muchas atrocidades y de muchas locuras, pero que no lo habría sido si este país no hubiera crecido bajo el arrogante poder de los Santos y de los López, de los Gómez y de los Uribes, que convirtieron sus discordias en las discordias de todos.

Esos viejos conservadores y esos viejos liberales que mataron a Gaitán son los responsables de las guerrillas, del narcotráfico y de los paramilitares, porque ya gobernaban a este país mucho antes de las guerrillas, de los narcotraficantes y de los paramilitares.

Durante 50 años justificaron la guerra, hicieron la guerra, nos ordenaron la guerra, y perseguían al que no la quisiera. Ahora quieren la paz, pero una paz sólo suya, con sus métodos herméticos y ocultos a la manera de Santos, con sus sistemas de guerra implacable y de arbitrariedad militar a la manera de Uribe, pero sin cambiar en nada la injusticia que hizo nacer la guerra, y para seguir siendo los dueños del país, los arrogantes dueños de sus soluciones.

Tiene que haber en el Ejército alguien que entienda que el honor de las armas de la República exige poner fin a esta guerra y a todas las degradaciones que trajo sobre el país entero. Tiene que haber en el Estado muchos que sepan que necesitamos un nuevo orden de grandeza y de generosidad, no esta feria de vanidades, de violencias y de indignidad.

Tiene que haber en la sociedad millones de ciudadanos que sepan que merecemos una paz verdadera, no apenas decretada por las elites militaristas sino construida por los ciudadanos.

Que el país no necesita limosna sino empleo, que los jóvenes no necesitan armas sino horizontes de futuro en diálogo con el mundo.

Porque hasta ahora todos, incluida la izquierda parlamentaria, seguimos viviendo de las migajas del bipartidismo.

La reconfiguración cooptada del Estado

Alpher Rojas Carvajal | Si faltaran argumentos para identificar el estado de decadencia de la democracia en Colombia, presionada por la progresiva deslegitimación de sus instituciones y la inacción de su pusilánime clase dirigente, el llamado “festival de los avales” en esta época electoral, otorgados por los partidos a personajes de punible moral, bastaría para sustentar su deterioro.

Ahora no se trata tan sólo de la reciprocidad mercantil entre actores de asimétrico status, que por esta vía buscan incrementar el capital electoral de su colectividad o asegurarse el usufructo particular y prolongado de los bienes públicos. Al eludir instancias y despreciar los valores de la meritocracia para privilegiar el ascenso de familiares, socios o compadres en la jerarquía política, se reconfigura la institucionalidad política de forma contraria a las reglas democráticas de competencia entre iguales. Al mismo tiempo es una compra al menudeo de una certificación que les confiere peso significativo en el sistema de poder y les sirve de base para articular las relaciones que ordenan el funcionamiento de la política.


Candidato. Jesús I. Londoño, intermediario de narcos.

Los partidos políticos se han convertido en el escenario apropiado para que actores legales e ilegales adelanten procesos de captura y reconfiguración cooptada del Estado. A través de la infiltración y penetración de las “líneas de mando” de las fuerzas políticas tradicionales y de las subsidiarias creadas para su aparente competencia –como el uribismo–, grupos y redes criminales contactan a funcionarios públicos, líderes políticos y candidatos a cargos de elección popular, entre otros agentes sociales, para manipularlos y así intervenir en decisiones políticas, administrativas y legislativas, y cambiar el curso de la historia en su beneficio particular. La Asamblea Nacional Constituyente de 1991, sobornada por las mafias del narcotráfico y la alteración de los estatutos del Partido Liberal por su director Rafael Pardo; o la modificación del estatuto de rentas e impuestos municipales para favorecer las casas de apuestas, son un ejemplo de las anomalías que interfieren la democracia para reconfigurar el Estado y limitar el espacio público.

Hay evidencias de que estados cooptados descentralizados con democracias débiles configuran un entorno propicio para la sumisión de autoridades en el nivel local; en este sentido, “grupos económicos transnacionales pueden capturar fácilmente distintas instancias del Estado, lo cual se acentúa cuando no operan sistemas efectivos de rendición de cuentas o accountability”, o se dan debilidades técnicas o administrativas frente a las expectativas de lucro de redes y agentes legales e ilegales con fuerte capacidad de ejercer lobby.

Por esta vía, el Estado se convierte en rehén de las redes criminales, de los fraudes corporativos y de la cultura mafiosa. Ya no es indispensable armar una estructura, una fuerza política coherente y ética para representar los intereses colectivos, basta ser amigo del director del Partido. Los intereses de la cultura mafiosa y de la pequeña política se movilizan para lograr sus objetivos individuales.

Ya en un pasado, todavía no muy remoto, el neoliberalismo como doctrina económica de derecha se tomó al Partido Liberal de la mano de un presidente que reconfiguró el Estado no solo para reducir su autonomía y privatizar los bienes públicos sociales, sino para construir la formulación pseudojurídica de “sometimiento a la Justicia” favorable al narcotraficante Pablo Escobar. Como el Congreso es la corporación facultada para elegir a los magistrados de las altas cortes, la ciudadanía no espera mucho de la rectitud y la independencia de sus juicios y fallos. Las relaciones entre justicia, política y dinero han puesto de manifiesto la precariedad de la división de poderes.

Así, digamos, por ejemplo, que el Estado, al renunciar a la autonomía respecto del poder económico, al demostrarse incapaz tanto de asegurar el bienestar de los ciudadanos como de poner límites a la voracidad capitalista o de impedir la manipulación de su legislación por los circuitos mafiosos (no sólo los del narcotráfico, sino los de los juegos de azar y de trata de personas), ha perdido toda su legitimidad.¿No es hora de exigir la sumisión de la economía a la política y de las mafias a la Justicia?.