Por Eric Nepomuceno
03 de enero de 2018

Hay, en Brasil, al menos una buena noticia: 2017, año amargo, de inclemente retroceso, llegó a su fin.
Es verdad que derechos laborales de más de medio siglo fueron devastados, que el petróleo fue y sigue siendo regalado a las multinacionales, que se impone un retroceso en el sistema de educación pública, que la salud pública es un escándalo que crece un poquito a cada día, que el cinismo del gobierno de Temer logra ser cada vez más abyecto.
03 de enero de 2018

Hay, en Brasil, al menos una buena noticia: 2017, año amargo, de inclemente retroceso, llegó a su fin.
Es verdad que derechos laborales de más de medio siglo fueron devastados, que el petróleo fue y sigue siendo regalado a las multinacionales, que se impone un retroceso en el sistema de educación pública, que la salud pública es un escándalo que crece un poquito a cada día, que el cinismo del gobierno de Temer logra ser cada vez más abyecto.



