Por Aram Aharonian
2 febrero, 2018
2 febrero, 2018

La decisión de fijar las elecciones presidenciales no puede ser una sorpresa sabido que cuanto más rápido ocurran será mejor para el gobierno, jaqueado por una crisis de hiperinflación e hiperdevaluación, pero que encuentra a una oposición descolocada, desestructurada y fracturada que, ante todo, debe decidir si participa o no de los comicios. Y desde ya resulta difícil imaginar un llamado unitario a la abstención.



