Por Rosa Miriam Elizalde
En 18/10/2022
Ernest Hemingway aprendió en Cuba que el mejor modo de pasar un huracán es teniendo el oído atento a un radio de baterías y las manos ocupadas con una botella de ron y un martillo para clavetear puertas y ventanas. El escritor estadunidense se apropió de la jerga típica de meteorólogos y pescadores cubanos que hablan de la mar, en femenino, y del huracán como demonio o brujo maligno, y que acostumbran decir, cuando una tormenta sale de la isla, que entró en el canal o que cruzó de tierra.
. Imagen: EFE
