Por Juraima Almeida y Aram Aharonian
En 24/10/2022
Más allá de la segunda vuelta electoral de Brasil, las miradas de América Latina ya se dirigen al 1 de enero de 2023, cuando asuma el presidente que dirigirá el país por cuatro años. A menos de una semana de la elección final, el resultado apunta a la perpetuación de la polarización asimétrica entre una izquierda light y una derecha agresiva, lo que significa mantener en tensión a la debilitada democracia brasileña.
Más allá de la segunda vuelta electoral de Brasil, las miradas de América Latina ya se dirigen al 1 de enero de 2023, cuando asuma el presidente que dirigirá el país por cuatro años. A menos de una semana de la elección final, el resultado apunta a la perpetuación de la polarización asimétrica entre una izquierda light y una derecha agresiva, lo que significa mantener en tensión a la debilitada democracia brasileña.

