Un presidente de la crisis
Todo fue muy vertiginoso y rápido. En el más impetuoso sentido maquiaveliano de las cosas, el tiempo como vector indispensable para comprender el cimbronazo político que se presenta en la Argentina. No hubo ni para un impasse: llegan al gobierno elencos de gestión imprevistos (comenzando por el propio Presidente), con formas comunicacionales que van por otros canales a los habituales, y que proyectan un orden social democrático más pretoriano que nunca.




