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El presidente estadounidense consigue en Sharm el Sheij el aplauso internacional a su plan de paz para Gaza, pero deja el futuro palestino en el aire. La liberación de los rehenes secuestrados por Hamás, a cambio de 2.000 presos palestinos, trae un alivio a la sociedad israelí y apuntala, de momento, el apoyo a Benjamin Netanyahu. El primer ministro de Israel celebró este lunes el fin de la guerra en Gaza auspiciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ante el Parlamento israelí alabó la estrategia del uso de la fuerza para conseguir la paz. Una paz que, sin embargo, y pese a los festejos que Trump repitió horas después en la localidad egipcia de Sharm el Sheij ante líderes árabes y europeos, queda aún muy lejos en ese Oriente Medio que, según el mandatario estadounidense, ha entrado en una «nueva edad dorada» de la que se cree artífice.


