11 ene 2019

MIRANDO A ORIENTE


La UE, la OEA y Estados Unidos desconocen al nuevo gobierno de Maduro
Un intento de bloqueo para empezar

11 de enero de 2019




Abdo Benítez dispuso el cierre de la embajada de Paraguay en Caracas y el retiro del personal diplomático. Imagen: AFP

Paraguay rompió relaciones diplomáticas con Venezuela; la OEA aprobó una resolución para declarar ilegítimo el nuevo gobierno y la UE insistió en llamar a nuevas elecciones. Por otro lado, Rusia y China enviaron importantes delegaciones a la toma de posesión de Maduro.

El segundo mandato del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, comenzó con un cerco internacional. Paraguay rompió relaciones diplomáticas, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución para declarar ilegítimo su nuevo gobierno, Estados Unidos advirtió que aumentará su presión sobre el país caribeño y la Unión Europea (UE) insistió en que haya nuevas elecciones. Por otro lado, contó con la presencia de los dignatarios de Bolivia, Cuba y El Salvador, Evo Morales, Miguel Díaz Canel y Salvador Sánchez Cerén respectivamente; así como de delegaciones importantes de China, Rusia y Turquía.


El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, realizó el anuncio de ruptura tras la jura de Maduro, desde el Palacio de Gobierno en Asunción. El mandatario justificó su decisión, dijo, con base al ejercicio de sus atribuciones constitucionales y de la soberanía nacional. “En ese sentido se ha dispuesto el cierre de nuestra embajada y el inmediato retiro del personal diplomático paraguayo acreditado ante dicho país”, señaló el presidente. Abdo Benítez hizo mención a su discurso durante la toma de posesión de la Presidencia, el pasado 15 de agosto, cuando prometió respaldar al pueblo venezolano. “Manifesté que no seríamos indiferentes al dolor de los venezolanos, el respaldo al pueblo de Venezuela debe ser real, es fundamental honrar lo que decimos con hechos concretos y tomar decisiones por principios”, dijo.

Sin embargo, el mandatario aclaró que la ruptura de relaciones no implicaba que Paraguay dejará de cumplir sus compromisos con Venezuela en la deuda que la estatal Petropar tiene con la venezolana Pdvsa. La empresa estatal venezolana reclama a Asunción 265 millones de dólares, más un 2 por ciento de intereses anuales, en virtud de una deuda contraída tras un acuerdo firmado entre ambos países para el suministro de gasoil a Petropar.

La OEA, por su parte, aprobó ayer una resolución que declara ilegítima la nueva presidencia de Maduro. El documento, que fue aprobado por 19 votos a favor, seis en contra, ocho abstenciones y una ausencia, será transmitido, según dijeron inmediatamente, al secretario general de las Naciones Unidas. La medida “hace un llamamiento para la realización de nuevas elecciones presidenciales con todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y legítimo”, estipuló la resolución. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien ha defendido una intervención en el país sudamericano y que estaba presente en la sala, celebró la decisión.

Venezuela, Nicaragua, Bolivia San Vicente y las Granadinas, Surinam y Dominica votaron en contra y entre los países que se abstuvieron estuvieron México y Uruguay. Entre las naciones que votaron a favor estuvieron Argentina, Estados Unidos, Colombia, Chile, Canadá, Brasil y Ecuador.

A pesar de haber firmado la resolución y de no haber enviado a ningún representante desde Quito a la asunción de Maduro, el canciller ecuatoriano José Valencia, aclaró que no se habían roto las relaciones con Venezuela. “Nuestra posición tiene un punto de partida muy claro, creemos que la salida a la situación en Venezuela debe ser tomada exclusivamente por los venezolanos, no pensamos que tenga que ser una acción internacional”, puntualizó el ministro. Valencia aseguró, asimismo que la resolución de la OEA está cimentada sobre la preocupación de la región al respecto de la situación en Venezuela. Finalmente, destacó que la posición de Ecuador siempre ha estado ceñida a la no injerencia, al diálogo y al respeto de la autodeterminación.

La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA fue solicitada por las misiones de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, Paraguay y Perú, casi en concordancia con los países que firmaron el comunicado del Grupo de Lima del pasado viernes 4 en el que instaban a Maduro a no asumir su nuevo mandato. Dicha declaración fue firmada por 13 de los 14 países miembros (ya que México no adhirió): Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana y Santa Lucía.

El representante alterno de Venezuela en la OEA, Samuel Moncada, cerró las intervenciones en la reunión extraordinaria y rechazó tajantemente la medida. “La resolución presentada hoy (por ayer) es una insensatez jurídica, un abuso de poder, un crimen de agresión y un golpe de Estado, todo con el propósito de promover el caos y una intervención militar extranjera que destruiría no sólo la paz en Venezuela sino en toda la región”, subrayó el diplomático. “El primer gran problema de esta resolución es que pretende, sin tener capacidad para ello, decidir quién es el gobernante legítimo de Venezuela”, sentenció.

En Washington, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, anunció que el gobierno estadounidense no reconocerá al nuevo gobierno. “Estados Unidos no va a reconocer la toma de posesión ilegítima de la dictadura de Maduro. Vamos a continuar aumentando la presión sobre el régimen corrupto, apoyar la democrática Asamblea Nacional y abogar por la democracia y la libertad en Venezuela”, tuiteó Bolton.

Casi simultáneamente, en Bruselas, la UE emitió una declaración en la que lamentó que comience un nuevo período emanado de elecciones que calificó como no democráticas y amenazó con tomar medidas si aumenta el deterioro de la situación en Venezuela. En su investidura, Maduro pidió respeto a la comunidad europea: “Unión Europea, detente, no vengas con tu viejo colonialismo, con tus viejas agresiones”, exclamó el gobernante, quien elogió a los chalecos amarillos que desafían al gobierno francés.