16 ago 2026

DOCTRINA DONROE EN UNA NUEVA FASE

CIPAYOS, MEDIOS Y OLIGARQUIAS OFRECEN SUS SERVICIOS

EU activa una fuerza militar panamericana, bajo las órdenes del Comando Sur

Julián González-Guyer
Ago 16, 2026






Un comunicado de prensa del Comando Sur de Estados Unidos anunció el 4 de agosto la activación de la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental (JTF-WHEM). Con ello asegura «comprometerse con un enfoque multinacional e integral de gobierno para la defensa de la patria [estadounidense], el fortalecimiento de las asociaciones regionales y la promoción de un hemisferio occidental seguro, estable y próspero»

Aunque la noticia pasó prácticamente inadvertida para la prensa uruguaya, la importancia de la novedad es innegable: Washington organiza a las fuerzas militares de la región para defender sus intereses. Conviene tomar nota no solo de lo que el Comando Sur informa, sino también de lo que evita especificar.

Para ello, es imprescindible tomar en cuenta el contexto en el que aparece el anuncio. Veamos. En noviembre de 2025, el presidente Donald Trump lanza su Estrategia de Seguridad Nacional. La Estrategia Antiterrorista fue publicada en mayo de 2026 por la Casa Blanca. En julio pasado tuvo lugar la «cumbre antiterrorista» convocada por el secretario de Estado Marco Rubio. 

La ofensiva política de Trump tiene el objetivo de desmontar los restos del estado de bienestar y sus expresiones ideológicas, junto con el andamiaje legal del sistema internacional pos guerra fría. En América Latina, busca terminar con los tímidos avances conquistados por la denominada marea rosa posterior al fracaso del Consenso de Washington.

Así, resulta muy relevante que, por primera vez en la historia, Estados Unidos construye una fuerza militar operativa que organiza a las fuerzas armadas de 19 países (Colombia adhirió ayer jueves) bajo su comando. Esto no puede minimizarse. Ya no es un tratado, como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o la Alianza Atlántica (OTAN). Estamos frente a la concreción del viejo sueño de la fuerza militar panamericana en acción.

En efecto, el comunicado de prensa asegura que la mencionada Fuerza de Tarea militar fue activada por una directiva del jefe del Comando Sur, general del Cuerpo de Marines Francis L. Donovan, que señala que tiene un «objetivo específico» al que, sin embargo, define con generalidades sugestivamente imprecisas: «sincronizar las operaciones militares de Estados Unidos para enfrentar amenazas, fortalecer la seguridad regional y responder rápidamente a las crisis en el hemisferio occidental».

Además, el comunicado informa que el nuevo dispositivo está comandado por el mayor general del Cuerpo de Marines, Kevin Jarrard, quien encabezó el apoyo militar a la operación desplegada por el Departamento de Estado en Venezuela luego de los terremotos del 24 de junio pasado.

La nueva Fuerza de Tareas proporciona comando y control unificado tanto a nivel táctico como operacional, integrando las capacidades militares de los ahora 19 países del denominado Escudo de las Américas o Coalición Anti-carteles de las Américas (Americas Counter-Cartel Coalition). 

De esta forma, sin nombrarlos, el Comando Sur se refiere a los 18 gobiernos latinoamericanos afines a las políticas del presidente Trump que participaron de la cumbre convocada en Doral, en el estado de Florida, el 7 de marzo pasado, a los que se sumó Colombia a partir de la asunción, el viernes pasado, de su nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.



El Comando Sur afirma que el nuevo dispositivo militar regional, bajo mando estadounidense, incrementará la efectividad operacional contra «las amenazas que afectan la seguridad regional e impactan en Estados Unidos y sus países asociados» y fortalecerá la capacidad del Comando Sur para «responder rápidamente a contingencias y crisis humanitarias en la región». 

Además, asegura que existen «actores malignos» que «amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos, además de desestabilizar la región y explotar poblaciones vulnerables».

Por otra parte, el jefe del Comando Sur establece que el «JTF-WHEM fortalece nuestro trabajo conjunto con aliados y socios confiables, sincroniza capacidades militares y aplica presión sostenida contra las redes que afectan nuestra seguridad colectiva». El general Donovan concluyó que «mancomunadamente incrementamos la seguridad en la región y protegemos nuestra patria».

Así, «en tanto cuartel general del Comando Sur para las operaciones en toda la región, el ITF-WHEM incluye tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, planificación operacional y coordinación multinacional con el objetivo de incrementar la presión sobre las organizaciones maléficas que operan a lo largo del hemisferio».

El anuncio del Comando Sur ocurre apenas 15 días después de la tan sonada reunión de representantes de 66 gobiernos de tres continentes, convocada por Rubio, el 16 de julio en Washington. Allí hizo una arenga contra el supuesto auge del «terrorismo de izquierda», de «grupos políticos seculares violentos cuya ideología es antiamericana, radicalmente protransgénero y anarquista», tal como los define la Estrategia Antiterrorista publicada en mayo de 2026 por la Casa Blanca. 

En dicho cónclave también se publicitó la apertura de una convocatoria a grupos europeos afines al movimiento MAGA (Make America Great Again), a los que se ofrecen subvenciones de hasta 3 millones de dólares para financiar actividades que promuevan los «vínculos civilizatorios» entre Estados Unidos y Europa.



En América Latina, estas subvenciones se otorgan directamente a gobiernos pro-Trump, como ocurrió en el caso de la Argentina de Javier Milei o más recientemente con Colombia, a cuyo flamante presidente ofreció un paquete de 1.000 millones de dólares. 

Un verdadero Plan Colombia II dirigido a «fortalecer las fuerzas de seguridad de Colombia en nuestra lucha conjunta contra las organizaciones terroristas extranjeras y las organizaciones delictivas transnacionales», lo que incluye tecnología, optimización del gasto en defensa, interoperabilidad y «la realización de operaciones coordinadas con las fuerzas estadounidenses». Aunque en este caso la aprobación de la subvención debe pasar por el Congreso, la tragedia del reciente terremoto, además de dar lugar a una ayuda suplementaria de 15,5 millones de dólares, favorecerá su rápida tramitación.

Para decodificar las misiones que cumplirá la flamante Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Sur, también conviene repasar la presentación del general Donovan, el 17 de marzo pasado, ante el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Diputados del Congreso estadounidense. Ello permite comprender con mayor claridad cuáles son las misiones de este nuevo engendro que, en realidad, no es más que la concreción del viejo sueño panamericano de una fuerza militar regional combinada bajo comando del Pentágono.

Nuevamente Washington ha definido que el enemigo en nuestra región es interno. Por tanto, esta fuerza militar que, según afirma el comunicado de prensa del Comando Sur, ya está operativa, tendrá en su mira a las «13 organizaciones terroristas extranjeras que desarrollan campañas de terror, violencia y corrupción» en América Latina. 

El general Donovan se refiere a esa tarea como «nuestra área de responsabilidad». Además, está al servicio de los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump para esta región, cuyo fin es que los recursos naturales y enclaves estratégicos latinoamericanos sean puestos a disposición y control de Estados Unidos.

Las fuerzas armadas de 19 países de la región, cuyos fines primigenios deberían ser la defensa de la soberanía, servirán para que Estados Unidos establezca su dominio imperial en nuestros territorios. El secuestro del presidente de Venezuela, en enero de 2026, y la instalación allí de un gobierno de fachada al servicio de Washington son una buena muestra de los planes de la Casa Blanca para América Latina.



* Doctor en Ciencia Política por la Universidad de la República (Udelar, Uruguay). Su agenda de investigación se centra en los estudios de seguridad internacional y en las relaciones civiles militares en Uruguay y el Cono Sur.

Colofón del editor

El último martes el canal de YouTube de Share America, «plataforma administrada por la Oficina de Asuntos Públicos Globales dentro del Departamento de Estado», publicó un video protagonizado por el embajador norteamericano en Panamá, Kevin Marino Cabrera, que reivindica la doctrina Monroe como principio de la política yanqui para América. La pieza de propaganda termina con esta declaración de Donald Trump: “El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”. La pretensión de someternos es anunciada sin subterfugios.

El activismo de esta especie de Operación Cóndor del siglo veintiuno es febril. El martes se reunieron en Panamá los integrantes de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C) y Colombia hizo su ingreso formal al club de súbditos, El miércoles el secretario de Defensa estadounidene Pete Hegseth llamó a los países aliados a “hacer cosas malas contra la gente mala”. Ese mismo día la Embajada estadounidense en Argentina anunció la próxima cita: la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), entre el 18 y el 20 de agosto en Buenos Aires.

La asociación entre narco y terrorismo es el leitmotiv principal de esta campaña militar en marcha de la cual esta semana se conocieron detalles impactantes: según sendos reportajes publicados por The New York Times y The Washington Post, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estaría desarrollando operaciones encubiertas en Ecuador empleando fuerzas paramilitares, una suerte de corsarios posmodernos que ya destruyeron lanchas en el Pacífico. Mientras, la revista Rolling Stone cuenta que la escalada represiva también se despliega con máxima violencia dentro del país de James Monroe, en este caso gracias a la asociación entre protesta y terrorismo.