La solución Milei
Por Hernán Letcher
16 de agosto de 2026

Luis Caputo, en conferencia de prensa
Aunque el gobierno lo niega, le preocupa el escaso dinamismo de la actividad económica. Frente a ello, insiste con la misma receta: desregulación y beneficios para grandes empresarios. Hace sólo tres días, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la flexibilización de las medidas macroprudenciales post 2001 y la habilitación de créditos en dólares para personas jurídicas sin ingreso en divisas (“va a ayudar a reactivar la economía”, sostuvo).
Aunque el gobierno lo niega, le preocupa el escaso dinamismo de la actividad económica. Frente a ello, insiste con la misma receta: desregulación y beneficios para grandes empresarios. Hace sólo tres días, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la flexibilización de las medidas macroprudenciales post 2001 y la habilitación de créditos en dólares para personas jurídicas sin ingreso en divisas (“va a ayudar a reactivar la economía”, sostuvo).
Y en la misma semana, reglamentó la implementación del FAL, profundizando el camino de la desregulación de las relaciones laborales que, según el gobierno, generará más puestos de trabajo. Sin embargo, la realidad se mueve en sentido contrario: el empleo, el salario y la cantidad de empresas en la Argentina se encuentran en caída libre.
El crédito en dólares
La decisión de Caputo, anunciada en conferencia de prensa, permite a los bancos prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a cualquier empresa, no importa si su flujo de ingresos es o no en dólares. Esto flexibiliza las regulaciones macroprudenciales impulsadas luego de la crisis de 2001. ¿Por qué es grave esta decisión? Porque en una economía bimonetaria como la Argentina, focalizar el crédito en dólares a aquellos que generen divisas resguarda el riesgo de descalce de monedas.
El crédito en dólares
La decisión de Caputo, anunciada en conferencia de prensa, permite a los bancos prestar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a cualquier empresa, no importa si su flujo de ingresos es o no en dólares. Esto flexibiliza las regulaciones macroprudenciales impulsadas luego de la crisis de 2001. ¿Por qué es grave esta decisión? Porque en una economía bimonetaria como la Argentina, focalizar el crédito en dólares a aquellos que generen divisas resguarda el riesgo de descalce de monedas.
Un préstamo en dólares tomado por alguien que no genere las divisas para pagar el capital y los intereses tiene un efecto procíclico en el mercado cambiario, por lo que aumenta aún más la volatilidad y la presión sobre el tipo de cambio. A su vez, aumenta la vulnerabilidad del sistema frente a retiros de depósitos, en un contexto en que el Banco Central no tiene las Reservas Internacionales suficientes como para ofrecer un respaldo frente a desequilibrios y descalces.
Para el gobierno esto no es un problema: el presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo, en su última conferencia, que con las normas macroprudenciales aplicadas luego de la crisis de 2001 “preservamos la nada misma”, porque el sistema financiero argentino, según su opinión, es muy pequeño. Raro abordaje sobre una de las postales más críticas de la historia económica argentina.
Pero, además, esta decisión ¿la puede impulsar el ministro Luis Caputo sin pasar por el Congreso? No. La ley de Presupuesto votada en el año 2009, en su artículo 63, permite “la constitución de depósitos en moneda extranjera en cuentas a la vista y depósitos a plazo, siempre que se destinen exclusivamente a la financiación a prestatarios que tengan ingresos habituales provenientes directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas”. Caputo tiene que pasar por el Congreso.
¿Por qué lo hace? Porque la actividad no reacciona. Con la medida pretende reactivar el crédito, que no se da en el mundo pesos (por los altísimos niveles de morosidad), además de descomprimir presiones cambiarias (la liquidación obligatoria de préstamos en dólares trae un mayor flujo de divisas en el mercado de cambios para mantener el dólar barato). Caputo confirmó que estima un universo de USD 5.800 millones potenciales y que se mantendrá la liquidación obligatoria.
¿Es la primera medida de desregulación de estas normas? No. La gestión Milei tiene la idea fija desde hace rato: en febrero de 2025 se habilitaron los préstamos a sujetos con ingresos en pesos, si el fondeo del mismo proviene de una Obligación Negociable con plazo superior a 1 año; en junio de 2026 se permitió el financiamiento a empresas con ingresos en pesos con garantías de empresas exportadoras; y en julio de 2026 se posibilitó la apertura de cuentas sueldo en dólares.
¿Cuáles pueden ser los resultados? La flexibilización del financiamiento en dólares no va a poder suplir el deterioro en los niveles de consumo y actividad. De hecho, es esperable que profundice la divergencia entre los sectores de bajos y altos ingresos, dado que estos últimos son los que contarían con mayor acceso a estos préstamos.
El Fondo de Asistencia Laboral
El miércoles pasado, el Ministerio de Economía publicó la reglamentación sobre el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que suple las indemnizaciones. Allí se confirma la implementación desde el 1/11, y tal como anticipamos, se confirmó que el objetivo es que los fondos financien al Tesoro: el dinero del FAL puede colocarse con límites de entre 10% y 20% en cualquier título (a tasa fija, CER, TAMAR, dólar linked o duales), en deuda provincial y obligaciones negociables, salvo en el caso de la deuda del Tesoro Nacional, donde la limitación desaparece. La guita para Caputo.
El FAL es un fondo creado para financiar la indemnización, que se nutre del redestino de contribuciones patronales (3% de la masa salarial), desfinanciando el sistema previsional. Son unos USD 2.000 millones. El resultado es un doble efecto: abarata la desvinculación laboral y desfinancia el SIPA. Si el objetivo es compensar la merma de ingresos del Sistema Previsional con la incorporación de nuevas contrataciones, la realidad choca con la historia (reformas de este tipo sólo redujeron el empleo), con la historia inmediata (el blanqueo 2024 sólo incorporó 12.000 casos) y con la realidad económica (por las nuevas contrataciones se aporta sólo 8 %, incluyendo 3 puntos del FAL, por lo que se requeriría de entre 3 y 4 trabajadores nuevos para compensar lo que hoy se percibe en seguridad social por una nueva contratación).
Pero el eje de la reglamentación es otro: financiar a Caputo. El Tesoro dejará de recaudar cerca de USD 2.000 millones anuales por contribuciones patronales, que financiará con el fondo en el que ahora se acumula el dinero. Es decir, las entidades que administren esos fondos le van a prestar a Caputo para financiar el agujero de su propia decisión. Un negocio “a lo Cavallo”: en los noventa, la pérdida de recaudación por la baja de contribuciones patronales se financió con las AFJP, que recibían el dinero que había dejado de percibir el Estado.
Los datos de la realidad
Mientras tanto, la realidad cotidiana de miles de argentinos no mejora. Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, actualizados al mes de mayo de 2026, indicaron que, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, se redujo la cantidad de empleadores en 30.633 casos (33,5 por día) y se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (450 puestos por día). Desde que asumió Javier Milei, el sector “Industria manufacturera” es el más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo, con una disminución de 97.312 trabajadores y en términos relativos.
La última semana, de hecho, fue crítica. La planta de Unilever en Guaymallén, Mendoza, despidió a 60 empleados y cerró definitivamente sus puertas, y la empresa Wilder, creada en el 2006, cerró tras 20 años y desvinculó a 120 trabajadores. Pero, además, la empresa Zafra, concesionario ex John Deere, declaró el default financiero; Pampa Energía (ex PASA Petroquímica) anunció el cierre definitivo de su línea de caucho sintético; Peabody (Goldmund S.A.) y Metalfor entraron en concurso preventivo; y Unionbat, en Entre Ríos, y Dass, en Misiones, cerraron sendas plantas de producción, afectando a las de 200 trabajadores.
Las medidas impulsadas por el gobierno no sólo no resuelven el problema, sino que profundizarán la crisis.
Pero, además, esta decisión ¿la puede impulsar el ministro Luis Caputo sin pasar por el Congreso? No. La ley de Presupuesto votada en el año 2009, en su artículo 63, permite “la constitución de depósitos en moneda extranjera en cuentas a la vista y depósitos a plazo, siempre que se destinen exclusivamente a la financiación a prestatarios que tengan ingresos habituales provenientes directa o indirectamente de operaciones de comercio exterior y actividades vinculadas”. Caputo tiene que pasar por el Congreso.
¿Por qué lo hace? Porque la actividad no reacciona. Con la medida pretende reactivar el crédito, que no se da en el mundo pesos (por los altísimos niveles de morosidad), además de descomprimir presiones cambiarias (la liquidación obligatoria de préstamos en dólares trae un mayor flujo de divisas en el mercado de cambios para mantener el dólar barato). Caputo confirmó que estima un universo de USD 5.800 millones potenciales y que se mantendrá la liquidación obligatoria.
¿Es la primera medida de desregulación de estas normas? No. La gestión Milei tiene la idea fija desde hace rato: en febrero de 2025 se habilitaron los préstamos a sujetos con ingresos en pesos, si el fondeo del mismo proviene de una Obligación Negociable con plazo superior a 1 año; en junio de 2026 se permitió el financiamiento a empresas con ingresos en pesos con garantías de empresas exportadoras; y en julio de 2026 se posibilitó la apertura de cuentas sueldo en dólares.
¿Cuáles pueden ser los resultados? La flexibilización del financiamiento en dólares no va a poder suplir el deterioro en los niveles de consumo y actividad. De hecho, es esperable que profundice la divergencia entre los sectores de bajos y altos ingresos, dado que estos últimos son los que contarían con mayor acceso a estos préstamos.
El Fondo de Asistencia Laboral
El miércoles pasado, el Ministerio de Economía publicó la reglamentación sobre el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que suple las indemnizaciones. Allí se confirma la implementación desde el 1/11, y tal como anticipamos, se confirmó que el objetivo es que los fondos financien al Tesoro: el dinero del FAL puede colocarse con límites de entre 10% y 20% en cualquier título (a tasa fija, CER, TAMAR, dólar linked o duales), en deuda provincial y obligaciones negociables, salvo en el caso de la deuda del Tesoro Nacional, donde la limitación desaparece. La guita para Caputo.
El FAL es un fondo creado para financiar la indemnización, que se nutre del redestino de contribuciones patronales (3% de la masa salarial), desfinanciando el sistema previsional. Son unos USD 2.000 millones. El resultado es un doble efecto: abarata la desvinculación laboral y desfinancia el SIPA. Si el objetivo es compensar la merma de ingresos del Sistema Previsional con la incorporación de nuevas contrataciones, la realidad choca con la historia (reformas de este tipo sólo redujeron el empleo), con la historia inmediata (el blanqueo 2024 sólo incorporó 12.000 casos) y con la realidad económica (por las nuevas contrataciones se aporta sólo 8 %, incluyendo 3 puntos del FAL, por lo que se requeriría de entre 3 y 4 trabajadores nuevos para compensar lo que hoy se percibe en seguridad social por una nueva contratación).
Pero el eje de la reglamentación es otro: financiar a Caputo. El Tesoro dejará de recaudar cerca de USD 2.000 millones anuales por contribuciones patronales, que financiará con el fondo en el que ahora se acumula el dinero. Es decir, las entidades que administren esos fondos le van a prestar a Caputo para financiar el agujero de su propia decisión. Un negocio “a lo Cavallo”: en los noventa, la pérdida de recaudación por la baja de contribuciones patronales se financió con las AFJP, que recibían el dinero que había dejado de percibir el Estado.
Los datos de la realidad
Mientras tanto, la realidad cotidiana de miles de argentinos no mejora. Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, actualizados al mes de mayo de 2026, indicaron que, entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, se redujo la cantidad de empleadores en 30.633 casos (33,5 por día) y se perdieron 411.613 puestos de trabajo registrados en unidades productivas (450 puestos por día). Desde que asumió Javier Milei, el sector “Industria manufacturera” es el más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo, con una disminución de 97.312 trabajadores y en términos relativos.
La última semana, de hecho, fue crítica. La planta de Unilever en Guaymallén, Mendoza, despidió a 60 empleados y cerró definitivamente sus puertas, y la empresa Wilder, creada en el 2006, cerró tras 20 años y desvinculó a 120 trabajadores. Pero, además, la empresa Zafra, concesionario ex John Deere, declaró el default financiero; Pampa Energía (ex PASA Petroquímica) anunció el cierre definitivo de su línea de caucho sintético; Peabody (Goldmund S.A.) y Metalfor entraron en concurso preventivo; y Unionbat, en Entre Ríos, y Dass, en Misiones, cerraron sendas plantas de producción, afectando a las de 200 trabajadores.
Las medidas impulsadas por el gobierno no sólo no resuelven el problema, sino que profundizarán la crisis.