22 ago 2026

LAS HABAS AMERICANAS

UN IMPERIO QUE YA NO ES EJEMPLO DE NADA
Guerra de mapas por el control del Congreso de EE.UU.

22 ago 2026


Imagen creada por inteligencia artificial


En Estados Unidos, las elecciones al Congreso no se disputan únicamente con campañas, dinero y votos: también se juegan sobre el mapa. Cada 10 años, después del censo, los estados redibujan los límites de sus distritos electorales para la Cámara de Representantes. 
Quien controla el mapa puede decidir de antemano qué votos serán competitivos y cuáles prácticamente dejarán de importar.

De parte del Gobierno federal, el requisito es que los distritos resultantes de este proceso tengan una población prácticamente igual y no den lugar a discriminación racial o étnica en el voto. El problema aparece cuando quienes controlan ese proceso utilizan las fronteras para favorecer a su propio partido.

Esta práctica puede convertir un mapa electoral en una herramienta capaz de alterar la composición política del Congreso sin cambiar el número total de votos emitidos.



Imagen ilustrativaLino Mirgeler / picture alliance / Gettyimages.ru

Redibujar para ganar

La manipulación funciona principalmente de dos maneras. Una consiste en concentrar a la mayor cantidad posible de votantes del partido rival en unos pocos distritos, de modo que sus votos 'sobren' una vez asegurada la victoria. La otra consiste en dividir a esos electores entre numerosos distritos para impedir que formen una mayoría en cualquiera de ellos.

El resultado puede ser una serie de circunscripciones en las que un partido gana por márgenes enormes y otras en las que obtiene pequeñas victorias, maximizando así el número de escaños que puede conseguir con un porcentaje determinado de votos.

Normalmente, este proceso se realiza después de cada censo, pero la carrera electoral de 2026 ha roto esa tradición. Desde 2025, varios estados comenzaron a modificar sus mapas antes de que terminara la década.


RT. Contienda de 2026

Para agosto de 2026, seis estados —California, Florida, Misuri, Carolina del Norte, Tennessee y Texas— habían aprobado voluntariamente nuevos mapas para las elecciones de este año. Otros estados cambiaron sus distritos por órdenes judiciales o por obligaciones establecidas en sus propias leyes.

El detonante de esta nueva guerra fue Texas. Los republicanos del estado, respaldados por Donald Trump, redibujaron sus distritos con el objetivo de aumentar el número de representantes republicanos en Washington. 

El nuevo mapa buscaba convertir 5 distritos controlados por demócratas en escaños más favorables al Partido Republicano. La maniobra provocó una batalla política y judicial que terminó llegando a la Corte Suprema, que permitió a Texas utilizar el nuevo mapa en las elecciones de 2026.


Las jugadas sucias que están alterando la carrera electoral en EE.UU.

La respuesta demócrata llegó desde California. Los demócratas impulsaron un nuevo mapa destinado a debilitar varias posiciones republicanas, en una operación que convirtió la redistribución electoral en una especie de carrera armamentística entre estados.

Uno de los casos más llamativos afectó al republicano Kevin Kiley: su distrito fue fragmentado y buena parte de sus antiguos votantes conservadores quedó repartida entre circunscripciones con una orientación mucho más demócrata. Kiley terminó abandonando el Partido Republicano para presentarse como independiente.

Texas y California representan así dos caras de la misma dinámica: un estado utilizó su control sobre el mapa para intentar obtener más escaños y el otro respondió haciendo lo mismo. La diferencia es que las reglas no son iguales en todo el país. Algunos estados cuentan con comisiones independientes para elaborar los mapas, mientras que en otros las legislaturas estatales tienen un papel decisivo.

Otros estados

Florida aprobó un nuevo mapa en mayo de 2026 después de una sesión legislativa especial convocada por el gobernador Ron DeSantis. Misuri aprobó otro mapa favorable a los republicanos y se permitió utilizarlo en las elecciones de noviembre.

En total, ya han sido 10 estados que han introducido esos cambios, incluyendo, además de los ya mencionados, Alabama, Luisiana, Ohio y Utah.


Imagen ilustrativaGettyimages.ru

Impacto

Como la Cámara de Representantes se decide distrito por distrito, no mediante el voto popular nacional, el impacto de este 'rediseño' electoral puede ser enorme. Un partido puede obtener una cantidad significativa de votos en todo el país y, sin embargo, quedarse con menos escaños si sus votantes están concentrados en determinados territorios.

Por el contrario, un mapa diseñado estratégicamente puede permitir que un partido transforme una ventaja relativamente pequeña en el voto en una ventaja mucho mayor de representantes.

La manipulación también afecta a la competencia electoral. Cuando un distrito está diseñado para ser de mayoría republicana o demócrata, la elección general deja de ser realmente competitiva: el resultado puede estar prácticamente decidido antes de que comience la campaña.


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En 2026, el control de la Cámara de Representantes queda muy ajustado. Para agosto, los republicanos tienen 218 escaños frente a 212 demócratas, con 4 vacantes. En una Cámara donde unas pocas circunscripciones pueden determinar quién controla la mayoría, cambiar las fronteras de varios distritos puede tener un efecto desproporcionado sobre el equilibrio de poder en Washington.

Por eso, el resultado de la guerra por los mapas no será simplemente un conjunto de nuevas líneas: determinará qué comunidades estarán representadas por cada partido, cuántas elecciones serán realmente competitivas y, potencialmente, quién tendrá la mayoría en la Cámara de Representantes durante los próximos 2 años.

La paradoja consiste en que puede cambiar el resultado político sin cambiar necesariamente las preferencias de los votantes. Los ciudadanos siguen emitiendo sus votos, pero la forma en que esos votantes son agrupados puede determinar cuánto pesa cada voto a la hora de convertirlo en un escaño.