27 ago 2026

GENOCIDIO Y LIMPIEZA ETNICA

URUGUAY: LA TIBIEZA TAMBIEN ES COMPLICIDAD
Csukasi ante frenteamplistas: "Sentirán que no damos la talla" y admitió la distancia del gobierno con el FA por Gaza

MONTEVIDEO (Uypress)- 
27.08.2026



Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS




La vicecanciller, Valeria Csukasi, reconoció en el Día del Comité de Base que la militancia reclama llamar "genocidio" a lo ocurrido en Gaza, mientras el gobierno se niega a utilizar el término. Tras la polémica por afirmar que Uruguay debería detener a Netanyahu si ingresara al país, reveló que atravesó "momentos bastante solitarios" y defendió la "honestidad" de la gestión.
Valeria Csukasi eligió un escenario particularmente significativo para hablar de las diferencias que existen entre el gobierno y parte de la militancia del Frente Amplio sobre la política exterior uruguaya: los comités de base.

Durante las actividades del 25 de agosto, la subsecretaria de Relaciones Exteriores recorrió locales frenteamplistas y habló directamente con militantes sobre Gaza, Israel, Benjamin Netanyahu y las dificultades que atraviesa un gobierno cuando sus decisiones no coinciden con lo que reclama su propia base política.

Y no intentó negar esa distancia. "Hay un montón de elementos en donde ustedes sentirán que no damos la talla o que no estamos haciendo lo que la militancia exige", reconoció Csukasi, aunque inmediatamente reivindicó que "los errores salen de la honestidad de la gestión".

La frase adquiere una dimensión especial porque llega en medio de una discusión que dejó expuestas las diferencias existentes alrededor de la posición uruguaya sobre Gaza.

"El gobierno no ha hablado de genocidio"

Csukasi defendió la posición oficial sobre la ofensiva israelí.

Sostuvo que Uruguay ha hablado de matanza, masacre, crímenes de guerra y de un uso desmedido de la fuerza. Según la vicecanciller, lo que inicialmente surgió como legítima defensa de Israel tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 terminó excediendo los límites que el derecho internacional reconoce a ese principio.

Pero reconoció abiertamente el punto de conflicto con los militantes: "El gobierno no ha hablado de genocidio. Eso es cierto". Y admitió inmediatamente que la militancia frenteamplista reclama precisamente que lo haga.

Csukasi explicó que la decisión oficial responde a una interpretación jurídica de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Según expuso, el gobierno entiende que no existe una manifestación suficientemente clara del Estado israelí que permita establecer una voluntad de exterminar al grupo atacado, elemento que considera necesario para configurar jurídicamente el genocidio.

Es la misma posición que había explicado días antes públicamente: Uruguay entiende que no se han configurado todos los elementos necesarios para adoptar oficialmente esa calificación, aunque Csukasi reconoció entonces que representantes y ámbitos de Naciones Unidas utilizan ya de manera explícita el término genocidio.

Netanyahu y una frase que provocó una reacción diplomática

Las declaraciones en los comités se produjeron después de otra intervención de Csukasi que generó una controversia considerable.

Consultada sobre qué ocurriría si Benjamin Netanyahu ingresara a Uruguay, la vicecanciller respondió que el país estaría obligado a actuar debido a la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional.

Para Csukasi, el asunto era "indiscutible": mientras Uruguay continúe formando parte de la CPI, debe cumplir sus compromisos internacionales.

La Embajada de Israel trasladó al gobierno uruguayo su molestia por esas declaraciones mediante los canales diplomáticos.

El presidente Yamandú Orsi, en cambio, tomó distancia de la discusión hipotética. Consideró innecesario pronunciarse sobre una eventual visita de Netanyahu que no está planteada. Pero el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, respaldó públicamente a Csukasi: si Netanyahu llegara a Uruguay, afirmó, "hay que arrestarlo".

"Fueron momentos bastante solitarios"

Fue precisamente ese episodio el que Csukasi llevó después a la intimidad de los comités.

En una actividad en La Teja relató que había atravesado "momentos bastante solitarios" después de sus declaraciones sobre Netanyahu y reconoció que la situación la llevó a cuestionarse varias cosas.

Pero agregó una definición sobre sí misma: "yo en eso soy rebelde". La expresión resulta especialmente llamativa porque proviene de la número dos de una Cancillería cuyo titular, Mario Lubetkin, ha buscado quitar trascendencia pública a cualquier diferencia interna.

Consultado posteriormente sobre esos "momentos bastante solitarios", Lubetkin respondió que Csukasi no se lo había comentado: "A mí no me lo dijo". Y negó que exista un escenario de tensión en el Ministerio, asegurando que ambos trabajan "estupendamente" y en cooperación.

La distancia entre gobierno y militancia

Pero posiblemente lo más significativo de las intervenciones de Csukasi no sean sus diferencias personales ni la polémica sobre Netanyahu.

Es que una integrante del Poder Ejecutivo reconoció directamente ante militantes del Frente Amplio la existencia de una distancia entre determinadas posiciones del gobierno y aquello que la propia militancia espera de él.

Y Gaza es un ejemplo especialmente sensible. El gobierno no utiliza la palabra genocidio. La militancia reclama que la utilice. Csukasi no intentó ocultar esa diferencia.

Por el contrario, pidió que esas discusiones vuelvan a producirse cara a cara y no mediante declaraciones cruzadas en los medios o las redes sociales.

"Tenemos que encontrar la forma de no hablarnos por la prensa, de no hablarnos por las redes sociales", sostuvo. Para la vicecanciller, un movimiento político construido sobre la militancia y la conversación directa no debería perder la capacidad de discutir internamente sus diferencias. Y terminó haciendo un llamado particularmente revelador: "Tengámonos fe".

Csukasi reconoció que el gobierno no es perfecto y que ha cometido errores. También aceptó que existen decisiones ante las cuales la militancia puede considerar que el Ejecutivo "no da la talla".

Pero pidió que esas diferencias no terminen devorando al propio Frente Amplio: "Lo que no puede suceder es que nos fagocitemos entre nosotros".

La intervención deja así una fotografía bastante más profunda que una nueva polémica diplomática. Muestra a una vicecanciller intentando explicar ante la base política del gobierno por qué la Cancillería no llega hasta donde esa base pretende que llegue; admitiendo que existen diferencias; reconociendo errores; y reclamando confianza para un rumbo que no todos comparten.

Y deja también una pregunta inevitable: cuando una jerarca del gobierno reconoce ante sus propios militantes que estos pueden sentir que el Ejecutivo "no da la talla", ¿está solamente defendiendo la gestión o está poniendo en palabras una distancia política que ya existe entre el gobierno y una parte del Frente Amplio?.

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias