26 sept 2026

EXPANSION GENOCIDA EXPLICADA

SILENCIO Y COMPLICIDAD DE OCCIDENTE

Romper el cerco
por André Chamy

Red Voltaire | París (Francia) | 23 de septiembre de 2026
Deutsch ελληνικά English français italiano Nederlands Português русский Türkçe



El poderío destructor y el genocidio desatado contra una población no garantizan la victoria.



André Chamy propone un análisis de las guerras que sacuden el Medio Oriente y estima que no son resultado de lo sucedido el 7 de octubre de 2023 sino de una actualización de la “doctrina de la periferia”. Esas guerras han encontrado la respuesta del “Eje de la Resistencia”. En definitiva, esas guerras ya son derrotas políticas para las potencias occidentales, que han sobrestimado sus propias capacidades.


El cerco alrededor de Israel, la fábrica de “legitimidad” y el costo para Estados Unidos, 2023-2026

El 7 de octubre de octubre de 2023 suele presentarse como el punto de partida de la posterior secuencia regional. Pero esta es una cronología engañosa ya que presenta como causa lo que en realidad es un detonante, escamoteando así lo que realmente estaba en juego: la ruptura, planificada desde hace mucho, de un cerco cuya capacidad de estrangulamiento Israel ya venía evaluando desde hace cerca de 20 años. Tres años después de los hechos del 7 de octubre de 2023, se supone que el dispositivo ha sido desmantelado, el objetivo político no se ha alcanzado y el poder que hizo posible toda la operación se ve claramente debilitado.



Eilat, en la costa del mar Rojo, era a la vez un puerto comercial y un balneario. El puerto comercial tuvo que cerrar, en 2025, a causa del cerco conocido como “el anillo de hierro”.

I – Un cerco que está lejos de ser una metáfora

Tel Aviv describe el periodo 2006-2023 como “el anillo de fuego”: el Hezbollah libanés por el norte, “milicias proiraníes” en Siria y en Irak, el Hamas y la Yihad Islámica palestinos por el suroeste, los hutis por el sur. La fórmula parece retórica pero no lo es y existe un punto que permite comprobarlo.

El puerto de Eilat, única salida israelí hacia el mar Rojo, perdió más del 90% de su actividad a partir de noviembre de 2023, cuando Ansar Allah (los hutis) comenzaron sus ataques contra el tráfico marítimo vinculado a Israel [1]. Los ingresos del puerto de Eilat cayeron de 212 millones de shekels en 2023 a 42 millones en 2024. El número de escalas decreció de 134 a 64, desplomándose a sólo 6 en los 5 primeros meses de 2025. Una subvención de emergencia de 15 millones de shekels, concedida en junio de 2025 por ser Eilat un “activo estratégico nacional” no bastó: las autoridades municipales de Eilat congelaron las cuentas del puerto debido a su deuda fiscal y la instalación fue cerrada definitivamente en julio de 2025 [2].

Una amenaza que hace que un Estado pierda el uso de una única salida al mar no es precisamente simbólica. Es como si una persona perdiera el uso de una de sus extremidades. Ya en 2024, el director del puerto formulaba la lógica estratégica subyacente: en caso de guerra en el norte, con misiles cayendo sobre los puertos de Haifa y Asdod, Eilat se convertía en la única entrada de oxígeno para un país sitiado. El anillo funcionaba, por consiguiente, como un sistema en el que cada segmento debía cubrir la ausencia de los demás.

Es importante precisar aquí algo que condiciona la continuación del análisis. El estrecho de Bab el-Mandeb fue efectivamente cerrado al tráfico vinculado a Israel y ese cierre provocó la liquidación del puerto.

El caso del estrecho de Ormuz fue, por mucho tiempo, muy diferente. Ormuz se vio amenazado en diferentes ocasiones, sin que el paso llegara a cerrarse. Eso cambió el 28 de febrero de 2026. Desde que comenzó la guerra contra Irán, el tráfico en Ormuz cayó de 130 o 140 barcos diarios a un promedio de 15 cada 15 días con fines de semana de 6 –la Lloyd’s List Intelligence enumeraba sólo 77 cruces entre el 28 de febrero y mediados de marzo, en su mayoría barcos de la flota fantasma, que operan fuera de los circuitos de las aseguradoras y de seguimiento [3]. 

La reapertura condicional que se obtuvo en junio duró algunos días. Lo que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz no es un bloqueo físico –Estados Unidos alega que la navegación sigue siendo posible– sino el levantamiento, desde el 5 de marzo, de la cobertura de las aseguradoras frente a los riesgos de guerra. Es exactamente lo mismo que liquidó el puerto de Eilat: dos cuellos de botella, un mismo mecanismo. La diferencia entre una amenaza y el hecho consumado es el elemento que separa el análisis estratégico de la proyección, simplemente en Ormuz la amenaza se convirtió en realidad.

A eso se suma una vulnerabilidad de otra índole, que suele subestimarse en los análisis occidentales. Los tratados de paz con Egipto (1979) y con Jordania (1994) no vinculan a Israel con dos sociedades sino con dos estructuras de Estado. Así que esos tratados dependen de la supervivencia política de dos regímenes, en dos países en los que la opinión pública siguen siendo masivamente hostil a la normalización de las relaciones con Israel. Por consiguiente, Israel no dispone, en el sur y el este, de fronteras pacificadas sino de fronteras administradas, lo cual no le garantiza el mismo tipo de solidez,


El fundador del Mossad, Reuven Zaslansky-Shiloah, aparece a la derecha de David Grun Ben-Gurion. 

Antes de la creación del Estado de Israel, Reuven Zaslansky-Shiloah enunció la “estrategia de la periferia”, consistente en aliarse con las minorías étnicas del Medio Oriente para contrarrestar la presión de los nacionalistas árabes. Hoy, Benyamin Netanyahu orienta Israel hacia la “alianza hexagonal”, dirigida hacia la India, los países árabes que han aceptado los acuerdos de Abraham, naciones africanas, naciones del Mediterráneo (Grecia y Chipre) y naciones de Asia.

II – Una angustia que no es coyuntural sino fundacional

La obsesión israelí sobre el cerco no apareció en 2006. Es precisamente lo que dio lugar a la constitución del Estado hebreo.

La doctrina periférica que se formuló bajo el gobierno de Ben-Gurion consistía precisamente en contrarrestar la hostilidad de los vecinos inmediatos árabes mediante un sistema de alianzas con la periferia no árabe de la región: la Turquía kemalista, el Irán del shah, la Etiopía de Haile Selasie, las minorías kurdas y maronitas [4]. Era una respuesta geopolítica a un problema geográfico: un territorio exiguo, sin profundidad estratégica, rodeado de Estados enemigos declarados.

La revolución iraní de 1979 invirtió la bisagra central del dispositivo. Irán dejó de ser un aliado estratégico para convertirse en organizador de una coalición partícipe del cerco y la doctrina del “Eje de la Resistencia” reconstruyó metódicamente, en 4 decenios, lo que la doctrina periférica había tratado de evitar. La particularidad de esa reconstrucción reside en que no era estatal sino infraestatal: se apoyaba en actores armados implantados en Estados débiles o fallidos, lo que la hacía a la vez menos costosa para Teherán y mucho más difícil de enfrentar con los medios clásicos de la disuasión entre Estados.

Es esto lo que explica el fracaso de la doctrina israelí del “corte del césped”: operaciones militares periódicas y limitadas, para degradar las capacidades del adversario sin buscar una resolución política. Aplicado a Gaza en 2008, 2012, 2014 y 2021, a Líbano en 2006, el “corte del césped” arroja un resultado netamente negativo. Cada ciclo hacía al adversario un poco más sólido y el propio Benyamin Netanyahu reconoció en 2024 haber renunciado a erradicar el Hamas debido a la ausencia de legitimidad interna e internacional para lanzar una invasión terrestre total [5]. Esta confesión es capital ya que identifica la legitimidad, no la capacidad militar, como el factor limitante. Todo lo que viene después tiene que ver con esto.


El 23 de septiembre de 2023, Benyamin Netanyahu expone su concepción del “Nuevo Medio Oriente” desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU. Todavía no utiliza la expresión “alianza hexagonal” pero describe el corredor IMEC que la estructura.

III – El proyecto de salida: la normalización como vía de escape

La respuesta israelí al cerco nunca fue únicamente militar. Inicialmente, fue un proyecto de recomposición regional. Ese proyecto es público, antiguo, documentado.

Su formulación más explícita se remonta al documento A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm, redactado en 1996 por un grupo de analistas neoconservadores estadounidenses para Benyamin Netanyahu, entonces recientemente electo [6]. Ese texto recomendaba abandonar el marco de Oslo, derrocar el régimen baasista iraquí y debilitar Siria e Irán como condiciones de una modificación regional favorable. Diez años después vino la fórmula de Condoleezza Rice sobre los «dolores del nacimiento de un nuevo Medio Oriente», enunciada en el momento más grave de la guerra de 2006 en Líbano [7]. Por consiguiente, la idea de reconfigurar la región por la fuerza no es una inferencia retrospectiva.

Su versión de los años 2020 sustituyó la economía por la guerra, sin cambiar de objetivo. Los acuerdos de Abraham (2020) establecieron un principio: la normalización con los Estados árabes puede desvincularse de la cuestión palestina. El corredor IMEC, anunciado en el G20 de Nueva Delhi, el 9 de septiembre de 2023, era su infraestructura: una ruta comercial India-Golfo Pérsico-Jordania-Israel-Europa, que vadea tanto el canal de Suez como la zona de influencia iraní.

El 22 de septiembre de 2023, 15 días antes del ataque del Hamas, Netanyahu esgrime dos mapas desde la tribuna de la 78ª Asamblea General de las Naciones Unidas [8]. Netanyahu anuncia una paz histórica inminente con Arabia Saudita, afirma que los palestinos no tienen derecho de veto sobre las relaciones israelo-árabes y describe un corredor de prosperidad que conecta Asia con Europa a través de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Israel. En el mapa del «nuevo Medio Oriente» que presenta Netanyahu, Cisjordania y Gaza aparecen dentro de las fronteras israelíes [9].

Ese discurso es el documento central de todo análisis serio del periodo. Muestra que el proyecto regional israelí ya estaba formulado, asumido y públicamente presentado antes del 7 de octubre. También muestra lo que implicaba ese proyecto para los actores que quedaban excluidos: el Hamas, el Hezbollah e Irán estaban, literalmente, fuera del marco.



La verdad ha salido a la luz en Israel. En 2024, el historiador Adam Raz publicó “El camino hacia el 7 de octubre: Benyamin Netanyahu, la fabricación del conflicto sin fin y la degradación moral de Israel” sobre el financiamiento del Hamas por parte del primer ministro Netanyahu. En 2026, los periodistas Shlomi Eldar y Ruth Yuval publicaron “Secuestrado: 843 días de abandono” sobre los avisos que Netanyahu recibió de varios Estados y su negativa de oírlos.

IV - Le paradoja: una política que consolidó al adversario

Existe en esta historia una dimensión que ningún análisis honesto puede saltarse y que no necesita absolutamente ninguna tesis conspirativa: Israel fortaleció deliberadamente el Hamas en Gaza, por razones de política interna.

En marzo de 2019, en una reunión del grupo parlamentario del Likud, Benyamin Netanyahu defiende la transferencia de fondos qataríes a Gaza explicando que todo el que se oponga a un Estado palestino debe ser favorable a esa operación ya que mantener una separación entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y el Hamas en Gaza impide el surgimiento de ese Estado [10]. Las sumas implicadas son considérables: más de 1 300 millones de dólares de ayuda qatarí entre 2012 y 2021, enviadas con la autorización de Israel [11]. Avigdor Lieberman, ex ministro israelí de Defensa, afirmó que Netanyahu había enviado el jefe del Mossad a Doha para pedir que se mantuvieran los envíos de fondos [12].

Esa política produjo 3 efectos simultáneos:

Consolidó financieramente la organización que realizaría el ataque del 7 de octubre.
Creó una dependencia israelí hacia Doha, único intermediario creíble para el Hamas, dependencia que mostró ser estructural durante las negociaciones sobre los rehenes.
Engendró, en el seno mismo del aparato estatal israelí, una zona de opacidad cuya existencia pudo comprobarse a partir de 2025, debido al “Qatargate”: dos colaboradores del primer ministro, Yonatan Urich y Eli Feldstein, fueron detenidos el 31 de marzo de 2025 bajo sospechas de haber recibido pagos para promover los intereses qataríes siendo empleados de la oficina del primer ministro; Netanyahu tuvo que testificar el mismo día; e intentó destituir al jefe del Shin Bet, Ronen Bar, que supervisaba la investigación, investigación que acabó siendo suspendida por el Tribunal Supremo [13].

Este asunto merece ser visto como lo que realmente es, como lo que supuestamente debería demostrar. No demuestra necesariamente la existencia de una complicidad en la preparación misma del ataque sino algo más banal y más grave: la porosidad de un centro de decisión ante una potencia extranjera que financiaba al adversario y el uso de las prerrogativas del poder ejecutivo para obstaculizar la investigación que la mostraba.

Queda la cuestión de la “ceguera”. La inteligencia israelí tenía en su poder, más de un año antes del ataque, un documento, supuestamente del Hamas, que describía hasta los menores detalles de una incursión masiva, designada como “Muralla de Jericó”. Ese documento fue considerado demasiado ambicioso para las capacidades de la organización [14]. A principios de julio de 2023, una analista de la Unidad 8200 señala por escrito un entrenamiento intensivo del Hamas que corresponde punto por punto a ese documento. Un coronel de la división a cargo de Gaza descarta esa alerta por considerar lo descrito como totalmente imaginario. 

La analista insiste en varios correos electrónicos que el New York Times pudo consultar, señalando que no se trata de un ataque contra una localidad sino de un plan de guerra y recordando que en el frente sur ya se había visto, 50 años antes, un escenario que parecía imaginario. Esa referencia a 1973 aparece 3 meses antes de los hechos. Las alertas reiteradas de las observadoras, cuya misión era observar la barrera de Gaza, que señalaban ejercicios de entrenamiento que coincidían con aquel escenario, fueron descartadas por la jerarquía. Es lo que los israelíes llaman la conceptzia –la convicción doctrinal según la cual un Hamas económicamente interesado era un Hamas disuadido.

Para algunos no se trataba de una maquinación sino de un error de apreciación. Esta explicación cubre al aparato. Desde septiembre de 2026, sabemos que no justifica a la cúpula.

El 8 de septiembre de 2026, Haaretz publicó, citando la investigación de Shlomi Eldar y Ruth Yuval, la narración de una conversación telefónica de 45 minutos entre Mohammed ben Zayed (MBZ) y Netanyahou, a finales de 2023, o sea una decena de días antes del ataque. En aquella conversación, el presidente emiratí advertía a su interlocutor que Sinwar estaba preparando una operación de gran envergadura, que daría lugar a un baño de sangre, desestabilizaría la región y pondría en peligro los acuerdos de Abraham.

Se ha podido reconstituir la cadena de transmisión: irritado por el estancamiento, organizado por el propio Netanyahu, de una negociación indirecta sobre una tregua y un intercambio de prisioneros, Sinwar había transmitido a través de un intermediario el anuncio de un «zilzal», un terremoto; el intermediario alertó a un consejero palestino del presidente ben Zayed, consejero que a su vez alertó al presidente qatarí. Netanyahu respondió tranquilamente a este último que Israel tenía la situación bajo control en Gaza y que una posible acción vendría más bien de Cisjordania. 

Netanyahu no informó a su ministro de Defensa, ni al jefe del estado mayor, ni a los directores del Shin Bet y del Mossad –estos últimos, Herzi Halevi y Ronen Bar, confirmaron que no supieron de aquella conversación. En el mismo momento, el ministro de Inteligencia de Egipto, Abbas Kamel, transmitía un mensaje similar a los servicios del primer ministro israelí [15].

Esa narrativa ha sido cuestionada. La oficina del primer ministro dice que es totalmente falsa y niega incluso que la conversación haya tenido lugar, agregando que cualquier información de ese tipo habría transitado por los canales de la inteligencia –denegación que se contradice a sí misma. Netanyahu amenazó el diario y uno de los autores con llevarlos a los tribunales por difamación y el Likud reclamó que se abriera una investigación penal contra los periodistas. ¡Abu Dabi simplemente apartó el asunto! Que ahora reaparece sólo unas semanas antes de las elecciones, cuyo tema central es el proceder de Netanyahu el 7 de octubre, circunstancia que requiere la mayor prudencia en ambos sentidos: el calendario es un móvil para la publicación, tanto como un móvil para el desmentido [16].

En su estado actual, ese expediente no muestra lo que frecuentemente se le hace decir. Una advertencia ignorada no es un plan ejecutado y, no más que la “Muralla de Jericó” o las alertas de Nahal Oz, tampoco demuestra que alguien deseara el ataque. Demuestra que el fallo no es solamente de carácter institucional. La conceptzia explica el hecho que un aparato haya desestimado un documento pero no explica que un jefe de gobierno, advertido nominalmente por un jefe de Estado extranjero, no diga nada a sus propios servicios. Ese desplazamiento del nivel de la falta, de la organización hacia la persona, es el verdadero aporte al expediente –y aclara por adelantado lo que se describirá en la sección IX: la obstinación, a lo largo de 3 años, en impedir la constitución de una comisión investigadora del Estado.

El futuro dirá probablemente la verdad sobre lo que sucedió y sobre el origen de lo sucedido.



Problema: La cifra de muertes registradas el 7 de octubre de 2023 es global y nadie sabe cuántos israelíes fueron víctimas de los asaltantes y cuántos murieron bajo el fuego de las tropas de Israel.

V – La fábrica de legitimidad

Si la legitimidad era el factor limitante, lo que sucedió en las semanas posteriores al 7 de octubre podría describirse como la fabricación de un recurso estratégico. Esa fabricación se realizó en dos planos: en el plano interior, con la suspensión de una crisis política que se cernía sobre el gobierno hacía 9 meses; en el exterior, con el alineamiento de las cancillerías occidentales tras la versión israelí de los hechos y la respuesta supuestamente provocada. Tres observaciones documentadas permiten ver la envergadura de los mecanismos, sin apuntar todas en la misma dirección.

La primera de esas observaciones tiene que ver con el balance en números y contradice una afirmación muy extendida. El 10 de noviembre de 2023, Israel revisó su propio balance llevándolo a cifras inferiores a las que había divulgado antes, de 1 400 muertos anunciados antes pasó a 1 200, luego de haber identificado como cuerpos de combatientes del Hamas cierto número de cadáveres que habían sido contabilizados como víctimas [israelíes] [17]. Un conteo independiente de la Agencia France-Presse reducía la cifra, en febrero de 2024, a 1 163 muertos [18]. O sea, la cifra fue corregida en el sentido de una reducción por el Estado que más interés habría tenido en inflarla y las víctimas pasaron a ser identificadas por sus nombres. Pero no es ahí donde se sitúa la manipulación y todo análisis que se detenga en ese punto pierde su tiempo y su credibilidad.

La segunda observación tiene que ver con los actos de violencia y la diferencia es real. Ciertas alegaciones muy divulgadas durante las primeras semanas nunca fueron demostradas –la afirmación de que 40 bebés habían sido decapitados, repetida incluso por la presidencia estadounidense, antes de acabar siendo discretamente relegada, es el ejemplo más claro. La investigación del New York Times sobre una sistematicidad supuesta de las violencias sexuales ha sido cuestionada con documentos, incluso en el seno de su propia redacción, sobre los métodos y las fuentes utilizadas. 

El informe presentado en marzo de 2024 por la representante especial de las Naciones Unidas, Pramila Patten, concluyó que existían motivos razonables para creer que se cometieron violencias sexuales, sin que se comprobara que habían sido cometidas como resultado de órdenes recibidas ni que fuesen sistemáticas. [19]. La diferencia es considerable y llegó solo cuando las afirmaciones iniciales ya habían producido sus efectos políticos. La corrección nunca llega a tener el alcance de la afirmación inicial: se trata de una asimetría estructural del campo mediático y es evidente que eso favorece a una de las partes.

La tercera observación es la más grave y demoró 9 meses en aparecer. En julio de 2024, Haaretz publicó una investigación basada en documentos y testimonios de soldades y oficiales [israelíes] que demostraban que la directiva denominada “Hannibal” –un protocolo oficialmente abrogado en 2016 que autoriza a impedir por todos los medios la captura de un militar, aunque ello signifique poner su vida en peligro– se aplicó el 7 de octubre por parte de los oficiales superiores de la división de Gaza [20]. La directiva Hannibal se aplicó en el puesto fronterizo de Erez; en la base de Re’im, donde se hallaba el cuartel general de la división; y en el puesto avanzado de Nahal Oz. 

La orden transmitida por el mando sur era clara: ningún vehículo debía salir hacia Gaza –una fuente de ese mando reconoce que todos sabían que a bordo de esos vehículos podía haber civiles o soldados secuestrados. A las 21 horas y 33 minutos, una nueva orden prescribía cerrar toda la zona fronteriza con tanques, con autorización para abrir fuego sin restricciones sobre todo lo que se acercara a la frontera. En la casa de Pessi Cohen, en el kibutz Be’eri, había 14 rehenes cuando el ejército israelí atacó la posición: 13 murieron en el ataque.

La comisión investigadora internacional independiente de las Naciones Unidas confirmó el uso de la directiva Hannibal en varios lugares y tomó nota, en los únicos casos que pudo verificar, de la muerte de 14 civiles más [21]. Es la única cifra proveniente de una instancia investigadora y no puede considerarse un balance. El total de israelíes muertos bajo fuego israelí sigue siendo desconocido y nunca se sabrá. No se hizo ninguna autopsia. Los registros en los que se basa el conteo nacional –los de la Seguridad Social israelí, cruzados con los datos del ejército, de la policía y del Shin Bet– no permiten establecer la diferencia entre las víctimas del Hamas y las víctimas del fuego israelí durante las acciones tendientes a recuperar las localidades asaltadas, acciones realizadas con fuego de cañones y cohetes en zonas habitadas [22]. 

En los lugares donde el ejército investigó se encontró con la misma ausencia de diferenciación: sobre la casa de Pessi Cohen, el ejército estima que la mayor parte de los rehenes fueron asesinados por los secuestradores, aunque reconoce que es imposible de verificar ya que los cuerpos se quemaron y las muestras recogidas no fueron conservadas.

Lo que se debe tener en cuenta no es una cifra sino esta ausencia de definición. Otra cosa que hay que resaltar, ya que se menciona constantemente: es la cuestión de los helicópteros Apache que al parecer dispararon sobre el público presente en el festival Nova. Ese caso se basa una fuente policial anónima –y ¡la policía israelí precisó después que su investigación tenía que ver únicamente con la actividad policial y que no aportaba ninguna indicación sobre los estragos causados por la actividad aérea! [23]

Basta con ver los hechos cómo son. Un ejército mató rehenes y civiles de su propio bando y esa información no se hizo pública por ese ejército, ni por su gobierno, ni por una comisión sino que la dio a conocer un periódico… 9 meses después de los hechos. No se trata de una cuestión de aritmética sino de un problema institucional: se trata del mismo déficit de rendición de cuentas que podrá verse, a lo largo de 3 años, en la negativa de crear una comisión investigadora del Estado.

En todo caso, todos esos elementos contribuyeron a favorecer la narración oficial para justificar todos los crímenes cometidos desde la famosa fecha del 7 de octubre.


Israel y Estados Unidos asesinaron uno a uno a todos los jefes del “Eje de la Resistencia”, pero no han podido acaban con el ideal de esa Resistencia.

VI – La ventana: 3 años de ejecución acelerada

La secuencia que viene después del 7 de octubre presenta una característica decisiva: su celeridad no tiene absolutamente nada que ver con el tiempo de preparación que habría exigido si hubiese sido improvisada.

El 17 de septiembre de 2026 estallan simultáneamente miles de beepers que los cuadros del Hezbollah utilizaban en Líbano. Al día siguiente estallan los walkie-talkies. Esa operación suponía la creación de firmas tapaderas y el desvío de toda una cadena de suministro a lo largo de varios años. Diez días después, [el secretario general del Hezbollah] Sayed Hassan Nasrallah es asesinado en un ataque aéreo contra el cuartel general subterráneo de Dahiet, después de la eliminación de la parte fundamental de la cadena de mando del movimiento. El grado de penetración de la inteligencia israelí mostrado por esas operaciones no se adquiere en 11 meses.

El 8 de diciembre de 2024, el gobierno del presidente sirio Bachar al-Assad se derrumba en 12 días, después de haber resistido durante 13 años, ante una ofensiva encabezada por Hayat Tahrir al-Cham, con respaldo de Turquía. Israel no es el autor de ese hecho, pero sí será el primer beneficiado: la caída de Damasco rompe la continuidad territorial entre Irán y Líbano, corta la vía de suministro del Hezbollah y convierte el debilitamiento táctico del movimiento en un derrumbe estratégico.

Hay que precisar aquí que Israel armó y financió, desde 2013 hasta 2018, al menos una docena de facciones opositoras en el sur de Siria, en la zona Quneitra-Deraa: fusiles de asalto, ametralladoras, piezas de mortero, vehículos, sueldos mensuales de unos 75 dólares y sustitución del material israelí por armamento extranjero para disimular su origen. 

Los informes de la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación [FNUOS, siglas en español, o UNDOF, siglas en inglés] ya lo mencionaban en 2013, y el jefe saliente del estado mayor [israelí] Gadi Eisenkot lo reconoció en enero de 2019, después de los años en los que la versión oficial [israelí] se limitaba a hablar de ayuda humanitaria [24]. También se ha comprobado que el Frente al-Nusra y su sucesor Hayat Tahrir al-Sham nunca operaron contra Israel, ni siquiera cuando al-Nusra controlaba el puesto de Quneitra, en 2014. La ausencia de beligerancia es un hecho, pero se afirma que no es una muestra de complicidad.

Pero lo que ha sucedido desde diciembre de 2024 es de otra índole y no tiene nada de secreto: cientos de ataques israelíes contra las capacidades del antiguo ejército sirio, la ocupación de la zona de seguridad y de la cumbre del monte Hermon, negociaciones bajo mediación estadounidense, un mecanismo de intercambio de datos de inteligencia y el encuentro en Jordania, durante el verano de 2026, del ministro sirio de Exteriores con una delegación encabezada por el jefe del Mossad…

¡Algunos ven esto como una manera de recordar al autoproclamado presidente sirio quién manda en la región!

Queda Irán. Después de la guerra de los 12 días de junio de 2025, que se concentró en los comandantes y los científicos [iraníes] sin alcanzar la cumbre del sistema, la operación del 28 de febrero de 2026 pasa otro nivel. Planificada conjuntamente por el Mossad y la CIA, ejecutada por la aviación israelí con apoyo estadounidense y con el objetivo declarado de lograr un cambio de régimen, esa operación destruye la residencia del Guía et mata a Sayed Alí Khamenei así como otras 75 personas, incluyendo varios miembros de su familia [25]. Más de 40 responsables iraníes perecen en la ola de ataques: el jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohammad Pakpour; el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Shamkhani; el jefe de la oficina militar del Guía, Mohammad Shirazi [26]. Teherán confirma el 1º de marzo y decreta 40 días de duelo nacional.

En 30 meses, se ha roto el anillo de hierro… pero ¿hasta cuándo?


Todos los imperios han acabado de la misma manera, desplegándose más allá de lo que les permitían sus fuerzas. Esa era la enseñanza que el profesor Paul Kennedy transmitía en 1988. Estados Unidos ha entrado en esa etapa.

VII – El costo para Estados Unidos: victoria regional, sobreextensión global

Es aquí donde el balance deja de ser regional. La implicación estadounidense del lado de Israel se ha presentado como una demostración de poderío. En términos materiales, ha sido sobre todo una demostración de carencia de profundidad material, y eso ha quedado a la vista del público.

La envergadura del problema se conoce sobre todo porque el Pentágono ha tenido que confesarlo ante el Congreso. El Center for Strategic and International Studies estima que las reservas de interceptores Patriot han caído de alrededor de 2 300 antes de la guerra a menos de 827, y las de THAAD de 452 a 278 [27]. Reuters reportaba en agosto de 2026 que la cuasi totalidad de los ATACMS y de los misiles de precisión de largo alcance almacenados han sido utilizados durante la guerra contra Irán [28]. El pedido urgente de financiamiento del Pentágono para el ejercicio fiscal 2026 se eleva a 67 000 millones de dólares, de los que 18 200 millones se dedicarían sólo al reemplazo de los Patriot, los Tomahawk y los THAAD [29].

Pero el problema no es de presupuesto sino de índole industrial. El regreso a las cantidades almacenadas antes de la guerra no será antes de 2029, en el caso de los THAAD y los Patriot, y de 2030 para los Tomahawk [30]. Esos sistemas no se concibieron para producirlos masivamente: históricamente Lockheed Martin fabricaba 96 interceptores THAAD al año y el contrato de 35 000 millones de dólares en 7 años firmado en junio de 2026 para cuadruplicar esa cadencia exigirá años de trabajo en la ampliación de las instalaciones [31]. A eso se agrega un desequilibrio insostenible en cuanto a los costos de tener que disparar un interceptor de 15 millones de dólares para tratar de derribar un dron de algunas decenas de miles de dólares.

La consecuencia más visible es un redespliegue. Washington ha retirado de Corea [del Sur] rampas de lanzamiento de THAAD y baterías de Patriot para enviarlas al Medio Oriente, precisamente en momentos en que sigue creciendo el arsenal balístico norcoreano [32]. Una potencia que deja al descubierto un posible teatro de operaciones para proteger otro no es una potencia en expansión, es una potencia que se ve obligada a adaptar sus decisiones a sus carencias y eso está a la vista de todos.

Principalmente a la vista de Pekín. Un informa de la Heritage Foundation de enero de 2026 estima que los interceptores de gama alta –los SM-3, SM-6, PAC-3 MSE y los THAAD– se agotarían en algunos días de combate sostenido frente al Ejército Popular de Liberación, algunos sistemas se agotarían sólo después de 2 o 3 salvas de envergadura, y que los inventarios existentes de lanzamiento vertical, evaluados en 17 000 municiones, no alcanzarían para una sola recarga total de la flota [33]. El argumento estratégico implícito es el de una ventana: el periodo de 3 a 4 años necesario para el reabastecimiento estadounidense es precisamente el periodo en el que será máxima la diferencia entre el arsenal ofensivo chino y las reservas defensivas estadounidenses [34]. Esta lectura aparece hoy abiertamente en la literatura estratégica estadounidense, lo cual significa que también aparece en otros escritos.

Queda un tercer costo, más difícil de traducir en cifras que el contenido de los arsenales, pero igualmente evaluado por instrumentos estadounidenses.

El derrumbe de la posición de Estados Unidos en la opinión regional pudo medirse casi en tiempo real. Arab Barometer estaba haciendo casualmente una investigación en Túnez durante las 3 semanas anteriores y posteriores al 7 de octubre: la opinión favorable a Estados Unidos pasó de 40% a 10% en menos de un mes. Las oleadas siguientes confirmaron la tendencia en otros países: 23 puntos perdidos en Jordania, 19 en Mauritania, 15 en Líbano, 7 en Irak [35]. Lo que distingue esta secuencia de un simple acceso de mal humor es que todavía se mantiene. 

Las investigaciones realizadas en 8 países entre agosto y noviembre de 2025 muestran una tendencia duradera: China, Rusia e Irán recogen ahora mejores opiniones que Estados Unidos en la mayoría de los países sondeados y la diferencia es más amplia precisamente allí donde Washington basaba su preeminencia. Al ser interrogados sobre qué país respeta el derecho internacional, un 25% de los egipcios cita a Estados Unidos frente al 58% que se pronuncia por China; sobre la preservación de la seguridad regional, un 6% de los egipcios prefiere la política estadounidense, así como un 9% de los jordanos y un 22% de los iraquíes [36].

Queda la cuestión que el análisis no puede evitar, porque en toda la región se plantea en los mismos términos: la de una política estadounidense tan cercana a los intereses israelíes que cae en la subordinación. Tres cosas se confunden en este aspecto, sin ser del mismo orden.

La percepción es masiva y está cuantificada: el 86% de los egipcios y de los jordanos, el 84% en los territorios palestinos, el 78% en Líbano y el 69% en Túnez estiman que Estados Unidos se pone del lado de Israel contra los palestinos. El alineamiento material se observa claramente y no es una simple cuestión de interpretación: el financiamiento, el suministro de munición, el uso reiterado del veto en el Consejo de Seguridad la ONU y hasta el hecho que el Mossad y la CIA hayan planeado juntos la operación [contra Irán] del 28 de febrero de 2026. La subordinación, en cambio, es una tesis –y es la única de las tres cosas que pudiera someterse a prueba para descartarla. 

Los hechos del verano de 2026 parecen contradecir esa tesis. El memorándum de entendimiento concluido [por Estados Unidos] con Teherán en junio se firmó en contra de la opinión explícita del gobierno israelí. El 15 de julio, el vicepresidente de Estados Unidos acusaba públicamente a elementos de ese gobierno de financiar una campaña destinada a hacer fracasar aquella negociación; es una acusación sin precedente en boca de un vicepresidente [estadounidense] en ejercicio y Netanyahu viajó a Washington para dar explicaciones al final de aquel mismo mes [37]. Una potencia que ejecuta un dictado no firma un acuerdo en contra de la voluntad de quién supuestamente da las órdenes, y tampoco denuncia públicamente las operaciones de influencia de este último en su propio suelo.

Pero las cosas son mucho más complejas de lo que parece. Lo que muestran esos incidente es menos espectacular y mucho más embarazoso: no es una subordinación sino una captura parcial de la agenda, cuestionada incluso en el seno del ejecutivo estadounidense, de la que Washington no logra salir sin costo político interno. Esta formulación es menos satisfactoria que la del dictado. Pero tiene la ventaja de ser compatible con los hechos conocidos.

Pero no disminuye el costo político ya que este no depende de la exactitud de la tesis sino de su difusión. Que la política estadounidense sea dictada o solamente captada no modifica la conclusión a la que llega el 86% de los egipcios, ni las opciones ante las que se ven sus gobiernos. Trabajar abiertamente con Washington se convierte en un riesgo para dirigentes autoritarios pero sensibles a la opinión de la calle; los gobiernos de los países del golfo Pérsico habían lanzado advertencias en contra del ataque [israelo-estadounidense] de febrero, no fueron escuchados y sufrieron la respuesta [militar de Irán]; algunos de esos gobiernos se plantean ahora retirar sus inversiones en instituciones estadounidenses. La percepción es aquí el hecho estratégico y esa es la razón por la cual un artículo que ha dedicado su sección V a la fabricación de legitimidad debe tenerlo en cuenta hasta el final.

Ese costo acabó pagándose en el plano interno. En febrero de 2026, por vez primera desde que Gallup plantea la pregunta, en 2001, las simpatías de los estadounidenses ya no están del lado israelí. En abril, Pew comprueba que cerca de 6 estadounidenses de cada 10 son desfavorables a Israel, la cantidad de opiniones “muy desfavorables” casi se ha triplicado desde 2022, y el 57% de los republicanos de menos de 50 años están ahora en ese caso [38]. Nos encontramos aquí ante el último eslabón de la cadena que este artículo ha venido siguiendo desde el inicio. La legitimidad era el factor limitante en 2023; esa legitimidad se ve hoy disminuida en el terreno mismo del garante.

Queda una ironía que este artículo no puede pasar por alto. Este apoyo colosal no ha puesto el territorio israelí al abrigo. El escudo antimisiles ha funcionado más o menos bien pero con un costo desfavorable y no reproductible, y nada ha podido hacer contra la otra forma de atrición: el cierre de Bab el-Mandeb, que ha liquidado un puerto sin que un solo misil cayera sobre él, y el cierre de Ormuz, que 30 meses de superioridad aérea no han podido reabrir. Dos cuellos de botella, y el apoyo estadounidense no ha desbloqueado ninguno. La censura militar israelí, que se aplica realmente en los sitios impactados según una práctica operativa clásica, ha ayudado a obstaculizar la percepción pública de esa vulnerabilidad –sin que eso impida comprobar que esconde un balance humano substancialmente diferente del que se publica.

VIII – Lo que la secuencia muestra y lo que no muestra

Una tesis circula ampliamente en la región y en las redes: según esa tesis el ataque del 7 de octubre fue concebido por Israel y transmitido al Hamas a través de la inteligencia para crear las condiciones políticas de la secuencia que se acaba de describir. La concretización de esa secuencia parece confirmarlo.

Algunos cuestionan esta afirmación por razones metodológicas que merecen más ser presentadas que decretadas.

El primer problema es que la tesis de la maquinación y la del oportunismo estratégico predicen exactamente los mismos hechos. Son observacionalmente equivalentes. Así que el cumplimiento de la secuencia no permite definir cuál de esas tesis es válida: la consecuencia concretada demuestra que su beneficiario estaba preparado, pero no demuestra que la haya provocado. Y la preparación está efectivamente demostrada –los bípers, la penetración en el Hezbollah, la larga preparación del asesinato del Guía [iraní]. ¡Un aparato militar que elabora durante 20 años planes de contingencia contra un cerco está haciendo su trabajo! El aviso emiratí de septiembre de 2023 no modifica esa estructura: la inercia política y la complicidad conducen, otra vez, a la misma observación. La aguja indicadora se desplaza un solo grado, de la ceguera del aparato hacia la inercia de la cúpula, sin llegar a la línea que separa la inacción de la organización.

El segundo problema es el costo, y ahora es válido para dos actores. El 7 de octubre destruyó la doctrina de disuasión israelí, le costó el puesto al jefe del estado mayor, arruinó la credibilidad de la inteligencia e impuso 2 años de grandes operaciones militares vinculadas a la cuestión de los rehenes. Por su parte, el padrino estadounidense sale de la secuencia con sus arsenales seriamente debilitados para los próximos 4 años, con su capacidad de disuasión en el Pacífico públicamente cuestionada, con su posición ante la opinión regional al nivel más bajo que se haya visto, con sus socios del golfo Pérsico reevaluando el costo político de una cooperación abierta, mientras su propio electorado se interroga sobre la relación que ha dado lugar a todo eso. Si ese era el precio asumido de un plan, era un precio cuyo monto nadie controlaba, ni siquiera su distribución, y una parte de ese precio se paga en lugares que el plan no mencionaba.

El tercer problema es lógico. La afirmación de que “en ese sector no hay casualidades” no es una observación empírica sino un axioma infalsificable: si nada puede ocurrir por accidente, ninguna observación podrá contradecir la tesis, lo cual la pone fuera del campo de la prueba.

Existe una formulación que conserva lo esencial de la intuición sin pagar por ello el costo analítico: el cerco era real, su ruptura estaba planificada desde hace mucho y de forma detallada, y el 7 de octubre proporcionó la legitimidad interna e internacional sin la cual esos planes no eran ejecutables –legitimidad que, como demuestra la sección V, más tarde se alimentó y a ratos se fabricó. Es exactamente el factor limitante que el mismo Netanyahu había identificado. El ataque quizás no creó el proyecto, pero eliminó el único obstáculo que lo impedía.


Tanto Benyamin Netanyahu como Donald Trump han llegado al final de sus límites. Independientemente de su enorme despliegue de fuerza militar, ya han perdido en el plano político.

IX – Éxito militar y fracaso político

Queda por evaluar el resultado y es aquí donde el análisis debe resistir a la fascinación suscitada por el resultado operativo.

El modelo aplicado a Irán descansaba en una hipótesis precisa: la decapitación de la dirigencia política, militar y religiosa debía producir un impacto que bastaría para provocar el derrumbe del régimen o su capitulación estratégica. Esta hipótesis no resultó válida. Al día siguiente se constituyó un Consejo de Dirección Interino y Sayed Mojtaba Khamenei tomó el lugar de su padre [39]. El sistema resistió institucionalmente.

Lo sucedido desde entonces pertenece a una categoría diferente: algunos dirían que no hubo derrumbe pero que habría una descomposición lenta. El nuevo Guía no ha aparecido en público desde hace unos 6 meses. La inflación es de más del 100% para los bienes de consumo esenciales. Se alega que existen luchas de facciones alrededor de la firma de un memorándum de entendimiento con Estados Unidos, que el Buró de la Asamblea de Expertos condenó el 2 de agosto denunciando lo que calificó de rumores de capitulación [40].

El resultado, según esas afirmaciones, es un régimen debilitado, cuestionado, empobrecido, pero en pie –y ahora privado de la mayoría de los repetidores regionales que justificaban la operación.

Pero hay un factor que sobrevivió a la decapitación, y no es de menor importancia. El estrecho de Ormuz está cerrado desde el 28 de febrero de 2026. Un régimen cuyo Guía ha sido asesinado mientras que el jefe de los Guardianes de la Revolución y el ministro de Defensa eran eliminados el mismo día y que ha perdido más de 40 responsables en una sola ola de ataques, ha conservado por más de 6 meses la capacidad de interrumpir el paso de la quinta parte del petróleo mundial. La superioridad aérea israelí y el poderío naval estadounidense no han podido quitarle ese poder. Eso da la medida exacta de la separación entre el resultado militar y el resultado político: se puede destruir la cúpula sin lograr con ello reducir la capacidad operativa, que es precisamente lo que se buscaba con la decapitación.

El balance israelí es igualmente ambiguo. Tres años después, sigue sin crearse una comisión investigadora del Estado sobre el 7 de octubre. Netanyahu habló de la guerra, cuestionó después la legitimidad del Tribunal Supremo cuando este fue llamado a designar el presidente de una comisión, y finalmente hizo adoptar en primera lectura, el 6 de julio de 2026, una ley que instituye una comisión cuyos 6 miembros serán nombrados por el parlamento –la votación de esa ley fue boicoteada por una oposición que denuncia una instancia cuyas conclusiones serian redactadas de antemano por aquellos a quienes tendría que interrogar [41]. 

Una comisión civil independiente publicó sus propias conclusiones, en mayo de 2026, y resalta fallos fundamentales imputables tanto a la coalición gubernamental como a la oposición durante los 10 últimos años [42]. Las familias de las víctimas, reunidas en el seno del Consejo de Octubre, siguen reclamando una verdadera investigación en un informe cuyo título, Fracaso 2026, es muestra de que para ellas el problema sigue sin resolver [43].

Un Estado que pretende haber ganado la guerra regional más completa de su historia pero que resulta ser incapaz de investigar sobre su propia debilidad fundacional no ha restaurado su seguridad. Ha cambiado una vulnerabilidad exterior por une crisis de legitimidad interna.

André Chamy

[1] “Hurt by Houthi blockade, debt-ridden Eilat port seeks aid to help it stay afloat”, Sharon Wrobel, The Times of Israel, 17 de julio de 2025; «מנכ"ל נמל אילת: "הפסדנו כ-50 מיליון שקל, נערכים לפיטורי עובדים כבר השבוע"”, דן רבן, Ynet, 21 de julio de 2024.

[2] Las cifras sobre los ingresos, la cantidad de escalas y los datos sobre la medida de las autoridades municipales provienen de la cobertura de la prensa israelí durante el mes de julio de 2025. El cierre definitivo se hizo efectivo a finales de julio de 2025.

[3] Datos de Kpler mencionados por la agencia Reuters, en septiembre de 2026, sobre el promedio de cruces; datos de Lloyd’s List Intelligence sobre las cifras de marzo de 2926. Sobre la paralización del estrecho, el alto al fuego de abril y la reapertura condicional de junio, ver la nota de situación del Centro de Estudios Estratégicos de la Marina, julio de 2026. El Mando Central estadounidense (CentCom) rechazó el calificativo de “cierre” alegando que se mantenían cruces aislados.

[4] Sobre la doctrina periférica y su modificación posterior a 1979, ver Treacherous Alliance: The Secret Dealings of Israel, Iran, and the United States, Trita Parsi, Yale University Press, 2007.

[5] Entrevista concedida por Benyamin Netanyahu: “Exclusive: Netanyahu at War”, Eric Cortellessa, Time Magazine, 8 de agosto de 2024.

[6] A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm (“Una ruptura clara: nueva estrategia para hacer seguro el reino de Israel), Institute for Advanced Strategic and Political Studies, 1996. Grupo de trabajo presidido por Richard Perle.

[7] “Special Briefing on Travel to the Middle East and Europe”, Condoleezza Rice, Departamento de Estado, 21 de julio de 2006.

[8] “Prime Minister Benjamin Netanyahu’s Address to the UN General Assembly”, Oficina del Primer Ministro, 26 de septiembre de 2023.

[9] “Israel-Saudi Arabia: Netanyahu promotes normalisation with new map erasing Palestine”, Middle East Eye, 22 de septiembre de 2023.

[10] “Netanyahu: Money to Hamas part of strategy to keep Palestinians divided”, Lahav Harkov, The Jerusalem Post, 12 de marzo de 2019. Circula ampliamente una formulación más ofensiva de esa idea, atribuida a una reunión del grupo del Likud en marzo de 2019 y dada a conocer por Haaretz, aunque se ha cuestionado el seguimiento de las fuentes, principalmente en cuanto a la identidad del testigo citado. La versión divulgada por el Jerusalem Post en el momento de los hechos no está vinculada a esa controversia. Este asunto se menciona ampliamente en el libro del ex ministro de Justicia, Contra el viento, חיים רמון, נגד הרוח, ידיעות ספרים, 2020.

[11] La estimación en 1 300 millones de dólares para el periodo 2012-2021, proviene de la prensa israelí e internacional. Los montos exactos nunca se mencionaron en alguna comunicación oficial israelí. El financiamiento del Hamas con consentimiento de Benyamin Netanyahu es el tema הדרך לשבעה באוקטובר: בנימין נתניהו, הנצחת הסכסוך -והידרדרותה המוסרית של ישראל (La route vers le 7 octobre : Benjamin Netanyahou, la fabrication du conflit sans fin et la dégradation morale d’Israël), Adam Raz, éditions Pardès, 2024.

[12] Declaración de Avigdor Lieberman divulgada en “Liberman: Netanyahu sent Mossad head, general to Qatar, ‘begged’ it to pay Hamas”, The Times of Israel, 22 de febrero de 2020. Lieberman es un adversario político directo de Netanyahu y eso debe tenerse en cuenta, pero los hechos no desmienten sus declaraciones.

[13] Sobre el llamado “Qatargate”, ver «“Qatargate”: Tout ce qu’il faut savoir sur l’affaire qui ébranle Netanyahu», Dany Moudallal, L’Orient-Le Jour, 2 de abril de 2025, y The Times of Israel, julio de 2026, para información sobre el estatus del procedimiento.

[14] La existencia del documento “Muralla de Jericó” fue revelada en el artículo “Israel Knew Hamas’s Attack Plan More Than a Year Ago”, Ronen Bergman y Adam Goldman, The New York Times, 30 de noviembre de 2023. Los correos electrónicos de la analista de la Unidad 8200 y la respuesta del coronel de la división de Gaza provienen de la mis investigación.

[15] “Revealed: Netanyahu Received an Explicit Warning Days Before Oct. 7. He Didn’t Brief Israel’s Security Chiefs”, Shlomi Eldar y Ruth Yuval, Haaretz, 8 de septiembre de 2026, nos informe el libro de Shlomi Eldar y Ruth Yuval, חטופים – 843 ימים של הפקרה (“Secuestrado: 843 días de abandono”), a veces mencionado en la prensa anglófona como “Kidnapped”. Los autores dicen basarse en entrevistas de varias decenas de fuentes, incluyendo 3 responsables extranjeros de alto rango informados sobre el contenido de la conversación y un consejero palestino de Mohamed ben Zayed que tuvo conocimiento directo del intercambio. Solicitado por el diario, el presidente emiratí no respondió.

[16] Comunicado de la oficina del primer ministro israelí, 8 de septiembre de 2026. Sobre las amenazas de acciones judiciales, la solicitud de investigación penal formulada por el Likud y las reacciones de la oposición, ver la cobertura del Times of Israel, de Israel Hayom et del Guardian, 8 y 9 de septiembre de 2026. La elección israelí está programada para el 27 de octubre de 2026. Sobre el aviso de Egipto, documentado anteriormente, ver las declaraciones de Abbas Kamel y la cobertura de prensa de 2023.

[17] Revisión del balance israelí anunciada el 10 de noviembre de 2023 por el vocero del ministerio de Exteriores. «Israël revoit le bilan des morts du 7 octobre à la baisse», The Times of Israel, 11 de noviembre de 2023.

[18] «Israël: l’attaque du 7 octobre a fait 1163 morts, selon un nouveau bilan», AFP, 11 de febrero de 2024.

[19] “Mission report. Official visit of the Office of the SRSG-SVC to Israel and the occupied West Bank. 29 January – 14 February 2024”, Office of the special representative of the secretary general on sexual violence in conflicts (“Informe de misión de Pramila Patten, representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas a cargo de la cuestión de las violencias sexuales en periodo de conflicto”). Sobre la controverse alrededor de la investigación del New York Times “Israel Expresses Regret for ‘Unintended Harm’ to Civilians in Gaza Airstrike”, Aaron Boxerman, Isabel Kershner y Thomas Fuller, The New York Times, 28 de diciembre de 2023, ver principalmente los cuestionamientos publicados en “ ‘Between the Hammer and the Anvil’. The Story Behind the New York Times October 7 Exposé”, Jeremy Scahill, Ryan Grim y Daniel Boguslaw, The Intercept, 28 de febrero de 2024.

[20] “IDF Ordered Hannibal Directive on October 7 to Prevent Hamas Taking Soldiers Captive”, Yaniv Kubovich, Haaretz, 7 de julio de 2024. El ejército de Israel confirmó que esa directiva se habia aplicado en Erez, Re’im y Nahal Oz; una fuente de alto rango citada por el diario dijo no saber de qué nivel provenían aquellas órdenes.

[21] «Rapport de la Commission d’enquête internationale indépendante sur le Territoire palestinien occupé et Israël», 12 de junio de 2025.

[22] Conteo realizado por la AFP a partir de los datos de la Seguridad Social israelí (Bituah Leumi), del ejército, de la policía, del Shin Bet y de los servicios del primer ministro. AFP precisa que esos datos no permiten distinguir entre las víctimas del Hamas y las víctimas de las fuerzas israelíes. Sobre el reconocimiento por parte del ejército de un número «inmenso y complejo» de incidentes de “fuego amigo”, ver Ynet, abril de 2024.

[23] “Israeli Security Establishment: Hamas Likely Didn’t Have Advance Knowledge of Nova Festival”, Josh Breiner, Haaretz, 18 de noviembre de 2023, citando una fuente policial anónima. Aclaración posterior de la policía israelí, mencionada fundamentalmente en “Israeli girl’s death brings army’s ‘Hannibal Protocol’ back into focus”, Dawn, 27 de noviembre de 2023. Los 364 muertos mencionados en ese mismo artículo –cifra que la investigación interna del ejército israelí presentada a las familias en abril de 2025 llevó a 378– son el total de víctimas en ese lugar, total que abarca todas las causas de muerte.

[24] Ver la investigación de Elizabeth Tsurkov publicada en Foreign Policy, en 2018, para conocer los detalles del apoyo material y financiero, así como los informes trimestrales de la UNDOF al Consejo de Seguridad de la ONU, a partir de 2013, sobre las observaciones en el terreno. Ver las declaraciones del general Gadi Eisenkot, en The Times of Israel, en enero de 2019. Los grupos más mencionados son Fursan al-Joulan y Liwa Omar ben al-Khattab.

[25] Sobre los ataques conjuntos israelo-estadounidenses del 28 de febrero de 2026 y la muerte de Alí Khamenei, confirmada el 1º de marzo por los medios estatales iraníes, ver CNN y Bloomberg, 28 de febrero de 2026.

[26] Ver la lista de responsables iraníes muertos dada a conocer por el ejército israelí y divulgada por NBC News en marzo de 2026.

[27] “Six Reasons Why the United States Is Low on Munitions”, Mark F. Cancian y Chris H. Park, Center for Strategic and International Studies, 31 de julio de 2026; estimaciones a partir de la documentación presupuestaria entregada al Congreso en 2026.

[28] Sobre el agotamiento de las reservas de ATACMS y de misiles de precisión de largo alcance, ver “US has used ’virtually all’ of its long-range precision missiles during Iran war, sources say”, Erin Banco, Mike Stone y Jonathan Landay, Reuters, 4 de agosto de 2026.

[29] Sobre el pedido urgente de financiamiento del Pentágono para el ejercicio fiscal 2026, ver “Pentagon Seeks $18.2 Billion in War Funds for Interceptors”, Anthony Capaccio, Bloomberg, 31 de julio de 2026.

[30] Estimados del CSIS sobre los plazos de recuperación de los inventarios.

[31] “$35 Billion THAAD Seven-Year Procurement Award Propels Acceleration of Critical Missile Defense Interceptor Production”, sobre el contrato de 7 años firmado con Lockheed Martin en junio de 2026 para incrementar la producción anual de interceptores THAAD de 96 a 400 unidades.

[32] The Soufan Center, “Depleted U.S. Stockpiles Raise Strategic Risks”, nota del 28 de agosto de 2026 sobre el redespliegue de lanzaderas THAAD y de baterías de Patriot desde la península de Corea.

[33] Heritage Foundation, informe de enero de 2026 sobre el arsenal estadounidense de interceptores ante un completo de alta intensidad en la región Indo-Pacífico, “TIDALWAVE: Strategic Exploitation and Sustaininent in a U.S.-China Conflict”, Robert Greenway y Anna Gustafso, The Heritage Foundation, 16 de enero de 2026.

[34] Argumento desarrollado principalmente por David Axe en The Strategist, en marzo de 2026, ver “Opportunity for China: US depletes interceptor stocks in Middle East”, David Axe, Australian Strategic Policy Institute, 6 de marzo de 2026.

[35] Arab Barometer, 2023-2024. La investigación estaba realizándose en el terreno en el momento del ataque, lo cual permitió disponer de una particular evaluación del antes y el después: 40% de opiniones favorables a Estados Unidos antes del 7 de octubre, 10% el 27 de octubre de 2023. Para los otros países se compara con las investigaciones anteriores al 7 de octubre. Ver la síntesis del Middle East Council on Global Affairs, del 12 de diciembre de 2024.

[36] Amaney A. Jamal y Michael Robbins, “America Has Lost the Arab World”, Foreign Affairs, 7 de abril de 2026, según investigaciones de Arab Barometer realizadas en Egipto, Irak, Jordania, Líbano, Marruecos, en los territorios palestinos, en Siria y en Túnez entre agosto y noviembre de 2025 –o sea después de la guerra de los 12 días de junio de 2025 y antes de la operación de febrero de 2026. Exceptuando los casos en que se indica lo contrario, las cifras citadas en los tres párrafos siguientes provienen de esta fuente. Los autores codirigen Arab Barometer, lo cual da al artículo tanto valor como presentación de datos como en cuanto al comentario.

[37] Declaraciones de J.D. Vance en “The Joe Rogan Experience”, 15 de julio de 2026; cobertura por The Times of Israel y Al-Jazeera, el 16 de julio de 2026. Sobre el encuentro con Netanyahu en Blair House, ver Axios, 30 de julio de 2026. El memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, que se menciona nuevamente en la seccion IX, se derrumbó sólo semanas después de su firma.

[38] “Israelis No Longer Ahead in Americans’ Middle East Sympathies”, sondeo Gallup del 27 de febrero de 2026: por primera vez desde el inicio de la serie, en 2001, las simpatías de los estadounidenses ya no van a la parte israelí. Las cifras precisas varían en las diferentes versiones de los medios y no se mencionan aquí. Pew Research Center, sondeo de abril de 2026, sobre las opiniones desfavorables a Israel y su distribución por grupos de edad en el seno del electorado republicano.

[39] Constitución del Consejo de Dirección Interino, el 1º de marzo de 2026, en aplicación del artículo 111 de la Constitución de la República Islámica.

[40] Comunicado del Buró de la Asamblea de Expertos del 2 de agosto de 2026. Esos elementos provienen en parte de fuentes vinculadas al Consejo Nacional de la Resistencia Iraní, organización del exilio cuyas publicaciones son parcializadas por lo que su contenido está sujeto a verificación, en particular sobre los indicadores económicos.

[41] «En Israël, le Parlement adopte en première lecture la création d’une commission d’enquête sur le 7-Octobre», France Info, 6 de julio de 2026.

[42] Conclusiones de la comisión investigadora civil independiente, presentadas en mayo de 2026 bajo la dirección de Ofer Rosenbaum.

[43] «ועדת החקירה האזרחית
לחקר אסון השבעה באוקטובר
», agosto de 2026. Ver el estudio anterior, en inglés, que influyó en ese informe, “The Use of the Terms ‘Failure’ and ‘Responsibility’ Following the October 7 Attack and their Impact on the Discourse Space between the Political and Military Echelons” (Confesión y evasion, el uso de los términos “fracaso” y “responsabilidad” a raíz del ataque del 7 de octubre y de su impacto en el espacio del discurso entre el escalón político y el escalón militar), por Carmit Padan y Kobi Michael, diciembre de 2025.