11 nov 2014

Torturas “con respeto”



CAPITÁN ASENCIO LUCERO





La jueza penal de 16º Turno Julia Staricco y la fiscal Silvia Nipoli, fueron las encargadas de tomar declaración al capitán retirado Asencio Lucero -74 años- quien durante la dictadura ocupó el cargo de S2 y fue uno de los encargados de la inteligencia en el Regimiento de Caballería Nº 9 de Montevideo. El doctor Federico Alvarez Petraglia, abogado patrocinante, dijo a El Popular “esto nunca lo habíamos escuchado por boca de un militar”.

Asencio Lucero había sido citado a declarar ante la Justicia “por la denuncia de torturas y agresiones sexuales que había sido presentada en 2011 por 28 compañeras”, que acusan de esas torturas a unos cien militares, policías, médicos y enfermeros de la dictadura.

Se presentó acompañado por su abogada Rossana Gavazzo, hija del encarcelado José Nino Gavazzo. Ante una pregunta de la jueza, Lucero respondió: “Sí se usaba la picana. Se aplicaba, era un cosquilleo, se aplicaba en las piernas, pero no en los genitales porque (se) tenía mucho respeto por el cuerpo de las personas”.

Preguntado sobre quién daba la orden para interrogar con picana, plantón o submarino dijo: “Era un sistema, nadie daba la orden, yo tenía que conseguir información. Los interrogatorios se hacían en equipos de tres personas, normalmente las mismas. Cuando el prisionero se desplomaba luego de varias horas de plantón se lo atendía y se le daba la oportunidad de hablar. El submarino era una amenaza, era una cosa tan excepcional y tan temida que a un preso usted lo amenazaba con hacer el submarino y lo hacía hablar”.

Lucero se definió ante la jueza Staricco como “un hombre muy paciente”. “A mí las 24 horas no me molestaban para nada, pero no la dejaba dormir, eso era un sistema, era presión psicológica; no dormir, cortar las visitas, todas esas cosas”, culmina el informe del periodista Walter Cruz en El Popular.

http://www.carasycaretas.com.uy/torturas-con-respeto/

La 'Casa Blanca' de Peña Nieto:


¿De donde salió esta mansión de 7 millones de dólares?


© REUTERS

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se halla en el centro de una gran polémica, después de que se conociera que su residencia personal es propiedad de una empresa vinculada a millonarios contratos con el Estado.

Una investigación periodística llevada a cabo por el portal Aristegui Noticias ha revelado que la casa del presidente Peña Nieto está ubicada en Las Lomas, una exclusiva zona de la capital mexicana. La mansión, valorada en unos 7 millones de dólares, fue edificada por la Constructora Teya, una empresa que trabajó estrechamente con el PRI cuando Peña Nieto fue gobernador del Estado de México.


De acuerdo con la investigación, la empresa constructora es propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño del Grupo Higa, que también alquiló aeronaves al PRI durante la campaña presidencial de 2012 a través de su filial Eolo Plus. Según el portal, tras meses de investigación se pudo confirmar que la residencia se encuentra ubicada en Sierra Gorda número 150 y que no está registrada a nombre de Enrique Peña Nieto, ni tampoco al de su esposa Angélica Rivera o a los de sus hijos.

El grupo empresarial Higa, a través de su subsidiaria Constructora Teya, es integrante de un consorcio, formado por China Railway Construction y otras dos empresas mexicanas, que ganó la licitación para construir y operar el tren rápido México-Querétaro por un monto de 3.700 millones de dólares. La decisión de adjudicar el jugoso contrato fue revocada sorprendentemente esta semana por el propio Peña Nieto, a fin de "darle más transparencia" al proceso de licitación, que será lanzado desde cero.

La mansión del presidente tiene estacionamiento subterráneo, 7 habitaciones, piscina y hasta ascensor. La casa es predominantemente de color blanco, incluido el suelo de mármol de la planta baja.

Este nuevo escándalo no ayuda a apaciguar la indignación popular contra Peña Nieto, quién ha sido blanco de críticas por el macabro caso de los 43 estudiantes de Iguala que fueron asesinados, y por el que muchos mexicanos exigen la renuncia del mandatario.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/146483-casa-blanca-pena-nieto-mansion-millones-dolares

La tumba del ALCA

Por Mario Rapoport

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El rechazo del ALCA, el 4 y 5 de noviembre de 2005, fue una fecha decisiva para la historia de nuestro continente. En estos días se cumplió un nuevo aniversario de la IV Cumbre de las Américas, realizada en Mar del Plata, donde los países del Mercosur más Venezuela, que entonces no lo integraba, decidieron no aceptar el intento estadounidense de establecer un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto de integración regional que constituía un viejo sueño de los gobiernos de Washington y que los favorecía claramente.
En ese momento, el presidente Kirchner lo calificó como un “día histórico”. Sin ocultar su satisfacción, agregó: “Las naciones del Mercosur más Venezuela han emprendido una acción que han tenido que reconocer los países más importantes. Esto es, que las condiciones para el ALCA no están dadas mientras existan subsidios y asimetrías. La integración tiene que discutirse de igual a igual teniendo en cuenta las asimetrías de cada país”.
El economista Jorge Avila, en cambio, en el Cronista Comercial de octubre de 2001, expresando las ideas predominantes en parte del establishment local sostenía: “Estoy a favor de un ingreso rápido e incondicional de la Argentina en el ALCA por dos motivos: primero, el ALCA es irreversible; una vez adentro se hace muy costoso salir, de lo cual podemos inferir que este acuerdo comercial sería un factor de certidumbre (un argumento desmentido pronto por la crisis mundial). Segundo, el ALCA es sinónimo de libre importación, por lo cual constituye la llave de un boom exportador. Entre 1913 y 1930, las exportaciones superaban el 35 por ciento del PBI porque había pocas restricciones a la importación. A partir de 1930, las exportaciones cayeron a menos del 10 por ciento del PBI debido al proteccionismo más aldeano: aranceles prohibitivos, cuotas, requisitos de contenido nacional, controles de cambio y una parafernalia de otras medidas” (otro argumento que invertía la realidad del proteccionismo de entonces).
En verdad, hoy nos damos cuenta de que esta opinión tenía un razonamiento profundamente falso: con el rechazo del ALCA tuvimos más certidumbre, el comercio exterior argentino se acrecentó y las importaciones vinieron igualmente. Y quizá podemos percibir mejor cómo se favorecieron el desarrollo económico y las relaciones mutuas de las naciones emergentes de América del Sur, y de qué manera se perjudicó Estados Unidos, anticipando la profunda crisis que se iba a de-satar allí apenas tres años más tarde. Habría que calcular la medida en que los sinsabores económicos y financieros que Washington padeció desde entonces se debieron a esa actitud y en cuánto se beneficiaron los que la tomaron. En aquel momento, como dijo públicamente el presidente chileno Lagos, su colega norteamericano, George W. Bush, no se apercibió de las posibles consecuencias del rechazo. Según le confesó, le costó entender lo que pasó en la cumbre, acostumbrado a otro tipo de respuestas.
¿Cuál era el objetivo del ALCA como opción histórica de Estados Unidos? En aquel momento, antes de la fecha fijada para su concreción, 2005, en el que muchos rechazaban la propuesta de Washington, escribí personalmente un artículo en el que decía que para recuperar nuestra propia identidad nacional teníamos que imitar lo que las grandes potencias hacen y no lo que nos dejan hacer. Señalaba allí, en primer lugar, que Estados Unidos tuvo siempre una conducta proteccionista en toda su historia, tanto para sus productos industriales, hasta la década de 1930, como para los agrícolas hasta el presente. Creció económicamente gracias a esas políticas, en contra del librecambismo que predominaba en el mundo a fines del siglo XIX. Mientras que la Argentina adhería a la división internacional del trabajo existente bajo la hegemonía británica, como proveedora de materias primas e importadora de manufacturas y bienes de capital a través de una amplia apertura comercial, Estados Unidos era un país proteccionista. Lo mismo que Alemania. Eso hizo que este último y nuestros vecinos del Norte terminaran siendo potencias industriales y la Argentina, no.
En segundo lugar, Estados Unidos podía darse el lujo de tener el déficit fiscal que quisiera porque emitía dólares, que constituyen el patrón monetario mundial. En aquel momento, hacia 2005, su déficit fiscal alcanzaba la para entonces sorprendente suma de 400 mil millones de dólares, cerca del 4 por ciento de su Producto Bruto Interno, cifra luego ampliamente superada, mientras la Argentina había logrado obtener un superávit fiscal primario de más del 3 por ciento para pagar su deuda externa. Por otra parte, el país del Norte produce, entre otras cosas, el mismo tipo de bienes que la Argentina, artículos agropecuarios de clima templado, de los cuales se autoabastece, aunque a mayores costos. Además, a lo largo de toda su historia había agregado una serie de medidas de todo tipo para evitar que en su mercado interno pudieran entrar nuestros productos. Hay una larga lista desde 1867, cuando sancionaron la ley de lanas, que protegía la producción lanera norteamericana perjudicando las exportaciones argentinas. Y en 2005 el problema principal era el de los subsidios agrícolas. La última ley agraria norteamericana conocida, de mayo de 2002, establecía un aumento, los cinco años siguientes, de casi 100 mil millones de dólares en subsidios.
El proyecto piloteado por Washington planteaba la creación de una zona de libre comercio en el continente americano. Se trataba de lograr un desarme arancelario, complementado por una liberalización de los servicios y un acuerdo de protección a las inversiones extranjeras intrazona, mientras se limitaba la capacidad de los Estados para orientar las compras públicas a empresas que operaban en el territorio nacional. En las negociaciones, además, pudo verse una asimetría muy marcada en lo referente a la eliminación de las barreras proteccionistas, por cuanto el “socio mayor” no se comprometía a negociar la eliminación de la protección no arancelaria (la de mayor importancia) en productos altamente sensibles para la economía argentina.
El historiador brasileño Moniz Bandeira señalaba en aquel momento: “El objetivo de EE.UU. con la formación del ALCA es consolidar las medidas ultraliberales (…) fomentar sus exportaciones en un 30 por ciento y asegurar el crecimiento de su PBI a una tasa de 4 al 5 por ciento anual, para compensar el déficit comercial con otras regiones a costa de los países latinoamericanos, induciéndolos gradualmente a adoptar el dólar como la única moneda en el hemisferio, cuya emisión y circulación estarán sobre su exclusivo control”. A ello se le agregaba la competencia de los productos industriales norteamericanos y, sobre todo, de los servicios, patentes, educación, salud y otros, que arrasarían con el trabajo local y que, para algunos economistas liberales, como Jagdish Bhagwati, eran el verdadero objetivo. Allí reaparecía la funcionalidad del Mercosur, en el contexto de nuevas políticas nacionales potenciadas por el vínculo especial trazado entre los países que lo integraban.
De modo que esta es la historia, y es lo que permitió unirnos a Brasil, que tenía los mismos problemas, para justificar la imposibilidad común de incluirnos en el ALCA, por lo cual los dos países, acompañados por el resto del Mercosur y por Venezuela, que jugó un rol esencial en la oposición a la política de Washington, estuvieron férreamente unidos en la Cumbre de Mar del Plata, acompañando a las multitudes que lo rechazaban en las calles fuera del evento.
Hoy en día, el Mercosur está en una encrucijada, cuyas raíces se encuentran no sólo en la región sino en la crisis mundial. Asistimos a un relativo estancamiento del volumen del comercio entre sus miembros y se profundizan los desequilibrios regionales. Brasil controla cada vez mayores segmentos de la industria argentina y se transformó en uno de los principales inversores en el país. Este hecho, más las dificultades en el sector automotor, genera tensiones en el cual se encuadra el conflicto suscitado por los intentos de la Argentina de promover su reindustrialización, lo que compite con el aparato industrial brasileño, construido sobre la base de una histórica y sostenida estrategia económica por parte del país vecino.
Es evidente, sin embargo, que pese a los problemas existentes, gran parte de un eje geoeconómico e industrial en Sudamérica pasará necesariamente por acoplar los sectores relevantes de la Argentina y Brasil, sin que esto implique connotación excluyente alguna en referencia a otros países. De la misma manera en que la construcción europea inicial fue básicamente una alianza de intereses franco-alemana, un salto cualitativo en simbiosis y pactos estratégicos tiene que hacerse a nivel de gobiernos y empresas, entre dos o tres países, por razones de manejabilidad y eficacia organizacional, al menos inicialmente.
Por otra parte, expandiendo el horizonte de lo posible, la capacidad futura de penetración en los mercados internacionales seguirá descansando en gran parte en la formación de un vasto mercado interno continental, en un proceso que incluye sucesiva o simultáneamente un respeto por las estrategias nacionales, y una amplia diversificación hacia otras regiones. El rechazo del ALCA supuso dejar de dar la espalda a nuestros vecinos y extender nuestras fronteras naturales, económicas y humanas hacia aquellos con los que podemos entendernos mejor sin transformarnos de vuelta como en el pasado en una dependencia de la metrópolis de turno. Las recientes victorias electorales de fuerzas pro Mercosur en Brasil, Uruguay y Bolivia alientan a una continuación de ese proceso.

Francia no tiene 'plan B' si decide no entregar los Mistral a Rusia

Si Francia no realiza finalmente la entrega de portahelicópteros clase Mistral a Rusia, recibirá el aplauso de Polonia y EE.UU., pero comprometerá seriamente la venta de las naves, opina la agencia France Press.

Publicado: 9 nov 2014 

Una fuente cercana a la empresa de construcción naval DCNS, Si Francia rescinde el contrato, no tiene 'plan B', según una fuente cercana a la empresa de construcción naval DCNS. En otras palabras, Francia tendrá difícil encontrar un nuevo cliente para la venta de los Mistral previstos para, ya que están equipados de acuerdo con las exigencias de Moscú y técnicamente no encajarían en otro Ejército, informa la agencia

"Rusia, por supuesto, presentará una denuncia y exigirá el pago de la multa, y tendrá todas las posibilidades de ganar este pleito", comenta el analista militar independiente Alexander Goltz. A su juicio, Francia se verá como un país que se vio obligado a ceder a la presión EE.UU. 

De acuerdo con otro experto de la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS, por sus siglas en francés), Bruno Tertre, el margen de maniobra de Francia respecto a los Mistral es muy limitado. Según él, si la situación sigue estancada durante unos meses más, París tendrá que rescindir el contrato. 

Los congresistas estadounidenses propusieron a la OTAN comprar las naves para que no fueran suministradas a Rusia. No obstante, la OTAN no podría adquirir a Francia los portahelicópteros previstos para Rusia, ya que carece de los recursos suficientes. Los presupuestos militar y civil de la OTAN para 2014 ascienden juntos a 1.600 millones de dólares, mientras la multa por no suministrar los Mistral podría alcanzar los 3.000 millones de dólares.   

   
 




Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/146428-francia-plan-portahelicopteros-mistral-rusia

Ausencia de liderazgo político

Diario La Tercera, Chile

bachelet


LA DRASTICA caída en el apoyo a la gestión del gobierno y en la aprobación de la Presidenta, unida a la evolución negativa de las cifras económicas y de delincuencia, han confirmado las debilidades de la actual administración y los errores cometidos en la orientación de las reformas impulsadas en sus primeros ocho meses de gobierno. A ello se une la tensión que exhibe la coalición oficialista, especialmente por los reclamos desde la Democracia Cristiana a “reforzar la conducción política del gobierno”, lo que suma un cuadro que requerirá prontas definiciones de parte de la Presidenta de la República y del grupo que la acompaña en sus decisiones.
No hay síntoma más claro de los problemas de gestión de un gobierno que cuando se atribuye la desaprobación de la ciudadanía a la falta de mayor “comunicación de sus avances”, como ha ocurrido esta semana de parte de diversos personeros de gobierno. Incluso se ha llegado al exceso de acusar la existencia de campañas “financiadas” contra las reformas que se están impulsando.
El gobierno no debe equivocar el diagnóstico buscando enemigos imaginarios que no tiene -la debilidad de la oposición es evidente y también la reflejan las encuestas- sino revisar en profundidad la orientación radical de las reformas que ha estado impulsando y evitar las que pretendía iniciar, así como corregir los problemas ostensibles que arrojan la gestión sectorial en áreas muy sensibles para la ciudadanía, como es el caso de la delincuencia.
La recargada agenda de reformas estructurales, varias de las cuales sin un diseño mínimo ni acuerdo previo, ha terminado por exacerbar incluso las evidentes diferencias y motivaciones de los partidos que componen la Nueva Mayoría, las mismas que sus dirigentes pretendieron evadir bajo el manto protector de un programa de gobierno que apenas se encargó de esbozar algunos principios rectores. Nada puede debilitar tanto el apoyo electoral de un gobierno, como la constatación por parte de sus votantes que las propuestas sensatas que apoyaron en la última elección, se hayan transformado en justificación de reformas extremas y que ya le están causando problemas en su vida diaria, como ocurre con la reforma tributaria y el deterioro de la economía.
Al reclamo de mayor liderazgo por parte de la Presidenta de la República de parte de la Nueva Mayoría, se ha unido el de otros sectores relevantes del país, como el empresariado, que también reclama mayor coherencia entre las propuestas de alianza público-privada con las decisiones que toman diversos organismos públicos.
La Primera Mandataria enfrenta ahora una clara disyuntiva entre seguir impulsando esta agenda y refugiarse en su equipo más cercano, o efectuar una revisión más profunda del contenido de las reformas y reorientarlas en la búsqueda de acuerdos que recojan las objeciones que despiertan en amplios sectores del país. Esta revisión deberá involucrar no sólo los proyectos sino también sus equipos de trabajo, que hasta ahora parecen sorprendidos e inmóviles ante la caída en el apoyo ciudadano.
Las señales, en este sentido, deben ser contundentes. Si bien ha sido notorio el discurso conciliador de las autoridades hacia el empresariado en los últimos días y el propósito de promover una agenda reactivadora, se requiere un golpe de timón claro y decidido para despejar las incertidumbres y revertir el escenario negativo que se constata hoy en el país.