26 ago 2015

Israel libera en pleno desierto a cientos de ‘sin papeles’ detenidos

Las autoridades prohíben que los demandantes de asilo africanos vayan a Tel Aviv

JUAN CARLOS SANZ Jerusalén 25 AGO 2015


Un inmigrante africano espera un medio de transporte tras ser liberado en el Negev, al sur de Israel. / MENAHEM KAHANA (AFP)

Israel comenzó a poner en libertad este martes a centenares de inmigrantes indocumentados africanos que permanecían desde hace más de un año en el centro de internamiento para extranjeros de Holot, en pleno desierto del Negev, en el sur del país. El Tribunal Supremo ordenó su liberación hace dos semanas tras reducir a 12 meses el plazo máximo de detención, que estaba fijado en 20 meses en la Ley de Extranjería.

Derechos Humanos denunciaron que los 750 sin papeles que abandonaron el centro de Holot no contaron con ningún servicio de transporte organizado y tuvieron que dirigirse caminando a las escasas paradas de autobuses de esa zona desértica. La misma ONG criticó también la prohibición de viajar a las ciudades de Tel Aviv y Eilat (en la costa del mar Rojo) impuesta a los recién liberados. Se trata de las zonas de Israel con mayor porcentaje de inmigración irregular, donde cuentan con familiares, amigos y oportunidades de trabajo. Otros 428 internos saldrán en libertad el miércoles, cuando vence el plazo dado por el Supremo al Gobierno israelí.

El Ejecutivo del primer ministro Benjamín Netanyahu ha adoptado una política de mano dura con los inmigrantes indocumentados y demandantes de asilo, a los que suele denominar “infiltrados”.Naciones Unidas tiene registrados a unos 53.000 sin papeles en Israel, de los que 36.000 proceden de Eritrea y otros 14.000 de Sudán. Solo uno pocos reciben asilo político y la mayoría acaban siendo expulsados del país a través de la península del Sinaí.

Tres de los cristianos asesinados por el Estado Islámico el pasado abril en una playa de Libia eran eritreos que habían sido deportados de Israel, según grupos humanitarios que les identificaron en un vídeo, que pretendían viajar hasta Europa desde el país norteafricano.

Los detenidos que han salido del centro para extranjeros de Holot dejan de recibir atención médica y los 600 shekels (unos 150 euros) mensuales que les proporciona la Administración israelí. A partir de mañana solo permanecerán en sus instalaciones 550 sin papeles, pero el Gobierno ya ha anunciado que miles de indocumentados que se concentran en los distritos del sur de Tel Aviv van a ser internados allí.

El alcalde de la ciudad de Arad, la más próxima al centro de detención de Holot, ordenó a la policía municipal que se desplegara en los accesos a la localidad para impedir la entrada de los extranjeros que acaban de ser liberados, según informó el diario Haaretz. El regidor Nisan Ben Hamo responsabilizó de la situación al Ministerio del Interior, al prohibir a los inmigrantes dirigirse a Tel Aviv o a Eilat. “Van a acabar instalándose en las ciudades del sur, ya que no se ha organizado ningún servicio de transporte para ellos y no tienen adónde ir. En Arad ya están viviendo ahora mismo cientos de demandantes de asilo”, explicó el alcalde en su página en Facebook.

De gurúes, etimología, prostitución de la semántica y nostalgias varias.

En algún momento de la historia hemos pasado de ser ciudadanos a consumidores. En principio no resultaría inconveniente alguno el cambio de denominación, claro está, el capitalismo financiero a prostituido hasta la semántica.

Daniela. A. Bambill | 

25/08/2015




Para liberarnos de contaminaciones es bueno recurrir a la etimología de las palabras, veamos:

Democracia es un término que se acuña, como bien sabemos alrededor del 508 A.C en Atenas, los griegos de esa ciudad eran regidos por los aristócratas y tiranos:

Aristocracia: “gobierno de los mejores”. Podríamos preguntarnos qué determinaba que fueran los mejores, ni más ni menos que los títulos nobiliarios y el poder financiero (en términos aggiornados).

Tiranos: “señor o amo”. ¿Quiénes eran los tiranos? Aquellos que detentaban el poder absoluto, bajo un régimen draconiano (de Dracon, la ley draconiana preveía castigos excesivamente severos para delitos muchas veces mínimos).

Después de la revolución en Hipías en 510 A.C, los atenienses encomendaron a Clístenes la creación de una nueva forma de gobierno en la que el pueblo debía participar de las decisiones políticas, así la génesis de democracia, demos: pueblo, kratos: gobierno y el sufijo ía, que significa cualidad.

La democracia entonces constituye la forma de gobierno en la que el pueblo elige y controla a sus gobernantes, según la historia y gracias a los griegos, de aquellos griegos del 500 A.C, no de los que discuten hoy con la Troika, claro está.

Volvamos al tema que moviliza estas reflexiones, decíamos que en algún momento de la historia nos hemos convertido en simples consumidores. Un ejercicio para ejemplificar esta afirmación podría ser imaginar a los atenienses reunidos con un asesor de marketing para recomendar a Clístenes cómo y qué debía decir, de qué manera vender su idea y cuántas estatuas necesitaría (no había publicidad gráfica en las calles, claro está) para convencer a la plebe que sus ideas eran lo que le convenía a la mayoría.

La política, por obra y arte del Dios mercado (qué no pertenecía a la elite del Olimpo) se ha convertido en una mercancía más.
En las últimas décadas se ha naturalizado la idea de la necesidad de gurúes que determinan el humor social y las necesidades discursivas que se deben atender independientemente de las ideas concretas que el político en cuestión quiera llevar a la práctica. Así vemos como en una gran kermese la oferta electoral signada por las leyes de una pseudo ciencia concebida como herramienta irreemplazable e insustituible para la “profesionalización” del dirigente que aspira a ocupar cargos electivos.

Mucho más cerca de nuestra realidad que los griegos (los del 500 A.C, claro está) podríamos pensar en el Jefe de Gobierno Porteño y sus irrisorios, no por eso menos dañinos, cambios espasmódicos de discurso, recomendados por su nefasto asesor de marketing o, si queremos ser menos despectivos, consultor político.

Pero los gurúes de la política no se refugian solo en los advenedizos ungidos por la derecha internacional en dirigentes políticos.

La mercantilización de la política ha contaminado y atravesado todos los sectores, desde la puesta en marcha de lo que hemos denominado “la agenda” de los medios hegemónicos, que no son otra cosa que parte del combo de la mercantilización, hasta las campañas electorales signadas por las recomendaciones de los consultores, que muchas veces solo reparan en los beneficios económicos que cosecharán al finalizar la misma (nadie escapa al dios Mercado, ni el más pintado de peronismo) vemos un carrusel de clichés, fotos, videos, cambios de look, participación de dirigentes políticos en programas de TV dedicados al show rebajando la oferta de ideas a discusiones bizarras a los gritos o siendo objeto de burlas de algún conductor que por obra y gracia divina del dios Mercado se constituye en representante de la “gente”.

Vale aclarar que el dios Mercado garantiza su supremacía indiscutible bajo un solo apotegma “los políticos son todos iguales”. Cotidiano hasta la naturalización… Para propios o ajenos….

Los discursos, las plataformas electorales, las ideas a poner en marcha, las características personales y morales de aquellos que pretenden gobernar en nombre del Pueblo transmutaron con el avance del capitalismo y sus herramientas en un producto impuesto por las encuestas y vendido con mayor o menor éxito el día de la gran compra de futuro colectivo.

Recuperar el prestigio de la Política como motor de cambios en beneficio de las mayorías populares frente a la idiotización (del griego idiotes: aquel que no se ocupa de los asuntos públicos) parece estar muy lejos de una realidad efectiva en tan solo 12 años de historia de un pueblo.

La palabra ha perdido valor frente a la prostitución de la semántica en todos los órdenes de la vida, en política mucho más.

Analizar los discursos de propios y ajenos, escuchar más allá de lo evidente, evitar el consignismo fácil de la derecha o de la izquierda, da igual en esta reflexión, parece ser una tarea titánica que la comodidad mental, acuñada por décadas de consumo intelectual masticado y deglutido, no estaría dispuesta a llevar a cabo.

Recuperar la palabra como valor superlativo, las ideas como canal de conexión tal vez nos conduzca a recuperar también el estatus de ciudadano y dejemos de ser simples consumidores de potajes indigestos construidos a fuerza de encuestas y gurúes regidos por el oráculo del home banking personal.

Un último ejercicio propuesto por está nostálgica militante que no se imagina un “consultor político” asesorando a Evita antes de sus diálogos con el pueblo, ni a Perón leyendo encuestas para saber qué estrategia desarrollar en su vida política, es reflexionar sobre las múltiples necesidades inventadas por el mercado que se han convertido en el último siglo en ciencias sacrosantas e indiscutibles.

Y un deseo coyuntural para cerrar la reflexión: que los globos no tapen las palabras, estos se desinflan antes que la certeza que las promesas no han sido cumplidas.

AA/agg

COLOMBIA | ¿Y ahora quieren la paz?


Estados Unidos, con 300 millones de habitantes, tiene un ejército de más de un millón de efectivos. Colombia, con 48 millones de habitantes, tiene un ejército de más de 500.000. Colombia debería ser, pues, uno de los países más seguros del mundo.
William Ospina 

23/08/2015


Jaime Garzón. Humorista asesinado ¿por el ejército o los paramilitares?

Pero seis millones de hectáreas arrebatadas a sus dueños, seis millones de ciudadanos desplazados, una aterradora lista de masacres desde 1946, la mayor cifra de desaparecidos en la mayor impunidad, una guerra de guerrillas de 50 años y diez millones de colombianos en el exilio demuestran que las soluciones para un país como Colombia no son ni fueron nunca militares.

La función de ese inmenso ejército no parece ser la defensa de las fronteras. Es más, recientemente hemos perdido una parte considerable de nuestro mar territorial. Su misión es la de defender el orden público, que sin embargo ha padecido violencia por 80 años. La porción del presupuesto nacional que consume es elevadísima, y la principal justificación de ese presupuesto son los ocho, o diez o veinte mil guerrilleros alzados contra el orden legal. ¿Por qué no han podido exterminarlos en 50 años? Porque la guerra de guerrillas es imposible de controlar. No es una guerra regular: atacan y desaparecen. Y si nadie pudo acabar con el IRA en ese campo de flores que es Irlanda, y si nadie pudo acabar con ETA, en ese bosque sereno que es el país vasco, ¿cómo acabar con las guerrillas en esta selva equinoccial, en estos páramos de niebla, en esta jungla inaccesible? Nada como el gobierno de Uribe Vélez, con su guerra total, demostró que era necesaria una negociación.

Lo más alarmante es que este ejército descomunal a partir de cierto momento no consiguió proteger a los ciudadanos amenazados por una lucha guerrillera que, lejos de atacar el poder central, terminó cebada con los pequeños propietarios y con la clase media que viajaba por las carreteras. Este ejército acabó permitiendo y a veces propiciando la formación de ejércitos paralelos, y todos vimos inermes en Colombia cómo la justicia constitucional cedía paso a la justicia por mano propia, al crimen disfrazado de justicia, armando ejecuciones atroces en las plazas de los pueblos, a menudo con la complicidad de las fuerzas armadas.

El espanto final fue ver cómo el ejército proporcionalmente más grande del continente, en vez de combatir a sus enemigos, se aplicaba a disfrazar de guerrilleros a jóvenes humildes de las barriadas y presentarlos como éxitos de la política de guerra, en un holocausto del que los únicos que no se enteraban eran el ministro de Defensa y el presidente de la República.

Ahora, Santos, que subió al poder entonando el hosanna del “mejor gobierno de la historia”, mira en el espejo retrovisor y declara que los dineros de la salud fueron robados por los paramilitares en los gobiernos precedentes. Y Uribe, que se ve atacado de ese modo por su heredero, le recuerda que Santos era ministro de Defensa, y que si los paramilitares robaron el tesoro público es porque él lo permitió. Con lo cual admite que no puede haber paramilitarismo sin la complicidad del Estado y de los altos poderes.

También él podría mirar en el retrovisor para ver a Santos en todos los espejos anteriores, como ministro de Defensa, de Hacienda, de Comercio Exterior, como alto funcionario de la Federación de Cafeteros, como propietario del más influyente diario nacional. Con acceso a esas fuentes uno no puede alegar ignorancia, con esas responsabilidades uno no puede alegar inocencia.

Pero Santos, que ya lleva cinco años gobernando y estuvo en todos los gobiernos anteriores, se sigue ofreciendo como una esperanza. Colombia será la más educada en el 2025, la más moderna en el 2018, y la paz está, como siempre, a las puertas.

Ambos quieren acabar con la guerra, pero pretenden no tener ninguna responsabilidad en ella. Acusan a la guerrilla de ser responsable de todas las violencias colombianas y se sienten con derecho a ser los impugnadores del mal, a señalar a los culpables.

Mi opinión es que la guerrilla es responsable de muchos crímenes, de muchas atrocidades y de muchas locuras, pero que no lo habría sido si este país no hubiera crecido bajo el arrogante poder de los Santos y de los López, de los Gómez y de los Uribes, que convirtieron sus discordias en las discordias de todos.

Esos viejos conservadores y esos viejos liberales que mataron a Gaitán son los responsables de las guerrillas, del narcotráfico y de los paramilitares, porque ya gobernaban a este país mucho antes de las guerrillas, de los narcotraficantes y de los paramilitares.

Durante 50 años justificaron la guerra, hicieron la guerra, nos ordenaron la guerra, y perseguían al que no la quisiera. Ahora quieren la paz, pero una paz sólo suya, con sus métodos herméticos y ocultos a la manera de Santos, con sus sistemas de guerra implacable y de arbitrariedad militar a la manera de Uribe, pero sin cambiar en nada la injusticia que hizo nacer la guerra, y para seguir siendo los dueños del país, los arrogantes dueños de sus soluciones.

Tiene que haber en el Ejército alguien que entienda que el honor de las armas de la República exige poner fin a esta guerra y a todas las degradaciones que trajo sobre el país entero. Tiene que haber en el Estado muchos que sepan que necesitamos un nuevo orden de grandeza y de generosidad, no esta feria de vanidades, de violencias y de indignidad.

Tiene que haber en la sociedad millones de ciudadanos que sepan que merecemos una paz verdadera, no apenas decretada por las elites militaristas sino construida por los ciudadanos.

Que el país no necesita limosna sino empleo, que los jóvenes no necesitan armas sino horizontes de futuro en diálogo con el mundo.

Porque hasta ahora todos, incluida la izquierda parlamentaria, seguimos viviendo de las migajas del bipartidismo.

La reconfiguración cooptada del Estado

Alpher Rojas Carvajal | Si faltaran argumentos para identificar el estado de decadencia de la democracia en Colombia, presionada por la progresiva deslegitimación de sus instituciones y la inacción de su pusilánime clase dirigente, el llamado “festival de los avales” en esta época electoral, otorgados por los partidos a personajes de punible moral, bastaría para sustentar su deterioro.

Ahora no se trata tan sólo de la reciprocidad mercantil entre actores de asimétrico status, que por esta vía buscan incrementar el capital electoral de su colectividad o asegurarse el usufructo particular y prolongado de los bienes públicos. Al eludir instancias y despreciar los valores de la meritocracia para privilegiar el ascenso de familiares, socios o compadres en la jerarquía política, se reconfigura la institucionalidad política de forma contraria a las reglas democráticas de competencia entre iguales. Al mismo tiempo es una compra al menudeo de una certificación que les confiere peso significativo en el sistema de poder y les sirve de base para articular las relaciones que ordenan el funcionamiento de la política.


Candidato. Jesús I. Londoño, intermediario de narcos.

Los partidos políticos se han convertido en el escenario apropiado para que actores legales e ilegales adelanten procesos de captura y reconfiguración cooptada del Estado. A través de la infiltración y penetración de las “líneas de mando” de las fuerzas políticas tradicionales y de las subsidiarias creadas para su aparente competencia –como el uribismo–, grupos y redes criminales contactan a funcionarios públicos, líderes políticos y candidatos a cargos de elección popular, entre otros agentes sociales, para manipularlos y así intervenir en decisiones políticas, administrativas y legislativas, y cambiar el curso de la historia en su beneficio particular. La Asamblea Nacional Constituyente de 1991, sobornada por las mafias del narcotráfico y la alteración de los estatutos del Partido Liberal por su director Rafael Pardo; o la modificación del estatuto de rentas e impuestos municipales para favorecer las casas de apuestas, son un ejemplo de las anomalías que interfieren la democracia para reconfigurar el Estado y limitar el espacio público.

Hay evidencias de que estados cooptados descentralizados con democracias débiles configuran un entorno propicio para la sumisión de autoridades en el nivel local; en este sentido, “grupos económicos transnacionales pueden capturar fácilmente distintas instancias del Estado, lo cual se acentúa cuando no operan sistemas efectivos de rendición de cuentas o accountability”, o se dan debilidades técnicas o administrativas frente a las expectativas de lucro de redes y agentes legales e ilegales con fuerte capacidad de ejercer lobby.

Por esta vía, el Estado se convierte en rehén de las redes criminales, de los fraudes corporativos y de la cultura mafiosa. Ya no es indispensable armar una estructura, una fuerza política coherente y ética para representar los intereses colectivos, basta ser amigo del director del Partido. Los intereses de la cultura mafiosa y de la pequeña política se movilizan para lograr sus objetivos individuales.

Ya en un pasado, todavía no muy remoto, el neoliberalismo como doctrina económica de derecha se tomó al Partido Liberal de la mano de un presidente que reconfiguró el Estado no solo para reducir su autonomía y privatizar los bienes públicos sociales, sino para construir la formulación pseudojurídica de “sometimiento a la Justicia” favorable al narcotraficante Pablo Escobar. Como el Congreso es la corporación facultada para elegir a los magistrados de las altas cortes, la ciudadanía no espera mucho de la rectitud y la independencia de sus juicios y fallos. Las relaciones entre justicia, política y dinero han puesto de manifiesto la precariedad de la división de poderes.

Así, digamos, por ejemplo, que el Estado, al renunciar a la autonomía respecto del poder económico, al demostrarse incapaz tanto de asegurar el bienestar de los ciudadanos como de poner límites a la voracidad capitalista o de impedir la manipulación de su legislación por los circuitos mafiosos (no sólo los del narcotráfico, sino los de los juegos de azar y de trata de personas), ha perdido toda su legitimidad.¿No es hora de exigir la sumisión de la economía a la política y de las mafias a la Justicia?.

AMIA: comenzó juicio por encubrimiento

El periodista Daniel Schnitman analizó la causa que ahora investiga la Justicia. "La bomba se la pusieron a la DAIA, porque lavaba dinero del narcotráfico y la venta de armas", aseguró. 


 20/08/2015


Por Enrique de la Calle
APU: Una primera reflexión sobre el juicio por encubrimiento del atentado en la AMIA.
Daniel Schnitman: No se presentaron Carlos Menem ni Hugo Anzorregui, ex jefe de la SIDE, lo cual era esperable. No deben tener ganas de ir a hablar. Este va a ser un juicio largo, va a durar dos años. Es bueno que esté ocurriendo este juicio. Muchos luchamos 20 años para que esto pase.
APU: Para los menos entendidos en el tema: ¿Podría resumir qué se está juzgando en el juicio?
DS: Se está juzgando a las personas e instituciones que encubrieron el juicio I sobre el atentado a la AMIA. En realidad, el atentado a la AMIA yo lo llamaría el atentado al edificio de la calle Pasteur 633, donde se encuentran la AMIA, que es la mutual judía, y la DAIA, que es la representación política de la comunidad. Hay que dilucidar si la bomba fue para la DAIA, como yo creo. Esto es importante que esto se sepa. La AMIA es una mutual que ayuda a la gente.
APU: En cambio, la DAIA: ¿Qué hace?
DS: La DAIA es la representación política de la comunidad judía en Argentina. Una cosa es lo que tendría que hacer y otro lo que hace. Debería dignificar al judaísmo argentino, debería luchar por los derechos humanos, contra el antisemitismo. Se fue del camino, agarró una colectora muy fea. La DAIA colaboró con la Dictadura, haciendo de intermediario entre el Estado de Israel y la Dictadura en la venta de armas.
APU: Usted cree que el atentado fue contra la DAIA: ¿Cree que eso va a quedar claro durante el juicio?
DS: Seguramente eso va a aparecer. Si alguien encubrió es porque sabe cuál es la verdad. Esa gente que está sentada en el juicio sabe lo que pasó. Ya se sabe que encubrieron, se va a intentar saber por qué encubrieron, a quién encubrieron. Había un volquete en la puerta de la AMIA, de gente que se especializa en hacer explotar un edificio. Es gente que había comprado amonal, que es un explosivo. Eran argentinos de origen sirio. Repito: personas argentinos. Esas personas fueron entrevistadas por el juez José Galeano dos minutos y se fueron a su casa. Hasta el día de hoy. Es lógico pensar que la bomba estuviera en el volquete. Eso no se investigó. Sí se investigó a un tipo que dijo que a 20 cuadras vio una camioneta Trafic.
APU: Siempre se ha discutido esa hipótesis de la camioneta – bomba. ¿En el juicio eso va a quedar claro?
DS: Debería quedar claro, espero que así sea. También debería descartarse la existencia de un suicida. Porque esto no fue ningún atentado terrorista. Se quiso hacer creer que esto era un atentado terrorista, vinculado con lo religioso, con la crisis de Medio Oriente. Eso no tiene nada que ver. Fue un invento. Hay que decir que el judaísmo oficial también se sumó a esa hipótesis porque le servía para sacar del medio a Rubén Beraja, que era titular de DAIA, presidente de la Federación de Bancos Cooperativos, presidente de la Universidad Bar Ilan, dueño del banco Mayo. Lo siguen apañando hasta el día de hoy. La DAIA lo sigue encubriendo. A Beraja no lo querella ni la AMIA ni la DAIA en este juicio.
APU: Hay muchas organizaciones que reúnen a víctimas del atentado que no aceptan la hipótesis de que esto se trató de una bomba contra la DAIA por negocios vinculados con el lavado de dinero.  Más allá, por supuesto, de que sí creen que existió encubrimiento.
DS: Son muchos años, es una tragedia muy grande. La organización que dice que tiene que defenderte, que se presenta como víctima, es parte del problema. La bomba se la pusieron a la DAIA, porque lavaba dinero del narcotráfico y la venta de armas. Eso tiene que ver con la entrada al país de personas vinculadas con promesas que hizo Menem a Siria. No hablemos de Irán. Menem prometió muchas cosas en Siria, a cambio de eso recibió 40 millones de dólares. Está todo acreditado. Mucha gente habla de oído. Hay que leer todo lo que existe.
APU: ¿Esa supuesta responsabilidad de Beraja va quedar claramente evidenciado en este juicio?
DS: No sé si va a quedar claramente evidenciado en el juicio, porque no sé qué puede pasar. Hablamos de la Justicia argentina. Tengo temor en ese sentido. No es Beraja solo, acá hubo una asociación ilícita. Acá hay una mezcla mafiosa muy compleja. Está el atentado a la embajada de Israel, un avión que se cayó en Centroamérica que transportaba a un traficante judío de oro y diamantes, la explosión en Río Tercero, las armas contrabandeadas a Croacia y Ecuador. Son años muy tremendos y muy complejos.
APU: ¿Hay responsables que no aparecen en el juicio?
DS: Claro, Carlos Corach y Miguel Ángel Toma, un hombre de la CIA en la Argentina. Ellos crearon toda esta mentira del atentado, del ataque de Irán. Hoy Toma aparece en todos los medios porque sabe que todas esas mentiras se están cayendo.
APU: Toma habla siempre de un informe de la SIDE sobre la bomba en AMIA.
DS: Lo mandaron a hacer ellos. Es un invento, es un informe estúpido. No hay pruebas, son trascendidos, se dice, me dijeron. Decir que una tarde en Irán se juntaron 6 personas a decir el atentado en Argentina. ¡En Argentina! Que era el único país amigo de Irán en esos años. Es una cosa estúpida. No simpatizo con Irán para nada, es un Estado facista que no tiene nada que ver con los derechos humanos. Pero de ahí a adjudicarle todos los males del mundo es otra cosa.
APU: ¿Confía en el Tribunal?
DS: Hasta ahora sí. Confío en la nueva UFI que investiga el caso. Nada tiene que ver con la época de Alberto Nisman, que no investigó nada, que se la pasaba paseando por el mundo desviando plata. Era un payaso de Jaime Stiuso. Sí creo que hay gente muy pesada que debía estar en la causa que no está.
http://www.agenciapacourondo.com.ar/destacado/16975-amia-comenzo-juicio-por-encubrimiento.html

La contraofensiva global de la derecha

América latina ha sido el escenario privilegiado de ofensivas de la derecha, porque es la región del mundo donde la derecha ha quedado más desplazada. Ha perdido sucesivas elecciones en los países con gobiernos progresistas y pasó a apelar a intentos de desestabilización política valiéndose de su elemento más fuerte: el monopolio privado de los medios de comunicación.


Por Emir Sader

Cuando llegan las elecciones, la derecha se juega por entero intentando ganar, como fueron los casos recientes de Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay, y como ocurre actualmente en Argentina y en Venezuela. Acumulando nuevas derrotas, la derecha pasa a poner en práctica planes de desestabilización política, como son los casos actuales en Brasil, Ecuador y Bolivia.
La oposición brasileña ha intentado, hasta donde pudo, cuestionar la reelección de Dilma Rousseff, haciendo que el primer año de su segundo mandato sea un período de crisis, de amenazas de ingobernabilidad y de resistencia de parte del gobierno y del movimiento popular. Hasta que esa operación se agota, pero el gobierno sale de ella debilitado, presionado por las fuerzas de centroderecha hacia un pacto conservador a cambio de la recuperación de la gobernabilidad.
En Bolivia, una región –Potosí– constituyó un comité cívico y, con una plataforma de reivindicaciones locales, hizo una huelga regional y organizó una marcha belicosa hacia la capital. El gobierno alega que ha concedido las principales reivindicaciones, pero los huelguistas lo niegan, aunque finalmente suspenden su movida, con amenazas de retomarla.
En Ecuador, dos medidas tributarias que el gobierno envió al Congreso, que recaen sobre el dos por ciento más rico de la población, llevaron a que la oposición –sumándose, una vez más, sectores de la ultraizquierda con la derecha– desatara una reacción amplia y violenta, que algunos llamaron un “levantamiento” en contra del gobierno. Apoyada en sectores minoritarios del movimiento indígena y sindical, se chocaron con grandes movilizaciones populares de apoyo al gobierno de Rafael Correa.
Pero no es sólo en América latina que se da esa contraofensiva. Como Grecia y España aparecían como países en donde surge una nueva izquierda en Europa, con el agotamiento de los partidos tradicionales, reducidos todos a la política de austeridad, ahí también la derecha retomó su ofensiva. Syriza y Podemos han pasado a cuestionar la austeridad y a capitalizar el descontento generalizado de la población.
En Grecia la derecha tuvo que actuar más duramente, porque era inminente el riesgo de que un gobierno cuestionara concretamente a la austeridad. La Unión Europea ha actuado con toda su brutalidad para derrotar y humillar al nuevo gobierno griego e intenta demostrar a toda Europa que fuera de la austeridad no habría vida posible.
Esa línea de acción tiene los ojos puestos en el resto de Europa, pero especialmente sobre España, donde Podemos se apoyaba en la experiencia griega como vía posible de superación de la austeridad. Contra el ascenso de Podemos se ha desatado una estrategia combinada en varios planos. En primer lugar, los medios han fabricado mecanismos de rechazo de la nueva organización, mezclando denuncias sobre el comportamiento de algunos de sus dirigentes y organizando una nueva agrupación de centroderecha –Ciudadanos–, para que dispute con Podemos los efectos del desgaste del bipartidismo, con Podemos volviéndose el blanco principal de la actuación de los dos partidos tradicionales –PP y PSOE–, ambos en pánico, actuando juntos para poner limites a la ascenso de Podemos.
El fracaso del intento de Syriza de romper con la austeridad vino a completar la operación de contención de Podemos y de mantener la bipolaridad española, condición indispensable para el mantenimiento de la austeridad. El PP juega su suerte a la posibilidad de incorporar a Ciudadanos a una alianza que le permita seguir gobernando, como si nada hubiera pasado en España. Caso contrario, tendría que apelar al abrazo de ahogado con el Psoe, reabriendo caminos para que Podemos vuelva a cuestionar la bipolaridad con todavía mas fuerza.
Todo lo que se hace en Grecia y en España representa el capítulo europeo de la contraofensiva conservadora global, que tiene en América latina su epicentro, porque es en esa región que el modelo neoliberal es más fuertemente cuestionado. Frente a la fragilidad del modelo neoliberal, la derecha reacciona con intentos de desestabilización de gobiernos que ponen en jaque a su modelo, pero también con bloqueos a las nuevas posibilidades de construcción de alternativas. Pero al no presentar propuestas renovadoras de su modelo, la contraofensiva de la derecha a escala global revela su corto aliento.